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Capítulo 16 Editar

Asuna me dijo que había estado mirando el mapa mientras me esperaba en Grandum.

En el momento en que la señal de Godfrey desapareció, ella corrió fuera de la ciudad y cruzó los cinco kilómetros que nosotros cubrimos en una hora, en tan sólo cinco minutos. Cuando señalé que esto era un acontecimiento que excedía las estadísticas de destreza, ella respondió con una pequeña sonrisa:

—Es el poder del amor.

Luego de que volviéramos a los cuarteles generales del gremio, le contamos a Heathcliff lo que había sucedido y le preguntamos si podíamos dejar temporalmente el gremio. Cuando Asuna dio su razón como “desconfianza en el gremio”, Heathcliff pensó en silencio por unos momentos, pero finalmente nos dio permiso. Entonces, dijo una última cosa con una misteriosa sonrisa en el rostro:

—Sin embargo, regresarán pronto al campo de batalla.

Cuando dejamos los cuarteles generales, ya era tarde. Nos tomamos las manos y caminamos juntos al teletransportador de la plaza.

Ninguno de nosotros dijo una palabra.

Mientras caminábamos entre las oscuras sombras de las torres metálicas y la luz anaranjada que venía desde el exterior del castillo flotante, me pregunté a qué se debía el odio de Cradil.

Había bastantes personas que disfrutaban cometer crímenes en este mundo. Desde ladrones y atracadores hasta los asesinos a sangre fría del <Ataúd Sonriente> como Cradil. Los rumores afirmaban que el número de jugadores criminales ya excedía los cien, por lo que las personas los veían como existencias naturales al igual que los monstruos.

Pero cuando lo pensaba, aún sentía que eran un grupo muy extraño. Debería ser obvio para todos que herir a otros jugadores era un acto que indudablemente bajaba las posibilidades de ganar el juego. En otras palabras, esto significaba que ellos no querían irse del juego—

Incluso luego de encontrarme con Cradil, no creo que esto se aplique a él. Él no ayudó ni evitó que se ganara el juego; él meramente había dejado de pensar. Sin siquiera recordar el pasado ni mirar hacia el futuro, simplemente trató de realizar sus deseos, lo que desembocó en el desarrollo de sus viles intenciones...

Entonces, ¿qué hay de mí? No podía decir confiadamente que yo estaba seriamente enfocado en ganar el juego. Sería más preciso decir que yo acostumbraba a explorar los laberintos sólo para ganar puntos de experiencia. Si peleaba, lo hacía solamente para hacerme más fuerte, para sentir el placer de la superioridad, entonces ¿algo en las profundidades de mí tampoco quería que este mundo terminara...?

Repentinamente, sentí como si la placa de acero debajo de mi pie se empezara a hundir. Dejé de caminar e hice más severo mi agarre en el brazo de Asuna, del cual había empezado a colgarme.

-—¿...?

Asuna ladeó su cabeza y me miró. Agaché la mía y hablé como si me estuviera dirigiendo a mí mismo.

—... No importa lo que ocurra... me aseguraré de que... regreses a ese mundo...

—...

Esta vez, Asuna hizo más fuerte su agarre.

—Cuando llegue el momento, volveremos juntos.

Ella dejó ver una sonrisa cuando terminó de hablar.

Llegamos a la plaza de la puerta teletransportadora sin siquiera darnos cuenta. Sólo unos pocos jugadores estaban caminando allí, defendiéndose del frío viento que predecía el cercano invierno.

Me di vuelta para mirar directamente a Asuna.

En ese momento pensé que la calidez que emanaba su fuerte voluntad era la única luz que me guiaba en la dirección correcta.

—Asuna...esta noche...quiero estar contigo...

Dije esto sin pensarlo.

No me quería separar de ella. Esta estrecha relación había inducido un horrible miedo a la muerte que nunca antes había sentido en mí, uno que no podía superar ni siquiera ahora.

Definitivamente hubiera tenido pesadillas si durmiera solo esta noche. Soñaría con la demencia de esa persona, su espada atravesándome, y la sensación que tuve al clavar mi mano derecha en él... estaba seguro de eso.

Asuna se quedó mirándome como si comprendiera la razón que escondía mi petición.

Entonces, con sus mejillas quemándose al rojo vivo, asintió levemente.

La casa de Asuna en Salemburg, en la cual estaba de visita por segunda vez, todavía estaba lujosamente decorada, y esta vez me recibió con una calidez reconfortante. Los objetos que estaban distribuidos en el lugar reflejaban el excepcional gusto de su dueña. Pero a pesar de esto, Asuna dijo:

—V-Vaya... esto está bastante desordenado. No he venido muchas veces estos días y...

Riendo con un “jeje”, sonrió tímidamente y ordenó rápidamente los objetos que estaban dispersados.

—Prepararé la cena en un momento. Sólo lee el periódico o algo y espera.

—Ah, está bien.

Me enterré en el sofá luego de ver cómo Asuna se quitaba su equipo de batalla, se ponía un delantal, y desaparecía en la cocina. Entonces, tomé el gran periódico que estaba encima de la mesa. Aunque lo llamamos “periódico”, era simplemente una colección de rumores de esos jugadores que traficaban información. Pero ya que a este mundo le faltaban formas de entretenimiento, el periódico se transformó en una preciada fuente de comunicación con muchos suscriptores. Se componía únicamente de cuatro hojas, y sólo miré casualmente a la primera página antes de arrojarlo a un lado por la rabia. Esto se debió a que el titular que encabezaba la página era sobre el duelo entre Heathcliff y yo.

[Nuevo usuario de la habilidad Hojas Duales aplastado por la Espada Sacra]

Debajo del titular había una imagen de mí tendido en el piso frente a Heathcliff, tomada a través de Cristales de Registro. Cualquiera podría decir que sólo había añadido otra página a la invicta leyenda de Heathcliff.

Bueno, tal vez dejen de molestarme tanto si las expectativas sobre mis habilidades caen... Me ayudé a mí mismo a encontrar fácilmente una excusa aceptable. Entonces, cuando comencé a mirar la lista de mi inventario, un aroma tentador flotó desde dentro de la cocina.

La entrada de la cena era un filete hecho de la carne de un monstruo parecido a una vaca y estaba servido con la salsa especial de soja de Asuna. Aunque la categoría de los ingredientes no era muy alta, la preparación era simplemente perfecta. Asuna me miró con una gran sonrisa cuando me llené la boca de carne.

Mientras estábamos sentados frente a frente en el sofá, y bebíamos té luego de que la cena acabara, Asuna se puso bastante habladora por alguna razón. Hablaba sin fin, sobre temas como cuáles eran los tipos de armas que le gustaban o qué pisos tenían lugares turísticos famosos.

Al principio la escuchaba sorprendido, pero entonces Asuna de repente se quedó callada, lo cual me preocupó. Estaba sentada sin siquiera moverse y miraba a su taza de té como si estuviera intentando encontrar algo en ella. Su expresión era extremadamente seria, casi como si se estuviera preparando para una batalla.

—...oye, qué ocurre...

Pero antes que pudiera terminar de hablar, Asuna golpeó su taza de té fuertemente contra la mesa, y luego se levantó con brusquedad de su asiento y anunció:

—¡...Está bien!

Ella caminó hacia la ventana y tocó la pared para abrir el Menú de Control de la Habitación, y repentinamente apagó las luces. La oscuridad cubrió la habitación de inmediato, activando mi habilidad de escaneo de respaldo automáticamente, remplazando mi visión normal por visión nocturna.

La habitación estaba teñida por una luz azul no muy nítida, y Asuna brillaba de un color blanco por las luces de las farolas que llegaban desde afuera a través de la ventana. A pesar de que me encontraba confundido por su comportamiento, su belleza me hizo contener la respiración.

Su largo cabello que parecía de un azul oscuro, sus brazos y piernas blancas y esbeltas que sobresalían desde debajo de su túnica... todo reflejaba la débil luz y parecía como si estuviese brillando.

Asuna se quedó parada al lado de la ventana por unos momentos. No podía ver su expresión muy bien porque había agachado su cabeza. También sostenía su mano derecha sobre su pecho y parecía estar dudando sobre algo.

Justo cuando estaba a punto de preguntar qué ocurría, Asuna empezó a mover su mano izquierda. Sus dedos índice y pulgar se movieron en el aire, y la ventana de un menú apareció junto con el efecto del sonido que lo acompaña.

En la oscuridad teñida de azul, los dedos de Asuna se movían por la brillante y púrpura ventana del menú. Al parecer ella estaba manipulando el menú izquierdo, el cual controlaba la vestimenta del jugador.

Tan pronto como pensé esto, las medias que Asuna estaba usando hasta la rodilla desaparecieron, y las elegantes curvas de sus piernas quedaron al descubierto ante mis ojos. Sus dedos se movieron nuevamente y esta vez se quitó su corta túnica de una pieza. No pude evitar abrir mi boca y que mis ojos se abrieran totalmente... mi mente se había detenido por completo.

Ahora Asuna sólo tenía puesta su ropa interior. Sus pequeños ropajes apenas se las arreglaban para cubrir su pecho y su cintura.

—N-No mires... hacia acá...

Dijo ella, su débil voz temblaba. Pero incluso aunque haya dicho esto, no podía quitarle los ojos de encima.

Asuna trató de cubrir su pecho con sus manos cuando titubeó; sin embargo luego de levantar la cabeza y mirarme directamente, ella bajó sus manos con elegancia.

Tuve una impresión que me dejó como si mi alma hubiese abandonado mi cuerpo y sólo pudiera mirar inexpresivamente a Asuna.

La palabra “belleza” ni siquiera comenzaba a describirla. Su piel, matizada de partículas de luz azul, era suave y tersa. Su cabello parecía estar hecho de la seda más fina. Sus pechos se curvaban con tanta perfección que parecía, irónicamente, como si ningún motor gráfico existente pudiera generarlos. La curvatura de sus piernas que empezaba desde su delgada cintura me hacía pensar en la gracia de un animal salvaje.

Era imposible creer que su apariencia era una imagen de reproducción en 3D. Si tuviera que describirlo, era como una escultura hecha por Dios, por la cual había pasado un soplo de vida.

Los datos obtenidos por el NERvGear en el paso de calibración del registro del jugador determinaban el cuerpo de los avatares de los jugadores. Con eso en mente, cualquiera podría llamar un milagro a la existencia de un cuerpo tan perfecto.

Seguí mirando a su cuerpo casi desnudo como si mi alma hubiese abandonado al mío. Si Asuna no se hubiera cubierto a sí misma con sus brazos y no hubiera abierto su boca para hablar, podría haberme quedado en esa posición incluso por una hora.

El rostro de Asuna estaba tan rojo que podía adivinarlo incluso en la oscuridad matizada de azul de la habitación. Ella agachó su cabeza y habló:

—K-Kirito, tú también quítate la ropa... es emh, vergonzoso estar así yo sola.

Después de escuchar esto, finalmente capté el significado detrás de las acciones de Asuna.

En otras palabras, ella tomó lo que dije, que quería pasar la noche con ella, en un sentido mucho más profundo de lo que en verdad había querido expresar.

Tan pronto como entendí eso, también caí en un profundo pánico sin fondo. Como resultado, cometí el peor error de toda mi vida hasta este momento.

—Err... no, verás, sólo pensé... que sería bueno, si pudiéramos estar ju-juntos en una habitación esta noche...

—¿Eh...?

Mientras respondía estúpidamente con mis honestos pensamientos, esta vez fue Asuna la que se congeló con su boca muy abierta. Entonces, una expresión de rabia intensa y vergüenza se extendió a lo largo de su rostro.

—Tú... tú...

Su apretado puño derecho revelaba una intención casi visible de asesinato.

—¡¡Idiota...!!

El puño de Asuna, el cuál aceleró a una velocidad que utilizaba todas sus estadísticas de destreza, fue detenido justo antes de golpear mi cara por el Código de Prevención del Crimen y en su lugar liberó un fuerte sonido y un rocío de chispas moradas.

—¡A-Ahh...! ¡¡Espera!! ¡Lo siento, lo siento! ¡Cancela lo que he dicho!

Traté de explicar mientras agitaba mi mano frenéticamente hacia Asuna, quién estaba a punto de dar su segundo golpe sin prestarme atención alguna.

—¡¡Lo siento, me equivoqué!! Pe...Pero, de todas formas, ¿en realidad...puedes hacer... a-algo como esto? ¿En SAO...?

Asuna abandonó su postura de ataque y quedó un poco desconcertada, aunque aún estaba furiosa. Entonces, preguntó:

—¿Qui-Quieres decir que no lo sabes...?

—No, no lo sé...

Entonces, la expresión de Asuna cambió repentinamente de una de rabia a otra de vergüenza, antes que comenzara a explicar en voz baja:

—...en el menú de opciones, en el extremo inferior... hay una opción llamada <Apagar Código Ético>.

Era la primera vez que escuchaba una cosa así. Estoy seguro que esto no estaba disponible durante el tiempo beta de prueba, y que tampoco fue mencionado en el manual. Pensar que este era otro precio que tenía que pagar por jugar como un jugador solitario y por no tener ningún otro interés aparte de luchar.

Sin embargo esta información planteó una nueva pregunta que no pude evitar pensar. Ya que todavía no había recuperado toda mi habilidad de pensar bien, dije sin querer en voz alta:

—¿...lo...lo has hecho antes...?

Una vez más, el puño de acero de Asuna hizo brotar chispas moradas enfrente de mi cara.

—¡¡P-Por supuesto que no, idiota...!! ¡¡Simplemente lo escuché de las demás chicas del gremio!!

Me puse rápidamente de rodilla en el suelo ante ella y me disculpe infinitamente. Pasaron muchos minutos hasta que al fin logré tranquilizarla.

Una sola vela seguía brillando encima de la mesa, sus finos rayos de luz hacían que la piel de Asuna brillara débilmente mientras dormía en mis brazos. Pasé gentilmente un dedo por su blanca espalda; la cálida y suave sensación que viajó por las puntas de mis dedos era absolutamente intoxicante.

Asuna abrió lentamente sus ojos y miró en mi dirección. Pestañeó dos veces y entonces sonrió.

—Lo siento. ¿Te desperté?

—Sí. Tuve un sueño extraño. Acerca del mundo real...

Continuó sonriendo al frotar su cabeza contra mi pecho.

—En el sueño, me había preguntado si entrar a Aincrad y conocerte había sido todo un sueño, y estaba en verdad asustada. Es un alivio... que todo no haya sido un sueño.

—Sí que eres rara. ¿Acaso no quieres volver?

—Por supuesto que quiero. Quiero regresar, pero no quiero que todo lo que ha ocurrido aquí desaparezca. Aunque... ha sido un buen tiempo... aprecio estos dos años de vida. Ahora, estoy segura de esto.

La expresión de Asuna de repente se volvió seria y agarró mi mano derecha, la que había posado sobre su hombro, entonces la llevó a su pecho y la apretó con fuerza.

—...Lo siento mucho, Kirito. Debí... debí haber resuelto esto yo misma...

Inhalé y entonces exhalé profundamente.

—No...el objetivo de Cradil, la persona que lo llevó por ese camino fui yo. Esa era mi batalla.

Asentí lentamente mientras miraba directamente a los ojos de Asuna.

Se formaron lágrimas en los ojos castaños de Asuna mientras presionaba sus labios en contra de la mano que ella sostenía. Pude sentir sus suaves movimientos.

—Yo también... pasaré por esto a tu lado. Cada carga que tengas, la soportaré contigo. Lo prometo. Definitivamente te protegeré de ahora en adelante...

Esta era...

La línea que no había podido decir hasta ahora. No obstante en este momento, mis labios temblaron, y sólo podía oír los sonidos que salían por sí mismos desde mi garganta, desde mi alma.

—Yo también.

Una voz muy débil resonaba a través del aire.

—También te protegeré.

Aunque estas eran palabras simples, las había dicho de forma patéticamente tranquila y de una manera poco fiable. Sonreí agriamente mientras sostenía la mano de Asuna y dije:

—Asuna... en verdad te equivocas. Tú eres mucho más fuerte que yo...

Después de escuchar eso, Asuna pestañeó repetidamente y entonces sonrió.

—No, no lo soy. Usualmente me escondo detrás de otras personas en el mundo real. Incluso este juego no fue algo que yo compré.

Ella rió como si recién se hubiera acordado de algo.

—Este juego fue algo que mi hermano mayor compró, pero tuvo que viajar por negocios repentinamente, así que me puse a jugarlo en el día de la apertura. Él se decepcionó mucho por eso. Ahora debe estar realmente enojado porque lo he ocupado por dos años.

Pensé que Asuna era incluso más desafortunada al haber venido aquí en su lugar, pero sólo asentí.

—... Será mejor que vuelvas pronto y te disculpes.

—Sí... tendré que intentarlo arduamente...

Pero la voz de Asuna se desvaneció poco a poco mientras decía esto, mirando hacia abajo como si le tuviera miedo a algo y entonces se movió aún más cerca de mí.

—Emm... Kirito, sé que esto contradice a lo que acabo de decir... pero, ¿podríamos alejarnos de las líneas de fuego por un tiempo?

—¿Hmm...?

—De alguna manera estoy asustada... Finalmente nos las hemos arreglados para comunicar nuestros sentimientos, así que siento que algo malo sucederá si vamos a las líneas de fuego de inmediato... Tal vez sólo estoy un poco cansada.

Acaricié el cabello de Asuna en silencio y asentí tan sumiso que incluso me sorprendí a mí mismo.

—Sí, tienes razón... Yo también estoy un poco cansado...

Incluso si los números no habían cambiado, las batallas que habíamos peleado día tras días habían acumulado mucha fatiga que no podía ser vista. En especial por situaciones tan extremas como las de hoy. Incluso un arco se quebrará si alguien tira mucho de él. Definitivamente necesitábamos un descanso.

Sentí el impulso, que me había hecho combatir sin descanso, irse a la deriva. En estos momentos, sólo quería profundizar el vínculo entre nosotros dos.

Envolví mis brazos alrededor de Asuna, luego enterré mi rostro en su sedoso cabello y hablé:

—En la parte noroeste del piso veintidos, en medio de los bosques y los lagos... hay una pequeña villa. Es un buen lugar, sin monstruos. Allí se están vendiendo unas casas de campo. Podríamos mudarnos allí juntos... y entonces...

Asuna me miró cuando dejé de hablar.

—¿Entonces...?

Me las arreglé para mover mi lengua congelada y seguir hablando.

—...Ca-Casémonos.

Nunca voy a olvidar la sonrisa perfecta que Asuna me mostró en ese momento.

—Está bien...

Ella asintió ligeramente al mismo tiempo que unas lágrimas caían por sus sonrojadas mejillas.


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