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Volumen 1 Editar

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Un castillo gigante flotando en un cielo infinito.

Es todo lo que es este mundo.

A un grupo de caprichosos artesanos les llevó tan sólo un mes inspeccionar el lugar, el piso-base mide aproximadamente - lo suficientemente ancho como para que dentro de él cupiera Setagya-ku1 entera. Justo encima de eso se apilaban 100 pisos hacia arriba. Su mero tamaño era increíble. Era imposible, si quiera intentar adivinar de cuantos datos consistía.

Dentro de él, había un par de grandes ciudades con incontables pueblos a pequeña escala y villas, bosques y llanuras, e incluso lagos. Sólo una escalera unía un piso con otro, y ellas se encontraban dónde vagaban muchos monstruos; por lo que descubrir en dónde estaba y poder pasar por ella, no era una tarea fácil. Sin embargo, una vez que alguien lograba avanzar y llegaba a la ciudad del piso siguiente, “Los Teletransportadores” que hay allí y todos los de los pisos más bajos estarían conectados, haciendo posible para cualquiera, moverse libremente por estos pisos.

Bajo estas condiciones, el enorme castillo había sido, paso a paso, conquistado a lo largo de dos años. La actual línea de fuego es el piso 74.

El nombre de este castillo es “Aincrad”, un mundo de batallas y espadas que continuó flotando y que ya había engullido a casi, 600 personas. También conocido como…

<Sword Art Online petete

Capítulo 1Editar

Una espada gris hizo un corte en mi hombro.

La delgada línea en la parte superior de mi campo de visión se redujo levemente. Al mismo tiempo una mano fría pasó encima de mi corazón.

La línea azul- llamada “La barra de HP” es una representación visual de la fuerza de mi vida. Todavía quedaba un poco más del 80 por ciento. No, esta frase no es lo suficientemente apropiada, estaba un 20 por ciento más cerca de la muerte.

Me precipité para atrás, hacia la espada del enemigo, incluso en un principio esto es un movimiento de ataque.

— Haaa...

Tomé una gran bocanada de aire y mi respiración se estabilizó. El <cuerpo> en este mundo no necesita oxígeno; pero el cuerpo al otro lado, o el cuerpo que reposa en el mundo real, debe estar respirando agitadamente. Mis lánguidas manos deben estar empapadas de sudor y los latidos de mi corazón deben estar fuera del rango normal.

Por supuesto.

Incluso si lo que estoy viendo es una realidad virtual en tercera dimensión, y la barra se redujo nada más que en unos pocos números que mostraban mis puntos de vida, el hecho de que estoy peleando por mi vida, no cambia.

Cuando piensas de así sobre esto, esta pelea es extremadamente injusta. Debido a que el <enemigo> en frente de mí es un humanoide — con brazos debidamente cubiertos con brillantes escamas verde oscuro, una cabeza de lagarto y una cola — no era humano, ni estaba “realmente” vivo. Era más bien una masa digital que el sistema regeneraba, sin importar cuántas veces lo hubiera muerto.

“No.”

Con cada segundo que pasaba, el I.A. que controlaba al hombre lagarto estaba estudiando mis movimientos y mejorando su habilidad de responder a ellos. Sin embargo, en el momento en que esta unidad fuese destruida, los datos eran reiniciados y no pasaba a lo que sería regenerado en esta área.

Entonces desde cierto punto de vista este Hombre Lagarto también esta vivo. Como un ser único de este mundo.

— ¿...Verdad?

Era imposible que haya comprendido la palabra que me había murmurado a mí mismo, pero el hombre Lagarto — un monstruo del nivel 82 llamado <El Hombre Lagarto Vara> siseó y sonrió, mostrando los afilados colmillos que sobresalían de su mandíbula.

Es de verdad. Todo en este mundo existe de verdad. No hay realidad virtual o ninguna falsificación de ningún tipo.

Coloqué la larga espada en mi mano derecha paralela a la mitad de mi cuerpo y miré al enemigo.

El Hombre Lagarto movió el escudo hacia su mano izquierda y tiró de la cimitarra en su mano derecha.

Un viento frío sopló en la sombría mazmorra y la llama de la antorcha se estremeció. El piso mojado reflejaba levemente la luz de la antorcha.

— ¡¡¡Kraaaahhhh!!

Con un gran gritó el Hombre Lagarto brincó. La cimitarra dibujó un ángulo agudo mientras volaba derecho hacia mí. Una enceguecedora luz anaranjada iluminó su trayectoria; una habilidad de clase superior, con éxito claro, de la espada curva <Fell Crescent>. Era un formidable ataque tipo espada que cubría una distancia de 4 metros en 0.4 segundos.

Pero, ya desde antes estaba esperando ese ataque.

Había estado lentamente aumentando la distancia para inducir al A.I. a crear esta situación. Me acerqué al Hombre Lagarto, mi mente registró el olor a quemado que dejó la cimitarra atrás al deslizarse en el aire centímetros delante de mi nariz.

— ¡...ha!

Con un corto grito oscilé la espada horizontalmente. La espada, ahora cubierta en un efecto de cielo azul, cortó a través del pobremente protegido estómago y una brillante luz roja fue diseminada en vez de sangre. Hubo un leve chillido.

Sin embargo, mi espada no se detuvo. El sistema me asistió a través de los movimientos programados y desencadenó la siguiente cuchillada con una velocidad que normalmente habría sido imposible.

Este es el más importante elemento de batalla en este mundo: <Sword Art Online>

La espada rápidamente se movió desde la izquierda y cortó el pecho del Hombre Lagarto. En este estado, giré mi cuerpo en un círculo completo y la tercera maniobra hirió al enemigo más profundamente que la anterior.

— ¡Raarrrgghhh!

Tan pronto como el Hombre lagarto se hubo recuperado del estado de aturdimiento leve, después de no haber podido contraatacar con mucha habilidad, gritó de rabia o tal vez de miedo y elevó su cimitarra alto en el cielo.

Pero todavía no había terminado. La espada que había estado balanceándose, actúo repentinamente. De arriba hacia abajo y llegó a su corazón, un punto crítico.

El rombo de color azul dibujado por mis cuatro ataques consecutivos brilló y entonces se dispersó. Una habilidad horizontal de cuatro golpes <Horizontal Square>.

La luz brilló fuertemente en la mazmorra y entonces, se desvaneció. Al mismo tiempo la barra HP sobre la cabeza del Hombre Lagarto desapareció sin dejar ni un solo punto.

El cuerpo enorme cayó, dejando un largo rastro, entonces se detuvo torpemente.

Con un sonido parecido a una quebrazón de vidrios, se partió en infinitas partes y desapareció.

Esta es la <Muerte> en este mundo. Es instantánea y no toma mucho tiempo, una destrucción perfecta, sin siquiera dejar ni una sola huella.

Miré a los puntos de experiencia virtual y a los ítems dejados que recibí que aparecieron en la fuente púrpura al centro de mi visión, balancee mi espada de derecha a izquierda antes de guardarla en la funda que estaba en mi espalda. Caminé algunos pasos hacia atrás y deslicé mi espalda lentamente contra la pared de la mazmorra.

Dejé salir el aire contenido y cerré mis ojos. Mi temple comenzó a flaquear, tal vez por el cansancio de la larga batalla. Agité mi cabeza un par de veces para deshacerme del dolor y abrí mis ojos.

Según el brillante reloj de la parte inferior derecha de mi campo de visión, ya eran pasadas las 3 PM. Debía salir del laberinto o no lograría llegar a la ciudad antes que se oscureciera.

— ¿...Debería partir ya?

Aquí no había nadie que escuchara, pero simplemente lo dije y me levanté despacio.

Ya había progresado lo suficiente por hoy. De alguna forma escapé de las manos de la muerte nuevamente. Pero luego de un breve descanso, el mañana vendrá con más batallas. Si das batallas sin tener un 100% de posibilidades de obtener la victoria, no importa cuántas redes de seguridad tengas, va a haber un día en el que la señorita suerte ya no te favorezca.

El problema es que si este juego será <borrado> o no, antes de que me enfrente al as de las espadas.

Si valoras tu vida sobre todo lo demás, quedarte en una villa y esperar a que alguien más borre el juego es el camino más sabio que podrías escoger. Pero yo voy a las líneas de fuego, todo los días, solo. ¿Seré simplemente un adicto a los VRMMOPG que intenta seguir aumentando sus estadísticas a través de incontables batallas o seré un idiota que cree insolentemente que él por sí solo puede ganar la libertad de todos en este mundo con su espada?

Mientras caminaba derecho hacia la entrada del laberinto con una leve sonrisa de auto-desprecio, pensé en lo que había ocurrido ese día.

Dos años atrás.

El principio y el fin de todo.


Traducción:

http://chibi-chibi-fansub.phpbb-foro.org/

http://lanove.blogspot.com/

Capítulo 2 Editar

— ¡Ahhh...ja....uhhhh!

La espada, balanceándose ante estos extraños gritos, se agitaba cortando nada más que aire.

Justo después, el verraco azul, que se movía sorprendentemente rápido considerando su corpulencia, asaltó fieramente a su agresor. Me eché a reír después de verlo volar por el aire, luego de haber sido golpeado por la nariz plana del verraco y rodar por la colina.

— Jajaja... No así. El primer movimiento es importante, Clein.

— Argh... ese bastardo.

El quejumbroso agresor, un asistente del Party llamado Clein, se levantó y me miró fijamente mientras respondía lastimeramente.

— Pero Kirito, incluso si dices eso... No se puede arreglar el hecho de que se está moviendo.

Conocí esta persona, quién tiene pelo rojizo sostenido por un pañuelo y una armadura de cuero sencilla por encima de su delgado cuerpo, unas pocas horas atrás. Si hubiera revelado su verdadero nombre hubiera sido difícil omitir los honoríficos, pero este nombre Cleine y Kirito, el mío, eran ambos nombres que creamos para nuestros personajes. Colocar un “-san” o “-kun” al final de ellos sonaría cómico más que nada.

Las piernas de la persona en cuestión, empezaron a temblar.

Pareciera que está un poco mareado.

Cogí un guijarro de la maleza a mis pies y la levanté por sobre mi hombro. Tan pronto como el sistema detectó el primer movimiento de una habilidad de espada, la piedra comenzó a dar una leve luz verde.

Después de eso, mi mano izquierda casi se movió por sí misma y el guijarro salió volando, dibujando una línea recta de luz y golpeó al verraco entre las cejas. ¡Ggiik! Chilló el cerdo furiosamente y se volvió hacia mí.

—Por supuesto que se mueven. No están entrenando a unos tontos. Pero si inicias el movimiento correcto, el sistema pondrá las habilidades de tu espada en acción y golpeará el objetivo por ti.

— Movimiento...Movimiento...

Mientras murmuraba esto como si fuera un hechizo, Clein levantó el machete que tenía en su mano derecha.

Aunque el verraco azul, oficialmente llamado <Verraco Delirante> era un monstruo de nivel uno, Clein ha reducido casi a la mitad su HP mientras era golpeado por los contraataques, debido a los bruscos cambios. Bueno, incluso si muriera él sólo sería llevado a la “Ciudad de Inicio” cerca de aquí, pero recorrer todo el camino hasta este lugar de caza era, de alguna forma, irritante.

Lucía como si faltara un movimiento más antes que la pelea llegara a su conclusión.

Ladeé mi cabeza al bloquear la carga del verraco con la espada en mi mano derecha.

— Hmmm, cómo debería ponerlo...No es como un “Un, dos, tres, golpea”, sino más bien, reunir un poco de energía entonces tan pronto como sientas que la habilidad comienza, esta se vuelve BAM y sientes como ella golpea el monstruo.

— Bam, ¿eh?

La cara más o menos guapa de Cleine hizo una mueca hasta llegar a ser una imagen fea. Niveló su espada con la mitad de su cuerpo.

Inspiró y espiró; después de tomar una inspiración profunda bajó su pose y levantó su espada como si se la fuera a echar al hombro. Esta vez el sistema identificó la pose correctamente y la arqueada espada lentamente empezó a brillar con una luz anaranjada.

— ¡Ah!

Con este pequeño alarido, el saltó del suelo con un movimiento que era completamente distinto de los que había hecho anteriormente ¡Swish~! Con este crujiente sonido la espada dibujó su flameante trayectoria rojiza a través del aire. El <Saqueador>, una habilidad básica de la espada curva de una mano, golpeó al verraco justo en su cuello como si fuera a cobrar y poseer el resto de su HP, la cuál, como la de Cline, estaba lleno hasta la mitad.

— Guekk. – Bramó un alarido lastimoso y su gran cuerpo se crispó como vidrio, y aparecieron números morados, mostrando cuánta experiencia virtual ganó.

— ¡Yeeeeeaahhh!

Clein tomó una pose de victoria exagerada con una gran sonrisa en su rostro y levantó su mano izquierda. Chocamos las manos y sonreímos otra vez.

— Felicitaciones en tu primera victoria...pero ese verraco, es tan peligroso como los barros de otros juegos.

— ¿Eh, de verdad? ¡Pensé que era algo así como un casi-jefe o algo!

— No hay posibilidad de eso.

Mi sonrisa se volvió un poco forzada mientas enfundaba mi espada.

Incluso aunque me estaba burlando de él, entendí cómo se estaba sintiendo en este momento. Ya que tenía dos meses más de experiencia que él, era tan sólo ahora cuando el pudo sentir el estimulante sentimiento de destruir a su enemigo por sus propias manos.

Clein comenzó a usar la misma habilidad de la espada una y otra vez, gritando mientras lo hacía, tal vez era una forma de práctica. Lo dejé solo y miré alrededor.

Las llanuras que se extendían sin fin emanaron un hermoso color rojo ya que el sol había empezado a ponerse. Hacia el norte estaba la silueta de un bosque, al sur un lago espumoso, y al este sólo podía distinguir las murallas que rodeaban a la ciudad. Al oeste había un cielo sin límite desplegándose hasta el infinito con ramos de nubes doradas yendo a la deriva.

Estábamos en los llanos que se extendían al oeste de la <Ciudad de Inicio>, los cuáles estaban situados en el límite norte del primer piso del colosal castillo gigante – <Aincrad> Deberían haber numerosos jugadores peleando contra los monstruos por aquí, pero debido al enorme tamaño, ninguno de ellos era visible.

Aparentemente satisfecho al fin, Clein en fundó su espada y caminó mientras también observaba el área.

— Pero, en serio...No importa cuántas veces mire los alrededores como lo hago ahora, todavía no puedo creer que esto sea <dentro del juego>.

— Bueno, incluso si dices “dentro” no es como si nuestras almas hubiesen sido arrastradas hacia aquí o algo así. Simplemente nuestro cerebro está viendo y mirando en vez de nuestros ojos y oídos...con las señales que <NERvGear> esta enviándole.

Dije mientras me encogía de hombros. Cleine hizo una mueca con sus labios como un crío.

— Ya debes estar acostumbrado a esto, ¡Pero para mi es la primera vez que hago una <Inmersión Total>! ¿No es genial? En serio... ¡Es un alivio que haya nacido en esta década!

— Estas exagerando.

Pero mientras reía, estaba totalmente de acuerdo con él.

<NERvGear>

Ese el nombre de el hardware que controla este VRMMORPG - <Sword Art Online>

La estructura básica de esta máquina es totalmente diferente a las anteriores.

A diferencia de antiguas máquinas del hombre con interfaz de hardware “Monitores de pantalla plana” o “Controladores usados con las manos”, <NERvGear> sólo tenía una única interfaz, una interfaz racionalizada que cubría tu cabeza y cara por completo.

Dentro había numerosos componentes sinápticos, y usando las numerosas sinapsis electrónicas que estos enviaban, el mecanismo accedía al propio cerebro del usuario. El usuario no usaba sus ojos u oídos para ver y escuchar, sino que tomaba las señales que eran enviadas directamente a su cerebro. Además, la máquina no sólo podía acceder a la vista y al oído, sino que también al tacto, al gusto y al olfato también. Es decir, a todos los cinco sentidos.

Luego de tener puesto el <NERvGear>, cerrar la correa en contacto con tu barbilla y diciendo el comando de iniciación <Comenzar Enlace>; todos los ruidos se desvanecen y quedas envuelto en la oscuridad. Tan pronto como pasas el círculo pintado de arcoíris de la mitad, estas en otro mundo hecho por completo de datos.

Entonces,

Hace medio año atrás, esta máquina, la cuál empezó a venderse en Abril de 2022, creó exitosamente una <Realidad Virtual>. La compañía electrónica que creó el NERvGear llamó el acto efectivo de enlazar con la realidad virtual...

<Inmersión Total>

Era un retiro completo de la realidad, calzando con la palabra “Total”.

La razón para esto es que el NERvGear no sólo enviaba señales falsas a los cinco sentidos, sino que también bloqueaba y desviaba lo que el cerebro le enviaba al cuerpo.

Este puede ser llamado el requerimiento más básico para moverse libremente en una realidad virtual. Si el cuerpo recibía las señales del cerebro cuando el usuario estuviera en Inmersión Total, en el momento que el usuario decidiera que quería <correr> su propio cuerpo chocaría con la pared.

Debido a que el NERvGear podía desviar los comandos que el cerebro enviaba desde la columna vertebral, Clein y yo podíamos mover nuestros personajes libremente y balancear nuestras espadas.

Estamos totalmente dentro del juego.

El efecto de esta experiencia nos cautivó a mí y a muchos jugadores tal como a mí, al punto que estábamos seguros que nunca podríamos volver a los viejos lápices de pantalla táctil o a los sensores de movimiento.

Clein estaba observando el paso del viento a través de las llanuras y a las murallas del castillo que se perdían en la distancia con lágrimas verdaderas en sus ojos.

— Entonces ¿SAO es el primer juego para NERvGear que has jugado? — Pregunté.

Clein, luciendo como un calmado y guapo guerrero del período Sengoku, volvió su cabeza hacia dónde yo estaba y asintió.

— Sep.

Si pusiera una expresión seria en su cara, tendría un aspecto impresionante, digno de un actor de una obra histórica. Por supuesto que esto era diferente de su cuerpo verdadero en el mundo real. Esto era un personaje hecho de la nada, al ajustar un manojo de opciones.

Por supuesto, yo también lucía como un protagonista ridículamente guapo de alguna animación de fantasía.

Clein continuó con su vigorosa voz baja, por supuesto que esta también era diferente de su voz real.

— Bien, para ser exacto compré el hardware en un apuro después me las arreglé para tener SAO en mis manos. Había tan sólo diez mil en el primer servidor. Por lo que supongo que fui verdaderamente afortunado... bueno, si lo pienso tu fuiste diez veces más afortunado, al obtener una versión beta de prueba ¡Sólo habían mil!

— Oh, seeh, supongo.

Clein se quedó mirándome. Inconscientemente me rasqué la cabeza.

Recordé la emoción y el entusiasmo que <Sword Art Online> creó cuando fue anunciado a través de los medios como si fuera ayer.

NERvGear había previsto el establecimiento futuro de los juegos con Inmersión Total. Sin embargo, debido a las innovaciones de las máquinas actuales, sólo marcas desconocidas sacaron adelante el software de mayor importancia. Estaban todas relacionadas, con puzzles, la educación o juegos de tipo ambientalistas, invocando el descontento de los adictos a los juegos, como yo.

NERvGear puede verdaderamente reproducir una realidad virtual.

Pero sólo podías caminar cien metros antes de que te golpearas con una pared en ese mundo; Era realmente una gran decepción. Los jugadores de corazón, como yo, quiénes habían sido profundamente absorbidos por la experiencia de estar dentro del juego, habían empezado a esperar por la casi inevitable definición del género del juego.

Habíamos empezado a esperar por una respuesta de la red del juego – Un tipo que dejara que millones de jugadores entrara y se mantuvieran, pelearan y vivieran como un personaje propio, que es lo mismo que decir – un MMORPG.

Cuando la anticipación y la ansiedad llevaron a su límite, el primer VRMMORPG fue anunciado justo a tiempo, <Sword Art Online>. El escenario del juego es un castillo flotante, compuesto de 100 pisos.

Los jugadores vivían en un mundo con bosques y lagos, confiando sólo en su espada y dirigiéndose a descubrir la ruta del piso superior, derrotar a incontables monstruos y hacer su camino sin fin hasta la cumbre.

<Magia>, la cuál era considerada una parte indispensable de los MMORPGs de fantasía, había sido sacada valientemente y casi un innumerable manojo de habilidades llamadas <Habilidades de Espada> fueron hechas. Era parte del plan de permitir que los jugadores sintieran la experiencia de pelear con sus propios cuerpos a través de la Inmersión Total cuánto fuera posible.

Las habilidades eran variadas incluyendo habilidades productivas tales como herrería, talabartería y costura; y habilidades cotidianas como pescar, cocinar y tocar música, permitiendo que el jugador no sólo aventurarse al gran juego sino que también <Viviera> en él. Si quisieran, y su nivel de habilidades era lo suficientemente alto, podían comprar una casa y vivir como pastores.

Como la información fue siendo revelada continuamente, el entusiasmo de los jugadores sólo se incrementó.

La prueba beta sólo reclutó a mil jugadores, se dice que cien mil personas, la mitad del numero que NERvGear había vendido en ese momento, se ofrecieron a jugar. Suerte fue la única razón por la que salí por el estrecho hueco y fui aceptado. También, los jugadores de prueba recibieron beneficios adicionales de haberles dado la prioridad cuando el juego salió a la venta oficialmente.

Los dos meses de prueba beta fueron como un sueño. En el instituto pensé sin límites en mi conjunto de habilidades, equipamiento y artículos, y corría todo el camino hasta mi casa tan pronto como terminaba el colegio y me sumergía hasta el amanecer. La prueba beta terminó en un abrir y cerrar de ojos, y el día que mi personaje fue reinicializado sentí un algo de pérdida como si la mitad de mi propio yo hubiera sido cortado.

Y ahora...Noviembre 11, 2022, Domingo.

<Sword Art Online> después de que todas las preparaciones habían terminado, a las 1 PM su servidor empezó a funcionar oficialmente.

Por supuesto, estuve esperando por treinta minutos y después inicié sesión sin ningún otro atraso, pero cuando chequeé el estado del servidor más de noventa y cinco mil personas ya habían iniciado sesión. Parecía como si todas las personas que habían sido lo suficientemente afortunadas para tener en sus manos el juego se habían sentido igual que yo. Todas las tiendas online anunciaron que el juego se había vendido por completo segundos después que hubiera empezado su venta y las tiendas físicas, que habían empezado ayer, habían tenido personas haciendo colas por cuatro días, creando suficiente bullicio como para estar en las noticias. Lo que significaba que todas las personas que habían sido capaces de comprar una copia del juego eran casi todos jugadores verdaderamente adictos.

Las acciones de Clein también lo demostraban claramente.

Después de haber entrado SAO, comencé a correr a través de las nostálgicas calles empedradas de la <Ciudad de Inicio> para ir a la tienda de armas. Dándose cuenta que yo era un probador beta, después de verme y correr sin ninguna duda, Clein llegó hasta mí.

— ¡Oye, enséñame algunas cosas! — pidió.

Me pregunté cómo podía ser tan desvergonzado y exigirle algo a una persona que no había visto antes. Teniendo un vocabulario tan escaso que era casi asombroso.

— Ah, er, entonces... ¿Por qué no vamos a la tienda de armas? — le respondí como un tipo de NPC; terminamos haciendo el party, y empecé a enseñarle aspectos básicos de las peleas... y así es como terminamos en esta situación.

A decir verdad, no me llevo bien con la gente en la vida real o en los juegos; quizás incluso menos que en la vida real. Durante el tiempo de prueba beta conocí un par de personas, pero no llegué ser lo suficientemente cercano a ninguno de ellos, como para llamarlos amigos.

Pero Clein tiene un lado de sí que crece en ti, y no lo encontré incómodo tampoco. Pensar que podría ser capaz de llevarme bien con él, abrí mi boca.

— Entonces... ¿Qué quieres hacer? ¿Quieres seguir cazando hasta que te acostumbres?

— ¡Seguro!... es lo que quería decir, pero...

Los delicados ojos de Clein miraron el fondo derecho de su campo de visión. Debe haber mirado la hora.

—... Bueno, debería cerrar sesión y comer. Ordené una pizza para las 5:30.

— Bastante meticuloso.

Dije, sin muchas palabras, Clein sacó pecho.

— ¡Por supuesto! — Dijo orgullosamente. — Prometí encontrarme con algunos compañeros en la <Ciudad de Inicio> un rato más. Podría presentarte a algunos de ellos y podrías registrarlos como amigos. De esa manera siempre enviarías mensajes ¿Qué te parece?

— Errr... Hmmm... — murmuré inconscientemente.

Me lleve bien con Clein con bastante facilidad, pero nada garantiza que pasará lo mismo con sus amigos. Sentí que habría muchas posibilidades de no llevarme bien con ellos y, como resultado, reñir con Clein también.

— ¿Debería...?

Aparentemente comprendiendo la razón por mi-no-tan-confianzuda respuesta, Clein agitó su cabeza.

— Ah, no quiero forzarte. Ya habrá alguna posibilidad de presentártelos en el futuro, de todas formas.

—... Si. Disculpa, y gracias.

Tan pronto como le agradecí, Clein agitó su cabeza vigorosamente.

— ¡Oye, oye! Yo debería ser el que te agradeciera a ti. Recibí mucha ayuda. Te la devolveré alguna vez. Mentalmente.

Cline sonrió y miró otra vez al reloj.

—... Bien, cerraré sesión un momento. Muchas gracias Kirito. Nos vemos.

Con eso, extendió su mano. En ese momento, pensé que esta persona hubiera sido un gran líder en <Otro Juego> y agitó su cabeza.

— Si, te veo luego.

Soltamos nuestras manos.

Ese era el punto en que Aincrad, o Sword Art Online, dejaba de ser sólo diversión para mí.

Cline dio unos pasos hacia atrás, puso sus dedos índice y pulgar de la mano derecha juntos y los movió hacia abajo. Esta era la acción que estaba hecha para llamar a la <Ventana del Menú Principal>. Justo después de eso hubo un tintineo y un brillante rectángulo lila apareció.

Me moví un poco, me senté en una roca y abrí mi menú también. Empecé a mover mis dedos para organizar los artículos que había conseguido luego de pelear con el verraco.

Entonces.

— ¿Eh? — dijo Cline en un tono extraño.

— ¿Qué es esto?... No hay botón para cerrar sesión.

Antes eso dejé de mover mis dedos y levanté mi cabeza.

— ¿No hay botón...? No puede ser, míralo más de cerca.

Dije un poco confundido. El espadachín abrió mucho sus ojos debajo del pañuelo y acercó su cabeza al menú. El rectángulo, que era más grande de lado que de altura, tenía un manojo de botones en la izquierda y una silueta que mostraba el equipamiento que tenías en la derecha. En el fondo del menú había un botón de <CERRAR SESIÓN> que te permitía escapar de este mundo.

Mientras volví mi cabeza hacia la lista de objetos que decía qué artículos había ganado en las horas de batallas. Cline comenzó a hablar en un tono de voz inusualmente alto.

— En verdad no está allí. Mira, Kirito.

— Te dije que no hay forma de que no esté allí... — murmuré con un suspiró, mientras tecleaba en botón de la parte superior izquierda para volver a la pantalla del menú.

La ventana del inventario en la derecha se cerró y volvió a la pantalla principal. A la izquierda de la silueta, que aún tenía bastantes espacios vacíos, había una larga fila de botones.

Moví mi mano hacia abajo en un movimiento que casi se había convertido en costumbre y...

Mi cuerpo se heló.

No estaba allí.

Como lo dijo Cline, el botón que había estado durante el período beta de prueba – No, incluso justo después de que hubiera iniciado sesión. – había desaparecido. Me quedé observando al espacio vacío por un par de minutos, entonces miré el menú, para tener seguro que no había simplemente cambiado su posición. Cline miró con un “¿Cierto?” escrito en su rostro.

—... No está ahí, ¿Cierto?

— Si, no está ahí.

Asentí, aunque me sentí levemente irritado por estar de acuerdo tan fácilmente. Cline sonrió y empezó a rascarse su gruesa barbilla.

— Bien, es el primer día por lo que esta clase de errores podrían ocurrir. Por ahora los GMs deben esta llorando por la cantidad desbordante de mensajes. — dijo Cline con calma.

— ¿Esta bien para ti esperar así? Dijiste que habías ordenado una pizza, ¿no es así? – Le pregunté en broma.

— ¡Ah, cierto!

Sonreí mientras lo veía moverse de un lado para otro, con sus ojos muy abiertos.

Boté un par de artículos que no necesitaba del inventario, el cuál se había vuelto rojo debido a que tenía demasiados artículos en él, y caminé hacia Cline.

— ¡Argh! ¡Mi pizza con anchoas y mi ginger ale...!

— ¿Por qué no llamas un GM? Ellos podrían desconectarte desde su lado.

— Lo intenté, pero no hay respuesta ¡Ya son las 5:25! ¡Oye, Kirito! ¿No hay otra manera de cerrar sesión? – Después de escuchar lo que Cline dijo mientras balanceaba mis dos brazos...

Mi cara se pudo rígida. Sentí como un miedo infundado enviaba un escalofrío por mi espalda.

— Veamos... para cerrar sesión... — dije mientras pensaba.

Para salir de esta realidad virtual y volver a mi cuarto, tengo que abrir el menú principal, apretar el botón “Cerrar Sesión” y presionar “Sí” en la ventana que aparecía a la derecha. Era bastante simple. Pero...al mismo tiempo, aparte del procedimiento de más arriba no estaba al corriente de ninguna otra forma de desconectarse.

Miré a la cara de Cline, que estaba situada un poco bastante más arriba que la mía, y agité mi cabeza.

— No...No hay ninguna. Si quieres cerrar sesión por ti mismo, tienes que usar el menú, aparte de eso, no hay otra forma.

— Es imposible... ¡Tiene que haber alguna forma!

Repentinamente Cline empezó a gritar como si estuviera negando lo que dije.

— ¡Regresar! ¡Cerrar Sesión! ¡Escapar!

Pero por supuesto, nada ocurrió. No había comandos de voz de esa descripción en SAO.

Después gritar esto y aquello, e incluso saltar, le dije a Cline.

— Cline, es inútil. Ni siquiera el manual dice nada sobre normas de acceso de emergencia.

— Pero... ¡Esto es estúpido! Incluso si fuera un error, ¡No puedo ni siquiera volver a mi cuarto y a mi cuerpo cuando quiera! – Cline gritó con una expresión de perplejidad en su rostro.

Estuve totalmente de acuerdo con él.

Era imposible. No tenía absolutamente ningún sentido. Pero era indiscutiblemente la verdad.

— Oye... ¿Qué es esto? Es realmente extraño. Justo ahora ¡No podemos salir de este juego!

Cline rió desesperadamente, luego empezó a hablar otra vez rápido.

— Espera, podemos simplemente desconectar la fuente de alimentación. O sólo sacarnos el <Gear>

Mientras miraba a Cline mover sus manos, como si tratara de sacarse algún sombrero invisible, sentí cómo la ansiedad volvía.

— Es imposible, ambas cosas. Justo ahora no podemos mover nuestros cuerpos… o nuestros cuerpos reales. El <NERvGear> recibe todas las señales que nuestro cerebro está enviando aquí…-golpeé la parte anterior de mi cabeza. — Y los desvía para mover a nuestros personajes en este lugar.

Cline lentamente cerró su boca y bajó sus manos.

Ambos nos quedamos parados sin palabras por un rato, cada un perdido en sus pensamientos.

Para conseguir la Inmersión Total el NERvGear bloquea las señales que nuestro cerebro envía a nuestra espina dorsal y las cambia de modo que podamos controlar a nuestros personajes en este mundo. Así que aunque batamos salvajemente nuestro brazo aquí, el brazo de mi cuerpo real, el cuál está tendido en mi cama ahora, no se movería una pulgada; asegurando que no golpearía mi cabeza contra un ángulo de mi mesilla de noche o algo.

Pero debido a esta función no podemos cancelar la Inmersión Total por nuestra propia voluntad ahora.

—… Así que a menos que el error sea arreglado o alguien en el mundo real apague el Gear, ¿Tenemos que esperar a que eso ocurra? — Cline masculló, un poco aturdido.

Señalé en silencio que estaba de acuerdo.

— Pero vivo solo ¿Tu?

Dudé levemente pero le dije la verdad.

—… Yo vivo con mi mamá y mi hermana menor, una familia de tres personas. Creo que seré forzado a salir de la Inmersión si no bajo a cenar.

— ¿Qué? ¿Q-Qué edad tiene tu hermana?

Cline me miró repentinamente, sus ojos brillaban. Empujé su cabeza hacia otro lado.

— Estas bastante calmado, ahora, ¿No es así? Ella es parte del club de deportes y odia los juegos, por lo que no tiene nada en común con la gente como nosotros…pero más que eso. — Extendí mi brazo derecho en un intento de cambiar de tema. — ¿No crees que es extraño?

— Bueno seguro. Ya que es un error.

— No, quiero decir que no es sólo un error, es un error <que imposibilita cerrar sesión>, es un gran problema, suficiente para estorbar la operación del juego en sí mismo. Como tu pizza en el mundo real está más helada a cada segundo, es una pérdida económica efectiva, ¿no es así?

—… Una pizza fría… ¡es tan insensato como nato duro!

Ignoré estos comentarios sinsentido y seguí hablando.

— Si fuera así, los operadores deberían apagar el servidor y hacer que todos cerrasen sesión, en cualquier caso. Pero…Ya han pasado quince minutos desde que nos dimos cuenta, pero ni siquiera ha habido un mensaje del sistema, dejar eso de apagar el servidor, es simplemente demasiado extraño.

— Hmm, ahora que lo pienso, tienes razón.

Ahora Cline comenzó a rascarse la barbilla con una expresión seria en su cara. En el área debajo de la pañoleta que cubría un poco su afilada nariz, la inteligencia brillaba en sus ojos.

Empecé a escuchar a Cline, sintiéndome un poco extraño por hablar con alguien que nunca hubiera conocido si no hubieran borrado mi cuenta.

—… La compañía que creó SAO, <Argas> es una compañía que es famosa por la consideración que tiene hacia sus usuarios, ¿no es así? Esa es la razón por la que todos estaban peleando para tener en sus manos una copia, incluso a pesar de que este es el primer juego en línea. Todo eso deja de tener sentido si meten la pata de esta forma en su primer día.

— Estoy de acuerdo, y SAO es el primer VRMMORPG. Si algo va mal ahora, podrían poner normas para el género mismo.

Cline y yo miramos las caras virtuales de cada uno y suspiramos.

Las temporadas de <Aincrad> estaban basadas en la realidad, por lo que aquí también era el comienzo del otoño.

Miré hacia arriba, aspirando el aire virtual, tomando una profunda y fría inspiración.

Cien metros a lo lejos podía divisar sólo el botón lila de el segundo piso. Mientras seguía la irregular superficie vi la gran torre- el <Laberinto> que era el camino hacia el piso de más arriba, y vi que estaba conectado a la entrada exterior.

Eran justo pasadas las 5:30, la pequeña franja del cielo que se podía ver estaba roja con la luz de la puesta del sol. A pesar de la situación en la que estaba, mirando las llanuras pintadas de oro con la luz del sol de la tarde, me encontré a mí mismo sin palabras frente a la hermosura de este mundo virtual.

Básicamente son frijoles fermentados, se les puede combinar con arroz, salsas, etc. En Japón es un plato típico muy conocido, pero entre los extranjeros suele ser catalogado como de mal sabor.

Justo después de eso.

El mundo cambió para siempre.


Traducción:

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Capítulo 3 Editar

Ding, un sonido titilante como el de una campana, o tal vez el de una campana de advertencia, sonó fuertemente, haciendo que Cline y yo saltáramos de la sorpresa.

— Ah...

— ¿¡Qué es esto?!

Gritamos al mismo tiempo y nos miramos, nuestros ojos muy abiertos.

Ambos, Cline y yo estábamos inmersos en una columna de tenue luz azul. Más allá del velo azul, las llanuras en mi visión se hacían cada vez más borrosas.

He experimentado esto un par de veces durante el tiempo de prueba beta. Esto era un <Teletrasporte> iniciado por un artículo. No tenía el articulo previamente necesario ni había gritado el comando adecuado ¿Los operadores iniciaron un teletransporte forzado? Si es así, ¿Por qué ni siquiera nos informaron?

Mientras mis pensamientos se aceleraron, la luz alrededor mío se impulsó más fuertemente y la oscuridad se apoderó de mí.

Al desvanecerse la luz azul, mis alrededores se volvieron visibles de nuevo. Sin embargo, ya no eran las llanuras iluminadas por la puesta de sol.

Una gran calle empedrada. Calles medievales rodeadas por farolas y hacia arriba un gran palacio irradiaba una luz siniestra a bastante distancia.

Este era el punto de inicio, la plaza central de la <Ciudad de inicio>

Miré a Cline, quién tenía la boca muy abierta. Entonces sentimos a la multitud de gente que nos rodeaba a ambos.

Mirando al montón de personas sensacionalmente hermosas con una variedad de equipamiento y diferentes colores de cabello, ellos eran, sin duda, otros jugadores como yo. Había unas cuantas miles – diez mil personas aquí. Era como si todos los que hubiesen iniciado sesión justo hasta ahora hubieran sido transportados a la fuerza a la plaza central.

Por unos segundos, todos miramos simplemente a los alrededores sin decir una palabra.

Entonces unos pocos balbuceos y cuchicheos pudieron ser escuchados por aquí y por allá; empezó a ser más fuerte.

— ¿Qué está pasando?

— ¿Podemos cerrar sesión ahora?

— ¿No pueden ocuparse de esto rápido?

Comentarios como estos podían ser escuchados de vez en cuando.

Cuando los jugadores empezaron a enojarse más y más, gritos como “¿Es una broma?” y “¡Váyanse al infierno, GMs!” Podían ser escuchados.

Entonces, repentinamente.

Alguien alzó la voz por encima de todos los comentarios y gritó.

— Ah... ¡Miren, arriba!

Cline y yo casi inmediatamente volvimos nuestros ojos hacia arriba y miramos. Ahí presenciamos algo extraño.

La superficie inferior del segundo piso, cien metros arriba en el aire, había una cruz en roja.

Cuando vi detenidamente me pude dar cuenta que estaban hecho de dos frases que se entrecruzaban la una con la otra. La palabra que estaba escrita en rojo era [Alerta] y la otra [Anuncio del Sistema].

Me sorprendí por unos instantes pero entonces pensé “Oh, el operador va a empezar a informarnos ahora” y relajé mis hombros un poquito. Las habladurías pararon en la plaza y podías sentir que todos esperaban oír qué iba a ser dicho.

Sin embargo, lo siguiente en ocurrir no era lo que me esperaba.

Desde el medio del diseño un líquido similar a la sangre empezó a emanar hacia abajo lentamente. Bajó a una velocidad que casi enfatizaba cuán viscoso era; pero no cayó, en vez de eso empezó a transformarse en otra forma.

Lo que apareció fue un hombre de veinte metros de alto, cubierto con una túnica con capucha.

No, eso no estaba del todo correcto. Desde dónde mirábamos, podíamos ver con facilidad dentro de la capucha – no había ningún rostro. Estaba absolutamente vacío. Podíamos ver claramente la ropa del interior y el bordado verde dentro de la capucha. Era lo mismo dentro de la túnica, todo lo que podíamos ver por dentro de los bordes eran sombras.

He visto la misma túnica antes. Estas eran las ropas que habían usado siempre los empleados del Agas, quiénes habían estado trabajando como GMs durante la prueba beta. Pero en ese entonces los GMs varones habían tenido una cara como la de un viejo hechicero con una gran barba y las mujeres habían tenido un avatar de una chica con gafas. Debieron usar la túnica debido a la falta de tiempo para preparar un avatar adecuado, pero el espacio vacío bajo la capucha me un dio una inexplicable sensación de ansiedad.

Los innumerables jugadores alrededor mío debieron sentir lo mismo.

— ¿Es ese un GM?

— ¿Por qué no tiene rostro?

Numerosos cuchicheos como este podían ser escuchados.

Entonces, la mano derecha de la túnica gigante se movió como si los silenciara.

Un guante de un blanco inmaculado apareció de los pliegues de la larga manga. Pero esta manga, como el resto de la túnica, no estaba conectada a ningún tipo de cuerpo.

Entonces el brazo izquierdo se levantó lentamente hacia arriba. Luego, con sus dos guantes vacíos se extendieron en frente de diez mil jugadores, la persona sin rostro abrió su boca – no, se sintió como si lo hiciera. Entonces, una baja y calmada voz de hombre resonó desde las alturas, en el cielo.

— Jugadores, bienvenidos sean todos ustedes a mi mundo.

No lo pude entender de inmediato.

<Mi mundo> Si esa túnica roja fuera un GM, ciertamente tendría poderes omnipotentes en este mundo, lo que le permitiría cambiar el mundo a su antojo, pero ¿Por qué lo estaba señalando ahora?

Cline y yo nos miramos el uno al otro, sin habla. La anónima túnica roja bajó sus dos brazos y continuó hablando.

— Mi nombre es Kayaba Akihito. En este mismo instante, soy la única persona que puede controlar este mundo.

— ¿¡Qué...?!

Mi avatar se puso rígido del shock, y su garganta, y tal vez mi cuello en el mundo real también, dejó de funcionar por un segundo.

¡¡Kayaba – Akihiko!!

Conocía este nombre. No había forma de que no lo hiciera.

Esta persona, que era tanto un diseñador de videojuegos como un genio en el campo de la física cuántica, era el único responsable de levantar Agas, la cuál incluso unos pocos años atrás era una de las muchas pequeñas compañías, en una de las compañías líderes en el campo.

El también era el director de desarrollo de SAO y al mismo tiempo, el diseñador de NERvGear.

Un jugador de corazón, respetaba a Kayaba profundamente. Compraba todas las revistas en las que aparecía y había leído sus pocas entrevistas hasta que casi las me las sabía todas de memoria, en mi corazón. Casi podía verlo en sus guardapolvos blancos, que siempre había usado, sólo al escuchar su voz.

Pero él había estado detrás de escena, negándose a ser expuesto a los medios; El nunca ni si quiera había sido un GM – entonces, ¿Por qué estaba haciendo algo como esto?

Forcé mi mente a que comenzara a funcionar nuevamente para darle un sentido a la situación. Pero las palabras que salieron de la capucha vacía casi parecieron mofarse de mis esfuerzos por entender.

—Creo que la mayoría de ustedes han descubierto el hecho de que el botón para cerrar sesión ha desaparecido del menú principal. Esto no es error, es parte del Sistema de <Sword Art Online>.

— ¿Una parte del... sistema?

Cline murmuró, su voz quebradiza. El anuncio continuó en voz baja como si fuera para cubrir el sonido.

—Hasta que no lleguen a la cumbre de este castillo, no pueden cerrar sesión por voluntad propia.

¡¿Este Castillo?! No pude entender esta frase al principio. No hay ningún castillo en la <Ciudad de Inicio>.

Entonces, lo siguiente que dijo Kayaba hizo desaparecer mi confusión.

—... también, la suspensión o el desmantelamiento de el NERvGear desde el exterior esta estrictamente prohibido. Si se intenta alguna de estas cosas...

Un momento de silencio.

El silencio de diez mil personas era abrumador. Las siguientes palabras salieron lentamente.

—Los sensores de señales en sus NERvGear emitirán un fuerte pulso electromagnético, destruyendo sus cerebros y deteniendo todas sus funciones vitales.

Cline y yo nos contemplamos mutuamente por unos segundos en shock.

Esa como si mi mente se negara a creer lo que recién había dicho. Pero la corta declaración de Kayaba atravesó mi cuerpo con una ferocidad que era la vez dura y densa.

Destruir nuestros cerebros.

En otras palabras, matarnos.

Cualquier usuario que apagara el NERvGear o desbloqueara el cierre y se lo sacara sería asesinado. Eso era lo que Kayaba recién había dicho.

La gente en la multitud comenzó a murmurar, pero no había ninguno que gritara o que hubiera entrado en pánico. Era más bien que todos, como yo, aún no podían comprenderlo, o lo negaban.

Cline levantó su mano derecha y trató de agarrar el arnés que estaría situado allí en el mundo real. Mientras lo hacía, dejó salir una risa seca y empezó a hablar.

—Jajá... ¿Qué está diciendo? Ese hombre, ¿Se le ha subido a la cabeza? No está diciendo algo que tenga sentido. El NERvGear... esto es sólo un juego. Destruir nuestros cerebros... ¿Cómo va a hacer eso? ¿Verdad, Kirito?

Su voz se quebró en el último grito. Cline se quedó mirándome, pero no pude asentir con la cabeza.

Los infinitos sensores de señales en el casco del NERvGear emitían pequeños pulsos electrónicos para enviar señales virtuales al cerebro.

Ellos pudieron haberlo llamado la ultra nueva tecnología de punta, pero la teoría básica era la misma que cierto electrodoméstico que ha sido usado por 40 años en Japón, el microondas.

Si hubiera suficiente rendimiento, era posible que el NERvGear hiciera vibrar las partículas de agua en nuestros cerebros y que los friera con el calor de la fricción. Pero...

—... Teóricamente es posible, pero... él debe estar fanfarroneando. Porque si tiramos del enchufe del NERvGear no hay forma de que pueda emitir un pulso así de fuerte. A menos que haya una especie de batería con una gran capacidad de almacenamiento... adentro...

Cline ya habría adivinado la razón por la cuál dejé de hablar.

—Hay... una. —dijo, sus palabras casi fueron un grito como una expresión desolada en su rostro. El treinta por ciento del peso de Gear es la batería. Pero... ¡Esto es una total locura! ¿¡Qué pasa si hay un corte de energía repentino o algo!?

Kayaba empezó a explicar, como si hubiera escuchado lo que había gritado Cline.

—Para ser un poco más específico, alejarse de una fuente externa de electricidad por diez minutos, estar fuera del sistema por más de dos horas, o cualquier intento de desbloquear, desmantelar, o destruir el NERvGear. Si cualquiera de estas condiciones se entrecruza, la secuencia de destrucción cerebral se iniciará. Estas condiciones han sido presentadas al gobierno y el público a través de los medios masivos de comunicación en el mundo exterior. Por cierto, ha habido varios casos en los que los familiares o amigos ignorando las advertencias, trataron de deshacerse a la fuerza del NERvGear. El resultado...

La voz metálica tomó una inspiración rápida.

—... Lamentablemente 213 jugadores han salido de este juego, y del mundo real, para siempre.

Un gran y agudo grito fue escuchado. Pero la mayoría de los jugadores no podían creerlo, o se negaban a creer lo que les habían dicho y se quedaron simplemente parados con la boca abierta, o con una sonrisa retorcida en sus rostros.

Mi cabeza trató de negar lo que Kayaba había dicho. Pero mi cuerpo la traicionó y mis rodillas comenzaron a temblar violentamente.

Caminé hacia atrás tambaleándome, unos pocos pasos en mi débiles rodillos y me las arreglé para no caerme. Cline cayó de espaldas, su expresión exánime.

213 jugadores ya han...

Esta frase retumbó una y otra vez en mi cabeza.

Si lo que dijo Kaya es verdad ¿Más de 200 personas han muerto hasta ahora?

Entre ellos podría haber habido probadores beta tal como yo. Pude incluso haber conocido algunos de sus seudónimos y avatares. A estas personas se les ha quemado el cerebro y...murieron, ¿Esto es lo que Kayaba estaba diciendo?

—... no creo... No lo creo.

Cline, quién aún estaba sentado en el suelo, empezó a hablar con voz afectada.

—Está sólo tratando de asustarnos ¿Cómo haría una cosa como esa? Deja de bromear y vámonos de aquí. No tenemos tiempo de jugar en tu enferma ceremonia de inauguración. Seeh... todo esto es simplemente un evento. Un espectáculo de inauguración, ¿cierto?

Dentro de mi cabeza, yo estaba gritando lo mismo.

Pero, como para descartar nuestra esperanza, la voz de negocios de Kayaba comenzó nuevamente su explicación.

—Jugadores, no hay necesidad de preocuparse sobre los cuerpos que han dejado al otro lado. En este preciso momento, todas las televisoras, radio e internet, todos ellos, están informando repetidamente sobre esta situación, incluyendo el hecho de que ha habido numerosas muertes. El peligro de que les saquen su NERvGear ya ha desparecido. En unos instantes, haciendo uso de las dos horas que he dado, todos ustedes serán trasladados a hospitales o instituciones parecidas y les será dado el mejor tratamiento. Por lo que pueden relajarse... y concentrarse en ganar el juego.

— ¿Qué...?

Entonces, mi boca comenzó a gritar violentamente, al fin.

— ¿¡Qué estas diciendo!? ¿¡Ganar el juego!? ¿¡Quieres que juguemos en una situación como esta!?

No dejé de gritar, mirando la túnica roja que se había filtrado desde la superficie de la planta superior.

—¡¡Esto ya no es más un juego!!

Entonces, Kayaba Akihiko empezó a anunciar calladamente con su monótona voz.

—Sin embargo les pido a todos ustedes, comprendan que <Sword Art Online> ya no es más un simple juego. Es una segunda realidad... desde ahora en adelante, cualquier manera de “revivir” en el juego no funcionará. El momento en que su HP llegue a cero, su avatar ya no existirá nunca más, y al mismo tiempo...

Pude adivinar que él iba a dejar todo demasiado en claro.

—Sus cerebros serán destruidos por el NERvGear.

De repente, el impulso de reírme fuertemente me subió desde las profundidades de mi estómago. Lo contuve.

Una larga línea horizontal estaba brillando en la parte superior derecha de mi campo de visión. Al concentrarme en él, vi que los números 342/342 lo cubrían.

Hit Points. La fuerza de mi vida.

En el momento que llegué a cero, moriré. Las ondas electromagnéticas freirán mi cerebro, matándome instantáneamente. Esto es lo que Kayaba había dicho.

Esto es indudablemente un juego, un juego en el que apuestas tu vida. En otras palabras, un juego de muerte.

Debo haber muerto, por lo menos, unas 100 veces durante los dos meses de prueba beta. Fui regenerado con una sonrisa levemente avergonzada en el rostro, en el palacio que esta al norte de la plaza principal, el <Palacio del Hierro Negro>, y corrí hacia los lugares de caza otra vez.

Ese es lo que debería ser un RPG, un tipo de juego en el que continúas muriendo, aprendiendo y subiendo de nivel. Pero ¿Ahora no puedes? Una vez que mueras, ¿Perderás tu vida? Y, para añadir... ¿Ni siquiera puedes dejar de jugar?

—... de ninguna maldita forma. — murmuré suavemente.

¿Quién, en buena capacidad mental, saldría con estas condiciones? Por supuesto que todos se simplemente se quedarían en la ciudad, donde era seguro.

Entonces, como si leyera mi mente, y tal vez las de todos los demás jugadores, fue dado el siguiente mensaje.

—Jugadores, hay sólo una manera de ser liberados de este juego, como ya he dicho anteriormente deben llegar a la cumbre de Aincrad, al centésimo piso y vencer al jefe final que reside allí. Todos los jugadores que sigan con vida para ese entonces saldrán inmediatamente del juego. Les doy a todos ustedes mi palabra.

Diez mil jugadores se quedaron parados en silencio.

Fue en ese momento en el que me di cuenta de lo que había querido decir Kayaba cuando dijo <Llegar a la cumbre de este castillo>.

Este castillo – es decir, la enorme monstruosidad que había encarcelado a todos los jugadores del primer piso, con noventa y nueve pisos más apilados unos sobre otros, imponiéndose en el cielo, flotando en él. Él estaba hablando sobre Aincrad en sí mismo.

—Pasar por... ¿¡Todos los cien pisos?! —Cline gritó repentinamente. Se paró rápido y levantó su puño hacia el cielo — ¿Y cómo quieres que hagamos eso? ¡Escuché que avanzar era locamente difícil incluso durante la prueba beta!

Era verdad. Durante los dos meses de prueba beta, los mil jugadores que habían tomado parte sólo se las habían arreglado para alcanzar el sexto piso. Incluso si diez mil jugadores se habían sumergido en estos momentos, ¿Cuánto tomaría pasar a través de todos los 100 pisos?

La Mayoría de los jugadores que habían sido traídos a la fuerza aquí estarían preguntando esta interrogante sin respuesta.

El tenso silencio eventualmente dio lugar a leves murmullos. Pero no había ninguna señal de miedo o desesperación.

La mayoría de las personas aquí aún estarían confundidas sobre si este era un “peligro real” o una <Ceremonia de apertura seriamente retorcida>. Todo lo que Kayaba había dicho era tan horroroso que se sentía irreal.

Estiré mi cabeza hacia atrás para mirar la túnica vacía y traté de forzar a mi mente para que aceptara esta situación.

Ya no podré volver a cerrar sesión, nunca más. No puedo volver a mi cuarto, a mi vida. La única forma de recuperarlos era que alguien venciera al jefe en el piso más alto de este castillo flotante. Si mi HP llegara a cero incluso por una sola vez durante ese tiempo...moriría. Moriría realmente y dejaría de existir para siempre.

Pero.

Sin importar cuánto tratara de aceptar estos hechos, no era posible. Tan sólo cinco o seis horas atrás había comido la cena que mi mamá había hecho, tenido una corta conversación con mi hermana, y luego me dirigí hacia el piso alto de mi casa.

¿Ahora ya no puedo volver a todo eso? ¿Y esto es ahora la verdadera realidad?

Entonces, la túnica roja que siempre había estado un paso más adelante que nosotros, extendió su guante derecho y empezó a hablar con una voz sin ningún tinte de emoción.

—Entonces, les mostraré evidencia de que este es la única realidad. En sus inventarios habrá un regalo de mi parte. Por favor confirmen esto.

Tan pronto como escuché esto, presioné mis dedos índice y pulgar entre ellos y la moví hacia abajo. Todos los jugadores igualmente lo hicieron y la plaza se llenó con el titilante sonido de campanas.

Apreté el botón de artículo en el menú que había aparecido y el artículo estaba allí, en la parte alta de mi lista de pertenencias.

El nombre del artículo: <Espejo de Mano>

¿Por qué nos dio esto? Incluso mientras me lo preguntaba golpeé en el nombre y apreté el botón “Convertirlo en Objeto”. Inmediatamente después hubo un efecto de sonido titilante y apareció un espero rectangular.

Lo agarré dubitativamente pero no pasó nada. Todo lo que se veía en él era la cara del avatar que había tenido varios problemas en crear.

Ladeé mi cabeza y miré a Cline. El samurái también miraba el espejo en su mano con una expresión en blanco en su rostro.

Entonces.

Repentinamente Cline y los avatares alrededor de nosotros fueron envueltos en una luz blanca. Tan pronto como lo tomé, yo estaba rodeado también y todo lo que podía ver era blanco.

Casi 2, 3 segundos después, los alrededores reaparecieron tal como habían sido...

No.

La cara frente a mí no era la que me había acostumbrado a ver.

La armadura hecha de placas metálicas cosidas juntas, el pañuelo, y el pelo rojo puntiagudo eran todos iguales. Pero la cara había cambiado por completo a otro aspecto. Sus grandes y agudos ojos, ahora estaban hundidos y brillaban aún más. Su delicada y alta nariz se había vuelto ganchuda, y ahora había aparecido una leve barba en sus mejillas y barbilla. Si el avatar había sido un joven y descuidado samurái, este era un soldado caído – o quizás un bandido.

Olvidé la situación por un momento y murmuré.

— ¿Quién... eres?

Las mismas palabras salieron de la boca del hombre que tenía enfrente.

—Oye... ¿Quién eres?

Entonces fui tomado por un presentimiento repentino y me di cuenta de cuál era el significado del regalo de Kayaba, el <Espejo de Mano>.

Levanté apresuradamente el espejo, y vi la cara que me observaba de vuelta.

Cabello negro que caía primorosamente sobre la cabeza, dos ojos de mirada débil, que se podían ver por debajo del pelo levemente largo, y un rostro delicado que hacían que las personas me pasaran por una chica incluso ahora cuando salgo de ropa casual, con mi hermana.

El rostro calmado de un guerrero que <Kirito> había tenido unos pocos segundos atrás, ya no estaba allí. La cara que estaba en el espejo...

Era mi cara real, de la cual había intentado tanto escapar.

—Ah... Soy yo...

Cline, quién también había estado mirando su espejo, cayó hacia atrás. Ambos nos miramos el uno al otro y gritamos al mismo tiempo.

— ¿¡Tú eres Cline?! / ¿¡Tú eres Kirito?!

Nuestras voces también habían cambiado, quizás los efectores de voz habían dejado de funcionar. Pero no teníamos tiempo que gastar en cosas como esta.

Los espejos cayeron de nuestras manos y golpearon el suelo, entonces fueron destruidos con un sonido bastante bárbaro.

Cuando miré a mis alrededores otra vez, la multitud ya no estaba compuesta de personas que lucían como personajes de un videojuego de fantasía. Un puñado de gente joven de apariencia normal ahora había tomado su lugar. Era como así algo como si hubieras reunido un grupo de personas en la vida real en una exposición de videojuegos y los hubieras vestido con armaduras. Penosamente, incluso la proporción de sexos ha cambiado inmensamente.

¿Cómo era posible? Cline, yo y probable todos los jugadores alrededor nuestro, habían cambiado desde los avatares que habían hecho para nada, a nuestros aspectos reales. Por supuesto, la misma textura aún parecía un modelo poligonal y aún se sentía levemente extraño, pero era casi escalofriantemente preciso. Era como si el mecanismo tuviera un scanner de cuerpo completo incluido.

Escanear.

—.... Ah, ¡Cierto! —miré a Cline y obligué a salir a mi voz —Hay sensores de señales de alta densidad en el NERvGear cubriendo toda nuestra cabeza. Por lo que, no sólo puede decir como lucen nuestros cerebros, sino que también nuestras caras.

—P-Pero, cómo puede saber cómo lucen nuestros cuerpo, mira por ejemplo... ¿Cuán altos somos?

Cline dijo más bajo mirando de lado a lado nuestros alrededores.

La altura promedio de los jugadores, quiénes ahora estaban mirando sus propias caras o los de otros jugadores con diversas expresiones en sus rostros, se habían reducido notablemente después del <cambio>. Yo, y lo más probable es que Cline también, había establecido la altura igual a la de mi altura en el mundo real para evitar que mi peso extra dificultara mis movimientos, pero la mayor parte de los jugadores, tal parece, se había hecho unos 10 a 20 centímetros más altos.

Esto no era todo. La estructura real y el largo horizontal de los jugadores también se habían vuelto más grandes. No había forma que el NERvGear habría sido capaz de saber todo esto.

La persona que respondió esta pregunta fue Cline.

—Ah... espera. Compré el NERvGear sólo ayer según recuerdo, había una parte de la puesta en marcha... ¿Cómo se llamaba, calibración? Bueno, de cualquier forma, durante ese tiempo, este tocaba tu cuerpo por aquí y por allá, ¿Tal vez fue aquello...?

—Ah, correcto.... Eso fue lo que era.

Calibración era dónde el NERvGear medía <Cuánto tenías que mover tu mano para alcanzar tu cuerpo>. Esto fue hecho para reproducir la sensación de sentir con precisión dentro del juego. Por así decirlo, era casi como si el NERvGear tuviera información sobre nuestras figuras exactas guardada dentro de él mismo.

Era eso posible, haciendo todos los avatares de los jugadores, casi una réplica poligonal perfecta de ellos mismos. El propósito de esto, estaba también demasiado en claro, ahora.

—... La realidad, —murmuré. —Él dijo que esta era la realidad. Que este avatar poligonal... y nuestro HP era nuestro cuerpo y vida real. A fin de hacernos creer que el ha producido una copia perfecta de nosotros...

—Pero... Pero, ya sabes, Kirito.

Cline se rascó su cabeza bruscamente y los ojos debajo de su pañuelo brillaron mientras gritaba.

— ¿Por qué? ¿Por qué coño está haciendo algo como esto...?

No respondí y apunté hacia arriba, más allá de nuestras cabezas.

—Espera un momento. De todas formas, lo más probable es que él responda esa en poco tiempo más.

Kayaba no me defraudó. Unos pocos segundos después una voz, casi solemne, se escuchó desde el cielo color rojo sangre.

—La mayoría de ustedes se estará preguntando “Por qué”. ¿Por qué yo, el creador tanto de NERvGear como de SAO, Kayaba Akihiko, está haciendo algo como esto? ¿Es una especie de ataque terrorista? ¿Lo está haciendo para redimirnos?

Fue entonces cuando la voz de Kayaba, sin ninguna pizca de emoción hasta el momento, pareció mostrar algunos signos de esa emoción. Repentinamente la palabra <Empatía> pasó por mi mente, incluso aunque no había ninguna forma de que fuera verdad.

—Ninguna de estas es la razón por la cuál hago esto. No hay más una razón o un propósito por el cuál lo hice. La razón es porque... esta situación en sí misma fue mi propósito. Para crear y velar por este mundo, es la única razón por la que he creado NERvGear y SAO. Y ahora, todo se ha llevado a cabo.

Luego de una breve pausa, la voz de Kayaba, nuevamente sin ninguna emoción, se escuchó.

—... Ahora he terminado el tutorial oficial de <Sword Art Online>. Jugadores... les deseo suerte.

Esta última frase se acabó con un débil eco.

La enorme túnica se levantó sin hacer ruido, y empezó a hundirse, la capucha primero, en el mensaje del sistema que cubría el cielo, como si se fundiera.

Sus hombros, luego su pecho, entonces sus dos brazos y piernas se fundieron con la superficie roja, entonces una última mancha roja se extendió brevemente. Justo después de eso, el mensaje del sistema que había cubierto el cielo desapareció tan repentinamente como había aparecido.

El sonido del viento al pasar sobre la plaza y la BGM que la orquesta NPC estaba tocando, llegó suavemente hasta nuestros oídos.

El juego había regresado a su estado normal, sin contar el hecho de que un par de reglas han sido cambiadas.

Entonces... Al fin.

La multitud de diez mil personas tuvo una reacción adecuada.

En otras palabras, incontables voces empezaron a resonar fuertemente en la plaza.

— ¿Es una broma, verdad...? ¿Qué demonios es esto? ¿¡Es una broma, verdad!?

— ¡Dejen de burlarse! ¡Déjenme salir! ¡Déjenme salir de aquí!

— ¡No! ¡No puedes! ¡Tengo que encontrarme con alguien, pronto!

— ¡No me gusta esto! ¡Me voy a casa! ¡¡¡¡¡¡Quiero ir a casa!!!!!!

Alaridos. Clamores. Gritos. Maldiciones. Ruegos. Y chillidos.

Las personas que se habían pasado de jugadores de videojuegos a prisioneros en cuestión de minutos, se acuclillaron sujetando sus cabezas, agitaron sus brazos por ahí, hablaron entre ellos o empezaron a jurar en voz alta.

En el medio de toda esta bulla, mi mente se volvió extrañamente fría.

Esto, es la realidad.

Lo que Kayaba Akihiko había declarado era completamente cierto. Si este era el caso, todo esto era de esperarse. Sería extraño que no lo fuese. Este genio era uno de los lados de Kayaba que lo hicieron seductoramente atractivo.

Ahora no puedo regresar a la realidad por un tiempo... Tal vez por unos meses o quizás un poco más que eso. Durante este tiempo no puedo ver a mi madre o a mi hermana, tampoco podré hablar con ellas. Era posible que ya nunca tenga la oportunidad de hacerlo. Si muero aquí...

Muero en la realidad.

El NERvGear, que fue una vez una máquina, es la cerradura de esta prisión y una herramienta de muerte que freirá mi cerebro.

Inhalé lentamente, luego espiré, y abrí mi boca.

—Cline, ven aquí un momento.

Agarré el brazo del guerrero, quién parecía ser mucho mayor que yo en la vida real, y me hice camino entre la multitud delirante.

Logramos salir de esta rápidamente, tal vez porque estábamos cerca del borde. Entramos a una de las muchas calles que conducían hacia afuera de la plaza en un patrón radial y salté hacia la sombra detrás de un carruaje inmóvil.

—...Cline. —llamé su nombre nuevamente.

Él todavía tenía una expresión en tanto en blanco en su cara. Seguí hablando, dando lo mejor de mí para sonar serio.

—Escúchame. Voy a salir de esta ciudad y me dirigiré a la siguiente villa. Ven conmigo.

Cline abrió ampliamente sus ojos, debajo del pañuelo. Continué hablando en voz baja, obligándome a hablar.

—Si lo que dijo era verdad, a fin de sobrevivir en este mundo tenemos que hacernos más fuertes. Tú sabes que MMORPGs son una batalla por recursos, entre los jugadores. Sólo las personas que puedan adquirir más dinero y experiencia pueden volverse más fuertes... las personas que se han dado cuenta de esto van a ir a cazar todos los monstruos que hay alrededor de la <Ciudad de Inicio>. Tendrás que esperar por siempre hasta que los monstruos se regeneren. Ir a la siguiente villa de inmediato, sería mejor ahora. Conozco el camino y todos los puntos peligrosos, por lo que puedo llegar allí, incluso si soy tan sólo un nivel uno.

Considerando que era yo, era un buen montón de palabras que había salido de mi boca, pero a pesar de eso, él se quedó en silencio.

Entonces, unos segundos después su cara se arrugó.

—Pero...pero ya sabes. Ya dije antes que estuve parado en una fila por siglos con mis amigos para comprar este juego. Ellos podrían haber ingresado y lo más probable es que estén en la plaza incluso en estos momentos. No puedo... irme sin ellos.

—...

Dejé salir un suspiro y mordí mi labio.

Pude entender todo lo que Cline estaba tratando de decirme a través de su mirada nerviosa, demasiado bien.

Era brillante y era fácil llevarse bien con el, y lo más probables es que cuidara de las demás personas bastante bien. Lo que más esperaba es que llevara a todos sus amigos con él. Pero yo no podía simplemente asentir.

Si sólo fuera Cline, podría llegar a la siguiente villa mientras nos protegería de monstruos agresivos. Pero si había incluso dos más; no, incluso una persona más viniendo con nosotros, sería peligrosa. Si alguien muriera en el camino, ellos morirían tal como Kayaba había declarado.

La responsabilidad indudablemente recaería en mí, quién había sugerido partir de la segura <Ciudad de Inicio> y había fallado al proteger a mi camarada.

Soportar una carga tan pesada, jamás podría hacerlo. Era simplemente imposible. Cline pareció haber leído todas estas preocupaciones que habían relampagueado en mi mente. Una sonrisa apareció en sus mejillas que tenían una leve barba y sacudió su cabeza.

—No... No puedo seguir dependiendo de ti. Fui un maestro de gremio en el videojuego que solía jugar. Me las arreglaré con las técnicas que me has enseñado hasta ahora. Y.... aún hay posibilidad de que esto fuera sólo una broma pesada y que todos cerremos sesión. Por lo que no te preocupes por nosotros y ve a la villa.

—...

Con mi boca cerrada, fui abatido por una indecisión que nunca antes en mi vida había sentido.

Entonces, escogí las palabras que me roerían por dos años.

—... Está bien.

Asentí, di un paso atrás, y hablé con mi garganta seca.

—Bien, separémonos aquí. Si algo sucede, envíame un mensaje... Bien, nos vemos luego, Cline.

Cuando volvía mi vista hacia abajo y me daba vuelta para partir, Cline me llamó.

— ¡Kirito!

-...

Le lancé una mirada interrogativa pero no dijo nada, sólo su mejilla se estremeció un poco.

Agité el brazo y me volví hacia el noroeste; la dirección de la villa que usaría como mi próxima base.

Cuando había dado como cinco pasos, una voz me llamó desde atrás, nuevamente.

— ¡Oye, Kirito! ¡Te ves muy bien en la vida real! ¡Eres bastante mi tipo!

Sonreí amargamente y grité por encima de mi hombro.

— ¡Tú aspecto te va diez veces mejor, también!

Entonces le di la espalda al primer amigo que había hecho en este mundo y corrí hacia adelante sin cesar.

Luego de haber corrido por las enrevesadas callejuelas por unos pocos minutos, miré hacia atrás otra vez. Por supuesto, no había nadie ahí.

Ignoré la extraña sensación en mi pecho que estaba siendo restringida y corrí.

Corrí desesperadamente a la puerta noroeste de la <Ciudad de Inicio> y luego pasé las grandes llanuras y el bosque profundo, entonces una pequeña villa localizada luego de todo esto... Para después pasara a un sinfín y solitario juego de sobrevivencia.


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Capítulo 4 Editar

Un mes dentro del juego y doscientas personas habían muerto.

La esperanza de que el exterior ayudase, se había perdido; ni siquiera habíamos recibido un mensaje.

No lo vi por mí mismo, pero dicen que el pánico y la locura que poseyó a los jugadores cuando se dieron cuenta que ya no podían regresar fue increíble. Había personas llorando, otras gimiendo, algunos incluso trataron de excavar el suelo de la ciudad, diciendo que ellos iban a destruir este mundo. Por supuesto, los edificios no pueden ser destruidos, por lo que este intento falló sin ningún resultado que mostrar.

Dicen que pasaron días antes que los jugadores aceptaran la situación y pensaran qué hacer después de eso.

Los jugadores se dividieron en cuatro grandes grupos.

El primero está compuesto de un poco más de la mitad de los jugadores; ellos eran quiénes aún no aceptaban las condiciones que Kayaba Akihiko había puesto y todavía aguardaban la ayuda del exterior.

Entendí lo que estaban pensando dolorosamente bien. Sus cuerpos reales estarían tendidos en una cama o sentados en una silla dormidos. Esa era la realidad y esta situación era lo <falso>, si había incluso una mínima posibilidad de descubrir que eran capaces de cerrar sesión – Por supuesto, el botón para cerrar sesión se había ido pero podría haber habido algo que a los creadores se les hubiera pasado por alto-.

Y en el exterior, la compañía responsable del juego, Argas, estaría intentando, más que nadie, salvar a los jugadores - Si pudieran sólo esperar, serían capaces de abrir sus ojos, tener una reunión con lágrimas con sus familias y entonces, regresarían al colegio o al trabajo y todo esto sólo habría sido algo de lo cual hablar-.

No era verdaderamente irrazonable pensar de esta manera. Creo que dentro de mí tenía la esperanza de que ocurriese lo mismo.

Su plan de acción era <Esperar>. Ellos ni siquiera daban un paso fuera de la ciudad y usaban el dinero que habían reunido al principio del juego – la moneda era llamada <Coll> en este mundo – escasamente sólo compraban la comida que necesitaban para pasar el día y encontraban posadas baratas en las cuáles dormir, y dando vueltas en grupos, gastando cada día sin pensar en algo en especial.

Afortunadamente la <Ciudad de Inicio> era una ciudad que ocupaba el veinte por ciento de la superficie del primer piso y era lo suficientemente grande como para contener un distrito de Tokyo dentro. Por lo que los cinco mil jugadores habían tenido suficientes habitaciones en las que vivir.

Pero ninguna ayuda venía en camino, sin importar cuánto esperasen. Algunos días el cielo no era de un azul cristalino sino que estaba cubierto por nubes grises. El dinero no podía durar para siempre y ellos se dieron cuenta que debían hacer algo.

El segundo grupo consistió en aproximadamente el treinta por ciento, es decir, tres mil jugadores, Era un grupo en el que todos los jugadores involucrados trabajaban juntos. El líder era el administrador del sitio de información sobre juegos más grande.

Los jugadores que se habían reunido en este grupo se separaron en muchos grupos y compartieron todas sus ganancias, además colectaron información sobre el juego y se propusieron explorar el área del laberinto dónde estaban las escaleras. Los líderes establecieron su base de operaciones en <El Castillo de Hierro Negro> y le enviaban órdenes a sus variados grupos.

Este gran grupo no tuvo un nombre por bastante tiempo, pero después de que todos los miembros recibieron un uniforme, alguien les dio, de alguna forma siniestra, el nombre de <La Armada>.

El tercer grupo estaba compuesto de, aproximadamente, mil jugadores. Consistía en personas que habían gastado todo su Coll pero no querían ganarse la vida peleando contra monstruos.

Como nota aparte, había dos necesidades corporales básicas en SAO. Una era dormir y la otra era el hambre.

Entendí el por qué existía el cansancio. La información virtual y la información real no eran diferentes para el cerebro del usuario. Si los jugadores tenían sueño podían ir a una posada, arrendar un cuarto y dormir allí, dependiendo de cuando dinero tuvieran en sus bolsillos. Si acumulaban una gran cantidad de Coll podían comprar una casa, pero la cantidad de dinero necesaria no era pequeña.

El hambre era una necesidad que todos los jugadores encontraban extraña. Aunque no querían imaginar lo que en verdad le estaba sucediendo a sus cuerpos en el mundo real, lo más probable es que nos estuviesen dando nutrientes a la fuerza de alguna forma. Lo cual significaba que el vacío que sentíamos aquí no tenía nada que ver con nuestros cuerpos reales.

Pero si comprábamos algo de pan o carne virtual en el juego y los comíamos, el vacío desaparecía y nos sentíamos satisfechos. No había ninguna forma de saber cómo funcionaba este extraño mecanismo, sin llegar a preguntarle a un profesional del campo de la neurología.

Por lo que lo opuesto también era verdad, el hambre no se iba a menos que comiéramos algo. Lo más probable es que no muriéramos si no comíamos algo en un buen tiempo, pero el hecho de que es una necesidad difícil de ignorar no cambia. Entonces, los jugadores visitaban los restaurantes que los NPCs atendían diariamente y comían algo de comida, por lo menos compuesta de datos.

Tampoco había ninguna necesidad de excretar los desperdicios en el juego. Qué era lo que estaba ocurriendo en el mundo real, ni siquiera quería pensar sobre eso.

Bueno, de vuelta al punto principal...

Los jugadores que habían desperdiciado todo su dinero desde el principio, los cuáles no podían dormir o comer, habitualmente se unían a la vasta organización que he mencionado antes <La Armada>. Esto era debido a que recibían por lo menos algo de comer si acataban las órdenes de arriba.

Pero siempre hay algunos que no pueden cooperar con otros sin importar cuanto lo intenten. Los que nunca quisieron unirse o fueron expulsados por causar algún problema, establecieron los barrios marginales de la <Ciudad de Inicio> como su base y comenzaron a robar.

Dentro de la ciudad, o dentro de los lugares mayormente referidos como <Áreas Seguras> estaban protegidas por el sistema y los jugadores no se podían herirse unos a otros. Pero no era de esta manera fuera de las áreas seguras. Los rezagados hicieron equipo con otros rezagados y le tendían emboscadas a otros jugadores - lo cual, era bajo muchos puntos de vista mucho más rentable que cazar monstruos - afuera, en el campo o en las áreas de un laberinto.

Incluso en ese entonces, ellos nunca <asesinaron> a alguien - bueno, al menos durante el primer año.

Este grupo se hizo lentamente más grande y alcanzó el mencionado número de mil miembros.

Finalmente, el cuarto grupo fue, dicho en pocas palabras, el resto.

Había cincuenta organizaciones hechas por personas que querían eliminar el juego pero no querían unirse a la gran organización. Su número era cercano a quinientos. Llamamos a este grupo <El Gremio> y ellos tenían una movilidad de que <La Armada> carecía; y usándola, ellos se hicieron sostenidamente más fuertes.

Entonces estaban los pocos que escogieron el comercio y la artesanía. Su número sólo era aproximadamente entre doscientos y trescientos, pero crearon gremios para sí mismos y empezaron a entrenar las habilidades que necesitarían para obtener el Coll que necesitaban y tendrían.

El resto, alrededor de cien jugadores fueron llamados <Jugadores Solitarios>- Este era el grupo al cuál pertenecía.

Ellos eran el grupo egoísta, los que habían decidido que actuar solos sería mejor para hacerse más fuertes por sí mismos y simplemente sobrevivir. Si alguien pudo usar la información que ellos tenían, podría subir de nivel rápidamente. Después de que ganaron el poder de pelear contra monstruos y bandidos por sí mismos, ya no había un mérito significativo de pelear con otros jugadores.

Un rasgo adicional de SAO era que no había <Magia>, en otras palabras no habían <ataques de largo alcance que tuvieran 100% de eficacia>, por lo que uno podía pelear contra un gran número de monstruos solo. Si alguien tenía las habilidades requeridas, al jugar en solitario obtendría muchos más puntos de experiencia que al jugar en party.

Por supuesto, involucraba algunos riesgos. Por ejemplo, si una persona estaba <Paralizada>, si pertenecía a un party los miembros de este podrían simplemente curarlo y eso sería todo, pero si la persona estaba jugando en solitario, esto podía conducirte derecho a la muerte. De hecho, al principio, los jugadores solitarios tenían las estadísticas fatales más altas entre todos los jugadores.

Pero si tenías la experiencia y conocimiento para ganarle a todas las adversidades, había mucha más recompensa por todo este riesgo, y los probadores-beta, incluyéndome a mí, tenían ambas cosas.

Con esta preciada información los jugadores solitarios subían de nivel a un ritmo feroz y pronto se abrió un gran abismo entre ellos y el resto de los jugadores. Luego de que el juego se calmo un poco la mayoría de los jugadores solitarios salieron del primer piso y usaban las ciudades de las plantas superiores como bases.

Dentro del Castillo De Hierro Negro, donde la <Habitación de los resucitados> había estado durante el tiempo beta de prueba, ahora estaba erguido un gran monumento de metal que ni siquiera había existido durante el tiempo beta de prueba. Los nombres de todos los diez mil jugadores estaban tallados en su superficie. Además, una línea aparecía en el nombre de las personas que estaban muertas y daba la hora y la razón de la muerte al lado de este.

La primera persona de obtener el honor de tener su nombre tachado apareció dentro de tres horas en el juego.

La razón de la muerte no fue haber perdido contra un monstruo. Fue un suicidio.

Él creía en la teoría que “de acuerdo a la estructura del NERvGear, si una persona fuera sacada del sistema, automáticamente volverían en sí”. Saltó por sobre la valla al extremo norte de la ciudad, o la orilla de Aincrad, y se tiró.

Por debajo del castillo gigante que era Aincrad no se podía ver ningún tipo de suelo, por mucho que entrecerraras los ojos. Había sólo un cielo infinito con muchos estratos de nubes blancas. Mientras muchos jugadores lo observaban; el muchacho se hizo sostenidamente más pequeño, dejando atrás un gran grito y finalmente desapareciendo en las nubes.

La corta línea fue tachada sobre el nombre del muchacho dos minutos después. La causa de muerte fue <Caer en el Aire>. Ni siquiera quise imaginar lo que padeció durante esos dos minutos. No había ninguna forma de saber si él había regresado al mundo real o- como Kayaba había dicho- había terminado con el cerebro frito. Pero, la mayoría creía que si había una manera tan simple de escapar del juego; la gente en el exterior ya habría tirado de los enchufes y así nos habrían salvado.

Pero todavía había algunos que no cedían así de fácil en su manera de tratar con las cosas. La mayoría, incluyéndome, halló difícil catalogar la <Muerte> en SAO como verdadera.

Eso todavía no había cambiado. El fenómeno de que la barra de HP llegara a cero y los polígonos que componían nuestros cuerpos se destruyeran era demasiado similar al <Game Over> al que todos estábamos demasiado acostumbrados. Probablemente la única forma de entender el verdadero significado de la muerte en SAO fuera experimentarla. Esta inquietante verdad podría haber sido la razón de que la baja de jugadores se desacelerara.

Además, muchos jugadores que eran parte de <La Armada>, especialmente aquellos que habían inicialmente pertenecido al primer grupo, empezaron a perder sus vidas al tratar de eliminar el juego y pelear contra monstruos.

Las batallas en SAO necesitaban un poco de acostumbramiento. No era tanto fuerza y agilidad, sino <Confiar> en los movimientos del sistema.

Por ejemplo: un simple gancho al mentón con una espada de una sola mano, el jugador puede aprender la <Habilidad de Espada de una sola mano> y entonces equiparse con <Gancho al mentón> en la lista, sólo se necesitaría adoptar el movimiento inicial, entonces el sistema casi automáticamente movería el cuerpo. Pero si alguien sin la habilidad tratase de copiar los movimientos, sería demasiado lento y débil para usarse en un combate efectivo. Sería insertar comandos en un videojuego de peleas.

Las personas que no se acomodaban a esto sólo balanceaban sus espadas por allí, e incluso perdían contra los verracos y lobos que habrían sido capaces de vencer si hubieran usado sus habilidades de golpes individuales de las que disponían por defecto. Incluso entonces, si se hubieran rendido y arrancado luego de perder algo de su HP no habrían muerto pero...

A diferencia de los ataques de monstruos 2D, los cuáles vemos a través de la pantalla de un monitor, las batallas en SAO eran tan reales que te sentías atemorizado de ellos. Era como si un monstruo real estuviera mostrándote sus dientes y dando a entender la intención de matarte.

Incluso durante la prueba beta habían personas que entraban en pánico a la mitad de una batalla, pero ahora la muerte esperaba por ti si perdías. Los jugadores que entraban en ataques de pánico se olvidaban de usar sus habilidades e incluso escapar, su HP desaparecía y eran eliminados de este mundo para siempre.

Suicidio, perder contra monstruos. El número de nombres tachados se multiplicó a una velocidad terrorífica.

Cuando alcanzaron los dos mil, un mes dentro del juego, una nube de desesperación se extendió entre los jugadores sobrevivientes. Si el número de muertes continuaba aumentando a esta velocidad, todos los 10 mil jugadores habrían muerto en menos de medio año. Pasar por los cien pisos parecía nada más que sólo un sueño.

Pero, los humanos se adaptan.

Un poco más de un mes después, el primer laberinto fue despejado y el número de muertes comenzó a descender rápidamente. Las personas difundían información a fin de sobrevivir y la mayoría empezó a percibir que los monstruos no eran tan atemorizantes si ganabas los puntos de experiencia suficientes y subías de nivel apropiadamente.

Podría ser posible eliminar el juego y regresar al mundo real. El número de jugadores que pensaban de esa forma empezó a aumentar lenta, pero sostenidamente.

La planta superior está aún muy lejos, pero los jugadores empezaron a moverse con su vaga esperanza, y el mundo empezó a girar otra vez.

Ahora, dos años después y con 26 pisos atrás, la cantidad de sobrevivientes es de aproximadamente seis mil.

Esta es la situación actual en Aincrad.


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Capítulo 5 Editar

Después de terminar mi batalla con un formidable enemigo que merodeaba por el <Área del Laberinto> del piso setenta y cuatro, hice mi camino de regreso, así como en el pasado, y dejé escapar un suspiro de alivio cuando vi la luz de la entrada.

Vacié mi cabeza, salí rápidamente del pasillo, y tomé un profundo respiro de aire fresco y limpio.

Adelante de mí, había un camino estrecho que entraba al espeso y abandonado bosque. Detrás de mí el área del laberinto del cual acababa de salir se elevó a lo alto en el cielo–hasta la parte inferior de la siguiente planta para ser más precisos.

Debido a que el juego se basaba en llegar a la cima del castillo, las mazmorras en este mundo no eran laberintos subterráneos, sino que existían como torres. Sin embargo, la configuración básica no había cambiado: monstruos más fuertes que los que te encuentras en los campos recorrían el interior, mientras que el monstruo jefe esperaba por ti en lo más profundo.

En este momento, el ochenta por ciento del área del laberinto del piso setenta y cuatro había sido explorado, o en otras palabras, había sido <mapeado>. En un par de días, la sala dónde reside jefe sería muy probablemente descubierta, y un equipo de gran escala podría hacerse. Entonces, incluso yo, un jugador solitario, podría tomar parte.

Me sonreí a mí mismo por sentirme atento y frustrado al mismo tiempo, y comencé a bajar la vereda.

Por el momento, mi ciudad natal es la ciudad más grande de Aincrad, <Algade>, que se encuentra en el piso cincuenta. Bueno, en mero tamaño, la Ciudad de Inicio era más grande, pero ese lugar se había convertido completamente en la base de operaciones de <La Armada>, por lo que era un poco incómodo el caminar por ahí dentro.

Tan pronto como logré salir de la ahora oscurecida llanura, un bosque lleno de árboles viejos se extendía ante mí. Si caminaba por treinta minutos a través de allí, llegaría al <Área Habitable> del piso setenta y cuatro y sólo tenía que utilizar la <Puerta Teletransportadora> de allí para ir hacia Algade.

Yo podría usar siempre uno de los ítems de teletransportación instantánea en mi inventario para volver a Algade en cualquier momento. Pero desde que era un poco caro, era reacio a utilizarlos a menos que estuviera en una situación peligrosa. Había un poco de tiempo antes de que el sol desapareciera por completo, por lo que resistí a la tentación de volver a mi casa tan rápido como podía y entré al bosque.

Por regla general, los bordes de cada piso en Aincrad eran a cielo abierto, aparte de los pilares de soporte. Los árboles se quemaban de rojo por la luz que entraba por esa brecha. La niebla que corría entre los rayos de luz brillaba resplandecientemente como reflejo de la luz de la puesta del sol. Los cantos de los pájaros, que eran comunes durante el día, eran difíciles de escuchar ahora, mientras que el sonido de las ramas meciéndose con el viento parecía magnificado.

Yo sabía muy bien que podía luchar contra los monstruos que aparecían en esta zona incluso medio dormido, pero el miedo que venía con la oscuridad era difícil de suprimir. Una sensación, similar a la que tenía cuando era un niño cuando estaba tratando de volver a casa después de perder el camino, me llenó.

Pero no me disgusta este sentimiento. Algunas veces había olvidado ese miedo primitivo cuando estaba viviendo de nuevo en el otro lado. La sensación de soledad que consigues cuando estás viajando por el desierto con nadie a la vista por mucho que veas – podrías llamar a esto la esencia de un RPG.

Mientras estaba absorto en estos nostálgicos recuerdos, un grito que yo nunca había escuchado antes de repente entró a mis oídos.

Se escuchó sólo para un momento, alto y claro como una flauta de caña. Detuve mis pies y cuidadosamente busqué la dirección de donde vino el sonido. Si has escuchado o visto algo que nunca antes habías experimentado en este mundo, esto significa que eres muy afortunado o muy desafortunado.

Como jugador solitario, he entrenado mi habilidad para<Escanear en Busca de Enemigos>. Esta habilidad previene emboscadas y cuando llegas a ser más eficiente en ésta, le da al jugador la capacidad adicional de poder detectar los monstruos que están “ocultos”. A través de ésta, pude ver a un monstruo escondido entre las ramas a diez metros de distancia.

No era muy grande. Tenía piel verde para camuflarse en las hojas y tenía las orejas más largas que su cuerpo. Como me concentré en él, éste automáticamente se convirtió en mi objetivo y un cursor amarillo apareció junto con su nombre.

Contuve la respiración tan pronto como leí el nombre: <Conejo Ragú>. Era lo suficientemente raro como para ganarse el calificativo de “súper”.

Esta era la primera vez que realmente había visto uno real. El conejo regordete que vivía en las ramas no era tan fuerte, ni te daba tantos puntos de experiencia, pero–

Silenciosamente saqué un delgado cuchillo para lanzar de mi cinturón. Mi <Habilidad de Lanzamiento de Cuchillos> no era tan alta. Simplemente lo había elegido como una rama de mi árbol de habilidades en algún momento. Pero había oído que el Conejo Ragú era el monstruo más rápido de entre los que se conocían actualmente, así que realmente no tenía mucha confianza en capturarlo con mi espada.

Tenía una oportunidad de atacarlo antes de que el oponente se fijara en mí. Alcé mi cuchillo, rezando mentalmente, y asumí la posición de <Disparo Único>.

Así, por muy bajo que fuese mi habilidad, mi mano fue respaldada por mi alta destreza y tiré el cuchillo en un torbellino de movimiento. El cuchillo brilló una vez y luego fue absorbido por los árboles. Tan pronto como ataqué, el cursor, que indicaba la dirección en donde estaba el Conejo Ragú, se puso rojo y la barra HP apareció debajo de éste.

Un agudo grito sonó en la dirección en la que había arrojado mi cuchillo. La barra HP vaciló un poco y luego bajó hasta 0. El familiar sonido de los polígonos haciéndose añicos resonó.

Empuñé mi mano izquierda. Levanté mi mano derecha y abrí el menú principal. Abrí deprisa el inventario, incluso mis movimientos con la mano parecían demasiado lentos para mí, y ahí estaba en la parte superior de la lista de ítems recientemente adquiridos: <Carne de Conejo Ragú>. Era un ítem raro que se podía vender a otros jugadores a un precio mínimo de cien mil Coll. Esa cantidad de dinero era suficiente para diseñar un juego completo de la mejor armadura y todavía quedaría dinero de sobra.

La razón de que esto era tan caro era bastante simple, se colocó como el ingrediente de la comida más deliciosa entre los numerosos ingredientes disponibles en el juego.

Comer era más o menos el único placer en SAO, pero la única cosa que podías comer por lo general era sopa y pan que sabía como si fueran de un campo Europeo – bueno, no es que yo sabía; pero el hecho era que eso era evidente. Los pocos jugadores que habían entrenado su habilidad para cocinar habían establecido esto después de pensarlo tanto a fin de permitir a los otros jugadores comer una mayor variedad de alimentos. Pero incluso esto no era tan fácil conseguir, así que por regla general los jugadores se vieron desfavorecidos del gusto.

Por supuesto, mi situación actual no era muy diferente, y no me gusta la sopa y el pan de trigo completo que vende el restaurante NPC que yo frecuentaba. Pero de vez en cuando la necesidad de comer por lo menos un bocado de carne jugosa me ha invadido.

Durante un tiempo me quedé mirando el nombre del ítem y no dejaba de preguntarme qué hacer. Las posibilidades de que yo consiguiera este tipo de ingrediente de nuevo eran muy bajas. Para ser honesto, tenía muchas ganas de comerlo. Sin embargo, para el más alto en el rango de los ingredientes, se necesitaba más habilidad para realmente cocinarlo. Así que tenía que encontrar un maestro en la cocina para que preparase esto para mí.

Pero yo no conocía a ninguno. Bueno, conocía a algunos, pero cazarlos para algo como esto era molesto. Incluso más que eso, ya era hora conseguir un nuevo equipamiento. Por consiguiente, he decidido venderlo.

Cerré la ventana como si fuera a deshacerme de cualquier arrepentimiento, y escaneé la zona con mi habilidad. No había una posibilidad muy alta de que un bandido apareciera en las líneas del frente, pero no se puede ser demasiado cuidadoso cuando tienes un ítem clase S en tus manos.

Yo sería capaz de comprar todos los artículos teletransportadores que quisiera una vez que vendiera esto, así que decidí minimizar el riesgo y empecé a rebuscar en mi bolsa.

Lo que había sacado era un cristal en forma de un pilar de ocho lados que brillaba con un azul intenso. Los pocos ítems mágicos en este mundo donde la <Magia> había sido excluida tenían formas como de gemas. El azul era para la teletransportación instantánea, el rosa para la recuperación de HP, el verde era para los antídotos, y etcétera. Todos eran ítems convenientes que producían efectos instantáneos, pero también eran caros. Así que en la mayoría de los casos las personas utilizaban ítems más baratos, como pociones de acción lenta después de escapar de una pelea.

Diciéndome a mí mismo que éste era, sin lugar a dudas, una situación de emergencia, agarré el cristal azul y grité.

– ¡Teletransportación! ¡Algade!

Se oyó el reconfortante sonido de muchas campanas que sonaban y el cristal en mi mano se rompió en pedazos. Al mismo tiempo, mi cuerpo estaba envuelto en una luz azul y el bosque desapareció de mi vista como si se estuviera derritiendo. Una luz brillante entonces destelló, y cuando desapareció, la teletransportación había terminado. En lugar del sonido de las hojas crujientes, el sonido de un suave martilleo y los fuertes sonidos de la ciudad invadieron mis oídos.

El lugar en donde aparecí era la <Puerta Teletransportadora> que se encuentra en el centro de Algade.

En el centro de la plaza circular, se encontraba una puerta hecha de metal con más de cinco metros de altura. Dentro, el aire se arremolinaba como si fuera un espejismo, y la gente que se teletransportaba, o que acababan de teletransportarse, iban y venían.

Cuatro grandes calles se extendían en las cuatro direcciones de la plaza, y en los lados de todas estas calles, un sinnúmero de pequeñas tiendas estaban reunidas. Los jugadores que buscaban un pequeño refugio después de un día de exploración compartían conversaciones frente a los menús de comida o bares.

Si alguien tratara de describir a Algade en una palabra, éste sería <desordenada>.

No había grandes calles como las que se podían ver en la Ciudad de Inicio y callejones que se entrecruzaban cubrían toda la ciudad. Había tiendas que ni siquiera sabías lo que estaban vendiendo, y posadas que parecían que nunca podrías volver a salir una vez que entraras.

En realidad, había un montón de jugadores que accidentalmente habían entrado en uno de los callejones de Algade y vagaron durante días antes de volver a salir. He estado viviendo aquí por casi un año, pero aún no logro recordar la mitad de ellos. Incluso aquí los NPCs eran personas extrañas cuya clase social era difícil de adivinar, y que te hace pensar que la gente que vive aquí en estos días son un poco extraños.

Pero me gustó la sensación de estas calles. No era una exageración decir que la única vez que me sentí en paz fue cuando estaba bebiendo una taza de té con olor extraño en una tienda de la esquina que yo frecuentaba. La razón detrás de esto era que me sentía un poco sentimental, porque me recordaba a una tienda de electrónicos que solía frecuentar – bueno, no realmente, o esperaba que no.

Pensando que tenía que negociar con el ítem antes de volver a mi casa, comencé a caminar hacia una tienda.

Si seguía la calle que conducía al oeste de la plaza central, llegaría a la tienda después de hacer mi camino a través de la multitud por un rato. Dentro, era tan pequeña que cinco jugadores se sentirían apretados allí, y tenía la marca comercial de una tienda de jugadores: las herramientas, las armas, e incluso los ingredientes de comida estaban revueltos.

El dueño de la tienda estaba muy ocupado alterándose al negociar.

Hay dos formas de vender los ítems. Uno de ellos era venderlo a un NPC, un personaje controlado por el sistema. No había peligro de ser engañado, pero el precio era siempre el mismo. Para detener la inflación, el precio se fijaba por debajo del precio real de mercado.

El otro era el comercio con otro jugador. En este caso, podías vender el ítem a un precio alto si así lo negociabas, pero había que encontrar a alguien que lo comprara, y las discusiones entre los jugadores después de completar el negocio no eran poco frecuentes.

Por lo tanto, aparecieron los jugadores comerciantes que se especializaban en negociar ítems.

Los jugadores comerciantes no podían vivir del negocio mismo. Al igual que las distintas clases de técnicos, ellos tenían que llenar la mitad de sus ranuras de habilidades con habilidades no relacionadas con la batalla. Pero eso no significaba que ellos podían apartarse de los campos. Los comerciantes tenían que luchar por las mercancías y los técnicos por los ingredientes, y, por supuesto, ellos tenían más dificultades que los guerreros. Era difícil para ellos el sentir la excitante sensación de vencer a un enemigo.

Por lo tanto, la razón por la que eligieron estas clases sería por ser el noble que ayudaba a los jugadores que luchaban en el frente todos los días. Así que yo los respetaba profundamente, en secreto.

...bueno, yo los respeto, pero también es cierto que el personaje delante de mí era alguien que estaba muy lejos del autosacrificio.

– ¡Está bien! ¡Veinticinco <Pieles de Lagarto del Crepúsculo> por quinientos Coll!

El propietario de esta tienda a la cual frecuento, Egil, le dio un porrazo a su cliente, un débil lancero, en la espalda con su grueso brazo. Luego abrió rápidamente la ventana de comercio e introdujo el importe en su lista comercial.

El cliente parecía estar pensando, pero tan pronto como vio la cara de Egil, que parecía lo bastante aterradora como la de un experimentado guerrero – de hecho, Egil era un guerrero de hacha clase superior, así como un comerciante – se apresuró a poner los ítems en su lista de comercio y pulsó en Aceptar.

– ¡Como siempre, muchas gracias! ¡Por favor visítenos de nuevo!

Egil le dio un último porrazo a la espada del lancero y sonrió. La piel de Lagarto del Crepúsculo podía ser utilizado para crear una armadura de alto nivel. Yo pensaba que 500 era demasiado barato sin importar cómo lo vieras. Pero me quedé en silencio y vi como el lancero se marchó. Toma esto como una lección para nunca dar ningún motivo cuando estés negociando, murmuré en mi mente.

– Oye, negociando sin escrúpulos como de costumbre.

El gigante calvo me miró y sonrió cuando le dije que esto detrás de él.

– Oye, Kirito. El lema de nuestra tienda es comprar barato y vender barato– dijo sin ninguna señal de remordimiento.

– Bueno, estoy sospechando un poco sobre lo de “vender barato” pero eso no importa. Yo también quiero venderte algo.

– Tú eres un cliente habitual, así que no puedo engañarte. Bueno, vamos a ver...

Mientras decía esto, Egil estiró su grueso y corto cuello y vio por la ventana de comercio qué era lo que había ofrecido.

Los avatares de SAO eran réplicas del cuerpo real del jugador que habían sido creados a través de escaneos y calibraciones. Pero cada vez que miraba a Egil, siempre me preguntaba cómo alguien podía tener un cuerpo que le quedara tan bien.

Los 180 centímetros de su cuerpo estaban llenos de músculo y grasa, y la cabeza que descansaba sobre éste se veía como si fuese la de un villano de la lucha profesional. Además de eso, él hizo que su peinado, una de las pocas cosas que puede ser personalizada, fuera calvo. El efecto era al menos tan temible como los monstruos bárbaros.

A pesar de ello, tenía un rostro encantador que parecía infantil cuando sonreía. Parecía tener unos treinta años, pero ni siquiera podía adivinar qué era lo que hacía en el mundo real. No preguntarle a los demás acerca de <El otro lado> era una regla tácita de este mundo.

Los dos ojos que estaban debajo de sus espesas cejas se abrieron tan pronto como vieron la ventana de comercio.

– Wow, es un raro ítem rango S. <Carne de Conejo Ragú>, es la primera vez que veo uno... Kirito, no eres tan pobre ¿verdad? ¿No has pensado comerte esto?

– Por supuesto que sí. Va a ser difícil encontrar algo como esto otra vez... Pero es un poco difícil encontrar a alguien que puede cocinar algo como esto...

Entonces, alguien detrás de mí me tocó el hombro.

– Kirito.

Era una voz femenina. No había muchas jugadoras que supieran mi nombre. Bueno, en realidad, en esta situación sólo había una. Agarré la mano que estaba sobre mi hombro izquierdo y dije.

– Cocinero adquirido.

– ¿Q-Qué?

Con su mano en la mía, la persona tartamudeó con una sospechosa expresión en su cara.

El pequeño rostro, el cual estaba rodeado por un largo y lacio pelo castaño que se dividía estupendamente en dos, tenía una forma ovalada, y sus dos brillantes ojos avellana eran casi cegadores. Su delgado cuerpo estaba cubierto por un uniforme rojo y blanco de combate parecido a la de un caballero, y había una elegante espada plateada enfundada en su vaina de cuero blanco.

Su nombre era Asuna. Ella era tan famosa que casi todo el mundo en SAO la conocía.

Había muchas razones, pero la primera era que ella era una de las pocas jugadoras femeninas, y que era la dueña de un rostro que no le faltaba nada.

Era difícil decir esto en este mundo, donde todos tenían su cuerpo real, las mujeres hermosas eran una presencia súper rara. Lo más probable era que pudieses contar el número de jugadoras que eran tan bonitas como Asuna con tus dedos.

Otra razón por la que era famosa era porque su uniforme rojo y blanco pertenecía al gremio de los <Caballeros de la Sangre>. Los miembros eran llamados CdS tomando las iniciales de <Caballeros de la Sangre>, y, de los muchos gremios, todos los reconocían a ellos como los mejores.

Era sólo un gremio de tamaño mediano de unos treinta jugadores, pero todos eran guerreros de alto nivel y con experiencia, con el líder del gremio siendo el jugador más fuerte y casi una leyenda dentro de SAO. Además, al contrario de su delicada figura, Asuna era la sublíder. Su habilidad con la espada era tan excepcional que le había ganado el título de <Destello>.

Así que su apariencia y su habilidad con la espada estaban en la cumbre de seis mil jugadores. Hubiera sido extraño para ella no haberse hecho famosa. Tenía numerosos admiradores, pero entre ellos había algunos acosadores que prácticamente la adoraban, y también hubo quienes la odiaban, así que parecía que ella estaba teniendo un momento difícil.

Bueno, ya que ella es una guerrera de primera clase, no debería haber muchos que la desafiaran directamente. Pero como si el gremio quisiera demostrar que la protegía, ella a menudo era seguida por uno o más guardaespaldas. Incluso ahora, había un hombre a pocos pasos detrás de ella totalmente equipado con una armadura de metal y uniforme de CdS. El que estaba, con su pelo en una cola de caballo, estaba mirando como había agarrado la mano de Asuna.

Solté su mano, sacudí la mía en dirección a él, y respondí.

– ¿Qué pasa, Asuna? Tú, viniendo a este montón de basura.

La cara del hombre con la cola de caballo y la del dueño de la tienda convulsionaron; una porque no llamé a Asuna con su título y la otra porque llamé a su tienda un montón de basura. Sin embargo, el dueño de la tienda...

– Ha pasado un tiempo, Egil.

...regaló una radiante sonrisa después de escuchar el saludo de Asuna.

Asuna me miró e arqueó sus labios en descontento.

– Oye, ¿qué hay con esto? Después de todos los problemas que tuve que pasar para ver si estabas vivos para la lucha contra el jefe que va a suceder pronto.

– Ya me has listado como un amigo por lo que serías capaz de decirlo si tan sólo miraras en eso. De todos modos la única razón por la que pudiste encontrarme fue porque utilizaste un localizador de amigos en tu mapa.

Asuna volteó la cabeza hacia un lado tan pronto como le respondí.

Ella también era responsable de avanzar en el juego en el gremio, además de ser una sublíder. Ese trabajo incluía la egoísta búsqueda de jugadores en solitario como yo y formar un grupo para luchar contra los jefes. Pero incluso entonces, para en verdad venir a verme, debería haber un límite en la que una persona podía ser dedicada.

En cuanto a mi media cansada y media sorprendida expresión, Asuna puso las manos en sus caderas antes de decir con un movimiento que era similar al de levantar su barbilla.

– Bueno, estás vivo y eso es lo que importa. M-Más que eso, ¿qué es lo querías decir? Tú estabas diciendo algo acerca de un cocinero o algo así.

– Ah, cierto, cierto. ¿Qué tan alta es tu habilidad para cocinar en este momento?

Por lo que sabía, Asuna estaba particularmente enfocada en aumentar su habilidad para cocinar cada vez que tenía tiempo entre los entrenamientos en su habilidad con la espada. Ella respondió a mi pregunta con una sonrisa llena de orgullo.

– ¡Escucha y sorpréndete! Yo la <Dominé> la semana pasada.

– ¡¿Qué?!

Ella es... una idiota.

Pensé eso por un segundo. No lo dije en voz alta, por supuesto.

Entrenar las habilidades era abrumadoramente aburrido y llevaba extremadamente mucho tiempo, y sólo podías <Dominarla> después de subirles el nivel 1000 veces. En ese sentido, los niveles no tenían nada que ver con las habilidades y subían por ganar puntos de experiencia. Las cosas que subían con los niveles eran el HP, la fuerza, las estadísticas como la destreza, y el número de <Ranuras de Habilidad> que decidía qué tantas habilidades podías aprender.

Ahora mismo yo tenía doce ranuras, pero las únicas que había completado eran mi habilidad con la espada recta de una mano, la habilidad de Escanear en Busca de Enemigos, y mi habilidad en Proteger Armas. Esto significaba que esta chica había gastado mucho tiempo y esfuerzo en una habilidad que ni siquiera era de ninguna ayuda en la batalla.

– ...bueno, tengo algo que pedirte que hagas, confiando en esa habilidad.

Le agité con la mano y puse mi ventana en modo de presentación para que ella pudiera verlo. Asuna miró con desconfianza, y luego sus ojos se abrieron al ver el nombre del ítem.

– ¡Uwa! Eso... ¿eso es un ingrediente alimentario rango S?

– Vamos a negociarlo. Si tú cocinas esto, voy a dejar que pruebes un poco.

Incluso antes de que dejara de hablar, la mano derecha de Asuna la <Destello> me agarró por el cuello. Luego puso su cara a pocos centímetros frente a la mía.

– Dame. ¡La mitad!

Mi pecho se detuvo en esta repentina emboscada y asentí sin pensarlo. Cuando volví a mis sentidos ya era demasiado tarde, y ella estaba agitando su brazo con entusiasmo. Bueno, vamos a considerar que es algo bueno que pueda ver ese delicado rostro tan cerca. Me convencí a mí mismo.

Cerré la ventana y hablé mientras miraba la cara de Egil.

– Lo siento. Voy a dar por acabado la venta.

– No. Está bien, pero... oye, somos amigos ¿verdad? ¿Eh? ¿No puedes darme una probada...?

– Te voy a dar un ensayo de 800 palabras sobre él.

– ¡N-No seas así!

Como yo fríamente le di la espalda a Egil, él gritó con una voz que parecía como si éste fuera el fin del mundo. Cuando estaba decidido a irme, Asuna agarró la manga de mi abrigo.

– Cocinar es bueno, pero ¿dónde vamos a hacerlo?

– Ah...

Si vas a cocinar, entonces necesitas algunos aparatos de cocina, tales como una estufa o un horno, así como los ingredientes. No era como si mi casa no las tuviera, pero no podría invitar al sublíder de los CdS en un lugar tan desordenado como ese.

Asuna me miró con una expresión incrédula en su rostro.

– Bueno, tu casa no tiene los aparatos adecuados de todos modos. Pero yo podría servirte en mi casa sólo por esta vez.

Ella dijo algo impactante con una voz calmada.

Asuna me ignoró, quien estaba allí congelado como si estuviera aislándome mientras mi cerebro procesaba esto, y se volteó hacia su guardia y le habló.

– Pronto voy a teletransportarme a <Salemburg >, así que está bien si te vas. Gracias por tu arduo trabajo.

– ¡Señorita A-Asuna! Venir a los barrios pobres ya era bastante malo, pero invitar a alguien tan sospechoso como él a su casa. ¡¿Que-Qué está pensando?!

Yo no podía creer lo que acababa de oír. Él dijo <Señorita>. Debe ser uno de los adoradores. Mientras miraba a Asuna con estos pensamientos, la persona en cuestión tenía una expresión irritada en la cara.

– OK, tal vez podrías llamarlo sospechoso, pero su habilidad es incuestionable. Probablemente él está diez niveles por encima de ti, kuradil.

– ¿Q-Qué está diciendo? ¡Decir que yo ni siquiera soy igual a alguien como ese...!

La voz del hombre sonaba por todo el camino hasta el callejón. Me miró fijamente. Luego su rostro se arrugó como si de repente se hubiera dado cuenta de algo.

– Así es... tú, tú definitivamente eres un <Beater>!

El Beater se hizo al mezclar a un <Beta tester> y <Cheater> Era una palabra que refería a la gente que utilizaba medios desleales y significaba una grosería que era exclusiva de SAO. Era algo que había oído muchas veces. Pero independiente de que lo había escuchado muchas veces, todavía me hirió profundamente. El rostro de la persona que me dijo eso por primera vez, que había sido una vez un amigo, de repente apareció en mi cabeza.

– Sí. Tienes razón.

Cuando afirmé esto con un rostro inexpresivo, el tipo empezó a hablar con entusiasmo.

– ¡Señorita Asuna, este tipo de chicos no se preocupan por nada, siempre y cuando estén bien! ¡No gana nada al tratar con este tipo de personas!

Asuna, quien había sido tranquila hasta ahora, de repente anudó sus cejas con disgusto. Una multitud se había aparecido de repente y las palabras “CdS” y “Asuna» se oían aquí y allá.

Asuna miró a su alrededor y le dijo al hombre que estaba más emocionado por el momento.

– Bueno, por favor vete por el día de hoy. Es una orden.

Ella habló sin rodeos y me agarró el cinturón con su mano izquierda. Entonces ella comenzó a caminar hacia la puerta de la plaza, arrastrándome cuando avanzaba.

– Err... ¡oye! ¿Está bien dejarlo de esa manera?

– ¡Está bien!

Bueno, no tengo ninguna razón para quejarme. Hicimos nuestro camino a través de la multitud, dejando al guardia y a Egil, que todavía estaba decepcionado. Cuando miré hacia atrás por última vez, la expresión furiosa del hombre llamado kuradil se adhirió a mi vista como una imagen remanente.


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Capítulo 6 Editar

Salemburg es una hermosa ciudad-castillo ubicada en el piso 61.

No es tan grande como podría imaginarse. Pero la ciudad que tenía un castillo de tranquilos chapiteles en su centro, fue delicadamente construida a base de granito blanco, por lo que contrastaba espectacularmente con el abrumador follaje verde. Unas pocas tiendas conformaban el mercado, así que muchos jugadores deseaban vivir en este lugar. Sin embargo, debido a que las cosas tenían un precio de locos – debían ser por lo menos unas tres veces el precio de Algade – era casi imposible que uno comprara, a menos fueras de un alto nivel.

Cuando Asuna y yo llegamos al teletransportador de Salemburg, el sol casi se había puesto en el horizonte, y los últimos rayos de luz iluminaban las calles de púrpura oscuro.

La mayor parte del piso 61 lo ocupa un lago y Salemburg está ubicada en una isla, en el medio de éste, por lo que se podía ver la puesta de sol reflejado en él, como si fuera una pintura.

Miré la ciudad, maravillado, mi respiración fue raptada por su belleza mientras brillaba azul y roja, con el vasto lago detrás de ella. No es que fuese muy difícil para el NERvGear crear efectos de iluminación como este, con las CPU de última generación y sus semiconductores de diamante.

El teletransportador estaba ubicado en la plaza enfrente del castillo y la calle principal, la cual se dirigía hacia el norte, recorriendo la parte interna de la ciudad, siendo rodeada por lámparas de calle. Las tiendas y casas se ordenaban a cada lado de la calle y si respiras profundamente hasta el gusto del aire es diferente al de Algate.

—Hmmm, Es grande y pocas personas habitan en él. Me gusta cómo esto se siente tan espacioso.

—Entonces, ¿Por qué no te mudas?

—No tengo dinero para un lugar como éste.—respondí encogiéndome de hombros antes de arreglar mi expresión y preguntar con vacilación. —... Más que eso, ¿De verdad está bien? Allí...

—...

Como si se diese cuenta de lo que estaba intentando decir, Asuna se dio vuelta con su cabeza inclinada y dio golpecitos en el suelo con la punta de su bota.

—... Es verdad que algunas cosas malas me pasaron un par de veces al estar sola. Pero asignar guardaespaldas para mí, es ir un poco demasiado lejos, ¿cierto? Dije que no los necesitaba, pero... los miembros dijeron que esto es una política del gremio.

Ella prosiguió en un tono de voz bajo.

—En el pasado, el Gremio era pequeño, y el líder invitaba a las personas individualmente por medio de una conversación con ellos. Pero a medida que el número de miembros comenzó a aumentar, comenzó a cambiar... Entonces, cuando empezó a llamarse el gremio más importante, algo se volvió un poco extraño...

Dejó de hablar y se dio un poco la vuelta. Algo en sus ojos decía que ella quería confiar en mí y yo, inconscientemente dejé de respirar.

Tenía que decir algo. Pensé eso, pero ¿qué podía decir un egoísta jugador solitario como yo? Simplemente miré en silencio por unos segundos.

Asuna fue la primera en voltear su mirada hacia el lago, bañado en la tenue luz, y dijo, como para deshacerse de la incomodidad.

—Bueno, no es nada, ¡Así que, no te preocupes! Si no nos apresuramos se hará de noche.

Asuna partió primero y yo la seguí. Nos cruzamos con un gran número de jugadores pero ninguno de ellos la miró directamente.

Sólo estuve en este lugar un par de días, cuando la línea de fuego se ubicaba aquí, por lo que nunca miré adecuadamente los alrededores. Mientras miraba a las delicadas esculturas que adornaban la ciudad, el pensamiento de vivir en una ciudad como esta por un tiempo pasó repentinamente por mi mente. Pero entonces, cambié mi idea y decidí que sería mejor si sólo viniera de vez en cuando como turista.

El lugar donde vivía Asuna era una pequeña pero preciosa casita de tres pisos, a la cuál podías llegar caminando hacia el oriente desde el centro cívico por unos pocos minutos. Éste era, por supuesto, la primera vez que había ido allí. Ahora que lo pensaba, a esta chica sólo le había hablado en las conferencias de eminencias de la lucha, y nunca antes, si quiera, habíamos ido juntos a un restaurante NPC. Al darme cuenta de eso, me detuve enfrente de la entrada, repentinamente tenso, y pregunté.

—¿Es esto...correcto? Ya sabes...

—¿Qué? ¡Esto es algo que, primeramente, yo sugerí, y no había ningún otro lugar que fuera apropiado para cocinar, por lo que no tenemos otra opción!

Asuna dio vuelta su cabeza y subió las escaleras, me armé de valor con resolución y la seguí.

—D-Disculpa.

Abrí la puerta con vacilación, entonces me quedé parado ahí, sin decir ni una palabra.

Nunca antes había visto un hogar tan bien ordenado. El amplio comedor/sala de estar y la cocina adyacente a ella tenían muebles hechos de madera color claro y estaban decorados con tela verde musgo. Todos éstos eran, muy probablemente, los artículos de más alta calidad entre los jugadores.

Pero tampoco estaba demasiado decorado, y menos aún te hacía sentir incómodo. Era totalmente diferente a mi casa. Me sentí abrumadoramente aliviado de no haberla invitado a mi casa.

—Erm... ¿Cuánto costó todo esto...?

Fue mi pregunta materialista.

—Hmm..., teniendo en cuenta la casa y los muebles, ¿aproximadamente 4000k? Me voy a cambiar, así que sólo siéntate donde desees.

Ella respondió a la ligera y desapareció por una puerta. “K” queda pequeño al lado de “mil”. 4000k son cuatro millones de Coll. Yo prácticamente vivía en la línea del frente por lo que podría haber ahorrado esa cantidad si lo hubiera intentado. Pero siempre lo gastaba en algún ítem extraño o en una espada que hubiera captado mi interés, por lo que nunca ahorré. Me reprendí a mí mismo, lo cual estaba fuera de mi carácter, y me hundí en el esponjoso sofá.

Asuna apareció unos pocos instantes después, completamente cambiada a una simple túnica blanca y una falda hasta la cintura. He dicho “cambiar” ya que no hay “quitarse” y “ponerse” involucrado en esto. Todo lo que tienes que hacer es manipular la figura en la ventana de estadísticas. Pero habrá unos pocos segundos en los que el jugador llevará encima sólo su ropa interior. Así que, a menos que se tratase de un chico muy atrevido, la mayoría de los jugadores, especialmente las chicas, no se cambiaban enfrente de otras personas. Nuestros cuerpos podrían ser no más que un montón de datos reproducidos en tercera dimensión, pero ese tipo de pensamiento se tornó brumoso luego de dos años, y justo ahora mis ojos se dirigieron a los brazos y piernas desnudos de Asuna sin ningún remordimiento.

Asuna, sin tener idea de mi conflicto interior, miró penetrantemente hacia donde me encontraba y dijo.

—¿Estás planeando quedarte vestido así?

Rápidamente abrí la pantalla de mi menú y me quité la chaqueta de cuero y la espada. Mientras lo hacía, también saqué la <Carne de Conejo Ragú>, la cual estaba en un recipiente de arcilla y la puse en la mesa enfrente de mí.

—Así que este es el legendario ingrediente de comida de rango S... Entonces, ¿Qué debería preparar?

—L-La recomendación de un Chef.

—¿Oh...? Bueno, hagamos un guiso. Inclusive hay un <Ragú> en su nombre.

Asuna se dirigió hacia la siguiente habitación. Yo la seguí.

La cocina era grande, y los variados aparatos que podía ver cerca del horno parecían caros. Asuna hizo doble click en la superficie del horno, puso el tiempo en la ventana que apareció, y sacó una olla de metal de la alacena. Colocó la carne cruda dentro de ésta, tiró un par de hierbas dentro, y entonces vertió agua en ella antes de cerrar la tapa.

—Si tuviera que cocinarlo de verdad, necesitaría hacer todo tipo de preparaciones. Pero en SAO, esto es tan breve que no es divertido.

Ella puso la olla en el horno y presionó el botón “Iniciar” del menú, mientras se quejaba. Incluso al pasar la cuenta regresiva de los 300 segundos, se movió por ahí con precisión, haciendo varios otros platos. Miré estupefacto cómo se movía sin hacer ni siquiera un solo error al manejar el menú o las tareas actuales.

En apenas cinco minutos, la mesa estaba completamente servida y Asuna y yo nos sentamos frente el uno al otro. El guisado pardo lucía increíblemente delicioso en el plato que estaba enfrente de mí. Su olor me tentaba mientras el rosáceo vapor se desprendía lentamente de él. Una afable y rica salsa cubría la gruesa carne, y el cremoso veteado blanco sobre ella era realmente encantador.

Levantamos nuestras cucharas, y sentimos que incluso el tiempo al decir “Gracias por la comida” era demasiado largo. Entonces comimos un bocado de la mejor comida que existía en SAO. Saboreé el calor y el sabor en mi boca y mientras mordía la carne, los jugos internos se derramaron.

Comer en SAO no calculaba ni simulaba la sensación de estar mordiendo la comida. En vez de esto, usaba una <Máquina de Reproducción del Sabor> que Argas y un diseñador afiliado de programas de entornos habían hecho en conjunto.

Éste enviaba sensaciones preprogramadas de <comer> varios platos y podía hacer que el usuario se sintiera como si estuviera efectivamente comiendo algo en la vida real. Fue diseñado originalmente para personas que estaban a dieta o necesitaban restringir la cantidad de alimentos que comían, por lo que, éste enviaba señales falsas a las partes del cerebro que registraban calor, sabor, y olor para engañarlos. En otras palabras, nuestros cuerpos reales en realidad no estaban comiendo nada en estos momentos y todo lo que estaba sucediendo era que el programa estaba estimulando salvajemente nuestros cerebros.

Pero pensar cosas de ese estilo en una situación como esta, simplemente no era atractivo. Yo estaba, sin duda alguna, comiendo la mejor comida que había probado desde que inicié sesión. Asuna y yo no dijimos ninguna palabra y continuamos realizando el proceso de recoger la sopa con nuestras cucharas y llevarla a nuestras bocas.

Finalmente mientras lavábamos nuestros platos – en todo el significado de la palabra, como si el guiso en verdad hubiese existido – y de haber dejado los platos y olla vacíos enfrente de ella, Asuna dejó escapar un gran suspiro.

—Ah... he hecho bien en mantenerme con vida hasta ahora...

Estuve totalmente de acuerdo. Sintiéndome pleno por haber satisfecho completamente una necesidad básica por primera vez en un buen tiempo, sorbí un té con un olor misterioso. ¿El sabor de la carne que acabo de comer y el del té que estoy bebiendo efectivamente existen en el mundo real? ¿O fueron hechos artificialmente manipulando el sistema? Medité estos pensamientos distraídamente.

Asuna, sentándose delante de mí con una taza de té sujetada por sus dos manos, rompió los pocos minutos de silencio que duraron luego del final del banquete.

— De alguna manera me resulta extraño... Cómo debería decirlo, me siento como si hubiera nacido en este mundo y hubiera estado viviendo aquí hasta el día de hoy o algo así.

—... yo también. Últimamente ha habido días en los que no he pensado sobre el otro mundo para nada. Tampoco soy sólo yo... Hoy en día ya no hay muchas personas obsesionadas con “ganar” o “escapar”.

—El ritmo también se ha reducido. Actualmente hay sólo unos quinientos jugadores en las líneas de fuego. Esto solamente se debe al peligro... todos, se han acostumbrado a esto, a este mundo...

Simplemente me quedé observando el hermoso rostro de Asuna, con la luz de la lámpara naranja reflejada sobre él.

Ese rostro, definitivamente no era la de un humano. De afable piel y brillantes cabellos, era demasiado hermoso para pertenecer a un ser viviente. Pero para mí, el rostro ya no lucía cómo si estuviera hecho de unos cuantos polígonos. Podría aceptar que este era lo que era. Si volviera al mundo real ahora y viera a la persona verdadera probablemente me sentiría bastante desconcertado.

¿En verdad pensé que quería volver...a ese mundo...?

Me quedé perplejo por el repentino pensamiento. Me despertaba temprano y ganaba puntos de experiencia mientras hacía camino hacia los laberintos. ¿Esto de verdad se debía a que quería escapar del juego?

En el pasado, realmente quería salir, tan pronto como fuera posible, de este mortal juego en el que no sabías cuando morirías. Pero ahora me he acostumbrado al juego...

—Pero, yo quiero volver.

Dijo Asuna con voz decidida como si ella pudiese ver mi conflicto interno. Levanté mi cabeza bruscamente.

Asuna me sonrió por alguna razón y continuó.

—Porque, hay tantas cosas, que aún no he hecho.

Asentí de buena gana ante esto.

—Sí, supongo que tenemos que intentar dar lo mejor de nosotros. No seré capaz de ver las caras de todos esos técnicos que nos apoyaron, si nosotros no...

Bebí un sorbo de té, como para dominar el conflicto que tomaba lugar dentro de mí. El último piso estaba aún muy lejos. No sería demasiado tarde meditarlo, entonces.

Sintiéndome extrañamente honesto, miré a Asuna mientras intentaba escoger las palabras adecuadas para expresar mi gratitud. Entonces Asuna arrugó su cara y agitó su mano, diciendo.

—N-N-No.

—¿Qu-Qué?

—Algunos jugadores hombres me declaran su amor al hacer esa expresión.

—Pero qu...

Decepcionantemente, aunque había perfeccionado mis habilidades de batalla, nunca antes había experimentado algo como esto, así que simplemente abrí y cerré mi boca sin ser capaz de contestar de ninguna forma.

Asuna me miró y sonrió. Debo parecer bastante bobo en estos momentos.

—Así que, ¿No hay nadie al que seas particularmente cercano?

—¿Qué hay de malo en eso...? Bueno, está bien, de todas formas, soy un jugador solitario.

—Bueno, ya que estás jugando un MMORPG deberías hacer algunos amigos.

Asuna borró su sonrisa y preguntó, como si repentinamente se hubiera vuelto una profesora o una hermana mayor.

—¿Nunca te has planteado en unirte a algún gremio?

—Eh...

—Comprendo que un probador beta como tú no puede acostumbrarse a los grupos, pero...

Su expresión nuevamente se volvió seria.

—Luego del piso setenta, creo que están apareciendo más variantes aleatorias en los algoritmos de los monstruos.

Yo sentía lo mismo. ¿Los programadores habrán planeado que las tácticas de la CPU se hicieran más difíciles de leer, o era el hecho del resultado del programa aprendiendo por sí mismo? Si lo último fuera verdad, entonces sólo quedaba en que esto se volvería aún más difícil.

—Si eres un jugador solitario, será más difícil cuidarte de situaciones inesperadas. No puedes escapar siempre. Será mucho más seguro si estás en un party.

—Tengo suficientes redes de seguridad. Gracias por tu advertencia pero... los gremios son, sólo...y...

Hubiera sido mejor si me hubiese detenido en ese punto, pero en vez de eso, comencé a alardear.

—Los miembros de un party son habitualmente, en mi caso, más una carga que una ayuda.

—Oh, ¿De verdad?

Un destello, al parecer un rayo plateado cortó el aire enfrente de mí, y en el momento en que logré reaccionar, el cuchillo de Asuna estaba justo enfrente de mi nariz. Esta es una habilidad básica de estoque <Lineal>. Bueno, digo básica, pero debido a la abrumadora destreza de Asuna, la velocidad fue increíble. A decir verdad, ni siquiera pude ver la trayectoria del arma.

Con una sonrisa forzada, levanté mis brazos en señal de rendición.

—... está bien, eres una excepción.

—Hmmph.

Ella alejó el cuchillo de mí con una expresión de aburrimiento, y entonces mientras lo hacía girar con sus dedos dijo algo inesperado.

—Entonces, sé mi compañero. Como la cabeza de la party más fuerte, veré si en verdad eres tan fuerte como cuentan los rumores. Te demostraré que soy lo suficientemente buena. Además, el color de la suerte de esta semana es el negro.

-—¿¡Qué, qué estás diciendo!?

Casi me caí de la impresión ante esta absurda declaración y busqué frenéticamente algún argumento para contrarrestarlo.

—Si... si vas a hacer eso, ¡¿Qué pasará con tu gremio?!

—No es como si tuviéramos un contingente límite.

—Entonces, entonces, ¿Qué hay de tus guardaespaldas?

—Los voy a dejar por su cuenta.

Llevé la taza de té a mi boca en un intento de ganar algo de tiempo, pero me di cuenta de que ya estaba vacía. Asuna me la quitó con una expresión presumida en su rostro y la volvió a llenar con el líquido caliente de la tetera.

A decir verdad – era una oferta atractiva. Casi a cualquier chico le gustaría hacer un party con quién podrías llamar la chica más bonita de Aincrad. Pero debido a esto, me seguí preguntando por qué una persona tan famosa como Asuna querría hacer un party conmigo.

¿Quizás tuvo lástima de mí porque era un desamparado jugador solitario? Algo que dije casi inconscientemente, mientras era llenado con estos pensamientos negativos, casi se convirtió en la causa de mi muerte.

—Las líneas de fuego son peligrosas.

El cuchillo de Asuna se me acercó nuevamente y brilló con una luz aparentemente más brillante que antes. Asentí tan rápido como pude. Incluso con mis dudas sobre la razón por la cual me escogió, el cual no resaltaba tanto entre las personas que estaban intentando ganar el juego, dije con resolución.

—E-Está bien. Entonces... estaré esperando enfrente de la puerta del piso 74, mañana a las nueve de la mañana.

Asuna respondió con una sonrisa confiada mientras bajaba su mano.

Sin saber por cuánto tiempo podía estar en la casa de una mujer sin ser maleducado, me despedí tan pronto como terminamos de comer. Mientras Asuna me acompañaba al pie de las escaleras del edificio, inclinó su cabeza levemente hacia un lado y habló.

—Bueno... supongo que tendré que agradecerte por hoy. La comida estaba buena.

—Ah yo, yo también. Me gustaría pedir tu ayuda nuevamente... pero supongo que no lograré poner mis manos en algo como eso otra vez.

—Oh, incluso la comida normal sabe diferente si tienes la habilidad suficiente.

Contestó Asuna antes de voltear su cabeza hacia arriba para mirar al cielo. El cielo estaba cubierto completamente por la oscuridad de la noche. Pero, por supuesto, no se podía ver ninguna estrella. Una tenebrosa cubierta de acero y piedra lo cerraban cien metros arriba en el aire. También levanté mi cabeza y murmuré.

—...esta situación, este mundo, ¿Es esto lo que Kayaba Akihiko quería hacer...?

Ninguno de nosotros pudo responder esta pregunta que estaba media dirigida a mí mismo.

Kayaba, quién seguramente estaba mirando este mundo mientras se escondía en alguna parte, ¿qué podría estar pensando? Esta pacífica situación que vino luego de la ensangrentada confusión del principio, ¿habría sido de su agrado o lo habría decepcionado? No había ninguna forma de saberlo.

Mientras Asuna se acercó a mí en silencio, pude sentir un leve calor en mi brazo. ¿Era mi imaginación, o era el resultado de los siempre fieles simuladores?

6 de Noviembre, 2022, fue el día en que comenzó este juego mortal, y ahora estaba próximo el final de Octubre del 2024. Incluso hoy, casi dos años después, ni siquiera un solo mensaje ha llegado del otro lado, y mucho menos alguna señal de ayuda. Todo lo que podíamos hacer era vivir y caminar, paso a paso, hacia la cumbre.

Al pensarlo, había pasado otro día más en Aincrad. A dónde íbamos, o qué nos esperaba al final, eran un enorme manojo de cosas que aún no sabíamos. El camino hacia delante es largo, y la luz es débil. Pero – también hay cosas buenas.

Mientras miraba a la gran cubierta de acero, dejé volar mi imaginación hacia el mundo desconocido que aún me quedaba por ver.


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Capítulo 7 Editar

9 a.m.

La configuración del clima de hoy era nublado, y la niebla de la mañana que cubría la ciudad todavía no se había disipado. La luz que brillaba desde el exterior se reflejaba en él, coloreando el entorno de color amarillo limón.

De acuerdo con el calendario de Aincrad, era el <Mes del Árbol de Ceniza>, lo que significaba que estábamos por entrar en otoño. La temperatura era un poco fría, haciéndolo el mes más refrescante del año. Pero en este momento, sentía un poco los efectos del tiempo.

Estaba esperando a Asuna en la puerta de la plaza, en el área habitable del piso 74. No pude dormir la noche anterior por alguna razón, y todo lo que hice en mi sencilla cama en Algade fue moverme de un lado a otro. Creo que me las arreglé para dormir un poco más después de las tres de la mañana. Había muchas características en SAO que ayudaban al jugador, pero lamentablemente un botón que pudiera hacerte dormir no era uno de ellos.

Por extraño que parezca, existía todo lo contrario. En las opciones relacionadas con el tiempo del menú, había algo llamado <Reloj de Alarma> que obligaba al jugador a despertarse de su sueño. Por supuesto, la opción de volver a dormir o no, era totalmente tuya, pero logré reunir suficiente fuerza de voluntad para arrastrarme fuera de mi cama cuando el sistema me despertó faltando diez minutos para las nueve de la mañana.

Tal vez la bendición de los jugadores más perezosos era la falta de necesidad de bañarse o cambiarse en el juego – aunque algunos extraños jugadores parecían bañarse a diario. Pero replicar un ambiente completamente líquido era difícil incluso para los NERvGear, éste no podía reproducir un baño real perfectamente. Después de despertarme un poco antes de la hora de encuentro, me puse todo mi equipo en veinte segundos, y salí del teletransportador de Algade con un ligero balanceo donde esperé por ella, un poco irritado por la falta de sueño, pero–

—Se le hizo tarde...

Ya eran las nueve y diez. Los jugadores diligentes fueron apareciendo en la puerta y caminaron hacia el área del Laberinto, uno tras otro.

Con nada más que hacer, miraba el mapa del laberinto y lo que me faltaba para completar mis habilidades, estadísticas que ya sabía de memoria.

Ahh, me gustaría tener una consola de juegos portátil o algo así.

Me quedé sin habla por ese repentino pensamiento. Querer jugar un juego dentro de otro juego, yo estaba cada vez peor.

Debería volver y dormir... Incluso me puse a pensar. Otro efecto azul de teletransportación apareció en el interior de la puerta, por dios sabe cuánto tiempo. Miré sin mucha expectación. Pero entonces–

—¡Kyaaaaa! ¡Por favor, sálganse del camino–!

—¿¡Ahhhhhh!?

Por lo general, los jugadores que se teletransportan aparecen en el suelo, pero esta persona apareció un metro sobre éste y – voló por el aire dirigiéndose directamente hacia mí.

—¡¿Eh, eh...?!

Sin tiempo para atrapar o esquivar, chocamos y caímos al suelo. Me golpeé fuertemente la parte trasera de mi cabeza en el suelo de piedra. Si yo no hubiera estado dentro de un asentamiento, un par de puntos de mi HP de seguro se hubieran perdido.

Esto significaba – que este idiota jugador había saltado por la puerta del otro lado y apareció así en este lugar, eso era lo más probable. La idea cruzó tranquilamente en mi mente. Todavía un poco mareado, levanté el brazo y tomé el idiota encima de mí en un intento para quitármelo de encima.

—... ¿hmm?

La sensación de algo extraño y redondo fue registrada en mi mano. La apreté dos, tres veces para averiguar qué era esa suave y agradable sensación en mi mano.

—¡¡K-Kya–!!

De repente, un grito resonó en mis oídos y mi cabeza golpeó otra vez contra el suelo. Al mismo tiempo, el peso encima de mi cuerpo se levantó.

Delante de mí, había una jugadora femenina que estaba sentada en el suelo, vestida con un uniforme rojo con blanco de caballero y una minifalda que llegaba a nivel de las rodillas, con una espada blanca plateada en su vaina. Y por alguna razón, ella me miraba con una inexplicable pero evidente furia en sus ojos. Su rostro estaba experimentando el más alto grado del efecto de la emoción y estaba totalmente rojo hasta sus oídos, y sus dos brazos estaban cruzados de forma protectora contra su pecho – ¿pecho...?

Inmediatamente fui capaz de adivinar lo que había estado agarrando con mi mano derecha. Al mismo tiempo, un poco tarde, me di cuenta de la peligrosa situación en la que me encontraba. Todas las formas de evitar las situaciones de peligro que había entrenado en mi cabeza habían desaparecido. Mientras abría y cerraba mi mano derecha sin saber qué hacer, abrí mi boca.

—O-Oye. Buenos días, Asuna.

La ira en sus ojos parecía brillar aún más. Esos eran definitivamente los ojos de alguien que estaba pensando en sacar su arma.

Comencé a inspeccionar la necesidad de la opción <escapar> que había destellado en mi mente cuando la puerta brilló nuevamente de azul. Asuna miró hacia atrás con una expresión de sorpresa y se levantó rápidamente, antes de esconderse detrás de mí.

—¿Eh...?

Sin saber por qué, me levanté también. La puerta brilló aún más cuando un recién llegado apareció en medio de ella. Esta vez el jugador tenía ambos pies en el suelo.

Al desvanecerse la luz, reconocí a la persona en su interior, y la impresionante capa blanca con un símbolo rojo en ésta. El hombre, que vestía un uniforme de CdS y llevaba una espada que parecía ser ligeramente excesivo en su decoración, era el guardaespaldas de pelo largo que ayer había estado siguiendo a Asuna. Su nombre era Cradil o algo así.

Cradil frunció más el ceño cuando vio a Asuna detrás de mí. No parecía ser tan viejo. Debería de tener alrededor de veinte años, pero las arrugas de su rostro le hacían parecer mayor. Él apretó sus dientes con tanta fuerza que casi lo pudimos oír y luego habló con una ira apenas que podía ocultar.

—¡Se...Señorita Asuna, usted no debe actuar por su cuenta de esta forma...!

Al escuchar la voz que rozaba la histeria, pensé Esto se va a poner complicado y enderecé mi postura. Con sus brillantes ojos tapados por sus fuertes párpados, Cradil volvió a hablar.

—Ahora, Señorita Asuna, volvamos al cuartel general.

—No. ¡Hoy ni siquiera estoy en servicio! ...y Cradil, ¿por qué estabas parado enfrente de mi casa tan temprano en la mañana?

Asuna respondió con enojo detrás de mí.

—Fufu, yo sabía que esta situación ocurriría, por lo que empecé a ir a Salemburg para vigilar su casa desde hace un mes.

Yo sólo podía estar sorprendido por la orgullosa respuesta de Cradil. Asuna se congeló también. Después de un largo silencio, ella le preguntó con una voz forzada.

—Eso... eso no es parte de las órdenes del líder, ¿verdad...?

—Mi deber es el de escoltarla, Señorita Asuna. Eso incluye vigilar su casa...

—¡Qué quieres decir con “incluye”, idiota!

Cradil se acercó con su expresión cada vez más enojada e irritada, luego me empujó fuera del camino y tomó la mano de Asuna.

—No parece entender. Por favor, no sea así... ahora volvamos al cuartel general.

Asuna parecía haber sido asustada por la voz que parecía ocultar algo apenas disimulado detrás de ésta. Entonces me lanzó una mirada suplicante.

A decir verdad, me preguntaba si debía correr como siempre lo he hecho hasta ese momento. Sin embargo, en el momento en que vi los ojos de Asuna, mi mano comenzó a moverse por sí misma. Agarré el brazo derecho de Cradil, el que estaba agarrando a Asuna, y aumenté la fuerza en mi mano hasta justo antes de que el código de prevención de delincuencia se invocara.

—Lo siento, pero estoy tomando prestada a tu sub-capitana el día de hoy.

La frase había sonado estúpida, incluso para mis oídos, pero no podía retroceder ahora. Cradil, que había estado ignorándome a propósito hasta ahora, arrugó su cara y apartó su mano.

—¡Tú...!

Él gritó con una voz que parecía raspar. Incluso si el sistema exageraba las expresiones, aún había algo que parecía extraño detrás de su voz.

—Yo voy a garantizar la seguridad de Asuna. No es que si fuéramos a luchar contra un jefe este día. Tú puedes regresar al cuartel general por ti mismo.

—¡N...No juegues conmigo! ¿Crees que un jugador patético como tú puede proteger a la señorita Asuna!

—Mejor de lo que tú puedes probablemente.

—¡T-Tonto insolente...! ¿S-Si puedes fanfarronear supongo que estás preparado para defenderlo...?

Cradil, con su rostro ahora blanco, abrió la pantalla del menú con su mano derecha, manipulándola rápidamente. Pronto un mensaje semitransparente del sistema apareció delante de mí. Podía adivinar lo que era incluso antes de leerlo.

[Un duelo 1 a 1 ha sido solicitado por Cradil. ¿Aceptas?]

Debajo de las brillantes e inexpresivas letras estaban los botones Sí/No y una serie de otras opciones. Miré de reojo a Asuna. Ella no podía ver el mensaje pero parecía haber adivinado lo que estaba pasando. Pensé que iba a tratar de detenerme, pero sorprendentemente asintió ligeramente con una rígida expresión.

—¿...esto está bien? ¿No representa un problema en el gremio...?

Asuna respondió a mi pregunta susurrante con uno igual.

—Está bien. Voy a informar de esto al mismo líder.

Asentí en respuesta, entonces pulsé Sí y opté por el <Modo Primer Golpe> de las opciones.

Este era un duelo que se podía ganar, ya sea acertando el primer golpe limpio o reduciendo el HP del oponente a la mitad. El mensaje cambió a [Usted ha aceptado el duelo 1 a 1 con Cradil], y una cuenta regresiva de 60 segundos apareció debajo. En el momento en que el número llegue a cero, el sistema de protección de HP que estaba en vigor dentro de la ciudad sería retirado momentáneamente, y él y yo seríamos capaces de cruzar las espadas hasta que uno de nosotros ganara.

Cradil parecía haber hecho su propia interpretación del consentimiento de Asuna.

—¡Por favor observe, Señorita Asuna! ¡Voy a demostrar que no hay nadie mejor que yo para escoltarla!

Él gritó con una expresión que apenas ocultaba su placer, sacando su enorme espada de dos manos de su cintura, y colocándose en posición con un sonido de traqueteo.

Me aseguré de que Asuna se hubiera alejado lo suficiente antes de desenfundar mi espada de una mano que descansaba en mi espalda. Como era de esperarse de un miembro de un famoso gremio, su espada se veía mucho mejor que la mía. No era sólo la diferencia de tamaño entre la espada para una mano y una espada para dos manos, sino que mientras que mi espada era un arma simple y práctica, la suya había sido completamente decorada por un artesano de primera clase.

Mientras estábamos parados a cinco metros de distancia, esperando a que finalizara la cuenta regresiva, la gente comenzó a juntarse alrededor de nosotros. Pero no era del todo tan extraño. Esta era una plaza en el centro de la ciudad, y los dos éramos jugadores bastante conocidos.

—¡El jugador solitario Kirito y un miembro de los CdS están teniendo un duelo!

Cuando alguien gritó eso, los aplausos sonaban aquí y allá. Dado que los duelos eran generalmente para comparar tus habilidades con un amigo, todos los espectadores aplaudieron y silbaron, ignorantes de la situación que había conducido a esto.

Pero a medida que el tiempo avanzaba, todo esto comenzó a desvanecerse. Sentí un hilo frío pasar por mi cuerpo como cuando estaba luchando contra un monstruo. Me concentré para poder estudiar la atmósfera alrededor de Cradil, que estaba buscando de aquí para allá con una mirada de disgusto, y examiné su posición y la forma en que sus pies se movían.

Los seres humanos eran mucho más propensos a mostrar ciertos hábitos cuando estaban a punto de utilizar una habilidad. Si se trataba de una habilidad de ataque o de defensa, o si comenzaría desde el suelo o desde lo alto, si su cuerpo revelaba este tipo de información entonces éste se convertía en una debilidad crítica.

La espada de Cradil estaba inclinándose un poco hacia atrás desde la mitad de su cuerpo y la parte inferior de su cuerpo también se inclinó. Se trataba claramente de una señal de que iba a usar un ataque tipo embiste de alta precisión. Por supuesto, podría haber sido una finta. Yo mismo en realidad estaba tomando una postura baja y relajada con mi espada, dando la impresión de que mi primer ataque iba a ser un golpe débil hacia la parte inferior de su cuerpo. Sólo puedes confiar en tu experiencia y en la “sensación” cuando estás en la búsqueda de fintas.

Cuando la cuenta regresiva se redujo a un solo dígito, cerré la ventana. Ni siquiera podía oír el ruido alrededor de mí.

Vi a Cradil, que había cambiado rápidamente su mirada de mí hacia la ventana y luego de vuelta, quedándose inmóvil mientras que los músculos de su cuerpo se tensaron. La palabra [¡¡DUELO!!] apareció en el espacio entre nosotros y yo salté. Saltaron chispas de la suela de mi bota y el aire silbó como si mi hombro cortara a través de él.

Ni siquiera un momento había pasado antes de que el cuerpo de Cradil empezara a moverse también. Pero había una expresión de sorpresa en su rostro, ya que yo había destrozado sus expectativas de una baja habilidad de ataque tipo defensivo y de carga.

El primer ataque de Cradil fue, como yo lo había adivinado, una habilidad de embiste para espada de dos manos de alto nivel: <Avalancha>. Si la guardia era demasiada débil, el defensor podría ser capaz de bloquear el golpe, pero no sería capaz de contraatacar de inmediato debido al impacto, mientras que el jugador que lo utilizara sería capaz de ganar tiempo para preparar su postura una vez más, ya que el embiste ampliaba la distancia entre ellos. Era una habilidad de alto nivel muy buena. Bueno, al menos contra los monstruos.

Yo, que ya había descifrado lo que Cradil iba a hacer, opté por la habilidad tipo embiste <Salto Sónico>. Si ambos manteníamos el embiste, nuestras habilidades de seguro chocarían.

Si tuviéramos que mirar sólo la fuerza de la habilidad, la suya era más fuerte, y el juego estaría a favor de la habilidad más fuerte si los dos ataques colisionan. En este caso, mi espada se desviaría y su habilidad me golpearía, débilmente pero lo insuficiente para poner fin al duelo. Pero yo no iba contra Cradil.

El espacio entre nosotros se redujo rápidamente. Pero mi percepción se había acelerado también, y se sentía como si el tiempo se hubiera ralentizado. No estaba seguro de si esto era resultado del sistema o si se trataba de una capacidad que los humanos teníamos naturalmente. Todo lo que sé es que podía ver todos sus movimientos.

La espada, que estaba inclinada hacia atrás, comenzó a emitir una luz naranja y se aceleró hacia mí. Sus estadísticas debían haber sido bastante altas, como era de esperarse del mejor gremio, ya que el tiempo necesario para que la habilidad iniciara fue más corto de lo que esperaba. La hoja que brillaba intensamente se apresuró. Si golpeaba esa habilidad de frente no había duda de que yo recibiría el daño suficiente para poner fin al duelo. El rostro de Cradil mostraba su éxtasis en su aparente victoria. Pero–

Mi espada, con su ventaja inicial, se movió un poco más rápido, dibujando una trayectoria verde inclinada y golpeando su espada justo antes de que finalizara su ataque. El juego calculó el daño infligido por mi espada, produciendo una enorme chispa.

Otra consecuencia de las dos armas colisionándose fue el <Quiebre del Arma>. Sólo había una posibilidad de que ocurra cuando un arma recibe un duro golpe en una parte débil de su estructura.

Pero yo estaba seguro de que se rompería. Las armas con demasiada decoración tenían una baja durabilidad.

Como era de esperarse – con un sonido desgarrador – la espada de Cradil se rompió. Hubo un efecto como el de una explosión.

Nos entrecruzamos en el aire y aterrizamos en donde el otro había saltado. La mitad rota de su espada giró en el aire, reflejando la luz del sol, antes de enterrarse en el suelo de piedra entre nosotros. Después de eso, tanto la mitad rota y la mitad restante que se encontraba en las manos de Cradil se rompieron en innumerables fragmentos de polígonos.

El silencio cubrió la plaza por un momento. Todos los espectadores quedaron asombrados con la boca abierta. Pero después de aterrizar, levantarme, y balancear mi espada de izquierda a derecha como de costumbre, ellos empezaron a animar.

—¡Increíble!

—¡¿En realidad estaba apuntando a eso?!

Cuando escuché que todos empezaron a criticar la breve pelea, suspiré. Aunque fuera una sola habilidad, revelar incluso una sola carta de mi mano no era algo que me hiciera feliz.

Con la espada en mi mano empecé a caminar hacia donde Cradil estaba sentado dándome la espalda. Esa espalda, cubierta por la capa blanca, se sacudía violentamente. Después de enfundar mi espada, dije en voz baja.

—Si quieres venir de nuevo con una nueva arma, lucharé contigo de nuevo... pero esto es suficiente ¿no?

Cradil ni siquiera trató de mirarme. Se sacudió con ambas manos sobre el suelo como si estuviera enfermo. Pero pronto dijo con una voz casi chirriante “Renuncio”. Podría haber dicho <Me rindo> o <Perdí> en japonés.

Inmediatamente después, un renglón de líneas púrpura apareció exactamente donde se había mostrado por primera vez cuando comenzó la pelea, esta vez anunciando el final del duelo y al vencedor. Otra ovación resonó, y luego Cradil se levantó tembloroso y le gritó a los espectadores.

—¿Qué están mirando? ¡Piérdanse!

Luego se volteó lentamente hacia mí.

—Tú... te voy a matar... Definitivamente, te mataré...

No podía negar que estaba un poco asustado por esos ojos.

Las emociones en SAO se experimentaban de forma un poco exageradas, pero a pesar de eso el odio que ardía en los ojos de Cradil era más temible que el de cualquier monstruo.

Alguien se deslizó a mi lado mientras yo estaba allí sorprendido.

—Cradil, te ordeno como la sublíder de los Caballeros de la Sangre. Yo te relevo de la posición de escolta. Regresa a la sede y permanece allí hasta que haya nuevas órdenes.

Las palabras y la expresión de Asuna fueron frías. Pero sentí la angustia detrás de ellas e inconscientemente puse mi mano sobre su hombro. Asuna inclinó un poco su cuerpo forzadamente tenso.

—... Qu... qué... esto...

Este sonido apenas llegado a nuestros oídos. El resto, muy probablemente una serie de insultos, se perdieron en su boca. Cradil nos fulminó con la mirada. No había duda de que él estaba pensando en atacarnos con su arma de reserva, a pesar de saber que el código de prevención del delito lo detendría.

Pero apenas consiguió contenerse y sacó un cristal de teletransportación desde el interior de su chaqueta. Lo levantó, tomándolo tan fuerte que pensé que iba a romperse, y murmuró “Teletransportación... Grandum.” Él nos miraba con odio, incluso cuando su cuerpo desapareció en una ráfaga de luz azul.

Cuando la luz desapareció, un silencio amargo se propagó a través de la plaza. Los espectadores parecían estar aturdidos por la rabia de Cradil, pero pronto abandonaron el lugar en pequeños grupos. Asuna y yo fuimos finalmente los únicos que quedamos.

¿Qué debo decir? Ese pensamiento daba vueltas y vueltas en mi cabeza, pero como yo había estado viviendo solo desde hace dos años, nada útil vino a mi mente. Ni siquiera me sentía seguro de haber hecho lo correcto.

Entonces Asuna finalmente dio un paso atrás y empezó a hablar con una voz frágil.

—...Lo siento. Te he metido en esto.

—No...estoy bien, ¿pero tú estarás bien?

Sacudiendo su cabeza lentamente, la sublíder del más grande gremio dio una alegre pero débil sonrisa.

—Sí, creo que también tengo que disculparme por hacer cumplir las reglas a todas las personas tan duramente para así despejar el juego más rápido...

—Creo... que no puedes hacer nada al respecto. Si ellos no tuvieran a alguien como tú, el avance sería mucho más lento. Bueno, eso no es realmente algo que un perezoso jugador solitario como yo debería decir... ah, no quise decir eso.

Ya ni siquiera sabía lo que estaba tratando de decir, así que empecé a decir cualquier cosa que viniera de mi cabeza.

—...así que, nadie podría decirte nada acerca de que estés... tomando un respiro con alguien tan imprudente como yo.

A esto, Asuna parpadeó un par de veces con una expresión confusa, luego sonrió con cierta amargura y suavizó su rostro.

—... bueno, voy a darte las gracias. Entonces voy a disfrutar este día tanto como me sea posible. Te voy a encargar la posición del frente.

Se dio la vuelta enérgicamente y comenzó a bajar por el camino que conducía fuera de la ciudad.

—¿Qué? ¡Oye! ¡El frente se supone que debe tomarse por turnos!

A pesar de que me quejé, solté un suspiro de alivio y seguí a ese pelo castaño que se agitaba suavemente.


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Capítulo 8 Editar

El aire que rodeaba el camino a través del bosque estaba caliente. Era casi como si el oscuro presentimiento que había estado presente en este lugar anoche hubiera sido sólo una ilusión. El sol de la mañana brillaba entre las ramas, creando dorados pilares de luz, por entre los cuáles las mariposas revoloteaban. Tristemente, todo esto eran solamente efectos visuales, por lo que no podías atrapar ninguna aunque la persiguieras.

Mientras hacía crujir la suave maleza bajo sus pies, Asuna dijo en broma,

—Siempre llevas puesto lo mismo.

Ah.

Miré mi cuerpo: una holgada chaqueta negra de cuero, un par de pantalones y una camisa del mismo color. Virtualmente no estaba equipado con una armadura de metal.

—Bueno, ¿y qué? Si tienes suficiente dinero para gastarlo en ropa, es mejor que compres algo de comida...

— ¿Hay alguna razón práctica por la cuál siempre vayas todo de negro? ¿O es sólo una expresión de tu personalidad?

— B-Bueno, ¿qué hay de ti? Siempre llevas esa cosa blanca y roja...

Al hablar, empecé a analizar el área por la fuerza de la costumbre que había adquirido sin siquiera meditarlo previamente. No había ningún monstruo cerca. Pero–

—No puedo hacer nada respecto a ello. Es el uniforme del gre... ¿huh? ¿Por qué?

—Espera un poco...

Levanté mi mano ligeramente e interrumpí a Asuna. Había un jugador en el borde de mi área de exploración. Mientras me enfocaba en el área detrás de mí, numerosos cursores verdes comenzaron a parpadear, mostrando que allí había un montón de jugadores.

No había ninguna posibilidad de que se tratara de un grupo de bandidos. Los bandidos siempre iban tras los jugadores que eran más débiles que ellos, por lo que, muy raramente eran vistos cerca de las líneas de fuego, en las cuáles se encontraban todos los jugadores más fuertes. Más allá de eso, cuando un jugador cometía un crimen, su cursor se tornaba naranja y no volvía a ser verde en un buen tiempo. Lo que me preocupaba era su número.

Emplacé el mapa del menú principal y lo puse en modo de exposición para que Asuna también pudiera verlo. El mapa del área fue aumentado por mi análisis y mostró los cursores verdes. Había doce de ellos.

—Son muchos...

Asentí ante lo que Asuna había dicho. Habitualmente, cuando habían demasiados miembros en una party se hacía más difícil pelear como un equipo, por lo que cinco o seis era el número típico de jugadores.

—Mira esa cantidad.

La multitud de luces que se dirigían rápidamente a esta dirección marchaba en ordenadas filas de dos. Tal vez en una mazmorra peligrosa sería normal, pero era extraño ver una cantidad tan grande de un grupo uniformado en el campo.

Si pudiéramos ver el nivel de los miembros, podríamos ser capaces de decir qué estaban haciendo, pero los jugadores ni siquiera podían ver el nombre de otros jugadores con los cuáles se encontraban por primera vez. Era un sistema por defecto creado con el fin de prevenir PKing – matar a un jugador – con demasiada libertad, pero esto también no nos dejaba más opción que adivinar su nivel basándonos en su equipamiento.

Cerré el mapa y miré a Asuna.

—Tendremos que echarles un vistazo. Escondámonos detrás de los árboles hasta que hayan pasado.

—Sí, tienes razón.

Asuna asintió con una expresión seria. Subimos a un pequeño montículo y nos agachamos detrás de unos matorrales que eran más o menos de nuestra altura. Era una buena posición para observar al grupo mientras pasaban.

—Ah...

Asuna repentinamente miró su ropa. El uniforme blanco con rojo resaltaba bastante entre las plantas verdes.

—¿Qué debo hacer? No tengo ningún otro equipamiento...

Los sujetos estaban bastante cerca ahora. Ya estaban entrando a nuestro campo de visión.

—Discúlpame por un momento.

Abrí mi chaqueta y cubrí a Asuna con ella. Asuna se quedó mirándome unos instantes pero me permitió cubrirla. La chaqueta no era muy bonita a simple vista, pero daba un gran beneficio para el escondite. Con todo esto, sería bastante difícil localizarnos sin una alta habilidad de búsqueda.

—Bueno, no es muy bonita a la vista, pero es muy útil, ¿verdad?

— ¡No lo sé!... shh, ¡Están aquí!

Susurró Asuna y puso un dedo sobre sus labios. Me agaché aún más y el sonido de pasos llegó a mis oídos.

Eventualmente, pudimos ver al grupo caminar por el lugar.

Todos eran guerreros. Y usaban la misma armadura negra de metal y el mismo traje verde de batalla. Su equipamiento, íntegramente estaba compuesto de diseños prácticos, excepto por la sobresaliente pintura de un castillo en cada uno de sus escudos.

En el frente, seis tenían espadas de una mano y, en la parte posterior, seis llevaban alabardas. Todos tenían sus visores sobre su cara, por lo que no podíamos ver sus rostros. Mientras observábamos marchar a los doce jugadores en perfecto orden, incluso comencé a pensar que eran un grupo de NPCs.

Ahora estaba seguro. Se trataba de miembros del gran grupo que había hecho de la ciudad del primer piso su cuartel general: <La Armada>. Pude sentir cómo Asuna contenía su respiración.

No eran enemigos para los jugadores comunes y corrientes. De hecho, ellos podían ser considerados el grupo que había puesto mayor empeño en detener los crímenes a campo abierto.

Sin embargo, sus métodos eran un poco rudos, y se decía que atacaban a los jugadores naranja – los cuáles eran llamados de esta forma debido al color de sus cursores – tan pronto como los encontraban y sin hacerles ninguna pregunta. Luego les quitaban su equipamiento y los encarcelaban en las mazmorras del Castillo de Hierro Negro. Los rumores sobre el trato que <La Armada> daba a las personas que no se rendían y fallaban al huir, eran bastante espantosos.

También eran conocidos por viajar en enormes party ́s y tomar el control completo de la habilidad de caza, por lo que era bien sabido entre los jugadores que “uno nunca se debía acercar a <La Armada>”. Bueno, habitualmente su base de operaciones eran el quincuagésimo piso e inferiores, haciendo a su grupo más fuerte y manteniendo el orden, así que era extraño encontrárselos en las líneas de fuego.

Mientras mirábamos en silencio, los doce guerreros impresionantemente armados desaparecieron en el bosque entre los sonidos que producían sus armaduras y botas.

Teniendo en cuenta que todos los jugadores habían conseguido tener entre sus manos el software, se podría decir que todos los atrapados dentro de SAO estaban obsesionados con los videojuegos, y eran una raza que no tenía ninguna clase de conexión con la palabra <Reglas>. El hecho de que mostrasen movimientos tan sincronizados era increíble. Ellos incluso podían haber sido la unidad más fuerte de <La Armada>.

Luego de asegurarnos de que ya no estaban dentro del rango del mapa, Asuna y yo dejamos salir un suspiro de alivio.

—... el rumor, es verdad...

Le susurré a Asuna con mi chaqueta aún sobre ella.

— ¿Rumor?

—Sí. Escuché en la reunión del gremio que <La Armada> estaba cambiando su modus operandi, y había comenzado a aparecer en los pisos superiores. Ellos fueron una vez un grupo que trataba de ganar el juego, ¿cierto? Pero después del daño que recibieron al luchar contra el Jefe del vigésimo quinto piso, comenzaron a enfocarse en hacer a su grupo más fuerte y dejaron de pelear en las líneas de fuego. – Entonces, en vez de ir a los laberintos en un grupo inmenso como solían hacerlo y causar gran alboroto, optaron por enviar grupos más pequeños conformados por unidades de élite e intentaron demostrar que aún procuraban ganar el juego. El reporte supuso que la primera unidad aparecería pronto.

—Por lo que están dando a conocer su habilidad. Sin embargo, ¿ellos en verdad se las arreglan simplemente yendo a un área inexplorada? Parecían tener niveles bastante altos pero...

—Tal vez... van a intentar vencer al Jefe...

En cada laberinto, había un Jefe que custodiaba las escaleras al piso siguiente. Ellos no se regeneraban y eran verdaderamente fuertes, pero la reputación y la popularidad ganada al vencerlos sería inmensa. Lo cuál sería bastante efectivo para darse a conocer.

—¿Así que ellos juntaron a esas personas...? Pero eso es estúpido. Nadie ni siquiera ha visto al Jefe del piso setenta y cuatro. Normalmente se manda grupos de reconocimiento para analizar la fuerza y los patrones de ataque del Jefe.

—Bueno, incluso los gremios unen sus fuerzas para derrotar a los jefes, ¿Tal vez ellos están haciendo lo mismo...?

—No lo sé... Bueno, ellos también deben saber que ir contra un Jefe así no tiene sentido. Deberíamos apresurarnos. Espero que no nos crucemos con ellos allí.

Me levanté, algo decepcionado por tener que dejar ir a Asuna. Asuna se estremeció al levantarse.

—Ya casi estamos en invierno... yo también debería comprar una chaqueta. ¿En cuál tienda compraste la tuya?

—Hmm... lo más probable es que haya sido una tienda de jugadores en el área poniente de Algade.

—Entonces, llévame ahí cuando hayamos acabado la exploración.

Dicho esto, Asuna saltó con gracia hacia el camino. La seguí. Debido al sistema, esta altura no era un problema para mí.

El sol estaba casi en su punto más alto. Asuna y yo recorrimos el camino rápidamente mientras le prestábamos algo de atención a nuestros alrededores.

Afortunadamente, salimos del bosque sin siquiera habernos encontrado con un monstruo y un prado lleno de flores azules apareció ante nosotros. El camino llevaba directo al prado, y al final de éste el Área del Laberinto se erguía con orgullo.

En la parte más alta de esta torre, debería haber una habitación inmensa y un jefe debería estar haciendo guardia en las escaleras que llevan al siguiente piso –el piso 75 en este caso. Si el jefe fuera vencido y alguien llegara al área habitable del siguiente piso y activara la puerta teletransportadora, entonces este piso ya habría sido despejado.

La <Inauguración de la Ciudad> sería celebrada por una gran multitud de personas de los pisos inferiores que vendrían a ver la nueva ciudad, y todo el lugar tomaría vida como si allí hubiese un festival. En estos momentos, ya han pasado nueve días desde que la gente ha empezado a explorar activamente el piso setenta y cuatro. Ya era hora de que alguien descubriera al Jefe.

La torre era un edificio cilíndrico hecho de piedra caliza marrón-rojizo. Éste era un lugar en el que Asuna y yo habíamos estado en numerosas ocasiones, pero no podías evitar sentirte intimidado por su inmenso tamaño. Y aun así, ese tamaño era sólo una centésima parte de Aincrad. Tenía un deseo imposible, pero, secretamente, quería ver el colosal castillo flotante desde afuera con mis propios ojos.

No pudimos ver la unidad de <La Armada>. Lo más probable es que ya hubieran entrado. Caminamos hacia la entrada, acelerando nuestro paso inconscientemente.


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Capítulo 9 Editar

Más de un año ya había pasado desde que los Caballeros de la Sangre tomaron la posición del mejor gremio.

Desde entonces, el líder del gremio, el <Hombre de Leyenda>, y la sublíder Asuna el <Destello> fueron reconocidos como dos de los mejores guerreros de Aincrad. Ahora yo tenía la oportunidad de ver a Asuna, que había terminado de entrenar las habilidades necesarias como una esgrimista, luchar contra un monstruo normal.

Estábamos actualmente en medio de una pelea, y el enemigo era un esqueleto espadachín llamado <Siervo Demoníaco>. Era de más de dos metros de altura, rodeado por una misteriosa luz azul, y tenía una enorme espada recta en su mano derecha con un escudo redondo de metal en su izquierda. Por supuesto, no tenía ni un solo músculo, sin embargo, a pesar de eso su estadística de fuerza era muy alta, lo que lo hacía un monstruo difícil de combatir.

Sin embargo, Asuna no retrocedió en contra de él.

—¡Hrrrrgrrrr!

Con este grito extraño, el esqueleto blandió su espada varias veces dejando una línea de luz azul a su paso. Era una habilidad de cuatro golpes combinados: <Cuadrado Vertical>. Mientras yo miraba ansiosamente desde unos pasos hacia atrás, Asuna pasaba de izquierda a derecha, esquivando con elegancia todos los golpes.

Incluso si se trataba de una situación 2 contra 1, no podríamos luchar ambos al mismo tiempo cuando teníamos que enfrentar a un enemigo bien armado. No era una prohibición del sistema, pero cuando dos personas estaban demasiado juntas en una lucha donde las espadas se blandían de un lado a otro a velocidades más rápidas de lo que el ojo podía seguir, se convertía más en un obstáculo que una ayuda. Así que cuando estás en una party, una habilidad que requiere un alto nivel de trabajo en equipo llamado <cambio> se utilizaba.

Después de su apogeo, el último golpe de los cuatro falló, y la postura del Siervo Demoníaco perdió un poco el balance. Asuna no perdió esta oportunidad y fue directamente a un contraataque.

Los golpes de la espada plateada aterrizaron uno tras otro, todos espectacularmente golpeando a su objetivo, y disminuyendo el HP del esqueleto. Cada golpe individual no infringía mucho daño, pero el número de golpes fue abrumador.

Después de ser golpeado por tres impulsos cortos, la guardia del esqueleto subió ligeramente, y Asuna cambió su estilo al atacar sus piernas en dos ocasiones. Luego, con la punta de su brillante hoja de un blanco cegador, envió dos fuertes golpes arriba y abajo.

Fue una combinación de ocho golpes. Lo más probable es que era la habilidad de espada de alto nivel llamado <Estrella Esparcida>. Golpear con precisión al esqueleto con su fina hoja, que era generalmente ineficaz contra tales enemigos, fue una demostración de habilidad increíble.

La fuerza que había reducido aproximadamente un treinta por ciento el HP del esqueleto también fue increíble, pero yo estaba perdido dentro de la elegancia de la actual jugadora. Esto debe ser lo que quieren decir por espada danzante.

Asuna me gritó, quien estaba allí de pie torpemente, como si ella tuviera ojos en la parte trasera de su cabeza.

—¡Kirito, cambio!

—¡Ah, está bien!

Me apresuré a levantar la espada, y al mismo tiempo, Asuna realizó una fuerte apuñalada.

El esqueleto desvió el golpe con el escudo sostenido por su mano izquierda y brillantes chispas volaron por el aire. Pero eso fue un resultado ya esperado. El enemigo se quedó atónito por un momento, después de protegerse contra el ataque fuerte, incapaz de hacer frente de inmediato.

Por supuesto, Asuna se sorprendió también después de bloquearon su ataque, pero la <brecha> era lo importante.

De inmediato corrí con una habilidad tipo embiste. Hacer un punto de quiebre a propósito en medio de una pelea e intercambiar los lugares con un compañero de equipo era lo que se llamaba <cambio>.

Después de asegurarme que Asuna había salido del alcance, cargué ferozmente contra el enemigo. A menos que seas un maestro como ella, los ataques normales de corte eran los más eficaces contra los oponentes que tenían más <brechas> que este Siervo Demoníaco. En este escenario, el más eficaz serían las armas de tipo impacto como los mazos. Pero yo, y más aun Asuna, no teníamos ninguna habilidad de tipo impacto.

El <Cuadrado Vertical> que usé para golpear al enemigo las cuatro veces redujo gran parte de su HP. El esqueleto reaccionó lentamente. Esto se debía a que la IA de los monstruos tiene una tendencia a perderse un instante antes de responder cuando el patrón del atacante cambia de repente. Ayer, tuve que invertir mucho tiempo y esfuerzo para que esto sucediera con el Hombre Lagarto, pero cuando tienes a un compañero de equipo, un cambio era todo lo que necesitabas. Esta era la mayor ventaja de luchar en una party.

Detuve el contraataque y di comienzo a una importante habilidad para poner fin a la batalla. Lancé un fuerte golpe descendente a la derecha, luego giré mi muñeca y la balanceé hacia atrás de nuevo, volviendo a trazar la trayectoria, yendo con un movimiento similar a la de un swing de golf. Cada vez que la espada golpeaba el cuerpo del enemigo, que estaba hecho completamente de huesos, se oía el ruido del impacto y un flujo de luz naranja aparecía.

El esqueleto levantó su escudo para bloquear el golpe que pensaba que iba a venir desde arriba, pero fui en contra de sus expectativas y lo embestí con el hombro izquierdo. Luego lancé un giro vertical en el tambaleante esqueleto, y sin pausa lo embestí de nuevo, esta vez con mi hombro derecho. Era una habilidad que se superaba el problema de los ataques fuertes encadenados al combinarlos con tacleadas: <Quiebre de Meteoro>. No es por presumir, pero era una habilidad que requería habilidades de lucha sin armas, así como habilidades con espadas de una sola mano.

El HP del enemigo recibió un gran golpe por todos los ataques y ahora se encontraba en la zona roja. Puse toda la fuerza de mi cuerpo detrás del último corte horizontal del combo de siete golpes. La espada voló directamente hacia el cuello del esqueleto, dibujando un arco brillante. El hueso se rompió con un chasquido y como el cráneo voló por el aire, el cuerpo cayó al suelo como una marioneta que le habían cortado todas sus cuerdas.

—¡¡Ganamos!!

Asuna me dio una palmada en mi espalda, donde mi espada estaba ahora.

Dejamos la distribución del ítem a un lado y comenzamos a caminar de nuevo.

Hasta ahora, habíamos luchado cuatro veces con monstruos, pero lo hicimos casi sin que nos infringieran ningún daño. Debido a que el estilo de Asuna implicaba lanzar golpes cortos, mientras que mi estilo se extendía a grandes habilidades, esto forzaba el IA del monstruo – en el sentido de los algoritmos, no del actual procesamiento de habilidades del CPU – y permitía que nuestras habilidades se armonizaran bien. Probablemente no haya una gran diferencia en cualquiera de nuestros niveles.

Caminamos con cuidado por el magnífico pasillo que estaba llena de pilares. No había ninguna posibilidad de ser emboscado con mi habilidad de escaneo, pero el eco de nuestros pasos seguía molestándome. No había ninguna fuente de luz en el laberinto, pero el entorno despedía un tenue y misterioso resplandor, por lo que podíamos ver muy bien.

Inspeccioné cuidadosamente el pasillo, que reflejaba una suave luz azul.

El piso de abajo era un laberinto hecho de piedra caliza de color marrón rojizo. Pero cuando subimos, los alrededores estaban hechos de una clase de piedra que despedía una luz azul casi pegajosa. Los pilares estaban grabados con impresionantes pero escalofriantes imágenes, y un canal de agua poco profunda corrió por nuestros pies, cubriendo el suelo. Podrías decir que la atmósfera en general se había hecho <más pesada>. No había muchos espacios vacíos que quedaran ahora en el mapa. Si mi suposición era correcta, entonces el área delante de nosotros era muy probablemente–

Al final del pasillo, un par de puertas azul grisáceas estaban esperando por nosotros. Las tallas en la puerta eran similares a los de los pilares. Incluso si todo era un mundo hecho únicamente de datos, un aura inexplicable se filtró de esas puertas.

—¿...es, ese...?

—¿Lo más probable...? Es la sala del jefe.

Asuna tomó la manga de mi abrigo con fuerza.

—¿Qué debemos hacer...? Con sólo mirar debería estar bien, ¿verdad?

En contraste con estas valientes palabras, su voz sonaba inquieta. Incluso si ella era una espadachín de primera clase, parecía que todavía encontraba este tipo de cosas espeluznante. Bueno, era de esperarse realmente. Yo también tenía miedo.

—...bueno, vamos a preparar un ítem de teletransportación por si acaso.

—Sí.

Asuna asintió y sacó un cristal azul de su bolsillo. Preparé mi ítem también.

—¿Lista...? Voy a abrirla...

Con mi brazo derecho bien agarrado por Asuna, toqué la puerta de hierro con la mano izquierda que sostenía el cristal. Si este fuera el mundo real, mis palmas estarían empapadas de sudor en estos momentos.

Mientras lentamente ponía más fuerza en mi mano, la puerta, que parecía ser al menos el doble mi estatura, se abrió con una sorprendente facilidad. Una vez que comenzaron a moverse, las dos puertas se abrieron tan rápido que quedamos un poco desconcertados. Cuando Asuna y yo nos quedamos allí aguantando nuestras respiraciones, las enormes puertas terminaron de moverse con un último estruendo y nos reveló lo que había dentro.

–O eso creíamos; adentro estaba totalmente oscuro. La luz que llenaba el pasillo en donde estábamos no parecía llegar al final de la habitación. La densa y fría oscuridad no revelaba nada, no importaba lo mucho que intentáramos mirar.

—...

Tan pronto como abrí mi boca, dos fuegos blanco azulados se prendieron en lo más lejano, luego otro par y otro par.

Whoooooosh... Con este sonido continuo, un camino que conducía hacia el centro de la habitación se completó en un abrir y cerrar de ojos. En su extremo, un pilar más grande de fuego ardía hacia arriba, y la habitación rectangular se llenó con una luz azul. Era bastante espaciosa. Parecía que todo el espacio en blanco en el mapa había sido esta habitación.

Asuna se colgó de mi brazo derecho como si fuese para mantener a raya su nerviosismo, pero yo no tenía suficiente espacio en mi cabeza para disfrutar de esa sensación. Esto fue porque, justo detrás del pilar de fuego, una enorme forma comenzó a aparecer.

El enorme cuerpo estaba cubierto de abultados músculos. Su piel era azul oscuro, y la cabeza que descansaba sobre su pecho no era la de un hombre, sino la de una cabra montés.

Dos cuernos curvados estaban colocados en ambos lados de su cabeza. Sus ojos, también de un brillante azul ardiente, estaban fijos en nosotros. Su parte inferior del cuerpo estaba cubierto de un pelaje azul marino y no se podía ver muy claramente detrás del fuego, pero parecía que también era la de un animal. Poniéndolo simple, era un demonio en cada sentido de la palabra.

Había una buena distancia desde la entrada hasta en medio de la habitación donde se encontraba. A pesar de ello, nos quedamos congelados en el lugar, incapaces de mover un solo músculo. De todos los monstruos contra los que habíamos luchado hasta ahora, este era el primero con forma de demonio. Era algo a lo que me había acostumbrado en los incontables RPGs que había jugado. Pero ahora que realmente lo vi, no pude contener el temor que se precipitó desde el interior de mi cuerpo.

Con indecisión enfoqué mi mirada y leí las palabras que habían aparecido: <El Ojibrillante>. Era, sin duda, el jefe de este piso. El “El” delante de su nombre era prueba de ello. Ojibrillante – ojos que brillaban.

En cuanto leí esto, el demonio azul de repente comenzó a agitar su largo hocico y empezó a gritar. Los fuegos azules se sacudían violentamente y las vibraciones atravesaron el suelo de la habitación. Ardientes respiraciones brotaron de su nariz y boca cuando elevó su espada. Entonces el demonio azul comenzó a cargar directamente hacia nosotros a una increíble velocidad – haciendo que la tierra temblara – sin darnos tiempo de ni siquiera pensar.

—¡Ahhhhhhhhhhhhhhh!

—¡Kyaaaaaaaaaaaaaa!

Cuando empezamos a gritar al mismo tiempo, hicimos un giro de ciento ochenta grados y corrimos tan rápido como pudimos. Sabíamos que, en teoría, el jefe no podía salir de su habitación, pero nosotros no podíamos quedarnos allí. Confiando nuestros cuerpos a las estadísticas de destreza que habíamos entrenado hasta ahora, corrimos como una ráfaga de viento por el pasillo.


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Capítulo 10 Editar

Sin siquiera detenernos a tomar aire, Asuna y yo corrimos hacia la zona segura que se encontraba en algún lugar en medio del Área del Laberinto. Tuve la sensación de que habíamos sido blancos de monstruos varias veces durante la huida. Pero a decir verdad, no estábamos en buenas condiciones mentales para enfrentarlos.

Irrumpimos en la gran habitación que había sido designada como el área segura y nos deslizamos hacia al suelo, con nuestras espaldas lado a lado, apoyados contra la pared. Luego dar una gran bocanada de aire, miramos nuestros rostros y...

— ...ja.

Ambos comenzamos a reír al mismo tiempo. Si hubiéramos revisado el mapa, habríamos sabido de inmediato que el jefe no había salido de su habitación. Pero no pensamos en detenernos para comprobarlo.

—Ajajaja, ah... ¡huimos bastante rápido!

Asuna rió en un tono de regocijo.

— Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que corrí así, como si mi vida dependiera de eso. Bueno, ¡tú incluso fuiste mucho más exagerado que yo!

— ...

No pude rebatir eso. Asuna siguió riéndose ante mi rostro malhumorado. Le costó mucho parar; y entonces dijo,

—... eso parecía bastante difícil.

Dijo Asuna mientras su cara se ponía seria.

—Sí. Al parecer sólo tenía una gran espada a modo de arma, pero también debe tener ataques especiales.

—Tendremos que reunir una gran cantidad de delanteros con una defensa alta y que cambien constantemente.

—Necesitaremos unas diez personas con escudos... Bueno, de momento deberíamos seguir probándolo y averiguar su modo de ataque.

—Un... escudo.

Asuna me miró pensativa.

— ¿Q-Qué pasa?

—Estas ocultando algo.

—¿Qué quieres decir tan de repente...?

—Pero, es extraño. La ventaja más grande de usar la espada de una mano es ser capaz de sostener un escudo con la otra mano. Pero nunca te he visto con uno. Yo no lo hago, ya que retrasaría la velocidad de mi ataque, y otras personas no lo hacen porque se preocupan más del estilo. Pero, tú no eres ninguno de esas personas... Es sospechoso.

Ella se había dado cuenta. Yo tenía una habilidad escondida. Pero nunca la había usado delante de otras personas.

No era solamente porque las habilidades era un recurso importante para sobrevivir, sino porque pensaba que eso me haría sobresalir incluso más si se hacía conocido.

Pero, si se trataba de ella—incluso si se diera cuenta por sí sola, debería estar bien...

Abrí mi boca mientras pensaba sobre aquello.

—Da igual, no importa. Husmear acerca de las habilidades de los demás es maleducado de todos modos.

Ella sólo se río. Ahora que había perdido mi oportunidad, simplemente murmuré unas pocas palabras. Entonces, los ojos de Asuna se hicieron más grandes al ver la hora.

— Ah, ya son las tres. Ya es tarde, pero comamos.

—¿¡Qué?!

No pude disimular mi emoción.

—¿¡E-Está hecho a mano!?

Asuna sonrió sin decir una palabra y rápidamente manipuló su menú. Después de deshacerse de su guante, llamó a una pequeña cesta. Así que había una cosa definitivamente buena al hacer una party con ella—mientras pensaba esto groseramente, Asuna repentinamente se quedó mirándome.

—... ¿Estabas pensando algo malo?

—N-No. Mejor comamos.

Asuna puso mala cara, pero de todos modos sacó dos paquetes de papel del cesto y entonces me pasó uno. Abrí el paquete y encontré un sándwich hecho con muchas verduras y carne rellena a la parrilla entre dos delgadas rebanadas de pan redondo. Un olor parecido al de la pimienta salía de él. De repente, tuve hambre y le di una buena mordida.

— Está... realmente bueno...

Lo mordí dos, tres veces seguidas y entonces expresé mi más sincero reconocimiento. El aspecto parecía un poco europeo, como la comida que un restaurante de NPC ofrecería, pero el sabor era diferente. La leve amargura y el sazón dulce eran definitivamente similares a los de la comida rápida japonesa que había comido hasta dos años atrás. Me comí el sándwich rápidamente, sintiendo como si fuera a llorar debido al nostálgico sabor.

Luego de terminar el último pedazo, y beber de una sola vez el té que Asuna me dio, finalmente dejé escapar un suspiro.

—¿Cómo lograste este sabor...?

—Es el resultado de un año de entrenamiento y experimentación. Lo hice después de analizar los datos de cómo tooodaaas las hierbas afectaban la máquina de reproducción de sabor. Esto es semilla de glogwa, hoja de shuble y agua de calim.

Mientras Asuna decía esto, sacó dos pequeñas botellas del cesto, abrió una de ellas, y metió su dedo índice en ella. El dedo salió con una sustancia indescriptible, que era viscosa y púrpura Entonces dijo,

—Abre la boca.

No sabía lo que era, pero cuando abrí mi boca en reflejo, Asuna puso la sustancia dentro. La pegajosa sustancia fluyó en mi boca adecuadamente y su sabor me fascinó.

—... ¡Es mayonesa!

—Estos son habichuelas de abilpa, hojas caídas, y huesos de uransipi.

Lo último sonó como los ingredientes de un antídoto, pero el líquido fluyó dentro de mi boca antes que tuviera tiempo de pensar sobre esto. Su sabor me impactó incluso más que el anterior. Esto definitivamente era salsa de soja. Estaba tan extasiado que agarré la mano de Asuna y puse su dedo dentro de mi boca.

—¡¡Kya!!

Ella gritó y me arrebató su mano mientras me miraba fijamente. Pero entonces comenzó a reírse ante mi expresión.

—De eso hice el sándwich.

—... ¡Es increíble! ¡Perfecto! ¡Podrías hacer una fortuna con esto!

A decir verdad, el sándwich sabía mucho mejor que la carne de Conejo Ragú que comí ayer.

— ¿D-De verdad?

Asuna sonrió tímidamente.

—No, será mejor no venderlos. No puedo dejar que mi porción desaparezca.

—¡Uwa, eres tan codicioso!... Si quieres, lo haré de nuevo para ti algún día.

Dijo la última frase en voz baja y se inclinó levemente sobre mi hombro. Cuando un apacible silencio llenó la habitación, incluso olvidé que estas eran las líneas de fuego, un lugar en el cuál incluso apostabas tu vida en la batalla.

Si pudiera comer este tipo de cosas todos los días, tendría una determinación de hacerlo y me mudaría a Salemburg...justo al lado de la casa de Asuna...Empecé a pensar esto sin darme cuenta, y justo cuando estaba a punto de decirlo en voz alta–

Repentinamente, el ruidoso sonido de armaduras anunció la llegada de otro grupo de jugadores. Rápidamente nos separamos uno del otro.

Miré al lider de la party compuesta por seis hombres y relajé mis hombros. Era el portador de katana que había conocido hace bastante tiempo en Aincrad.

— ¡Oh, Kirito! ¡Ha pasado un tiempo!

Me paré y saludé a la alta persona que había comenzado a caminar hacia mí después de reconocerme.

— ¿Aún sigues vivo, Cline?

—Estás igual de mal hablado que siempre. Por qué tú, de todas las personas, en una par-ty...

Los ojos del portador de katana se agrandaron bajo su pañuelo al ver a Asuna, quién se había parado luego de guardar rápidamente sus cosas.

—Ah... probablemente ya se hayan conocido durante las peleas contra los jefes, pero los presentaré de todas formas. Este chico es Cline del gremio <Fuurinkazan> y ella es Asuna de los <Caballeros de la Sangre>

Asuna asintió ligeramente cuando la presenté, pero Cline sólo se quedó parado allí, con su boca y ojos ampliamente abiertos.

—Oye, di algo. ¿Eres retrasado?

Después de que le di un golpe en el costado, Cline finalmente cerró su boca y se presentó de la forma más educada posible.

—¡¡¡¡¡H-Hola!!!! ¡Soy sólo un chico lla-lla-llamado Cline! ¡Soltero! ¡Veinticuatro años!

Mientras Cline decía algo estúpido de la confusión, golpeé su costado nuevamente, con más fuerza esta vez. Pero incluso antes de que Cline dejara de hablar, los miembros de su party se habían apresurado para presentarse a sí mismos.

Se decía que todos los miembros de <Fuurinkazan> se habían conocido entre ellos incluso antes que SAO comenzara. Cline los había protegido y guiado a todos, sin perder un solo miembro, hasta que cada uno de ellos se había vuelto un jugador capaz de acudir a las líneas de fuego. Él se las había arrreglado para superar el peso de mi huida de hace dos años atrás—en el día que este juego de la muerte empezó.

Ignorando el odio hacia mí mismo que había impregnado profundamente mi corazón, empecé a hablarle a Asuna.

—... Bueno, no son malas personas, si ignoras la cara de gamberro del líder.

Esta vez, Cline pisó mi pie tan fuerte como pudo. Al ver esto, Asuna comenzó a reírse, sin ser capaz de contenerse más. Cline sonrió tímidamente, pero entonces regresó a sus sentidos y me preguntó con una voz llena de intenciones asesinas.

— ¿¡C-C-Cómo sucedió esto Kirito!?

Mientras estaba parado allí, sin que ninguna respuesta llegara a mi mente, Asuna respondió por mí con voz clara:

—Gusto en conocerte. Hemos decido hacer una party entre nosotros por un tiempo. Espero que nos llevemos bien.

Me impactó lo que escuché. Como pensé ‘¿¡Eh!? ¿¡Esto no era sólo por hoy!?’, Cline y sus compañeros de party pusieron expresiones que iban desde la rabia hasta la depresión.

Finalmente, Cline se quedó mirándome con una ira ardiendo en sus ojos y gruñó mientras rechinaban sus dientes.

—Kirito, bastardo...

Me encogí de hombros y pensé que esta iba a ser una situación difícil de salir. Entonces...

Pisadas resonaron a través de la misma entrada por la que Fuurinkazan había venido hace poco. Asuna se tensó ante el extraño sonido uniforme, agarró mi brazo y susurró.

—¡Kirito, es <La Armada>!

Inmediatamente volví mi mirada hacia la entrada, y bastante seguro, la unidad altamente armada que habíamos visto en el bosque salió a la vista. Cline levantó la mano y puso a sus seis compañeros de vuelta en la pared. El grupo que marchó dentro de la habitación, todavía en su formación de columnas gemelas, ya no estaba tan ordenado como lo habían estado en el bosque. Sus pisadas fueron más fuertes, y sus expresiones debajo de sus cascos lucían muy cansadas.

Se detuvieron en la pared enfrente de nosotros, en el área segura. El hombre en la parte delantera dió la orden “¡Rompan filas!” ante la cuál las otras once personas cayeron al suelo. El hombre entonces caminó hacia nosotros sin siquiera mirarlos.

Ahora que miraba cuidadosamente, su equipamiento era de alguna forma diferente al de los demás. Su armadura era de muy alta calidad y un blasón con la forma de Aincrad estaba grabado en su pecho — algo que ninguno de los otros once tenía.

Él se detuvo enfrente de nosotros y se sacó su casco. Era bastante alto y parecía tener casi cuarenta años. Tenía un rostro severo, cabello muy corto, un par de afilados ojos debajo de sus espesas cejas, y una boca que estaba bien cerrada. Nos echó un vistazo con sus ojos, y entonces comenzó a hablarme, yo estaba al frente de nuestro grupo.

—Soy el Teniente Coronel Cobert de La Armada de Liberación de Aincrad.

¿Qué mierda? <La Armada> fue originalmente un nombre que la gente les dio como una forma de burlarse de ellos. ¿Cuándo se volvió el nombre oficial? ¿Y, <Teniente Coronel>? Un poco molesto, respondí concisamente:

—Kirito, Jugador Solitario.

Él asintió y preguntó con arrogancia:

—¿Has trazado el mapa del área de allí adelante?

—... Sí. He trazado el mapa del área, todo el camino hasta la habitación del jefe.

—Hmm. Entonces espero que nos proporcionen los datos del trazado.

Me soprendió su actitud. Pero Cline, quién estaba detrás de mí, se había enfadado.

—¿Qué? ¿¡Proporcionársela!? Bastardo, ¿¡Si quiera sabes cuan difícil es trazar un mapa!?

Gritó con voz ronca. Los mapas de áreas inexploradas eran información importante. También podían ser vendidos a cazadores de tesoros, quiénes buscaban cofres de tesoros secretos, a elevados precios.

Tan pronto como escuchó la voz de Cline, el tipo de la armada elevó una de sus cejas y anunció en voz alta:

—Estamos batallando por la libertad de jugadores como tú.

Empujó su barbilla hacia afuera y continuó.

—¡Es su deber cooperar con nosotros!

La palabra “arrogancia” debe exitir para actitudes como esta. La Armada ni siquiera ha estado en las líneas de fuego ya por un año.

—Espera un segundo, cómo puedes...

—Bastardo...

Asuna y Cline, quiénes estaban uno a cada lado de mí, dieron un paso hacia adelante con sus voces llenas de indignación. Extendí mis dos brazos y los detuve.

—Está bien. Los iba a difundir cuando volviera a la ciudad de todas formas.

— ¡Oye, oye! ¡Estás siendo demasiado amable Kirito!

—No tengo ningún plan de vender los mapas por dinero.

Mientras decía esto, abrí una ventana de transacción y le envié la información al hombre que se hacía llamar a sí mismo Teniente Coronel Cobert. Él la tomó sin ningún cambio en su expresión y dijo:

—Gracias por su cooperación.

Respondió sin una pizca de gratitud en su voz, y entonces se dio la vuelta.

Le dije a sus espaldas:

—Una advertencia de mi parte, será mejor que no ataquen a ese jefe.

Cobert miró hacia atrás.

—... Soy yo quién lo decidirá.

—Inspeccionamos la habitación del jefe hace poco. Esta no es una tarea que puedas emprender con cualquiera. Por otra parte, todos tus hombres también parecen bastante cansados.

—... ¡Mis hombres no son tan llorones como para agotarse por algo como esto!

Cobert enfatizó “mis hombres” mientras respondía con fastidio. Pero los hombres, sentados en el suelo, no parecían estar de acuerdo.

— ¡De pie inútiles piezas de basura!

Ante la orden de Cobert, se pararon temblando y volvieron a formar dos columnas. Cobert ni siquiera nos echó un vistazo mientras regresaba al frente de la columna y gesticulaba con su brazo. Los doce hombres entonces, levantaron sus armas y comenzaron a marchar una vez más, haciendo sonar su pesada armadura.

Aunque tenían, en apariencia, el 100% de sus HP, las agotadoras batallas en SAO dejaban un cansancio que no podía ser visto. Podía ser que nuestros cuerpos reales en el otro mundo no estuviesen moviendo ni un solo músculo, pero la sensación de cansancio aún estaba allí, durmiéramos o descansaramos en este lado. Basado en lo que vi, esos jugadores de La Armada ya estaban exhaustos, ya que no estaban acostumbrados a luchar en las líneas de fuego.

—... Me pregunto si estarán bien...

Cline habló con un tono de voz preocupado mientras los miembros de La Armada desaparecían por el pasadizo que llevaba al piso superior y el rítmico sonido de sus pisadas se desvaneció. Él era en realidad una buena persona.

—Ellos en verdad no son lo suficientemente estúpidos como para ir y desafiar al jefe, ¿o sí?

Asuna también estaba preocupada. Definitivamente había algo en la voz de Cobert que insinuaba un toque de imprudencia.

—... ¿Deberíamos echarle un vistazo rápido a lo que están haciendo...?

Cuando dije esto, no sólo Cline y Asuna, sino que los cinco miembros del party de Cline estuvieron de acuerdo.

... y ellos dijeron que yo soy demasiado amable....

Pensé esto con una sonrisa amarga. Sin embargo, ya había tomado una decisión. No podría ser capaz de dormir esta noche si nos fuéramos del Laberinto ahora y luego llegara a escuchar que ellos nunca regresaron.

Mientras revisaba mi equipamiento rápidamente y comenzaba a caminar, un sonido llegó a mis oídos.

Podía escuchar a Cline susurrándole a Asuna detrás de mí. Me pregunté si no había recibido suficientes punzadas cuando el tema de su conversación me sorprendió.

—Ah...Asuna, cómo debería decirlo... ese tipo, Kirito, por favor, trátalo bien. Incluso aunque no es muy bueno con las palabras, no es muy divertido y es un idiota que está loco por las batallas.

Corrí hacia atrás y tiré del pañuelo de Cline tan fuerte como pude.

—¿¡De qué estás hablando?!?

—P-Pero.

El portador de katana ladeó su cabeza y rascó su barba.

—Es notable que estés haciendo una party con alguien. Incluso si es porque caíste a los pies de Asuna, aun así es un progreso extraordinario. Esa es la razón por la que yo–

—¡No caí a sus pies!

Revatí. Pero por alguna razón, Cline, los miembros de su party, e incluso Asuna, todos me miraron con una sonrisa en sus rostros. No pude hacer nada más que darme la vuelta en silencio y caminar.

Entonces, escuché a Asuna declarar:

— ¡Por favor déjamelo a mí!

Corrí hacia el pasillo que guiaba hacia el siguiente piso mientras hacía un fuerte estruendo con mis botas.


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Capítulo 11 Editar

Desafortunadamente para nosotros, corrimos dentro de un grupo de Hombres Lagarto en el camino. Por el momento los ocho llegamos al pasillo del piso superior, treinta minutos ya habían pasado y todavía no habíamos alcanzado a los miembros de La Armada.

—¿Tal vez ellos ya han utilizado sus cristales para escapar?

Cline dijo en broma, pero ninguno de nosotros creyó que hubieran hecho eso. Como resultado, inconscientemente aceleramos nuestros pasos mientras bajábamos por el largo pasillo.

Cuando estábamos a mitad de camino, un sonido que confirmó nuestros temores resonó en las paredes. Inmediatamente todos nos detuvimos para escuchar.

—Ahhhh...

El desvanecedor sonido que habíamos escuchado era, sin lugar a dudas, un grito.

Pero no era de un monstruo. Nos miramos unos a otros y luego comenzamos a correr a toda velocidad. Debido a nuestra buena destreza, Asuna y yo corrimos más rápido que todos los demás y un espacio rápidamente se abrió entre nosotros y el grupo de Cline. Pero este no era el momento para preocuparnos por eso. Corrimos como el viento a través del brillante corredor azul en dirección opuesta a la que habíamos corrido la última vez.

Pronto, las grandes puertas dobles estaban a la vista. Ya estaban abiertas y pudimos ver las parpadeantes llamas azules en el interior y una gran sombra moviéndose lentamente en su profundidad. También escuchamos el intermitente sonido de gritos y choques de metales.

—¡No...!

Asuna gritó con aflicción y aceleró su velocidad. La seguí de cerca. Nuestros pies apenas tocaban el suelo, como si casi voláramos por el aire. Pensé que ya habíamos alcanzado los límites del apoyo del sistema. Mientras tanto, los pilares a ambos lados del pasillo brillaron cuando pasamos.

Cuando nos acercamos a la puerta, Asuna y yo reducimos rápidamente nuestra velocidad. Saltaron chispas de nuestras botas y nos las arreglamos para detenernos apenas delante de la puerta.

—¡Oigan! ¿Están bien?

Grité e incliné mi cuerpo hacia adelante para una mejor vista.

Adentro – parecía el infierno.

Llamas blancas azuladas quemaban todo al otro lado del piso. Una enorme figura se irguió en medio de todo esto, su cuerpo brillaba como si estuviera hecho de metal. Ese era el demonio azul: El Ojibrillante.

Mientras El Ojibrillante blandía su enorme espada parecida a un zanbato a su alrededor, una enorme bocanada de fuego salió de su cabeza de cabra montés. El daño que había recibido no alcanzaba ni un tercio de su HP. Al otro lado de la habitación, había un grupo de siluetas de diminutos tamaños en comparación con el demonio. Ellos eran el grupo de La Armada y sus miembros estaban ocupados corriendo por sus vidas.

Ellos ya no tenían ninguna orden. Comprobé el número de personas e inmediatamente noté que dos de ellos habían desaparecido. Hubiese sido bueno que hubieran escapado con un ítem de teletransportación, pero–

Incluso cuando pensé esto, uno de ellos fue golpeado por el zanbato y salió volando. Su HP había entrado en la zona roja de peligro. No sé cómo había llegado a esta situación, pero el demonio había conseguido colocarse entre los miembros de La Armada y la salida y como resultado no podían ni siquiera escapar. Le grité al jugador que había caído.

—¿¡Qué estás haciendo!? ¡Utiliza tu ítem de teletransportación!

El hombre me miró. Su rostro reflejaba el color azulado de las llamas y estaba lleno de desesperación. Entonces él gritó:

—¡No funciona...! ¡¡L-Los cristales no están funcionando!!

—Qu...

Yo no podía decir nada. ¿Eso significa que esta habitación es un <Área Anti-Cristal>? Era una rara trampa que aparecía en los calabozos de vez en cuando, pero nunca había aparecido en una habitación de jefe hasta ahora.

—¡Cómo puede ser eso...!

Asuna respiró afiladamente. Este era un caso en que ni siquiera podíamos solamente correr y salvarlos. Entonces, un jugador al otro lado del demonio levantó su espada y gritó.

—¡¡Qué estás diciendo!! ¡¡La palabra retirarse no existe para la Armada de Liberación!! ¡Lucha! ¡Te digo que luches!

Definitivamente era la voz de Cobert.

—¡Bastardo!

Le grité. El hecho de que dos personas habían desaparecido en un área anti-cristal – significaba que ya estaban muertos; se habían ido. Algo que se debe evitar a toda costa ya había sucedido, ¿y este idiota seguía diciendo esas cosas? Sentí que mi sangre hervía de ira.

Entonces, Cline y su party llegaron.

—¡Oigan, ¿qué está pasando?!

Rápidamente le dije la situación actual. Cuando lo oyó, la expresión de Cline se oscureció.

—¿No hay...no hay algo que podamos hacer...?

Podíamos ser capaces de entrar corriendo y hacer un camino para que ellos salieran. Sin embargo, debido a que una salida de emergencia era imposible en esta habitación, no podíamos ignorar la posibilidad de que uno de nosotros podía morir también. Simplemente no teníamos suficientes personas. Mientras luchaba con este pensamiento, de alguna manera Cobert se las había arreglado para poner sus hombres de nuevo en orden y gritó.

—¡Ataquen–!

Dos de los diez ya había perdido casi todo su HP y estaban tumbados sobre el suelo. Los otros ocho se habían puesto en líneas de cuatro con Cobert en el centro, que lideraba el ataque con su espada levantada.

—¡¡No–!!

Pero mi voz no los alcanzó.

Era un ataque tan inútil. Si todos ellos corrían juntos, no serían capaces de utilizar sus habilidades de espada adecuadamente y sólo aumentarían la confusión. Ellos deberían estar luchando a la defensiva, rotando de persona para hacer daño y luego cambiar rápidamente al siguiente miembro.

El demonio se irguió y dio un grito que hacía temblar el suelo antes de exhalar un cegador chorro de fuego. Parecía que el aliento contaba como un ataque para infligir daño y los ocho fueron envueltos por la luz azul de las llamas. El demonio aprovechó la oportunidad y blandió su enorme espada. El cuerpo de una persona fue golpeado en el aire, volando sobre la cabeza del demonio y luego estrellándose con fuerza sobre el suelo delante de nosotros.

Era Cobert.

Su HP había desaparecido. Con una expresión que ni siquiera parecía entender la situación, él lentamente movió su boca.

—Esto es imposible.

Dijo sin aliento. Luego, con un efecto de sonido que atravesó nuestras almas, su cuerpo se destrozó en un remolino de polígonos. Junto a mí, Asuna dio un grito corto a esta muerte sin sentido.

Con su líder muerto, los miembros de la Armada inmediatamente cayeron en caos. Corrían a su alrededor gritando. Todas sus barras de HP ya estaban por debajo de la mitad.

—No... No... Ya no más...

Cuando escuché la agobiante voz de Asuna, miré hacia donde estaba ella. De inmediato me apresuré en agarrar su brazo...

Pero ya era demasiado tarde.

—¡¡No-!!

Con este grito, Asuna corrió como una ráfaga de viento. Ella sacó su espada y cargó hacia El Ojibrillante como un destello de luz.

—¡¡Asuna!!

Grité. Sin otras opciones disponibles, saqué mi espada y la seguí.

—¡¡Eh, lo que sea!!

Cline y su party entonces gritaron y siguieron el ejemplo.

El imprudente ataque de Asuna golpeó la espalda del demonio, mientras que su atención estaba en otra parte. Pero su HP apenas disminuyó un poco.

El Ojibrillante rugió, entonces se dio la vuelta y blandió hacia abajo su zanbato. Asuna inmediatamente retrocedió para esquivarlo, pero no lo pudo evadir completamente y fue derribada por la onda expansiva.

El segundo ataque entonces se balanceó hacia ella sin ninguna vacilación.

—¡¡Asuna–!!

Sentí mi cuerpo volverse frío del miedo cuando me lancé entre Asuna y la hoja. Mi espada apenas logró desviar el ataque a tiempo. Entonces, sentí un impacto atravesando mi cuerpo entero mientras la onda expansiva me golpeaba.

Mientras volaban chispas de las dos hojas, la espada del demonio golpeó el piso a pocos centímetros de Asuna. Hizo un enorme agujero en el suelo con un efecto de sonido similar a la de una explosión.

—¡Vuelve!

Grité y me preparé para los ataques del demonio. Su espada se me acercó en varias ocasiones con una fuerza de aplastamiento que se sentía como si pudiera quitarme la vida de un solo golpe. No había suficiente espacio para mí ni siquiera para intentar un contraataque.

Las técnicas del Ojibrillante eran básicamente habilidades de espadas de dos manos. Pero debido a que fueron ligeramente personalizadas, las hizo imposible de leer. Me concentré totalmente en la defensa esquivando y rechazando. Sin embargo, sus ataques eran tan monstruosamente poderosos que perdía mi HP con cada golpe que recibía.

—¡¡Argh!!

Finalmente, uno de sus ataques golpeó con precisión mi cuerpo. Sentí un impresionante impacto, y mi HP disminuyó inmensamente.

Mi equipo y mis habilidades estaban lejos de ser las de un tanque. Si seguía así, esto sólo conduciría a mi muerte.

El miedo de morir hizo que un escalofrío recorriera mi cuerpo. No podía ni siquiera intentar escapar.

Sólo había una cosa que podía hacer. Tendría que ir contra él con todo lo que tenía como un repartidor de daño.

—¡Asuna! ¡Cline! ¡Denme diez segundos!

Grité y moví mi espada con fuerza para bloquear el golpe del demonio y hacer un punto de quiebre. Entonces, me tiré al suelo y rodé lejos. Cline inmediatamente tomó mi lugar y mantuvo al demonio atrás con su katana.

Pero la katana de Cline y el estoque de Asuna eran armas que se basaban en velocidad y por lo tanto carecían de peso.

Imaginé que no sería fácil para ellos bloquear el zanbato del demonio. Mientras yacía sobre el suelo, abrí el menú con mi mano izquierda.

No podía permitirme hacer un solo error ahora. Con mi corazón palpitando con fuerza contra mi pecho, empecé a mover los dedos de mi mano derecha. Desplazando mi lista de ítems, tomé algo de él y lo equipé en el espacio vacío en mi perfil de equipo. Entonces abrí la ventana de habilidades y cambié mi habilidad de arma.

Después de terminar todo esto, apreté el botón Aceptar y cerré la ventana. Confirmé el peso adicional en mi espalda y luego levanté mi cabeza y grité:

—¡¡Terminé!!

Vi a Cline ser golpeado una vez, y su HP disminuyó cuando dio un paso atrás. Normalmente, él debería utilizar un cristal para curarse, pero eso no era posible en este sitio. Ahora, Asuna estaba luchando con el demonio, y en menos de unos pocos segundos su HP ya había disminuido por debajo de la mitad y se volvió amarillo.

Después de que ella me escuchó, Asuna asintió con su espalda hacia mí y dio un breve grito antes de ejecutar una habilidad de perforación.

—¡Yaaaa!

Un rayo blanco de luz voló por el aire y golpeó el arma de El Ojibrillante, causando que las chispas salpicaran. Cuando un fuerte ruido resonó, la distancia entre Asuna y el demonio se amplió.

—¡¡Cambio!!

No perdí la oportunidad y cargué directo al enemigo. El demonio rápidamente se recuperó del corto efecto de aturdimiento y alzó su espada en el aire. Con la espada en mi mano derecha, bloqueé la hoja del demonio cuando descendió de una trayectoria parecida a una llama. Entonces, extendí mi mano izquierda hacia atrás de mi espalda y agarré el mango de la nueva espada. La saqué y lo herí con un suave movimiento. El HP del demonio se redujo notablemente cuando el primer golpe limpio fue registrado.

—¡Kwuaaaaa!

El demonio rugió de ira e intentó otro golpe descendente. Esta vez, crucé mis dos espadas y lo bloqueé por completo. Como su postura se volvió desequilibrada, decidí a romper con mi racha defensiva y lancé el ataque.

Mi espada derecha cortó horizontalmente hacia la zona media del demonio. Mi espada izquierda la siguió inmediatamente para cortar verticalmente en su cuerpo. Derecha, izquierda, luego derecha otra vez. Blandí mis espadas como si los nervios en mi cerebro fueran a toda marcha. Los sonidos del metal chocando resonaba con fuerza, una tras otra como luces blancas volando en el aire.

Esta es la habilidad extra que había estado escondiendo, <Hojas Duales> y la técnica que estaba usando era una habilidad clase elevada de espada <Oleada de Estallidos Estelares>, un ataque combinado de dieciséis golpes.

—¡¡Ahhhhh!!

Sin prestar atención a los pocos golpes que la espada del demonio se las arregló para bloquear, continué gritando mientras lo cortaba sin cesar con mis espadas. Mis ojos se calentaron y mi visión sólo veía al demonio.

A pesar de que la espada del demonio seguía golpeándome el cuerpo, su impacto se sentía como si estuviera sucediendo en algún mundo lejano. Mientras tanto, la adrenalina circuló a toda prisa a través de mi cuerpo, y mis ondas cerebrales se enriquecían cada vez que mis espadas golpeaban su objetivo.

Más rápido, más rápido. El ritmo de mis blandidas ya excedía el doble de la velocidad normal, pero todavía se sentía lento para mis sentidos agudizados. Continué mi ataque a un ritmo que parecía superar incluso la asistencia del sistema.

—¡¡...ahhhhhhhhh!!

Con este grito lancé el último de mis dieciséis ataques, que penetró el pecho de El Ojibrillante.

—¡¡Kkaaaaaaahh!!

Cuando mis sentidos volvieron, me di cuenta de que yo no era el único que gritaba. El enorme demonio estaba rugiendo hacia el techo mientras masivas exhalaciones salían de su boca y nariz.

Entonces su cuerpo se congeló y tan pronto como me di cuenta–

El Ojibrillante se desintegró en innumerables fragmentos azules. Fragmentos de luz azul llovieron en la habitación.

¿Ha...terminado...?

Sintiéndome mareado por las secuelas de la batalla, blandí mis espadas como de costumbre una vez más antes de envainarlas simultáneamente en las vainas que estaban cruzadas en mi espalda. Inmediatamente comprobé mi HP. Había una línea roja con sólo unos pocos puntos restantes. Mientras miraba fijamente mi HP sin cuidado, de repente sentí que la fuerza dejó mi cuerpo y me desplomé sobre el suelo sin ningún ruido.

Mi vista se desvaneció en la oscuridad.


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Capítulo 12 Editar

—¡...to! ¡Kirito!

Los llamados de Asuna, que eran casi gritos, me obligaron a despertar. Mientras me sentaba, tuve punzadas en la cabeza, lo que hizo que mi rostro se distorsionara.

—Ouch...

Miré a mi alrededor y vi que aún nos encontrábamos en la habitación del jefe. Fragmentos de luz azul todavía flotaban en la habitación. Al parecer, había perdido la consciencia solo por unos segundos.

Asuna estaba de rodillas en el suelo, su rostro estaba justo delante de mis ojos; sus cejas estaban fruncidas y mordía su labio. Parecía como si ella fuera a llorar.

—¡Idiota...! ¿¡Por qué!?

Ella gritó, y entonces, saltó a mis brazos y me rodeó con los suyos. La impresión fue tanta, que me hizo olvidar el dolor por un momento, sólo podía pestañar de la sorpresa.

—...No me abraces tan fuerte. Harás que mi HP desparezca.

Lo dije en broma, pero Asuna respondió con una expresión verdaderamente enfadada y metió una pequeña botella en mi boca. El líquido que fluyó era una poción de alta calidad que sabía como una combinación de jugo de limón y té verde. Debería curar mi HP por completo dentro de cinco minutos, pero mi cansancio iba a durar un rato más.

Asuna lo revisó para confirmar que lo había bebido todo. Entonces, su cara se arrugó, mientras colocaba su frente sobre mi hombro para esconder su rostro.

Levanté mi cabeza ante el sonido de pasos y vi que Cline se acercaba. Parecía un poco avergonzado por interrumpirnos, pero empezó a hablar de todas formas.

—Hemos terminado la curación de todos los miembros de la Armada que sobrevivieron, pero Cobert y dos de sus hombres han muerto...

—...sí. Es la primera vez, desde aquella ocasión en el piso sesenta y siete que alguien ha muerto mientras batallaba contra un jefe...

—Esa ni siquiera fue una batalla. Ese idiota de Cobert... No puedes hacer nada si estás muerto...

Cline escupió, luego inhaló profundamente, sacudió su cabeza y me hizo una pregunta, intentando cambiar los ánimos.

—De vuelta al tema, ¡¿qué demonios fue eso?!

—... ¿De verdad tengo que explicártelo?

—¡Por supuesto! ¡Nunca antes había visto algo así!

De repente me di cuenta de que aparte de Asuna, todos en la habitación tenían sus miradas sobre mí, esperando una respuesta.

—... Es una habilidad especial: <Hojas Duales>.

Las expresiones de asombro se veían con claridad a través del grupo de Cline y de los sobrevivientes de La Armada.

Todas las habilidades de armas debían ser aprendidas en cierto orden dependiendo de su tipo. En las espadas, por ejemplo, tenías que practicar bastante la habilidad de espada de una sola mano antes que aparecieran en la lista <El Estoque> y la <Espada de dos Manos>

Naturalmente, Cline estaba interesado, y me rogó que le dijera lo demás.

—¿Qué condiciones se tienen que dar?

—Se lo hubiera dicho a todos si supiera.

Mientras sacudía la cabeza, Cline suspiró y murmuró,

—Tienes razón...

Las habilidades de armas que no tenían un conjunto de condiciones que propiciaban su aparición eran llamadas “habilidades extra”. Estos incluso eran llamados algunas veces “condiciones al azar”. Un ejemplo sería la <Katana> de Cline. Pero la <Katana> no era tan extraña de ver y generalmente aparecía si practicabas la habilidad de Espada Curva.

Más de diez habilidades extras han sido descubiertas hasta ahora, incluyendo <Katana>, y tenían por lo menos a diez personas utilizando a cada uno de ellas. La única excepción eran mi <Hojas Duales> y la habilidad especial de otro hombre.

Estas dos parecían ser limitadas sólo a una persona, por lo que deberían ser llamadas <Habilidades Únicas>. Hasta ahora, había escondido la existencia de esta habilidad. Pero desde hoy, la noticia de que soy el segundo usuario de una habilidad única se extenderá a lo largo y ancho del mundo. No hay forma de que pueda mantener el secreto luego de usarla frente a tantas personas.

—Estoy decepcionado, Kirito. Ni siquiera me dijiste que tenías una habilidad tan impresionante.

—Te lo hubiera dicho si hubiese sabido las condiciones para propiciar su aparición. Pero en verdad no se me ocurre cómo pudo haber sucedido.

Respondí a la queja de Cline encogiendo los hombros.

No había ni una pizca de mentira en lo que había dicho. Hace aproximadamente un año, abrí mi ventana de habilidades y un día, simplemente, encontré el nombre <Hojas Duales> en la lista. Realmente no tenía ni idea de qué condiciones habían propiciado su aparición.

Desde ese entonces, sólo he entrenado con ella cuando me encontraba solo. Incluso luego de casi haberla dominado, en muy raras ocasiones la utilizaba contra monstruos a menos de que se tratara de una emergencia. Aparte de usarla para protegerme a mí mismo en una crisis, simplemente no me gustaba este tipo de habilidad debido a la atención pública que acarreaba.

Incluso pensé que sería mejor si otro usuario de Hojas Duales apareciera.

Rasqué el área alrededor de mi oído y murmuré,

—... Si se da a conocer que tengo una habilidad tan extraña, sólo provocaría que las personas me acosaran para conseguir información... y también podría acarrear otro tipo de problemas...

Cline asintió.

—Los jugadores en línea envidian con facilidad. Yo no lo haría porque soy un chico comprensivo, pero de seguro que hay mucha gente envidiosa. Sin mencionar...

Cline dejó de hablar repentinamente y miró a Asuna, la cual me abrazaba con fuerza, y sonrió de manera significativa.

—... Bueno, sólo considera el sufrimiento como otra forma de entrenamiento, joven Kirito.

—Entonces, ¿para ti es simplemente el problema de otra persona...?

Cline se inclinó hacia mí, golpeó mi hombro, y entonces se giró para caminar hacia los sobrevivientes de <La Armada>.

—Oigan muchachos, ¿creen ser capaces de volver a los cuarteles generales por sus propios medios?

Uno de ellos asintió ante la pregunta de Cline. Era un chico que parecía estar en su adolescencia.

—Está bien. Díganle a sus superiores lo que ha ocurrido hoy y que no deberían hacer algo así de estúpido otra vez.

—Sí... y, err... gracias.

—Agradézcanle a él.

Cline me apuntó con su pulgar. Los integrantes de la armada se levantaron temblorosos, voltearon hacia donde estábamos Asuna y yo todavía en el suelo, e hicieron una profunda reverencia antes de salir de la habitación. Una vez que llegaron al pasillo, usaron sus cristales para teletransportarse, uno después del otro.

Después de que las luces azules se desvanecieran, Cline puso las manos en sus caderas y empezó a hablar.

—Bueno, veamos... Vamos a continuar hacia el piso setenta y cinco y abriremos su puerta. ¿Qué tal si haces eso? Eres el hombre del día, así que, ¿quieres hacerlo?

—No, te lo dejaré a ti. Estoy totalmente cansado.

—Si ese es el caso... ten cuidado en el camino de vuelta.

Cline asintió y entonces hizo una seña a sus compañeros. Los seis caminaron hacia la gran puerta que había en el rincón de la habitación. Detrás de ella deberían estar las escaleras que llevan al piso superior. El portador de la katana se detuvo enfrente de la puerta y volteó.

—Oye... Kirito. Sabes que cuando saltaste para salvar a los miembros de La Armada...

—... ¿Qué hay con eso?

—Yo... bueno, en verdad me alegré. Eso es todo lo que tengo que decir. Nos vemos por ahí algún día.

No capté lo que estaba intentando decir. Mientras ladeaba mi cara, Cline levantó su pulgar hacia arriba para mí, abrió la puerta y desapareció a través de ella con su party.

En la habitación del jefe solamente quedábamos Asuna y yo. Las llamas azules que habían estado brotando del suelo habían desparecido un rato atrás, y la atmósfera siniestra que había llenado la habitación se había desvanecido sin dejar huella. La suave luminosidad que llenaba el pasillo ahora también flotaba hasta este cuarto. No quedaba ni un signo de la batalla.

Le dije algo a Asuna, quien todavía apoyaba su cabeza contra mi hombro.

—Oye... Asuna...

—... Tenía tanto miedo... No sabía qué haría si... si hubieses muerto.

Su voz agitada era más débil de lo que jamás le había escuchado.

—¿...de qué estás hablando? Tú eres quién atacó primero.

Dije esto mientras colocaba mi mano suavemente sobre el hombro de Asuna. Una bandera de infracción de conducta aparecería si la agarraba muy descaradamente, pero ésta en verdad no era una situación para preocuparme acerca eso.

Mientras la tiraba hacia mí gentilmente, mis oídos casi habían perdido el sonido de su tenue voz.

—Voy a tomar un corto descanso del gremio.

—T-Tomar un descanso... ¿Por qué?

—... Dije que haría un party contigo por un tiempo... ¿ya lo olvidaste?

Tan pronto como escuché eso...

En algún lugar profundo de mi corazón, se alzó un sentimiento que sólo podría ser descrito como un gran anhelo. Éste incluso me sorprendió a mí.

Yo—el jugador solitario, Kirito— era una persona que había abandonado a todos los demás jugadores con el fin de mantenerme a mí mismo con vida en este mundo. Yo, el cobarde que le había dado la espalda a su único amigo y que había huido dos años atrás, el día en que todo esto comenzó.

Una persona como yo, que ni siquiera tenía el derecho de desear un camarada— por no hablar de algo más que eso.

Ya me había dado cuenta de esto de una forma dolorosa e inolvidable. Había jurado nunca más volver a desear, nunca más volver a añorar el cariño de los otros.

Sin embargo–

Mi mano izquierda, que se había puesto rígida, no quería soltar el hombro de Asuna. Simplemente no podía alejarme de la calidez virtual de su cuerpo.

Enterré este gran y contradictorio conflicto dentro de mí con una emoción inexplicable, y entonces respondí corto y conciso.

—... está bien.

Después de escuchar mi respuesta, Asuna asintió levemente sobre mi hombro.

Al día siguiente.

Me he estado escondiendo en el segundo piso de la tienda de Egil desde esta mañana. Estaba sentado en una mecedora con mis piernas cruzadas mientras bebía un té de extraño sabor, por lo que supuse que era un producto defectuoso. También tenía un humor horrible.

Todo Algade—no, lo más probable es que todo Aincrad ha estado debatiendo sobre los eventos de ayer.

Eliminar un piso, o en otras palabras, la inauguración de una nueva ciudad, era suficiente para empezar una exorbitante cantidad de murmullos. Pero esta vez, se han mezclado varios rumores más, como <El demonio que aniquiló con todo el batallón de La Armada> o <El espadachín de Espadas Gemelas que mató al monstruo por sí mismo con cincuenta golpes>... Debería haber un límite para cuánto se pueden exagerar las cosas.

De alguna forma ellos averiguaron dónde vivía. Y como resultado de eso, espadachines y negociantes de información se apiñaron alrededor de mi casa desde temprano en la mañana. Terminé en medio de la molestia de tener que teletransportarme usando un cristal para así escapar.

—Me voy a mudar... A algún piso súper rural, a algún pueblo donde ellos jamás podrán encontrarme...

Mientras murmuraba mis quejas interminables, Egil caminó hacia mí con una sonrisa.

—Oye, no seas así. Es bueno que te hagas famoso por una vez en tu vida. ¿Por qué no haces de anfitrión? Yo me ocuparé de las entradas y del precio...

—¡De ninguna forma!

Grité y tiré la taza que había en mi mano derecha, hacia el área ubicada unos cincuenta centímetros a la derecha de la cabeza de Egil. Pero hice el movimiento que activaba mi habilidad Lanzamiento de Armas y lancé la taza hacia la pared con una gran velocidad. La taza dejó un rastro de luz antes de que se estrellara contra la pared con un fuerte sonido. Afortunadamente, la habitación era indestructible, así que nada ocurrió aparte de que apareciera la etiqueta del sistema de <Objeto Inmortal>. Si hubiera golpeado un mueble, seguramente hubiera sido destruido.

—Ah, ¿¡estás intentando asesinarme!?

Ante el grito exagerado del encargado de la tienda, levanté mi mano derecha como signo de disculpa, y me apoyé nuevamente en la silla.

Egil estaba revisando el tesoro que había recibido por la pelea de ayer. Cada cierto tiempo hacía un sonido extraño, lo cual muy probablemente significaba que había algunos objetos de valor allí.

Había planeado compartir con Asuna en partes iguales el dinero que obtendría al vender el botín, pero ya había pasado la hora acordada del encuentro y aún no había llegado. Ya le había mandado un mensaje, así que ella debería saber en dónde me encontraba...

Nos separamos ayer en la puerta teletransportadora de la calle principal del piso setenta y cuatro. Ella dijo que iba a solicitar un descanso y se fue a los cuarteles generales de los Caballeros de la Sangre en el en quincuagésimo cuarto piso, Grandum. Le pregunté si debía ir con ella, por el problema con Cradil y todo eso. Pero dijo que no había problema con una sonrisa en su rostro, así que dejé esa idea a un lado.

Ya pasaron dos horas desde la hora acordada. Si estaba así de atrasada, ¿significaba que algo malo había sucedido? ¿Debí haber ido con ella? Acabé con la taza de té de un solo trago para calmar mis nervios.

Justo cuando había agotado la tetera de té que estaba frente a mí, y Egil había terminado de examinar mis artículos, escuché el sonido de pasos que subían corriendo la escalera. Entonces, la puerta se abrió con rapidez de un golpe.

—Oye, Asuna...

Estuve a punto de decir “llegas tarde”, pero me contuve. Asuna como siempre tenía puesto su uniforme, pero su rostro estaba pálido y la preocupación brillaba en sus ojos. Con ambas manos sobre su pecho, mordió su labio inferior dos o tres veces, y entonces dijo,

—Qué deberíamos hacer... Kirito...

Dijo con dificultad con una voz que era casi llanto.

—Algo... malo ha ocurrido...

Después de beber algo de té recién hervido, la vida se las arregló para regresar al rostro de Asuna, y ella empezó a explicar vacilante. Egil bajó al primer piso luego de darse cuenta del ambiente.

—Ayer... cuando volví a los cuarteles generales en Grandum, informé todo lo que había ocurrido al líder del gremio. Entonces dije que quería tomar un descanso y luego, fui a casa... Pensé que obtendría el permiso durante la reunión habitual de la mañana...

Asuna, quién estaba sentada enfrente de mí, bajó su mirada y sujetó fuertemente su taza de té antes de continuar.

—El líder... dijo que podía tomar un breve descanso del gremio. Pero hay una condición... él dijo que... quería tener una batalla... contra Kirito...

—¿Qué...?

No podía entender qué quería decir por un instante. Una batalla... ¿eso significaba un duelo? ¿Qué tiene que ver un duelo con que Asuna tome un descanso?

Cuando le pregunté esto...

—Yo tampoco lo sé...

Asuna sacudió su cabeza mientras miraba al suelo.

—Intenté convencerlo que no había razón para hacer eso... pero él simplemente no me escuchó...

—Pero... esto es problemático. Que este hombre haya puesto una condición como esta tan de repente...

Murmuré mientras la imagen del líder del gremio pasaba por mi mente.

—Lo sé. El líder habitualmente nos deja por nuestra cuenta cuando planeamos nuestras estrategias para eliminar pisos y todas las actividades diarias del gremio. Pero no sé por qué esta vez...

Aunque el líder de los Caballeros de la Sangre tiene un carisma abrumador, la cual atraía la admiración no sólo de todos los miembros de su gremio sino que también de la mayoría de las personas que se encuentran en las líneas de fuego, él nunca daba ninguna instrucción u orden. Yo también he peleado a su lado durante un par de batallas contra unos jefes y admiré mucho su habilidad para mantener el mando sin una sola palabra.

Para que un hombre como él ponga como condición tener una batalla conmigo, ¿qué pudo haber ocurrido?

Aunque estaba completamente confundido, hablé con el propósito de calmar a Asuna.

—... bueno, primero vayamos a Grandum. Intentaré primero hablar con él directamente.

—Sí...lo siento. Siempre estoy dándote problemas...

—Haré cualquier cosa con alegría, porque eres mi...

Asuna me miró expectante cuando me detuve a la mitad de mi oración.

—...importante compañera.

Asuna hizo una mueca de insatisfacción, y luego reveló una cálida sonrisa.

El Hombre Más Fuerte, La Leyenda Viviente, El Paladín y etcétera, el líder de los Caballeros de la Sangre tenía tantos sobrenombres que no podías contarlos con tus manos.

Su nombre era Heathcliff. Antes de que mi habilidad de <Hojas Duales> se conociera a lo largo y lo ancho, él era conocido por ser el único usuario de una <Habilidad única> entre los seis mil jugadores de Aincrad.

Su habilidad extra usaba la combinación de una espada y un escudo, los cuales tenían forma de cruz, y le permitían al usuario intercambiar a voluntad entre ofensiva y defensiva. Su nombre era <Espada Sacra>. Lo he visto con mis propios ojos un par de veces, y noté que el aspecto más extraordinario era su abrumadora fuerza defensiva. Los rumores dicen que nunca se ha visto a su HP acercarse a la zona amarilla. Durante la batalla contra el jefe del quincuagésimo piso, el cual había infringido fuertes bajas en los jugadores, él se las había arreglado para mantenerlo a raya por sí mismo por diez minutos. Este logro aún seguía siendo un tema popular de conversación hasta hoy en día.

No había ningún arma que pudiera perforar el escudo en forma de cruz de Heathcliff.

Este era uno de los dogmas más aceptados en Aincrad.

Cuando llegué con Asuna al quincuagésimo quinto piso sentí un nerviosismo indescriptible. Por supuesto, no tengo ninguna intención de cruzar espadas con Heathcliff. Meramente iba a solicitarle que aceptara la petición de Asuna para que ella tomara un descanso temporal del gremio; esa era mi única meta.

Grandum, el área habitable de quincuagésimo quinto piso, era llamada la <Ciudad de Acero>. Esto era debido a que Grandum, a diferencia de las otras ciudades que estaban construidas a base de roca, constaba en su mayoría de grandes torres hechas de brillante acero negro. Ya que la ciudad tenía un número inmenso de forjadores, su población de jugadores era bastante alta. Sin embargo, en las calles no había ningún árbol o alguna otra clase de verdor, lo que despedía la sensación de que esta ciudad era implacable en los vientos de invierno.

Llegamos a través de la puerta teletransportadora de la plaza y caminamos por la calle, la cual había sido hecha al colocar placas de acero con remaches. Las pisadas de Asuna parecían pesadas; tal vez esto era porque tenía miedo de lo que podría suceder.

Caminamos entre las torres de acero por unos diez minutos hasta que una torre incluso más grande se vislumbró ante nosotros. Lanzas plateadas sobresalían de las enormes puertas, y banderas blancas con cruces rojas se sacudían en el frío viento. Estos eran los cuarteles generales de los Caballeros de la Sangre.

Asuna se detuvo enfrente de mí. Miró hacia la parte alta de la torre y entonces dijo,

—Antes, los cuarteles generales eran una pequeña casa en una villa rural del piso treinta y nueve. Todos siempre se quejaban de que era muy pequeña y que siempre se atestaba de gente. No estoy en contra de la expansión del gremio... pero esta ciudad es muy fría y no me gusta...

—Sólo pasemos por esto rápido, y luego vayamos a buscar algo caliente para comer.

—Siempre estás hablando sobre la comida.

Asuna sonrió y movió su mano izquierda para agarrar gentilmente los dedos de mi mano derecha. Ni siquiera me miró, yo estaba perplejo ante su comportamiento, y simplemente nos quedamos así por unos pocos segundos.

—¡Bueno, adelante!

Entonces, ella liberó mi mano y comenzó a caminar hacia la torre a grandes zancadas. Me apresuré para seguirla desde atrás.

Luego de subir por las escaleras, llegamos a dos grandes puertas abiertas, aunque había unos guardias fuertemente armados a cada lado, equipados con dos lazas particularmente largas. Asuna caminó hacia ellos, los tacones de sus botas hacían ruidos contra el suelo. Mientras se les acercaba, ambos la saludaron levantando sus lanzas del suelo.

—Gracias por su arduo trabajo.

Con su respuesta clara, y su paso firme, era difícil creer que se trataba de la misma chica deprimida que había estado en la tienda de Egil apenas una hora atrás. Siguiendo a Asuna de cerca, pasé al lado de los guardias y entré a la torre junto a ella.

Como los otros edificios de Grandum, esta torre también había sido construida a base de acero negro. Su primer piso era una espaciosa antecámara, pero allí no había ni una sola persona en estos momentos.

Al pensar que el edificio se sentía aún más frío que el exterior, pasamos a través de un piso de mosaico, que había sido construido meticulosamente de numerosas piezas metálicas, y llevaba hacia una escalinata en espiral.

Subimos las escaleras: nuestras pisadas hacían eco a través de la sala. La escalinata subía tan alto que una persona de vitalidad baja habría colapsado a la mitad del camino. Luego de pasar por incontables puertas, comencé a preocuparme sobre cuán adentro tendríamos que ir. Entonces, Asuna por fin se detuvo frente a una fría puerta de acero.

—¿Esta es...?

—Sí...

Asuna asintió con una expresión de reticencia en su rostro. Pero pareció tomar una decisión al instante. Levantó su mano derecha, golpeó la puerta con fuerza, y entonces la abrió sin esperar una respuesta. Entrecerré mis ojos mientras una luz brillante se esparcía hacia afuera desde la habitación.

Dentro había una habitación redonda que ocupaba un piso completo de la torre. Todas las paredes estaban hechas de ventanas de vidrios transparentes. La luz que se filtraba a través de ellas coloreaba el cuarto de un gris monótono.

En el centro de la habitación se encontraba una gran mesa semicircular; cinco hombres estaban sentados en las sillas. Nunca había visto a los otros cuatro, pero reconocí al que estaba en el medio demasiado bien. Él era el paladín, Heathcliff.

No lucía muy imponente. Su edad era probablemente unos veinticinco años. Sus rasgos eran agudos, como los de un erudito, y una hebra de cabello gris-acero colgaba delante de su frente. La suntuosa túnica roja caía alrededor de su alto y delgado cuerpo, haciéndolo parecer más como un mago, los cuales no existen en este mundo, que como un espadachín.

Pero su característica más prominente eran sus ojos. Esos misteriosos ojos de cobre emitían un fuerte magnetismo que abrumaba a las personas. Este ni siquiera era la primera vez en que me lo encontraba, pero a decir verdad, aún me sentía intimidado.

Asuna caminó hacia la mesa, con el sonido de sus botas haciendo eco, y ofreció un leve saludo.

—He venido a despedirme.

Heathcliff sonrió agriamente en respuesta,

—No hay necesidad de apresurarse. Por favor, primero permíteme hablar un poco con él.

Miró en mi dirección mientras decía eso. Eché mi capucha hacia atrás y me paré al lado de Asuna.

—¿Es esta la primera vez que nos encontramos fuera de una batalla contra algún jefe, Kirito?

—No... hablamos un rato durante la reunión de estrategia en el sexagésimo séptimo piso.

Respondí en tono formal sin siquiera darme cuenta.

Heathcliff asintió ligeramente y juntó sus manos encima de la mesa.

—Esa fue una batalla difícil. Casi tuvimos algunas bajas dentro de nuestro gremio. Aunque nos llamen el mejor gremio, siempre estamos cortos de personas. Y aún así ahora intentas llevarte uno de nuestros preciados y mejores jugadores.

—Si ella es tan preciada, ¿Qué tal poner más atención al asignar sus guardaespaldas?

El hombre que estaba al extremo de la derecha empezó a pararse ante mi aguda respuesta, cambiando su expresión. Pero Heathcliff lo detuvo simplemente al sacudir su mano.

—Le he ordenado a Cradil regresar a su casa y meditar acerca de sus errores. Debo ofrecer mis disculpas por el problema que te hemos ocasionado. Pero, no podemos ponernos a un lado y permitir que te lleves a nuestra sub-líder, Kirito...

De repente se quedó mirándome, sus agudos ojos metálicos mostraban una inquebrantable voluntad tras ellos.

—Si quieres llevártela, gánala con tu espada, con tus <Hojas Duales>. Si luchas contra mí y ganas, entonces Asuna puede marcharse contigo. Pero si pierdes, entonces tendrás que unirte a los Caballeros de la Sangre.

—...

Sentí como si finalmente pudiese entender un poco a este misterioso hombre.

Él era una persona obsesionada con los duelos de espadas. Además, tenía una seguridad inquebrantable en sus habilidades. Era una persona irremediable que no podía deshacerse de su orgullo de gamer, a pesar de estar atrapado en este juego sin escape de la muerte. En otras palabras, era igual a mí.

Luego de escuchar las palabras de Heathcliff, Asuna, quién había estado en silencio hasta ahora, abrió su boca y habló como si no pudiera soportar más todo esto.

—Líderes, no he dicho que dejaría el gremio. Sólo quería tomar un descanso temporal, para alejarme y pensar algunas cosas...

Posé mi mano en el hombro de Asuna, cuyas palabras se habían agitado aún más, y di un paso hacia adelante. Encaré la mirada de Heathcliff directamente, mi boca se movió casi por sí misma.

—Está bien. Si quieres hablar a través de nuestras espadas, no tengo ninguna objeción. Lo decidiremos con un duelo.

—¡¡¡Auu...!!! ¡¡¡Idiotaidiotaidiota!!!

Estábamos de vuelta en Algade, en el segundo piso de la tienda de Egil. Luego de ahuyentar al curioso encargado de vuelta al primer piso, traté de tranquilizar a Asuna.

—¡¡¡Estaba intentando convencerlo con tanto empeño, y aun así tenías que decir algo como eso!!!

Asuna estaba sentada en el reposabrazos de la mecedora, en la cual yo estaba sentado, y usaba sus fuertemente apretados puños para golpearme.

—¡Lo siento! ¡ En veeeerdad lo siento! Sólo me dejé llevar y...

Asuna finalmente se calmó luego de que agarrara sus puños amablemente, pero ahora estaba haciendo una mueca. Tenía que obligarme a contener la risa por la gran diferencia que había entre su comportamiento de aquí y el que tenía en los cuarteles generales.

—Está bien. Decidimos el uso de reglas basados en el primer golpe, así que no hay posibilidades de daño. Por otro lado, no es como si definitivamente fuera a perder...

—Uu~~~~...

Asuna hizo un sonido de enfado y cruzó sus delgadas y largas piernas por encima del reposabrazos.

—...Cuando vi tus <Hojas Duales>, pensé que tu habilidad estaba en un nivel completamente diferente. Pero es lo mismo para la <Espada Sacra> del líder... Cualquiera podría decir que su poder es lo suficientemente fuerte como para destruir el balance del juego. A decir verdad, realmente no sé quién ganará... Pero, ¿qué vas a hacer? Si pierdes, no importa si no puedo tomar un descanso, tendrás que unirte a los Caballeros de la Sangre, Kirito.

—Bueno, podrías decir que aún así lograría mi objetivo, depende de cómo lo veas.

—¿Eh? ¿Por qué?

Tuve que obligar a mi boca a que se abriera para responder.

—Err, bueno, Asuna, siempre... siempre y cuando estés a mi lado, unirme al gremio no es un problema.

En el pasado, nunca habría dicho algo como esto, incluso si fuera para salvar mi vida. Los ojos de Asuna se agrandaron de la sorpresa, y su cara se puso tan roja como una manzana madura. Entonces, por alguna razón, cayó en el silencio, se levantó del reposabrazos y caminó hacia la ventana.

Desde el otro lado de los hombros de Asuna, podía escuchar los sonidos cotidianos de Algade bajo la puesta de sol.

Lo que había dicho era verdad, pero aún era reacio a ser parte de un gremio. Mientras recordaba el nombre del único gremio al que he pertenecido, el cual ya no existe, un dolor agudo atravesó mi corazón.

—Bueno, no tengo ninguna intención de perder...

Pensé para mí, y entonces me levanté del asiento y caminé hacia Asuna.

Poco después, Asuna apoyó su cabeza suavemente sobre mi hombro derecho.


Traducción:

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Capítulo 13 Editar

La recién inaugurada área en el piso setenta y cinco era una ciudad que recordaba a la antigua Roma. Según el mapa, su nombre era <Collinia>. Toda la ciudad ya estaba llena de actividad, gracias al gran número de combatientes y comerciantes que se asentaron allí, así como otros que no formaban parte en el despeje del juego, sino que habían venido como turistas. Por encima de todo eso, un extraño evento especial se celebraría el día de hoy, por lo que los invitados habían estado llegando desde la puerta de teletransportación desde temprano.

La ciudad fue construida principalmente de ladrillos cuadrados de piedra caliza blanca. Un edificio destacaba de entre los demás parecidos a templos y de los amplios canales de navegación; era el gran coliseo, que se alzaba frente a la puerta de la plaza. Era perfecto para llevar a cabo el duelo entre Heathcliff y yo. Pero...

—¡Palomitas de maíz exhala-fuego por diez Coll la taza! ¡Diez Coll!

—¡Cerveza negra fría a la venta~!

Numerosos comerciantes vendían sus productos frente a la entrada del coliseo, gritando en la larga fila de espectadores y vendiendo sus refrescos de extraño aspecto.

—... esto, ¿qué demonios es esto...?

Impresionado por el escenario que se desarrollaba ante mí, yo sólo podía preguntarle a Asuna, quien se encontraba a mi lado.

—N-No lo sé...

—Oye, ¿¡no está ese miembro de los CdS vendiendo las entradas!? ¿Cómo esto se ha podido convertir en un evento tan grande?

—N-No lo sé...

—¿Este es el verdadero objetivo de Heathcliff...?

—No, yo creo que el jefe de finanzas, Daigen, está detrás de todo esto. Él no puede perderse una oportunidad como esta.

Cuando Asuna empezó a reírse, hundí mis hombros y me sentí completamente impotente.

—...Huyamos Asuna. Podemos irnos a vivir a un pequeño pueblo en el vigésimo piso y cultivar los campos.

—Yo estoy bien con eso, pero...

Asuna luego añadió en broma:

—Vas a hacerte con un nombre realmente malo si te escapas ahora.

—Maldita sea...

—Bueno, es culpa tuya, ¿no? Ah... Señor Daigen.

Al levantar la cabeza, vi a un hombre gordo que estaba caminando hacia nosotros; era tan grande que era imposible encontrar a una persona menos adecuada para llevar el uniforme blanco y rojo de los Caballeros de la Sangre.

Con una gran sonrisa cubriendo su redonda cara, empezó a hablar con nosotros:

—¡Gracias Joven Kirito, estamod haciendo muchoc dinero! ¡Si tand sólo lo hicieras una vez al mes estaría muyt agradecido!

—¡De ninguna manera!

—Vamos, vamos, la sala de espera está por aquí. Vamos, por este camino por favor.

Me resigné a mi destino y lo seguí. Ni siquiera me importaba lo que iba a pasar.

La sala de espera era un pequeño lugar que daba a la arena. Después de que Daigen me acompañada hasta la entrada, me dijo algo sobre el ajuste de los precios de las apuestas y desapareció. Ya ni siquiera tenía energía para seguir maldiciéndolo. Desde la sala de espera, pude escuchar un sinnúmero de indistinguibles aplausos desde el exterior. Parecía que los asientos para la audiencia ya estaban llenos.

Cuando sólo quedábamos nosotros dos, Asuna agarró mis manos con las suyas y habló con una expresión seria.

—... Incluso si es una partida de Primer Golpe, va a ser peligroso si recibes directamente un golpe crítico muy fuerte. Sobre todo porque muchos de los movimientos del líder no son conocidos aún, deberías rendirte tan pronto cuando sientas que algo anda mal, ¿entendido? ¡Nunca te perdonaré si haces algo tan peligroso de nuevo como la última vez!

—Tú deberías preocuparte más por Heathcliff.

Sonreí y di un golpecito a los dos hombros de Asuna.

Cuando un anuncio declaró el inicio del duelo, el público dio un fuerte grito. Saqué un poco las dos espadas que estaban en mi espada, y luego las volví a meter en sus vainas con un sonido metálico. Después de eso, comencé a caminar hacia el campo.

Todos los asientos que rodeaban el anfiteatro estaban llenos. Imaginé que había por lo menos mil espectadores. Pude ver a Cline y Egil en las primeras filas, gritando cosas como "hazlo pedazos" y "mátalo".

Caminé hacia el centro de la arena antes de detenerme. Entonces, una silueta de color rojo intenso salió de la sala de espera de enfrente, y los aplausos se hicieron aún más intensos.

A diferencia de los uniformes normales de los Caballeros de la Sangre, que eran de color rojo y blanco, Heathcliff llevaba uno totalmente rojo que era todo lo contrario. A pesar de que estaba como yo y no llevaba casi ninguna armadura, él sostenía un enorme escudo blanco con forma de cruz en su mano izquierda, que había llamado mi atención de inmediato. Su espada parecía estar enfundada dentro del escudo, ya que pude ver el mango en forma de cruz que sobresalía en su parte superior.

Heathcliff caminó hasta llegar delante de mí. Miró a la multitud y luego habló con una amarga sonrisa.

—Debo disculparme, Kirito. Realmente no tenía idea de que esto iba a suceder.

—Voy a estar preguntando por mi parte del dinero.

—No... Después de esta pelea serás parte de nuestro gremio. Voy a designar a este duelo como una de las misiones del gremio.

Entonces Heathcliff borró su sonrisa y sus ojos color bronce comenzaron a emitir una energía abrumadora. Intimidado, inconscientemente retrocedí un paso. En la vida real, probablemente estaríamos acostados en lugares muy alejados el uno del otro, solamente con datos digitales transmitiéndose entre nosotros. Sin embargo, todavía sentía algo que sólo podría ser llamado “intención asesina”.

Mi mente pasó a su modo de batalla y mis ojos recibieron la mirada de Heathcliff. El fuerte sonido de los aplausos sonaba como si se estuviera alejando del lugar. Y antes de darme cuenta mis sentidos ya se habían comenzado a acelerar, y se sentía que incluso los colores de los alrededores habían cambiado.

Heathcliff volvió su mirada y caminó a un punto que se encontraba a unos diez metros de mí. Luego levantó su mano derecha y manipuló la pantalla de menú que apareció sin siquiera mirarla. Un mensaje de duelo apareció delante de mí. Acepté y establecí el modo de primer golpe.

La cuenta regresiva comenzó. Ahora apenas podía oír los gritos que estaban a mí alrededor.

Mi sangre comenzó a bombear más rápido. Vencí los últimos restos de duda y dejé salir mi deseo de lucha. Entonces desenvainé mis dos espadas que estaban en mi espalda al mismo tiempo. Mi oponente no era alguien que pudiese vencer a menos que peleara con todo desde el principio.

Heathcliff sacó su larga y delgada espada de su escudo, y la sostuvo con firmeza al tomar su posición de combate.

Se paró con su escudo dirigiéndose hacia mí, alejando el lado derecho de su cuerpo. No podía sentir ninguna fuerza detrás de su posición. Me di cuenta de que si trataba de predecir sus acciones, eso solo me confundiría aún más, así que decidí atacar inmediatamente con todas mis fuerzas.

A pesar de que ninguno de los dos miró a la ventana, los dos iniciamos tan pronto como el mensaje de <Duelo> apareció.

Bajé mi postura mientras corría; mi cuerpo estaba casi raspando el suelo como si se deslizara sobre él.

Torcí mi cuerpo hacia la derecha antes de llegar a Heathcliff y blandí la espada de mi mano derecha hacia arriba a la izquierda. Fue bloqueada por el escudo con forma de cruz y de este golpe salió una ráfaga de chispas. Pero mi ataque era parte de un combo de dos golpes. Una décima de segundo después del primer ataque, mi espada izquierda se deslizó detrás del escudo. Era una habilidad tipo embestida de mis Hojas Duales: <Doble Circular>.

El ataque de la izquierda fue desviado por la espada y su efecto de iluminación circular se detuvo a medio camino. A pesar de que fue decepcionante, este movimiento era tan sólo una señal para el comienzo de la pelea. Utilizando la fuerza de la habilidad de espada, amplié la distancia entre nosotros y luego cargué hacia mi oponente de nuevo.

Esta vez, Heathcliff respondió al cargando hacia mí con su escudo. Su brazo derecho estaba escondido detrás de su enorme escudo con forma de cruz, haciéndolo difícil de ver.

—Tsk!

Corrí hacia mi derecha, en un intento de evadir su ataque. Pensé que si me quedaba en el lado del escudo de Heathcliff, tendría el tiempo suficiente para reaccionar a sus ataques incluso si no podía ver la trayectoria.

Pero entonces Heathcliff levantó su escudo horizontalmente.

—¡Haa!

Con este grito, él ejecutó un ataque penetrante con su escudo. Vino hacia mí, dejando una estela de luz blanca pura.

—¡¡Ahh!!

Sólo logré protegerme cruzando mis dos espadas. El fuerte impacto sacudió todo mi cuerpo y salí volando a varios metros de distancia. Clavé mi espada derecha en el suelo para detener mi caída y luego di una vuelta en el aire antes de aterrizar.

Fue algo inesperado, pero parecía que el propio escudo también podía ser usado como un arma. De alguna forma, era similar a mis Hojas Duales. Había pensado en un principio que mi abrumadora velocidad de ataque me permitiría ganar en este duelo; sin embargo parece que estaba equivocado.

Heathcliff corrió hacia mí acortando la distancia entre nosotros, negándome cualquier oportunidad de recuperarme. La espada con la empuñadura en forma de cruz que tenía en su mano derecha se dirigió hacia mí a una velocidad que podría rivalizar con la de Asuna el <Destello>.

Cuando el oponente comenzó su ataque combinado, sólo pude usar mis dos espadas para defenderme. Antes del duelo, Asuna me había explicado todo lo que sabía sobre la <Espada Sacra>, pero parecía que haberme preparado apresuradamente no fue suficiente. Por lo tanto, sólo podía confiar en decisiones que tomaba en una fracción de segundo para bloquear los golpes que recibía.

Después de usar mi espada izquierda para desviar el último ataque de su combo de ocho golpes, inmediatamente intenté con una habilidad de espada de un ataque, <Golpe Vorpal>, con mi espada derecha.

—¡¡Hya...aaa!!

Con el ruido metálico de un motor a reacción, dicha habilidad dejó una estela de luz roja antes de golpear el centro de su escudo. Se sintió como si me hubiera golpeado un muro de piedra, pero mis manos se mantuvieron firmes hasta terminar el golpe.

¡¡Claang!! El sonido del impacto resonó, y esta vez Heathcliff fue quien retrocedió. No pude atravesar completamente el escudo, pero tuve la sensación de haber <penetrado> su defensa. El HP de Heathcliff se había reducido un poco, pero no lo suficiente como para decidir la pelea.

Heathcliff aterrizó ágilmente y se amplió la distancia entre nosotros dos.

—...impresionante reacción.

—¡¡Aunque tu defensa es demasiado perfecta...!!

Dije eso mientras atacaba. Heathcliff también levantó su espada y se acercó hacia mí.

Empezamos a intercambiar golpes a una velocidad vertiginosa. Mi espada era bloqueada por su escudo y su espada era desviada por la mía. Varios rastros de luz de diferentes colores aparecían y desaparecían continuamente a nuestro alrededor, mientras que los sonidos de nuestras armas chocando sacudían el suelo de la arena. Golpes sin tanta importancia pasaban de vez en cuando, disminuyendo nuestros HPs poco a poco. Incluso si ambos jugadores no lograban un golpe limpio, se podría ganar en el momento en que el HP del oponente disminuyera por debajo del cincuenta por ciento.

Pero eso ya no me importaba. Sentía cómo me aceleraba con emoción, ya que era la primera vez que me enfrentaba con un oponente tan fuerte desde que fui atrapado en SAO. Cada vez que mis sentidos se agudizaban, la velocidad de mis ataques aumentaba.

Todavía no he llegado a mi límite. Todavía puedo ir más rápido. ¡¡¡Sígueme si puedes, Heathcliff!!!

Como ya había liberado todas las fuerzas que tenía, me ahogué en el salvaje gozo de estar blandiendo mis espadas. Muy probablemente estaba riéndome. Si bien el intercambio de golpes se intensificó, el HP de ambos lados continuó disminuyendo hasta que casi llegó a la zona de cincuenta por ciento.

En ese instante, el rostro estoico de Heathcliff finalmente mostró un destello de emoción.

¿Qué era? ¿Nerviosismo? Sentí que la velocidad de sus golpes disminuyó un poco.

—¡Haaaa!

En ese momento, abandoné todas mis defensas y lancé un asalto con mis dos espadas: <Oleada de Estallidos Estelares>. Mis espadas se abalanzaron hacia Heathcliff como llamas resplandecientes de una prominencia solar.

—¡¡Argh...!!

Heathcliff alzó su escudo para protegerse. Sin embargo sólo ignoré esto y seguí dando cortes en todas direcciones. Mientras tanto, sus respuestas se volvieron aún más lentas.

¡¡Puedo atravesarlo!!

Estaba seguro que mi último ataque traspasaría su defensa. Con su escudo demasiado extendido a la derecha, mi ataque por la izquierda entró como un rayo, dibujando una trayectoria de luz. Siempre y cuando este golpe diera en el blanco, su HP definitivamente caería por debajo de la mitad, y yo ganaría la–

Entonces, en este momento, mi mundo entero se estremeció.

—¿¡–!?

¿Cómo debo describirlo? Era como si parte de mi tiempo me hubiera sido restado.

Por varias décimas de segundo, todo a mi alrededor pareció congelarse; todo excepto Heathcliff. El escudo que debía haber estado a la derecha apareció de repente a la izquierda, como si estuviera viendo un video cuadro por cuadro, y bloqueó mi espada.

—¡Qué–!

Quedé atónito por un instante fatal después de que el poderoso ataque fuese bloqueado. No había manera de que Heathcliff perdiera esa oportunidad.

La larga espada en su mano derecha lanzó un ataque, que vino hacia mí con una detestable precisión que seguramente decidiría el duelo. Fui derribado. Tendido en el suelo, pude ver el mensaje morado del sistema, el cual anunciaba que el duelo había finalizado.

Mi estado de pelea había desaparecido. Simplemente me quedé allí, mi mente estaba en blanco, aun cuando los aplausos fueron registrados una vez más en mi cabeza.

—¡¡Kirito!!

Asuna corrió y me sacudió, haciéndome volver en sí.

—Ah... sí... estoy bien.

Asuna miró mi rostro inexpresivo con preocupación.

¿He perdido–?

Todavía no lo podía creer. La velocidad sobrenatural de Heathcliff durante esos últimos momentos había ido más allá de los límites de un jugador, sobrepasando incluso la de cualquier ser humano. Incluso pude ver que los polígonos que componen su avatar se distorsionaron por un momento debido a la imposible velocidad.

Cuando me senté en el suelo, levanté la cabeza y miré el rostro de Heathcliff.

Pero, por alguna razón, la expresión del vencedor era de enojo. El paladín carmesí nos miró, luego se dio la vuelta sin decir ninguna palabra y se dirigió a su sala de espera en medio de los estruendosos aplausos...


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Capítulo 14 Editar

—Qu... ¿¡Qué es eso!?

—¿Qué quieres decir? Sabes qué es esto. Ahora vamos, ¡levántate!

Las prendas que Asuna me había puesto a la fuerza eran mis ropas nuevas. Aunque tenían el mismo diseño que la chaqueta que solía usar, ésta también era cegadoramente blanca. Habían dos cruces pequeñas en los puños y una grande en mi espalda; las tres teñidas de un rojo brillante. Este era, más allá de cualquier duda, un uniforme del gremio.

—...D-Dije que quería algo simple...

—Esto ya es bastante simple. ¡¡Sí, se te ve bien!!

Me hundí en la mecedora al momento en que todas mis fuerzas abandonaban mi cuerpo. Todavía vivía en el segundo piso de la tienda de Egil. El lugar ya se había convertido en mi desastroso albergue, por lo que el lamentable encargado sólo podía dormir en una cama simple en el primer piso. La única razón por la que no me había echado era que Asuna venía todos los días a ayudar con la tienda. Era la mejor oportunidad de publicidad que podría tener.

Mientras me quejaba en mi silla, Asuna vino y se sentó en el reposabrazos, el cual se había convertido en su lugar designado. Ella meció la silla sonriendo, como si mi apuro actual le fuera divertido y entonces aplaudió con sus manos como si estuviera pensando algo.

—Ah, será mejor que nos saludemos adecuadamente. Como una miembro del gremio espero que nos llevemos bien.

Como ella repentinamente se inclinó, yo enderecé mi espalda para responder.

—Y-Yo también espero que nos llevemos bien... pero repito, soy sólo un miembro común y corriente y tú eres la sublíder, así que...

Deslicé mi dedo índice derecho por la columna vertebral de Asuna.

—Ya no podré hacer cosas como estas...

—¡Kyaa!

Con este grito, mi superiora saltó y golpeó la cabeza de su subordinado. Entonces caminó hacia la silla enfrente de mí y se sentó, haciendo muecas.

Bajo los perezosos rayos solares del otoño tardío, caímos en un breve y pacífico descanso.

Mi derrota en el duelo contra Heathcliff había ocurrido dos días atrás. Como yo no era una persona que retiraría su palabra, me uní a los Caballeros de la Sangre, como había acordado con Heathcliff. El gremio me había dado dos días para prepararme, así que a partir de mañana, estaré siguiendo sus órdenes de explorar el laberinto del piso setenta y cinco.

Unirme a un gremio, eh–

Asuna se quedó mirándome al escuchar mi calmado suspiro.

—... Te has involucrado en todo esto, por mi culpa.

—No, está bien. Es una buena oportunidad para mí. De todas formas, ya estaba comenzando a sentir las limitaciones de ser un jugador solitario...

—Es un alivio escucharte decir eso... Oye, Kirito...

Los ojos castaños de Asuna me miraban directamente.

—¿Podrías decirme por qué evitas a los gremios... evitas a las personas...? No creo que sea solamente porque eres un probador beta, ni tampoco porque eres usuario de una Habilidad Única, ya que eres una persona muy amable...

Miré hacia abajo, y me mecí lentamente en la silla.

—... Hace mucho tiempo... de hecho, hace un año... me uní a un gremio...

Las palabras salieron de mi boca con tanta facilidad que me sorprendí. Tal vez se debía a que la mirada de Asuna se sentía como si fuera capaz de disipar el dolor que atravesaba mi cuerpo cada vez que pensaba sobre esto.

—Me ofrecieron un puesto después de que me los encontrara y los ayudara de casualidad en el área del laberinto... Era un gremio pequeño de sólo seis miembros, incluyéndome, y tenía un nombre interesante <Los Gatos Negros de la Luna Llena>.

Asuna sonrió levemente.

—El líder era una buena persona. Era un usuario de bastones de dos manos llamado Keita. Él siempre pensaba primero en los miembros del gremio en cualquier situación, así que todos confiaban profundamente en él. Me dijo que estaba en la búsqueda de algún delantero, ya que la mayoría de los miembros usaban armas de largo alcance de dos manos...

A decir verdad, sus niveles eran mucho más bajos que el mío. No, sería más apropiado decir que yo había subido demasiado de nivel.

Si le hubiera dicho mi nivel, Keita hubiera pensado otra cosa acerca de invitarme. Pero ya me estaba cansando de ir a los Laberintos solo día tras día, y la atmósfera familiar de los <Gatos Negros> me había dado envidia. Se sentían como amigos de la vida real, las conversaciones que tenían entre ellos no comprometían las dificultades y la distancia que era habitualmente evidente en las conversaciones en línea entre los jugadores; eso también me había llegado profundamente.

Francamente, no tenía ningún derecho de desear el cuidado de los demás. Había perdido ese derecho cuando decidí convertirme en un jugador solitario y había subido de nivel egoístamente sólo para mí. Sin embargo reprimí mis voces internas y me uní al gremio escondiendo mi nivel y mi pasado de probador beta.

Keita me preguntó si yo podría capacitar a uno de sus usuarios de lanza en un usuario de espada y escudo. Porque en ese caso habría tres delanteros, incluyéndome, y el gremio sería una party balanceada.

La usuaria de lanzas que me confió era una chica tranquila de cabello negro que le llegaba hasta los hombros llamada Sachi. Cuando nos presentaron, ella dijo con una sonrisa avergonzada que a pesar de haber sido una gamer por mucho tiempo no había sido capaz de hacer amigos debido a su personalidad. Cada vez que no teníamos actividades del gremio, pasaba un rato con ella y le enseñaba cómo usar la espada de una mano.

Sachi y yo éramos parecidos en muchos sentidos. Ambos éramos torpes socialmente, preferíamos poner una pared entre nosotros y las personas, y aun así temíamos a la soledad.

Entonces un día, ella repentinamente me dijo que tenía miedo de morir, que estaba tan asustada de este juego de la muerte que no quería salir a entrenar.

En respuesta a lo que había dicho sólo le pude decir “No te permitiré morir”. No le podía decir nada más ya que estaba intentando esconder mi nivel. Luego de haber escuchado mi respuesta, ella lloró un poco antes de obligarse a sonreír.

Otro día, un tiempo después, nosotros cinco, todos los del gremio excepto Keita, fuimos a un laberinto. Keita no fue con nosotros porque había ido a negociar una casa, para usarla como nuestro cuartel general, con el dinero que habíamos logrado ahorrar.

Aunque el laberinto al que fuimos había sido eliminado, aún había áreas sin explorar dentro de él; y uno de los miembros descubrió un cofre del tesoro cuando nos preparábamos para partir. Recomendé que lo dejara ahí, porque como estábamos cerca de la línea de fuego, los monstruos debían tener niveles altos. Además, no confiaba en las habilidades de desmantelamiento de trampas de los miembros. Pero debido a que sólo Sachi y yo nos opusimos a que abrieran el cofre del tesoro, perdimos en una votación 3-2.

Era una trampa de alarma, una de las peores tipos de trampas. Tan pronto como abrimos el cofre, sonó una alarma ensordecedora, y los monstruos comenzaron a aparecer desde cada entrada de la habitación. Inmediatamente intentamos escapar teletransportándonos.

Pero la trampa era doble. La habitación era un Área Anti-Cristal; nuestros cristales no funcionaron.

Simplemente habían demasiados monstruos como para contenerlos. Los otros miembros cayeron en una confusión absoluta y corrieron sin rumbo. Traté de abrir un camino con las habilidades de espada de alto nivel que había estado escondiendo hasta ese momento, pero los miembros que habían entrado en pánico no se dieron cuenta a tiempo. Uno por uno, sus HP cayeron hasta cero, y gritaban antes de explotar en pequeños fragmentos. Pensé que por lo menos podría salvar a Sachi y oscilé mi espada sin detenerme.

Pero ya era demasiado tarde. Vi como Sachi estiraba su mano hacia donde yo estaba cuando un monstruo la cortó sin misericordia. Sus ojos estaban aún confiando en mí incluso cuando se hizo añicos como una estatua de vidrio y desapareció. Ella había confiado y fiado de mí hasta el final; pero debido a que mis palabras eran débiles y superficiales, se habían convertido en nada más que una vana promesa, una mentira.

Keita nos había estado esperando en la posada que nos había servido como base temporal con las llaves de los nuevos cuarteles generales en sus manos. Después de regresar a la posada yo solo, le expliqué a Keita lo que había ocurrido. Él me había escuchado sin decir una palabra hasta que terminé y me preguntó.

—¿Cómo sobreviviste?

Entonces revelé mi verdadero nivel y el hecho que había sido un probador beta.

Keita me miró como si fuera una cosa repugnante, entonces dijo algo.

—Un beater como tú no tenía el derecho de unirse a nosotros.

Esas palabras penetraron a través de mí como si fueran una espada de acero.

—...¿Qué ocurrió... con ese hombre...?

—Se suicidó.

El cuerpo de Asuna se estremeció en la silla.

—Saltó hacia fuera del límite del piso. Lo más probable es que me maldijo... hasta el final...

Sentí cómo mi garganta se contraía. Mientras recordaba estos acontecimientos, que había sellado en las profundidades de mi corazón, los dolorosos sentimientos de ese entonces regresaron con perfecta claridad. Hice rechinar mis dientes. Aunque quería acercarme a Asuna para obtener consuelo, una voz susurraba en mi interior, “No tienes derecho a hacerlo”, lo cual me había dejado sólo con la opción de apretar mis puños con fuerza.

—Los asesiné. Si no hubiera escondido el hecho de que era un probador beta, hubiera sido capaz de persuadirlos para que dejaran el cofre. Fui yo... yo fui quién mató a Keita... y a Sachi...

Con mis ojos muy abiertos, obligué a estas palabras a salir de mis apretados dientes.

Asuna se puso de pie repentinamente, dio dos pasos hacia mí, y acarició mi rostro con sus dos manos. Ella colocó su hermoso rostro cerca del mío, y sonrió cálidamente.

—Yo no moriré.

Dijo en un susurro, y aun así su voz fue muy clara. Sentí como la fuerza abandonaba mi tenso cuerpo.

—Porque, yo... yo soy alguien que te protegerá.

Después de decir esto, Asuna atrajo mi cabeza hacia su pecho y me abrazó. Sentí una suave y cálida oscuridad cubriéndome.

Mientras cerraba mis ojos, mi mente alcanzó el oscuro velo de mis recuerdos y vi los rostros de los miembros de los <Gatos Negros>; todos estaban sentados cerca del mostrador de la posada, bañados en un resplandor naranja.

No puedo ser perdonado. Nunca podré pagar el precio de mis delitos.

No obstante, a pesar de esto, los rostros que quedaron en mis recuerdos parecían estar sonriendo.

Al día siguiente, me puse mi enceguecedora chaqueta blanca y partí con Asuna hacia Grandum en el piso cincuenta y cinco.

Desde hoy, empezaría mi trabajo como un miembro del gremio de los <Caballeros de la Sangre>. Sin embargo, a diferencia de las party habituales de cinco personas, Asuna tomó ventaja de su poder y nos permitieron formar una party de dos personas; así que en realidad, no había ninguna diferencia a comparación de ayer.

Pero las órdenes que nos esperaron en los cuarteles generales del gremio fueron totalmente inesperadas.

—¿Entrenamiento...?

—Sí. Haremos una party de cuatro personas e iremos a través del Área del Laberinto del quincuagésimo quinto piso hasta que lleguemos al área habitable del piso cincuenta y seis.

El hombre que dijo esto era una de las cuatro personas que estaban presentes en la mesa cuando hablé con Heathcliff. Era un enorme hombre de rizos rubios y gruesos, el cual daba la impresión de ser el portador de un hacha.

—¡Espera, Godfrey! Kirito va a...

Cuando Asuna empezó a discutir, Godfrey levantó una ceja y respondió con un tono seguro, casi presuntuoso.

—Incluso la sublíder debe adherirse a las reglas. No me importa a qué party él se una para salir a explorar. Pero como el comandante de la vanguardia, debo probar sus capacidades. Incluso siendo usuario de una <Habilidad Única>, no sabemos si él nos será de alguna ayuda.

—C-Con la fuerza de Kirito, no hay forma de que él sea una inconveniencia...

Tranquilicé a la agitada Asuna antes de hablar,

—Si quieres ver, te lo mostraré. Pero no quiero perder el tiempo en un laberinto de tan bajo nivel. ¿Será suficiente para ti que corra a través de él de una sola vez?

Godfrey cerró su boca con una expresión de disgusto. Entonces, se retiró después de decir:

—Preséntate en la puerta oeste de la ciudad en treinta minutos.

—¿¡Qué clase de actitud es esa!?

Asuna golpeó un pilar de acero con sus botas en indignación.

—Lo siento, Kirito. Tal vez hubiera sido mejor si hubiésemos escapado...

—Si hubiéremos hecho eso, todos los miembros del gremio me habrían maldecido colectivamente hasta la muerte.

Sonreí y golpeé la cabeza de Asuna juguetonamente.

—Uuuu, pensé que hoy estaríamos juntos... ¿debería ir contigo...?

—Pronto estaré de vuelta. Sólo espera aquí.

—Sí... cuídate...

Asuna asintió reacia. Después de despedirme sacudiendo mi mano hacia ella, salí de los cuarteles generales.

Pero cuando llegué a la ubicación señalada, la puerta oeste de Grandum, vi algo mucho más escandaloso.

Al lado de Godfrey se encontraba la persona que menos quería ver en este mundo... Cradil.


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Capítulo 15 Editar

—¿Qué es esto?

Le pregunté a Godfrey discretamente.

—Hmm, estoy al tanto de lo que pasó entre ustedes. Pero ya que son camaradas del mismo gremio, pensé que esta sería una buena oportunidad para trabajar la mala relación que tienen.

Mientras veía a Godfrey riéndose con su cabeza levantada hacia el cielo, Cradil lentamente caminó hacia mí.

—...

Me puse tenso y me preparé para reaccionar rápidamente ante cualquier situación. Incluso aunque estuviéramos en un área segura, no podría decir que era lo que él iba a hacer.

Pero al contrario de lo que esperaba, Cradil de repente se inclinó e hizo una reverencia. Entonces murmuró con una voz apenas audible bajo su largo cabello.

—Lo...siento por causarte problemas anteriormente...

En este momento realmente estaba impresionado. Mi mandíbula cayó del asombro y me quedé sin palabras.

—No volveré a actual tan groseramente otra vez... Espero que me puedas perdonar...

No podía ver su expresión ya que lo ocultaba su largo y grasiento cabello.

—Ah...sí...

Cuando me forcé a asentir, me pregunté qué era lo que estaba sucediendo. ¿Acaso le habían alterado su personalidad con una cirugía o algo parecido?

—Sí, sí. ¡¡Bien, ahora cuídense desde ahora!!

Godfrey dio otra carcajada. Me sentí muy desconfiado, ya que Cradil debía estar tramando algo, pero no podía adivinarlo con tan sólo mirarlo con la cabeza agachada. En contraste con sus emociones exageradas, SAO interpretaba difícilmente las expresiones que fuesen sutiles. Por ahora, sólo podía aceptar sus disculpas, pero esto me hizo recordar que no bajara la guardia.

El último miembro llegó después de un rato, y luego partimos hacia el laberinto. Justo cuando empecé a entrar en mi ritmo, Godfrey me detuvo con voz ronca:

—Espera... la capacitación de hoy se llevará a cabo bajo las circunstancias más realistas. Quiero ver lo bien que enfrentas las situaciones peligrosas, así que voy a tomar todos tus cristales.

—... ¿Incluso nuestros cristales de teletransportación?

Godfrey sólo asintió en respuesta. Dudé. Los cristales, especialmente los de teletransportación, eran la última red de seguridad en este juego de la muerte. Yo nunca había estado sin ellos. Estaba a punto de rechazar esto, pero un problema en este caso podría poner a Asuna en una complicada situación, por lo que decidí contener mis palabras.

Viendo como Cradil y el otro miembro entregaban obedientemente sus cristales, no tuve más remedio que seguirlos. Godfrey incluso revisó cuidadosamente mi inventario después.

—Hmm, bien. ¡Entonces, vamos!

A la orden de Godfrey, salimos de Grandum y viajamos hacia el Área del Laberinto que pudimos ver en el lejano oeste.

El área de entrenamiento del piso cincuenta y cinco era un páramo desolado que casi estaba desprovista de vegetación. Quería terminar el entrenamiento rápidamente, así que sugerí que corriéramos todo el camino hacia el laberinto, pero esto fue rechazado por un simple movimiento de mano de Godfrey. Muy probablemente fue porque se había centrado en incrementar sus estadísticas de fuerza, no teniendo en cuenta su destreza. Yo sólo podía rendirme y continuar caminando a través de este desierto interminable.

Nos encontramos con monstruos un par de veces. Pero cuando se trataba de esto, no tenía tiempo para esperar pacientemente las órdenes de Godfrey, así que simplemente los cortaba de inmediato.

Finalmente, más allá de las elevadas montañas rocosas, la piedra caliza gris del laberinto por fin apareció a la vista...

—¡Está bien, tomaremos un descanso en este lugar!

Después de que Godfrey anunciara esto con su voz ronca, la party se detuvo.

—...

Yo quería solo correr a través del laberinto, pero imaginé que no lo permitirían aunque lo sugiriera, así que simplemente suspiré y me senté sobre una roca. Ya era casi mediodía.

"Voy a repartir la comida."

Godfrey sacó cuatro bolsas de cuero, y se las arrojó a los demás miembros. Atrapé el mío con una mano y la abrí sin ninguna expectativa. En su interior había una botella de agua y un poco de pan duro que se vendía en cualquier tienda NPC.

Abrí la botella y bebí de ella, mientras maldecía mi mala suerte. Ahora mismo estaría comiendo los bocadillos hechos a mano de Asuna si todo hubiera salido como habíamos planeado. Entonces, de repente me di cuenta de que Cradil estaba sentado sobre una roca un poco distante. No había tocado aún su bolsa, y esos ojos por debajo de su largo cabello oscuro estaban mirando en nuestra dirección.

¿Qué demonios está viendo en...?

Una fría sensación atravesó bruscamente mi cuerpo. Él estaba esperando algo. Ese algo... lo más probable–

De inmediato lancé la botella y traté de escupir el líquido que tenía en mi boca.

Pero ya era demasiado tarde. La fuerza repentinamente abandonó mi cuerpo y colapsé. Alcancé a ver mi barra de HP; ésta estaba rodeada por una línea verde que por lo general no se encuentra allí.

No había duda... era un veneno paralizante.

Cuando miré a mi alrededor, descubrí que Godfrey y el otro miembro también estaban retorciéndose en el suelo. Inmediatamente busqué en el interior de mi bolsa con mi antebrazo izquierdo, pero esto sólo intensificó mi pánico. Ya había entregado todos mis cristales de antídoto y de teletransportación a Godfrey. Todavía tenía una poción, pero éste no tiene ningún efecto sobre la parálisis.

—Je...jejejeje...

Una risa estridente llegó a mis oídos. Mientras estaba sentado en la roca, Cradil se agarró su estómago con las dos manos y se inclinó de tanta risa. Sus ojos revelaron el enloquecido éxtasis que yo recordaba muy bien.

—¡Waha! ¡Jaja! ¡Jajajajaja!

Él soltó una carcajada hacia el cielo, aparentemente incapaz de controlarse a sí mismo. Godfrey se le quedó viendo con una expresión de estupor.

—¿Qué...qué es esto...? ¿No era el agua...que preparaste, Cradil...?

—¡Godfrey! ¡¡Rápido, utiliza un cristal de antídoto!! . Después de oír mi grito, Godfrey finalmente comenzó a hurgar en la bolsa que se encontraba a su lado.

—¡¡Hya–!!

Con un extraño grito, Cradil saltó de la roca y pateó hacia un lado la mano izquierda de Godfrey con su bota. Un cristal color verde salió de la mano de Godfrey. Cradil lo recogió, entonces metió la mano en la bolsa de Godfrey, sacó los cristales restantes y las puso en su bolsa.

Todo había terminado.

—...Cradil, ¿qué estás haciendo...? ¿Es esto algún tipo de ejercicio de entrenamiento...?

—¡¡Idio–ta!!

Dijo Cradil cuando pateó a Godfrey, quien todavía no había comprendido la situación y murmuró estas estúpidas cosas, en la boca.

—¡Argh!

El HP de Godfrey disminuyó un poco, y al mismo tiempo el cursor de Cradil cambió de amarillo a un color naranja de categoría criminal. Pero esto no cambia nada. No había manera de que alguien pasara por un piso que ya había sido despejado.

—Godfrey, siempre pensé que eras un idiota, pero nunca me imaginé que fueras tan inútil. ¿No me digas que incluso tu cerebro está hecho de músculo? "

La aguda risa de Cradil hizo un eco que atravesó los páramos.

—Todavía hay muchísimas cosas que quisiera decirte... pero no me gustaría perder mi tiempo con pequeñeces...

Cradil desenvainó su espada a dos manos mientras hablaba. La levantó en el aire y estiró su delgado cuerpo. La luz del sol se reflejaba en la gruesa hoja en el momento en el que la blandía.

—¡E-Espera, Cradil! ¿Qué...qué estás diciendo... no es...no es este entrenamiento...?

—Sólo cállate y muere.

Cradil escupió y blandió su espada sin piedad. Un pesado y sordo ruido sonó, y el HP de Godfrey disminuyó considerablemente.

Godfrey finalmente comprendió la gravedad de la situación y empezó a gritar. Pero ya era demasiado tarde.

Dos, tres veces, la espada descendía con un brillo sin piedad, y el HP de Godfrey se reducía notablemente con cada golpe. Luego, cuando llegó a la zona roja, Cradil se detuvo.

Justo cuando pensaba que no iba a cometer un asesinato sin importar qué tan loco estuviera, Cradil agarró su espada y lentamente la empujó en Godfrey. Mientras el HP de Godfrey se reducía poco a poco, Cradil comenzó a presionar con todo su peso contra la espada.

—¡¡Aaaaaaaahhh!!

—¡¡Hyahahahaha!!

Aunque el lamento de Godfrey se hizo más fuerte, Cradil comenzó a mezclarlo con un extraño grito de sí mismo. La espada excavó lentamente el cuerpo de Godfrey y su HP disminuyó a un ritmo constante...

Mientras que el otro miembro y yo mirábamos en silencio, la espada de Cradil penetró completamente a través de Godfrey, y su barra de HP llegó a cero al mismo tiempo. Lo más probable es que Godfrey no entendió lo que estaba sucediendo, incluso cuando su cuerpo se destrozó en incontables fragmentos.

Cradil lentamente sacó su espada de la tierra, y luego giró la cabeza como el muñeco de un reloj y miró al otro miembro.

—¡¡Ah!! ¡¡Ahhh!!

Con estos breves gritos, el miembro se agitó en un intento de escapar. A continuación, Cradil comenzó a caminar hacia él de forma extraña.

—...No tengo nada contra ti... pero de acuerdo a mi escenario, sólo yo puedo regresar con vida...

Levantó su espada mientras murmuraba para sí mismo.

—¡Aaaahh!

—¿Quieres oír ~? Verás, nuestra party–

Descendió su espada, y sus oídos se volvieron sordos a los gritos del miembro.

—Fue emboscada en el desierto por un gran grupo de PK–

Otro golpe.

—Luchamos con valentía, pero ustedes tres murieron.

Y otro.

—Yo fui el único que quedó, pero hice retroceder a los delincuentes y me las arreglé para mantenerme con vida antes de regresar al cuartel.

Después del cuarto ataque, el HP del miembro desapareció. Un efecto de sonido que envió escalofríos en mi cuerpo resonó. Pero Cradil se veía como si hubiera oído la voz de una diosa. Se quedó allí, en medio de la explosión de fragmentos, y la escuchó con una expresión de felicidad en su rostro.

No era su primera vez...

Estaba seguro de ello. Su cursor puede que se haya convertido hacía unos momentos en el color naranja de los criminales, pero había muchas maneras despreciables de matar a las personas sin que se dispare ésta. Sin embargo, entendiendo este hecho, ahora no se podía resolver nada.

Finalmente, Cradil se volteó para mirarme, con una alegría incontenible que se difundía a través de su rostro. Él caminó lentamente hacia mí, haciendo un ruido insoportable con su espada cuando lo arrastraba por el suelo.

—Oye.

Se agachó junto a mí, que estaba tirado todavía en el suelo, y susurró.

—Gracias a un idiota como tú, he tenido que matar a dos personas completamente inocentes.

—Sin embargo pareces muy contento con eso.

Le respondí mientras buscaba desesperadamente una salida a esta situación. Lo único que se movía era mi boca y mi brazo izquierdo. A causa de la parálisis, uno no sólo era incapaz de abrir la ventana del menú, sino que también prohibía al jugador de enviar algún mensaje. A pesar de que sabía que no me haría mucho bien, me esforcé para mover mi mano izquierda, que estaba dentro del punto ciego de Cradil, mientras yo seguía hablando.

—¿Por qué una persona como tú se unió a los Caballeros de la Sangre? En un gremio de criminales te habrías adaptado mejor.

—Keh, ¿por qué estás preguntando algo tan obvio? Es por esa chica.

Lo dijo con su voz rasposa y se humedeció los labios. Cuando me di cuenta de que él estaba hablando de Asuna, mi sangre comenzó a hervir.

—¡Maldito bastardo...!

—Guau, ¿por qué estás mirándome así? ¿No es sólo un juego...? No te preocupes. Voy a cuidar de tu preciosa sublíder por ti. Después de todo, tengo un montón de útiles ítems.

Cradil recogió la botella de agua envenenada y luego la agitó para producir algunos sonidos. Luego hizo un torpe guiño y siguió hablando.

—Y acabas de decir algo muy interesante, que un gremio criminal me convendría más.

—... Bueno, es sólo la verdad.

—Yo te estaba felicitando. Eres muy perspicaz.

Jejejeje.

Cradil parecía estar pensando en algo cuando empezó a reírse. Entonces, de repente se quitó el guantelete de su brazo izquierdo. Se arremangó las mangas blancas de su camiseta y le dio la vuelta a su antebrazo descubierto para que yo pudiera ver su parte inferior.

—¡¡...!!

Cuando vi lo que estaba allí, mi respiración se detuvo bruscamente. Era un tatuaje. La imagen era una caricatura estilo manga de un ataúd negro. Una boca y un par de ojos formaban una sonrisa encima de la tapa del ataúd; los huesos blancos de un brazo esquelético salían desde el interior.

—¿Ese...emblema es de...<Féretro Sonriente>?

Le pregunté con una voz seca. Cradil dio una sonrisa y asintió en respuesta.

<Féretro Sonriente> solía ser el peor y más grande gremio de PK en Aincrad. Eran dirigidos por un líder frío y astuto, y experimentaban sin cesar con nuevos métodos para asesinar personas; al final, el número de jugadores que habían sido asesinados alcanzó una cifra de tres dígitos.

Los jugadores una vez trataron de resolver el problema mediante negociaciones, pero cada mensajero había sido asesinado de inmediato. Ni siquiera podíamos entender las acciones de los PK, ya que sólo disminuían las posibilidades de terminar el juego, y por eso no podíamos hablar con ellos adecuadamente. No hace mucho tiempo, los jugadores que pretendían terminar el juego habían formado un grupo que rivalizaba con los grupos que eran enviados para matar a los jefes de los pisos, y finalmente destruyeron ese gremio, después de numerosas y largas batallas sangrientas.

Asuna y yo estábamos en el grupo también. Sin embargo, la información se había filtrado en alguna parte, y los PK se prepararon y nos esperaron. En mi locura para proteger a mis compañeros, terminé asesinando a dos miembros de <Féretro Sonriente> por accidente.

—¿Es esto...una venganza? ¿Eres un superviviente del <Féretro Sonriente>?

Le pregunté con mi voz entrecortada. Cradil casi escupió su respuesta:

—Eh, de ninguna manera. ¿Por qué haría algo tan estúpido como eso? Acabo de unirme al Féretro Sonriente recientemente, y sólo en espíritu de todos modos. Aprendí esta técnica de parálisis de ellos... ah, eso es molesto.

Se puso de pie con un movimiento casi mecánico y levantó su espada de nuevo.

—Bueno, hemos hablado durante un largo rato. El veneno no durará mucho, así que debo terminar esto ahora. He estado soñando con este momento...desde ese duelo...

El fuego ardía en sus ojos, que se abrieron tan grande que se convirtieron en círculos. Su boca sonriente había sacado la lengua, e incluso levantó los talones para pararse de puntas mientras se preparaba para blandir su espada.

Justo antes de que moviera, lancé un cuchillo con la mano izquierda, usando sólo mi muñeca. A pesar de que apunté a la cara donde el daño era mayor, la disminución de la exactitud por la parálisis causó que el acero del cuchillo fallara y se clavara en el brazo izquierdo de Cradil. El HP de Cradil se redujo tan sólo un poco, mientras yo caía en una situación completamente desesperada.

—...Eso duele... . Cradil frunció el ceño e hizo una mueca, luego apuñaló mi brazo derecho con la punta de su espada. A continuación, la torció dos veces, luego tres.

—¡Argh...!

A pesar de que no sentía ningún dolor, una desagradable sensación de ser estimulado en los nervios recorrió mi cuerpo entero junto con el fuerte efecto de la parálisis. Cada vez que la hoja penetraba en mi brazo, mi HP disminuía lenta pero constantemente.

—¿Todavía no...? ¿El efecto del veneno todavía no ha desaparecido...? Apreté los dientes y esperé el momento en que mi cuerpo iba a ser liberado del efecto. La duración de la parálisis no era proporcional a la fuerza del veneno, pero la mayoría de los venenos paralizantes desaparecían en cinco minutos más o menos.

Cradil sacó su espada y luego apuñaló mi pierna izquierda. La desagradable sensación de estar paralizado corrió por todo mi cuerpo una vez más, y el sistema calculó el daño sin piedad.

— ¿Bueno...? ¿Cómo es...? ¿Cómo se siente saber que vas a morir pronto...? Dime... ¿verdad...?

Cradil dijo esto casi en un susurro mientras miraba fijamente mi rostro.

—Di algo... llora y grita que no me quieres morir...

Mi HP cayó por debajo de la línea media y se volvió amarillo. La parálisis aún no había desaparecido todavía. Todo mi cuerpo se hizo más frío, como si la muerte me envolviera con un aire gélido, su frío me arrastraba lentamente desde mis pies.

Había visto a muchos jugadores morir en SAO. Todos tenían la misma expresión en sus rostros cuando se rompían en innumerables fragmentos y desaparecían; siempre era la misma simple expresión de reflexión, como si se preguntara “¿realmente voy a morir de esta forma?”

Era lo más probable, ya que, en lo profundo de nuestros corazones, ninguno de nosotros quería aceptar la regla absoluta del juego. Simplemente no queríamos creer que la muerte en el juego significaba una muerte real.

Todos tenemos la prometedora teoría, que “tal vez sólo regresaríamos al mundo real cuando nuestro HP llegara a cero y desapareceríamos". Por supuesto, tenía que morir personalmente para saber lo que realmente iba a suceder. Si uno lo piensa así, entonces la muerte sería una de las maneras de escapar de este juego.

—Oye, oye, di algo. Te estoy matando aquí.

Cradil sacó la espada de mi pierna y apuñaló mi estómago en esta ocasión. Mi HP disminuyó significativamente y se llegó a la zona roja de peligro. Pero se sentía como si esto no me preocupara, como si todo sucediera en otro mundo distante. A pesar de que estaba siendo torturado por la espada, mi mente se había embarcado en un oscuro camino, como si una gruesa y espesa tela gradualmente me estuviera cubriendo.

Pero entonces, un fuerte temor de repente apretó mi corazón.

Asuna. Si desaparezco y la dejo en este mundo, Asuna caería en las manos de Cradil y soportaría el mismo sufrimiento que yo. Esa posibilidad formó un insoportable dolor que me hizo volver en sí.

—¡¡Kaaaah!!

Abrí los ojos, tomé la espada que estaba enterrada en mi estómago, y comencé a tirar de él con toda la fuerza que tenía. Sólo quedaba un diez por ciento de mi HP. Cradil entonces gritó con sorpresa:

—Eh... ¿eh? ¿Qué es esto, tienes miedo de morir?

—Sí... Yo... no puedo morir aún...

—¡¡Eh! ¡¡Hyajaja!! ¡¡Eso está mejor!!

Cradil se echó a reír como una extraña ave y puso su peso detrás de la espada. Tiré de ella con una mano y logré sacarla. El sistema realizó una serie de complicados cálculos basados en mi fuerza y en la de Cradil y determinó el resultado.

El resultado final... la espada comenzó a bajar de nuevo, lenta pero constantemente. Sentí que el miedo y la desesperación me empezaron a invadirme completamente.

¿Era éste el final?

¿Iba a morir? ¿Dejando a Asuna en este mundo demente?

Opuse resistencia al descenso paulatino de la espada y a la desesperación que llegó a salir de mi interior.

—¡¡Muere–!! ¡¡Mueeereeeeee–!!

Cradil gritó con voz aguda.

El intento de asesinato que tomó la forma de una reluciente espada descendió centímetro a centímetro. Entonces, finalmente, la punta de la espada llegó a mi cuerpo — y lentamente penetró en...

En este momento, sopló una ráfaga de viento.

Fue una ráfaga de viento color rojo oscuro y blanco puro.

—¿¡Eh...!?

Con esta exclamación de sorpresa, el asesino y su espada fueron lanzados en el aire. Me quedé sin palabras a la silueta de la persona que había aparecido.

—... No llegué tarde... No llegué tarde... gracias a Dios... No llegué tarde...

Su temblorosa voz sonaba más dulce que el aleteo de un ángel. Sus labios temblaban violentamente cuando ella se desplomó sobre sus rodillas y me miró.

—Vivo... estás vivo, ¿cierto, Kirito...?

—...Sí... todavía estoy vivo...

Mi voz sonaba tan débil que me sorprendió. Asuna asintió y sacó un cristal de color rosa de su bolsa, y luego puso su mano izquierda sobre mi pecho y gritó.

—¡Sana!

El cristal se rompió y mi barra de HP se llenó en un instante. Después de confirmar mi recuperación, Asuna me susurró:

—...Espera aquí. Yo me ocuparé de esto rápido...

Asuna se levantó, sacó su espada con elegancia, y empezó a caminar.

Su objetivo, Cradil, aún estaba preparándose para levantarse del suelo. Cuando vio a la persona que estaba caminando hacia él sus ojos se abrieron completamente por la sorpresa.

—S-Señorita Asuna... ¿c-cómo ha llegado hasta aquí...? E-Este, este, entrenamiento, sí, hubo un accidente en el centro de entrenamiento...

Cradil saltó como si tuviera resortes e intentó formar una excusa con su voz nerviosa. Pero antes de que pudiera terminar, la mano derecha de Asuna se movió como un relámpago y la punta de su espada atravesó la boca de Cradil. Ella no se convirtió en un criminal ya que su oponente ya tenía un cursor de color naranja.

—¡¡Ahh!!

Cradil se cubrió la boca con su mano, se inclinó hacia atrás, y se quedó inmóvil por un momento. Luego, cuando se enderezó, sus ojos estaban llenos de un odio familiar.

—Eres una perra... que ha llegado demasiado lejos... Eh, bueno, está bien. Voy a cuidar de ti, así...

Pero se detuvo a media frase; Asuna había comenzado a atacar con fiereza tan pronto como ella apretó la empuñadura de su espada. Su espada dibujó un sin número de líneas de luz cada vez que cortaba y apuñalaba a Cradil a una increíble velocidad. Incluso yo no podía ver la trayectoria de su espada, y estaba varios niveles por encima de ella. Solamente podía ver a un ángel blandiendo su espada casi como si estuviera bailando.

Era hermoso. Asuna hizo retroceder a su rival, sin expresión, su largo pelo castaño se balanceaba mientras que las chispas de ira envolvieron todo su cuerpo; era una belleza indescriptible.

—¡¡Ah!! ¡¡Kaaaa!!

Cradil ya había entrado en pánico, su espada giró salvajemente, sin siquiera hacerle un rasguño a Asuna. Cuando su HP disminuyó notablemente de la zona amarilla a la zona roja de peligro, Cradil finalmente lanzó su espada a un lado y gritó con sus dos brazos extendidos en el aire.

—¡¡E-Está bien!! ¡¡Muy bien!! ¡¡Lo siento!!

Luego se tiró de rodillas y le suplicó.

—¡Y-Yo voy a dejar el gremio! ¡No voy a aparecer delante de ustedes dos nunca más! Así que...

Asuna en silencio escuchó sus gritos.

Ella levantó su espada lentamente y giró la empuñadura. Su delgado brazo se tensó con nerviosismo, y luego se acercó un par de centímetros, preparándose para apuñalar a Cradil. En ese momento el asesino gritó aún más fuerte.

—¡Heeeek! ¡¡N-No quiero morir!!

La espada se detuvo como si hubiera golpeado con un muro invisible. Su delgado cuerpo comenzó a temblar violentamente.

Yo podía sentir plenamente el conflicto interno de Asuna, tanto su miedo como su ira.

Por lo que sabía, ella nunca había matado a nadie en este juego. Asesinar a un jugador en este mundo hacía que éste también muriera en el mundo real, por lo que el asesinato de un jugador en este juego online era equivalente a un asesinato real.

Sí. Detente, Asuna. Tú no debes hacer eso.

Cuando pensé esto, también estaba pensando en todo lo contrario, al mismo tiempo.

No, no dudes, eso es lo que busca.

Mi predicción se hizo realidad 0,1 segundos después.

—¡Ajajajaja!

No estaba seguro de cuándo Cradil había recogido su espada, pero de repente la levantó con un grito.

La espada de Asuna hizo un sonido metálico y salió volando de su mano derecha.

—¿¡Ah...!?

En el momento en que Asuna exclamó y perdió el equilibrio, un brillo metálico destelló por encima de su cabeza.

—¡¡Sublíder, usted todavía sigue siendo demasiaaaaaaaaaaaado ingenua!!

Con un grito lleno de locura, Cradil blandió su espada sin vacilación, dibujando una línea de luz color rojo oscuro.

—¡¡Ahhhhhhh!!

Esta vez, era yo quien había gritado. Me levanté del suelo con el pie derecho, que acababa de recuperarse de la parálisis, y volé un par de metros antes de empujar a un lado a Asuna con mi mano derecha, mientras que bloqueé la espada de Cradil con mi mano izquierda.

Un golpe sordo.

Con este desagradable sonido, mi brazo izquierdo se rompió por debajo del codo. El icono de pérdida de una parte del cuerpo brilló por debajo de la barra de HP. Mientras que las líneas rojas de sangre fluían del corte que se acababa de hacer en mi brazo izquierdo, mi mano derecha enderezó sus dedos y...

Clavé mi mano en una brecha que había en la gruesa armadura de Cradil. Éste brilló con un color amarillo cuando se enterró profundamente dentro del estómago de Cradil.

Lo había contrarrestado con éxito con la habilidad de ataque a quemarropa <Introducir>, lo que inmediatamente eliminó el último veinte por ciento de HP de Cradil. Su demacrado cuerpo se estremeció violentamente a mi lado, entonces perdió por completo toda la fuerza y se encorvó.

Cuando su gran espada cayó al suelo e hizo un sonido metálico, Cradil me susurró al oído:

—...Asesino...

A continuación, el cuerpo entero de Cradil se rompió en numerosos fragmentos de cristales. Fui empujado con la fuerza de los polígonos disipándose y caí hacia atrás.

Durante unos momentos, mi exhausta y congelada mente registró sólo el sonido del viento que soplaba.

Entonces oí unos irregulares pasos caminando sobre la grava. Cuando volví la mirada, pude ver una figura de aspecto frágil caminar hacia mí con una expresión vacía en su hermoso rostro.

Asuna caminó de forma tembloroso con la cabeza agachada, y luego se derrumbó de rodillas delante de mí como una marioneta a quien le acababan de cortar las cuerdas. Si bien ella estiró su mano derecha hacia mí, la retiró repentinamente antes de que pudiera tocarme.

—...Lo siento... por mi culpa... todo fue por mi culpa...

Asuna dijo esto con una voz temblorosa y una expresión afligida. Las lágrimas se escurrían por debajo de sus grandes ojos y caían al suelo como gemas brillantes. Me las tuve que arreglar para poder decir algo corto con mi garganta seca:

—Asuna...

—Lo siento... yo...no pude...cumplirle a Kirito... o...otra vez.

Me esforcé para poder levantar mi cuerpo, que finalmente había recuperado sus sentidos normales. Mi cuerpo todavía estaba lleno de una desagradable sensación a causa de los devastadores daños que recibí, pero abracé a Asuna tanto con mi brazo derecho como con mi brazo izquierdo que había quedado inmóvil. Entonces, cubrí sus hermosos labios color cereza con los míos.

—¡...!

Asuna se puso rígida y trató de alejarme, pero sostuve su pequeño cuerpo con todas las fuerzas que tenía. Sin duda esto era algo que iba en contra del código en el manejo para la prevención de una violación. En este momento un mensaje del sistema debería haber aparecido enfrente de Asuna, y si ella pulsaba “Aceptar”, yo sería inmediatamente teletransportado a la zona de la prisión del Castillo de Hierro Negro.

Pero mis brazos no mostraron signos de ceder. Al dejar los labios de Asuna, pasé por sus mejillas antes de enterrar mi cara en su cuello. Entonces susurré:

—Mi vida te pertenece, Asuna. Así que voy a usarlo para ti. Me quedaré contigo hasta el final.

Jalé a Asuna un poco más cerca con mi brazo izquierdo que tenía el estado de parte perdida del cuerpo que se le había impuesto por tres minutos. Asuna respiró temblando y luego me susurró en respuesta:

—... V-Voy a protegerte también. Yo te protegeré siempre. Así que...

Ella no pudo seguir hablando. Tan sólo me quedé escuchando los sollozos de Asuna con nuestros brazos sujetándonos con fuerza alrededor del otro.

El calor de nuestros cuerpos comenzó a derretir mi congelado corazón poco a poco.


Traducción:

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Capítulo 16 Editar

Asuna me dijo que había estado mirando el mapa mientras me esperaba en Grandum.

En el momento en que la señal de Godfrey desapareció, ella corrió fuera de la ciudad y cruzó los cinco kilómetros que nosotros cubrimos en una hora, en tan sólo cinco minutos. Cuando señalé que esto era un acontecimiento que excedía las estadísticas de destreza, ella respondió con una pequeña sonrisa:

—Es el poder del amor.

Luego de que volviéramos a los cuarteles generales del gremio, le contamos a Heathcliff lo que había sucedido y le preguntamos si podíamos dejar temporalmente el gremio. Cuando Asuna dio su razón como “desconfianza en el gremio”, Heathcliff pensó en silencio por unos momentos, pero finalmente nos dio permiso. Entonces, dijo una última cosa con una misteriosa sonrisa en el rostro:

—Sin embargo, regresarán pronto al campo de batalla.

Cuando dejamos los cuarteles generales, ya era tarde. Nos tomamos las manos y caminamos juntos al teletransportador de la plaza.

Ninguno de nosotros dijo una palabra.

Mientras caminábamos entre las oscuras sombras de las torres metálicas y la luz anaranjada que venía desde el exterior del castillo flotante, me pregunté a qué se debía el odio de Cradil.

Había bastantes personas que disfrutaban cometer crímenes en este mundo. Desde ladrones y atracadores hasta los asesinos a sangre fría del <Ataúd Sonriente> como Cradil. Los rumores afirmaban que el número de jugadores criminales ya excedía los cien, por lo que las personas los veían como existencias naturales al igual que los monstruos.

Pero cuando lo pensaba, aún sentía que eran un grupo muy extraño. Debería ser obvio para todos que herir a otros jugadores era un acto que indudablemente bajaba las posibilidades de ganar el juego. En otras palabras, esto significaba que ellos no querían irse del juego—

Incluso luego de encontrarme con Cradil, no creo que esto se aplique a él. Él no ayudó ni evitó que se ganara el juego; él meramente había dejado de pensar. Sin siquiera recordar el pasado ni mirar hacia el futuro, simplemente trató de realizar sus deseos, lo que desembocó en el desarrollo de sus viles intenciones...

Entonces, ¿qué hay de mí? No podía decir confiadamente que yo estaba seriamente enfocado en ganar el juego. Sería más preciso decir que yo acostumbraba a explorar los laberintos sólo para ganar puntos de experiencia. Si peleaba, lo hacía solamente para hacerme más fuerte, para sentir el placer de la superioridad, entonces ¿algo en las profundidades de mí tampoco quería que este mundo terminara...?

Repentinamente, sentí como si la placa de acero debajo de mi pie se empezara a hundir. Dejé de caminar e hice más severo mi agarre en el brazo de Asuna, del cual había empezado a colgarme.

-—¿...?

Asuna ladeó su cabeza y me miró. Agaché la mía y hablé como si me estuviera dirigiendo a mí mismo.

—... No importa lo que ocurra... me aseguraré de que... regreses a ese mundo...

—...

Esta vez, Asuna hizo más fuerte su agarre.

—Cuando llegue el momento, volveremos juntos.

Ella dejó ver una sonrisa cuando terminó de hablar.

Llegamos a la plaza de la puerta teletransportadora sin siquiera darnos cuenta. Sólo unos pocos jugadores estaban caminando allí, defendiéndose del frío viento que predecía el cercano invierno.

Me di vuelta para mirar directamente a Asuna.

En ese momento pensé que la calidez que emanaba su fuerte voluntad era la única luz que me guiaba en la dirección correcta.

—Asuna...esta noche...quiero estar contigo...

Dije esto sin pensarlo.

No me quería separar de ella. Esta estrecha relación había inducido un horrible miedo a la muerte que nunca antes había sentido en mí, uno que no podía superar ni siquiera ahora.

Definitivamente hubiera tenido pesadillas si durmiera solo esta noche. Soñaría con la demencia de esa persona, su espada atravesándome, y la sensación que tuve al clavar mi mano derecha en él... estaba seguro de eso.

Asuna se quedó mirándome como si comprendiera la razón que escondía mi petición.

Entonces, con sus mejillas quemándose al rojo vivo, asintió levemente.

La casa de Asuna en Salemburg, en la cual estaba de visita por segunda vez, todavía estaba lujosamente decorada, y esta vez me recibió con una calidez reconfortante. Los objetos que estaban distribuidos en el lugar reflejaban el excepcional gusto de su dueña. Pero a pesar de esto, Asuna dijo:

—V-Vaya... esto está bastante desordenado. No he venido muchas veces estos días y...

Riendo con un “jeje”, sonrió tímidamente y ordenó rápidamente los objetos que estaban dispersados.

—Prepararé la cena en un momento. Sólo lee el periódico o algo y espera.

—Ah, está bien.

Me enterré en el sofá luego de ver cómo Asuna se quitaba su equipo de batalla, se ponía un delantal, y desaparecía en la cocina. Entonces, tomé el gran periódico que estaba encima de la mesa. Aunque lo llamamos “periódico”, era simplemente una colección de rumores de esos jugadores que traficaban información. Pero ya que a este mundo le faltaban formas de entretenimiento, el periódico se transformó en una preciada fuente de comunicación con muchos suscriptores. Se componía únicamente de cuatro hojas, y sólo miré casualmente a la primera página antes de arrojarlo a un lado por la rabia. Esto se debió a que el titular que encabezaba la página era sobre el duelo entre Heathcliff y yo.

[Nuevo usuario de la habilidad Hojas Duales aplastado por la Espada Sacra]

Debajo del titular había una imagen de mí tendido en el piso frente a Heathcliff, tomada a través de Cristales de Registro. Cualquiera podría decir que sólo había añadido otra página a la invicta leyenda de Heathcliff.

Bueno, tal vez dejen de molestarme tanto si las expectativas sobre mis habilidades caen... Me ayudé a mí mismo a encontrar fácilmente una excusa aceptable. Entonces, cuando comencé a mirar la lista de mi inventario, un aroma tentador flotó desde dentro de la cocina.

La entrada de la cena era un filete hecho de la carne de un monstruo parecido a una vaca y estaba servido con la salsa especial de soja de Asuna. Aunque la categoría de los ingredientes no era muy alta, la preparación era simplemente perfecta. Asuna me miró con una gran sonrisa cuando me llené la boca de carne.

Mientras estábamos sentados frente a frente en el sofá, y bebíamos té luego de que la cena acabara, Asuna se puso bastante habladora por alguna razón. Hablaba sin fin, sobre temas como cuáles eran los tipos de armas que le gustaban o qué pisos tenían lugares turísticos famosos.

Al principio la escuchaba sorprendido, pero entonces Asuna de repente se quedó callada, lo cual me preocupó. Estaba sentada sin siquiera moverse y miraba a su taza de té como si estuviera intentando encontrar algo en ella. Su expresión era extremadamente seria, casi como si se estuviera preparando para una batalla.

—...oye, qué ocurre...

Pero antes que pudiera terminar de hablar, Asuna golpeó su taza de té fuertemente contra la mesa, y luego se levantó con brusquedad de su asiento y anunció:

—¡...Está bien!

Ella caminó hacia la ventana y tocó la pared para abrir el Menú de Control de la Habitación, y repentinamente apagó las luces. La oscuridad cubrió la habitación de inmediato, activando mi habilidad de escaneo de respaldo automáticamente, remplazando mi visión normal por visión nocturna.

La habitación estaba teñida por una luz azul no muy nítida, y Asuna brillaba de un color blanco por las luces de las farolas que llegaban desde afuera a través de la ventana. A pesar de que me encontraba confundido por su comportamiento, su belleza me hizo contener la respiración.

Su largo cabello que parecía de un azul oscuro, sus brazos y piernas blancas y esbeltas que sobresalían desde debajo de su túnica... todo reflejaba la débil luz y parecía como si estuviese brillando.

Asuna se quedó parada al lado de la ventana por unos momentos. No podía ver su expresión muy bien porque había agachado su cabeza. También sostenía su mano derecha sobre su pecho y parecía estar dudando sobre algo.

Justo cuando estaba a punto de preguntar qué ocurría, Asuna empezó a mover su mano izquierda. Sus dedos índice y pulgar se movieron en el aire, y la ventana de un menú apareció junto con el efecto del sonido que lo acompaña.

En la oscuridad teñida de azul, los dedos de Asuna se movían por la brillante y púrpura ventana del menú. Al parecer ella estaba manipulando el menú izquierdo, el cual controlaba la vestimenta del jugador.

Tan pronto como pensé esto, las medias que Asuna estaba usando hasta la rodilla desaparecieron, y las elegantes curvas de sus piernas quedaron al descubierto ante mis ojos. Sus dedos se movieron nuevamente y esta vez se quitó su corta túnica de una pieza. No pude evitar abrir mi boca y que mis ojos se abrieran totalmente... mi mente se había detenido por completo.

Ahora Asuna sólo tenía puesta su ropa interior. Sus pequeños ropajes apenas se las arreglaban para cubrir su pecho y su cintura.

—N-No mires... hacia acá...

Dijo ella, su débil voz temblaba. Pero incluso aunque haya dicho esto, no podía quitarle los ojos de encima.

Asuna trató de cubrir su pecho con sus manos cuando titubeó; sin embargo luego de levantar la cabeza y mirarme directamente, ella bajó sus manos con elegancia.

Tuve una impresión que me dejó como si mi alma hubiese abandonado mi cuerpo y sólo pudiera mirar inexpresivamente a Asuna.

La palabra “belleza” ni siquiera comenzaba a describirla. Su piel, matizada de partículas de luz azul, era suave y tersa. Su cabello parecía estar hecho de la seda más fina. Sus pechos se curvaban con tanta perfección que parecía, irónicamente, como si ningún motor gráfico existente pudiera generarlos. La curvatura de sus piernas que empezaba desde su delgada cintura me hacía pensar en la gracia de un animal salvaje.

Era imposible creer que su apariencia era una imagen de reproducción en 3D. Si tuviera que describirlo, era como una escultura hecha por Dios, por la cual había pasado un soplo de vida.

Los datos obtenidos por el NERvGear en el paso de calibración del registro del jugador determinaban el cuerpo de los avatares de los jugadores. Con eso en mente, cualquiera podría llamar un milagro a la existencia de un cuerpo tan perfecto.

Seguí mirando a su cuerpo casi desnudo como si mi alma hubiese abandonado al mío. Si Asuna no se hubiera cubierto a sí misma con sus brazos y no hubiera abierto su boca para hablar, podría haberme quedado en esa posición incluso por una hora.

El rostro de Asuna estaba tan rojo que podía adivinarlo incluso en la oscuridad matizada de azul de la habitación. Ella agachó su cabeza y habló:

—K-Kirito, tú también quítate la ropa... es emh, vergonzoso estar así yo sola.

Después de escuchar esto, finalmente capté el significado detrás de las acciones de Asuna.

En otras palabras, ella tomó lo que dije, que quería pasar la noche con ella, en un sentido mucho más profundo de lo que en verdad había querido expresar.

Tan pronto como entendí eso, también caí en un profundo pánico sin fondo. Como resultado, cometí el peor error de toda mi vida hasta este momento.

—Err... no, verás, sólo pensé... que sería bueno, si pudiéramos estar ju-juntos en una habitación esta noche...

—¿Eh...?

Mientras respondía estúpidamente con mis honestos pensamientos, esta vez fue Asuna la que se congeló con su boca muy abierta. Entonces, una expresión de rabia intensa y vergüenza se extendió a lo largo de su rostro.

—Tú... tú...

Su apretado puño derecho revelaba una intención casi visible de asesinato.

—¡¡Idiota...!!

El puño de Asuna, el cuál aceleró a una velocidad que utilizaba todas sus estadísticas de destreza, fue detenido justo antes de golpear mi cara por el Código de Prevención del Crimen y en su lugar liberó un fuerte sonido y un rocío de chispas moradas.

—¡A-Ahh...! ¡¡Espera!! ¡Lo siento, lo siento! ¡Cancela lo que he dicho!

Traté de explicar mientras agitaba mi mano frenéticamente hacia Asuna, quién estaba a punto de dar su segundo golpe sin prestarme atención alguna.

—¡¡Lo siento, me equivoqué!! Pe...Pero, de todas formas, ¿en realidad...puedes hacer... a-algo como esto? ¿En SAO...?

Asuna abandonó su postura de ataque y quedó un poco desconcertada, aunque aún estaba furiosa. Entonces, preguntó:

—¿Qui-Quieres decir que no lo sabes...?

—No, no lo sé...

Entonces, la expresión de Asuna cambió repentinamente de una de rabia a otra de vergüenza, antes que comenzara a explicar en voz baja:

—...en el menú de opciones, en el extremo inferior... hay una opción llamada <Apagar Código Ético>.

Era la primera vez que escuchaba una cosa así. Estoy seguro que esto no estaba disponible durante el tiempo beta de prueba, y que tampoco fue mencionado en el manual. Pensar que este era otro precio que tenía que pagar por jugar como un jugador solitario y por no tener ningún otro interés aparte de luchar.

Sin embargo esta información planteó una nueva pregunta que no pude evitar pensar. Ya que todavía no había recuperado toda mi habilidad de pensar bien, dije sin querer en voz alta:

—¿...lo...lo has hecho antes...?

Una vez más, el puño de acero de Asuna hizo brotar chispas moradas enfrente de mi cara.

—¡¡P-Por supuesto que no, idiota...!! ¡¡Simplemente lo escuché de las demás chicas del gremio!!

Me puse rápidamente de rodilla en el suelo ante ella y me disculpe infinitamente. Pasaron muchos minutos hasta que al fin logré tranquilizarla.

Una sola vela seguía brillando encima de la mesa, sus finos rayos de luz hacían que la piel de Asuna brillara débilmente mientras dormía en mis brazos. Pasé gentilmente un dedo por su blanca espalda; la cálida y suave sensación que viajó por las puntas de mis dedos era absolutamente intoxicante.

Asuna abrió lentamente sus ojos y miró en mi dirección. Pestañeó dos veces y entonces sonrió.

—Lo siento. ¿Te desperté?

—Sí. Tuve un sueño extraño. Acerca del mundo real...

Continuó sonriendo al frotar su cabeza contra mi pecho.

—En el sueño, me había preguntado si entrar a Aincrad y conocerte había sido todo un sueño, y estaba en verdad asustada. Es un alivio... que todo no haya sido un sueño.

—Sí que eres rara. ¿Acaso no quieres volver?

—Por supuesto que quiero. Quiero regresar, pero no quiero que todo lo que ha ocurrido aquí desaparezca. Aunque... ha sido un buen tiempo... aprecio estos dos años de vida. Ahora, estoy segura de esto.

La expresión de Asuna de repente se volvió seria y agarró mi mano derecha, la que había posado sobre su hombro, entonces la llevó a su pecho y la apretó con fuerza.

—...Lo siento mucho, Kirito. Debí... debí haber resuelto esto yo misma...

Inhalé y entonces exhalé profundamente.

—No...el objetivo de Cradil, la persona que lo llevó por ese camino fui yo. Esa era mi batalla.

Asentí lentamente mientras miraba directamente a los ojos de Asuna.

Se formaron lágrimas en los ojos castaños de Asuna mientras presionaba sus labios en contra de la mano que ella sostenía. Pude sentir sus suaves movimientos.

—Yo también... pasaré por esto a tu lado. Cada carga que tengas, la soportaré contigo. Lo prometo. Definitivamente te protegeré de ahora en adelante...

Esta era...

La línea que no había podido decir hasta ahora. No obstante en este momento, mis labios temblaron, y sólo podía oír los sonidos que salían por sí mismos desde mi garganta, desde mi alma.

—Yo también.

Una voz muy débil resonaba a través del aire.

—También te protegeré.

Aunque estas eran palabras simples, las había dicho de forma patéticamente tranquila y de una manera poco fiable. Sonreí agriamente mientras sostenía la mano de Asuna y dije:

—Asuna... en verdad te equivocas. Tú eres mucho más fuerte que yo...

Después de escuchar eso, Asuna pestañeó repetidamente y entonces sonrió.

—No, no lo soy. Usualmente me escondo detrás de otras personas en el mundo real. Incluso este juego no fue algo que yo compré.

Ella rió como si recién se hubiera acordado de algo.

—Este juego fue algo que mi hermano mayor compró, pero tuvo que viajar por negocios repentinamente, así que me puse a jugarlo en el día de la apertura. Él se decepcionó mucho por eso. Ahora debe estar realmente enojado porque lo he ocupado por dos años.

Pensé que Asuna era incluso más desafortunada al haber venido aquí en su lugar, pero sólo asentí.

—... Será mejor que vuelvas pronto y te disculpes.

—Sí... tendré que intentarlo arduamente...

Pero la voz de Asuna se desvaneció poco a poco mientras decía esto, mirando hacia abajo como si le tuviera miedo a algo y entonces se movió aún más cerca de mí.

—Emm... Kirito, sé que esto contradice a lo que acabo de decir... pero, ¿podríamos alejarnos de las líneas de fuego por un tiempo?

—¿Hmm...?

—De alguna manera estoy asustada... Finalmente nos las hemos arreglados para comunicar nuestros sentimientos, así que siento que algo malo sucederá si vamos a las líneas de fuego de inmediato... Tal vez sólo estoy un poco cansada.

Acaricié el cabello de Asuna en silencio y asentí tan sumiso que incluso me sorprendí a mí mismo.

—Sí, tienes razón... Yo también estoy un poco cansado...

Incluso si los números no habían cambiado, las batallas que habíamos peleado día tras días habían acumulado mucha fatiga que no podía ser vista. En especial por situaciones tan extremas como las de hoy. Incluso un arco se quebrará si alguien tira mucho de él. Definitivamente necesitábamos un descanso.

Sentí el impulso, que me había hecho combatir sin descanso, irse a la deriva. En estos momentos, sólo quería profundizar el vínculo entre nosotros dos.

Envolví mis brazos alrededor de Asuna, luego enterré mi rostro en su sedoso cabello y hablé:

—En la parte noroeste del piso veintidos, en medio de los bosques y los lagos... hay una pequeña villa. Es un buen lugar, sin monstruos. Allí se están vendiendo unas casas de campo. Podríamos mudarnos allí juntos... y entonces...

Asuna me miró cuando dejé de hablar.

—¿Entonces...?

Me las arreglé para mover mi lengua congelada y seguir hablando.

—...Ca-Casémonos.

Nunca voy a olvidar la sonrisa perfecta que Asuna me mostró en ese momento.

—Está bien...

Ella asintió ligeramente al mismo tiempo que unas lágrimas caían por sus sonrojadas mejillas.


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Capítulo 17 Editar

Dentro de SAO, había cuatro tipos de relaciones que podían tener dos jugadores.

La primera era la de dos personas que realmente no se conocían entre sí. La segunda era la de amigos. Los jugadores que se tenían en su lista como amigos podrían enviarse mensajes cortos entre sí, sin importar dónde se encontraran y también podían buscar sus respectivas ubicaciones en el mapa.

La tercera era la de compañeros de gremio. Aparte de los beneficios mencionados, también se ganaba un ligero aumento en sus estadísticas cuando iban en grupos con otros miembros del mismo gremio. El único inconveniente es que tenían que entregar una parte del dinero que se ganaba como una especie de impuesto para el gremio.

Hasta ahora, Asuna y yo éramos amigos y miembros del mismo gremio, a pesar del hecho de que estábamos tomando un descanso. Sin embargo, habíamos decidido avanzar al último tipo de relación.

El matrimonio... si bien, casarse era muy simple. La relación se establecía después de que un jugador enviara el mensaje de propuesta y la otra persona lo aceptara. Pero la diferencia entre el matrimonio y los demás tipos de relaciones eran incomparablemente distinta.

El matrimonio en SAO significaba compartir toda la información e ítems. Uno podía ver la ventana de estadísticas del otro por completo, e incluso sus ventanas de inventario se unían como una sola. En otras palabras, se confiaba las redes de seguridad más importantes que se tenía a su pareja. En Aincrad, donde las traiciones y el fraude eran comunes, pocos llegaban a establecer la relación de matrimonio, incluso entre las parejas más íntimas. Por supuesto, otra razón importante era debida a la muy desequilibrada proporción de la población entre hombres y mujeres.

El piso veintidós era una de las zonas menos pobladas en Aincrad. Debido a que era uno de los pisos inferiores, era especialmente grande; pero la mayor parte era ocupada por los bosques y los numerosos lagos que estaban dispersos alrededor por el área, por lo tanto, el área habitable era tan pequeña que podría llamarse una aldea. Los monstruos rara vez aparecían en la zona, y dado que el nivel de dificultad del laberinto fue excepcionalmente bajo, el piso fue despejado en tan sólo tres días y la mayoría de los jugadores no se acordaba mucho de él.

Asuna y yo decidimos comprar una pequeña casa de campo dentro del bosque de este piso para vivir. A pesar de que era pequeña, comprar una casa en SAO todavía costaba una cantidad considerable de dinero. Asuna se ofreció a vender su casa en Salemburg, pero me negué rotundamente, debido a que vender una casa perfectamente amueblada hubiese sido demasiado lamentable. Así que al final, reunimos todos nuestros artículos raros y los vendimos con la ayuda de Egil, que se las arregló para conseguir el dinero suficiente para comprar la casa.

A pesar de que Egil nos dijo con una expresión triste que si queríamos, podríamos usar el segundo piso de su tienda, yo creía que pasar una vida de recién casados en una tienda de un comerciante era demasiado trágico. Por otra parte, no me quería ni imaginar lo que sucedería una vez que se supiera el hecho de que la famosa Asuna se había casado. Pensé que deberíamos ser capaces de pasar nuestros días de forma pacífica en el escasamente poblado piso veintidós.

—Uwa, ¡Qué hermosa vista!

Asuna se inclinó hacia adelante, fuera de la ventana de nuestro dormitorio, pero a pesar de que este era nuestro dormitorio, sólo había dos habitaciones en toda la casa.

El paisaje era realmente impresionante. El lugar estaba cerca del borde de Aincrad, por lo que se podía ver a la vez los lagos brillantes, el bosque verde, y los cielos abiertos. Debido a que normalmente vivíamos con un techo de piedra a unos cien metros arriba de nosotros, los cielos abiertos nos dieron una inexplicable sensación de libertad.

—Solamente no te caigas mientras estás viendo el paisaje.

Dejé de organizar los artículos para el hogar y abracé a Asuna. Esta mujer ahora era mi esposa... mientras pensaba en esto, el calor de la luz del sol en el invierno, la maravillosa sensación de asombro, así como la sorpresa de lo lejos que habíamos llegado, se me precipitaron al mismo tiempo.

Antes de verme atrapado en este juego, yo era solamente un chico que iba a la escuela y luego volvía a casa sin ningún tipo de meta en la vida. Pero ahora, el mundo real se había convertido en un pasado lejano.

Si... si este juego era terminado, seríamos capaces de volver al mundo real... eso era lo que todos los jugadores, incluyéndonos, deseaban. Pero yo no podía dejar de sentirme ansioso cada vez que pensaba en ello. Inconscientemente empecé a abrazar más fuerte a Asuna.

—Me duele, Kirito... ¿Pasa algo malo...?

—L-Lo siento... Oye, Asuna...

Por un momento dejé de hablar, sin embargo tenía que preguntárselo.

—...Nuestra relación, ¿es sólo dentro del juego...? ¿Va a desaparecer una vez que regresemos al otro mundo?

—Me voy a enojar, Kirito.

Asuna se dio la vuelta y me miró con los ojos llenos de emoción.

—Incluso si esto sólo fuera un juego normal en lugar de esta extraña situación, aún así no me gustaría otra persona con tanta facilidad.

Ella apretó mis mejillas con ambas manos, y luego me dijo:

—He aprendido algo aquí, y eso es seguir intentándolo y nunca rendirse. Si regresamos al mundo real, definitivamente voy a buscarte otra vez Kirito, y te seguiré queriendo.

¿Cuántas veces me he maravillado del corazón honesto y fuerte de Asuna? O tal vez que el mío fuese demasiado débil.

Pero incluso si yo era el débil, todo estaría bien. Se me había olvidado por tanto tiempo lo cómodo que era depender de otra persona y que ésta dependiera de mí. No sabía cuánto tiempo seríamos capaces de quedarnos aquí, pero al menos nos encontrábamos lejos del campo de batalla durante este tiempo–

Dejé que mis pensamientos divagaran y concentré mis sentimientos sobre el suave y dulce aroma que llenaba mis brazos.


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Capítulo 18 Editar

El flotador conectado al sedal de la caña de pescar no se había movido ni una sola vez. La somnolencia invadía mi consciencia al tiempo que contemplaba el baile de la luz del sol reflejada en las relucientes ondas del lago.

Di un gran bostezo y levanté la caña de pescar. En el extremo del sedal, sólo un vacío gancho plateado brillaba a la luz, el cebo que había puesto en él había desaparecido.

Ya habían pasado más de diez días desde que nos mudamos al vigésimo segundo piso. Con el fin de recolectar el alimento diario, había borrado mi habilidad de espada a dos manos la cual entrené brevemente mucho tiempo atrás y la intercambié por la habilidad de pesca. Comencé a imitar a Taikoubou pescando, pero por alguna razón simplemente no podía atrapar nada. Mi puntuación de entrenamiento acababa de sobrepasar los seiscientos puntos, así que no esperaba capturar nada grande, pero creí que para entonces al menos ya debería haber pescado algo. En su lugar, solo pasaba día tras día desperdiciando los cebos que compraba en el pueblo.

—Aghh, esto es muy molesto...

Me quejé entre dientes, lancé a un lado mi equipo de pesca y luego me tiré al suelo. El viento que soplaba sobre el agua era gélido, pero el abrigo que Asuna me había hecho con su habilidad de costura me mantenía caliente. Asuna aún seguía perfeccionando esa habilidad, por tanto el abrigo no era tan bueno como la ropa que vendían en las tiendas NPC. Sin embargo no había ningún problema, puesto que era útil y me mantenía caliente.

Era entonces <El Mes del Ciprés> en Aincrad, lo cual significaba que en Japón era noviembre. Si bien casi estábamos en invierno, la pesca en SAO no tenía nada que ver con las estaciones. Tal vez sólo era que había empleado toda mi suerte en conseguir a mi bella esposa.

Al tiempo que pensaba esto, todo mi ser se llenó de felicidad y una sonrisa de oreja a oreja se dibujó en mi rostro. Entonces, repentinamente una voz llegó a mis oídos.

—¿Cómo te fue?

Me sobresalté por la sorpresa y cuando me di la vuelta vi a un hombre de pie en ese lugar.

Vestía gruesos ropajes, incluyendo un sombrero con orejeras y tenía en sus manos un equipo de pesca al igual que yo. Pero lo sorprendente era su edad. No importaba cómo lo mirase, parecía tener al menos cincuenta años de edad. Aquellos ojos detrás de sus gafas con marco de metal revelaban la edad de una persona mayor. Era sumamente raro ver a alguien tan mayor entre los adictos incondicionales al juego SAO. En realidad, anteriormente yo nunca había visto uno ¿Tal vez...?

—No soy un NPC.

Él sonrió con amargura como si hubiese leído mis pensamientos y descendió lentamente por la pendiente.

—D-Discúlpeme. Sólo me preguntaba...

—No, está bien. Es comprensible. Lo más seguro es que yo sea el jugador más viejo de por aquí.

Su saludable cuerpo se estremeció cuando soltó una vigorosa carcajada “Wah jaja”

—Disculpa.

Dijo mientras se sentaba a mi lado. Sacó de su cadera un estuche de cebos y luego abrió torpemente un menú pop-up, extrajo su caña de pescar y le colocó el cebo.

—Mi nombre es Nishida. Aquí soy un pescador, pero en Japón trabajaba como jefe de mantenimiento de una compañía de conexión de banda ancha llamada Tohto. Disculpa que no tenga mis tarjetas de presentación conmigo.

Se rio de nuevo.

—Ah...

Pude adivinar en su mayor parte el motivo por el cual él estaba en éste juego. Tohto era una empresa que operaba redes y había estado cooperando con Argas. Ellos eran los responsables de cuidar de la red que conectaba a los servidores de SAO.

—Soy Kirito. Me mudé aquí hace algún tiempo desde los pisos superiores. Usted... debió haber sido... parte del personal de mantenimiento de la conexión de red de SAO...

—Estaba a cargo.

Dijo Nishida al tiempo que asentía. Lo miré con sentimientos encontrados. Aquello significaba que el hombre se había visto envuelto en todo esto debido a su trabajo.

—Jajaja, mis superiores me dijeron que no había necesidad de iniciar sesión, pero no podía sentirme completamente satisfecho hasta ver mi trabajo con mis propios ojos, es por eso que terminé así, todo debido a las preocupaciones de un hombre mayor.

Él giró su caña con un movimiento increíblemente bueno mientras decía aquello. Uno podía afirmar que él tenía la maestría profesional de un pescador experto. Al parecer también le gustaba conversar ya que continuó haciéndolo sin esperar ninguna respuesta mía:

—Aparte de mí, hay otros veinte o treinta hombres mayores que terminaron aquí debido a diversas razones. La mayoría de ellos están viviendo de forma segura en la Ciudad de Inicio, pero yo disfruto esto mucho más que simplemente comer tres veces al día.

Alzó un poco su caña de pescar.

—He buscado buenos ríos y lagos sin descanso, he recorrido todo el camino hasta que finalmente llegué a este lugar.

—Oh ¿De verdad?... bueno, casi no hay monstruos en este nivel.

Nishida se limitó a sonreír ante lo que dije sin darme respuesta. Entonces habló:

—Y bien ¿Hay buenos lugares en los niveles superiores?

Me preguntó.

—Hmmm... Veamos, el sexagésimo primer piso era por completo un lago, bueno, en realidad más como un mar, además dicen que uno puede capturar peces enormes ahí.

—¡Ohh! Será mejor que vaya por allá algún día.

En ese momento, el flotador de la caña comenzó a hundirse rápidamente y Nishida no perdió el tiempo en tirar de él. Al parecer, su nivel de habilidad de pesca era bastante alto al igual que su destreza real para pescar.

—¡Woah, es enorme!

Al tiempo que me esforzaba en inclinarme hacia adelante, Nishida enrolló tranquilamente el sedal y rápidamente sacó el reluciente pescado azul. El pez se agitó en sus manos unas cuantas veces y luego desapareció para surgir en su inventario.

—¡Increíble...!

Nishida me dedicó una sonrisa tímida al levantar su cabeza para responderme:

—No es nada. Todo lo que necesitas hacer es incrementar tu habilidad de pesca.

Posteriormente añadió mientras se rascaba la cabeza:

—Sin embargo, aunque pueda pescarlos, sigo sin saber cómo cocinarlos apropiadamente... Me gustaría comer sashimi o pescado a la parrilla, pero no puedo hacer nada sin salsa de soya.

—Ah... cierto...

Dudé por un momento. Nosotros nos habíamos mudado aquí para evitar a la gente, pero me imaginé que esta persona no estaba realmente interesada en rumores y habladurías.

—...Yo sé de algo que sabe muy parecido a la salsa de soya...

—¡¿Cómo dices?!

Nishida se acercó a mí con sus ojos brillando detrás de las gafas.

Cuando Asuna me recibió con un saludo y vio a Nishida, sus ojos se agrandaron por la sorpresa, no obstante sonrió y dijo:

—Bienvenido a casa ¿Un invitado?

—Sí, él es el Señor Nishida, un pescador. Y ella es...

Mi voz se fue apagando al tiempo que volteaba a ver a Nishida ya que no estaba seguro de cómo presentarle a Asuna. Entonces ella le sonrió al viejo pescador y se presentó:

—Yo soy su esposa, Asuna. Bienvenido a nuestro hogar.

Ella asintió con confianza.

Nishida contemplaba a Asuna con la boca abierta. Vestía una sencilla falda larga, una camisa de tela de cáñamo, un delantal y un pañuelo en la cabeza. Se veía totalmente distinta a su imagen de imponente guerrera como miembro de los CdS, no obstante su belleza no sufrió ningún cambio.

Después de parpadear varias veces, Nishida finalmente volvió en sí y dijo:

—Ah, ahh, discúlpame. Quedé cautivado por un instante. Yo soy Nishida. Perdóname por importunarte de esta manera...

Se rascó la cabeza y se echó a reír.

Asuna aplicó todas sus impresionantes habilidades de cocina en el enorme pescado que Nishida había capturado y lo trajo a la mesa después de convertirlo en sashimi y pescado a la parrilla con salsa de soya como condimento. Con una mirada de alegría en su rostro, las fosas nasales de Nishida se agrandaron al tiempo que el aroma de la salsa de soya hecha a mano se esparcía por toda la casa.

Con la cantidad justa de aceite, sabía más parecido a un pez colirrubia que a un pez de agua dulce. Según Nishida, uno necesitaba tener por lo menos 950 puntos en pesca para poder atraparlo. Después de una breve conversación, nos concentramos en comer con los palillos.

Los platos quedaron vacíos en un abrir y cerrar de ojos. Nishida suspiró con un semblante de dicha absoluta mientras sostenía una taza de té caliente en sus manos.

—...Ah, eso estuvo muy bueno. Gracias. Y pensar que la salsa de soya existe realmente en este mundo...

—Oh, es hecha a mano. Si usted gusta, puede llevarse un poco.

Asuna trajo consigo una pequeña botella de la cocina y se la entregó a Nishida. Pensé que era una buena idea no revelarle la receta. Posteriormente Asuna esbozó una sonrisa y le dijo al agradecido Nishida:

—No se preocupe por eso, además usted nos trajo un muy buen pescado.

Ella continuó:

—Kirito nunca pescó nada.

Al escuchar aquel ataque tan repentino, yo simplemente di un sorbo a mi té en silencio antes de responder:

—Todos los lagos de esta zona son de nivel difícil.

—No, en realidad no. Sólo lo es el lago donde Kirito estaba pescando.

—Eh...

Lo que Nishida dijo me dejó sin palabras. Asuna agarró su estómago y comenzó a reír sin parar.

—¿Por qué lo configuraron así...?

—Bueno, a decir verdad, en ese lago...

Nishida bajó el volumen de su voz antes de continuar, por lo que Asuna y yo nos inclinamos hacia adelante.

—Yo creo que el dios local vive ahí...

—¿El dios local?

Nishida sonrió cuando Asuna y yo hicimos eco entre nosotros, luego empujó sus gafas y continuó hablando:

—En la tienda de ítems del pueblo hay un cebo que es mucho más caro que los demás. Tenía curiosidad de sus capacidades, así que decidí comprar uno para probarlo.

Tragué saliva instintivamente.

—Sin embargo, no pude pescar nada con ese cebo. Tras haberlo intentado en varios lugares, finalmente pensé en probar en ese lago de dificultad elevada.

—¿Usted, usted pescó algo?

—Bueno, algo mordió el anzuelo.

Nishida asintió con efusividad y luego su semblante se tornó en uno de arrepentimiento:

—Pero no pude sacarlo sólo con mi fuerza y terminé perdiendo mi caña de pescar. Solamente pude ver su sombra en los últimos momentos. No era simplemente grande; a eso sólo podrías llamarlo un monstruo, pero en un sentido distinto a los que aparecen en el campo.

Abrió sus brazos en toda su extensión. Aquel era probablemente el motivo detrás de su significativa sonrisa cuando dije “Casi no hay monstruos en este nivel”

—¡Uwah, quiero verlo!

Asuna exclamó mientras sus ojos brillaban. Entonces Nishida me devolvió la mirada y dijo:

—Así que te tengo una propuesta... ¿Tienes confianza en tu nivel de fuerza Kirito...?

—Bueno, debería estar bien...

—Entonces ¡¿Qué te parece si lo pescamos juntos?! Yo sostendré la caña hasta que muerda el anzuelo y después te dejo el resto a ti.

—Hmm, así que haremos <cambio> mientras pescamos... ¿Es eso posible...?

Ladeé mi cabeza.

—¡Intentémoslo Kirito! ¡Suena interesante!

Dijo Asuna con la palabra “emoción” escrita por toda su cara. La verdad era que yo también estaba bastante interesado.

—Entonces vamos a intentarlo.

Cuando respondí, Nishida esbozó una sonrisa.

—Ese es el espíritu, wa ja ja.

Esa noche.

Asuna se metió en la cama después de decir “Hace frío”, presionó su cuerpo contra el mío e hizo un sonido de satisfacción. Luego parpadeó con somnolencia y esbozó una sonrisa como si acabara de pensar en algo.

—...Hay tantas personas distintas aquí.

—Él era interesante ¿no crees?

—Sí.

Repentinamente la sonrisa de Asuna se desvaneció y murmuró.

—Hasta ahora, yo sólo había peleado en los pisos superiores. Me había olvidado por completo de que había gente que vivía una vida normal...

—No quiero decir que somos especiales; pero como tenemos un nivel lo suficientemente alto para pelear en el frente, supongo que también significa que tenemos una obligación con ellos.

—...Nunca lo había pensado de ese modo... Yo siempre había creído que volverse fuerte era simplemente una manera de sobrevivir.

—Creo que mucha gente va contar contigo a partir de ahora. Por supuesto, eso me incluye a mí.

—...Salvo que debido a mi personalidad, el escuchar este tipo de expectativas sólo me dan ganas de salir huyendo.

—Oh, tú.

Le acaricié el cabello a Asuna al tiempo que ella hacía una mueca de disgusto y deseé que esta vida continuase por mucho más tiempo. Algún día tendremos que regresar al frente de batalla por el bien de Nishida y los otros jugadores. Pero al menos por ahora...

En base a los mensajes que Egil y Cline me habían enviado, yo sabía que la estaban pasando mal tratando de ganar el septuagésimo quinto piso. Sin embargo, yo creía desde el fondo de mi corazón que lo más importante para mí en ese momento era aquella vida con Asuna.


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Capítulo 19 Editar

Tres días después, Nishida nos informó que esa mañana iría a pescar para el dios local. Cerca de treinta personas estarían allí mirando, ya que al parecer que él le había avisado a sus amigos pescadores sobre esto.

—Qué problemático. Asuna... ¿qué deberíamos hacer?

—Hmm...

A decir verdad, no fuimos muy felices por esto. Habíamos venido hasta aquí para escondernos de los chismosos y de los fans de Asuna, así que dudábamos un poco si aparecer ante tantas personas.

— ¡¿Qué tal esto?!

Asuna juntó su cabello y lo levantó. Luego se tapó la cara hasta los ojos un gran pañuelo. No se detuvo allí y presionó algunos botones en su ventana del menú para ponerse un abrigo normal.

—S-Sí. Bastante bueno. Luces de verdad como esposa de un granjero.

— ¿Es eso... un cumplido?

—Por supuesto. En mi caso, nadie me reconocerá si no llevo puesto equipo de batalla.

Antes de que saliera el sol, salí de la casa con Asuna, quién llevaba nuestra canastilla de picnic. Puede ser que solo la haya mencionado cuando llegamos, pero insistió en que era parte del disfraz.

El día de hoy estaba fresco para ser un día del comienzo del invierno. Después de caminar a través del bosque de grandes pinos por unos momentos, pudimos finalmente ver la resplandeciente agua entre los troncos. Muchas personas estaban reunidas allí. Cuando me acercaba nerviosamente, una conocida figura fornida nos saludó con la mano, sonriendo.

—Gua-ja-ja, ¡Qué aliviado que tengamos un clima tan genial hoy!

—Hola, Nishida oji-san.

Asuna y yo asentimos. Él nos contó que la asamblea de personas aquí presentes, de varias edades eran todos miembros de un gremio de pesca liderado por Nishida. Saludamos a todos nerviosamente, pero al parecer nadie reconoció a Asuna.

Dejando eso a un lado, Nishida oji-san era mucho más activo de lo que había imaginado. Él debió haber sido un buen líder de su equipo dentro de su compañía. La atmósfera ya era enérgica, debido a que el grupo ya había tenido una competición de pesca antes de que llegáramos.

—Eh~ entonces, ¡Entonces finalmente se dará inicio al evento principal de hoy!

Anunció Nishida en voz alta mientras caminaba hacia nosotros con una larga caña de pescar en sus manos, y los espectadores aclamaron de la emoción. Miré a la caña de pescar que sostenía, mis ojos examinaron el palo sin pensarlo mucho hasta que la parte final de artículo me sorprendió.

Había un lagarto, uno anormalmente grande. Era tan largo como el antebrazo de un adulto. Su piel roja y negra de aspecto venenoso brillaba como si enfatizara su frescura.

—Hiiiiii...

Asuna lo notó incluso después de que yo lo hiciera, y su expresión se congeló mientras daba varios pasos hacia atrás. Si este era el cebo, entonces lo que intentásemos capturar tenía que ser increíble.

Pero antes que tuviera tiempo para preguntar, Nishida se volteó hacia el lado y levantó su caña de pescar. Con un corto grito, él lo balanceó de una forma impresionante, y el gran lagarto dibujó un arco en el aire antes de caer en el agua con un amplio chapoteo.

La pesca casi no tenía tiempo de espera en SAO. Una vez que hubieras puesto el cebo en el agua, o un pez lo mordía dentro de una docena de segundo, o perdías el cebo. Tragamos involuntariamente al ver que la línea se hundía en el agua.

Luego de unos pocos segundos, la caña de pescar se retorció varias veces. Pero Nishida no se movió ni una pulgada.

— ¡Es-está aquí, Nishida-san!

— ¡Aún no!

Detrás de los lentes de Nishida, los dos ojos que habitualmente pertenecían a un abuelo de buen carácter, resplandecían iluminados. Nishida siguió mirando el final de la caña de pescar sin moverse mientras ésta se retorcía.

Entonces la caña de pescar se sacudió más fuerte.

— ¡Ahora!

Nishida hizo con fuerza su pequeño cuerpo hacia atrás y tiró de la caña utilizando todo su cuerpo. Pude adivinar que la cuerda estaba muy tirante con solo verla, la cuál también produjo un sonido agudo.

—¡¡Cogió el cebo!! ¡¡Te encargo el resto!!

Tiré con prudencia de la caña que Nishida me pasó, pero ésta ni siquiera se movió un poco. Se sentía como si el anzuelo se hubiera prendido de algo en el suelo. Miré a Nishida, preocupado si acaso el pez había en realidad mordido el cebo, y entonces, en un pestañeo...

La cuerda comenzó a ser tirada desde dentro del agua con una explosión de poder.

— ¡Ahhh!

Rápidamente enterré mi pie en el suelo y lo levanté nuevamente. La fuerza aplicada pronto pasó el modo normal.

— ¿Es-Está bien estirar esto?

Le pregunté a Nishida, preocupado sobre la durabilidad de la caña de pescar.

— ¡Es de la más alta calidad! ¡Puedes tirar de ella todo lo que quieras!

Asintió Nishida, con su rostro rojo de la emoción. Corregí mi agarre en la caña y entonces tiré de ella con todas mis fuerzas. La caña de pescar se dobló en la mitad, convirtiéndose en una gran U.

Cuando cada jugador sube de nivel, puede escoger entre elevar su fuerza o destreza. Los usuarios de hachas como Egil elegirían la fuerza, mientras que los usuarios de estoque como Asuna se enfocarían en la destreza. Aunque yo era un usuario de espada normal y elevé ambos puntos, mi preferencia personal priorizó la destreza un poco más que la fuerza.

Pero al parecer estaba ganando esta guerra de tirones, lo más probable es que fuera porque mi nivel en sí mismo era alto. Retrocedí lentamente, haciendo que la inmensa cosa saliera poco a poco del agua.

—Ah, ¡¡Puedo verlo!!

Asuna se inclinó sobre el agua y apuntó hacia ella. Yo estaba inclinado hacia atrás y lejos del lago así que no podía comprobarlo. Los espectadores armaron un bullicio mayor y se inclinaron para mirar el agua, la cuál se profundizaba rápidamente al dejar la orilla. No pude reprimir mi curiosidad y enfoqué toda mi fuerza en tirar de la caña de pescar.

—¿...?

De repente algo sobrecogió a todos los espectadores que habían estado inclinados sobre el agua. Cada uno de ellos se alejó unos pocos pasos del agua.

— ¿Qué ocurre...?

Antes de que siquiera dejara de hablar, todos se dieron la vuelta y huyeron. Incluso Asuna y Nishida pasaron uno a cada lado mío, con rostros pálidos. Estaba a punto de mirar atrás para verlos cuando... el peso desapareció de mis manos y caí de espaldas.

Ah, ¡¿La cuerda se rompió?!

Mientras pensaba eso, tiré la caña a un lado y corrí en dirección al lago. En ese momento, la resplandeciente superficie del agua repentinamente se abalanzó hacia arriba.

— ¿¡Eh...!?

Quedé congelado en el lugar con mis ojos muy abiertos, y en ese momento escuché la lejana voz de Asuna:

—¡¡¡Kirito-kuuuun, es peligrosooooo!!!

Cuando volteé vi que Asuna, Nishida y todos ya habían llegado al terraplén que se erguía en el borde del lago, lugar que estaba bastante lejos de mí. Podía oír el fuerte salpicar del agua detrás de mí cuando finalmente entendí lo que ocurría. Entonces, con una sensación de inquietud, me di vuelta.

El pez estaba de pie.

Para ser más precisos, la criatura es como un Celacanto, una mezcla entre un pez y un reptil, excepto que este se inclinaba más hacia los reptiles. Estaba parado sobre el pasto con sus seis poderosas patas y me miraba por encima mientras que agua caía de él, como una cascada.

Dije que ‘me miraba por encima’ porque esta cosa era por lo menos de dos metros de alto. Su boca, que parecía poder tragarse una vaca entera, se ubicaba solo un poco más arriba que mi cabeza, con una pierna de lagarto que me era familiar, sobresaliendo de ella.

A cada lado de la cabeza de este antiguo y colosal pez, había dos ojos del porte de una pelota de básquetbol que se encontraron con los míos. Un cursor amarillo apareció automáticamente para marcarlo como un monstruo.

Nishida nos había dicho que el dios local de este lago era un monstruo en un sentido diferente al de esos que se conocían normalmente.

¿De qué forma era diferente? Esa cosa era un monstruo en todo el sentido de esta palabra.

Forcé una sonrisa y retrocedí unos pasos. Entonces di la vuelta y arranqué. El gran pez detrás mio dio un atronador rugido y comenzó a seguirme con pasos que mecían el suelo.

Aproveché mis estadísticas de destreza hasta el límite mientras corría como si estuviera volando. Alcancé a Asuna en unos pocos segundos y me quejé escandalosamente,

— ¡E-E-Eso fue injusto! ¡Huiste tú sola!

— ¡Uwa, este-no-es-el-momento-de-decir-eso-Kirito-kun!

Volteé y vi al gran pez corriendo en dirección nuestra con una velocidad impresionante a pesar de su gran tamaño.

—Ooh, está corriendo en el piso... ¿Así que es un dipnoi...?

—¡¡Kirito san, este no es el momento de decir cosas sin sentido como esa!! ¡¡Debemos huir rápido!!

Esta vez fue Nishida quien gritó del miedo. Las docenas de espectadores estaban impresionados de la situación, y muchos de ellos estaban sentados en el suelo, estupefactos.

—Kirito-kun, ¿trajiste tus armas?

Dijo Asuna mientras acercaba su rostro al mío. Sí, sería bastante difícil hacer que todos se ordenaran lo suficiente como para escapar en este tipo de situación...

—Lo siento, no lo hice...

—Oh bueno, entonces no tengo más opción...

Asuna sacudió su cabeza mientras encaraba al inmenso pez que se nos acercaba. Ella manipuló velozmente el menú con pulso seguro.

Mientras Nishida y los demás espectadores miraban sorprendidos, Asuna se quitó el abrigo y la bufanda de espaldas a nosotros. Su cabello castaño danzaba salvajemente en el viento y reflejaba la luz del sol.

Aunque ella llevaba puesto solo una falda larga color pasto y una camisa de tela de cáñamo, un estoque brilló al lado derecho de su cadera como un espejo. Lo sostenía con su mano derecha, y la espada daba un claro sonido metálico mientras ella esperaba con resolución la llegada del inmenso pez.

Nishida, que estaba parado al lado mío, finalmente recuperó sus sentidos y sacudió mi brazo mientras gritaba,

— ¡Kirito-san! ¡¡Tu, tu esposa corre peligro!!

—No, podemos dejarla encargarse de esto.

— ¿¡Qué estás diciendo!? S-Si eso es lo que dirás, entonces yo...

Él asió una caña de pescar de un compañero que estaba cerca y se preparó para correr hacia Asuna con una expresión trágica en su rostro. Tuve que detener rápidamente al viejo pescador.

El pez gigante no bajó la velocidad ni un poco. Abrió su gran boca, la cuál estaba guarnecida con incontables y filosos dientes, y abalanzó todo su cuerpo hacia Asuna como si intentara tragarla entera. Asuna alejó el lado izquierdo de su cuerpo del pez mientras que su mano derecha salía volando con una luz de un blanco plateado manando de ella.

Una enceguecedora luz estalló en la boca del pez con un efecto de sonido explosivo. El pez fue tirado a gran altura en el cielo, pero Asuna ni siquiera se había movido de su lugar.

Aunque el gran tamaño del monstruo producía temor, yo había supuesto que su nivel no podía ser muy alto. No había manera que un monstruo de un piso tan bajo, especialmente uno relacionado a un evento relacionado con la pesca, fuera demasiado poderoso. Después de todo, SAO era un juego que se ajustaba al patrón normal de los juegos en línea.

El pez cayó en el suelo con un golpe, su HP se había reducido bastante por el ataque de Asuna. Entonces, Asuna sin piedad emprendió una cadena de ataques consecutivos dignos de su apodo <Destello>

Nishida y los demás espectadores miraban atónitos como Asuna activaba una habilidad tras otra mientras daba pasos con gracia, como si bailara. ¿Era la belleza o la fuerza de Asuna lo que los hipnotizaba? Pensé que probablemente eran ambas.

Mientras Asuna balanceaba su espada con una presencia que sobrecogía a todos a su alrededor, ella vio que el HP de su oponente estaba en la zona roja y saltó hacia atrás para ensanchar la distancia entre ellos. Luego de dar un pie en el suelo, se lanzó por completo a la carga. Corrió en dirección al pez, dejando un rastro de luz detrás de ella como si fuera un cometa. Esta era una de las habilidades de estoque más altas <Destello Penetrante>.

Con un efecto de sonido similar al de un estampido supersónico, el cometa atravesó al pez desde su boca hasta su cola. Asuna se deslizó hasta detenerse, el monstruo inmenso detrás de ella se quebró en numerosos fragmentos de luz y se dispersó. Hubo un gran estruendo, el cual creó una onda enorme en la superficie del agua.

Asuna envainó su estoque con un “clink” y caminó con indiferencia hacia nosotros. Nishida y los otros pescadores quedaron boquiabiertos, incapaces de siquiera moverse.

—Oye, buen trabajo.

—No es justo, hacerme pelear sola. Vas a comprar el almuerzo la próxima vez.

—Nuestro dinero ahora son datos compartidos.

—Oh, cierto...

Mientras Asuna y yo continuábamos nuestra relajada conversación, Nishida finalmente se las arregló para pestañear y abrió su boca.

—... ah, eso fue sorprendente... Señorita, usted, usted es verdaderamente fuerte. Esto puede ser un poco grosero, pero ¿cuán alto es su nivel...?

Asuna y yo nos miramos mutuamente. Mantener mucho tiempo este tema podía ser peligroso para nosotros.

—A-Antes que eso, miren, el pez ha dejado un artículo.

Asuna presionó un par de cosas en su ventana y una caña de pescar de plata apareció en sus manos. Ya que un monstruo la había dejado, era más que nada como un extraño artículo no apto para la venta.

—Oh, ooh, ¿¡Esto es!?

Nishida recibió la caña de pescar con los ojos brillantes. Todos los espectadores se interesaron en el objeto también. De esa manera pensé que nos la habíamos arreglado para evitar esta crisis sin problemas...

— ¿Eres... eres Asuna de los Caballeros de la Sangre...?

Un joven jugador dio varios pasos para acercase y miró fijamente la cara de Asuna. Entonces su cara brillo.

— ¡Sí, eres tú! ¡¡Incluso he conseguido una foto!!

—Ah...

Asuna forzó una sonrisa y dio algunos pasos atrás. Los espectadores entonces duplicaron su excitación.

— ¡Es, es un gran honor! Ser capaz de ver a Asuna-san peleando tan cerca... ¡Oh, sí! ¿Puedes, puedes darme un autogra...?

El joven hombre repentinamente se detuvo y entonces nos miró alternadamente a Asuna y a mí unos segundos, y finalmente murmuró sorprendido:

— ¿Ustedes... dos están... casados?

Fue mi turno de forzar una sonrisa. Ambos estábamos de pie con sonrisas forzadas mientras gritos de angustias se levantaron alrededor de nosotros.

Nuestra luna de miel secreta terminó de esta forma después de que pasaran tan solo dos semanas. Pero tal vez podríamos considerarnos afortunados de ser parte de este evento hasta el fin.

Esa noche recibimos un mensaje de Heathcliff, pidiéndonos ser parte de la batalla del jefe del septuagésimo quinto piso.

A la mañana siguiente.

Cuando me senté al borde de la cama y miré fijamente el suelo, Asuna, quien había terminado de arreglarse, caminó hacia mí mientras sus botas de acero resonaban contra el suelo

—Hey, no puede ser así para siempre

—Pero solo han pasado dos semanas.

Respondí infantilmente y levanté mi cabeza. Pero no podía negar que era muy atractivo volver a ver a Asuna en su uniforme blanco y rojo por primera vez desde hace tiempo.

Viendo que habíamos dejado temporalmente el gremio, podíamos haber rechazar la petición. Pero la última línea del mensaje, que “algunas personas ya habían muerto”, resonaba en nuestras mentes.

—Bueno, al menos deberíamos ir a escuchar cómo van las cosas. Vamos, ¡Ya es hora!

Cuando ella me dio un golpecito en la espalda, finalmente me paré de mala gana y abrí mi pantalla de equipamiento. Debido a que no éramos parte del gremio en ese momento, me puse mi familiar chaqueta de cuero negro y un set minimalista de armadura, luego colgué mis dos espadas con las vainas cruzadas en mi espalda. El gran peso sobre mi espalda se sentía como si se estuviera quejando de estar tanto tiempo en el inventario. Con un movimiento rápido, las saqué un poco y las volví a envainar nuevamente, y un sonido metálico se escuchó alto y claro a lo largo de la habitación.

—Sí. Esta apariencia te queda mejor.

Asuna sonrió y abrazó mi brazo derecho. Miré hacia atrás y me despedí de nuestro hogar, ya que estaríamos lejos un tiempo.

—... Hagamos esto rápido y luego volvamos.

— ¡Sí!

Nos miramos el uno al otro y asentimos. Entonces abrimos la puerta y caminamos al exterior, al frio aire invernal.

En la puerta de la plaza del vigésimo segundo piso, encontramos a Nishida esperándonos con una caña de pescar en sus manos. Habíamos hablado solo con él cuando nos estábamos yendo.

— ¿Podríamos hablar un poco?

Asentí a la petición de Nishida, y los tres nos sentamos cada uno en un banco de la plaza. Nishida comenzó a hablar lentamente mientras miraba fijamente hacia los pisos superiores.

—A decir verdad... hasta hoy, historias sobre gente peleando para despejar el juego en los pisos superiores sonaban como viniendo de otro mundo... Tal vez ya había renunciado a la idea de dejar este lugar.

Asuna y yo lo escuchamos en silencio.

—Creo que ya sabes esto, pero la industria del “IT” avanza casi a diario. Había empezado esta carrera cuando era joven, así que fue capaz de mantenerme acorde a la industria en ese entonces. Pero ahora, había salido del campo cerca de dos años, y pensé que sería imposible para mí ponerse al día nuevamente. Como no sé si podría volver a mi antiguo trabajo o no, o si sería tratado como un obstáculo y simplemente me despedirían, pensé que sería mejor para mí continuar pescando aquí...

Dejó de hablar y sonrió con su viejo y arrugado rostro. No sabía que decir. Supuse que no podría ni siquiera imaginar todas las cosas que perdió cuando se volvió prisionero en SAO.

—Yo también...

Asuna repentinamente empezó a hablar.

— Hasta hace medio año, también pensé sobre ese tipo de cosas y lloraba por mi misma cada noche. Cada día que pasé aquí, sentí como si todo: mis amigos, mi familia, ir a la universidad, cada cosa relacionada con el mundo real estaba en ruinas. Siempre soñé con el otro mundo cuando dormía... pensé que todo lo que podía hacer era hacerme más fuerte rápidamente, limpiar el juego más rápido, y la única manera de hacerlo era entrenando fanáticamente mis habilidades de armas.

Miré a Asuna sorprendido. Si bien nunca antes presté mucha atención por los otros... nunca sentí algo como eso durante todas las interacciones con Asuna. Bueno, esta no sería la primera vez que habría supuesto la personalidad de alguien de manera equivocada...

Asuna atrapó mi mirada y sonrió brevemente antes de continuar:

— Pero un día, hace medio año aproximadamente, después de justo haberme teletransportado a la ciudad de la línea del frente, vi a alguien tomando una siesta sobre el césped de la plaza. Se veía como si fuera de un nivel bastante alto, por lo que me enojé y le dije: “¡Si puedes matar el tiempo acá, ve a las mazmorras e intenta limpiarla un poco más...!”

Entonces Asuna cubrió su boca con su mano y rio.

— Entonces esa persona inesperadamente respondió: “Es la mejor estación en Aincrad y el clima es realmente bueno también. Sería un desperdicio ir a las mazmorras en un día como este”. Luego hizo un gesto en el espacio a su lado y dijo: “¿Por qué no tomas una siesta también?” Era muy grosero.

Asuna dejó de sonreír, sus ojos se volvieron distantes antes de continuar:

— Pero lo que dijo me sorprendió. Me di cuenta que “esta persona estaba viviendo adecuadamente dentro de este mundo”. No le preocupó perder los días en el mundo real y se concentró en experimentar cada día dentro de este mundo. Descubrí que realmente hay personas como esta, así que despedí a los otros miembros del clan e intenté quedarme a su lado. Debido a que el viento se sentía tan bien... justo el calor adecuado para la gente, me quedé dormida. No tuve ninguna pesadilla esa vez, y fue probablemente la primera vez que tuve un tan buen sueño desde que llegué a este mundo. En el momento en que me desperté, ya era tarde y esa persona me miraba con impaciencia. Esa persona era él...

Cuando terminó, Asuna tomó fuertemente mi mano, por lo que me sentí sumamente avergonzado, ya que tenía algunos recuerdos como esos, pero...

—Lo siento, Asuna... no quería decir nada tan profundo, solo quería tomar una siesta...

— ¡Lo sabía incluso si no lo hubieras dicho!

Asuna puso mala cara, luego se volteó hacia Nishida con su rostro sonriente antes de continuar:

—Desde ese día... Fui a dormir pensando en él, y como resultado las pesadillas se fueron. Me enteré donde estaba su pueblo natal y dediqué algo de tiempo para ir a verlo de vez en cuando... entonces comencé a mirar con optimismo el venir de cada día... Cuando me di cuenta de que estaba enamorada, me sentí muy feliz y juré atesorar esa emoción. Ese fue el primer momento que pensé que venir a este mundo fue lo mejor que...

Asuna bajó su cabeza, frotando sus ojos con sus guantes, y entonces suspiró.

—Kirito-kun es el significado detrás de los dos años de mi vida que pasé aquí. Es también la prueba de que estoy viva y la razón para mirar hacia el futuro. Me había puesto el Nerve Gear y venido a este mundo para conocerlo. Nishida-oji-san... puede que no me corresponda decir esto, pero creo que definitivamente has logrado algo en este mundo. No hay duda de que este es un mundo virtual, que todo lo que vemos y tocamos es una imitación hecha de datos. Pero para nosotros, nuestros corazones existen en esta realidad. Si esto es verdad, entonces cada experiencia aquí debería ser verdad también.

Nishida parpadeó continuamente y asintió varias veces. Sus ojos se encontraban húmedos tras sus lentes. También intentaba hacer mi mejor esfuerzo para contener mis lágrimas.

“Fui yo”, pensé. Yo fui quien fue salvado cuando no podía encontrar una razón para seguir viviendo, ya sea cuando estaba en el mundo real o después, llegando a este mundo.

—Sí. Sí, tienes razón...

Nishida miró nuevamente hacia el cielo y habló.

—Lo que he oído aquí es también una experiencia que no tiene precio. Y el haber capturado un pez de cinco metros tampoco lo tiene... Parece que mi vida aquí no ha carecido de sentido. No fue sin sentido en absoluto.

Nishida asintió y entonces se puso de pie.

—Ah, parece que he tomado mucho de su tiempo. Creo firmemente que si gente como tú pelea por nuestra libertad, entonces podríamos retornar todos al mundo real pronto... Aunque no hay nada que pueda hacer para ayudar, podría por lo menos animarlos y apoyarlos.

Nishida sostuvo nuestras manos y las estrechó.

—Volveremos. Por favor acompáñenos cuando lo hagamos.

Como lo prometí con mi dedo índice, Nishida asintió con una gran sonrisa en su rostro mientras las lágrimas corrían por su rostro.

Estrechamos firmemente las manos con Nishida y, entonces, nos acercamos a la puerta de teletransporte. Como entramos al espacio que brillaba como una ilusión, Asuna y yo nos miramos y abrimos nuestras bocas al mismo tiempo.

— ¡Teletransporte...Grandum!

El resplandor azul que comenzó a cubrir nuestra visión, borró la imagen de Nishida despidiéndose de nosotros con su mano.


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Capítulo 20 Editar

— ¿¡El grupo de exploradores fue eliminado¡?

Fuimos bienvenidos con esta terrible noticia, cuando regresamos por primera vez a la sede de los Caballeros de Sangre en Grandum después de dos semanas.

En este momento nos encontrábamos en uno de los pisos más altos de la torre de hierro, dentro de la sala de conferencias en donde habíamos hablado con Heathcliff por última vez. Heathcliff se sentó en el centro de la gran mesa semicircular, vestido con sus habituales túnicas largas. Los otros líderes del gremio se sentaron a cada lado de él, excepto que esta vez Godfrey no estaba presente.

Heathcliff entrecruzó los huesudos dedos de sus manos delante de su rostro y asintió lentamente, con una expresión sumamente seria.

—Eso sucedió ayer. Nos tomó bastante tiempo trazar el laberinto del septuagésimo quinto piso, pero pudimos terminarlo sin ninguna víctima. Aunque imaginé que íbamos a tener un difícil momento derrotando al jefe...

Tenía la sensación de que algo así podría suceder. La razón era que, de todos los jefes de laberinto, solo los de los pisos veinticinco y cincuenta eran extraordinariamente grandes y poderosos, lo que dio como resultado que hubiera grandes cantidades de bajas en ambas batallas.

La lucha contra el gigante de dos cabezas en el piso veinticinco prácticamente aniquiló a las tropas de élite de <El Ejército>, lo cual fue la principal causa de su caída como organización. Cuando el monstruo de seis brazos, que parecía una estatua metálica de Buda, lanzó un feroz ataque en la batalla del piso cincuenta, muchos jugadores asustados se teletransportaron sin permiso y eso casi causó el colapso del frente de batalla. Si los refuerzos hubieran llegado tan solo un poco después, nos habríamos enfrentado contra la devastación total. De hecho, la persona que había mantenido el frente de batalla por si solo hasta que el apoyo llegó, se encontraba en estos momentos justo enfrente de mí.

Si un jefe excepcionalmente fuerte nos aguardó cada 25 niveles, entonces era muy probable que este jefe fuera igual de poderoso.

—... Por lo tanto, envié un grupo explorador de veinte hombres formados por miembros de cinco gremios diferentes.

Heathcliff continuó de forma monótona. Dado que sus ojos ahora se encontraban medio abiertos, era imposible percibir las emociones detrás de sus ojos color cobre.

—Ellos exploraron con sumo cuidado. Diez de ellos se habían quedado afuera de la sala del jefe mientras que los otros diez entraron... pero cuando llegaron al centro de la sala, las puertas se cerraron al mismo tiempo que el jefe apareció. De acuerdo con los informes de los diez que esperaban fuera, las puertas permanecieron cerradas durante más de cinco minutos, y nada de lo que hicieron, como forzar cerraduras o embestir la puerta, tenía efecto alguno. Cuando por fin se abrieron las puertas...

El borde de la boca de Heathcliff se puso tenso. Cerró los ojos por un momento y luego continuó.

—No había nadie en la habitación. El jefe y los diez hombres habían desaparecido. No había ningún rastro de teletransportación. No regresaron... y envié a alguien a comprobar la lista de la muerte en el monumento metálico dentro del Castillo de Hierro Negro para confirmarlo...

Él no dijo en voz alta la parte siguiente y simplemente negó con la cabeza. Junto a mí, Asuna contuvo el aliento y luego se las arregló para poder hablar:

—Diez...personas... ¿Cómo sucedió esto...?

— ¿Un área anti-cristal?

Heathcliff asintió brevemente a mi pregunta.

—Esa es la única explicación. Según el informe de Asuna, en el piso setenta y cuatro sucedió lo mismo, así que es muy probable que de ahora en adelante cada sala de jefe tenga áreas con efectos anti-cristal.

—Maldita sea...

Yo maldije. Si era imposible el escape de emergencia, las posibilidades de que el número de personas que murieran debido a circunstancias inesperadas se incrementaría drásticamente. Que no haya ninguna baja, esa era la directriz más importante a seguir mientras se ganaba el juego. Pero era imposible ganar a menos que derrotáramos a los jefes...

—Esto se ha convertido cada vez más en un verdadero juego de la muerte...

—Sin embargo, no podemos renunciar a ganar este juego sólo por esto...

Heathcliff cerró los ojos y luego habló con voz tranquila pero decidida:

—Además del área anti-cristal, la habitación también bloqueó la salida tan pronto como el jefe apareció. Dado que este es el caso, sólo podemos atacarlo con el equipo más grande de jugadores que podamos ordenar y coordinar. En un principio no quería traerlos de vuelta a ustedes dos debido a que se acababan de casar, pero espero que puedan comprender nuestro dilema.

Le respondí encogiendo los hombros.

—Nosotros le ayudaremos. Pero voy a poner la seguridad de Asuna como mi principal prioridad. Si surge una situación de peligro, la defenderé antes que el resto del partido.

Heathcliff sonrió de una manera casi imperceptible.

—Aquel que desea proteger a otro es capaz de desatar la más grande fuerza. Espero con interés tus logros en el campo de batalla. El ataque se iniciará en tres horas. Treinta y dos personas, incluyéndolos, están esperando a participar. Nos reuniremos frente a la puerta teletransportadora de Collinia en el septuagésimo quinto piso a la una en punto. Pueden retirarse.

Cuando terminó de hablar, el paladín rojo y sus hombres se levantaron y salieron de la habitación.

—Tres horas... ¿Qué debemos hacer?

Preguntó Asuna distraídamente mientras se sentaba en el banco de metal. Yo simplemente miraba en silencio. Su cuerpo, que estaba cubierto por un uniforme de combate negro con adornos rojos, su largo y sedoso cabello, sus brillantes ojos cafés... ella era tan hermosa como una joya preciosa.

Cuando se dio cuenta de que me quedé mirándola, Asuna se sonrojó y preguntó con una sonrisa avergonzada:

—¿Qu...Qué?

Con indecisión abrí mi boca:

—... Asuna...

—¿Qué?

—...Por favor no te enfades y escúchame. Esta lucha con el jefe de hoy... ¿puedes no participar y esperar aquí a mi regreso?

Asuna primero me miró, luego bajó la cabeza con una expresión melancólica y dijo:

—... ¿Por qué dices eso...?

—A pesar de lo que dijo Heathcliff, simplemente no podemos predecir lo que sucederá en un lugar donde los cristales no se pueden utilizar. Tengo mucho miedo... cuando pienso... que algo te va a pasar...

—... ¿Quieres que te espere en un lugar seguro mientras que tú vas a un lugar peligroso por ti mismo?

Asuna se levantó y caminó hacia mí segura de sí misma. Sus ojos estaban ardiendo de pasión.

—Si yo hago eso y tú no regresas, entonces me suicidaré. No sólo perdería mi razón para seguir viviendo, tampoco me perdonaría a mí misma por el simple hecho de esperar aquí. Si quieres salir corriendo, entonces corramos juntos. Si eso es lo que quieres hacer, entonces yo estoy bien con eso.

Ella terminó de hablar y tocó el centro de mi pecho con la punta de los dedos de su mano derecha. Sus ojos brillaron y una suave sonrisa apareció en su rostro.

—Pero, ya sabes... todo aquel que tome parte en la batalla de hoy tiene miedo, y todos quieren huir. Sin embargo, a pesar del miedo, todavía están de acuerdo en unirse. Eso es porque el líder y Kirito... porque las dos personas más fuertes en este mundo los están liderando... eso es lo que pienso... yo sé que no te gusta cargar una responsabilidad. Pero espero que lo vayas a intentar, sólo por esta vez, no sólo por ellos, sino también por nosotros... para que podamos volver al mundo real, para que podamos reunirnos de nuevo... espero que podamos intentarlo juntos de la mejor forma.

Levanté mi mano derecha y estreché suavemente la mano de Asuna. La sensación de no querer perderla fluyó desde lo profundo de mi corazón.

—... Lo siento... yo, me debilité por un momento. A decir verdad, realmente deseo que pudiéramos huir juntos. No quiero que mueras, y no me quiero morir tampoco. No tenemos a...

Miré a los ojos de Asuna y seguí hablando:

—Está bien si no podemos volver al mundo real... Quiero seguir viviendo contigo en ese bosque. Los dos... para siempre...

Asuna se agarró el pecho con la mano que se encontraba libre. Cerró los ojos y frunció el ceño, como si estuviera tratando de soportar algo. Luego, un desanimado suspiro escapó de sus labios.

—Sí... eso realmente es como un sueño... Sería fantástico si pudiéramos hacer eso... pasar cada día juntos... para siempre...

Ella se detuvo y se mordió el labio, como si estuviera dejando ir un deseo sin esperanza. Entonces abrió los ojos y me miró con una expresión seria en su rostro.

—Kirito, ¿alguna vez has pensado en ello...? ¿Acerca de lo que está ocurriendo con nuestros cuerpos reales en este momento?

Me quedé sin palabras por la inesperada pregunta. Probablemente era algo que todos los jugadores se habían preguntado. Pero ya que no había manera de ponerse en contacto con el mundo exterior, era inútil pensar en ello. Aunque todo el mundo estaba asustado, también evitaban enfrentarse a esta pregunta.

— ¿Recuerdas? La presentación de esa persona... de Kayaba Akihiko al comienzo del juego. Dijo que el NERvGear permite hasta dos horas de desconexión. Pero la razón de eso era...

—...para mover nuestros cuerpos a las instalaciones médicas adecuadas...

Asuna asintió cuando dije esto.

—Luego unos días más tarde, todos los jugadores habían sido desconectados durante aproximadamente una hora, ¿verdad?

Algo parecido a eso definitivamente había pasado. Yo había visto la advertencia de desconexión y me preocupé acerca de si el NERvGear me mataría en dos horas o no.

—Creo que todos habían sido trasladados a los hospitales después. Es imposible hacerse cargo de una persona en estado de coma desde hace años en un hogar normal. Lo más probable es que nos trasladaron a un hospital y luego nos volvieron a conectar...

—... Sí, creo que tienes razón...

—Si nuestros cuerpos están simplemente yaciendo en una cama, logrando mantenerse con vida sólo a través de los numerosos cables conectados a ellos... no creo que vayan a permanecer a salvo en esa situación para siempre.

De repente sentí temor de que mi cuerpo estaba empezando a desaparecer; abracé a Asuna para confirmar nuestra existencia.

—... En otras palabras... independientemente de si podemos ganar el juego o no... siempre habrá un límite de tiempo...

—... Y este límite de tiempo será diferente de persona a persona... Dado que hablar de <el otro lado> es un tabú aquí, no he hablado de esto con nadie más... Pero tú eres diferente. Yo...Yo quiero pasar toda mi vida a tu lado. Quiero salir contigo de verdad, casarme contigo de verdad, y luego envejecer juntos. Así que... así que...

No pudo continuar. Asuna hundió su cara en mi pecho y dejó que las lágrimas fluyeran. Lentamente acaricié su espalda para ayudarle a terminar sus palabras.

—Así que... no tenemos más alternativa que luchar en este momento...

Mis temores en realidad no desaparecieron. Pero cómo puedo darme por vencido ahora, cuando Asuna estaba haciendo su mejor esfuerzo para abrir nuestro futuro mientras trataba difícilmente de no colapsar.

Está bien... sin duda todo va a estar bien. Mientras estemos juntos, esto sin lugar a dudas...

Fortalecí mis brazos y abracé a Asuna con fuerza para deshacerme de la extraña sensación que amenazaba con apoderarse de mí.


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Capítulo 21 Editar

Había un grupo de jugadores de obvio alto nivel esperando en la plaza del teletransportador del septuagésimo quinto piso, en Collinia, así que imaginé que ellos debían de conformar la party líder. Todos guardaron silencio y nos dedicaron miradas cargadas de tensión cuando Asuna y yo salimos del portal y nos dirigimos hacia ellos. Algunos incluso nos dieron el saludo del gremio.

Me detuve abrumado por la sorpresa. Pero Asuna devolvió el saludo y después me golpeó el costado.

— ¡Adelante Kirito-kun, ahora eres un líder y debes saludarlos apropiadamente!

— ¿Qué...?

Los saludé con un dejo de incomodidad. Hasta ahora yo había tomado parte en numerosas partys líderes, pero ésta era la primera vez que recibía tanta atención.

— ¡Oye!

Alguien me dio un golpe en el hombro, volteé y vi a un usuario de katana... era Cline sonriendo bajo su pañuelo. Sorprendentemente, también la enorme figura de Egil estaba de pie a su lado completamente equipado con un hacha a dos manos.

— ¿Qué... ustedes también formarán parte?

— ¡¿Por qué te sorprende?! ¡¿No nos estás tomando un poco a la ligera?!

Egil exclamó indignado.

—Incluso dejé mi tienda porque me enteré de que la estaban pasando muy mal. Y pensar que ustedes no aprecian mi sacrificio desinteresado...

Le asesté un golpe a Egil en el brazo mientras decía aquello con movimientos exagerados.

—Entiendo perfectamente tus sentimientos. Así que podemos dejarte fuera cuando repartamos los bienes ¿verdad?

Cuando dije eso, el gigante negó con su calva cabeza y frunció sus cejas.

—Bueno, e-eso sería un poco...

Cuando su voz entrecortada se apagó, Asuna y Cline se echaron a reír simultáneamente. La risa se propagó rápidamente a los otros jugadores y al parecer disipó la ansiedad de todos.

A la una en punto llegaron varios jugadores nuevos al portal. Era Heathcliff, quien vestía su abrigo rojo y portaba en la mano su enorme escudo con forma de cruz, acompañado de la élite de los Caballeros de la Sangre. Un ambiente de tensión se cernió nuevamente sobre los jugadores al ver a los recién llegados.

Si comparásemos únicamente los niveles y las estadísticas, probablemente la única persona que podría superarnos a Asuna y a mí sería el mismo Heathcliff. No obstante, la coordinación del grupo proyectaba la fuerza de su trabajo en equipo. Dejando de lado los colores rojo y blanco del gremio, sus armaduras y armas diferían por completo, pero aun así el poder de los vínculos entre ellos era muy superior al del pelotón de <La Armada> que habíamos visto.

El paladín y sus cuatro subordinados caminaron directamente hacia nosotros, lo que dividió al conjunto reunido de jugadores en dos. Cline y Egil se apremiaron a dar unos cuantos pasos hacia atrás al tiempo que Asuna intercambiaba saludos con ellos tranquilamente.

Tras detenerse, Heathcliff nos hizo una reverencia antes de hablar a todo el grupo:

—Parece que todos estamos aquí, muchas gracias por eso. Creo que todo el mundo entiende nuestra situación actual. Esta será una ardua batalla, pero confío en que prevaleceremos gracias a su fuerza ¡Luchemos por liberarnos de este juego...!

Cuando Heathcliff gritó aquello con voz potente, los demás jugadores se le unieron con un rugido de su propia inspiración. Me sorprendió el carisma que atrajo hacia él igual a como lo haría un imán. Era admirable ver a una persona con tales cualidades de liderazgo entre los jugadores fanáticos, que por lo general carecen de coordinación social ¿Quizás en este mundo cultivó sus talentos? Me pregunté qué hacía él en el mundo real...

Heathcliff volteó a verme como si hubiese sentido mi mirada y dijo sonriendo:

—Kirito, cuento contigo. Confío en que utilices tus <Hojas Duales> al máximo.

En su voz moderada y suave no se podía escuchar ni la presión ni el miedo. Uno no podía evitar sorprenderse por el hecho de que Heathcliff mantuviese una actitud tan relajada pese a la dura batalla que se avecinaba.

Después de que asentí en silencio, Heathcliff se volvió hacia los jugadores y levantó la mano en el aire.

—Entonces comenzaremos. Abriré un pasadizo que conduzca directamente a la zona frente a la habitación del jefe.

Una vez dicho esto, sacó un cristal color azul marino de su bolsa provocando murmullos de asombro entre los demás jugadores.

Los cristales ordinarios de teletransportación solamente podían enviar al usuario a la puerta de teletransportación de la ciudad elegida, pero el objeto que Heathcliff había sacado era un <Cristal Pasadizo>, el cual podía abrir un portal de teletransportación a cualquier lugar que el jugador hubiese marcado. Sin lugar a dudas, era un objeto extraordinariamente útil.

Sin embargo, debido a su practicidad también se consideraba sumamente raro y no se vendía en las tiendas NPC. Podía ser adquirido únicamente en los cofres del tesoro de los laberintos o bien obtenido después de derrotar monstruos, así que muy pocos jugadores estaban dispuestos a utilizarlo incluso si tenían uno. El motivo por el cual los jugadores expresaron su sorpresa no era porque hubiesen visto un objeto raro, sino porque Heathcliff estaba dispuesto a utilizarlo.

Él alzó el cristal, ajeno a las miradas de los demás jugadores y dijo en voz alta:

—Abrir pasadizo.

El excesivamente costoso cristal se rompió y un torbellino de luz color azul apareció.

—Muy bien, síganme todos.

Tras repasar al grupo completo con la mirada, Heathcliff entró en la luz azul con sus ropajes color carmesí revoloteando tras de sí. Su cuerpo fue inmediatamente envuelto por la luz y desapareció al instante. Sus cuatro subordinados de los CdS le siguieron sin demora.

En algún momento muchas personas comenzaron a reunirse alrededor de la plaza. Seguramente habían escuchado lo de la batalla contra el jefe y vinieron a despedirnos. Los guerreros entraron en la luz uno por uno en medio de vítores de aliento.

Pronto Asuna y yo fuimos los únicos que quedaban. Nos miramos el uno al otro e intercambiamos un ligero asentimiento antes de tomarnos de las manos y adentrarnos juntos en el torbellino de luz.

Después de que la sensación vertiginosa de la teletransportación pasó, abrí mis ojos y vi que ya estábamos dentro del laberinto. Era un pasillo muy amplio con dos filas de gruesos pilares y una puerta enorme al final.

El laberinto del septuagésimo quinto piso estaba construido a partir de algún tipo de obsidiana ligeramente transparente. A diferencia de los laberintos rudimentarios y ásperos de los pisos inferiores, las piedras de éste estaban finamente pulidas y apiladas sin espacios entre ellas. El aire era frío y húmedo, y una fina capa de niebla cubría el suelo.

Asuna se cubrió con ambas manos como si sintiese frío y dijo:

—...De alguna manera... Tengo un mal presentimiento...

—Sí...

Estuve de acuerdo.

Durante estos últimos dos años habíamos superado setenta y cuatro laberintos y derrotado el mismo número de monstruos jefe. Después de ganar tanta experiencia, podíamos adivinar por así decirlo, la fuerza del jefe simplemente echando un vistazo a su guarida.

Los treinta jugadores que nos rodeaban estaban abriendo sus ventanas y comprobaban sus ítems equipados; todos mostraban una expresión muy seria.

Me llevé a Asuna detrás de un pilar y rodeé con un brazo su esbelto cuerpo. La preocupación que había estado guardando estalló ahora que la lucha se acercaba. Mi cuerpo incluso había comenzado a temblar.

—...No te preocupes.

Asuna me susurró al oído.

—Yo te protegeré.

—No... No es que tenga miedo de pelear...

—Jujuju.

Asuna estalló en risitas y continuó.

—Así que... Tienes que protegerme también, Kirito.

—Sí... no lo dudes.

Apreté mi brazo alrededor de ella una vez más antes de separarnos. Heathcliff, quien ya había sacado su escudo con forma de cruz, habló al tiempo que su equipo hacía un sonido metálico.

— ¿Están todos listos? No tenemos ninguna información acerca del patrón de comportamiento del jefe. Los Caballeros de la Sangre se encargarán de detener los ataques del enemigo, así que todos deberán aprovechar la oportunidad para analizar los patrones de ataque del enemigo y contratacar como corresponde.

Todos asintieron en silencio.

—Entonces vamos.

Heathcliff dijo con voz suave. Luego caminó con confianza hacia la puerta de obsidiana y colocó su mano en el centro de la misma. Esto hizo que todos se pusieran sumamente tensos.

Cline y Egil estaban a mi lado, toqué los hombros de ambos y cuando se dieron la vuelta les dije:

—No mueran.

—Je, mejor preocúpate por ti mismo.

—No tengo ninguna intención de morir antes de hacer una fortuna con los objetos raros que conseguiré en la pelea de hoy.

Mientras daban sus respuestas arrogantes y graciosas, la puerta comenzó a abrirse con un sonido pesado. Todos los jugadores prepararon sus armas, así que yo también desenvainé ambas espadas de mi espalda. Eché un vistazo a Asuna, quien tenía su espada en la mano y asentí.

Heathcliff sacó la espada de su escudo para luego levantar la mano en el aire y gritar:

— ¡Comienza la batalla!

A continuación atravesó las puertas abiertas para adentrarse en la habitación con todos los demás siguiéndolo.

El interior de la habitación tenía la forma de una enorme cúpula. Parecía casi tan amplia como la arena en la que Heathcliff y yo nos habíamos batido a duelo. Las paredes oscuras se elevaban en el aire y se curvaban muy por encima de nuestras cabezas. Inmediatamente después de que los treinta y dos jugadores entraran en la habitación y se pusieran en formación, las puertas detrás de nosotros se cerraron con un sonido estrepitoso. Ahora era imposible abrir a menos que el jefe muriera o nosotros fuésemos eliminados.

Todo el grupo guardó silencio durante un largo rato. Pese a que prestábamos atención al suelo a nuestro alrededor, el jefe no había aparecido aún. El tiempo nos ponía los nervios de punta a medida que los segundos pasaban lentamente.

—Oye...

Justo cuando alguien no pudo soportar el tenso silencio por más tiempo...

—¡¡Encima de nosotros!!

Asuna gritó a mi lado. Miré hacia arriba sorprendido.

En el techo de la cúpula... ahí estaba.

Era excepcionalmente grande y largo.

¡¿Un ciempiés?!

Ese pensamiento cruzó por mi mente en el momento en que lo vi. Tenía aproximadamente diez metros de largo. Pero su cuerpo que estaba dividido en varias partes se parecía más a una espina dorsal humana que a un insecto. De cada articulación sobresalían afiladas patas hechas de meros huesos. Entre más bajaba la mirada, el cuerpo se volvía más grueso hasta que el horripilante cráneo saltó a la vista. No era un cráneo humano. En el extremo de la afilada cabeza había dos pares de órbitas que volteaban marcadamente hacia arriba con flamas azules ardiendo en su interior. Las mandíbulas sobresalían hacia afuera y estaban abarrotadas con una hilera de dientes afilados, tenía dos brazos gigantes con forma de guadañas unidos a ambos lados del cráneo.

Cuando enfoqué la mirada en él, el nombre del monstruo apareció junto a un cursor amarillo <El Cráneo de la Muerte>... el esqueleto asesino-cazador.

Al tiempo que los conmocionados jugadores observaban al ciempiés esquelético arrastrarse por el techo con sus numerosas patas, súbitamente desplegó sus pies y se lanzó directamente hacia nosotros.

— ¡No se queden ahí parados! ¡¡Dispérsense!!

La aguda voz de Heathcliff cortó el aire helado. Los jugadores finalmente volvieron en sí y comenzaron a moverse. Nos apresuramos a escapar de la zona estimada de aterrizaje.

No obstante, las tres personas que estaban colocadas directamente debajo del ataque en picada del ciempiés esqueleto fueron un poco lentas. Ellos simplemente se quedaron pasmados y miraron como si no estuviesen seguros de cuál dirección tomar.

— ¡Por aquí!

Les grité a toda prisa. Los tres jugadores salieron de su estupor y comenzaron a correr en dirección mía...

Pero en ese momento, el ciempiés aterrizó detrás de ellos y todo el suelo se estremeció violentamente. Los tres perdieron el equilibrio como resultado, justo cuando el ciempiés giró su brazo derecho (una enorme guadaña de hueso que era tan larga como una persona) y lo blandió directamente hacia ellos...

Los tres jugadores fueron cortados al mismo tiempo en la espalda y salieron volando simultáneamente. Sus barras de HP disminuyeron rápidamente mientras volaban por el aire, enseguida pasaron de la zona amarilla a la zona roja de peligro.

—¡¿...?!

Entonces todos llegaron a cero y los tres cuerpos que seguían en el aire se destrozaron en innumerables fragmentos y se dispersaron. Los efectos del sonido de la muerte siguieron uno tras otro.

—¡¡...!!

Escuché a Asuna contener la respiración a mi lado. Pude sentir cómo mi cuerpo se ponía tenso de la conmoción.

¡¿Murieron...de un solo golpe?!

En el sistema de SAO que utilizaba los niveles y habilidades, un HP al máximo aumentaba con el nivel, así que un nivel mayor significaba ser más difícil de matar independientemente de las propias habilidades de lucha. La party se componía únicamente por jugadores de alto nivel, así que incluso si se trataba de un jefe, todos debían ser capaces de soportar al menos un combo corto de ataque. Eso era lo que todos habían pensado. Aun así, morir de un solo golpe.

—Esto... no es posible...

Asuna murmuró con voz forzada.

El ciempiés esquelético que había cobrado la vida de tres personas en un instante, levantó la parte superior de su cuerpo y cargó contra otro grupo de jugadores con un rugido atronador.

—¡¡Ahhh...!!

Los jugadores de esa dirección soltaron un grito de pánico. La guadaña de hueso fue levantada en el aire una vez más.

En aquel momento crítico, una figura saltó justo debajo de la guadaña... era Heathcliff. Levantó su gran escudo y bloqueó el ataque provocando un estruendo desgarrador por el impacto y una lluvia de chispas.

Pero había dos guadañas. A medida que el monstruo atacaba a Heathcliff con su brazo izquierdo, levantó su guadaña derecha y la giró hacia los jugadores petrificados.

— ¡Maldita sea...!

Me precipité casi inconscientemente cubriendo rápidamente la distancia como si estuviese volando y me lancé directamente frente a la guadaña. Luego crucé mis espadas y bloquee su ataque.

La trémula fuerza del impacto golpeó mi cuerpo, pero la guadaña no se detuvo. Al tiempo que las chispas salían despedidas, la guadaña empujó mis espadas y se precipitó hacia mí.

¡Es demasiado poderoso...!

En ese momento, una nueva espada voló seguida de una estela de luz blanca y golpeó la guadaña. Un ruido de choque resonó. En el momento en que la guadaña se debilitó, empujé inmediatamente con todas mis fuerzas y logré hacerla retroceder.

A mi lado, Asuna volteó a verme y dijo:

— ¡Si los dos lo golpeamos al mismo tiempo podemos bloquear sus ataques! ¡¡Si somos nosotros, entonces es posible!!

— ¡Está bien, hagámoslo!

Asentí. El simple hecho de saber que Asuna estaba a mi lado me dio una fuerza sin límites. Una vez que la guadaña giró nuevamente en sentido horizontal hacia nosotros, Asuna y yo rotamos a la parte inferior derecha para esquivarla. Nuestras espadas golpearon la cabeza de la guadaña al unísono y esta vez la guadaña fue vapuleada.

Intensifiqué mi voz y grité:

— ¡Nosotros detendremos las guadañas! ¡Los demás ataquen sus costados!

Fue como si mi voz finalmente liberase a todos de algún encantamiento. Los jugadores gritaron, alzaron sus armas y cargaron contra el cuerpo del ciempiés esquelético. Un buen número de golpes penetraron profundamente en el cuerpo del monstruo y el HP del enemigo finalmente descendió un poco.

Pero inmediatamente después pude escuchar los gritos de varios jugadores. Me arriesgué a echar un vistazo tras contrarrestar la guadaña y vi a unas cuantas personas ser derribadas por el largo hueso con forma de lanza en la punta de la cola del ciempiés.

— ¡Argh...!

Apreté los dientes. Debíamos ayudarlos pero Asuna y yo al igual que Heathcliff, quien se estaba protegiendo él solo de la guadaña izquierda tan solo un poco más allá, ya teníamos nuestras manos ocupadas.

— ¡Kirito...!

Al escuchar la voz de Asuna, volví la mirada hacia ella.

— ¡No! ¡Si nos distraemos nos golpeará!

—Sí, tienes razón... ¡¡Aquí viene de nuevo!!

— ¡Bloquéalo con un corte vertical hacia arriba!

Nos hablamos uno al otro únicamente intercambiando miradas y bloqueando la guadaña con movimientos perfectamente sincronizados.

Nos obligamos a ignorar los gritos que se oían de vez en cuando y a concentrarnos en bloquear los poderosos golpes del enemigo. Sorprendentemente, no tuvimos necesidad de hablarnos o incluso mirarnos. Era como si estuviésemos vinculados directamente el uno con el otro. El enemigo atacaba tan rápido que ni siquiera dejaba espacio para respirar, aun así nos las arreglamos para hacerle frente todas las veces necesarias activando las mismas habilidades precisamente al mismo tiempo.

Justo en ese momento, cuando luchaba al límite de mi propia vida experimenté una sensación que nunca antes había sentido. Fue una experiencia totalmente surrealista, como si Asuna y yo nos hubiésemos fusionado en una sola persona y blandiésemos una sola espada. Nuestro HP continuaba disminuyendo poco a poco debido al impacto de los golpes que bloqueábamos, pero ya no estábamos como para preocuparnos por ese tipo de cosas.


Traducción:

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Capítulo 22 Editar

La pelea continuó por más de una hora.

Se sintió como si hubiera pasado una eternidad antes que la batalla al fin terminara. Cuando el gran cuerpo del monstruo jefe se hizo añicos en incontables piezas, ninguno tenía la energía suficiente para alegrarse. Todos colapsaron sentados sobre el suelo de obsidiana o se recostaron por completo con la respiración agitada.

¿Se ha... terminado...?

Sí... terminó...

Después de intercambiar estos pensamientos, sentí que la “conexión” entre Asuna y yo también se había cortado. La fatiga repentinamente sobrecogió mi cuerpo y caí de rodillas al suelo. Asuna y yo nos sentamos con nuestras espaldas una contra la otra, sintiendo como si no fuéramos capaces de hacer nada, por unos momentos.

Ambos estamos vivos... pero incluso al pensar esto, simplemente no puedo alegrarme por la situación. Demasiadas personas han muerto. Después de las tres primeras muertes en el comienzo de la batalla, el desolador efecto de sonido de las personas caídas continuaba resonando a un ritmo constante y me forzó a detener la cuenta al llegar al sexto.

— ¿Cuántos... murieron...?

Cline, quién estaba sentado a mi izquierda, preguntó con voz jadeante. Egil, que yacía en el suelo a su lado con sus brazos y piernas extendidos, también se volvió hacía aquí.

Agité mi mano derecha para abrir el mapa y entonces conté los puntos verdes sobre él. Resté esto al total de personas que habían estado presentes la primera vez que nos pusimos en marcha.

—...Catorce muertos.

No pude creer este número a pesar de que lo había contado yo mismo.

Todos ellos eran de un alto nivel, guerreros habilidosos que habían experimentado incontables batallas. Incluso si no podíamos escapar o curarnos instantáneamente, aun así deberíamos ser capaces de evitar sufrir por haber tenido demasiadas bajas si peleáramos de una manera que priorizara la sobrevivencia... eso es todo lo que habíamos pensado, pero...

—...Imposible...

La voz de Egil no llevaba ni una pizca de su usual alegría. Una penumbra depresiva se posó sobre los sobrevivientes.

Solo estábamos a tres cuartos del camino hacia ese lugar... todavía quedaban veinticinco pisos que limpiar. A pesar de que había miles de jugadores aquí, solo unos cuantos cientos seguían tomando en serio la idea de ganar el juego. Si cada piso genera tantas muertes como este, entonces era altamente posible... que solo una sola persona se enfrentara al jefe final.

Si eso ocurriese, el único en quedar de pie probablemente sería ese hombre...

Dirigí mi mirada hacia las profundidades de la habitación. Entre todos los que estaban sentados en el piso, una sola figura de ropas rojas continuaba en pie. Esa persona era Heathcliff.

Por supuesto, no había quedado ileso. Al enfocar mi vista en él, apareció el cursor para mostrar su HP, y pude darme cuenta que había sufrido bastante poco daño. Él había bloqueado la guadaña de huesos, la cuál Asuna y yo habíamos a penas podido mantener a raya, por sí mismo. No sería extraño que se desplomara solo del agotamiento, sin tomar en cuenta su HP.

Pero no podía sentir siquiera la más mínima pizca de cansancio en su apacible figura. Tenía una tenacidad que era difícil de creer. Era como si... fuera una máquina de pelea.

Debido a que mi mente estaba confusa debido a la fatiga, seguí mirando de reojo el rostro de Heathcliff. La legendaria expresión estaba intacta. Silenciosamente miraba hacia abajo a los miembros de los CdS sentados en el suelo y a los otros jugadores. Sus ojos eran cálidos y lleno de compasión... como si...

Como si mirase un puñado de ratones blancos jugando dentro de una jaula sin escapatoria.

Justo en ese momento, un temblor sacudió mi cuerpo.

Mi mente se aclaró en un instante. Mi cuerpo se heló, empezando desde la punta de mis dedos y extendiéndose hasta el centro de mi cerebro. Era un extraño presentimiento. Esta idea imposible infectó mi mente como una semilla, y una sospecha brotó de ella.

La expresión en los ojos de Heathcliff, la calma que mostraba, no era una expresión que consolaba a sus camaradas heridos. Él no estaba en el mismo nivel que nosotros. Su expresión ofrecía misericordia desde un lugar lejano muy por sobre nosotros... era la expresión de un dios...

Pensé en la velocidad inhumana que mostró Heathcliff durante nuestro duelo. Había superado con creces la rapidez de un ser humano. No, lo he dicho mal: había superado con creces los límites que SAO había establecido para los jugadores.

Y por encima de eso, añadiendo su comportamiento habitual: era el líder del gremio más fuerte, y aun así nunca daba ninguna orden y simplemente miraba cómo los otros jugadores se encargaban de las cosas. Tal vez eso no era debido a que confiaba en sus hombres... ¡Tal vez solo se contenía porque sabía cosas que los jugadores normales no!

Él era un ser que no estaba bajo las reglas de este juego de la muerte. Y no era un NPC. No había forma que el programa podría haber sido capaz de crear una expresión de tanta misericordia.

Si no era ni un NPC ni un jugador normal, entonces había una sola posibilidad. ¿Pero entonces como confirmo esto? Simplemente no había una manera... ni siquiera una.

No, la hay. Había una opción que podía intentar solo aquí y ahora.

Miré a la barra HP de Heathcliff. Había sido considerablemente reducida por la dura batalla. Pero no había descendido al cincuenta por ciento. A penas si estaba, solamente “a penas” en la zona azul.

Nadie jamás había visto el HP de esta persona en la zona amarilla. Él tenía una defensa abrumadora que nadie podía igualar.

Durante el duelo conmigo, su expresión cambió en el instante en que su HP se acercó a la mitad de los puntos. No debería tener miedo de que su HP se vuelva amarillo.

Era... lo más probable...

Lentamente empuñé correctamente la espada en mi mano derecha. Eché mi pie derecho hacia atrás con movimientos cortos. Curvé mis caderas levemente hacia atrás en una posición de carrera corta. Heathcliff no notó ninguno de mis movimientos. Su cálida mirada estaba actualmente dirigida solo hacia los cansados miembros de su gremio.

Si mi suposición era incorrecta, yo sería estigmatizado como un criminal y castigado sin piedad.

Si eso sucede... lo siento...

Miré a Asuna, quién estaba al lado mío. Ella levantó su rostro al mismo tiempo y nuestras miradas se encontraron.

— ¿Kirito-kun...?

Una expresión de sorpresa se apoderó de Asuna, cuya boca se movía sin producir sonido alguno. Pero en ese momento, mi pie ya había golpeado contra el suelo.

Había diez metros entre Heathcliff y yo. Me precipité hacia él a toda velocidad con mi cuerpo casi tocando el piso y lo alcancé en un instante. Entonces ladeé mi espada y la volví hacia arriba. Esta era la habilidad básica de una mano <Espiga de Furor>. Ya que era una habilidad débil, no debería matar a Heathcliff ni siquiera si provocaba un golpe crítico. Pero si mi suposición era correcta...

La hoja se precipitó desde la izquierda, dejando un sendero de brillante luz azul. Heathcliff reaccionó a velocidad sorprendente, y una expresión sobresaltada apareció en su rostro. Inmediatamente levantó su escudo en un intento de protegerse.

Pero ya lo había visto realizar ese movimiento muchas veces durante nuestro duelo y lo recordaba claramente. Mi espada se desvaneció en un rayo de luz, cambió su curso en medio del aire, y pasó por el borde de su escudo antes de continuar y dirigirse hacia su pecho.

Pero justo antes que la espada lo golpeara, fue detenida por una pared invisible. Un poderoso golpe recorrió mi brazo. Una chispa de luz lila resplandeció y apareció un mensaje del mismo color... un mensaje del sistema se interpuso entre nosotros.

[Objeto Inmortal]. Este no era un estado que nosotros los jugadores débiles pudiésemos tener. Lo que Heathcliff debió temer durante el duelo debió ser la revelación a todos de esta protección divina.

—Kirito-kun, ¿qué estás...?

Asuna, quién había gritado sorprendida ante mi repentino ataque corrió detrás de mí, se detuvo repentinamente y se congeló en ese punto al ver el mensaje. Yo, Heathcliff, Cline y todos los demás jugadores a nuestro alrededor también quedaron inmóviles. El mensaje del sistema se desvaneció lentamente en medio de esta quietud.

Bajé mi espada y salté ligeramente hacia atrás, ampliando la distancia entre Heathcliff y yo. Asuna dio unos pasos hacia adelante y se paró a mi lado.

—Inmortalidad concedida por el sistema... ¿Cómo es eso posible... maestro del gremio?

Heathcliff no respondió incluso después de oír la voz confundida de Asuna. Él simplemente me miró con una expresión severa. Con mis dos espadas en mano, abrí mi boca y hablé:

—Esta es la verdad tras la leyenda. Su HP estaba protegido por el sistema y no caería a la zona amarilla sin importar qué le sucediera. El estado de inmortalidad... aparte de los NPCs, solo los administradores del sistema podían tenerlo. Pero este juego no tenía administradores, a excepción tal vez de solo una persona...

Dejé de hablar en este punto y miré hacia el cielo.

—... Siempre me había cuestionado después de mi llegada a este mundo... desde dónde estaría observándonos mientras manipulaba este mundo. Pero olvidé una simple verdad, una verdad que hasta un niño debería saber.

Miré directamente al paladín rojo y proseguí:

— “No hay nada más aburrido que ver a otra persona jugar un videojuego”. ¿No es verdad?... ¿Kayaba Akihiko?

Hubo un silencio aturdidor, como si todos se hubieran congelado.

Heathcliff me miraba con una expresión apática. Los jugadores a nuestro alrededor no movían siquiera un músculo. No, sería más apropiado decir que no podían moverse.

Asuna dio un paso a mi lado. Sus ojos no contenían ni un rastro de emoción, como si fueran huecos y sin fondo. Abrió su boca un poco y habló en una voz seca apenas audible.

—Líder... ¿es esto...verdad...?

Heathcliff ignoró su pregunta. En ves de eso, ladeó su cabeza levemente y me preguntó:

—... Solo como referencia, ¿podrías decirme cómo te has dado cuenta?

—... La primera vez que pensé que algo era extraño fue durante nuestro duelo, porque tu velocidad durante el último momento fue simplemente demasiado rápida.

—Como lo esperaba. Ese fue un grave error de mi parte. Estaba tan abrumado por tu velocidad que terminé usando la ayuda del sistema más allá de sus límites normales.

Mientras Heathcliff asentía, su rostro finalmente reveló otra expresión; sus labios se movieron ligeramente para formar una fría sonrisa.

—Originalmente esperaba alcanzar el piso noventa y cinco antes que esto fuera revelado.

Su sonrisa se volvió autoritaria mientras lentamente pasaba su vista por los jugadores. Entonces, el paladín rojo declaró con confianza:

—...Sí. Soy Kayaba Akihiko. También soy el jefe final que los espera a todos en el último piso.

Sentí a Asuna a penas un poco detrás de mí. Extendí mi mano derecha para apoyarla, sin voltear mi mirada.

—...Tienes unos gustos extraños. Pensar que el jugador más fuerte se convertiría repentinamente en el jefe final más maligno.

— ¿Acaso no crees que es un argumento interesante? Originalmente había pensado que esta revelación provocaría una ola de conmoción a lo largo y ancho de Aincrad, pero nunca pensé que sería descubierto a solo tres cuartos del camino en el juego. Sabía que eras el factor más imprevisible de este juego, pero nunca imaginé que tuvieras tanto potencial.

Como el creador de este juego, que aprisionó las mentes de diez mil jugadores, Kayaba Akihiko sonrió de una manera que aún puedo recordar y se encogió de hombros. Las expresiones de Kayaba eran totalmente diferentes a las de Heathcliff, el paladín. Pero esa presencia impenetrable, como de acero, era de alguna forma parecida a la del avatar sin expresión que descendió sobre nosotros dos años atrás.

Kayaba prosiguió con una sonrisa amarga:

—...Esperaba que fueses el jugador que se enfrentara a mí al final. De las diez habilidades únicas, <Hojas Duales> le es dada al jugador con la velocidad de reacción más rápida, quién entonces sería el que actuase como héroe contra el jefe final, sin importar si gana o pierde. Pero me has mostrado fuerza más allá de mis expectativas, por tu velocidad o por tu perspicacia. Bueno... supongo que tales desarrollos tan imprevisibles son parte de la esencia de los RPGs en línea...

En este momento, uno de los jugadores que había estado congelado se puso en pie. Era uno de los líderes de los CdS. Sus ojos aparentemente bruscos se llenaron de una agonía atormentadora.

—Tú... tú... ¡Cómo te atreves a ganar nuestra lealtad, nuestras esperanzas... y... y... profanándolas por completo!

Él levantó su gran alabarda en el aire y se lanzó gritando. Ni siquiera hubo tiempo de intentar detenerlo. Solo pudimos mirar mientras dirigía su arma hacia Kayaba...

Pero Kayaba estaba un paso por adelante. Él movió su mano izquierda y rápidamente manipuló la ventana que había parecido; el hombre inmediatamente paró en medio del aire y cayó al suelo con un fuerte ruido. Un contorno verde brilló alrededor de su barra HP, indicando parálisis. Sin embargo, Kayaba no se detuvo allí y continuó moviendo su mano.

—Ah... ¡Kirito-kun...!

Me di vuelta y vi a Asuna arrodillándose en el suelo. No era solo ella, todos los jugadores excepto Kayaba y yo estaban en el suelo, quejándose en incómodas posiciones.

Después de enfundar mis espadas, me arrodillé para sostener la parte superior del cuerpo de Asuna con mis brazos y tomar su mano. Entonces volví a mirar a Kayaba.

— ¿...Qué vas a hacer? ¿Vas a matarnos para esconder la verdad...?

—Por supuesto que no, nunca haría algo tan irrazonable.

El hombre de rojo sonrió y agitó su cabeza.

—Pero ya que la situación ha llegado a este punto, no tengo otra opción. Continuaré con mi plan y esperaré su llegada al <Castillo de Jade Escarlata> en el último piso. Es una lástima que tenga que desertar de los CdS, así como de los jugadores de la línea frontal, que he instruido cuidadosamente para pelear contra los peligrosos grupos del piso nonagésimo y superiores. Pero creo que todos ustedes tienen la fuerza necesaria para llegar al último nivel. Pero... antes de eso...

Kayaba dejó de hablar repentinamente y volvió sus ojos, qué estaban llenos de una sobrecogedora fuerza de voluntad, enfocándose en mí. Luego pasó su espada suavemente sobre el suelo de obsidiana, y un agudo y claro sonido metálico se resonó en el aire.

—Kirito, ya que has descubierto mi identidad, te recompensaré con una oportunidad: puedes tener un duelo uno a uno conmigo, aquí y ahora. Por supuesto, anularé mi estado de inmortalidad. Si ganas, el juego será eliminado inmediatamente, y todos los jugadores podrán desconectarse. ¿Qué dices...?

Tan pronto como escuchó esto, Asuna comenzó a retorcerse en mis brazos, intentando desesperadamente de mover su cuerpo paralizado mientras agitaba su cabeza.

— ¡No, Kirito-kun...! Está tratando de deshacerse de ti primero... ahora... ¡Ahora tienes que rechazarlo!

Mis instintos me dijeron que esa era el mejor curso de acción. Este hombre era un administrador que podía intervenir en el sistema. Incluso si pretende que será una lucha justa, no había forma de saber si estaba manipulando o no de alguna forma el sistema. La mejor elección sería retirarse ahora y aparecer luego con un contrataque junto a los demás.

Pero...

¿Qué ha dicho ese hombre? ¿Que él alzó a los CdS? ¿Qué de seguro habríamos sido capaces de llegar...?

—Qué montón de mierda...

Murmuré inconscientemente con voz áspera.

Este tipo encerró las mentes de diez mil personas en un mundo que él creó, en el cuál ya había asesinado a cuatro mil de ellas con ondas electromagnéticas. Había estado observando a los jugadores luchar tonta y lastimosamente de acuerdo al guion que había escrito. Esta debe ser la experiencia más agradable disponible para un maestro del juego.

Pensé en el pasado de Asuna, el cuál había compartido conmigo en piso vigésimo segundo. Recordé las lágrimas que había derramado mientras me agarraba. El hombre ante mis ojos había creado este mundo por propio placer y había herido el corazón de Asuna en incontables ocasiones, haciéndolo sangrar abundantemente; no había forma de que pudiera rechazar esto.

—Bien. Terminemos con esto.

Asentí lentamente.

— ¡Kirito-kun...!

Ante el afligido grito de Asuna, bajé mi mirada hacia la figura en mis brazos. El dolor atravesó mi corazón como si mi pecho fuera apuñalado, pero de alguna forma me obligué a sonreír.

—Lo siento. Pero no puedo... escapar en estos momentos...

Asuna abrió su boca para decir algo, pero entonces se rindió a la mitad del camino e intentó sonreír cuanto mejor pudo. Una lágrima solitaria rodó por su mejilla.

— ¿No estabas planeando...sacrificarte...?

—Por supuesto no... Definitivamente ganaré. Ganaré y terminaré con este mundo.

—Está bien. Confío en ti.

Incluso si pierdo y muero, debes seguir viviendo... Aunque quería decir eso, no pude obligarme a hacerlo. En su lugar solo puede sostener firmemente la mano derecha de Asuna.

Luego de soltar su mano, coloqué el cuerpo de Asuna sobre el piso de obsidiana y me puse de pie. Lentamente me acerqué a Kayaba, quien nos miraba en silencio, y extraje mis dos espadas con un sonido agudo.

— ¡Kirito! ¡Detente...!

— ¡Kirito...!

Cuando volteé mi cabeza hacia la fuente de esas voces, vi a Cline y a Egil gritando e intentando pararse desesperadamente. Enfoqué mi vista en Egil primero y asentí levemente hacia él.

—Egil, gracias por apoyar a los jugadores de clase guerrera hasta ahora. Sé que has gastado la mayor parte del dinero que ganaste para ayudar a los jugadores de los pisos intermedios.

Le sonreí al gran hombre cuyos ojos estaban ampliamente abiertos antes de volver a desplazar mi vista.

El guerrero de la katana, con un simple pañuelo y mejillas barbudas, echaba pestes en el suelo como si todavía estuviera intentando encontrar las palabras que decir.

Miré directamente en sus ojos profundos y respiré profundamente. Esta vez, sin importar cuanto lo intenté, no pude controlar mi voz desfallecida.

—Cline. Esa vez... en verdad lo siento... haberte dejado atrás. Siempre me he arrepentido.

Tan pronto como terminé esta corta frase con mi voz ronca, algo titiló en los rincones de los ojos de mi viejo amigo, y lágrimas pronto comenzaron a caer una tras otra.

Con lágrimas aun cayendo de sus ojos, Cline luchó para ponerse de pie mientras gritaba fuertemente con una voz gruesa que estaba a punto de quebrarse:

— ¡Bas... Bastardo! ¡Kirito! ¡No te disculpes! ¡No te disculpes ahora! ¡No te perdonaré! ¡¡Hasta que me invites a comer en el mundo real, definitivamente no te perdonaré!!

Le asentí a Cline, que quería seguir gritando.

—Sí, prometido. La próxima vez, te veré en el otro lado.

Levanté mi mano derecha y le levanté el pulgar.

Finalmente, volví mi mirada hacia la chica que me había permitido decir las palabras que habían estado en las profundidades de mi corazón por dos años.

Miré a la sonriente Asuna cuyo rostro estaba cubierto de lágrimas...

En mi mente murmuré una disculpa, y volteé. Encaré a Kayaba, quién aún tenía una expresión de absoluta superioridad, y abrí mi boca,

—... Siento esto, pero quiero preguntar algo.

— ¿De qué se trata?

—No tengo ninguna intención de perder, pero si muero... podrías evitar que Asuna se suicide, ¿aunque fuera solo por un corto período?

Kayaba sorprendido levantó una ceja, pero calmadamente asintió ante mi petición.

—Está bien. Me encargaré de que ella no pueda salir de Salemburg.

—¡¡Kirito-kun, no!! ¡¡No puedes, no puedes hacer esto...!!

Asuna gritó con lágrimas en los ojos desde detrás de mí. Pero no miré atrás. Desplacé mi pie derecho hacia atrás, puse mi espada izquierda hacia adelante mientras bajaba mi espada derecha y tomé postura.

Kayaba manipuló la ventana con su mano izquierda y reajustó nuestras barras HP para que estuvieran al mismo nivel. Justo antes de la zona roja, donde un único y fuerte golpe decidiría la batalla.

Después de eso, un mensaje del sistema <Cambio a Objeto Mortal> apareció sobre su cabeza. Kayaba entonces cerró las ventanas, sacó la espada que había enterrado en el suelo, y la levantó detrás de su escudo en forma de cruz.

Mi mente estaba completamente tranquila y clara. Pensamientos como “Lo siento, Asuna” se forjaban y dispersaban mientras concentraba los instintos de pelea dentro de mí en el filo de la espada.

Francamente, no tenía ni idea de cuales eran mis probabilidades de ganar. Si solo habláramos de técnicas de espada, entonces, basándonos en el último duelo, él no era mucho mejor que yo. Pero eso era solo si no usaba su “sobre-asistencia”, durante lo cuál él sería capaz de moverse mientras yo me quedaría completamente congelado en el lugar.

Todo dependía del orgullo de Kayaba. Basado en lo que dijo, estaba planeando vencerme solo con la fuerza de la <Espada Sacra>. Si ese fuera el caso, mi única oportunidad de sobrevivir a esto era derrotarlo antes de que utilizara alguna habilidad especial.

La distancia entre Heathcliff y yo estaba tensa. Se sentía como si el mismo aire se estremeciera bajo la presión del intento de asesinato que derramaba de nosotros. Ya no era un duelo; era una pelea a muerte. Así es... Voy a...

—¡¡Matarte...!!

Me abalancé hacia delante con un grito agudo.

Balanceé mi espada derecha horizontalmente mientras la distancia se reducía. Kayaba bloqueó esto fácilmente con su escudo. Hubo un rocío de chispas y nuestros rostros se iluminaron por un egundo.

Era como si el ruido de choque metálico señalara el comienzo de nuestra batalla; nuestras armas inmediatamente aceleraron una velocidad vertiginosa y dominaron el espacio a nuestro alrededor.

Esta era la más extraña y humana batalla de la que he sido parte hasta ahora. Ambos ya habíamos mostrado nuestras habilidades. Además, esta fue la persona que diseñó las <Hojas Duales> así que el veía fácilmente a través de cualquier común combinación de habilidades. Fue por eso que había bloqueado todos mis ataques durante nuestro último duelo.

No podía confiarme en las combinaciones especiales que el sistema ofrecía; tenía que depender de mis propias habilidades e instintos para mover mis espadas. Por supuesto, de esta forma no podía recibir la ayuda del sistema, pero todavía podía mover mis brazos a altas velocidades con la ayuda de mis sentidos acelerados. Incluso podía ver las imágenes remanentes, y lucía casi como que hubiera docenas de espadas en mis manos. Pero...

Kayaba estaba obstruyendo todas con una increíble precisión. También respondía inmediatamente cada vez que le mostraba incluso la más mínima abertura. La situación no daba signos de cambiar. Me concentré en los ojos de Heathcliff en un intento de leer incluso un poco los pensamientos y reacciones del enemigo. Como resultado, terminamos intercambiando miradas.

Pero los ojos color bronce de Kayaba... de Heathcliff eran fríos y solitarios. No había ni un rastro de las emociones humanas que había mostrado la última vez.

De repente un escalofrío recorrió mi espalda.

Mi oponente era alguien que había asesinado sin piedad a más de cuatro mil personas. ¿Podía un ser humano normal hacer tal cosa? Las muertes de cuatro mil, el resentimiento de cuatro mil, él podía resistir tal presión y aun así permanecer perfectamente calmado... él no era humano, era un monstruo.

—¡Aaaaaaahl

Grité para eliminar el pequeño fragmento de miedo que había aparecido en las profundidades de mi mente. Aceleré más mis movimientos y llovieron sobre él incontables golpes por segundo. Pero la expresión de Kayaba no mostró ningún cambio. Bloqueó todos mis ataques con su escudo de cruz y espada larga a una velocidad que a simple vista no se podía ver.

¿¡Solo está jugando conmigo...!?

Mi miedo se convirtió en nerviosismo. ¿Era posible que Kayaba solo estuviera a la defensiva porque efectivamente podía contratacar cuando quisiera y porque estaba seguro que podría sobrevivir incluso un ataque directo?

La sospecha se apoderó de mi mente. Desde el principio, él ni siquiera había necesitado la ayuda excesiva del sistema.

— ¡Maldición...!

Entonces... ¡¿Qué tal esto...?!

Cambié mi patrón de ataque y activé <El Eclipse>, la habilidad de Hojas Duales de nivel más alto. Como las puntas de una corona que se envuelve, mis espadas enviaron veinte siete ataques consecutivos contra Kayaba...

Pero... Kayaba había estado esperando que usara un combo de habilidad diseñada por el sistema. Su rostro reveló una expresión por primera vez desde que empezamos el duelo. Era completamente el opuesto a la que había mostrado la última vez... Era la sonrisa de alguien que está seguro de su victoria.

Me di cuenta de mi error tan pronto como lancé los ataques iniciales del combo. En estos momentos finales, había confiado en el sistema en vez de mí. Pero ya era imposible que detuviera la habilidad, y una vez que los ataques terminaran sería sometido a un corto retraso. Es más, Kayaba vio a través de todos mis golpes, desde el comienzo del combo hasta el último ataque.

Mientras veía a Kayaba mover su escudo a una velocidad cegadora, desviando mis espadas sabiendo el lugar exacto donde cada golpe llegaría, murmuré en mi mente.

Lo siento... Asuna... Al menos tú debes... seguir con vida...

El vigésimo séptimo ataque golpeó el centro del escudo, emitiendo una lluvia de chispas. Entonces, con un ruido metálico, la espada en mi mano izquierda se destrozó.

— Bien, esta es la despedida... Kirito-kun.

Kayaba levantó su espada muy por encima de mí mientras estaba parado aturdido. Un profundo resplandor rojo destelló de la espada. Entonces, la espada de rojo sangre descendió hacia mí...


En ese momento, una fuerte y vibrante voz sonó dentro de mi cabeza.

¡¡Yo...protegeré... a Kirito-kun!!

La silueta de una persona se interpuso entre la espada roja de Kayaba y yo a una velocidad increíble. El largo cabello castaño bailó en el aire ante mis ojos.

Asuna, ¿¡Cómo...!?

Ella estaba parada en frente de mí aunque debería ser incapaz de moverse debido a la parálisis. Sacó pecho valientemente y abrió sus brazos en su totalidad.

Una expresión de sorpresa se reveló en el rostro de Kayaba. Pero nadie pudo detener su ataque ahora. Todo se movió como si fuera en cámara lenta mientras la larga espada se dirigía hacia abajo, a través del hombro de Asuna traspasando todo su pecho antes de detenerse.

Estiré ambas manos hacia Asuna mientras ella caía de espaldas hacia mí. Colapsó en mis brazos sin hacer ningún sonido.

Cuando su mirada se encontró con la mía, Asuna sonrió débilmente. Su barra de HP... se había agotado.


El tiempo se había detenido.


El atardecer. El prado. La gentil brisa. El clima levemente frío.

Estábamos sentados en una colina y mirando hacia abajo se veía el lago, que brillaba con el profundo rojo-dorado de la puesta de sol.

El sonido de las hojas susurrantes. El sonido de los pájaros al regresar a sus nidos.

Ella sostenía mi mano suavemente, y apoyaba su cabeza en mi hombro.

Las nubes avanzaban. Entonces las estrellas comenzaron a aparecer una por una, tintineando en el cielo de la tarde.

Fuimos testigos de cómo el mundo cambiaba sus colores poco a poco.

Entonces, ella al fin dijo algo:

— Estoy un poco cansada. ¿Puedo descansar en tu regazo un momento?

Respondí con una sonrisa.

—Sí, por supuesto. Descansa bien...

La Asuna que ahora se encontraba en mis brazos sonreía tal y como en esa ocasión, con sus ojos llenos de afecto infinito. Sin embargo, el peso y la calidez de aquella vez se habían desvanecido por completo.

Poco a poco, el cuerpo de Asuna fue lentamente sumergido en una luz dorada. Los pequeños fragmentos de luz comenzaron a colapsar y esparcirse.

— Esto es solo una broma verdad... Asuna... esto... esto es...

Murmuré con voz temblorosa. Pero la indiferente luz se hizo más y más brillante y entonces...

Solo una lágrima cayó de los ojos de Asuna, la cuál brilló por un momento antes de desaparecer. Sus labios se movieron un poco, lentamente, como si intentara forzar sus últimas palabras.

LO SIENTO

ADIÓS

Su cuerpo comenzó a flotar...

La luz cegadora estalló en mis brazos, transformándose en numerosas plumas que flotaban en el aire.

No quedó ni siquiera un rastro de su cuerpo.

Grité sin voz e intenté desesperadamente reunir la dispersa luz en mis brazos. Pero las plumas doradas volaron por los aires como si fueran sopladas por el viento, donde se dispersaron y se desvanecieron. Justo así, ella había desaparecido.

Esto no era algo que debió haber sucedido. No podía pasar. Simplemente no podía. Simplemente...

Me arrodillé en el piso como si estuviera a punto de colapsar, mientras que la última pluma flotaba hacia mi palma derecha y desparecía.


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Capítulo 23 Editar

Kayaba frunció los labios y blandió sus armas espectacularmente.

—Esto es realmente sorprendente. ¿No es esto parecido al escenario de algún RPG? Debería haber sido imposible para ella el recuperarse de la parálisis... Así que cosas como estas realmente suceden...

Sin embargo su voz ni siquiera era captada por mi mente. Sentía como si todas mis emociones estuviesen ardiendo, como si estuviera cayendo en un abismo sin fondo envuelto por la desesperación.

No había ninguna razón para que yo hiciera algo más.

Si luchaba en este mundo, intentando volver al mundo real, o incluso de seguir viviendo en él, todo ello había perdido su significado. Debí haberme suicidado en el pasado cuando mi incapacidad y falta de fuerza provocaron la muerte de mis compañeros de gremio. Si hubiera hecho eso, entonces yo no habría conocido a Asuna, ni hubiese cometido el mismo error otra vez.

Impedir que Asuna cometiera un suicidio... Qué estúpida y descuidada cosa a decir. Yo no había entendido nada en absoluto. Justo así... con mi corazón completamente vacío, ¿cómo podría seguir viviendo...?

Me quedé mirando fija e inexpresivamente el estoque de Asuna brillando en el suelo. Extendí mi mano izquierda y lo agarré.

Traté de encontrar un rastro de la existencia de Asuna en esa delgada y ágil espada, pero no había nada. No había quedado ninguna pista en esa inexpresiva superficie brillante que apuntara a su dueño. Con mi espada en mi mano derecha y la espada de Asuna en mi izquierda, me puse de pie lentamente.

Ya nada importaba. Sólo quiero ir a buscarla con los recuerdos del breve periodo que pasamos viviendo juntos.

Me pareció oír que alguien me llamaba a mis espaldas.

Pero no me detuve y seguí caminando hacia Kayaba con mi espada derecha levantada. Di varios pasos hacía él y lo ataqué con mi espada.

Kayaba miró tristemente mi movimiento, que no podría llamarse una habilidad o un ataque... él desvió fácilmente mi espada con su escudo y lo mandó a volar, mientras que la larga espada en su mano derecha penetró directamente en mi pecho.

Miré fijamente la brillante pieza de metal enterrada profundamente dentro de mi propio cuerpo sin ninguna emoción. Mi mente ya no pensaba en nada. Todo lo que quedaba era la vacía resignación de que todo había terminado.

Desde el borde de mi visón, podía ver cómo mi barra HP se reducía lentamente. No sé si fue la continuidad de mis sentidos acelerados por la batalla, pero sentía que podía ver desaparecer cada punto de la barra. Cerré los ojos, esperando que la imagen de la sonrisa de Asuna volviera a aparecer cuando mi mente quedara en blanco.

Pero a pesar de que cerré los ojos, la barra HP aún no desapareció. Estaba parpadeando en la zona roja y se reducía cada vez más a un ritmo implacable. Era como si el dios llamado El Sistema, el cual había tolerado mi existencia hasta ahora, estuviera esperando el momento final. Sólo quedaban diez puntos, ahora cinco puntos, ahora...

Entonces, de repente sentí un enojo que nunca antes había experimentado.

Fue este bastardo. Fue él quien había matado a Asuna. El creador Kayaba no era más que una parte de él. Era quien había desgarrado el cuerpo de Asuna y había extinguido su espíritu, era la presencia que me rodeaba en este momento... la voluntad del propio sistema, el dios digital de la muerte que se burlaba de la estupidez de los jugadores y blandía su guadaña sin piedad...

¿Qué diablos somos? ¿Sólo somos un montón de tontos títeres controlados por los inviolables hilos del sistema de SAO?

Mi barra de HP se desvaneció por completo como si se burlara de mi ira. Un mensaje púrpura apareció en mi visión: [Estás muerto]. Era la orden de dios para morir.

Una fría sensación impregnó mi cuerpo. Mis sentidos se debilitaron. Sentía cómo los innumerables bloques de códigos se desintegraban, separando y destruyendo mi propio ser. El frío se deslizó hasta mi cuello y cabeza. El tacto, el sonido, la vista, todo se volvió confuso. Mi cuerpo entero estaba a punto de disolverse... convirtiéndose en fragmentos... antes de dispersarse en todas las direcciones...

¿Crees que podría permitir que eso suceda?

Abrí los ojos completamente. Podía ver. Todavía podía ver. Todavía podía ver el rostro de Kayaba, cuya espada estaba enterrada profundamente en mi pecho, y la expresión de sorpresa en él.

Tal vez mis sentidos completamente acelerados regresaron, cuando la muerte de mi avatar, que normalmente sucedía en un instante, pareciera que se había ralentizado. El contorno de mi cuerpo estaba distorsionado, y las partículas de luz se rompían y desaparecían aquí y allá. Pero todavía seguía existiendo. Yo todavía estaba vivo.

— ¡Hiiiiyaaaa!

Grité con todas mis fuerzas. Grité y resistí. Me resistí al sistema, al dios absoluto.

Para salvarme, la tímida y herida Asuna se libró de su incurable parálisis con su fuerza de voluntad y se había arrojado a sí misma contra un ataque que era imposible de bloquear. ¿Cómo podría caer ahora sin hacer nada? No podía caer ahora, absolutamente no. Incluso si no puedo evitar la muerte... tengo que... por lo menos...

Apreté la empuñadura en mi mano izquierda. Mis sentidos regresaron, como si las hubiera jalado con un hilo. La sensación de tener algo en mi mano izquierda volvió. El estoque de Asuna... Podía sentir la determinación que ella tenía. Podía escuchar que ella me decía que tengo que ser fuerte.

Mi brazo izquierdo comenzó a moverse lentamente. Su forma estaba distorsionándose y trozos del mismo caían con cada leve movimiento que hacía. Pero no me detuve. Poco a poco, consumí mi alma con el fin de elevarlo.

Un increíble dolor corría a través de mi cuerpo; tal vez era el precio de mi insolente resistencia. Pero apreté los dientes y seguí moviéndome. La distancia de apenas unos cuantos centímetros se sentía increíblemente lejos. Mi cuerpo se sentía como si se estuviera congelando. Sólo mi brazo izquierdo no tenía ninguna sensación, sin embargo, la frialdad empezó a envolverla rápidamente. Todo mi cuerpo era como una estatua de hielo con fragmentos que se rompían de forma continua.

Pero al final, el estoque plateado alcanzó el centro del pecho de Kayaba. Kayaba no se movió. Su expresión de sorpresa había desaparecido... una suave y pacífica sonrisa había tomado su lugar.

Mi brazo recorrió la distancia restante, impulsado una parte por mi determinación, y la otra parte por alguna fuerza inexplicable. Kayaba cerró los ojos y recibió el golpe; el estoque le atravesó el cuerpo sin hacer el mínimo ruido. Su barra de HP también había desaparecido.

Por un momento, simplemente nos quedamos allí, con nuestras espadas atravesando el cuerpo del otro. Utilicé lo último que me quedaba de fuerza para levantar mi cabeza y mirar al cielo.

¿Es esto– suficiente...?

A pesar de que no podía oír la respuesta de Asuna, pude sentir un suave calor envolviendo mi mano izquierda. Finalmente, solté mi cuerpo, que estaba a punto de romperse por completo.

A pesar de que mi mente se hundía en la oscuridad, todavía pude sentir cómo mi cuerpo y el de Kayaba se rompían en mil pedazos al mismo tiempo. El familiar sonido de dos objetos destrozándose se pudo escuchar y se superponían el uno al otro. Cuando todo salía volando cada vez más y más lejos a una velocidad increíble, pude oír unas tenues voces diciendo mi nombre. Pensé que estas debían ser las voces de Cline y Egil. Entonces, en este momento, la fría voz del sistema anunció...

El juego ha sido terminado... el juego ha sido terminado... el juego...


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Capítulo 24 Editar

Cuando recobré el conocimiento, me encontré en algún lugar de otro mundo.

Ahí la puesta de sol hacía que el cielo entero se viese como si todo estuviera ardiendo.

Yo estaba de pie sobre un suelo grueso de cristal. Las nubes anaranjadas pasaban lentamente bajo los azulejos transparentes. Cuando levanté mi cabeza, pude ver un cielo teñido por la puesta de sol que se extendía tanto como el horizonte. Al tiempo que se expandía, el interminable cielo pasó de un color naranja brillante a uno rojo sangre y luego a un tono morado. Asimismo pude oír débilmente el viento que soplaba.

Era un pequeño círculo de cristal que flotaba entre las nubes en el cielo vacío, así que me paré en el borde.

...¿Qué es este lugar?

Mi cuerpo debería haber desaparecido tras hacerse añicos. ¿Seguía en SAO?... ¿o estaba en el más allá?

Me examiné a mí mismo. La chaqueta de piel, los guantes largos y demás equipo eran los mismos que en el momento de mi muerte, excepto que todo se había vuelto un tanto transparente. No era sólo mi equipo, ya que incluso las partes expuestas de mi cuerpo brillaban con los colores del atardecer como si estuviese hecho de vidrio semitransparente.

Levanté mi mano derecha y moví mi dedo. Una ventana apareció junto con el familiar efecto de sonido. Así que este lugar seguía siendo SAO.

No obstante la ventana no contenía un avatar o lista de menús. La pantalla en blanco mostraba sólo el mensaje [Ejecutando Fase Final, 54% completado]. Al contemplarlo, el número subió a cincuenta y cinco por ciento. Yo había pensado en un principio que mi mente moriría junto con la destrucción de mi cuerpo pero, ¿qué estaba pasando aquí?

Cuando me encogí de hombros y cerré la ventana, escuché de repente una voz detrás de mí.

—Kirito...

Era una voz celestial. Una descarga recorrió mi cuerpo.

Por favor, que no sea mi imaginación... Imploré al tiempo que me daba la vuelta.

Ella estaba de pie ahí, con el cielo llameante detrás de ella.

Su largo cabello flotaba suavemente en el viento. Sin embargo, pese a que su amable y sonriente rostro estaba al alcance de mis brazos, no pude moverme un solo centímetro.

Sentía como si ella fuese a desaparecer si apartaba la mirada por un segundo... así que simplemente me quedé contemplándola en silencio. Ella también estaba semitransparente y era lo más hermoso del mundo estando allí de pie, resplandeciendo a la luz de la puesta del sol.

Junté fuerza para contener mis lágrimas y me las arreglé para sonreír. Con una voz que era casi un susurro, le dije:

—Lo lamento. Yo morí también...

—...Idiota.

Las lágrimas corrían por su rostro al decirme esto con una sonrisa. Abrí mis brazos lo más que pude y la llamé suavemente por su nombre:

—Asuna...

La abracé con fuerza cuando se lanzó hacia mis brazos y lloró. Me juré que no iba a dejarla ir nuevamente. Sin importar los que pasara, yo nunca la dejaría ir de nuevo.

Tras un largo beso, finalmente logramos apartar nuestros rostros para mirarnos. Había tantas cosas acerca de la batalla final que quería hablar con ella, tantas cosas por las que quería disculparme. Pero sentía como si ya no hubiese necesidad de palabras. En lugar de eso, moví la mirada hacia el cielo infinito y abrí mi boca:

—Este lugar... ¿Qué es este lugar?

Asuna volteó hacia abajo en silencio y señaló con sus dedos, miré en aquella dirección.

Muy por debajo de donde estábamos... algo flotaba en el cielo. Tenía una forma cónica con la punta cortada y estaba hecha de numerosos niveles que se superponían entre sí. Al enfocar mi mirada, incluso pude ver las pequeñas montañas, los bosques, los lagos y las ciudades.

—Aincrad...

Asuna asintió cuando murmuré aquello. No había duda, era Aincrad. El enorme castillo flotaba a la deriva en el interminable cielo. Habíamos pasado dos años luchando en aquel mundo de espadas y batallas, no obstante ahora se encontraba debajo de nosotros.

Había visto el exterior de Aincrad antes de venir a este mundo en la información acerca de SAO. Pero esta era la primera vez que veía su exterior con mis propios ojos. Contuve el aliento cuando un sentimiento sobrecogedor me dominó.

El castillo de acero... había sido destruido.

Mientras observábamos en silencio, una sección del nivel más bajo se rompió en innumerables fragmentos. Al agudizar mis oídos para escuchar, pude escuchar el estrepitoso ruido dispersarse en el viento.

—Ah...

Asuna exclamó en voz baja. Una gran parte de los niveles inferiores se destruyó y los innumerables edificios, árboles y ríos cayeron y desaparecieron en el mar de nubes. Nuestra pequeña casa estaba en algún lugar de aquella zona. Sentía un pesar agridulce atravesar mi pecho cada vez que un nivel del castillo que contenía dos años de recuerdos desaparecía.

Me senté en el borde de la plataforma con Asuna entre mis brazos.

Me sentía inusitadamente tranquilo. Si bien no sabía lo que nos había pasado o lo que iba a pasar, no sentía la más mínima ansiedad. Había llevado a cabo lo que tenía que hacer, eso me había costado perder mi vida virtual y ahora estaba contemplando el final de este mundo con la mujer que amaba. Eso era suficiente... mi corazón estaba contento.

Asuna se debió haber sentido de la misma forma. Contemplaba entre mis brazos la destrucción de Aincrad con sus ojos entreabiertos. Le acaricié suavemente el cabello.

—Una vista impresionante.

Repentinamente escuché una voz detrás de nosotros. Cuando ambos volteamos a la derecha, vimos ahí a un hombre de pie.

Era Kayaba Akihito.

No apareció como el paladín rojo Heathcliff, sino en su forma real como programador de SAO. Llevaba una camisa blanca con corbata y una bata blanca encima. Únicamente aquellos dos ojos metálicos en su afilado rostro eran exactamente los mismos. Sin embargo, en aquella mirada rebosaba una luz tenue mientras observaba el castillo que se derrumbaba.

Su cuerpo era semitransparente tal como el nuestro.

Mi calma perduró después de ver a este hombre pese a haber peleado a muerte contra él tan sólo unos minutos antes. Tal vez habíamos dejado atrás en Aincrad toda nuestra ira y odio antes de venir a este lugar. Aparté mi vista de Kayaba y la enfoqué de nuevo en el castillo.

— ¿Qué está pasando exactamente?

—Tal vez se le pueda llamar... una representación metafórica.

La voz de Kayaba sonaba también bastante tranquila.

—Ahora mismo, la computadora central de SAO situada en la sede de Argus en el quinto piso del sótano se está encargando de eliminar todos los datos de sus bancos de memoria. En diez minutos más, este mundo será completamente borrado.

— ¿Y las personas que vivían allí?... ¿Qué pasó con ellas?

Asuna preguntó de pronto.

—No hay necesidad de preocuparse. Hace un momento...

Kayaba movió su mano derecha y echó un vistazo a la ventana que apareció.

—Los seis mil ciento cuarenta y siete jugadores restantes han cerrado sesión sin ningún problema.

Lo que significaba que Klein, Agil y las demás personas que yo había llegado a conocer durante estos dos años habían logrado regresar sanos y salvos al otro lado.

Cerré los ojos firmemente y dejé que mis lágrimas fluyeran antes de preguntar:

— ¿...Qué pasó con los aquellos que murieron? Nosotros dos ya estamos muertos y sin embargo continuamos existiendo aquí. ¿Significa esto que puedes regresar a los otros cuatro mil muertos al mundo original?

La expresión de Kayaba no cambió. Cerró la ventana, metió sus manos en los bolsillos y dijo:

—La vida no se puede recuperar tan fácilmente. Nunca recobrarán la conciencia. Los muertos desaparecerán... este hecho permanece irrefutable en todos los mundos. Creé este lugar únicamente porque quería hablar con ustedes dos... por última vez.

¿Acaso era algo que alguien que había asesinado a cuatro mil personas debería decir?

Si bien pensé eso, por alguna extraña razón no sentí rabia alguna. En cambio, otra pregunta me vino a la mente. Era una cuestión fundamental que todos los jugadores, no, todos los que sabían acerca de este incidente seguro se preguntaban.

— ¿Por qué... hiciste esto...?

Pude ver a Kayaba sonreír con amargura. Después de un largo silencio, finalmente respondió:

— ¿Por qué...? Lo había olvidado hace mucho tiempo. ¿Por qué lo hice? Desde que me enteré de que un sistema de inmersión total estaba siendo creado... no, incluso antes que eso, yo había querido construir ese castillo, un lugar que sobrepasara los límites establecidos en el mundo real. Sin embargo, en aquel momento final... pude ver que incluso las reglas de mi mundo fueron superadas...

Kayaba me dedicó su pacífica mirada por primera vez e inmediatamente la alejó.

La bata de Kayaba y el cabello de Asuna ondeaban al viento que soplaba cada vez más fuerte. La mitad del castillo ya había sido destruido. Algade, una ciudad llena de recuerdos míos estaba siendo aniquilada, se esparcía al viento y era absorbida por las nubes.

Kayaba continuó hablando:

—Todos tenemos muchos sueños desde que somos niños ¿no es así? He olvidado ya la edad que tenía cuando la imagen de un castillo de acero que flota en cielo comenzó a cautivarme... era una visión que no podía sacarme de la mente sin importar cuánto tiempo transcurriese. A medida que fui creciendo, la imagen se volvió cada vez más realista, cada vez más grande. Abandonar el mundo real y volar directamente a este castillo... ese fue mi único sueño por mucho tiempo. ¿Sabes, Kirito? Yo aún creo... que en algún otro mundo, este castillo existe realmente...

De repente, sentí como si hubiese nacido en aquel mundo donde soñaba con convertirme en un espadachín. Aquel chico que algún día conocería a una chica con ojos color avellana. Los dos se enamorarían, se casarían y vivirían felices por siempre en una casita en medio de un bosque...

—Sí... eso estaría bien.

Murmuré. Asuna asintió entre mis brazos.

El silencio reinó entre nosotros. Miré de nuevo a la distancia y divisé que las demás partes del castillo habían comenzado a derrumbarse. Podía ver el mar interminable de nubes y el cielo escarlata siendo consumidos por una lejana luz blanca. La erosión comenzaba en todas direcciones y lentamente se aproximaba.

—Ah, casi me olvido de decir esto, Kirito, Asuna... Felicidades por ganar el juego.

Miramos a Kayaba cuando dijo aquello. Entonces bajó la mirada hacia nosotros con una expresión de sosiego en su rostro.

—Bien... debería irme ahora.

El viento sopló y aparentemente se desvaneció su figura... Para cuando nos dimos cuenta, ya no estaba a la vista.

Sólo la puesta de sol carmesí resplandecía a través de la plataforma de cristal. Nuevamente estábamos solos.

Me pregunto a dónde habrá ido ¿Habrá regresado al mundo real?

No... no lo creo. Seguramente borró su propia mente y se fue a buscar el Aincrad verdadero a algún otro mundo.

Sólo quedaba la parte superior del castillo. El septuagésimo sexto piso que nunca tuvimos la oportunidad de conocer comenzó a colapsar. El velo de luz que borraba aquel mundo se aproximaba a nosotros poco a poco. Cada vez que aquella aura oscilante tocaba las nubes y el cielo, estos desaparecían en la nada.

Pude ver el palacio rojo y sus magníficas torres en el nivel más alto de Aincrad. Si el juego hubiese continuado como estaba previsto, habríamos luchado en aquel lugar contra el jefe final, Heathcliff.

Aunque los cimientos del piso superior habían desaparecido, el palacio sin dueño continuaba flotando en el aire como si se resistiese a su destino. Ese palacio rojo que permanecía en medio del cielo naranja parecía ser el corazón del castillo flotante.

Eventualmente la destrucción engulló también aquel palacio rojo. Se fracturó comenzando desde abajo hacia arriba y se desintegró en innumerables fragmentos antes de desaparecer entre las nubes. La torre más alta desapareció casi al mismo tiempo que cuando el velo de luz consumió sus alrededores. El enorme castillo de Aincrad había sido completamente destruido y todo lo que quedaba en este mundo eran unas pocas nubes y la pequeña plataforma donde Asuna y yo estábamos sentados.

Probablemente no nos quedaba mucho tiempo. Estábamos usando sólo el corto período de tiempo que Kayaba nos había dado. El Nerve Gear llevaría a cabo su cometido final y borraría todo lo que quedaba de nosotros junto con la destrucción de este mundo.

Coloqué mis manos en las mejillas de Asuna y presioné lentamente mis labios en los de ella. Aquel era nuestro último beso. Me esforcé en utilizar cada segundo para grabar su esencia en mi alma.

—Creo que este es el adiós...

Asuna negó con la cabeza.

—No, no lo es. Desapareceremos juntos. Así que estaremos juntos por siempre.

Me susurró con voz clara antes de darse la vuelta en mis brazos para mirarme directamente. Luego inclinó un poco la cabeza y esbozó una sonrisa.

—Oye, ¿podrías decirme tu nombre, Kirito? Tu verdadero nombre.

Al principio no entendí, pero luego me di cuenta de que ella se refería a mi nombre en el otro mundo, el que había dejado atrás hace dos años.

Sentía como si los días donde había vivido con otro nombre y otra vida fueran cuentos de algún mundo distante. Le dije mi nombre como si hubiese emergido desde el fondo de mis recuerdos; fue emotivo de alguna forma.

—Kirigaya... Kirigaya Kazuto. Debería haber cumplido dieciséis años el mes pasado.

En ese momento, sentí que el tiempo comenzó a correr para el otro yo. La mente de Kazuto, la cual había sido enterrada profundamente dentro del espadachín Kirito comenzó a surgir lentamente. Sentí caer parte por parte la férrea armadura que me había protegido en este mundo.

—Kirigaya... Kazuto...

Asuna dijo mi nombre concentrándose en cada sílaba, luego se echó a reír con una ligera expresión de perplejidad.

—Así que eres más joven que yo. Yo me llamo... Yuuki... Asuna. Cumplí diecisiete este año.

Yuuki... Asuna. Yuuki Asuna. Repetí esas cinco sílabas en mi mente una y otra vez.

De repente, me di cuenta de que las lágrimas rodaban por mis mejillas.

Mis emociones comenzaron a cambiar por fin en medio de esta perpetua puesta de sol. Una sensación de dolor recorrió todo mi ser, como si mi corazón se desgarrase. Por primera vez desde mi llegada a este mundo, las lágrimas fluyeron libremente por mis mejillas. Sentí un nudo en la garganta, apreté ambos puños y comencé a llorar fuertemente al igual que un niño pequeño.

—Lo siento... perdóname... te prometí... mandarte... de vuelta... al otro lado... pero yo...

No pude continuar. Al final no pude salvar a la persona más preciada para mí. Todo debido a mi debilidad, su camino alguna vez brillante y luminoso había llegado a su fin. Mis pesares se transformaban en lágrimas y caían sin cesar de mis ojos.

—Está bien... Está bien...

Asuna lloraba también. Sus radiantes lágrimas rodaban incesantemente como pequeñas joyas antes de evaporarse.

—Yo fui muy feliz. El tiempo que te conocí y vivimos juntos fue el momento más grato de toda mi vida. Gracias... Te amo...

El fin del mundo estaba justo frente a nosotros. El castillo de acero y el interminable mar de nubes habían sido borrados por la luz resplandeciente, lo que nos dejaba únicamente a nosotros dos.

Nos abrazamos con fuerza, esperando el momento final.

Sentía como si nuestras emociones fuesen purificadas por aquella luz. Todo lo que quedaba dentro de mí era mi amor por Asuna. Continué llamándola por su nombre aun cuando todo estaba siendo desfragmentado y destruido.

La luz llenó mi visión. Todo estaba cubierto por el velo de un blanco puro y desaparecía antes de transformarse en pequeñas partículas de luz. La sonrisa de Asuna se mezcló con la desbordante luz que envolvía a este mundo.

Te amo... Te amo...

Su voz sonó como el dulce tañido de una campana al tiempo que lo que quedaba de mi consciencia desaparecía.

La última línea que nos separaba desapareció y nos convertimos en uno solo.

Nuestras almas se unieron, se combinaron y se desintegraron.

Finalmente, desaparecimos.


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Capítulo 25 Editar

El aire era una mezcla de varios olores.

Me impactó el hecho de que aún estuviese con vida.

El aire que fluía hacia mi nariz me brindaba una gran cantidad de información. Primero llegó el penetrante olor del desinfectante. Luego vino el aroma de ropa secada al sol, el dulce aroma de las frutas, y el olor de mi propio cuerpo.

Abrí mis ojos lentamente. Por un momento, sentí como si dos poderosos rayos de luz blanca atravesaran hasta las profundidades de mi mente, así que cerré rápidamente mis ojos.

Después de un momento, vacilantemente intenté abrir mis ojos nuevamente. Muchos colores danzaron ante mis pupilas. Fue solo entonces que noté que había una gran cantidad de líquido cubriendo mis ojos.

Pestañeé en un intento de zafarme de ello. Pero el líquido continuó fluyendo. Eran en realidad lágrimas.

Estaba llorando. ¿Por qué? Había un fiero y profundo sentimiento de dolor y pérdida dentro de mi corazón. Voces seguían haciendo eco en mis oídos, como si alguien gritara mi nombre.

Entrecerré mis ojos para combatir la fuerte luz y finalmente me las arreglé para controlar las lágrimas.

Se sentía como si estuviera recostado sobre algo suave. Podía ver algo parecido a unos azulejos sobre mí. Había filas de paneles lisos color beige, muchos de los cuales brillaban suavemente como si hubiera una luz tras ellos. Desde el borde de mi visión, podía ver un respiradero metálico, por el cuál salía aire, produciendo un sonido bajo.

Un aire acondicionado... en otras palabras, una máquina. ¿Cómo puede estar algo como eso aquí? Ningún herrero podía hacer una máquina sin importar cuán altas fueran sus habilidades. Si lo que vi era en verdad una máquina... entonces este lugar no era...

Esto no es Aincrad.

Abrí completamente mis ojos. Mi mente despertó por completo solo ante ese pensamiento. Me apresuré y levanté mi cuerpo...

Pero mi cuerpo no respondía para nada. No podía aplicar ninguna fuerza. Aunque mi hombro derecho se levantó unos cuantos centímetros, cayó inmediatamente.

Solo mi mano derecha podía moverse. La levanté sobre mi cuerpo y entonces la coloqué frente a mis ojos.

Por un momento no podía creer que ese brazo demacrado fuese mío. No había forma de que fuera capaz de sostener una espada con esto. Al inspeccionar la blanca y pálida piel más de cerca, pude ver incontables mechones de vello corporal cubriéndolo. Podía ver las venas azules debajo de la piel, y arrugas en las articulaciones. Todo se sentía aterrador; era tan realista, tan biológico que se sentía anormal.

En la parte anterior de mi muñeca, un pedazo de cinta mantenía a una aguja en su lugar, la cual tenía un largo tubo conectado a ella, como si fuera usado para inyectar algo. Mis ojos siguieron la cuerda y llegaron a un paquete transparente que estaba colgado en un soporte plateado. El paquete aún contenía dos tercios de un líquido naranja, que disminuía poco a poco.

Moví mi mano izquierda e intenté apoderarme de mi sentido del tacto. Parecía como si todo mi cuerpo estuviera desnudo y yo estuviera recostado sobre una cama hecha de algún material gel de alta densidad. Debido a que su temperatura era levemente menor que la de mi cuerpo, podía sentir como su frío lentamente se conducía hacia mí. De repente, un recuerdo emergió en mi mente; una vez vi en las noticias que este tipo de cama había sido desarrollada para los pacientes que no se podían mover. Ésta tenía la capacidad de prevenir infecciones de la piel y descomponer los desechos corporales.

Miré alrededor. Era una pequeña habitación. La pared era del mismo blanco natural del techo. A mi derecha había una ventana extraordinariamente grande con cortinas blancas colgadas en ella. No podía ver el exterior pero podía ver la amarilla luz del sol brillar directamente a través de la tela. A la izquierda, lejos de la cama de gel había un carrito de cuatro ruedas, y una cesta de mimbre sobre él. Dentro del cesto había un ramo de flores, que parecía ser la fuente del dulce aroma. Más allá del carrito, había una puerta rectangular cerrada.

Basándonos en toda esta información este lugar debería ser la sala de hospital, y yo era el único aquí.

Nuevamente puse mi vista sobre mi mano derecha levantada y de repente pensé algo. Sacudí mi mano derecha con mis dedos índice y pulgar juntos.

Nada ocurrió. No hubo ni un efecto de sonido ni tampoco apareció la pantalla del menú. Sacudí mi mano otra vez con un poco más de fuerza, y entonces de nuevo. El resultado fue el mismo cada vez.

Así que, esto realmente no es SAO. Entonces, ¿será algún tipo de otra realidad virtual?

Pero la información que se desbordaba en mis cinco sentidos me gritaba que había otra posibilidad. Esto... era el mundo real. Este era el mundo que había dejado dos años atrás y que nunca esperé volver a ver.

El mundo real... Me tomó un tiempo entender el significado detrás de estas simples palabras. Para mí, el mundo de espadas y batallas había sido mi única realidad por un largo tiempo. Todavía no podía creer que el otro mundo ya no estuviese allí, que yo ya no estuviese en ese mundo.

Entonces, ¿he regresado?

...Incluso a pesar de que pensé eso, no sentí ni felicidad ni nada. Todo lo que sentía era un poco de confusión y una sensación de pérdida.

¿Era esta la recompensa por ganar el juego que Kayaba había mencionado? Claramente había muerto en ese mundo y mi cuerpo había sido borrado por completo. Lo había aceptado. Incluso me sentía contento por esto.

Sí... habría estado bien si solo hubiese desaparecido de esa forma. En esa brillante luz, disolviéndome, dispersándome, y entonces desvanecerme con el resto del mundo, junto a ella...

—Ah...

Inconscientemente hice un sonido. Un fuerte dolor penetraba la garganta que no había sido usada en dos años. Pero no me preocupé en lo más mínimo sobre eso. Abrí mis ojos ampliamente y dije una palabra, el único nombre que aparecía en mi mente.

—A...su...na...

Asuna. El dolor que se había grabado en mi corazón se encendió nuevamente. Asuna, mi querida esposa, que había visto el fin del mundo junto a mí...

¿Había sido todo un sueño...? ¿Una hermosa ilusión que vi en un mundo virtual...? Esos confusos pensamientos aparecieron repentinamente en mi mente.

No, ella sí existía. No había manera de que todos aquellos días que pasamos riendo, llorando, y durmiendo juntos hayan sido un sueño.

Kayaba había dicho...”Felicidades por ganar el juego Kirito-kun, Asuna-kun”. Definitivamente había dicho eso. Si me había incluido en la lista de sobrevivientes, entonces Asuna también debería haber vuelto a este mundo.

Apenas pensé esto, mi amor y mi anhelo hacia ella se desbordaron dentro de mí. Quería encontrarme con ella. Quería tocar su cabello. Quería besarla. Quería escuchar su voz diciendo mi nombre.

Tensé todos los músculos en mi cuerpo e intenté levantarme. Solo entonces noté que mi cabeza estaba atada con una correa. Tanteé con mis dedos antes de encontrar un broche debajo de mi mentón y lo desaté. Había algo pesado en mi cabeza. Usé mis dos manos y apenas me las arreglé para sacarlo.

Me senté y miré la cosa que se encontraba en mis manos. Un casco liso y azul oscuro. Un cable del mismo color se extendía desde una gran almohadilla en la parte trasera y llegaba hasta el suelo. Era...

El NerveGear. Había estado atrapado en ese mundo por dos años debido a esto. Su fuente había sido apagada. El último recuerdo que tenía de él era de un casco brillante, pero ahora estaba descolorado. Pequeñas partes se habían desprendido de él y podías ver la aleación metálica de la cual estaba hecho.

Todos mis recuerdos del otro mundo estaban contenidos en él... Fui repentinamente atrapado por este pensamiento y acaricié la superficie del casco.

Supongo que nunca me pondría esto de nuevo. Pero sí que cumplía su propósito realmente bien...

Murmuré en mi mente antes de colocar el casco sobre la cama. Los días en los que luchamos juntos ya eran parte del pasado. Había algo más que necesitaba hacer en este mundo ahora.

De repente, fui consciente de los ruidos externos. Al forzar mis oídos, pude escuchar varios sonidos, como si me estuvieran diciendo que mi audición al fin había regresado a la normalidad.

Definitivamente escuché voces de personas hablando y gritando. También escuché el sonido de rápidas pisadas y ruedas de camas al moverse.

No había forma de saber si Asuna se encontraba en este hospital. Los jugadores de SAO eran de todo Japón, así que la probabilidad de que ella estuviera aquí era baja. Pero comenzaría mi búsqueda en este lugar. Sin importar cuanto tiempo tome, definitivamente la encontraría.

Me quité la manta de encima. Había numerosos cables sobre mi débil cuerpo. Tal vez eran electrodos para ralentizar la degeneración de mis músculos. Me las arreglé para quitarlos todos. Un LED naranja parpadeó en el tablero de mi cama y una fuerte alarma sonó, pero ignoré todo esto.

Finalmente me saqué el goteo intravenoso y liberé mi cuerpo. Entonces, coloqué mi pie en el suelo y lentamente apliqué fuerza en un intento de ponerme en pie. Mi cuerpo se levantó poco a poco, pero sentía como si mis rodillas fueran a ceder en cualquier minuto y esto me hizo sonreír amargamente; mis estadísticas de fuerza sobrehumanas ahora no se encontraban en ninguna parte.

Me agarré del soporte donde estaba colgado el suero intravenoso para apoyarme y al fin logré pararme. Mirando alrededor de la habitación, encontré ropa hospitalaria doblada en la misma bandeja, que el canastillo de flores, y me la puse.

Luego de realizar estos simples movimientos, mi respiración ya estaba agitada. Los músculos que no había usado por dos años ya estaban protestando de dolor. Pero no me puedo quejar tan fácilmente.

Rápido, rápido, podía escuchar una voz que me instaba a seguir adelante. Todo mi ser le pertenecía. Mi lucha no se habría acabado hasta que tuviera a Asuna... a Yuuki Asuna entre mis brazos.

Agarrando fuertemente el soporte en lugar de una espada, incliné mi cuerpo hacia él y di mi primer paso hacia la puerta.


Traducción:

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Notas del autor Editar

Escribí Sword Art Online para el Premio Dengeki Light Novel, hace siete años, en el 2002, y fue la primera novela que escribí.

Pero cuando conseguí terminarlo, el manuscrito tenía mucho más de 120 páginas, que era el límite del concurso en ese entonces. Como yo no tenía ni la capacidad ni la voluntad para reducir el tamaño para adaptarlo al límite del requisito, me arrodillé frente a la pared y murmuré: “No me importa...”

Pero debido a mi débil personalidad, no podía borrar todo el manuscrito y pensé simplemente “¿Por qué no publico esto en Internet?”. Hice una página web ese otoño. Afortunadamente tuve la oportunidad de recibir una buena respuesta de muchísima gente. Con esto al igual que mi motivación, hicieron que siguiera adelante con la serie; escribí una secuela, una historia paralela, y luego otra secuela. Seguí así, y antes de que me diera cuenta, ya habían pasado seis años.

Era 2008 cuando decidí volver a intentarlo. Escribí otra historia2 (que también había superado el límite del número de páginas necesarias pero que apenas logré reducirla a 120) y luego concursé nuevamente para el Premio Dengeki Light Novel. Gracias a una inmensa buena suerte, conseguí el gran premio. Pero mi suerte no sólo terminó ahí. Todavía no puedo olvidar la alegría y la emoción que sentí cuando mi editor leyó la novela de <SAO> que yo seguía acumulando inconscientemente.

Era verdad que me sentí un poco nervioso también. Eso se debía a que había tantos problemas con esta historia que ni siquiera puedo empezar a enlistarlos. La principal razón era mi duda acerca de “¿está bien que tome todo lo que he escrito y que los publiquen simplemente así?”

Pero la razón por la que logré llegar a la decisión de publicar esto era debido a que la sincronización fue demasiado buena: en el momento que terminé de escribirlo, la sociedad había comenzado a conocer públicamente los videojuegos en línea. Pero sobre todo, gracias a Miki <amante del trabajo> Kazuma-san (me sorprendió por cómo se las arregló para trabajar en mi manuscrito, a pesar de su apretada agenda). Yo nunca habría sido capaz de conseguir que esta historia se publicada si no fuera por estas razones. Pero si yo nunca hubiera aprovechado esta serie de acontecimientos afortunados, ¡nunca sería un jugador... o sea autor! Esa fue la conclusión a la que llegué y finalmente fui capaz de conseguir que <Sword Art Online 1: Aincrad> fuese impreso para su publicación.

El Premio Dengeki Light Novel es un reconocimiento literario entregado anualmente por parte de la editorial ASCII Media Works y es considerado el concurso más grande de Light Novels. 2

Fue la novela ligera Accel World

Esta historia fue el punto de partida para mí, que seguía escribiendo con el tema “¿acaso un videojuego en línea no es también otra realidad?” Espero ser capaz de llegar al final de este camino con todos ustedes, los lectores.

Ofrezco mi más sincero agradecimiento a Abec-san, quien logró darle color a esta historia con un sinnúmero de grandiosos diseños y de dibujar a los personajes que lucharon aquí tan vívidamente a pesar del difícil escenario de ser “un fantasioso videojuego de realidad virtual en línea de un futuro no muy lejano”, y también a mi editor Miki-san, quien leyó minuciosamente mi borrador que estaba completamente lleno de problemas y que logró darle una nueva vida a esta historia.

Además, me gustaría darle las gracias a todas las personas que me impulsaron por tanto tiempo mientras leían <Sword Art Online> en mi página web. Si no fueran por esos ánimos, <Kawahara Reki> nunca habría sido capaz de publicarse en este mundo, por no hablar de este libro.

Y, por último, ¡mis más grandes agradecimientos a todos los que lean este libro hasta el final!

28 de Enero del 2009, Kawahara Reki.