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Capítulo 10 Editar

Sin siquiera detenernos a tomar aire, Asuna y yo corrimos hacia la zona segura que se encontraba en algún lugar en medio del Área del Laberinto. Tuve la sensación de que habíamos sido blancos de monstruos varias veces durante la huida. Pero a decir verdad, no estábamos en buenas condiciones mentales para enfrentarlos.

Irrumpimos en la gran habitación que había sido designada como el área segura y nos deslizamos hacia al suelo, con nuestras espaldas lado a lado, apoyados contra la pared. Luego dar una gran bocanada de aire, miramos nuestros rostros y...

— ...ja.

Ambos comenzamos a reír al mismo tiempo. Si hubiéramos revisado el mapa, habríamos sabido de inmediato que el jefe no había salido de su habitación. Pero no pensamos en detenernos para comprobarlo.

—Ajajaja, ah... ¡huimos bastante rápido!

Asuna rió en un tono de regocijo.

— Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que corrí así, como si mi vida dependiera de eso. Bueno, ¡tú incluso fuiste mucho más exagerado que yo!

— ...

No pude rebatir eso. Asuna siguió riéndose ante mi rostro malhumorado. Le costó mucho parar; y entonces dijo,

—... eso parecía bastante difícil.

Dijo Asuna mientras su cara se ponía seria.

—Sí. Al parecer sólo tenía una gran espada a modo de arma, pero también debe tener ataques especiales.

—Tendremos que reunir una gran cantidad de delanteros con una defensa alta y que cambien constantemente.

—Necesitaremos unas diez personas con escudos... Bueno, de momento deberíamos seguir probándolo y averiguar su modo de ataque.

—Un... escudo.

Asuna me miró pensativa.

— ¿Q-Qué pasa?

—Estas ocultando algo.

—¿Qué quieres decir tan de repente...?

—Pero, es extraño. La ventaja más grande de usar la espada de una mano es ser capaz de sostener un escudo con la otra mano. Pero nunca te he visto con uno. Yo no lo hago, ya que retrasaría la velocidad de mi ataque, y otras personas no lo hacen porque se preocupan más del estilo. Pero, tú no eres ninguno de esas personas... Es sospechoso.

Ella se había dado cuenta. Yo tenía una habilidad escondida. Pero nunca la había usado delante de otras personas.

No era solamente porque las habilidades era un recurso importante para sobrevivir, sino porque pensaba que eso me haría sobresalir incluso más si se hacía conocido.

Pero, si se trataba de ella—incluso si se diera cuenta por sí sola, debería estar bien...

Abrí mi boca mientras pensaba sobre aquello.

—Da igual, no importa. Husmear acerca de las habilidades de los demás es maleducado de todos modos.

Ella sólo se río. Ahora que había perdido mi oportunidad, simplemente murmuré unas pocas palabras. Entonces, los ojos de Asuna se hicieron más grandes al ver la hora.

— Ah, ya son las tres. Ya es tarde, pero comamos.

—¿¡Qué?!

No pude disimular mi emoción.

—¿¡E-Está hecho a mano!?

Asuna sonrió sin decir una palabra y rápidamente manipuló su menú. Después de deshacerse de su guante, llamó a una pequeña cesta. Así que había una cosa definitivamente buena al hacer una party con ella—mientras pensaba esto groseramente, Asuna repentinamente se quedó mirándome.

—... ¿Estabas pensando algo malo?

—N-No. Mejor comamos.

Asuna puso mala cara, pero de todos modos sacó dos paquetes de papel del cesto y entonces me pasó uno. Abrí el paquete y encontré un sándwich hecho con muchas verduras y carne rellena a la parrilla entre dos delgadas rebanadas de pan redondo. Un olor parecido al de la pimienta salía de él. De repente, tuve hambre y le di una buena mordida.

— Está... realmente bueno...

Lo mordí dos, tres veces seguidas y entonces expresé mi más sincero reconocimiento. El aspecto parecía un poco europeo, como la comida que un restaurante de NPC ofrecería, pero el sabor era diferente. La leve amargura y el sazón dulce eran definitivamente similares a los de la comida rápida japonesa que había comido hasta dos años atrás. Me comí el sándwich rápidamente, sintiendo como si fuera a llorar debido al nostálgico sabor.

Luego de terminar el último pedazo, y beber de una sola vez el té que Asuna me dio, finalmente dejé escapar un suspiro.

—¿Cómo lograste este sabor...?

—Es el resultado de un año de entrenamiento y experimentación. Lo hice después de analizar los datos de cómo tooodaaas las hierbas afectaban la máquina de reproducción de sabor. Esto es semilla de glogwa, hoja de shuble y agua de calim.

Mientras Asuna decía esto, sacó dos pequeñas botellas del cesto, abrió una de ellas, y metió su dedo índice en ella. El dedo salió con una sustancia indescriptible, que era viscosa y púrpura Entonces dijo,

—Abre la boca.

No sabía lo que era, pero cuando abrí mi boca en reflejo, Asuna puso la sustancia dentro. La pegajosa sustancia fluyó en mi boca adecuadamente y su sabor me fascinó.

—... ¡Es mayonesa!

—Estos son habichuelas de abilpa, hojas caídas, y huesos de uransipi.

Lo último sonó como los ingredientes de un antídoto, pero el líquido fluyó dentro de mi boca antes que tuviera tiempo de pensar sobre esto. Su sabor me impactó incluso más que el anterior. Esto definitivamente era salsa de soja. Estaba tan extasiado que agarré la mano de Asuna y puse su dedo dentro de mi boca.

—¡¡Kya!!

Ella gritó y me arrebató su mano mientras me miraba fijamente. Pero entonces comenzó a reírse ante mi expresión.

—De eso hice el sándwich.

—... ¡Es increíble! ¡Perfecto! ¡Podrías hacer una fortuna con esto!

A decir verdad, el sándwich sabía mucho mejor que la carne de Conejo Ragú que comí ayer.

— ¿D-De verdad?

Asuna sonrió tímidamente.

—No, será mejor no venderlos. No puedo dejar que mi porción desaparezca.

—¡Uwa, eres tan codicioso!... Si quieres, lo haré de nuevo para ti algún día.

Dijo la última frase en voz baja y se inclinó levemente sobre mi hombro. Cuando un apacible silencio llenó la habitación, incluso olvidé que estas eran las líneas de fuego, un lugar en el cuál incluso apostabas tu vida en la batalla.

Si pudiera comer este tipo de cosas todos los días, tendría una determinación de hacerlo y me mudaría a Salemburg...justo al lado de la casa de Asuna...Empecé a pensar esto sin darme cuenta, y justo cuando estaba a punto de decirlo en voz alta–

Repentinamente, el ruidoso sonido de armaduras anunció la llegada de otro grupo de jugadores. Rápidamente nos separamos uno del otro.

Miré al lider de la party compuesta por seis hombres y relajé mis hombros. Era el portador de katana que había conocido hace bastante tiempo en Aincrad.

— ¡Oh, Kirito! ¡Ha pasado un tiempo!

Me paré y saludé a la alta persona que había comenzado a caminar hacia mí después de reconocerme.

— ¿Aún sigues vivo, Cline?

—Estás igual de mal hablado que siempre. Por qué tú, de todas las personas, en una par-ty...

Los ojos del portador de katana se agrandaron bajo su pañuelo al ver a Asuna, quién se había parado luego de guardar rápidamente sus cosas.

—Ah... probablemente ya se hayan conocido durante las peleas contra los jefes, pero los presentaré de todas formas. Este chico es Cline del gremio <Fuurinkazan> y ella es Asuna de los <Caballeros de la Sangre>

Asuna asintió ligeramente cuando la presenté, pero Cline sólo se quedó parado allí, con su boca y ojos ampliamente abiertos.

—Oye, di algo. ¿Eres retrasado?

Después de que le di un golpe en el costado, Cline finalmente cerró su boca y se presentó de la forma más educada posible.

—¡¡¡¡¡H-Hola!!!! ¡Soy sólo un chico lla-lla-llamado Cline! ¡Soltero! ¡Veinticuatro años!

Mientras Cline decía algo estúpido de la confusión, golpeé su costado nuevamente, con más fuerza esta vez. Pero incluso antes de que Cline dejara de hablar, los miembros de su party se habían apresurado para presentarse a sí mismos.

Se decía que todos los miembros de <Fuurinkazan> se habían conocido entre ellos incluso antes que SAO comenzara. Cline los había protegido y guiado a todos, sin perder un solo miembro, hasta que cada uno de ellos se había vuelto un jugador capaz de acudir a las líneas de fuego. Él se las había arrreglado para superar el peso de mi huida de hace dos años atrás—en el día que este juego de la muerte empezó.

Ignorando el odio hacia mí mismo que había impregnado profundamente mi corazón, empecé a hablarle a Asuna.

—... Bueno, no son malas personas, si ignoras la cara de gamberro del líder.

Esta vez, Cline pisó mi pie tan fuerte como pudo. Al ver esto, Asuna comenzó a reírse, sin ser capaz de contenerse más. Cline sonrió tímidamente, pero entonces regresó a sus sentidos y me preguntó con una voz llena de intenciones asesinas.

— ¿¡C-C-Cómo sucedió esto Kirito!?

Mientras estaba parado allí, sin que ninguna respuesta llegara a mi mente, Asuna respondió por mí con voz clara:

—Gusto en conocerte. Hemos decido hacer una party entre nosotros por un tiempo. Espero que nos llevemos bien.

Me impactó lo que escuché. Como pensé ‘¿¡Eh!? ¿¡Esto no era sólo por hoy!?’, Cline y sus compañeros de party pusieron expresiones que iban desde la rabia hasta la depresión.

Finalmente, Cline se quedó mirándome con una ira ardiendo en sus ojos y gruñó mientras rechinaban sus dientes.

—Kirito, bastardo...

Me encogí de hombros y pensé que esta iba a ser una situación difícil de salir. Entonces...

Pisadas resonaron a través de la misma entrada por la que Fuurinkazan había venido hace poco. Asuna se tensó ante el extraño sonido uniforme, agarró mi brazo y susurró.

—¡Kirito, es <La Armada>!

Inmediatamente volví mi mirada hacia la entrada, y bastante seguro, la unidad altamente armada que habíamos visto en el bosque salió a la vista. Cline levantó la mano y puso a sus seis compañeros de vuelta en la pared. El grupo que marchó dentro de la habitación, todavía en su formación de columnas gemelas, ya no estaba tan ordenado como lo habían estado en el bosque. Sus pisadas fueron más fuertes, y sus expresiones debajo de sus cascos lucían muy cansadas.

Se detuvieron en la pared enfrente de nosotros, en el área segura. El hombre en la parte delantera dió la orden “¡Rompan filas!” ante la cuál las otras once personas cayeron al suelo. El hombre entonces caminó hacia nosotros sin siquiera mirarlos.

Ahora que miraba cuidadosamente, su equipamiento era de alguna forma diferente al de los demás. Su armadura era de muy alta calidad y un blasón con la forma de Aincrad estaba grabado en su pecho — algo que ninguno de los otros once tenía.

Él se detuvo enfrente de nosotros y se sacó su casco. Era bastante alto y parecía tener casi cuarenta años. Tenía un rostro severo, cabello muy corto, un par de afilados ojos debajo de sus espesas cejas, y una boca que estaba bien cerrada. Nos echó un vistazo con sus ojos, y entonces comenzó a hablarme, yo estaba al frente de nuestro grupo.

—Soy el Teniente Coronel Cobert de La Armada de Liberación de Aincrad.

¿Qué mierda? <La Armada> fue originalmente un nombre que la gente les dio como una forma de burlarse de ellos. ¿Cuándo se volvió el nombre oficial? ¿Y, <Teniente Coronel>? Un poco molesto, respondí concisamente:

—Kirito, Jugador Solitario.

Él asintió y preguntó con arrogancia:

—¿Has trazado el mapa del área de allí adelante?

—... Sí. He trazado el mapa del área, todo el camino hasta la habitación del jefe.

—Hmm. Entonces espero que nos proporcionen los datos del trazado.

Me soprendió su actitud. Pero Cline, quién estaba detrás de mí, se había enfadado.

—¿Qué? ¿¡Proporcionársela!? Bastardo, ¿¡Si quiera sabes cuan difícil es trazar un mapa!?

Gritó con voz ronca. Los mapas de áreas inexploradas eran información importante. También podían ser vendidos a cazadores de tesoros, quiénes buscaban cofres de tesoros secretos, a elevados precios.

Tan pronto como escuchó la voz de Cline, el tipo de la armada elevó una de sus cejas y anunció en voz alta:

—Estamos batallando por la libertad de jugadores como tú.

Empujó su barbilla hacia afuera y continuó.

—¡Es su deber cooperar con nosotros!

La palabra “arrogancia” debe exitir para actitudes como esta. La Armada ni siquiera ha estado en las líneas de fuego ya por un año.

—Espera un segundo, cómo puedes...

—Bastardo...

Asuna y Cline, quiénes estaban uno a cada lado de mí, dieron un paso hacia adelante con sus voces llenas de indignación. Extendí mis dos brazos y los detuve.

—Está bien. Los iba a difundir cuando volviera a la ciudad de todas formas.

— ¡Oye, oye! ¡Estás siendo demasiado amable Kirito!

—No tengo ningún plan de vender los mapas por dinero.

Mientras decía esto, abrí una ventana de transacción y le envié la información al hombre que se hacía llamar a sí mismo Teniente Coronel Cobert. Él la tomó sin ningún cambio en su expresión y dijo:

—Gracias por su cooperación.

Respondió sin una pizca de gratitud en su voz, y entonces se dio la vuelta.

Le dije a sus espaldas:

—Una advertencia de mi parte, será mejor que no ataquen a ese jefe.

Cobert miró hacia atrás.

—... Soy yo quién lo decidirá.

—Inspeccionamos la habitación del jefe hace poco. Esta no es una tarea que puedas emprender con cualquiera. Por otra parte, todos tus hombres también parecen bastante cansados.

—... ¡Mis hombres no son tan llorones como para agotarse por algo como esto!

Cobert enfatizó “mis hombres” mientras respondía con fastidio. Pero los hombres, sentados en el suelo, no parecían estar de acuerdo.

— ¡De pie inútiles piezas de basura!

Ante la orden de Cobert, se pararon temblando y volvieron a formar dos columnas. Cobert ni siquiera nos echó un vistazo mientras regresaba al frente de la columna y gesticulaba con su brazo. Los doce hombres entonces, levantaron sus armas y comenzaron a marchar una vez más, haciendo sonar su pesada armadura.

Aunque tenían, en apariencia, el 100% de sus HP, las agotadoras batallas en SAO dejaban un cansancio que no podía ser visto. Podía ser que nuestros cuerpos reales en el otro mundo no estuviesen moviendo ni un solo músculo, pero la sensación de cansancio aún estaba allí, durmiéramos o descansaramos en este lado. Basado en lo que vi, esos jugadores de La Armada ya estaban exhaustos, ya que no estaban acostumbrados a luchar en las líneas de fuego.

—... Me pregunto si estarán bien...

Cline habló con un tono de voz preocupado mientras los miembros de La Armada desaparecían por el pasadizo que llevaba al piso superior y el rítmico sonido de sus pisadas se desvaneció. Él era en realidad una buena persona.

—Ellos en verdad no son lo suficientemente estúpidos como para ir y desafiar al jefe, ¿o sí?

Asuna también estaba preocupada. Definitivamente había algo en la voz de Cobert que insinuaba un toque de imprudencia.

—... ¿Deberíamos echarle un vistazo rápido a lo que están haciendo...?

Cuando dije esto, no sólo Cline y Asuna, sino que los cinco miembros del party de Cline estuvieron de acuerdo.

... y ellos dijeron que yo soy demasiado amable....

Pensé esto con una sonrisa amarga. Sin embargo, ya había tomado una decisión. No podría ser capaz de dormir esta noche si nos fuéramos del Laberinto ahora y luego llegara a escuchar que ellos nunca regresaron.

Mientras revisaba mi equipamiento rápidamente y comenzaba a caminar, un sonido llegó a mis oídos.

Podía escuchar a Cline susurrándole a Asuna detrás de mí. Me pregunté si no había recibido suficientes punzadas cuando el tema de su conversación me sorprendió.

—Ah...Asuna, cómo debería decirlo... ese tipo, Kirito, por favor, trátalo bien. Incluso aunque no es muy bueno con las palabras, no es muy divertido y es un idiota que está loco por las batallas.

Corrí hacia atrás y tiré del pañuelo de Cline tan fuerte como pude.

—¿¡De qué estás hablando?!?

—P-Pero.

El portador de katana ladeó su cabeza y rascó su barba.

—Es notable que estés haciendo una party con alguien. Incluso si es porque caíste a los pies de Asuna, aun así es un progreso extraordinario. Esa es la razón por la que yo–

—¡No caí a sus pies!

Revatí. Pero por alguna razón, Cline, los miembros de su party, e incluso Asuna, todos me miraron con una sonrisa en sus rostros. No pude hacer nada más que darme la vuelta en silencio y caminar.

Entonces, escuché a Asuna declarar:

— ¡Por favor déjamelo a mí!

Corrí hacia el pasillo que guiaba hacia el siguiente piso mientras hacía un fuerte estruendo con mis botas.


Traducción:

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