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Capítulo 21 Editar

Había un grupo de jugadores de obvio alto nivel esperando en la plaza del teletransportador del septuagésimo quinto piso, en Collinia, así que imaginé que ellos debían de conformar la party líder. Todos guardaron silencio y nos dedicaron miradas cargadas de tensión cuando Asuna y yo salimos del portal y nos dirigimos hacia ellos. Algunos incluso nos dieron el saludo del gremio.

Me detuve abrumado por la sorpresa. Pero Asuna devolvió el saludo y después me golpeó el costado.

— ¡Adelante Kirito-kun, ahora eres un líder y debes saludarlos apropiadamente!

— ¿Qué...?

Los saludé con un dejo de incomodidad. Hasta ahora yo había tomado parte en numerosas partys líderes, pero ésta era la primera vez que recibía tanta atención.

— ¡Oye!

Alguien me dio un golpe en el hombro, volteé y vi a un usuario de katana... era Cline sonriendo bajo su pañuelo. Sorprendentemente, también la enorme figura de Egil estaba de pie a su lado completamente equipado con un hacha a dos manos.

— ¿Qué... ustedes también formarán parte?

— ¡¿Por qué te sorprende?! ¡¿No nos estás tomando un poco a la ligera?!

Egil exclamó indignado.

—Incluso dejé mi tienda porque me enteré de que la estaban pasando muy mal. Y pensar que ustedes no aprecian mi sacrificio desinteresado...

Le asesté un golpe a Egil en el brazo mientras decía aquello con movimientos exagerados.

—Entiendo perfectamente tus sentimientos. Así que podemos dejarte fuera cuando repartamos los bienes ¿verdad?

Cuando dije eso, el gigante negó con su calva cabeza y frunció sus cejas.

—Bueno, e-eso sería un poco...

Cuando su voz entrecortada se apagó, Asuna y Cline se echaron a reír simultáneamente. La risa se propagó rápidamente a los otros jugadores y al parecer disipó la ansiedad de todos.

A la una en punto llegaron varios jugadores nuevos al portal. Era Heathcliff, quien vestía su abrigo rojo y portaba en la mano su enorme escudo con forma de cruz, acompañado de la élite de los Caballeros de la Sangre. Un ambiente de tensión se cernió nuevamente sobre los jugadores al ver a los recién llegados.

Si comparásemos únicamente los niveles y las estadísticas, probablemente la única persona que podría superarnos a Asuna y a mí sería el mismo Heathcliff. No obstante, la coordinación del grupo proyectaba la fuerza de su trabajo en equipo. Dejando de lado los colores rojo y blanco del gremio, sus armaduras y armas diferían por completo, pero aun así el poder de los vínculos entre ellos era muy superior al del pelotón de <La Armada> que habíamos visto.

El paladín y sus cuatro subordinados caminaron directamente hacia nosotros, lo que dividió al conjunto reunido de jugadores en dos. Cline y Egil se apremiaron a dar unos cuantos pasos hacia atrás al tiempo que Asuna intercambiaba saludos con ellos tranquilamente.

Tras detenerse, Heathcliff nos hizo una reverencia antes de hablar a todo el grupo:

—Parece que todos estamos aquí, muchas gracias por eso. Creo que todo el mundo entiende nuestra situación actual. Esta será una ardua batalla, pero confío en que prevaleceremos gracias a su fuerza ¡Luchemos por liberarnos de este juego...!

Cuando Heathcliff gritó aquello con voz potente, los demás jugadores se le unieron con un rugido de su propia inspiración. Me sorprendió el carisma que atrajo hacia él igual a como lo haría un imán. Era admirable ver a una persona con tales cualidades de liderazgo entre los jugadores fanáticos, que por lo general carecen de coordinación social ¿Quizás en este mundo cultivó sus talentos? Me pregunté qué hacía él en el mundo real...

Heathcliff volteó a verme como si hubiese sentido mi mirada y dijo sonriendo:

—Kirito, cuento contigo. Confío en que utilices tus <Hojas Duales> al máximo.

En su voz moderada y suave no se podía escuchar ni la presión ni el miedo. Uno no podía evitar sorprenderse por el hecho de que Heathcliff mantuviese una actitud tan relajada pese a la dura batalla que se avecinaba.

Después de que asentí en silencio, Heathcliff se volvió hacia los jugadores y levantó la mano en el aire.

—Entonces comenzaremos. Abriré un pasadizo que conduzca directamente a la zona frente a la habitación del jefe.

Una vez dicho esto, sacó un cristal color azul marino de su bolsa provocando murmullos de asombro entre los demás jugadores.

Los cristales ordinarios de teletransportación solamente podían enviar al usuario a la puerta de teletransportación de la ciudad elegida, pero el objeto que Heathcliff había sacado era un <Cristal Pasadizo>, el cual podía abrir un portal de teletransportación a cualquier lugar que el jugador hubiese marcado. Sin lugar a dudas, era un objeto extraordinariamente útil.

Sin embargo, debido a su practicidad también se consideraba sumamente raro y no se vendía en las tiendas NPC. Podía ser adquirido únicamente en los cofres del tesoro de los laberintos o bien obtenido después de derrotar monstruos, así que muy pocos jugadores estaban dispuestos a utilizarlo incluso si tenían uno. El motivo por el cual los jugadores expresaron su sorpresa no era porque hubiesen visto un objeto raro, sino porque Heathcliff estaba dispuesto a utilizarlo.

Él alzó el cristal, ajeno a las miradas de los demás jugadores y dijo en voz alta:

—Abrir pasadizo.

El excesivamente costoso cristal se rompió y un torbellino de luz color azul apareció.

—Muy bien, síganme todos.

Tras repasar al grupo completo con la mirada, Heathcliff entró en la luz azul con sus ropajes color carmesí revoloteando tras de sí. Su cuerpo fue inmediatamente envuelto por la luz y desapareció al instante. Sus cuatro subordinados de los CdS le siguieron sin demora.

En algún momento muchas personas comenzaron a reunirse alrededor de la plaza. Seguramente habían escuchado lo de la batalla contra el jefe y vinieron a despedirnos. Los guerreros entraron en la luz uno por uno en medio de vítores de aliento.

Pronto Asuna y yo fuimos los únicos que quedaban. Nos miramos el uno al otro e intercambiamos un ligero asentimiento antes de tomarnos de las manos y adentrarnos juntos en el torbellino de luz.

Después de que la sensación vertiginosa de la teletransportación pasó, abrí mis ojos y vi que ya estábamos dentro del laberinto. Era un pasillo muy amplio con dos filas de gruesos pilares y una puerta enorme al final.

El laberinto del septuagésimo quinto piso estaba construido a partir de algún tipo de obsidiana ligeramente transparente. A diferencia de los laberintos rudimentarios y ásperos de los pisos inferiores, las piedras de éste estaban finamente pulidas y apiladas sin espacios entre ellas. El aire era frío y húmedo, y una fina capa de niebla cubría el suelo.

Asuna se cubrió con ambas manos como si sintiese frío y dijo:

—...De alguna manera... Tengo un mal presentimiento...

—Sí...

Estuve de acuerdo.

Durante estos últimos dos años habíamos superado setenta y cuatro laberintos y derrotado el mismo número de monstruos jefe. Después de ganar tanta experiencia, podíamos adivinar por así decirlo, la fuerza del jefe simplemente echando un vistazo a su guarida.

Los treinta jugadores que nos rodeaban estaban abriendo sus ventanas y comprobaban sus ítems equipados; todos mostraban una expresión muy seria.

Me llevé a Asuna detrás de un pilar y rodeé con un brazo su esbelto cuerpo. La preocupación que había estado guardando estalló ahora que la lucha se acercaba. Mi cuerpo incluso había comenzado a temblar.

—...No te preocupes.

Asuna me susurró al oído.

—Yo te protegeré.

—No... No es que tenga miedo de pelear...

—Jujuju.

Asuna estalló en risitas y continuó.

—Así que... Tienes que protegerme también, Kirito.

—Sí... no lo dudes.

Apreté mi brazo alrededor de ella una vez más antes de separarnos. Heathcliff, quien ya había sacado su escudo con forma de cruz, habló al tiempo que su equipo hacía un sonido metálico.

— ¿Están todos listos? No tenemos ninguna información acerca del patrón de comportamiento del jefe. Los Caballeros de la Sangre se encargarán de detener los ataques del enemigo, así que todos deberán aprovechar la oportunidad para analizar los patrones de ataque del enemigo y contratacar como corresponde.

Todos asintieron en silencio.

—Entonces vamos.

Heathcliff dijo con voz suave. Luego caminó con confianza hacia la puerta de obsidiana y colocó su mano en el centro de la misma. Esto hizo que todos se pusieran sumamente tensos.

Cline y Egil estaban a mi lado, toqué los hombros de ambos y cuando se dieron la vuelta les dije:

—No mueran.

—Je, mejor preocúpate por ti mismo.

—No tengo ninguna intención de morir antes de hacer una fortuna con los objetos raros que conseguiré en la pelea de hoy.

Mientras daban sus respuestas arrogantes y graciosas, la puerta comenzó a abrirse con un sonido pesado. Todos los jugadores prepararon sus armas, así que yo también desenvainé ambas espadas de mi espalda. Eché un vistazo a Asuna, quien tenía su espada en la mano y asentí.

Heathcliff sacó la espada de su escudo para luego levantar la mano en el aire y gritar:

— ¡Comienza la batalla!

A continuación atravesó las puertas abiertas para adentrarse en la habitación con todos los demás siguiéndolo.

El interior de la habitación tenía la forma de una enorme cúpula. Parecía casi tan amplia como la arena en la que Heathcliff y yo nos habíamos batido a duelo. Las paredes oscuras se elevaban en el aire y se curvaban muy por encima de nuestras cabezas. Inmediatamente después de que los treinta y dos jugadores entraran en la habitación y se pusieran en formación, las puertas detrás de nosotros se cerraron con un sonido estrepitoso. Ahora era imposible abrir a menos que el jefe muriera o nosotros fuésemos eliminados.

Todo el grupo guardó silencio durante un largo rato. Pese a que prestábamos atención al suelo a nuestro alrededor, el jefe no había aparecido aún. El tiempo nos ponía los nervios de punta a medida que los segundos pasaban lentamente.

—Oye...

Justo cuando alguien no pudo soportar el tenso silencio por más tiempo...

—¡¡Encima de nosotros!!

Asuna gritó a mi lado. Miré hacia arriba sorprendido.

En el techo de la cúpula... ahí estaba.

Era excepcionalmente grande y largo.

¡¿Un ciempiés?!

Ese pensamiento cruzó por mi mente en el momento en que lo vi. Tenía aproximadamente diez metros de largo. Pero su cuerpo que estaba dividido en varias partes se parecía más a una espina dorsal humana que a un insecto. De cada articulación sobresalían afiladas patas hechas de meros huesos. Entre más bajaba la mirada, el cuerpo se volvía más grueso hasta que el horripilante cráneo saltó a la vista. No era un cráneo humano. En el extremo de la afilada cabeza había dos pares de órbitas que volteaban marcadamente hacia arriba con flamas azules ardiendo en su interior. Las mandíbulas sobresalían hacia afuera y estaban abarrotadas con una hilera de dientes afilados, tenía dos brazos gigantes con forma de guadañas unidos a ambos lados del cráneo.

Cuando enfoqué la mirada en él, el nombre del monstruo apareció junto a un cursor amarillo <El Cráneo de la Muerte>... el esqueleto asesino-cazador.

Al tiempo que los conmocionados jugadores observaban al ciempiés esquelético arrastrarse por el techo con sus numerosas patas, súbitamente desplegó sus pies y se lanzó directamente hacia nosotros.

— ¡No se queden ahí parados! ¡¡Dispérsense!!

La aguda voz de Heathcliff cortó el aire helado. Los jugadores finalmente volvieron en sí y comenzaron a moverse. Nos apresuramos a escapar de la zona estimada de aterrizaje.

No obstante, las tres personas que estaban colocadas directamente debajo del ataque en picada del ciempiés esqueleto fueron un poco lentas. Ellos simplemente se quedaron pasmados y miraron como si no estuviesen seguros de cuál dirección tomar.

— ¡Por aquí!

Les grité a toda prisa. Los tres jugadores salieron de su estupor y comenzaron a correr en dirección mía...

Pero en ese momento, el ciempiés aterrizó detrás de ellos y todo el suelo se estremeció violentamente. Los tres perdieron el equilibrio como resultado, justo cuando el ciempiés giró su brazo derecho (una enorme guadaña de hueso que era tan larga como una persona) y lo blandió directamente hacia ellos...

Los tres jugadores fueron cortados al mismo tiempo en la espalda y salieron volando simultáneamente. Sus barras de HP disminuyeron rápidamente mientras volaban por el aire, enseguida pasaron de la zona amarilla a la zona roja de peligro.

—¡¿...?!

Entonces todos llegaron a cero y los tres cuerpos que seguían en el aire se destrozaron en innumerables fragmentos y se dispersaron. Los efectos del sonido de la muerte siguieron uno tras otro.

—¡¡...!!

Escuché a Asuna contener la respiración a mi lado. Pude sentir cómo mi cuerpo se ponía tenso de la conmoción.

¡¿Murieron...de un solo golpe?!

En el sistema de SAO que utilizaba los niveles y habilidades, un HP al máximo aumentaba con el nivel, así que un nivel mayor significaba ser más difícil de matar independientemente de las propias habilidades de lucha. La party se componía únicamente por jugadores de alto nivel, así que incluso si se trataba de un jefe, todos debían ser capaces de soportar al menos un combo corto de ataque. Eso era lo que todos habían pensado. Aun así, morir de un solo golpe.

—Esto... no es posible...

Asuna murmuró con voz forzada.

El ciempiés esquelético que había cobrado la vida de tres personas en un instante, levantó la parte superior de su cuerpo y cargó contra otro grupo de jugadores con un rugido atronador.

—¡¡Ahhh...!!

Los jugadores de esa dirección soltaron un grito de pánico. La guadaña de hueso fue levantada en el aire una vez más.

En aquel momento crítico, una figura saltó justo debajo de la guadaña... era Heathcliff. Levantó su gran escudo y bloqueó el ataque provocando un estruendo desgarrador por el impacto y una lluvia de chispas.

Pero había dos guadañas. A medida que el monstruo atacaba a Heathcliff con su brazo izquierdo, levantó su guadaña derecha y la giró hacia los jugadores petrificados.

— ¡Maldita sea...!

Me precipité casi inconscientemente cubriendo rápidamente la distancia como si estuviese volando y me lancé directamente frente a la guadaña. Luego crucé mis espadas y bloquee su ataque.

La trémula fuerza del impacto golpeó mi cuerpo, pero la guadaña no se detuvo. Al tiempo que las chispas salían despedidas, la guadaña empujó mis espadas y se precipitó hacia mí.

¡Es demasiado poderoso...!

En ese momento, una nueva espada voló seguida de una estela de luz blanca y golpeó la guadaña. Un ruido de choque resonó. En el momento en que la guadaña se debilitó, empujé inmediatamente con todas mis fuerzas y logré hacerla retroceder.

A mi lado, Asuna volteó a verme y dijo:

— ¡Si los dos lo golpeamos al mismo tiempo podemos bloquear sus ataques! ¡¡Si somos nosotros, entonces es posible!!

— ¡Está bien, hagámoslo!

Asentí. El simple hecho de saber que Asuna estaba a mi lado me dio una fuerza sin límites. Una vez que la guadaña giró nuevamente en sentido horizontal hacia nosotros, Asuna y yo rotamos a la parte inferior derecha para esquivarla. Nuestras espadas golpearon la cabeza de la guadaña al unísono y esta vez la guadaña fue vapuleada.

Intensifiqué mi voz y grité:

— ¡Nosotros detendremos las guadañas! ¡Los demás ataquen sus costados!

Fue como si mi voz finalmente liberase a todos de algún encantamiento. Los jugadores gritaron, alzaron sus armas y cargaron contra el cuerpo del ciempiés esquelético. Un buen número de golpes penetraron profundamente en el cuerpo del monstruo y el HP del enemigo finalmente descendió un poco.

Pero inmediatamente después pude escuchar los gritos de varios jugadores. Me arriesgué a echar un vistazo tras contrarrestar la guadaña y vi a unas cuantas personas ser derribadas por el largo hueso con forma de lanza en la punta de la cola del ciempiés.

— ¡Argh...!

Apreté los dientes. Debíamos ayudarlos pero Asuna y yo al igual que Heathcliff, quien se estaba protegiendo él solo de la guadaña izquierda tan solo un poco más allá, ya teníamos nuestras manos ocupadas.

— ¡Kirito...!

Al escuchar la voz de Asuna, volví la mirada hacia ella.

— ¡No! ¡Si nos distraemos nos golpeará!

—Sí, tienes razón... ¡¡Aquí viene de nuevo!!

— ¡Bloquéalo con un corte vertical hacia arriba!

Nos hablamos uno al otro únicamente intercambiando miradas y bloqueando la guadaña con movimientos perfectamente sincronizados.

Nos obligamos a ignorar los gritos que se oían de vez en cuando y a concentrarnos en bloquear los poderosos golpes del enemigo. Sorprendentemente, no tuvimos necesidad de hablarnos o incluso mirarnos. Era como si estuviésemos vinculados directamente el uno con el otro. El enemigo atacaba tan rápido que ni siquiera dejaba espacio para respirar, aun así nos las arreglamos para hacerle frente todas las veces necesarias activando las mismas habilidades precisamente al mismo tiempo.

Justo en ese momento, cuando luchaba al límite de mi propia vida experimenté una sensación que nunca antes había sentido. Fue una experiencia totalmente surrealista, como si Asuna y yo nos hubiésemos fusionado en una sola persona y blandiésemos una sola espada. Nuestro HP continuaba disminuyendo poco a poco debido al impacto de los golpes que bloqueábamos, pero ya no estábamos como para preocuparnos por ese tipo de cosas.


Traducción:

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