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Capítulo 13 Editar

La recién inaugurada área en el piso setenta y cinco era una ciudad que recordaba a la antigua Roma. Según el mapa, su nombre era <Collinia>. Toda la ciudad ya estaba llena de actividad, gracias al gran número de combatientes y comerciantes que se asentaron allí, así como otros que no formaban parte en el despeje del juego, sino que habían venido como turistas. Por encima de todo eso, un extraño evento especial se celebraría el día de hoy, por lo que los invitados habían estado llegando desde la puerta de teletransportación desde temprano.

La ciudad fue construida principalmente de ladrillos cuadrados de piedra caliza blanca. Un edificio destacaba de entre los demás parecidos a templos y de los amplios canales de navegación; era el gran coliseo, que se alzaba frente a la puerta de la plaza. Era perfecto para llevar a cabo el duelo entre Heathcliff y yo. Pero...

—¡Palomitas de maíz exhala-fuego por diez Coll la taza! ¡Diez Coll!

—¡Cerveza negra fría a la venta~!

Numerosos comerciantes vendían sus productos frente a la entrada del coliseo, gritando en la larga fila de espectadores y vendiendo sus refrescos de extraño aspecto.

—... esto, ¿qué demonios es esto...?

Impresionado por el escenario que se desarrollaba ante mí, yo sólo podía preguntarle a Asuna, quien se encontraba a mi lado.

—N-No lo sé...

—Oye, ¿¡no está ese miembro de los CdS vendiendo las entradas!? ¿Cómo esto se ha podido convertir en un evento tan grande?

—N-No lo sé...

—¿Este es el verdadero objetivo de Heathcliff...?

—No, yo creo que el jefe de finanzas, Daigen, está detrás de todo esto. Él no puede perderse una oportunidad como esta.

Cuando Asuna empezó a reírse, hundí mis hombros y me sentí completamente impotente.

—...Huyamos Asuna. Podemos irnos a vivir a un pequeño pueblo en el vigésimo piso y cultivar los campos.

—Yo estoy bien con eso, pero...

Asuna luego añadió en broma:

—Vas a hacerte con un nombre realmente malo si te escapas ahora.

—Maldita sea...

—Bueno, es culpa tuya, ¿no? Ah... Señor Daigen.

Al levantar la cabeza, vi a un hombre gordo que estaba caminando hacia nosotros; era tan grande que era imposible encontrar a una persona menos adecuada para llevar el uniforme blanco y rojo de los Caballeros de la Sangre.

Con una gran sonrisa cubriendo su redonda cara, empezó a hablar con nosotros:

—¡Gracias Joven Kirito, estamod haciendo muchoc dinero! ¡Si tand sólo lo hicieras una vez al mes estaría muyt agradecido!

—¡De ninguna manera!

—Vamos, vamos, la sala de espera está por aquí. Vamos, por este camino por favor.

Me resigné a mi destino y lo seguí. Ni siquiera me importaba lo que iba a pasar.

La sala de espera era un pequeño lugar que daba a la arena. Después de que Daigen me acompañada hasta la entrada, me dijo algo sobre el ajuste de los precios de las apuestas y desapareció. Ya ni siquiera tenía energía para seguir maldiciéndolo. Desde la sala de espera, pude escuchar un sinnúmero de indistinguibles aplausos desde el exterior. Parecía que los asientos para la audiencia ya estaban llenos.

Cuando sólo quedábamos nosotros dos, Asuna agarró mis manos con las suyas y habló con una expresión seria.

—... Incluso si es una partida de Primer Golpe, va a ser peligroso si recibes directamente un golpe crítico muy fuerte. Sobre todo porque muchos de los movimientos del líder no son conocidos aún, deberías rendirte tan pronto cuando sientas que algo anda mal, ¿entendido? ¡Nunca te perdonaré si haces algo tan peligroso de nuevo como la última vez!

—Tú deberías preocuparte más por Heathcliff.

Sonreí y di un golpecito a los dos hombros de Asuna.

Cuando un anuncio declaró el inicio del duelo, el público dio un fuerte grito. Saqué un poco las dos espadas que estaban en mi espada, y luego las volví a meter en sus vainas con un sonido metálico. Después de eso, comencé a caminar hacia el campo.

Todos los asientos que rodeaban el anfiteatro estaban llenos. Imaginé que había por lo menos mil espectadores. Pude ver a Cline y Egil en las primeras filas, gritando cosas como "hazlo pedazos" y "mátalo".

Caminé hacia el centro de la arena antes de detenerme. Entonces, una silueta de color rojo intenso salió de la sala de espera de enfrente, y los aplausos se hicieron aún más intensos.

A diferencia de los uniformes normales de los Caballeros de la Sangre, que eran de color rojo y blanco, Heathcliff llevaba uno totalmente rojo que era todo lo contrario. A pesar de que estaba como yo y no llevaba casi ninguna armadura, él sostenía un enorme escudo blanco con forma de cruz en su mano izquierda, que había llamado mi atención de inmediato. Su espada parecía estar enfundada dentro del escudo, ya que pude ver el mango en forma de cruz que sobresalía en su parte superior.

Heathcliff caminó hasta llegar delante de mí. Miró a la multitud y luego habló con una amarga sonrisa.

—Debo disculparme, Kirito. Realmente no tenía idea de que esto iba a suceder.

—Voy a estar preguntando por mi parte del dinero.

—No... Después de esta pelea serás parte de nuestro gremio. Voy a designar a este duelo como una de las misiones del gremio.

Entonces Heathcliff borró su sonrisa y sus ojos color bronce comenzaron a emitir una energía abrumadora. Intimidado, inconscientemente retrocedí un paso. En la vida real, probablemente estaríamos acostados en lugares muy alejados el uno del otro, solamente con datos digitales transmitiéndose entre nosotros. Sin embargo, todavía sentía algo que sólo podría ser llamado “intención asesina”.

Mi mente pasó a su modo de batalla y mis ojos recibieron la mirada de Heathcliff. El fuerte sonido de los aplausos sonaba como si se estuviera alejando del lugar. Y antes de darme cuenta mis sentidos ya se habían comenzado a acelerar, y se sentía que incluso los colores de los alrededores habían cambiado.

Heathcliff volvió su mirada y caminó a un punto que se encontraba a unos diez metros de mí. Luego levantó su mano derecha y manipuló la pantalla de menú que apareció sin siquiera mirarla. Un mensaje de duelo apareció delante de mí. Acepté y establecí el modo de primer golpe.

La cuenta regresiva comenzó. Ahora apenas podía oír los gritos que estaban a mí alrededor.

Mi sangre comenzó a bombear más rápido. Vencí los últimos restos de duda y dejé salir mi deseo de lucha. Entonces desenvainé mis dos espadas que estaban en mi espalda al mismo tiempo. Mi oponente no era alguien que pudiese vencer a menos que peleara con todo desde el principio.

Heathcliff sacó su larga y delgada espada de su escudo, y la sostuvo con firmeza al tomar su posición de combate.

Se paró con su escudo dirigiéndose hacia mí, alejando el lado derecho de su cuerpo. No podía sentir ninguna fuerza detrás de su posición. Me di cuenta de que si trataba de predecir sus acciones, eso solo me confundiría aún más, así que decidí atacar inmediatamente con todas mis fuerzas.

A pesar de que ninguno de los dos miró a la ventana, los dos iniciamos tan pronto como el mensaje de <Duelo> apareció.

Bajé mi postura mientras corría; mi cuerpo estaba casi raspando el suelo como si se deslizara sobre él.

Torcí mi cuerpo hacia la derecha antes de llegar a Heathcliff y blandí la espada de mi mano derecha hacia arriba a la izquierda. Fue bloqueada por el escudo con forma de cruz y de este golpe salió una ráfaga de chispas. Pero mi ataque era parte de un combo de dos golpes. Una décima de segundo después del primer ataque, mi espada izquierda se deslizó detrás del escudo. Era una habilidad tipo embestida de mis Hojas Duales: <Doble Circular>.

El ataque de la izquierda fue desviado por la espada y su efecto de iluminación circular se detuvo a medio camino. A pesar de que fue decepcionante, este movimiento era tan sólo una señal para el comienzo de la pelea. Utilizando la fuerza de la habilidad de espada, amplié la distancia entre nosotros y luego cargué hacia mi oponente de nuevo.

Esta vez, Heathcliff respondió al cargando hacia mí con su escudo. Su brazo derecho estaba escondido detrás de su enorme escudo con forma de cruz, haciéndolo difícil de ver.

—Tsk!

Corrí hacia mi derecha, en un intento de evadir su ataque. Pensé que si me quedaba en el lado del escudo de Heathcliff, tendría el tiempo suficiente para reaccionar a sus ataques incluso si no podía ver la trayectoria.

Pero entonces Heathcliff levantó su escudo horizontalmente.

—¡Haa!

Con este grito, él ejecutó un ataque penetrante con su escudo. Vino hacia mí, dejando una estela de luz blanca pura.

—¡¡Ahh!!

Sólo logré protegerme cruzando mis dos espadas. El fuerte impacto sacudió todo mi cuerpo y salí volando a varios metros de distancia. Clavé mi espada derecha en el suelo para detener mi caída y luego di una vuelta en el aire antes de aterrizar.

Fue algo inesperado, pero parecía que el propio escudo también podía ser usado como un arma. De alguna forma, era similar a mis Hojas Duales. Había pensado en un principio que mi abrumadora velocidad de ataque me permitiría ganar en este duelo; sin embargo parece que estaba equivocado.

Heathcliff corrió hacia mí acortando la distancia entre nosotros, negándome cualquier oportunidad de recuperarme. La espada con la empuñadura en forma de cruz que tenía en su mano derecha se dirigió hacia mí a una velocidad que podría rivalizar con la de Asuna el <Destello>.

Cuando el oponente comenzó su ataque combinado, sólo pude usar mis dos espadas para defenderme. Antes del duelo, Asuna me había explicado todo lo que sabía sobre la <Espada Sacra>, pero parecía que haberme preparado apresuradamente no fue suficiente. Por lo tanto, sólo podía confiar en decisiones que tomaba en una fracción de segundo para bloquear los golpes que recibía.

Después de usar mi espada izquierda para desviar el último ataque de su combo de ocho golpes, inmediatamente intenté con una habilidad de espada de un ataque, <Golpe Vorpal>, con mi espada derecha.

—¡¡Hya...aaa!!

Con el ruido metálico de un motor a reacción, dicha habilidad dejó una estela de luz roja antes de golpear el centro de su escudo. Se sintió como si me hubiera golpeado un muro de piedra, pero mis manos se mantuvieron firmes hasta terminar el golpe.

¡¡Claang!! El sonido del impacto resonó, y esta vez Heathcliff fue quien retrocedió. No pude atravesar completamente el escudo, pero tuve la sensación de haber <penetrado> su defensa. El HP de Heathcliff se había reducido un poco, pero no lo suficiente como para decidir la pelea.

Heathcliff aterrizó ágilmente y se amplió la distancia entre nosotros dos.

—...impresionante reacción.

—¡¡Aunque tu defensa es demasiado perfecta...!!

Dije eso mientras atacaba. Heathcliff también levantó su espada y se acercó hacia mí.

Empezamos a intercambiar golpes a una velocidad vertiginosa. Mi espada era bloqueada por su escudo y su espada era desviada por la mía. Varios rastros de luz de diferentes colores aparecían y desaparecían continuamente a nuestro alrededor, mientras que los sonidos de nuestras armas chocando sacudían el suelo de la arena. Golpes sin tanta importancia pasaban de vez en cuando, disminuyendo nuestros HPs poco a poco. Incluso si ambos jugadores no lograban un golpe limpio, se podría ganar en el momento en que el HP del oponente disminuyera por debajo del cincuenta por ciento.

Pero eso ya no me importaba. Sentía cómo me aceleraba con emoción, ya que era la primera vez que me enfrentaba con un oponente tan fuerte desde que fui atrapado en SAO. Cada vez que mis sentidos se agudizaban, la velocidad de mis ataques aumentaba.

Todavía no he llegado a mi límite. Todavía puedo ir más rápido. ¡¡¡Sígueme si puedes, Heathcliff!!!

Como ya había liberado todas las fuerzas que tenía, me ahogué en el salvaje gozo de estar blandiendo mis espadas. Muy probablemente estaba riéndome. Si bien el intercambio de golpes se intensificó, el HP de ambos lados continuó disminuyendo hasta que casi llegó a la zona de cincuenta por ciento.

En ese instante, el rostro estoico de Heathcliff finalmente mostró un destello de emoción.

¿Qué era? ¿Nerviosismo? Sentí que la velocidad de sus golpes disminuyó un poco.

—¡Haaaa!

En ese momento, abandoné todas mis defensas y lancé un asalto con mis dos espadas: <Oleada de Estallidos Estelares>. Mis espadas se abalanzaron hacia Heathcliff como llamas resplandecientes de una prominencia solar.

—¡¡Argh...!!

Heathcliff alzó su escudo para protegerse. Sin embargo sólo ignoré esto y seguí dando cortes en todas direcciones. Mientras tanto, sus respuestas se volvieron aún más lentas.

¡¡Puedo atravesarlo!!

Estaba seguro que mi último ataque traspasaría su defensa. Con su escudo demasiado extendido a la derecha, mi ataque por la izquierda entró como un rayo, dibujando una trayectoria de luz. Siempre y cuando este golpe diera en el blanco, su HP definitivamente caería por debajo de la mitad, y yo ganaría la–

Entonces, en este momento, mi mundo entero se estremeció.

—¿¡–!?

¿Cómo debo describirlo? Era como si parte de mi tiempo me hubiera sido restado.

Por varias décimas de segundo, todo a mi alrededor pareció congelarse; todo excepto Heathcliff. El escudo que debía haber estado a la derecha apareció de repente a la izquierda, como si estuviera viendo un video cuadro por cuadro, y bloqueó mi espada.

—¡Qué–!

Quedé atónito por un instante fatal después de que el poderoso ataque fuese bloqueado. No había manera de que Heathcliff perdiera esa oportunidad.

La larga espada en su mano derecha lanzó un ataque, que vino hacia mí con una detestable precisión que seguramente decidiría el duelo. Fui derribado. Tendido en el suelo, pude ver el mensaje morado del sistema, el cual anunciaba que el duelo había finalizado.

Mi estado de pelea había desaparecido. Simplemente me quedé allí, mi mente estaba en blanco, aun cuando los aplausos fueron registrados una vez más en mi cabeza.

—¡¡Kirito!!

Asuna corrió y me sacudió, haciéndome volver en sí.

—Ah... sí... estoy bien.

Asuna miró mi rostro inexpresivo con preocupación.

¿He perdido–?

Todavía no lo podía creer. La velocidad sobrenatural de Heathcliff durante esos últimos momentos había ido más allá de los límites de un jugador, sobrepasando incluso la de cualquier ser humano. Incluso pude ver que los polígonos que componen su avatar se distorsionaron por un momento debido a la imposible velocidad.

Cuando me senté en el suelo, levanté la cabeza y miré el rostro de Heathcliff.

Pero, por alguna razón, la expresión del vencedor era de enojo. El paladín carmesí nos miró, luego se dio la vuelta sin decir ninguna palabra y se dirigió a su sala de espera en medio de los estruendosos aplausos...


Traducción:

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