FANDOM


Capítulo 16.5 Editar

-Asuna se dejó caer desnuda en la cama y me miró desafiante.

— … Kirito-kun, apúrate y ¡quítate la ropa!

Dijo con un torio.

— Qué… ¿va-vamos a seguir?

— ¡¡Sería estúpido si nos detenemos ahora!!

Acaté la orden rápidamente. Abrí la ventana indicada por Asuna, y desactivé la opción localizada en el extremo inferior del menú.

Debido al apresurado comienzo, no hubo un ambiente romántico que relatar. Sentados en la cama que era un poco pequeña para nosotros dos, lentamente hicimos todo lo que el sistema nos permitió.

La oscura y azulada luz de la luna se filtraba a través de la ventana, moldeando unas sombras complejas sobre la cama.

Ya que Salemburg no tenía mercado, la gente del pueblo desaparecía en las noches. Lo único que podía escucharse era el casi imperceptible susurro del lago, y los latidos de mi corazón que se asemejaban al sonido de una alarma haciendo eco en la habitación.

Para este momento, Asuna y yo ya nos habíamos quitado toda nuestra ropa. Habíamos estado arrodillados en la cama uno frente al otro por aproximadamente unos dos minutos y medio. Por lo que no pude percatarme de la expresión de Asuna mientras empuñaba sus manos sobre sus rodillas y miraba hacia abajo. Pensé que probablemente debía ser yo quien tomara la iniciativa en esta situación, pero sin ser capaz de predecir el resultado de ninguna de mis intenciones, me quedé sentado en petrificado silencio. Medité lo que ocurriría si gritara: “¡Lo siento!” y me reequipara las mínimas ropas a la velocidad del sonido antes de escapar del cuarto. ¿Ella diría “Supongo que no se puede hacer nada” y me perdonaría cuando nos volviéramos a encontrar mañana? – No hay forma de que lo hiciera.

Recordando el pasado distante, tenía sólo 14 años la primera vez que inicié sesión en SAO. En invierno de segundo de secundaria. No quiero recordar de verdad cómo era en ese entonces, pero sacrifiqué toda la energía sexual que empieza a despertar en todos los chicos de esa edad con la finalidad de sumergirme en los juegos. Como resultado, nunca me había encontrado en una situación donde estaría a solas con una chica en su habitación. Y Obviamente, tampoco había estado desnudo con una chica antes.

A decir verdad, hubiera esperado que Asuna, quién pensé tendría probablemente unos pocos años más que yo (y por lo tanto, más experiencia en esta área), tomara la iniciativa. Sin embargo, al parecer todos en SAO, incluyéndola, me creían mayor de lo que en verdad era. Ya que nunca negué nada de eso, no había ninguna manera que le pueda decir en esta situación: “Lo siento, pero en realidad tengo…”

Reforcé mi determinación. Incluso si no tenía el conocimiento o la experiencia, nunca antes había amado o atesorado sentimientos tan intensos hacia alguien, como los que tengo ahora por Asuna.

Desde que SAO comenzó, hubo numerosas ocasiones en las que estuve en una situación donde me dije: “No puedes huir de aquí, sin importar lo que pase”, pero en este momento debía reunir una mayor fuerza de voluntad que eso mientras extendía mi mano derecha y movía mi cuerpo hacia ella.

La punta de mi dedo tocó suavemente la gentil curva que era el hombro de Asuna. Su cuerpo se estremeció con fuerza. Tracé despacio un camino desde la línea de su clavícula hasta la nuca.

— N… mm…

Asuna dejó salir un suave gemido al cerrar sus ojos. La sangre subió a sus mejillas y su entrecejo se frunció.

Por un rato observé las reacciones de Asuna deleitándome en secreto mientras la tocaba por todas partes. Un tanto excitado por sus dulces reacciones, me entusiasmé un poco al mantener la punta de mi dedo a una distancia donde muy apenas la tocaba y continué deslizándome suave y lentamente por toda su piel. Bajé arrastrándome por sus brazos que estaban escondiendo firmemente sus pechos, circunde sobre su estomago y revertí la dirección subiendo por sus brazos nuevamente.

— Ah… oh… mm…

Cada ocasión en que mi dedo se movía, el cuerpo de Asuna se estremecía y de su boca salía un suave gemido. Luego de acariciar todo su cuerpo, puse el dedo de mi mano derecha bajo su pequeño mentón y levanté su cabeza. Con mi dedo índice izquierdo, tracé diligentemente sus mojados y brillantes labios color cereza.

— No… no sólo… tu dedo…

Una ligeramente sonrojada Asuna abrió un poco sus ojos y me miró, suplicante.

— Bésa… me…

— …

Acerqué mi cabeza hacia ella en silencio. Los labios de Asuna estaban levemente separados, como si no pudieran esperar más. Pero, en vez de atar nuestros labios, tenté suavemente su labio inferior con la punta de mi lengua.

— Mm…

Como si me buscara, Asuna sacó su lengua, pero me contuve y me moví para evitarla antes de tocarla apaciblemente con la punta de la mía.

— Ah, mm… ah…

Asuna dejó salir un sonido irritado de tanto expectación como necesidad mientras le metía mi lengua abruptamente en su boca.

— ¡Ahhh mm!

Balanceé mi lengua con violencia de un lado para el otro.

Los sentidos táctiles en SAO estaban, tal y como el sentido del gusto, pre-programados, y se activaban de acuerdo a la situación. Cuando tomabas esto en cuenta, entonces la única conclusión que uno podía sacar era que “la sensación de un beso profundo” debió ser programada. (Bueno, no es como si alguna vez lo hubiera experimentado de verdad en la vida real, pero…) Una sensación indescriptiblemente fascinante invadió mis nervios.

Mi lengua se entrelazaba con la de Asuna y yo la chupaba a la fuerza a la vez que sentía toda energía salir de su cuerpo. Sus ojos estaban húmedos y borrosos, respiraba erráticamente cuando saqué mi lengua de su boca y procedí a lamer debajo de su cuello, detrás de su oreja y el hueco de su clavícula.

Cuando por fin alcancé los suaves valles que conformaban la cima de sus pechos, los cuáles habían estado escondidos hasta ahora, todo su cuerpo saltó y se sacudió. Sus brazos se sujetaron entre sí con más fuerza y zarandeó su cabeza de un lado a otro.

— Asuna… mueve tus brazos…

— Pe… Pero…

— Quiero ver tus pechos, Asuna.

Atrapé sus muñecas que estaban cruzadas entre ellas y las jalé, separándolas, mientras lamía y chupaba mi camino lentamente hacia la cumbre del blanco seno que estaba siendo revelado poco a poco.

— Ah… No…

Los brazos de Asuna estaban por fin a cada lado de su cuerpo, y sus cumbres gemelas se encontraban frente a mis ojos. Los relieves, que por lo general estaban escondidos tras los holgados ropajes de caballero y su coraza, eran más grandes de lo que había imaginado… eran exuberantes y sobresalían marcadamente. En su parte más alta había un par de pezones que eran difíciles de diferenciar de las áreas vecinas, parados con impertinencia en una forma cónica. Por desgracia toda la habitación estaba bañada en el resplandor azul de la luz de la luna y…

— Asuna, prende la luz.

— ¿Qué…? No… no lo— Habiendo aceptado el rechazo de mi petición, succioné su pezón izquierdo al interior de mi boca.

— ¡¡Ah!!

Ignorando la estridente voz que Asuna dejó salir ante el repentino ataque, mordisqueé la dura protuberancia con mis labios mientras mi lengua rodaba alrededor de la rígida punta.

— ¡Ahhh! ¡Ah! ¡No, no, no…!

Sujeté firmemente la mano izquierda de Asuna que intentaba empujarme mientras gritaba, entretanto su cuerpo convulsionaba, moví mi mano zurda hacia su otro seno. Apreté su cúspide entre mis dedos, entonces utilicé gentilmente la uña de mi dedo índice para estimular la punta de su pezón.

— ¡¡Ah, ahh, oh!!

Mientras torturaba sus dos pechos, las convulsiones y los dulces gemidos de Asuna subieron su intensidad. Dejándome llevar un poco, mordí el objeto sobresaliente en mi boca y con algo de violencia comencé a masticarlo, mientras que al mismo tiempo el pulgar e índice de mi mano izquierda retorcían su otro pezón dolorosamente.

—¡¡Oh!! Ah, ah, no, no puede ser…

El cuerpo de Asuna se puso rígido repentinamente. Sus brazos, que ahora circundaban detrás de mi cabeza apretaron más su agarre.

— ¡No, no, no, me estoy, con solo, mis pechos…! Me ven… ah…

Después de eso, no fue capaz de hablar. Dejando salir un grito agudo y ronco desde las profundidades de su garganta, Asuna se sacudió y su cuerpo saltó una vez, antes de colapsar contra mí. Ella aún respiraba con pesadez, su cuerpo se convulsionaba leve e intermitentemente.

— Ah… ah… aahh…

— … Asuna… acabas de…

— Ah… n-no… qué vergonzoso… nunca había pasado por nada como esto… hasta ahora…

— … ¿Hasta ahora?

— Ah…

Asuna agachó su cuerpo y miró hacia abajo de una forma avergonzada.

— N-no es nada, ¡Nada de nada!

— … dime.

Moví mi mano zurda hacia el seno izquierdo de Asuna mientras se apoyaba en mí, y agarré su pezón antes de tirar de él.

— Ahh… no, detente, ya no más con mis pechos…

— … ¿Qué quieres decir con “hasta ahora”?

— Ahhh…

Asuna habló de prisa con una voz en llantos que otra vez se entremezclaba con dulces gemidos.

— … Sobre el botón de «Ethic Code Off»… Luego de que supe de él… lo hice… un par de veces, sola…

— … ¿Qué hiciste…?

— Auuu… Mientras pensaba… en Kirito-kun… jugué con… mis pechos y… allá abajo…

Hablar sobre sus propias fantasías pareció haber incrementado el lado masoquista de Asuna. Su respiración se volvía cada vez más dificultosa mientras se aferraba a mí.

— Allá abajo… ¿Como por aquí…?

Dirigí con gentileza la mano que había estado abusando de su seno hacia abajo. Acaricié su tenso estómago, entonces me desplacé muy, muy despacio en esa dirección. Pasé sobre el leve realce de su abdomen, y cuando las yemas de mis dedos llegaron a la entrada de los dos montículos, Asuna pegó un grito ahogado a la vez que su cuerpo se estremeció.

— Ah… no…

Usé el dedo índice y medio de mi mano izquierda para estimular el área en torno a su vagina.

Mientras que ponía cuidado en no tocar el centro, disfrutaba de la sensación de presionar los dos montículos entre sí, para luego separarlos.

— ¡Ah, ah, ah, mmm…!

Asuna se arrodilló, colocando sus brazos alrededor de mí; gemía mientras enterraba su rostro en mi cuello, mis dedos se movían de un lado a otro, haciendo que su cuerpo saltara y se agitara.

— Ah, mm… ahí… no…

Pero esa voz se quedó gradualmente ronca mientras ella sacudía su cabeza y contoneaba su cuerpo.

— Ahh… Eso no puede… no puede…

Pensando que la estaba atormentando demasiado, moví poco a poco mi dedo medio hacia el centro.

— Mm… mm… ¡¡Ahhh!!

A la vez que Asuna soltó un gemido extraordinariamente fuerte, mi dedo fue envuelto en una sensación viscosa. Ese lugar era en apariencia interminable, tan caliente, húmedo, e indescriptiblemente suave, que lo estimulé de forma involuntaria metiéndole dos dedos.

— ¡¡Ah!! ¡¡No!! ¡¡No!!

Asuna gritó, y su cuerpo comenzó a sacudirse y saltar. Sin tener eso en cuenta, masajeé la pequeña protuberancia que se asomaba desde la cima de la hendidura con mi pulgar mientras la abría completamente con dos dedos.

— Ah… Haa… Ha…

Al parecer Asuna ya no podía seguir hablando, clavaba sus uñas en mi espalda y arqueaba su espalda tanto como le era posible.

— Ah, aahh… ¡¡No!! ¡¡Ya no no puedo más!!

Pero en otro sentido, yo también estaba en mi límite. Quería ver cada una de las partes de Asuna con tantas ganas que la empujé sobre la cama, apoderándome de sus piernas y abriéndoselas.

— Eh… ¿Eh…? Ah… ¡¿Qué…?!

Asuna salió de un estado confuso y zarandeó su cuerpo para escapar al darse cuenta de que estaba en una posición extremadamente vergonzosa, pero de ninguna manera iba a aflojar mi agarre ahora.

— ¿Qué?, ¿Qué?, ¡¡Kirito-kun, no mires tan de cerca!!

— Asuna…

Levanté mi cabeza y miré a Asuna fijamente a los ojos.

— … ¿Deberíamos prender la luz?

— ¡¡No…!!

Asuna rechazó mi sugerencia vigorosamente mientras sacudía su rostro rojo carmesí. Dándome por vencido, me dediqué a examinar el lugar escondido de Asuna.

Su suave y blando pubis era liso y de un blanco puro, sin ningún cabello creciendo allí. Esto era, por así decirlo, más que una preferencia de los desarrolladores, una limitación del sistema en sí.

Los objetos de clase pelo eran de la categoría extremadamente pesada. Por consiguiente, aparte del cabello en la cabeza y la barba, no había absolutamente nada de pelo en ninguna otra parte de los cuerpos de los jugadores de SAO.

En medio de los dos llanos montículos había una sola hendidura, y más adentro de eso había pliegues de color claro. De tiempo en tiempo un líquido claro se escurría y fluía hasta el ano de Asuna antes de convertirse en gotas de luz y desaparecer.

Haya sido por la vergüenza o por la pérdida de fuerza, Asuna había dejado de forcejear, así que retire mi mano de su pie derecho y abrí lentamente la hendidura por completo.

— Mhaa…

Los ojos de Asuna se perdieron en el vacío mientras gemía dulcemente. Dentro de la hendidura, comparado a la información que recibí de la red en el mundo real, había un diseño inusualmente simple con (lo que pensé que era) una membrana color durazno que se extendía con suavidad por el interior y el fondo. La apertura vaginal, la cual producía incesante un líquido claro, palpitaba en silencio, y en la parte superior donde la apertura de juntaba, una pequeña protuberancia asomaba su cabeza.

Dentro de SAO, los jugadores debieron calentarse los sesos por lo menos una o dos veces preguntándose cómo luciría aquella parte de las jugadoras, pero yo experimentaba cierta clase de emoción al haber encontrado recién la respuesta a esa pregunta.

Por supuesto que en mi propia mitad inferior también había cierta cosa, la cual, habiéndose hinchado hasta su límite, buscaba poder liberarse. Pero esta era la primera vez, desde que había iniciado sesión en SAO, que ésta se ponía así.

Hay una historia de alguna forma interesante sobre todo esto (Me disculpo por divagar, pero)…

Cuando SAO estaba en desarrollo, la compañía Argus tuvo una fase de prueba cerrada interna Alfa, tiempo durante el cual pensaron que debido a que los jugadores no tendrían ningún uso para sus genitales, no sería necesario materializarlos.

Sin embargo, en realidad se encontraron con que la mayoría de los jugadores de prueba masculinos experimentaban cierta cantidad de ansiedad severa. No obstante, no había ningún problema al jugar por varias horas. Cuando realizaron pruebas consecutivas en un periodo de más de 48 horas, vieron que la mayor parte de los jugadores masculinos que asistieron a este periodo de prueba fueron incapaces de soportar la idea de no tener sus genitales y tiraron la toalla. Así que fue en la fase de prueba Beta que las partes genitales fueron implementadas por una sensación de necesidad. Parece que esta también era parte de la razón por la cual durante la beta los jugadores de SAO no tenían permitido cambiar el sexo de su personaje.

Pero, incluso teniendo las partes genitales, la interrogante que tenía desde antes del comienzo oficial del juego (o sea, antes del incidente) era si habría o no ansiedad ante la falta de una función adecuada. Yo mismo había agonizado repetidamente en múltiples ocasiones por ser incapaz de liberar mi energía reprimida, pero ahora que vi que si el código ético, o lo que sea, estaba desactivado, entonces la funcionalidad, probablemente incluso la eyaculación, era posible.

Sentía que me había perdido de mucho por no saber de todo esto hasta ahora. Aunque en ese momento, me enfrentaba a una nueva pregunta.

Al tener la función de liberación del código ético, significaba básicamente que el sexo virtual en línea había sido planeado junto con el lanzamiento del juego. SAO tenía tantos jugadores menores de edad como yo, así que sin importa cómo lo piense, esta función de seguro iba a provocar mucha protesta social.

Mientras atormentaba la linda abertura de Asuna con la yema de mis dedos, levanté la cabeza y le planteé esa pregunta.

— Ah… Aahh… ¿Qué…?

Aunque tenía un aspecto desorientado en sus sedosos ojos y su respuesta era interrumpida por sus jadeos, la seria disposición de Asuna entró en juego mientras me contestaba.

— Ah… E-Eso es porque… ellos planearon usar el sistema… de SAO para… proveer un servicio…

sexual personal… Probablemente estemos vinculados a…. esa función… ahhh… ah…

— Ya veo… En otras palabras, es probablemente uno de esos delicados acuerdos… Bueno, ya fue suficiente plática.

Usé mi mano izquierda para abrir a Asuna tanto como fuera posible.

— ¡¡Ahh!!

Ya no estaba inmovilizada, pero Asuna dejó salir un dulce grito con sus dos piernas muy abiertas en el aire. Acerqué mi cara y empujé mi lengua afablemente hacia el pequeño agujero central.

— ¡¡Aaaah!!

Asuna sacudió su cabeza de lado a lado mientras gritaba. Yo estimulaba suavemente la entrada a ese agujero con mi lengua mientras metía y sacaba mi dedo.

— ¡Ah! ¡¡No, eso nooo!!

Cada vez que Asuna convulsionaba, una gran cantidad de fluido producía un viscoso sonido en mi lengua a la vez que se escurría de su vagina.

Habiendo empujado mi lengua dentro de su agujero y disfrutado la sensación de ella contrayéndose alrededor mío, me levanté de un impulso abalanzándome sobre Asuna. Yo ya estaba hinchado hasta mi limite y sentía que terminaría por venirme si seguía explorando más el cuerpo de Asuna.

Mientras jugaba suavemente con su coqueto pezón, cubrí los labios de Asuna con los míos y le susurré en voz baja:

— Asuna… ¿Puedo…?

— Ah… Ha…

Asuna asintió vigorosamente; su aliento era caliente.

— Sí… hazme sentir… plena… con tu cosa Kirito-kun…

Mareándome un poco al pensar que ante mí tenía a esta puritana e invencible guerrera diciéndome tal cosa con ojos llorosos, hice presión contra la humedad de Asuna. Mi pene se enganchó en la entrada de su vagina mientras lo movía para arriba y para abajo.

— Ah… Ah…

Asuna se apoderó firmemente de mis hombros con sus brazos mientras apretaba sus ojos y arrugaba las cejas. Incluso en la pálida oscuridad azul de la habitación podía ver que todo su cuerpo estaba empapado y gotas de sudor brillaban en todas partes.

Cuando coloqué mis manos a los lados de Asuna, sus caderas se movieron levemente hacia adelante. Sentí una pequeña resistencia, pero con una sensación de “romper”, la mitad de mi pene fue tragado al interior de Asuna.

— ¡¡Aaaah!!

Incluso sólo con eso, Asuna dejó salir un grito mientras arqueaba su cuerpo hasta el límite. Al mismo tiempo, se detuvo mi respiración y sentí un entumecimiento que se extendía desde mi pene hacia el resto de mi cuerpo.

Habiendo empujado toda mi longitud dentro de Asuna, dejé que mis deseos tomaran las riendas y seguí penetrándola poco a poco.

— ¡¡Aaah!! ¡¡Haaah!!

Asuna continuaba gritando sin dejar de zarandear su cabeza con fuerza mientras su cuerpo se sacudía. Aunque me pregunté brevemente si dolía, ya no era capaz de detener los movimientos de mis caderas y mi miembro siguió sumergiéndose en las partes más profundas de Asuna con un humedecido ruido de palmadas.

— ¡¡Ha… Ah… Aaah!!

Finalmente mi pene se abrió camino empujando hasta el fondo de la vagina de Asuna. Si bien ella era la mujer que mejor conocía y que más amaba, la desquiciada idea de que me encontraba profundamente dentro de la chica más idolatrada de Aincrad en este momento daba vueltas en mi cabeza, enloqueciéndome. De alguna manera me las arreglé para calmar mi respiración, coloqué mi boca cerca del oído de Asuna y dije:

— Está completamente dentro… ¿Te duele…?

— N-No… esta… tan… caliente… ¡m-me voy a derretir…!

Asuna me respondió en una débil voz aguda al mismo tiempo que sacudía su cabeza.

— Kirito-kun… hay tanto de ti… dentro de mí… ah… ah…

Yo también sentía como si me derritiera el increíble calor que estaba experimentando. Mi pene que estaba fuertemente apretado por Asuna, enviaba incesantes oleadas de calor por mi espalda que explotaban como fuegos artificiales en mi cabeza.

— ¡¡Ah… ah, ah, ah, ah!!

Era consciente de que los gemidos de Asuna se hacían cada vez más y más agudos mientras yo estaba inmovilizado, luchando en contra de las sensaciones que amenazaban con someterme.

Como si fuese a propósito, su abertura también siguió masajeándome fuertemente con sus convulsiones.

— ¡Ah! Ah, no, no puede ser, yo de nuevo, de nuevo…

La voz de Asuna, que sonaba como si entrara en delirio por el calor, estaba convirtiéndose en un sonido encantadoramente dulce y:

— No, no, otra vez, me ven-vengo, me vengo, ah, ah…

Ella se recostó hacia atrás con un espasmo y…

— ¡¡Aaahhh…!!

Gritando fuertemente, Asuna llegó al clímax por segunda vez. Al mismo tiempo, mi pene fue apretado con una increíble presión, y para horror mío, sentí una hirviente percepción de algo dentro de mí que buscaba liberarse.

— ¡¡…!!

Mordí mi labio y luché contra esa sensación. Apoyado por la idea de que no me podía relajar hasta que no hayamos terminado juntos siquiera una vez, fui de alguna forma capaz de reprimir las ansias. Jadeando con pesar, abracé el cuerpo de Asuna, el cual estaba completamente rendido por el orgasmo. Sabía que no me quedaba mucho tiempo, así que retrocedí violentamente hasta la entrada de su vagina antes de empujar hasta el fondo en una sola embestida. ¡Qué sensación!

Nuestros fluidos corporales volaban por todas partes.

— ¡¡Aaa!!

Los ojos de Asuna se abrieron por completo mientras gritaba.

— ¡No! Si… haces eso, voy a enloquecer…

Fui una vez más obligado a detenerme estando profundamente dentro de Asuna. La caliente y suave sensación me rodeaba mientras el palpitar de los pliegues atravesaba todo mi ser. Asuna ya se había venido varias veces, y si nos quedábamos así, al final acabaría por venirme también. Pero no sentía que esa fuera una muy buena forma de terminar, por lo que luego de pensarlo por un momento, empecé a cambiar la posición de mi cuerpo con gentileza.

— ¿Eh…?

Levantando el adormecido cuerpo de Asuna, me moví hacia debajo de este. Finalmente ambos cambiamos posiciones, conmigo acostado boca arriba y Asuna montada sobre mí. Tan pronto como Asuna se dio cuenta de en qué clase de posición estaba, su rostro se tornó aún más rojo mientras zarandeaba su cabeza de lado a lado.

— No… esto es… vergonzoso…

— Asuna, intenta moverte…

— ¿Qué…? Es-Está bien…

Asuna se sonrojó tímidamente a la vez que asentía y comenzaba a mecer su cuerpo con gentileza.

— Ah, aah… perdón… por ser… la única… sintiéndose bien… Kirito-kun, tú también te puedes venir…

Un viscoso sonido salía de la apertura que estaba siendo atravesada por mi pene. Los movimientos de Asuna eran mínimos, pero la fuerte sensación de entumecimiento se extendía por mi cuerpo nuevamente. Justo cuando pensé “A este paso me voy a venir en seguida…” — Ah, ah, ah, ah…

Su voz se entremezcló otra vez con un sonido de excitación. Asuna mordió los dedos de su mano derecha, mientras movía sus caderas para arriba y para abajo.

— Ah, ah, ¿por qué, soy, ah, así?, así…

El largo cabello castaño de Asuna volaba en el aire cada vez que agitaba su cabeza. Las gotas de sudor también volaban, convirtiéndose en luz antes de desaparecer.

— Lo siento, lo siento, Kirito-kun, yo me, ah, ah, ven… ven… ¡¡vengooo!!

Asuna echo su cuerpo hacia atrás mientras arrastraba la última parte de su oración y convulsionó violentamente dos, tres veces. Sus pechos, que sobresalían delante de ella, bailaban al ritmo de esos movimientos.

No estaba en posición de hacer una pausa y admirar la vista de Asuna, con sus ojos apretujándose y sus dientes rechinando, luciendo increíblemente linda, pero tremendamente obscena, todo al mismo tiempo. Cuando la vagina de Asuna aprisionó mi pene con fuerza, fui una vez más asaltado por la poderosa ansiedad de venirme.

Pensando que no sería capaz de resistir esta vez, empujé instintivamente hacia las entrañas de Asuna con abandono. Sosteniendo sus caderas con mis manos, metí mi duro pene todo cuanto pude antes de volverlo a sacar.

— ¡¡Aaah!! ¡¡Aaaaahh!!

Al ser repentinamente embestida después de venirse, todo lo que Asuna podía hacer era retorcerse frenéticamente. Tomé su mano la cual se extendía hacia mí y entrelacé nuestros dedos.

En cada ocasión que revolvía las profundidades de Asuna, nuestros rebosantes fluidos volaban alrededor entretanto el lugar de nuestra unión se derretía en el calor interminable.

— Aah… increíble, increíble….

Sus pechos rebotaban enviando a volar también grandes cantidades de sudor. Asuna estaba dejando salir gemidos delirantemente dulces con una expresión completamente apacible en su rostro.

— ¡¡Ah, A-A-Aaa!!

— M-Me veng…

— Ah, sí, déjalo salir, Ah, Kirito-kun, déjalo salir, todo…

A la vez que me empujaba al interior de Asuna, liberé todas las sensaciones reprimidas que había extendido hasta el límite.

— ¡A…Asuna…!

— ¡¡¡Aaaah…!!!

Podía sentir mi caliente esperma chorreándose profundo en el interior de Asuna, mientras ella se convulsionaba en otro clímax.

El valor de dos años de semen gorgoteaba al fluir interminablemente dentro de Asuna. Cada vez que mi pene se retorcía, estallaban fuegos artificiales en mi cabeza.

— Ah… ah…

Luego de recibir todo lo que tenía para darle, la fuerza de Asuna se desvaneció al caer encima de mí.

Abracé a Asuna gentilmente mientras ella seguía jadeando y convulsionando, como si estuviera siendo estimulada por los fluidos dentro de su cuerpo entretanto mi conciencia se oscurecía.


Traducción:

http://chibi-chibi-fansub.phpbb-foro.org/

http://lanove.blogspot.com/