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Volumen 2 Editar

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Un enorme castillo hecho de acero y piedra flotando en un cielo infinito.

Eso era todo lo que este mundo era.

Les tomo a un grupo de caprichosos artesanos un mes para medir el lugar; el diámetro del piso base era de alrededor de 10 kilómetros — lo suficientemente grande como para que dentro cupiera Setagaya-ku en su totalidad. Por encima, habían 100 pisos apilándose directo hacia arriba; su puro tamaño era increíble. Era imposible el solo imaginar de cuanta información consistía.

En su interior, había un par de grandes ciudades junto con innumerables pueblos y aldeas a pequeña escala, bosques y planicies, e incluso lagos. Solo una escalera unía a cada piso con otro, y las escaleras existían en calabozos donde rondaban un gran número de monstruos; así que descubrirlos y pasar por ellas no era tarea fácil. No obstante, una vez que alguien lograba abrirse paso y llegaba a una ciudad del piso superior, los “Portales de Teletransportación” allí y de cada ciudad en los pisos inferiores serían conectados haciendo posible para cualquiera el moverse libremente entre esos niveles.

Con esas condiciones, el enorme castillo ha estado siendo conquistado a un paso seguro por un largo tiempo.

El nombre del castillo era «Aincrad», un mundo de batallas con espadas que continuaba flotando y se había engullido a aproximadamente seis mil personas. De otra manera conocido como...

«Sword Art Online»

El Espadachín Negro Editar

(Aincrad 35to Piso, Febrero 2024)

—Por favor... no me abandones... Pina...

Dos líneas de lágrimas cayeron por las mejillas de Silica, a la vez que dispersos granos de luz radiaban de la gran pluma en tierra.

Esa pluma de azul pálido era lo que quedaba de su única amiga y compañera de un largo tiempo, la familiar «Pina». Hace solo unos minutos, Pina murió protegiendo a Silica. Al recibir una herida mortal por el arma del monstruo, soltó un llanto con una triste voz antes de despedazarse como el hielo. Dejando solo la larga pluma de su cola, la cual siempre se mecía felizmente cada vez que su nombre era llamado...

Parte 1 Editar

Silica era una de los rarísimos «Beast Tamers» en SAO, o quizás, era más preciso decir que “una vez había sido”. Su familiar, el símbolo de un domador de bestias, ya no estaba aquí.

Un domador de bestias no era una clase o una habilidad dada por el sistema, sino un término usado por los jugadores.

En raras ocasiones, monstruos agresivos mostraban interés en los jugadores. Si no perdías esa oportunidad, podías llegar a domar al monstruo exitosamente, al darle algo de comer. El monstruo entonces se volvería el «Familiar» del jugador, y serviría como un valioso aliado que lo apoyase de diversas maneras. Los jugadores hablaban de aquellos quienes han tenido éxito como domadores de bestias con una mezcla de elogio y envidia.

Por supuesto, no todos los monstruos se pueden volver familiares; solo una muy limitada variedad de pequeños monstruos podían serlo. Las condiciones para provocar el evento no eran del todo claras, pero lo único de lo que todo mundo estaba seguro, era que el evento no ocurriría si el jugador mataba demasiados monstruos de ese tipo.

Esta era una condición bastante difícil cuando lo piensas. Aunque uno intentaba conseguir un familiar por medio de encuentros repetitivos, los monstruos eran agresivos y el jugador no puede evitar entrar en pelea con ellos. En otras palabras, si uno deseaba volverse un domador de bestias, tendrían que seguir encontrándose con el monstruo, y si el evento no ocurría, tendrían que seguir huyendo. No era tan difícil de imaginar el solo cuan molesto todo eso seria.

Podías decir que Silica fue muy afortunada en este asunto.

Sin ningún conocimiento de esto, ella entró en cierto bosque sin razón aparente, en un piso que visitó solo porque se le antojó. El primer monstruo que se encontró no la atacó, sino que simplemente se le acercó. Ella entonces le dio un cacahuate que había comprado el día anterior sin pensarlo mucho, y fue simple casualidad que era la comida que le gustaba al monstruo.

El monstruo era un «Feathery Dragon». Su cuerpo entero estaba cubierto en suaves plumas de un azul pálido, y tenía dos largas plumas en lugar de una cola. El pequeño dragón era un monstruo muy raro de encontrar. Tal vez Silica ha sido la primera en tener éxito en domarlo, ya que esto se volvió inmediatamente el tema de mayor interés cuando volvió a su pueblo «Friben», en el octavo piso con éste sentado en su hombro.

Silica había nombrado «Pina» al pequeño dragón. Era el mismo nombre que le dio a un gato que tenía en el mundo real.

Era muy sabido que los monstruos familiares tenían parámetros bajos en cuanto a combate real se trataba, y Pina no era diferente. Pero en su lugar, ellos tenían una variedad de habilidades especiales: una capacidad de escaneo que advertía a los jugadores de monstruos aproximándose, una habilidad que curaba un poco a los jugadores, y similares. Todas eran muy útiles y hacían que la cacería diaria fuera mucho más fácil. Pero de lo que Silica estaba más feliz era de la calidez y consuelo que traía consigo la mismísima existencia de Pina.

La I.A. de un familiar no era gran cosa. Por supuesto, no podía hablar, y solo podía entender un par de docenas de comandos. Pero para Silica, quien había entrado al juego cuando solo tenía doce y estaba siendo aplastada por el miedo y los nervios, Pina era una salvadora que era difícil de explicar con palabras. No sería una exageración el decir que la «Aventura» de Silica (la cual en realidad aquí significaba «Vida») había empezado con Pina.

Después de un año, Silica y Pina habían subido de nivel sin complicaciones y su habilidad con la daga se ha vuelto bastante buena; haciendo que se volviera algo famosa entre los jugadores de nivel intermedio como uno de los mejores.

Por supuesto, aun estaba muy lejos de los guerreros de clase alta quienes peleaban en las líneas frontales; pero de cierta forma, esos pocos cientos de jugadores que estaban decididos en acabar el juego entre los siete mil del total eran más difíciles de ver que los domadores de bestias. Por lo tanto, volverse famoso entre los jugadores promedio era más o menos lo mismo que volverse uno de los ídolos del juego.

Como las jugadoras eran algo escasas, especialmente dada su edad, no tomo mucho tiempo para que «Silica, la Maestra Dragón» se volviera una jugadora famosa con numerosos admiradores. Ella recibió un sinfín de invitaciones de grupos y gremios de quienes querían un jugador ídolo y fue inevitable para la Silica de trece años de edad el volverse demasiado orgullosa de sí misma. Pero al final, ese orgullo provocó que ella cometiera un error, el cual no podía revertir, sin importar que tan arrepentida estuviera.

Una pelea sobre un detalle sin importancia comenzó todo.

Silica estaba en un vasto bosque al norte del trigésimo quinto piso, conocido como «El Bosque del Vagabundo», con un grupo que conoció dos semanas atrás. Para ese entonces, la línea frontal ya estaba muy lejos del quincuagésimo quinto piso, así que el trigésimo quinto piso ya había sido terminado. Pero los guerreros de alta clase no daban importancia a nada excepto completar el área del laberinto, así que calabozos secundarios como “El Bosque del Vagabundo” era un blanco popular para los jugadores promedio.

Como el grupo de seis jugadores al que Silica se había unido estaba hecho de guerreros habilidosos, estuvieron peleando desde la mañana y encontraron una gran cantidad de objetos, incluyendo un número de cofres. Pero cuando el sol se empezó a poner y todo mundo se estaba quedando sin pociones curativas, empezaron a hacer camino de regreso al área residencial. Entonces una delgada jugadora, quien cargaba con una lanza, dijo algo, quizás para mantener a Silica en su lugar.

—Repartiremos los objetos después de que volvamos. Pero como tu lagartija te cura, no necesitarás los cristales curativos, ¿verdad?

Silica se sintió ofendida y regresó el golpe.

—Tú ni siquiera sales al frente y solo te paseas en la parte de atrás del grupo, así que no usas cristales de todas formas.

Después de eso, la discusión se intensificó, y los intentos del líder del equipo, quien manejaba espada y escudo, para detenerla habían sido totalmente ignorados. Al final, Silica dijo enfadada:

—No necesito los objetos. Nunca volveré a hacer grupo contigo. ¡Hay gente de sobra que quiere hacer equipo conmigo de todas formas!

Ignorando la sugerencia del líder de que al menos se quedara en el grupo hasta que salieran del bosque y volvieran al área residencial, ella dejó el grupo y caminó sin rumbo siguiendo un pequeño camino.

Aun si ella estuviera de solista, ya tenía una maestría del setenta por ciento de su habilidad con la daga y también tenía a Pina para respaldarla, así que los monstruos del trigésimo quinto piso no eran problema para ella. Debería ser capaz de atravesar el bosque y volver al área residencial sin ningún problema. Eso es, si no se hubiera perdido.

El bosque no era llamado «El Bosque del Vagabundo» por nada.

El enorme bosque estaba lleno de arboles altísimos y gruesísimos, y estaba dividido en aéreas como un tablero de ajedrez; un minuto después de poner un pie dentro de un área, esta sería enlazada aleatoriamente por distorsión espacial a un completamente nuevo juego de áreas. Si querías salir del bosque, tenias que ya sea pasar por cada área dentro de un minuto cada una, o comprar un muy costoso mapa de la tienda en el área residencial, la cual marcaba las áreas a las que tu posición estaba actualmente enlazada mientras andabas por el bosque.

Pero la única persona con un mapa era el líder. Dado que usar un cristal de tele transportación dentro del Bosque del Vagabundo solo te transportaba a otra área en el bosque, en lugar de regresar a la ciudad, Silica tenía que intentar atravesar por cada área. Pero corriendo alrededor de las enormes raíces de los árboles y siguiendo el siempre serpenteante sendero del bosque probó ser más difícil de lo que ella pensó.

Silica había decidido seguir yendo al norte, pero la marca del minuto siguió pasando justo antes de que ella pudiera alcanzar el final del área, y continuo siendo transportada a alguna área al azar una y otra vez. Pronto ella estaba acercándose al punto de colapsar por la fatiga. La luz roja de la puesta del sol se profundizó y se sintió cada vez más preocupada a la vez que los cielos se oscurecieron y su oportunidad de dejar el calabozo se volvía más improbable.

Eventualmente, Silica dejó de correr y empezó a caminar, con la esperanza de que por casualidad terminara en un área al borde del bosque. Pero la suerte no estaba de su lado, y seguía tropezando con numerosos monstruos que la atacaban. Incluso con la alta ventaja de su nivel, a cómo iba oscureciendo, menos podía ver que había en el suelo. Aunque tenía a Pina para que la ayudara, no era capaz de salir de cada pelea sin rasguño alguno y eventualmente uso no solo las pociones que le quedaban, sino que también sus cristales curativos de emergencia.

Como si sintiera los nervios de Silica, Pina acarició su mejilla con la cabeza a la vez que ronroneaba en su hombro. Silica lamento su imprudencia y orgullo que la trajeron a esta situación mientras acariciaba el largo cuello de su compañera en una manera confortante.

Ella murmuró en su mente mientras caminaba:

—Lo siento. No volveré a pensar que soy especial. Así que por favor, déjenme salir de este bosque la próxima vez que me teletransporte.

Se adentró en otra zona de espacio distorsionado mientras rezaba. Después de una corta sensación de mareo, lo que apareció frente a ella era el mismo espeso bosque que había visto todas las otras veces. No había si quiera una señal de las planicies en la oscuridad más allá de los altos arboles.

En el mismo momento que la decepcionada Silica comenzó a caminar otra vez, Pina levantó su cabeza rápidamente y dio un grito agudo. Era una advertencia. Inmediatamente Silica sacó su daga y la alzó en la dirección que Pina había estado viendo.

Unos cuantos segundos después, un gruñido grave podía ser oído detrás de un enorme árbol cubierto de musgo. Al mismo tiempo que Silica fijaba su mirada, un cursor amarillo apareció. Había unos cuantos de ellos. Dos, no... tres. El nombre del monstruo era «Drunk Ape». Eran uno de los monstruos más fuertes del Bosque del Vagabundo. Silica mordió su labio.

Incluso si ese era el caso...

Ellos no eran tan peligrosos si uno miraba solo el nivel.

Cuando jugadores de clase media, tales como Silica, salían al campo, era sentido común el ser varios niveles mayor que los monstruos que aparecen. Normalmente, ellos necesitaban estar en un nivel lo suficientemente alto para vencer a cinco monstruos por cuenta propia sin uso de ningún objeto curativo.

La razón era que, a diferencia de los guerreros de alta clase en las líneas frontales, los jugadores de clase media salían en aventuras para ganar suficiente Col para mantenerse, para ganar solo la suficiente experiencia para permanecer en el rango del nivel promedio, y por ultimo, para simplemente aliviar el aburrimiento. Entre esas razones, ninguna valía lo suficiente para arriesgar tu vida. De hecho, aun había alrededor de mil jugadores en la «Ciudad del Inicio» quienes se rehusaban en incrementar sus oportunidades de morir en lo más mínimo.

Pero uno necesitaba una fuente regular de ingresos para comer y dormir. Además, todos los jugadores de MMORPG tenían esta singularidad, con semejanza a enfermedad, que hacía que se sintieran inseguros si no estaban al menos en un nivel promedio. A causa de esto, después de aproximadamente un año y medio desde que el juego inició, el cuerpo principal de los jugadores ahora viajaba al campo con una ventaja de nivel enorme y disfrutaban de aventurarse en este mundo.

Por lo tanto, los Simios Borrachos, quienes presumían de ser uno de los monstruos más fuertes del trigésimo quinto piso, en realidad no eran un gran reto para Silica; al menos así era como debía haber sido.

Silica levantó su daga mientras forzaba su mente a concentrarse. Pina también se elevó a flote al mismo tiempo que se preparaba para la pelea.

Los monstruos que aparecieron de atrás del árbol eran antropoides cubiertos en pelaje rojo oscuro. Estaban sosteniendo unos garrotes primitivos en sus manos derechas y algún tipo de calabaza con una cuerda atada a su alrededor en sus manos izquierdas.

Tan pronto como lo simios alzaron sus garrotes y mostraron sus colmillos para rugir, Silica corrió directo al que tenía en frente para dar el primer golpe. Acertando un corte limpio y tumbando un gran trozo del HP de este con «Rapid Bite», una habilidad para dagas del tipo embestida de clase media, y entonces realizó uno de los combos de alta velocidad que era una de las mayores ventajas de empuñar una daga.

Los Simios Borrachos usaban habilidades de mazo de bajo nivel, y aunque cada golpe tenía un poder formidable, carecían de velocidad y combos de golpes múltiples. Silica hacia llover golpes sobre el Simio Borracho y entonces se retiraba rápidamente solo para cargar en el inicio de un nuevo asalto. Después de repetir esto varias veces, el HP del Simio Borracho había decaído enormemente en un muy corto instante. Una vez cada tanto, Pina también usaba su aliento en forma de burbuja para confundir al oponente.

Pero justo antes de que estuviera a punto de lanzar su cuarta habilidad «Fad Edge» y matar al primer simio...

Un nuevo oponente vino por detrás de éste, intercambiando con el primer simio durante el corto respiro. Silica no tuvo otra opción más que cambiar su blanco y empezar a atacar al segundo Simio. El primero entonces se retiró e inclinó la calabaza para beber con su mano izquierda...

Silica se horrorizó al ver la barra de HP del primer Simio Borracho. La barra de HP estaba siendo llenada a una velocidad asombrosa. Parecía ser que la calabaza tenía alguna especie de líquido curativo.

Ella ya había enfrentado Simios Borrachos anteriormente en el trigésimo quinto piso, pero solo había dos de ellos en aquellas veces, y ella eliminaba a ambos antes de que tuvieran oportunidad de intercambiarse, así que no estaba enterada de esta habilidad especial. Silica apretó los dientes y se concentró en encargarse del segundo apropiadamente.

Pero justo cuando ella derribo su barra de HP en la zona roja y tomaba distancia entre ellos para empezar su último ataque, el otro Simio tomó su lugar. Era el tercer Simio Borracho. Para ese momento el primero ya casi llenaba completamente su barra de HP.

No habría final para esto si continuaba de esta manera. Su boca se volvió seca por la ansiedad.

Silica en primer lugar apenas si tenía experiencia peleando como solista. Incluso si tenia una arrolladora ventaja en nivel, solo era un numero; la verdadera habilidad del jugador era un asunto completamente diferente. La ansiedad que empezó a aparecer en la mente de Silica comenzó a transformarse en confusión. Empezó a fallar más, lo que abría espacio para que su enemigo contratacara.

Cuando por fin logró bajar la barra de HP del tercer Simio Borracho a casi la mitad, su intento por seguir realizando combos causo que se extralimitara. El Simio no perdió esa oportunidad y contratacó, lo cual conectó con un golpe crítico.

El garrote de madera estaba hecho crudamente, pero el daño básico de su peso combinado con el parámetro de fuerza del Simio Borracho causo que el HP de Silica callera en casi un treinta por ciento. Un escalofrió corrió por su espina dorsal.

El hecho de que se le habían acabado las pociones curativas se agregó a su nerviosismo. El aliento de Pina restauró cerca del diez por ciento de su HP, pero no era algo que Pina pudiera usar muy seguido. Incluso con eso, si era golpeada tres veces más por un ataque como ese... ella moriría.

Muerte. Silica se congeló tan pronto como esta posibilidad destelló por su mente. Su brazo no subía. Sus piernas no se movían.

Hasta ahora, pelear había sido emocionante, pero había estado lejos del peligro real. Ella nunca antes había pensado que estaba enlazada con la verdadera «Muerte»...

Al quedarse parada en frente del Simio Borracho quien nuevamente rugía y levantaba su garrote, Silica se dio cuenta por primera vez de lo que pelear con monstruos en SAO significaba en realidad. Era una contradicción; SAO era un juego, pero al mismo tiempo, no era algo con lo que se jugaba.

Con el sonido sordo de un garrote viajando con rapidez por el aire, la golpeó mientras continuaba estando rígidamente parada. No pudo resistir el impacto y colapsó sobre la tierra. Su HP se redujo enormemente y entró en el área naranja.

Ella ya no podía pensar en nada. Ella podía huir. Ella podía usar un cristal de teletransporte. Aun había otras opciones que ella podía tomar, pero ella simplemente miró el garrote que era alzado por el Simio una tercera vez.

La primitiva arma soltó un brillo rojo, y justo cuando ella estaba a punto de cerrar sus ojos reflexivamente...

Una pequeña figura saltó en mitad del espacio entre ella y el garrote. Un pesado y escalofriante sonido de impacto resonaron. Las plumas azul cielo se dispersaron en un instante y la pequeña barra de HP calló hasta el cero.

Pina miró a Silica con sus redondos ojos azules después de que cayó al suelo. Dio un pequeño gruñido y entonces de disperso en incontables polígonos. Una larga pluma de la cola flotó al suelo como si estuviese danzando.

Algo se rompió dentro de Silica. El hilo que la mantenía unida había desaparecido. Antes de que la tristeza pudiera llegar, sintió ira: ira hacia sí misma por ser incapaz de moverse después de ser golpeada una sola vez; y antes de eso, ira hacia sí misma por ser tan engreída como para intentar atravesar el bosque por su cuenta, solo porque se sintió molesta por una riña sin importancia.

Silica retrocedió con un movimiento ágil, esquivando el ataque que el monstruo había lanzado contra ella. Entonces corrió con un grito. La daga en su mano derecha resplandeció mientras hacía llover cortes sobre el Simio.

Ella ni siquiera intento esquivar el garrote del Simio que había entrado después de que vio caer el HP de su compañero, sino que en su lugar lo bloqueo con su mano izquierda. Su HP se redujo, aunque no tanto como por un golpe directo. Pero lo ignoró y fue tras el tercer Simio, el que había matado a Pina.

Uso su pequeña estatura a su favor, corrió directo hacia el Simio, y clavo su daga en su pecho con todas sus fuerzas. Con un golpe critico en un llamativo efecto, el HP del enemigo fue reducido a la nada. Un grito vino primero, y entonces el sonido de la destrucción.

Dentro de los restos dispersos, Silica volteó su cuerpo y cargó contra un nuevo blanco. Su barra de HP ya había alcanzado el área roja de peligro, pero a ella ya no le importaba. Ella solo veía al enemigo que tenía que matar, como si hubiese sido agrandado para llenar su vista.

Ella olvidó incluso su miedo a la muerte y estaba a punto de intentar una carrera fatal por debajo del balanceo del garrote.

Una luz de un blanco puro cortó a través de los dos Simios Borrachos por detrás de ellos mientras estaban parados de lado a lado.

El cuerpo de ambos Simios fue entonces cortado en dos en un instante; entonces se despedazaron y desaparecieron.

Mientras Silica se quedó paralizada, vio a un jugador justo tras la bruma de los fragmentos dispersándose. Él tenía pelo negro, y vestía un abrigo negro. No era en realidad muy alto, pero una presencia abrumadora radiaba de él. Silica retrocedió y sintió un miedo instintivo. Sus ojos se encontraron.

Pero sus ojos eran silenciosos y tan profundos como la oscuridad. El muchacho envainó su espada de una mano dentro de la funda en su espalda con un ruido metálico y entonces abrió su boca.

—Perdón. No pude salvar a tu amiga.

Las fuerzas abandonaron su cuerpo tan pronto como ella escuchó esto. No pudo detener las lágrimas que corrían en sus mejillas. Ni si quiera registró que su daga resbaló de sus manos y cayó sobre la tierra. Tan pronto como vio la pluma azul cielo en el suelo, se desplomó sobre sus rodillas frente a esta.

A la vez que la ira desaparecía, una incontrolable sensación de tristeza y pérdida se desbordo. Tomando la forma de lágrimas y rodando por sus mejillas sin cesar.

Los familiares no estaban programados para detener un ataque como parte de su comportamiento. Pina se había apurado a interponerse al ataque bajo su propia voluntad... podría llamársele el resultado de su amor hacia Silica, con quien ha gastado un año entero.

A la vez que Silica se abrazaba a sí misma, ella murmuró algo mientras lloraba.

—Por favor... no me abandones... Pina...

Pero la pluma azul cielo no dio ninguna clase de respuesta.

Parte 2 Editar

—...Perdón.

Dijo de nuevo el muchacho vestido en ropas negras. Silica agitó su cabeza e intentó detener sus lágrimas desesperadamente.

—...No... era yo quien... estaba siendo estúpida... gracias... por salvarme...

Solo logró sacar eso mientras se detenía a si misma de llorar.

El chico camino hacia ella lentamente y se arrodilló frente a Silica antes de preguntar tímidamente.

—...Esa pluma, ¿de casualidad tendrá un nombre de objeto?

Sorprendida por la inesperada pregunta, Silica levantó su cabeza. Limpió sus lágrimas y regresó su mirada hacia la pluma.

Ahora que lo pensaba, era extraño que solo haya quedado la pluma. Sea monstruo o humano, los seres de este mundo usualmente no dejaban nada después que morían, ni siquiera su equipo. Silica vacilantemente la alcanzó con su mano y cliqueó sobre la superficie de la pluma con su dedo índice derecho. La ventana medio transparente que apareció mostro su nombre y peso.

«Corazón de Pina»

Justo cuando Silica estaba a punto de llorar de nuevo después de ver esto, el muchacho la detuvo.

—Es-espera-espera. Si te dejó un objeto de corazón, entonces puedes revivirla

— ¡¿Qué?!

Silica alzó su cabeza velozmente. Se quedó viendo la cara del chico con su boca medio abierta.

—Es algo que fue descubierto no hace mucho, así que aun hay mucha gente que no lo sabe. Hay un calabozo en la región norte del cuadragésimo séptimo piso llamado «La Colina de las Memorias». Es bastante difícil a pesar de su nombre... pero dicen que la flor que florece en su cima es un objeto para revivir famil—.

—De- ¡¿de verdad?!

Silica se paró de un salto y grito antes de que el chico terminara de hablar. Sentía como si la esperanza había inundado su pecho, el cual estaba lleno de dolor. Pero...

—... el cuadragésimo séptimo piso...

Murmuró y dejó caer sus hombros. Era doce pisos sobre este nivel, el trigésimo quinto piso. Definitivamente no era un área segura para ella.

Justo cuando ella volteó sus descorazonados ojos hacia el piso.

—Hmm...

El chico frente a ella dijo con voz preocupada.

—Podría ir y conseguírtela si me cubrieras los gastos y alguna paga, pero dicen que la flor solo aparece si va el domador de bestias quien perdió su familiar...

Silica sonrió al sorpresivamente amable espadachín y hablo:

—No... estoy feliz con la información que me diste. Si trabajo duro para subir mi nivel, algún día seré capaz de...

—Bueno, la razón por la que no puedes hacer eso es que, dicen que solo puedes revivir al familiar dentro de los cuatro días después de que fue asesinado. Pasado eso, el nombre del ítem cambiara de «Corazón» a «Restos»...

— ¡¿Qué...?!

Silica no pudo evitar gritar.

Su nivel en este momento era cuarenta y cuatro. Si SAO fuera un RPG normal, el piso del calabozo debería ser de la dificultad adecuada para un jugador del mismo nivel. Pero como se volvió un demente juego de muerte, el área segura seria aproximadamente diez niveles por debajo de los jugadores.

En otras palabras, para explorar el cuadragésimo séptimo piso, ella necesitaría alcanzar cuando menos el nivel cincuenta y cinco. Pero no importa cuando lo pensara, era imposible ganar más de diez niveles en solo tres días... no, dos días si tomaba en cuenta el tiempo que necesitaría para completar el calabozo. La razón por la que logró llegar a donde está ahora era por estar yendo en aventuras diligentemente.

Silica dejó caer su cabeza y la desesperación la invadía una vez más. Levantó la pluma de Pina del suelo y la abrazó gentilmente contra su pecho. Lagrimas aparecieron a la vez que ella resentía su estupidez e impotencia.

Ella noto que el muchacho se levantó. Pensó que él se retiraba y que al menos debería decirle adiós, pero ella ya no tenía las energías para abrir su boca otra vez...

Pero de repente, una ventana del sistema medio transparente apareció frente a ella. Era una ventana de intercambio. Cuando alzó su cabeza, ella vio que el chico estaba manipulando otra ventana. Objetos empezaron a aparecer uno por uno en la sección de intercambio. «Armadura de Hilo de Plata», «Daga de Ébano»... todos eran equipos que ella ni siquiera había visto antes.

—Este...

Cuando ella abrió su boca dudosamente, el chico explicó casualmente:

—Esto debería cubrir entre 5 o 6 niveles. Si voy contigo supongo que estará bien.

— ¿Qué...?

Silica se puso de pie con su boca un poco abierta. Ella no podía decir en que pensaba el chico, así que miro directamente su cara. Pero a causa del sistema SAO, todo lo que podía ver era su barra de HP; ella no podía siquiera adivinar su nombre o nivel.

Era difícil indicar que edad tenía. Su equipo era completamente negro. La fuerza y tranquilidad que radiaban de él le hacía parecer que era varios años mayor que ella, pero los ojos que estaban cubiertos por su largo flequillo aparentaban ser algo inocentes, y las líneas faciales femeninas le daban un ligero aspecto afeminado. Silica pregunto cuidadosamente:

— ¿Por qué... estas siendo tan amable...?

A decir verdad, ella estaba siendo cautelosa más que otra cosa.

Hasta ahora, un par de jugadores masculinos quienes habían sido mucho mayores que ella habían tratado de ganarse su amor; ella nunca había recibido alguna propuesta. Para Silica, quien solo tenía trece, esas experiencias no le traían nada más que temor. Ella nunca había recibido siquiera una confesión en el mundo real.

Inevitablemente, Silica había empezado a evitar jugadores que parecían tener esa clase de intereses. Además, «siempre hay algún motivo detrás de palabras dulces» era sentido común en Aincrad.

El muchacho rascó su cabeza otra vez, como si careciera de respuestas. Abrió su boca para decir algo, pero entonces la cerró de nuevo. Después de eso, desvió su mirada y murmuró en una voz baja:

—...Bueno, no es como si esto fuera un manga... te lo diré si prometes no reírte.

—No lo hare.

—Es porque... te pareces a mi hermana.

Con esta respuesta realmente estilo manga, Silica no pudo detenerse a si misma de reír. Tapo su boca con su mano, pero no pudo parar la risa que afloraba.

—Di-dijiste que no te reirías...

El chico tenía una expresión dolida en su rostro y dejó caer sus hombros mientras entraba en una depresión. Eso la hizo reír con incluso más fuerza.

...no es una mala persona...

Mientras reía, Silica decidió confiar en la amabilidad de este chico. Ya se había decidido a morir una vez. Si era por salvar a Pina, no había razón para que ella se contuviera.

Silica hizo una reverencia y dijo:

—Espero que nos llevemos bien. Me salvaste, e incluso te ofreciste a hacer algo como esto por mí...

Miro fijamente a la ventana de intercambio y entonces puso todo el Col que tenia. Había más de diez piezas de equipamiento que el chico había ofrecido, y todos se veían como objetos raros que no podías comprar en tiendas.

—Bueno... supongo que esto es muy poco, pero...

—No, no tienes que pagar. De todas formas solo eran sobrantes y esto coincide con la razón por la que vine aquí...

Mientras él hablaba de algo que ella no podía entender, el muchacho presiono el botón de OK sin recibir dinero alguno.

—Gracias. De verdad... Oh, soy Silica.

Mientras decía su nombre, ella medio-esperaba que el chico se sorprendiera por ello, pero al parecer no lo sabía. Se sintió fuera de lugar por un segundo, pero entonces recordó que fue este lado de ella el que la hizo terminar de esta forma en primer lugar.

El chico asintió ligeramente y ofreció su mano derecha.

—Soy Kirito. Espero que nos llevemos bien.

Se dieron la mano.

El jugador llamado Kirito saco un mapa del Bosque del Vagabundo de la bolsita que colgaba de su cinturón. Busco por un área que estuviese enlazada con la entrada y empezó a caminar. Mientras le seguía, ella puso la pluma de Pina contra sus labios y murmuro en su mente.

Espera, Pina. Te reviviré muy pronto...

El área residencial del trigésimo quinto piso tenía un pastoral, dando una sensación similar a una granja con sus edificios blancos y techos rojos. La villa en sí no era tan grande, pero era el área principal de aventuras para los jugadores de nivel medio en este momento, así que habían unas cuantas personas caminando por ahí.

El pueblo natal de Silica era la Villa Friben, la cual se situaba en el octavo piso; pero como ella no había comprado una casa, quedarse en un hotel en cualquier otro pueblo no resultaba ser tan diferente. Lo más importante era el sabor de la comida que se servía ahí. A Silica le gusto el cheesecake que el cocinero NPC hacía aquí, así que se había estado quedando en este lugar desde hace dos semanas cuando empezó a aventurarse en el Bosque del Vagabundo.

Mientras guiaba a Kirito, quien había estado viendo alrededor como si todo le fascinara, un par de jugadores cuyas caras ella conocía empezaron a entablar una conversación con ella. Estaban intentando conseguir que Silica se una a su grupo, después de oír el rumor de que dejó de estar en uno.

—Este, bueno... gracias por la oferta, pero...

Hizo una reverencia mientras rechazaba su oferta a fin de no hacerlos sentir mal. Entonces ella miró a Kirito, quien estaba parado a su lado, y continuó:

—...Voy a hacer grupo con esta persona por un tiempo...

— ¡¿Qué?! ¡¿De verdad?!— La gente que rodeo a Silica dijo malhumorada y contemplaron sospechosamente a Kirito.

Silica había visto un poco de la habilidad de Kirito; pero cuando mirabas al espadachín negro estando solamente parado ahí, no parecía ser tan fuerte.

No tenia puesto ningún equipo costoso... no vestía ninguna armadura y solo tenía un largo abrigo, que se veía viejo y gastado, encima de su camisa... todo lo que traía era una única y sencilla espada de una mano; ni siquiera traía un escudo.

—Oye, tú...

El alto jugador con una espada de dos manos, quien había hecho el mayor esfuerzo en conseguir que Silica se le uniera, camino a donde Kirito. Abrió su boca mientras miraba a Kirito con desprecio:

—Eres una cara nueva, pero no deberías saltarte la fila. Llevamos bastante tiempo que tenemos a Silica en nuestra mirada.

—Bueno, no lo sabía; las cosas simplemente terminaron así de alguna manera...

Kirito rascó su cabeza con una expresión molesta.

Podría al menos alegar un poco, Silica pensó con un poco de descontento, y entonces habló al que traía la espada de dos manos:

—Este, es por algo que yo le pedí. ¡Lo siento!

Silica hizo una última reverencia y entonces se retiro mientras jalaba de la punta del abrigo de Kirito.

—Les enviaré un mensaje la próxima vez.

Silica caminó rápidamente, esperando a alejarse de la multitud que la saludaba, la cual aun no se rendía del todo en invitarla, tan rápido como fuera posible. Tomó un atajo a través de la plaza del portal y entró en la calle principal.

Cuando finalmente ya no podían ver a los jugadores, Silica suspiró y volteó a ver a Kirito.

—...Pe-Perdón. Por hacerte pasar por todos estos problemas.

—Está bien.

Kirito respondió con una ligera sonrisa, como si esto no le molestara para nada.

—Silica-san es bastante popular.

—Por favor, solo llámame Silica... no es porque sea popular; ellos solo intentan tenerme en su grupo como una especie de mascota, realmente. Pero... pensé que era especial... y me adentré en el bosque por mi cuenta... y terminó en...

Lagrimas empezaron a aparecer naturalmente mientras pensaba en Pina.

—Todo estará bien.

Dijo Kirito con una voz tranquila.

—Definitivamente traeremos de regreso a Pina, así que no te preocupes por ello.

Silica limpió sus lágrimas y le sonrió a Kirito. Siendo ya lo bastante extraño, se sentía como que ella podía confiar en las palabras de esta persona.

Finalmente, pudieron ver un edificio de dos pisos a su derecha. Era la posada que Silica usaba a menudo: «La Taberna de la Veleta». Ahora que por fin llegaron, Silica se dio cuenta de que había guiado a Kirito aquí sin decir nada.

—Ah, ¿Dónde está tu casa, Kirito-san?

—Oh, está en el quincuagésimo piso... Pero es demasiada molestia ir para allá ahora, así que supongo que me quedare aquí por esta noche.

—Ah, ¡Bien!

Silica estaba emocionada por alguna razón y junto sus manos en un aplauso.

—El cheesecake aquí es muy bueno.

Ella estaba a punto de guiar a Kirito dentro de la posada jalándolo de su abrigo cuando cuatro jugadores salieron de la tienda adyacente a ellos. Eran los miembros del grupo con quienes ella había estado yendo de caza por las últimas dos semanas. Los jugadores que aparecieron primero no vieron a Silica y simplemente se dirigieron a la plaza, pero la jugadora al final miro hacia atrás y Silica se encontró con su mirada de reojo.

— ¡...!

Era la cara que ella menos quería ver en este momento. Era la lancera que había sido la causa de la pelea que hizo que Silica se saliera del grupo. Ella solo iba caminar al interior de la taberna con su cabeza inclinada pero...

—Oh, ¿acaso no es Silica?

La lancera le habló, así que Silica no tuvo otra opción más que dejar de caminar.

—... Sí.

—Joo, así que de alguna manera lograste salir del bosque. Eso es un alivio.

La jugadora llamada Rosalía, quien tenía su cabello rojo oscuro en salvajes risos, dijo con una sonrisa torcida.

—Pero llegas tarde. Ya distribuimos los objetos.

— ¡Dije que no los necesito!... ¡Justo en este momento estoy muy ocupada así que adiós!

Silica intentó terminar la conversación, pero parecía ser que el otro lado no tenía ninguna intensión de dejarla ir aun.

— ¿Oh? ¿Y qué paso con esa lagartija?

Silica se mordió el labio. No podías poner familiares en tu inventario o confiarlo a otra persona. En otras palabras, solo había una razón del por qué no estaba ahí. Rosalía seguramente también sabía esto, pero continúo con una ligera sonrisa.

—Oh, ¿Por casualidad...?

—Esta muerta... ¡Pero!

Silica miro desafiante a la lancera.

— ¡Voy a revivir a Pina!

Rosalía, quien había estado sonriendo con gran satisfacción, abrió sus ojos muy grandes. Incluso dio un silbido grave.

—Joo, ¿Así que iras a la «Colina de las Memorias»? ¿Pero podrás atravesarlo a tu nivel?

—Ella puede.

Kirito declaró incluso antes de que Silica pudiera responder. Él escondió a Silica detrás de su abrigo como si la protegiera.

—No es un calabozo tan difícil de todas formas.

Rosalía examinó a Kirito de arriba abajo con una mirada descarada y entonces se mofó:

— ¿Eres otro de esos que siente algo por ella? No te vez tan fuerte.

Silica comenzó a temblar de furia. Ella miraba hacia abajo mientras trataba de retener sus lágrimas.

—Vámonos.

Kirito puso una mano en su hombro, y entonces Silica empezó a caminar hacia la taberna.

—Bueno, buena suerte.

La voz burlona de Rosalía resonó detrás de ella, pero no miró atrás.

El primer piso de la «Taberna de la Veleta» era un enorme restaurante. Kirito hizo que Silica se sentara en una mesa y entonces caminó frente a la barra donde el NPC estaba esperando. Después de firmar su estadía, cliqueó en el menú sobre el mostrador y entonces regresó rápidamente.

Tan pronto como Kirito se sentó en el otro lado, Silica abrió su boca para disculparse por hacer que Kirito pasara por tan incomoda situación por su culpa. Pero Kirito la detuvo alzando su mano y entonces sonrió.

—Comamos primero.

El mesero trajo dos tazas humeantes justo a tiempo. Las tazas frente a ellos estaban llenas con un líquido rojo; un aroma misterioso emanaba de ellas.

—Por la formación de nuestro grupo.

Entrechocaron sus tazas al brindis de Kirito. Silica entonces tomó un sorbo del líquido caliente.

—...Sabroso...

El olor y el sabor agridulce eran similares al vino que su padre le había dejado probar hace mucho tiempo. Pero Silica ya le había dado un intento a todas las bebidas ofrecidas en este restaurante en el paso de las últimas dos semanas, y aun así no podía recordar haber probado esta.

—Erm, ¿Qué es esto...?

Kirito sonrió antes de responder:

—Puedes traer contigo bebidas embotelladas a los restaurantes de NPC. Este es un objeto que he llamado «Ruby Ichor». Si bebes una copa de esto, incrementará tu destreza en un punto.

— ¡Es-es muy valiosa...!

—Bueno, no es como si el alcohol mejorara si lo dejaba en mi inventario, y no conozco tanta gente, así que no tengo muchas oportunidades de tomarla...

Kirito se encogió de hombros en una forma ridícula. Silica rio y entonces le dio otro sorbo. El de alguna manera nostálgico sabor lentamente suavizo su corazón, el cual se había endurecido por las muchas cosas que le habían pasado en este día.

Cuando terminó de beber, Silica sostuvo la taza contra su pecho como si aun anhelara su calidez. Entonces volteó su mirada hacia abajo sobre la mesa y dijo muy despacio:

—... ¿Por qué... dicen cosas tan crueles...?

El semblante de Kirito se volvió serio a la vez que bajaba su taza y entonces abrió su boca:

— ¿SAO es tu primer MMORPG?

—Así es.

—Oh, ya veo... en todo juego en línea, hay muchos jugadores cuya personalidad cambia cuando se ponen la máscara de su personaje. Hay gente que se vuelve amable, como otros que se vuelven malvados... lo llamaban roleplaying en el pasado, pero pienso que es diferente en SAO.

La mirada de Kirito se agudizó.

—Aun cuando estamos en una situación tan difícil... bueno, es imposible que todos los jugadores trabajen juntos para completar el juego. Pero hay demasiada gente que disfruta viendo a otros sufrir, robando objetos... e incluso aquellos que matan a otros.

Kirito miró directamente a Silica. Parecía haber una profunda tristeza detrás de su ira.

—Pienso que la gente que comete crímenes aquí también son una total escoria en el mundo real.

Casi escupió esa frase. Pero entonces notó que Silica se estaba encogiendo un poco por el miedo, así que sonrió y se disculpo:

—Perdón... incluso yo mismo no estoy en posición de hablar de otros. Muy rara vez ayudo a alguien más. E incluso... causé la muerte de mis compañeros...

—Kirito-san...

Silica se percato de que el espadachín negro sentado frente a ella cargaba con una profunda cicatriz en su interior. Quería consolarlo, pero le molestaba el hecho de que las palabras serian demasiado superficiales para dar a conocer lo que quería decir. En su lugar, ella agarró inconscientemente la mano de Kirito, la cual estaba apretada en un puño encima de la mesa, con sus dos manos.

—Kirito-san es una buena persona. Tú me salvase.

Al principio, Kirito estaba sorprendido e intentó jalar su mano, pero pronto se relajó. Una suave sonrisa apareció en sus labios.

—...Al parecer soy yo quien terminó siendo consolado. Gracias, Silica.

Solo entonces, Silica tuvo un doloroso sentimiento, como si su corazón fuera presionado. Sus latidos se aceleraron sin razón. Su cara se sintió caliente.

Retiró sus manos rápidamente y las presionó contra su pecho. Pero el dolor no se detenía.

— ¿Qué estas haciendo...?

A la vez que Kirito se reclinaba al frente sobre la mesa, Silica agitó su cabeza y consiguió sonreír.

— ¡No-no es nada! Aah, ¡estoy hambrienta!

Después de que se comieron su pan y estofado, con un poco de cheesecake como postre, ya eran pasadas las ocho. Decidieron ir a la cama temprano en preparación para ir al cuadragésimo séptimo piso mañana. Los dos subieron las escaleras al segundo piso, donde había incontables cuartos en cada lado del amplio corredor.

El cuarto que Kirito había rentado estaba, por mera coincidencia, al lado del de Silica. Se dieron las buenas noches el uno al otro con una sonrisa.

Tan pronto como ella entró en su cuarto, Silica decidió que antes de cambiarse, practicaría algunos combos para familiarizarse con la nueva daga que Kirito le había dado. Intentó concentrarse en el arma, la cual era un poco más pesada que a la que estaba acostumbrada, pero el dolor en su pecho lo hizo difícil.

Después de que de alguna manera consiguió conectar cinco golpes seguidos, abrió su ventana, se despojo de su equipo, y se dejó caer en la cama en ropa interior. Entonces palmeó la pared para sacar el menú emergente y apagó las luces.

Sentía una gran fatiga en todo su cuerpo, así que pensó que sería capaz de caer dormida muy fácilmente. Pero por alguna razón, se sentía incluso menos adormilada de lo usual.

Desde que se habían vuelto amigas, ella siempre se había ido a dormir con el suave cuerpo de Pina en sus brazos, así que la amplia cama se sentía un tanto vacía. Se sacudió y rodó un poco antes de rendirse con respecto a dormir y se volvió a sentar. Siguió mirando hacia su izquierda, donde la pared, que estaba conectada al cuarto de Kirito, se alzaba.

Ella quería seguir hablando un poco más con él.

Estaba sorprendida de sí misma a la vez que pensaba en ello. Esta persona era un jugador con quien llevaba menos de un día de conocer. Ella había evitado a los jugadores masculinos hasta ahora, pero, ¿Por qué será que este espadachín de quien ella nada sabía seguía apareciendo en su mente?

Ella no podía explicar sus propios sentimientos. Cuando le dio una ojeada al reloj, el cual estaba lejos de su mirada, ya eran las diez. Ya no podía oír los pasos de otros jugadores desde su ventana, solo el ruido de perros ladrando a la distancia.

Bueno, eso no tiene sentido, así que solo vamos a dormir.

Pensó eso en su mente. Pero por alguna razón, se salió de su cama y se paró ligeramente sobre el piso. Después de decirse a si misma de que solo tocaría la puerta y saludaría, ella abrió su menú, escogió la túnica más linda que tenia, y se la puso.

Dio unos cuantos pasos en el corredor iluminado con velas. Entonces, después de estar vacilando por unas cuantas docenas de segundos frente a la puerta, la tocó dos veces.

Normalmente, todas las puertas deberían cubrir todo ruido, previniendo que las voces en conversaciones se escapasen. Sin embargo, esa restricción era levantada solo después de que eran golpeadas, por treinta segundos, y Kirito envió inmediatamente una respuesta, y abrió la puerta.

Kirito, en una camisa sencilla sin su arma equipada, observó a Silica y habló mientras daba una pequeña mirada de asombro.

— ¿Huh? ¿Sucede algo?

—Bueno...

Silica se acababa de dar cuenta de que no preparó ninguna escusa razonable para venir y se puso nerviosa. “Solo quería hablar” simplemente sonaba demasiado infantil.

—Bueno, veras, este... ah, ¡Quería saber más sobre el cuadragésimo séptimo piso!

Afortunadamente, Kirito no sospechó nada y simplemente asintió.

—Bien entonces. ¿Deberíamos ir abajo?

—No, bueno... si no es problema, en tu cuarto...

Respondió sin pensarlo y entonces agregó rápidamente:

—Po-porque, ¡No deberíamos dejar que nadie más oiga información tan valiosa!

—Este... bueno... seh, tienes razón. Pero...

Kirito se rascó la cabeza con una expresión ligeramente incomoda, entonces...

—Bueno, supongo que debería estar bien.

Él murmuró, entonces abrió la puerta completamente y dio un paso atrás.

Por supuesto, el cuarto de Kirito era igual al de ella: una cama a la izquierda, más una mesa para el té y una silla un poco más adentro. Esos eran todos los muebles ahí. Una linterna montada en la pared izquierda emitía un brillo naranja.

Kirito ofreció la silla antes de sentarse en la cama y abrir una ventana. La manipuló con rapidez y sacó una pequeña caja.

La caja que había sido puesta sobre la mesa tenía una pequeña bola de cristal en su interior. Esta brillaba bajo la luz de la linterna.

—Qué bonito... ¿Qué es esto?

—Es un objeto llamado «Esfera Espejismo».

Cuando Kirito cliqueo sobre la esfera, una ventana de menú apareció. La manipuló velozmente y presionó el botón OK.

Tan pronto como hizo esto, la esfera empezó a proyectar una brillante luz azul, y apareció un holograma esférico muy grande. La imagen parecía ser un piso de Aincrad en su totalidad. Mostraba las villas y cada uno de los arboles con gran detalle, y era completamente diferente del sencillo mapa que podía ser encontrado en el menú del sistema.

— ¡Uwaa...!

Silica miró fijamente sin moverse al mapa medio transparente. Casi se sentía como si pudiera mostrar la gente caminando si seguía observándolo.

—Esta es el área residencial, y esta es la Colina de las Memorias. Tienes que pasar por aquí, pero... hay unos cuantos monstruos fuertes por este lado...

Kirito apuntó aquí y allá mientras explicaba sin pausa la geografía del cuadragésimo séptimo piso. Silica se sentía cálida con solo escuchar aquella tranquila voz.

—Y si cruzas este puente podrás ver la co...

Repentinamente Kirito dejó de hablar.

—¿...?

—Shh...

Cuando ella levantó su cabeza, vio que la expresión de Kirito se había endurecido y que tenía un dedo en sus labios. Miró fijamente la puerta con unos ojos afilados.

Kirito entró en acción de golpe. Saltó de la cama tan veloz como un rayo y abrió la puerta.

— ¡¿Quien está ahí...?!

Silica pudo oír el sonido de pasos corriendo. Se apresuró a la puerta y miró afuera desde debajo del cuerpo de Kirito, de donde vio la sombra de alguien que corría escaleras abajo.

— ¡¿Qué-Qué pasa?!

—...Creo que nos estaban espiando.

— ¿Que...? Pero no puedes escuchar nada más allá de la puerta, ¿cierto?

—Puedes, si tu habilidad de espionaje es lo bastante alta. Aunque... no hay... mucha gente que entrenaría esa habilidad...

Kirito regresó al cuarto cerrando la puerta. Se sentó sobre la cama con una reflexiva expresión en su rostro. Silica se sentó a su lado y envolvió sus brazos a su alrededor. Estaba siendo abrumada por un inexplicable sentimiento de miedo.

— ¿Por qué esa persona nos estaba espiando...?

—Lo descubriremos muy pronto, probablemente. Tengo un mensaje que enviar, ¿Así que podrías esperar un poco?

Kirito sonrió ligeramente antes de retirar el mapa de cristal y abrir la ventana. Empezó a mover sus dedos encima del teclado holográfico.

Silica se enroscó en la cama de Kirito. Un recuerdo distante del mundo real regresó a ella. Su padre era un reportero. Él siempre estaba enfrente de una vieja PC, escribiendo algo con una expresión seria. A Silica le gustaba observar la espalda de su padre mientras hacía aquello.

Ya no se sentía atemorizada. Mientras miraba el perfil de la cara de Kirito desde atrás, se sintió como si fuera envuelta en una calidez que por tanto tiempo había olvidado. Antes de que se hubiera percatado, sus ojos se habían cerrado por su cuenta.

Parte 3 Editar

Silica despertó ante un ruido de campanillas que estaba soñando en su oído. Era una alarma despertadora que solo ella podía oír. Estaba puesta a las siete de la mañana.

Se quitó la sabana que la tapaba y se sentó. Era usualmente difícil de levantarse en las mañanas, pero hoy ella fue capaz de abrir sus ojos de buen humor. Su cabeza se sentía fresca, como si todo había sido limpiado por el profundo sueño.

Después de estirarse, Silica estaba a punto de bajarse de la cama cuando se congeló.

Había una persona durmiendo con su espalda contra la cama; la luz del sol de la mañana que estaba brillando por la ventana caía sobre él. Justo cuando Silica tomó un respiro para gritar, pensando que se trataba de un intruso, recordó donde se había quedado dormida la noche anterior.

...Yo, en el cuarto de Kirito-san...

Tan pronto como se percató de este hecho, su cara se calentó como si hubiera sido alcanzada por un ataque de aliento de fuego. Como las emociones eran un tanto exageradas en SAO, su cara realmente podría estar despidiendo humo en este momento. Al parecer Kirito dejó que Silica se quedara en la cama y durmió en el piso. Silica gimió mientras se cubría la cara con sus manos por la vergüenza y el arrepentimiento.

Después de tomarse unas cuantas docenas de segundos para poderse calmar, Silica se salió silenciosamente de la cama y se paró. Entonces caminó a donde Kirito con pasos silenciosos y contempló su cara.

La cara dormida del espadachín negro se veía tan inocente que Silica no podía evitar sonreír. Había pensado que él era un poco mayor que ella a causa de su aguda mirada. Pero sorpresivamente, ahora que lo veía de esta forma, no parecía ser tan diferente de ella.

Era divertido observar su cara dormida; pero Silica no podía quedarse de esta manera por siempre, así que le dio un suave pinchazo al hombro del espadachín negro y le habló:

—Kirito-san, es de mañana~.

Kirito abrió sus ojos ampliamente y parpadeó varias veces a la vez que quedó mirando perplejamente la cara de Silica por un rato. Entonces su expresión cambio rápidamente a una de vergüenza.

—Ah... ¡Lo-lo siento!

Él repentinamente bajo su cabeza.

—Pensé en despertarte pero estabas tan profundamente dormida... y no pude abrir la puerta de tu cuarto, así que...

Las habitaciones que los jugadores rentaban eran impenetrables en lo que al sistema se refería, así que no había forma de que pudieras entrar a no ser que fueras un amigo del jugador. Silica agito su mano rápidamente y dijo:

—No, no, ¡Yo soy quien lo siente! Por adueñarme de tu cama...

—No, está bien. Aquí no te dan dolores musculares sin importar como duermas.

Después de pararse, Kirito estiró su cuello, el cual tronó un par de veces, contradictorio a lo que acaba de decir. Entonces levantó sus brazos y los estiró. Miró a Silica como si se le acabara de ocurrir algo antes de abrir su boca:

—...En todo caso, buenos días.

—Bu-Buenos días.

Los dos se miraron el uno al otro y sonrieron.

Ya estaba soleado cuando pisaron afuera después de comer una comida solida en preparación para «La Colina de las Memorias» del cuadragésimo séptimo piso. Los jugadores que estaban preparándose para empezar su día y los que acababan de volver de sus aventuras nocturnas iban y venían con expresiones opuestas.

Después de reabastecer sus suministros de pociones en la tienda al lado de la posada, los dos se dirigieron a la plaza del portal. Afortunadamente, lograron llegar al portal de teletransporte sin encontrarse con nadie que quisiera a Silica en su grupo como ayer.

—Ah... Yo, no conozco el nombre del pueblo en el cuadragésimo séptimo piso...

Ella estaba a punto de checar el nombre con el mapa cuando Kirito ofreció su mano derecha.

—Está bien. Yo declararé el lugar.

Silica se sintió agradecida mientras tomaba su mano.

— ¡Teletransporte! ¡Floria!

Tan pronto como Kirito dijo esto, una luz cegadora los cubrió a ambos.

Cuando la luz se desvaneció, la sensación de teletransportación le siguió e incontables colores explotaron frente a Silica.

—Uwa...

Ella exclamó inconscientemente.

La plaza del portal de cuadragésimo séptimo piso estaba rebosando de flores. Dos pequeños senderos cortaban la plaza de un lado a otro en forma de cruz. A parte de eso, el espacio restante era tomado enteramente por macizos de flores, cada uno de ellos rodeado por ladrillos rojos y llenado de flores que ella no conocía.

—Asombroso...

—Este piso también es llamado el «Jardín de Flores», y no solo la villa, sino que el piso entero estaba cubierto de flores. Si tuviéramos el tiempo, podríamos también ir al «Bosque de las Flores Gigantes» en el norte...

—Lo esperaré con ansias para otra ocasión.

Silica le sonrió a Kirito antes de que se agachara frente a los macizos. Acercó su cara a una flor azulada que era similar a un aciano y la olfateó.

La flor estaba hecha con un detallado sorpresivamente alto: desde el centro de la flor, sus cinco pétalos, el estambre blanco, hasta el verde tallo.

Por supuesto que no todo en Aincrad, incluyendo este jardín floral, al igual que todas las otras plantas y edificios, existían en una forma tan detallada en todo momento. Si hicieran eso, entonces incluso el ordenador central de SAO, sin importar cuán alto sea su rendimiento, se encontraría con una escasez de recursos del sistema.

Para evitar eso mientras daba a los jugadores un ambiente altamente detallado lo más cercano a la realidad como fuera posible, SAO usaba el «Digital Focusing System». Era un sistema que resaltaba todos los finos detalles de un objeto solo cuando el jugador mostraba interés y se concentraba en él.

Después de que ella escuchó de este sistema, a Silica le daba miedo que el mostrar interés en las cosas podría causar tensión en el sistema; pero no podía contenerse a sí misma en este momento y seguía observando detenidamente las varias flores.

Cuando por fin se pudo parar a sí misma de caminar inconscientemente mientras disfrutaba la fragancia, Silica miró a sus alrededores.

La mayoría de la gente aquí eran parejas que consistían de un hombre y una mujer. Todos ellos estaban conversando felizmente entre ellos, ya sea agarrándose de las manos o entrelazando sus brazos. Al parecer este lugar se había vuelto uno de esos lugares. Silica volteó a ver a Kirito, quien estaba desconsideradamente parado junto a ella.

¿...También nos veremos de esa forma...?

Después de pensar esto, Silica dijo ruidosamente para cubrir el hecho de que se estaba sonrojando:

— ¡Va-Vallamos al campo rápido!

— ¿Huh? Ah, sí.

Kirito se quedó parado parpadeando por un segundo antes de asentir y empezar a caminar al lado de Silica.

Abandonaron la plaza del portal solo para encontrar que incluso la calle principal de la villa estaba cubierta de flores. Mientras los dos caminaban uno junto al otro, Silica pensó acerca de cuando conoció a Kirito por primera vez. No podía creer que solo había pasado un día desde entonces. El espadachín ya se había vuelto una presencia importante en su corazón.

Le dio una ojeada y se preguntó cómo se sentía él, pero Kirito aún emanaba una sensación misteriosa y era difícil decir en qué estaba pensando. Silica vaciló por un rato antes de que se preparara para abrir su boca:

—Estee... Kirito-san. ¿Te puedo preguntar acerca de tu hermanita...?

— ¿Po-por qué tan de repente?

—Dijiste que te recordaba a ella. Así que, solo tenía curiosidad...

Hablar acerca del mundo real era uno de los más grandes tabús en Aincrad. Había muchas razones, pero la mayor de ellas era que si el pensamiento de que “este mundo es virtual y por lo tanto falso” se incrustaba profundamente en el interior de la mente de los jugadores, entonces no serian capaces de aceptar la «muerte» de SAO como real.

Pero ella quería preguntar acerca de la hermana menor de Kirito, a quien él dijo que ella se parecía. Deseaba asegurarse si Kirito quería algo de ella como una hermana pequeña.

—...Nosotros no... éramos tan cercanos...

Kirito comenzó a caminar.

—Dije que era mi hermana menor, pero en realidad es mi prima. Debido a ciertas circunstancias, ella creció con nosotros desde el momento en que nació. Aunque ella no sabe de esto. Bueno, quizás es por esto...pero me seguía distanciando de ella sin que realmente fuera mi intensión. Incluso evitaba encontrarme con ella en casa.

Un pequeño suspiro salió de Kirito.

—...Encima de eso, teníamos un abuelo estricto. Él me forzó a ir a un dojo de kendo cuando tenía ocho, pero no podía interesarme y deje de ir después de dos años. Mi abuelo me había golpeado bastante duro... pero cuando hizo eso, mi hermana empezó a llorar y me protegió al decir que también haría mi parte para que él dejara de golpearme. Después de eso, comencé a jugar con la computadora y me sumergí en ello, pero mi hermana realmente se dedico al kendo e incluso logro llegar muy lejos en el campeonato nacional antes de que nuestro abuelo falleciera. Fue suficiente para hacer que incluso él estuviera satisfecho... Pero yo siempre lo lamente; siempre me pregunte si eso era algo que ella en verdad quería hacer y si ella estaba molesta conmigo. La seguí evitando por esa razón... y ahora terminamos de esta forma.

Kirito dejó de hablar y volteó a ver el rostro de Silica.

—Así que tal vez te salvé para satisfacerme a mí mismo, para expiar mi pasado... lo siento.

Silica era hija única así que no podía comprender completamente todo lo que dijo Kirito. Pero por alguna razón, sintió como que podía entender a su hermana pequeña.

—...No creo que tu hermanita este molesta contigo, Kirito-san. Si no le hubiera gustado, entonces no hubiera sido capaz de trabajar tan duro en ello. Lo más seguro es que le gustaba mucho el kendo.

A la vez que Silica dijo esto, escogiendo sus palabras cuidadosamente, Kirito sonrió.

—Parece que soy yo quien sigue siendo consolado... ¿de verdad es así?... Sería bastante bueno si así fuera.

Silica sintió que algo cálido se esparció por su corazón. Estaba feliz de que Kirito se había abierto a ella.

Los dos pronto llegaron a la entrada norte de la villa. Incontables flores blancas crecían en las enredaderas que estaban enrolladas alrededor del delgado arco de metal plateado. La calle principal pasaba a través de esta y se ampliaba para volverse una carretera rodeada de colinas verdes antes de desaparecer en la neblina.

—Bueno... nuestra aventura finalmente comienza.

—Sip.

Silica se alejó del brazo de Kirito, puso una expresión firme, y asintió.

—Con tu nivel y equipamiento, los monstruos de por aquí no deberían ser muy difíciles para que tú los puedas vencer. Pero...

Mientras dijo esto, Kirito hurgó en la bolsa que colgaba de su cinturón, sacó un cristal azul cielo, y entonces lo puso en la mano de Silica. Era un Cristal de Teletransporte.

—Nunca sabes lo que puede pasar en el campo. Así que no lo olvides. Si algo inesperado sucede y te digo que escapes, entonces usa este cristal para irte. Cualquier pueblo es bueno. No te tienes que preocupar por mí.

—Pe-pero...

—Prométemelo. Yo he... destruido un grupo entero antes. No quiero repetir el mismo error otra vez.

El semblante de Kirito se había tornado tan serio que Silica no pudo hacer nada más que asentir. Después de que Kirito recibió su respuesta le sonrió con alivio.

—Entonces, ¡Vamos!

— ¡Bien!

Silica se aseguró de la presencia de la daga equipada en su costado y decidió en su mente; que ella al menos no caería en la confusión como ayer y que pelearía con lo mejor de su habilidad.

Pero...

— ¡¿Kya-aaaaaah?! ¡¿Qué es esto...?! ¡¡Se-se ve horrible...!!

Se habían encontrado con su primer monstruo solo unos cuantos minutos después de que empezaron a caminar en una dirección directo al norte en los campos del cuadragésimo séptimo piso.

—¡¡U-uwaaa!! ¡Aléjate...!

Lo cosa que apareció y que se estaba abriendo paso a través de los arbustos tenía una forma que Silica nunca hubiera imaginado. «A walking flower» sería la mejor descripción. El tallo verde oscuro era casi tan grueso como el brazo de un humano y se paraba usando sus raíces, la cual estaba dividida en numerosas partes. El tallo o cuerpo soportaba una enorme flor amarilla que era similar al girasol. Tenía su boca abierta, con dientes saliendo de ella, revelando destellos de lo rojo del interior.

Tenía dos lianas que se estiraban de la parte central del tallo, los cuales hacían que uno pensara en los brazos que un animal tenía. Al parecer esos brazos y su boca eran las partes del cuerpo que usaba para atacar. La planta come-hombres corrió directo hacia Silica con una boca sonriente mientras balanceaba sus brazos tentáculos. Esta cosa que se miraba como una caricatura grotesca hacia que Silica se sintiera asqueada.

-¡He dicho que te alejes...!

Silica abanicó salvajemente su daga con sus ojos casi cerrados. Kirito, quien estaba parado a su lado, dijo con voz desconcertada:

—E-Esta bien. Ese monstruo es realmente débil. Si le apuntas a las partes blancas justo bajo la flor, entonces podrás fácilmente...

— ¡Pe-Pero se ve horrible...!

—Si esa cosa se ve mal entonces esto va a ser duro. También hay un monstruo que tiene varias flores, y uno que se ve como una planta carnívora, e incluso uno que tiene un montón de tentáculos pegajosos...

—¡¡Kya~!!

Mientras gritaba a lo dicho por Kirito, Silica activó una habilidad; por supuesto, solamente cortó el aire vacío. Durante el corto retraso después de eso, los dos tentáculos se envolvieron alrededor de las piernas de Silica y la levantaron con sorpresiva fuerza.

— ¡¿Uwah?!

Silica se encontró a sí misma colgada de cabeza con su vista al revés mientras su falta, fiel a la gravedad virtual, se resbalaba.

— ¡¿Uaaa?!

Rápidamente presionó el borde de su falda y trató de cortar las lianas. Pero como ella estaba en una posición vergonzosa, no funcionó muy bien. Silica gritó con su cara roja:

—Ki-Kirito-san, ¡Ayúdame! ¡¡Solo no mires y ayúdame!!

—E-eso es un poco difícil.

Con su mano izquierda cubriendo sus ojos, Kirito respondió con una expresión incomoda mientras la enorme flor continuaba balanceando a Silica de un lado al otro.

— ¡Detente!

Silica no tuvo otra opción más que soltar su falda, agarrarse de la liana, y cortarla. La parte de atrás del cuello de la flor entro en su alcance mientras caía e inició una habilidad de espada. Esta vez golpeó en la marca, y al mismo tiempo que la cabeza de la flor se desplomaba, su cuerpo entero explotó y se desvaneció. Silica, quien aterrizó ligeramente en medio de una lluvia de escombros poligonales, le preguntó a Kirito tan pronto como se volteó.

— ¿...las viste?

El espadachín negro miró a Silica a través de los espacios entre sus dedos y respondió:

—...No, no las vi.

Pasaron por cinco batallas más para acostumbrarse a los monstruos antes de acelerar su paso; aunque ella casi se desmalló cuando un monstruo que se veía como una anemona marina la atrapó con sus tentáculos pegajosos.

Kirito no participó mucho en las batallas y más que nada apoyo a Silica, bloqueando ataques ocasionalmente cuando Silica estaba en peligro. La experiencia era dividida acorde a la cantidad de daño que cada miembro del grupo le hacía al monstruo. Como ella estaba venciendo monstruos de alto nivel, también ganaba puntos de experiencia varias veces más rápido de lo usual y rápidamente subió un nivel.

A como continuaban siguiendo el infinito camino de ladrillos rojos, un puente que pasaba por encima de un pequeño arrollo apareció. Más allá de este podían ver una gran colina, y el sendero que parecía guiar a su cima.

—Esta es la «Colina de las Memorias».

—No parece haber ninguna bifurcación.

—Sip. Solo tenemos que seguir lleno hacia arriba, así que no hay que preocuparse por perderse. Pero dicen que hay muchos monstruos. Seamos cuidadosos.

— ¡Bien!

Pronto, muy pronto ella podría revivir a Pina. Cuando pensó en eso, sus pasos se apresuraron naturalmente.

A la vez que comenzaron a caminar por el sendero cuesta arriba que estaba lleno de cientos de botones de flor, se encontraron con más monstruos tal y como Kirito había predicho. Los monstruos de tipo planta también eran mucho más grandes, pero la negra daga de Silica era mucho más fuerte de lo que había pensado, permitiéndole derrotar a la mayoría de ellos con un solo combo.

Sin embargo la habilidad de Kirito era mucho más sorprendente.

Ella había pensado que él era de un espadachín de muy alto nivel después de verlo derrotar dos Simios Borrachos con un solo blandir de su espada. Pero incluso después de subir doce pisos, aun no perdía ni un poco su compostura. Cuando un gran número de monstruos aparecía, él ayudaba a Silica a derrotar a todos excepto a uno.

Mientras continuaban, Silica no pudo evitar preguntarse que estaba haciendo un jugador de tan alto nivel en el trigésimo quinto piso.

Basándose en lo que él dijo, parecía ser que él tenía algo que hacer en el «Bosque del Vagabundo». Pero ella nunca escuchó de ningún objeto o monstruo raro ahí.

Le preguntare cuando esta aventura termine... Silica pensó mientras agitaba su daga; y aun cuando ella hacia esto, el estrecho camino empezó a hacerse gradualmente más empinado. A cómo iban venciendo los cada vez más agresivos monstruos y se abrían paso a través del área densamente boscosa...

Llegaron a la cima de la colina.

— ¡Uwaaa!

Silica se contuvo un poco después de que corriera un par de pasos al frente y exclamó.

Jardín del cielo... este era un lugar verdaderamente adecuado a su nombre. El espacio abierto rodeado por el denso bosque estaba lleno de flores enfrentándose entre ellas a la vez que florecían.

—Al fin llegamos.

Dijo Kirito mientras caminaba hacia Silica y envainaba su espada.

—La flor... ¿Está aquí...?

—Sip. Hay una piedra en el medio y encima de esta...

Silica ya estaba corriendo antes de que Kirito siquiera terminara de hablar. Ella pudo definitivamente ver una brillante piedra blanca en el centro de los macizos de flores. Corrió hacia este, jadeando, y entonces examinó cuidadosamente la parte superior de la roca que llegaba hasta su pecho.

— ¿Huh...?

Pero no había nada allí. Solo había un poco de pasto en medio de una hendidura en la roca; no había nada que uno pudiera llamar una flor.

—No... ¡No esta aquí, Kirito-san!

Le gritó a Kirito, quien había corrido hasta llegar a su lado. Lagrimas empezaron a aparecer en sus ojos.

—No es posible... Ah, mira.

Silica siguió la mirada de Kirito y volteó hacia la piedra. Entonces...

—Ah...

Un pequeño brote creció en medio del suave pasto. A la vez que ella concentraba su mirada en este, el sistema de enfoque se activó y la joven planta se volvió más detallada. Dos blancas hojas se abrieron como una almeja y un tallo rápidamente creció de en medio.

El tallo se estiró alto en un abrir y cerrar de ojos, tal y como ese video que ella había visto durante una clase de ciencias años atrás, y entonces un pequeño capullo apareció en la punta. El pequeño capullo en forma de gota de lluvia despedía una luz blanco-perla desde su interior.

Mientras Kirito y Silica observaban con su aliento contenido, la punta del capullo comenzó a abrirse; entonces... con un tintineo como de campana, este se abrió. Un pequeño punto de luz danzó a través del aire.

Los dos simplemente vieron la flor blanca crecer sin moverse ni una pulgada. Siete pétalos salieron como el resplandor de una estrella, y la luz brilló suavemente desde su centro, mezclándose con la del cielo.

Silica volteó a ver a Kirito, sintiéndose como si no debiera tocar esto. Kirito le mostró una sonrisa suave y asintió.

Silica asintió en respuesta y entonces alcanzó la flor con su mano derecha. En el momento que lo tocó, el tallo que era tan delgado como un hilo de seda se rompió como si hubiese sido hecho de hielo, y solo la flor había quedado en su mano. Entonces ella la acaricio gentilmente mientras respiraba con suavidad. La ventana de nombre apareció sonoramente. «La Flor de Pneuma»...

—Ahora... podemos revivir a Pina...

—Sip. Todo lo que tienes que hacer es dejar caer la gotita de agua en la flor sobre el objeto Corazón. Pero hay muchos monstruos fuertes aquí, así que sería mejor hacerlo después de que volvamos a la villa. Solo esperemos un poco más y apurémonos a regresar.

— ¡Bien!

Silica asintió y abrió su ventana principal antes de meter la flor en ella. Chequeó que estuviera en el inventario antes de cerrar la ventana.

A decir verdad, ella quería usar el cristal de teletransporte para regresar inmediatamente, pero Silica se contuvo a sí misma y comenzó a caminar. Era virtualmente una regla el nunca usar un carísimo cristal a no ser que uno estuviera en verdadero peligro.

Afortunadamente, no se encontraron con tantos monstruos en el camino de regreso. Muy pronto llegaron al arrollo después de bajar a un paso acelerado.

Ahora puedo ver a Pina en cerca de una hora a lo mucho...

Ella abrazó su pecho, el cual se sentía como si fuera a explotar, y estaba a punto de cruzar el puente...

De repente Kirito tomó el hombro de Silica. Ella volteó hacia atrás, con su corazón latiendo rápidamente, y vio que la mirada de Kirito estaba fija sobre el denso grupo de arboles más allá del puente con una expresión aterradora. Entonces él abrió su boca y habló con una voz grave y tensa:

—...Los que se están escondiendo listos para emboscar, salgan de una vez.

— ¡¿Qué...?!

Silica regresó su vista rápidamente hacia el otro lado, pero no podía ver a nadie. Después de que pasaron unos cuantos segundos de tensión, las hojas empezaron a moverse con un sonido crujiente. Cursores que representaban jugadores aparecieron. Eran verdes, así que no eran criminales.

Sorpresivamente... la persona que salió a la vista al otro lado del pequeño puente era alguien que Silica conocía.

Un flameante cabello rojo, con labios del mismo color; la lancera cargaba con una delgada lanza en forma de cruz y vestía una armadura negra que brillaba como el esmalte.

— ¡¿Ro-Rosalía-san...?! ¡¿Por qué estás en un lugar como...?!

Rosalía sonrió torcidamente e ignoró la pregunta de Silica, quien tenía los ojos muy abiertos en sorpresa.

—Y pensar que pudiste ver a través de mi escondite; al parecer tu habilidad de escaneo es bastante alta, espadachín. ¿Acaso te he subestimado un poco?

Entonces se volteó hacia Silica:

—Parece que afortunadamente lograste conseguir «La Flor de Pneuma». Felicitaciones, Silica.

Silica, quien no podía entender las verdaderas intensiones de Rosalía, dio un par de pasos hacia atrás. Podía sentir algo inexplicablemente malo de todo esto.

Rosalía no traicionó sus expectativas y comenzó a hablar un segundo después:

—Ahora entrégame esa flor en este instante.

Silica no sabía que decir.

—...¡¿?!... Qué... ¿qué estás diciendo...?

Entonces, Kirito, quien se había quedado callado esta ahora, dio un paso al frente y abrió su boca:

—No te puedo permitir hacer eso, Rosalía-san. No... ¿Debería llamarte la líder del gremio naranja «Titan’s Hand»?

Las cejas de Rosalía saltaron con un tic y la sonrisa desapareció de su cara.

En SAO, los jugadores que cometieron actos que eran juzgados como criminales, tales como robar, lastimar a otros jugares, o matarlos, tenían el color de su cursor cambiado de verde a naranja. Por lo tanto, la gente se refiere a estos individuos criminales como jugadores naranja y a un gremio que consistía de ellos como gremio naranja. Silica sabía de esto, pero nunca los había visto antes.

Y aun así el cursor de HP de Rosalía, el cual podía ver justo frente a sus ojos, era verde sin importar como lo viera. Silica volteó hacia Kirito, quien estaba parado a su lado, y preguntó con una voz ronca:

—Oye... pero...mira... el de Rosalía-san, es verde...

—Incluso en un gremio naranja, existen más que suficientes ocasiones donde no todos los miembros son naranja. Los miembros verdes buscan por la presa y se esconden en su grupo antes de atraerla al lugar de la emboscada. La persona que nos estaba espiando ayer también debería ser un miembro de su grupo.

— ¿Qu-Qué...?

Silica miró a Rosalía con impresión y odio.

—En-entonces, la razón por la que estuvo en el grupo con nosotros por las últimas dos semanas era porque...

Rosalía sonrió venenosamente una vez más y habló:

Sí~, estaba revisando que tan fuerte era el grupo, y al mismo tiempo estaba esperando por el momento en que engordaran con el dinero que ganaron por sus aventuras. De hecho, me iba a encargar de ellos hoy.

Lamió sus labios mientras su mirada seguía fija en Silica.

—Me estaba preguntando por qué la persona a quien más ansiaba cazar se había ido de repente, y entonces escuché que ibas a conseguir un objeto raro. «La Flor de Pneuma» es bastante costosa en estos días. Conseguir información es importante después de todo~.

Entonces detuvo su plática por un momento, miró a Kirito, y se encogió de hombros.

—Pero espadachín, ¿Estabas jugando con esta niña incluso cuando sabías eso? ¿Eres algún tipo de idiota? ¿O de verdad te enamoraste de ella?

El rostro de Silica enrojeció con la furia ante los insultos de Rosalía. Su mano se movió para sacar su daga. Pero Kirito tomó su hombro.

—No, no es por ninguna de esas.

Dijo Kirito, con su voz fría.

—También te estaba buscando a ti, Rosalía-san.

— ¿...Qué quieres decir?

—Atacaste el gremio «Silver Flag» diez días atrás en el trigésimo octavo piso, ¿cierto? El gremio donde cuatro miembros murieron y solo sobrevivió el líder.

—Aaah, ¿Esos mendigos?

Rosalía ni siquiera se estremeció mientras asentía.

—Aquel líder... estaba buscando por alguien que vengara a su equipo en la plaza del portal en las líneas frontales, llorando desde la mañana hasta la noche.

Una aterradora frialdad podía sentirse en las palabras de Kirito. Se sentía como un sable de hielo que había sido afilado para cortar cualquier cosa que se le acercara.

—Pero cuando recibí su petición, no me pidió que los matara. Todo lo que me pidió que hiciera fue que los arrojara a todos ustedes en la prisión del Castillo de Hierro Negro... ¿Acaso puedes comprender lo que él sintió?

—Nop.

Rosalía respondió como si ni siquiera le importara.

— ¿Qué? ¿Por qué te lo tomas tan en serio? ¿Eres estúpido? De todas formas no hay evidencia de que las personas mueren en la vida real si las matas aquí. Además, no es como si esto fuera a ser un crimen cuando volvamos al mundo real. Ni siquiera sabemos si podemos volver, pero mírate aquí hablando de justicia y leyes; que mala broma. Eres del tipo de sujeto que más detesto... gente que arrastró una lógica extraña con ellos cuando vinieron a este mundo.

Los ojos de Rosalía se enfurecieron.

—Así que, ¿Lo que me quieres decir es que te tomaste en serio las palabras de un tipo cualquiera quien no pudo ni morir apropiadamente y estabas buscando por nosotros? De verdad que no tienes nada que hacer. Bueno, debo reconocer que mordí tu anzuelo. Pero... ¿En serio crees que puedes hacer algo con solo dos personas...?

Una sonrisa sádica apareció en su cara y balanceo su mano dos veces en el aire.

En ese momento, los arboles en cada lado del sendero que seguía derecho desde el puente temblaron violentamente, y apareció gente de entre ellos. Cursores emergieron uno tras otro en la vista de Silica. La mayoría de ellos eran naranja. Sus números llegaban hasta diez. Si hubieran pasado el puente sin haberse dado cuenta de la emboscada, entonces hubieran sido rodeados. Había otro verde entre los jugadores naranja... su peinado puntiagudo era, sin lugar a dudas, el que vieron en el hotel la noche anterior.

Los bandidos que acababan de aparecer eran todos hombres vestidos en ropas de colores chillones. Todos ellos tenían accesorios de plata y equipos extra que colgaban por todos sus cuerpos.

Silica se ocultó tras el abrigo de Kirito al momento que le daba una sensación de repugnancia. Susurró silenciosamente:

—Ki-Kirito-san... son muchos. ¡Tenemos que correr...!

—Está bien. Solo ten tu cristal preparado hasta que te diga que te alejes.

Respondió Kirito con una voz tranquila, alborotó el cabello de Silica, y entonces se encaminó hacia el otro lado del puente. Silica se quedó en shock. Era simplemente demasiado insensato. Pensó en esto y le llamo:

— ¡Kirito-san...!

Tan pronto como su voz resonó en todo el campo...

— ¿Kirito...?

Murmuró uno de los bandidos. Su sonrisa se desvaneció y frunció el ceño; sus ojos se movieron de un lado al otro como si tratara de recordar algo.

—Esas ropas... una espada de una mano y ningún escudo... ¿«El Espadachín Negro»...?

Su cara palideció mientras retrocedían unos pasos.

— ¡E-Esto es serio Rosalía-san! Ese bastardo... es un beater y... ¡Un jugador de vanguardia...!

A sus palabras, la expresión de todos los otros miembros se endureció con el susto. Silica también estaba sorprendida. Ella solo miraba la espalda de Kirito, una que ella no podía llamar amplia, totalmente atónita.

Ya sabía que él era un jugador de un nivel bastante alto después de verlo pelear. Pero ella nunca siquiera soñó en que él fuera un «Clearer», El grupo elite de jugadores de clase alta quienes iban a los calabozos de la línea frontal, donde nadie nunca había puesto un pie antes, e incluso vencían jefes. Ella había escuchado que ellos se concentraban solamente en terminar SAO, y eran difíciles incluso de ver en los pisos intermedios...

Hasta Rosalía se congeló con su boca abierta por unos cuantos segundos antes de que reaccionara y gritara:

— ¡¿Por-por qué habría de haber un jugador de vanguardia vagando por aquí?! ¡Él probablemente se llamó así solo para asustarnos! Lo que viste no es más que un cosplay. Y... aunque de verdad resultara ser «El Espadachín Negro», ¡¡Seguro que no es nada para esta cantidad de gente!!

Como si su vigor hubiese regresado a él con el comentario de Rosalía, el enorme jugador con un hacha quien estaba al frente de los jugadores naranja gritó:

— ¡Cl-Claro! Si él es un vanguardista entonces también debería tener un montón de objetos y dinero, ¡¿cierto?! ¡Esto es una verdadera gran oportunidad!

Todos los bandidos estuvieron de acuerdo y sacaron sus armas. Numerosos pedazos de metal relucieron con una luz atroz.

—Kirito-san... es imposible ganar, ¡¡Corre!!

Silica gritó desesperadamente con el cristal apretado con fuerza en su mano. Como Rosalía lo había dicho, sin importar cuán fuerte fuera, él no sería capaz de ganar contra tantos enemigos. Pero Kirito no se movió. Ni siquiera desenvainó su arma.

Aparentemente ellos tomaron esto como una forma de resignación; todos los nueve jugadores, los cuales no incluían a Rosalía y al otro jugador verde, levantaron sus armas y comenzaron una carrera entre ellos para ver quien alcanzaba primero a Kirito. Pisaron con fuerza a través del puente y entonces...

—¡¡Yiaaa!!

—¡¡Muereee!!

Rodearon a Kirito, quien tenía su cabeza mirando al suelo, en un medio círculo antes de que todos lo golpearan con sus armas. El cuerpo de Kirito se sacudió violentamente por la fuerza de los nueve ataques.

—¡¡Noooo!!

Silica gritó mientras se cubría el rostro con sus manos.

— ¡No! ¡Deténganse! Kirito-san va a, mo...¡¡Morir!!

Pero no escucharon.

Algunos de ellos rieron maniáticamente, mientras otros seguían gritando maldiciones mientras continuaban atacando a Kirito como si estuvieran intoxicados por la violencia. Rosalía, quien estaba parada en el centro del puente, no podía evitar que su emoción se mostrara a la vez que contemplaba la tragedia mientras lamía sus dedos.

Silica se limpió las lágrimas y alcanzó la empuñadura de su daga. Sabía que no podía hacer nada incluso si saltaba a la refriega, pero ya no podía solo quedarse ahí y seguir viendo. Entonces, justo cuando estaba a punto de dar un paso hacia donde Kirito... ella notó algo y se detuvo.

La barra de HP de Kirito no estaba disminuyendo.

No, se reducía por un poquito, a pesar de la infinita lluvia de golpes. Y aún con eso volvía a llenarse después de un par de segundos.

Los bandidos finalmente se dieron cuenta de que el espadachín negro frente a ellos no mostraba señal alguna de caer y sus expresiones se tornaron confusas.

— ¡¿Qué diablos están haciendo?! ¡¡Mátenlo!!

A la inquieta orden de Rosalía, los ataques siguieron lloviendo por unos cuantos segundos más. Pero no hubo cambio alguno en la situación.

—Hey... ¿Qué está pasando...?

Una persona puso una cara como si hubiese visto algo completamente insólito antes de que se dejara de mover y retrocediera. Su sorpresa pronto se extendió a los otros ocho miembros, quienes entonces cesaron su ataque y se distanciaron de Kirito.

El silencio cayó sobre el área, y en mitad de esta, Kirito levanto su cabeza lentamente. Una voz silenciosa resonó:

— ¿...Cerca de 400 cada 10 segundos? Esa es la cantidad de daño que ustedes nueve me hacen. Estoy en el nivel 78, mi HP es 14,500... a eso agréguenle que recupero automáticamente 600 puntos cada 10 segundos con «Battle Healing». No podrían vencerme aunque siguieran golpeándome por horas.

Los bandidos se quedaron pasmados boquiabiertos, como si estuvieran en shock. Eventualmente, el usuario con la espada de dos manos, quien parecía ser el segundo al mando, dijo en una voz ronca.

— ¿A...Acaso se permite eso...? No tiene siquiera algún maldito sentido...

—Sí.

Kirito escupió las palabras:

—Solo una diferencia en números hace tan ridícula disparidad en fuerza; ¡Esa es la parte irrazonable de los MMORPGs con un sistema de niveles!

Los bandidos retrocedieron, como si fueran intimidados por la voz de Kirito, la cual parecía ocultar algo tras ésta. Sus caras sorprendidas fueron remplazadas por miradas de terror.

—Tsk.

Rosalía chasqueó su lengua y entonces sacó un cristal de teletransporte de su cadera. La levantó alto en el aire y abrió su boca:

—Teletransporte...

Pero incluso antes de que ella pudiera siquiera terminar la sentencia, el aire pareció vibrar por una fracción de segundo y Kirito ya estaba parado frente a ella.

—Ack...

En el instante Rosalía se congeló, Kirito le arrebató el cristal de su mano, entonces la tomó del cuello de su armadura y la arrastró a donde los otros bandidos.

—¡¡De-déjame ir!! ¡¿Qué es lo que intentas hacer bastardo?!

Kirito la arrojó hacia el grupo de bandidos, quienes estaban parados estupefactos, y comenzó a hurgar a través de su bolsa en el cinturón sin decir palabra alguna. El cristal que sacó también era azul. Pero el color era mucho más oscuro que un cristal de teletransporte.

—La persona que me pidió hacer esto compró este cristal de pasillo con todo el dinero que tenía. Dijo que marcó el área de la prisión del Castillo de Hierro Negro como la salida. Así que los teletransportaré a todos ustedes a prisión, «La Armada» se encargará del resto.

Rosalía, quien estaba sentada sobre la tierra, se quedó en silencio por un rato antes de sonreír como si fuera una broma.

— ¿Y qué si digo que no quiero?

—Entonces acabaré con todos y cada uno de ustedes.

Su sonrisa se congeló en su cara con la corta respuesta de Kirito.

—...Es lo que quisiera decir... pero en ese caso solo usaré esto.

Kirito sacó una pequeña daga del interior de su abrigo. Uno podía ver un líquido vagamente verde en la superficie de la hoja al examinarla con cuidado.

—Veneno paralizante; es un veneno de nivel cinco, así que no serán capaces de moverse por alrededor de diez minutos. Eso sería suficiente para arrojarlos a todos dentro del pasillo... vallan por su cuenta, o sean lanzados; es su elección.

Ahora nadie estaba bromeando. Después de ver que todos ellos inclinaron sus cabezas en silencio, Kirito guardó el cuchillo, levantó el cristal azul oscuro muy alto, y entonces gritó.

— ¡Pasillo ábrete!

El cristal se despedazó en un instante y un remolino de luz azul apareció.

—Maldito sean todos...

El alto jugador con el hacha fue el primero en caminar al interior del pasillo con sus hombros colgando. Entonces el resto de los jugadores naranja desaparecieron en la luz uno por uno, algunos en silencio, mientras otros maldecían al entrar. Después el jugador verde que juntó la información les siguió, la única persona que quedaba era Rosalía.

La bandida de pelo rojo ni siquiera intentó moverse después de que todos sus compañeros desaparecieron en el interior del pasillo. Se sentó con sus piernas dobladas y miraba a Kirito como si lo desafiara.

—... Bueno, adelante si te atreves. Si lastimas a un verde te volverás un naranja...

Kirito la tomó del cuello de su armadura antes de que siquiera terminara de hablar.

—Te diré esto: soy un solista; incluso el volverme un naranja por un día o dos no significa nada para mí.

Le escupió Kirito fríamente antes de levantarla y jalarla hacia el pasillo. Rosalía se resistió sacudiendo sus brazos y piernas de un lado para otro.

—Espera, por favor, ¡Détente! ¡Perdóname! ¡¿Huh?! ...Ah, cierto, tú, ¿No trabajarías para mí? Con tus habilidades podríamos derrotar cualquier gremio...

Ella nunca terminó lo que estaba diciendo. Kirito lanzó a Rosalía de cabeza al interior del pasillo. Después de que desapareció, el pasillo brilló intensamente por un momento y entonces se desvaneció.

Todo estaba en calma nuevamente.

El campo primaveral que estaba lleno de sonidos naturales, de aves cantando y agua corriendo, se volvió tranquilo otra vez como si todo lo que acababa de pasar hace unos momentos fuera una mentira. Pero Silica no se podía mover. Su sorpresa sobre la verdadera identidad de Kirito, su alivio con la desaparición de los bandidos, todas esas emociones inundándola a la vez, dejándola incapaz de incluso abrir su boca.

Kirito ladeó su cabeza y observó silenciosamente a la enmudecida Silica por un rato antes de que finalmente dijera algo en casi un susurro:

—...Lo siento, Silica. Al parecer terminé usándote de carnada. Consideré decirte esto de antemano... pero creí que te asustarías así que no lo hice.

Silica intentó desesperadamente de sacudir su cabeza, pero no podía; incontables pensamientos giraban alrededor de su mente al mismo tiempo y la abrumaban.

—Te llevaré al pueblo.

Kirito dijo esto y comenzó a caminar. Silica de alguna manera logró forzar su voz hacia la espalda de él.

—Mis...Mis piernas no se mueven.

Kirito se volteó y ofreció su mano derecha con una sonrisa; cuando se agarró con fuerza de la mano de Kirito, Silica por fin pudo sonreír.

Los dos permanecieron callados la mayor parte del camino hasta que llegaron a la Taberna de la Veleta en el trigésimo quinto piso. Había un motón de cosas que Silica quería decir, pero simplemente no podía hablar, como si tuviera un nudo en la garganta.

Cuando subieron al segundo piso y entraron al cuarto de Kirito, la luz roja del atardecer ya estaba corriendo por la ventana. Finalmente, Silica logró, con una voz temblorosa, decirle algo a Kirito, quien parecía haberse vuelto una silueta negra a causa de la luz.

—Kirito-san... ¿Te vas a ir...?

Después de un largo silencio, la silueta asintió lentamente.

—Sí... Ya llevo cinco días desde que me alejé de la línea frontal. Necesito regresar a seguir completando el juego tan pronto como me sea posible...

—...Supongo que tienes razón...

A decir verdad, Silica deseaba pedirle que la llevara con él.

Pero no podía.

El nivel de Kirito era 78. El de ella era 45. Con un espacio de 33 niveles... la diferencia que los separaba era dolorosamente clara. Si ella seguía a Kirito a la línea frontal, Silica sería liquidada en un instante. Aun cuando habían iniciado sesión en el mismo juego, una pared más alta que ninguna del mundo real se erguía entre sus mundos separados.

—... Yo... yo...

Silica mordió su labio y trató desesperadamente de contener las emociones que amenazaban con desbordarse; dos líneas de lágrimas se formaron de esos sentimientos y rodaron por sus mejillas.

De repente, ella sintió como Kirito puso sus manos sobre sus hombros. Una voz grave y gentil susurró justo al lado de ella:

Los niveles son solo números. La fuerza en este mundo no es nada más que una ilusión. Hay cosas más importantes que eso. Así que hay que vernos de nuevo en el mundo real. Si lo hacemos, seremos capaces de volver a ser amigos otra vez.

A decir verdad, Silica quería recargarse contra el negro pecho frente a ella. Pero mientras sentía las palabras de Kirito extendiendo su calidez a través de su rebosante corazón, se dio cuenta de que no podía esperar nada más de él. Entonces cerró sus ojos y murmuró:

—Bien. Es... es una promesa.

Se separó de Kirito, lo miró a la cara, y fue por fin capaz de sonreír de verdad. Kirito también sonrió y dijo:

—Así que, llamemos a Pina.

— ¡Bien!

Silica asintió y balanceó su mano derecha para invocar la ventana principal. Se desplazó a través del inventario y saco el «Corazón de Pina».

Colocó la pluma azul cielo que emergió de la ventana sobre la mesa de té y entonces también sacó «La Flor de Pneuma».

Con la flor blanco-perla en su mano, cerró la ventana y volteó a ver a Kirito.

—Todo lo que tienes que hacer es dejar caer la gotita de agua que está en el centro de la flor sobre la pluma. Una vez que hagas eso Pina regresará.

—Bien...

Mientras miraba fijamente la pluma azul cielo, Silica susurró en su mente.

Pina... Te contaré de muchas, muchas cosas; acerca de la asombrosa aventura que tuve hoy... y acerca de la persona que te salvó, quien se volvió mi hermano por solo un día.

Con lágrimas en sus ojos, Silica inclinó la flor en su mano derecha hacia la pluma.


Traducción:

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Calidez del Corazón Editar

(Aincrad 48vo piso, junio 2024)

El gigantesco molino de agua giraba constantemente, llenando la tienda entera con un sonido tranquilizante.

Aun cuando esta solo era una pequeña casa para jugadores de clase soporte entre las viviendas exclusivas, su precio se había alzado como la marea a causa de esa rueda. Cuando encontré esta casa por primera vez en el distrito principal del 48vo piso Lindus, mi mente repentinamente dijo “¡esta!”, justo antes de que su precio me horrorizara.

Desde ese momento en adelante, empecé a trabajar como loca, pedí dinero prestado de varias fuentes, y logré acumular tres millones de Col en tan solo dos meses. Si este fuera el mundo real, mi cuerpo estaría cubierto de músculos de todas las veces que tuve que balancear mi martillo, y mi mano derecha estaría llena de gruesos callos.

Pero todo eso valió la pena, por realizar la hazaña solo un paso al frente de mis competidores y abrir la «Tienda de Armas Especiales de Lisbeth» en esta casa con el molino de agua. Eso paso hace tres meses durante la fresca primavera.

Parte 1 Editar

Después de tomarme rápidamente mi café matutino (gracias a dios que esto es Aincrad) mientras escuchaba al giratorio molino de agua como si sus sonidos fueran un BGM, me cambié a mi uniforme de herrería y observé mi imagen en el espejo de cuerpo completo que colgaba de la pared.

Aunque lo llamaba un uniforme de herrería, no era nada que siquiera se asemejara a un overol, sino que en realidad se veía más como el uniforme de una camarera: una blusa rojo oscuro con mangas abombadas y una falda acampanada del mismo color, más un delantal de un blanco puro encima de todo y un moño rojo sobre mi pecho.

No fui yo quien eligió estas ropas; en realidad fue una amiga mía quien también era un cliente frecuente. Según ella, “tienes un rostro infantil así que las ropas para trabajo rudo no te quedan”.

Bueno, eso fue lo que ella dijo, y era como “¡Métete en tus asuntos!” Pero las ventas saltaron al doble en cuanto comencé a vestir este uniforme, así que no me quedó de otra más que seguir usándolo.

Sus consejos no se detuvieron en solo mis ropas, sino que incluso llegó a mi cabello; ahora estaba personalizado para ser extremadamente rosa y suave. Pero basada en las reacciones de los clientes, parecía ser que este look me sentaba bien.

Yo, Lisbeth la herrera, tenía quince al momento que entré por primera vez en SAO. Cuando estaba en el mundo real había escuchado que me veía más joven de lo que era, pero esto se volvió mucho más notorio en este mundo. Cuando mi cabello rosado, grandes ojos azules y pequeños labios se combinaron con el anticuado delantal, mi reflejo en el espejo se sentía casi como el de una muñeca.

Y como en el otro mundo era una estudiante de secundaria sin ningún interés en la moda, la diferencia se marcaba aún más. De alguna forma me había acostumbrado a como me veía, pero como mi personalidad no cambiaba con la misma facilidad, había asustado de vez en cuando a algunos clientes con mis ataques de ira.

Revisé si no había nada que hubiera olvidado equipar antes de que fuera al frente de la tienda y volteara el letrero de “CERRADO”. Miré a los pocos jugadores que habían estado esperando para que la tienda abriera, luego les mostré mi mejor sonrisa y les di la bienvenida.

— ¡Buenos días! ¡Bienvenidos!

En realidad, no llevaba mucho tiempo desde que era capaz de hacer esto con naturalidad.

Manejar una tienda había sido un sueño mío de toda la vida, pero realizarlo en un juego era muy diferente del mundo real. Experimente de primera mano el cuán difícil era la recepción y servicio cuando comencé por primera vez como una vendedora ambulante con una posada como mi base.

Como el mantener una sonrisa era muy difícil, decidí ganar a través de la calidad, y parecía ser que subir mi habilidad de armería como loca era la respuesta, ya que muchos de mis clientes frecuentes continuaban comprando mis armas incluso después de que abrí esta tienda.

Después de haberlos recibido, le dejé la recepción a mi empleado NPC y me encueve en el taller que estaba adyacente a la tienda. Había alrededor de diez objetos que necesitaban ser hechos a pedido hoy.

Tan pronto como jalé la palanca en la pared, los fuelles empezaron a usar el poder mecánico del molino de agua para soplar aire sobre el horno, y el pulidor comenzó a girar. Tomé una carísima pieza de metal de mi inventario y la metí al horno, el cual empezaba a calentarse. Después de calentar el metal lo suficiente, lo pase hacia el yunque con un par de pinzas. Me hinqué sobre una rodilla y tomé mi martillo, luego llamé por el menú emergente y escogí el objeto que quería hacer. Ahora todo lo que tenía que hacer era golpear el trozo de metal por el designado número de veces y el objeto sería forjado. Esto no requería técnica alguna y la calidad del arma resultante era aleatoria; pero pensé que el resultado final dependía de cuanto me concentraba, así que tensé todos mis músculos y levanté el martillo lentamente. Entonces, justo cuando estaba a punto de golpear el metal...

— ¡Qué tal, Liz!

— ¡Ahh!

La puerta del taller se abrió ruidosamente y fallé; y en lugar del metal, golpeé el yunque con un patético ruido metálico y un rocío de chispas.

Cuando levanté mi cabeza, la intrusa se estaba rascando su cabeza sonriendo con su lengua afuera.

—Perdón~, seré cuidadosa la próxima vez.

—Me pregunto cuantas veces he oído eso... Bueno, al menos fue antes de que empezara.

Me paré con un suspiro y coloqué la pieza de metal de regreso en el horno antes de poner mis manos en mis caderas y voltearme. Entonces miré a la chica quien era un poco más alta que yo.

—...Qué tal, Asuna.

Mi amiga y cliente frecuente, Asuna la esgrimista, cruzó el cuarto caminando hacia mí y se sentó en el banco de madera. Entonces ella recogió el largo cabello café avellana que había pasado sobre su hombro con su mano. Todos sus movimientos parecían brillar, como si fuera una estrella de cine, y me asombró aun cuando la llevaba conociendo de hace mucho.

También me senté sobre la silla en frente del yunque y recargué mi martillo contra la pared.

—...Así que, ¿de qué se trata hoy? Es bastante temprano.

—Ah, desearía que te encargaras de esto.

Asuna se quitó su estoque, con la hoja aún en su funda, y entonces lo lanzó. Lo atrapé con una mano y lo saqué. El estoque estaba un poco desafilado por el largo periodo de uso, pero no era lo bastante malo como para que la hoja tuviera algún problema en cortar.

—No está en tan mal estado ¿o si? Es un poco pronto para pulirla.

—Sí, tienes razón. Pero quiero que esté reluciente.

— ¿Hmmm?

Observé a Asuna cuidadosamente. Su traje de caballero con las cruces rojas sobre la minifalda blanca eran las mismas de siempre, pero sus botas brillaban como si fueran nuevas e incluso traía puestos un par de pendientes de plata.

—Estas actuando extraño, ahora que lo pienso, hoy es un día entre semana. ¿Qué pasó con la cuota de avance diario de tu gremio? ¿Qué no dijiste que la estaban teniendo un momento difícil con el sexagésimo tercer piso?

Después de que dije esto, Asuna mostró una sonrisa avergonzada:

—Sí... conseguí un día libre hoy. Porque tengo una promesa con alguien más tarde...

— ¡Ooh~!

Me acerqué un poco hacia Asuna mientras aún estaba sentada en mi silla.

—Dime más. ¿A quien vas a ver?

— ¡E-Es secreto!

Asuna se sonrojó y eludió mi mirada. Crucé mis brazos, asentí, y entonces hablé:

—Ah~, ya decía yo que te veías extrañamente más brillante estos días. Así que finalmente te conseguiste un novio.

—¡¡N-No es así!!

Las mejillas de Asuna se tornaron rojísimas. Tosió un poco y luego me hizo una pregunta mientras me ojeaba un poco:

—... ¿De veras, estoy tan diferente últimamente...?

—Por supuesto~. Cuando te conocí por primera vez, ¡Solo te concentrabas en completar calabozos! Pensaba que eras un poco demasiado rígida, pero entonces, a partir de esta primavera, empezaste a cambiar un poco; como tomar un descanso de completar el juego en un día entre semana... eso es algo que nunca hubieses hecho en ese entonces.

—Ci-Cierto... Quizás, de verdad he sido afectada...

—Así que, ¿Quién es? ¿Alguien que conozco?

—No... lo creo... probablemente...

—Tráelo la próxima vez.

— ¡En serio que no es así! Aún es, bueno... algo en un solo sentido...

— ¿Hmm...?

Esta vez estaba realmente sorprendida. Asuna era la sub-líder del gremio más fuerte, KoB, y una de las cinco chicas con mejor apariencia en Aincrad. Habían tantos chicos que querían la atención de Asuna como estrellas en el cielo, pero nunca siquiera había soñado en que existiera el caso opuesto.

—Bueno, sabes, es una persona muy extraña.

Dijo Asuna con sus ojos mirando a la distancia. Tenía una suave sonrisa en sus labios. Si este fuera un manga romántico, entonces habrían pétalos de fondo en este momento.

—Debería decir que él es impredecible, o que solo se toma todo a su propio paso... y aún a pesar de todo eso, es bastante fuerte.

—Oh, ¿Más fuerte que tú?

—Sip, realmente como; si nos batiéramos a duelo, yo no duraría ni un minuto.

—Ohh~ podría contar el número de personas que pueden hacer eso con mis dedos.

Tan pronto como comencé a pensar en la lista de jugadores de avance en mi cabeza, Asuna empezó a agitar sus brazos.

—Ah, ¡No te lo imagines~!

—Bueno, esperaré con ansias el poder verlo pronto. Y si ese es el caso, ¡Entonces también contaré contigo para que me hagas publicidad!

—Nunca pierdes una oportunidad. Te lo presentare... ¡Ah, oh! ¡Púlela rápido!

—Cierto, cierto. La tendré lista en este instante así que solo espera un momento.

Me paré con el estoque de Asuna en mi mano y caminé hasta el pulidor giratorio en la esquina del cuarto.

Saque la fina hoja de su funda roja. El arma era categorizada como «Estoque» con su nombre único de «Lambent Light». Era la mejor espada que jamás haya hecho. Aunque uso los mejores materiales, el mejor martillo, el mejor yunque, y lo mejor de todo, la calidad del arma aún variaba a causa del factor aleatorio. Por lo tanto, solo seria capaz de crear una espada de esta calidad más o menos una vez cada tres meses.

Sostuve la espada lentamente contra el pulidor con ambas manos. El pulir armas tampoco involucraba alguna técnica, pero no tenía intensiones de ser negligente.

Deslice la hoja de un lado a otro por el pulidor, desde su empuñadura hasta la punta de la espada. Chispas volaban a la vez que un claro ruido metálico resonaba alrededor, y al mismo tiempo un brillo resplandeciente regresaba a la hoja. Cuando el proceso de pulido terminó, el estoque volvió a su clara apariencia plateada, reluciendo con la luz del sol matutino.

Volví a enfundar la hoja y la lancé de regreso a Asuna. Luego atrapé los 100 Col en monedas de plata que ella me lanzó al mismo tiempo con la punta de mis dedos.

— ¡Gracias!

—Más tarde también te pediré que repares mi armadura... ¡Pero se me esta acabando el tiempo así que nos vemos!

Asuna se levantó y colgó el estoque en su costado en el cinturón.

—Me pregunto como será él~. Quizás debería acompañarte.

— ¿Ehh? ¡N-no!

—Jajaja, estoy bromeando. Pero tráelo contigo la próxima vez.

—Lu-luego.

Asuna agitó su mano y salió corriendo del taller como si estuviera huyendo. Dejé salir un profundo suspiro y colapsé de nuevo sobre mi silla.

—...Debe ser bueno.

Sonreí de una forma algo amarga a las palabras que salieron de mi boca.

Un año y medio habían pasado desde que vine a este mundo. Debido a mi personalidad, no me puse a perder el tiempo y en lugar de eso puse todo de mí en hacer que mi tienda floreciera, lo que me trajo hasta aquí. Pero ahora que ya establecí mi tienda y casi completaba mi habilidad de armería, empezaba otra vez a extrañar la compañía de la gente, probablemente debido a que ya no tenía alguna meta clara.

Y como no habían tantas chicas en Aincrad, unos cuantos chicos habían intentado acercárseme, pero por alguna razón nunca me sentí realmente con ganas de responderles. Así que cuando se trataba de este asunto, me sentía bastante celosa de Asuna.

—Acaso vendrá también una búsqueda de «Encuentro Fabuloso» a mí, me pregunto~

Murmuré, entonces sacudí mi cabeza para deshacerme de esos extraños pensamientos y me levanté. Saqué la pieza de metal, la cual para este momento ya estaba al rojo vivo, fuera del horno y la puse de nuevo sobre el yunque. Supuse que este chico seria mi compañero por el momento. Y con esos pensamientos circulando alrededor, levanté mi martillo y lo dejé caer.

—Hiiyaa.

El rítmico sonido del metal resonando a través del taller por lo general despejaba mi mente por mí, pero hoy por alguna razón, el nudo en mi corazón no se iba.

Era la tarde del siguiente día cuando él visito mi tienda.

Había terminado todas las armas ordenadas el día de ayer y me encontraba cabeceando sentada en la silla mecedora en la terraza al frente de la tienda.

Estaba soñando. Era un sueño de cuando aún estaba en la escuela primaria. Era una niña callada y diligente, pero tenia este extraño habito de quedarme dormida durante la primera clase de la tarde. El profesor me reprendía a menudo por tener mi mente en las nubes.

En ese entonces admiraba a ese joven profesor quien acababa de graduarse de la universidad. Aunque me sentía avergonzada por ser reprendida, por alguna razón realmente me gustaba la forma en que me despertaba. Él sacudiría suavemente mi hombro y diría en una voz grave y baja...

—Este, disculpa pero...

— ¡S-sí, lo siento!

— ¡¿woah?!

Grité y salté como un resorte. Frente a mí estaba parado un jugador con una expresión de sorpresa fija en su rostro.

— ¿Huh...?

Miré a mis alrededores. No era el salón de clases lleno de hileras de escritorios. Los arboles plantados junto a la calle, el molino de agua que rodaba al lado del amplio camino de piedra, el patio que estaba cubierto con pasto; era mi segundo hogar, Lindus.

Parecía ser que me quedé soñando despierta por primera vez en mucho tiempo. Tosí para esconder mi bochorno y saludé a la persona quien aparentemente era un cliente.

—Bie-Bienvenido. ¿Estas buscando un arma?

—Erm, sí.

El chico asintió.

No se veía como alguien de nivel muy alto. Parecía solo un poco mayor que yo; cabello negro con una camisa, pantalones y botas sencillas. El único armamento que él traía era una espada de una mano en su espalda. Las armas en mi tienda requerían de parámetros altos y me preocupaba si estaba en un nivel lo suficientemente alto, pero no dejé que eso se revelara y lo guie al interior de mi tienda.

—El exhibidor de las espadas de una mano esta por aquí.

Cuando apunté hacia el cajón que presentaba las armas básicas, él sonrió con un poco de timidez y habló:

—Ah, bueno, quería ordenar una personalizada...

Me empecé a preocupar aún más. Incluso las armas personalizadas más baratas, las cuales necesitaban ingredientes especiales para ser forjadas, estaban por encima de los cientos de miles de Col. Si se empezaba a asustar con el precio, entonces me sentiría avergonzada también, así que intenté eludir esa situación.

—Justo ahora el precio de los metales es un poco alto, así que pienso que podría ser un poco caro...

Le dije eso, pero el muchacho vestido de negro dijo algo completamente imposible de creer con una expresión indiferente.

—No te preocupes por el precio. Por favor solo forja la mejor espada que puedas en este momento.

—...

Solo miré fijamente la cara de esta persona por un momento y entonces de alguna manera logré abrir mi boca.

—... Bueno, aunque digas eso... tengo que tener algún tipo de idea acerca de la calidad...

Mi tono fue ligeramente más brusco de lo usual, pero él no parecía prestarle importancia y simplemente asintió.

—Bien, supongo que eso es verdad. Entonces...

Se quité el arma de su espalda, aún enfundada, y me la dio.

— ¿Qué tal una espada con una calidad similar o mejor que esta?

No se veía como un arma muy impresionante. Un mango con cuero negro entretejido a su alrededor; una empuñadura del mismo color. Pero cuando la tomé con mi mano derecha...

¡¡Es pesada!!

Casi la dejó caer al suelo. El prerrequisito del parámetro de fuerza era increíblemente alto. Como una herrera que usa mazas para pelear, tenía mucha confianza en mi parámetro de fuerza. Pero nunca sería capaz de blandir esta espada.

Dude un poco pero la saqué de su funda y la hoja casi tan negra como el carbón resplandeció. Pude decir que se trataba de una espada de alta calidad con solo un vistazo. La cliquee con mi dedo para llamar por la ventana emergente: categoría «Espada larga/Una mano», nombre único «Elucidator». No tenía el nombre de un creador, lo que significaba que no era el trabajo de un camarada herrero.

Puedes separar todas las armas de Aincrad en dos grupos.

Una era «Creadas por Jugadores», lo que significaba armas hechas por nosotros, los herreros. La otra incluía armas que uno ganaba como «Recompensas de Monstruos» al ir en aventuras. Es innecesario mencionar que, a los herreros no les gustan las armas de recompensa mucho que digamos. Ni siquiera puedo empezar a contar todos los nombres como “Sin nombre” o “Sin marca” que se les daba a ellas.

Pero esta espada parecía ser un objeto muy raro de entre las recompensas de monstruos. Si comparabas la calidad promedio de las armas personalizadas y las de recompensa, las primeras eran mejores. Pero una vez cada tanto, «Espadas Demoniacas» tal como esta aparecían... o eso es lo que escuché.

De cualquier manera, mi orgullo ahora estaba en peligro. Como herrera, de ninguna forma perdería ante un arma de recompensa.

Regresé la pesada espada y saqué una espada larga que estaba colgada en la pared trasera de la tienda. Había forjado esta espada un mes atrás y era lo mejor que podía hacer en este momento. La hoja que retiré de su funda tenía un tinte rojizo en ella, el cual la hacía ver como si estuviera cubierta por el fuego.

—Esta es la mejor espada en mi tienda por ahora. Seguramente no perderá contra la tuya.

Él tomó la espada sin decir palabra alguna, la agitó con una mano, y entonces ladeó su cabeza.

—Es un poco ligera.

—... Use un metal del tipo velocidad para ella...

—Hmm...

Puso un gesto dudoso y agitó la espada unas cuantas veces más antes de voltear su mirada hacia mí y preguntar:

— ¿La puedo probar un poco?

— ¿Probar qué...?

—La durabilidad.

El muchacho sacó su espada, la cual había estado sosteniendo con su mano izquierda, y la puso encima del mostrador. Luego se paró frente a esta y levantó lentamente la espada roja con su mano derecha.

Entonces comprendí que era lo que estaba a punto de hacer e intenté detenerlo.

— ¡Es-espera! ¡Si haces eso tu espada se romperá!

—Si es una espada que se rompería tan fácilmente entonces es inútil. Si eso sucede me encargaré de eso entonces.

—Eso es...

Eso es un disparate, es lo que iba a decir, pero me contuve. Él sostuvo la espada muy en alto sobre su cabeza y sus ojos brillaron repentinamente. Poco después, la espada empezó a brillar con una luz azul.

— ¡Hyah!

Con un grito, dejó caer la espada con una velocidad asombrosa. Las dos hojas chocaron una contra la otra antes de que yo siquiera tuviera el tiempo de parpadear, y el impacto resonó ruidosamente dentro de la tienda. Debido a que el resplandor resultante fue tan fuerte, entrecerré los ojos para echar un vistazo, y entonces involuntariamente di un paso atrás...

La hoja se había partido limpiamente en dos y había sido completamente destruida.

... La hoja de mi mejor trabajo.

—¡¡AHHHH!!

Grité y me precipité hacia su mano derecha. Tomé la mitad que quedaba y la examiné cuidadosamente desde todos los ángulos.

... Repararla... era imposible.

Tan pronto como caí en esa conclusión y dejé caer mis hombros, la mitad que quedaba se dispersó y transformó en fragmentos poligonales. Después de que pasaran unos pocos segundos de silencio, levanté mi cabeza lentamente.

—Qué... qué...

Tomé al chico por el cuello de su camisa mientras mis labios temblaban.

— ¡¿Qué es lo que vas a hacer...?! ¡¡Esta rota!!

— ¡Lo-lo siento! Nunca imagine que la espada que blandí se rompería...

—En otras palabras, ¡¿Quieres decir que mi espada era más débil de lo que pensaste que era?!

—Err... uhm... bueno, sí.

—¡¡Ah!! ¡¿Y ahora solo lo dices así sin más?!

Solté el cuello de su camisa, puse mis manos en mis caderas, y enderecé mi pecho.

— ¡De...déjame decirte! ¡Si tuviera los materiales adecuados, podría hacer armas que podrían partir tu espada al instante, tal y como acaba de pasar, tanto como yo quiera!

— ¿...Oh?

Él sonrió a las palabras que dije enfadada.

—Entonces de verdad me gustaría pedirte que lo hicieras; algo que pueda partir esta espada al instante, tal y como acaba de pasar.

Tomó la espada en el mostrador y la enfundó. La sangre por fin fluyó hasta mi cabeza y...

— ¡¿Con que así van a ser las cosas?! ¡Bien! ¡Entonces tú también ayuda! ¡Empieza por ayudarme a conseguir los materiales!

Sabía que acababa de cometer un error, pero la leche ya estaba derramada. Ya no había forma de que me pudiera echar para atrás. Y aun así él ni se inmutó y me examinó groseramente.

—... Bueno, a mi no me molesta, ¿Pero no sería mejor si fuera por mi cuenta? Sería un problema si te metes en mi camino.

—¡¡Argh...!!

Y pensar que de verdad existía una persona quien era así de buena para hacer enojar a la gente. Moví mis brazos bruscamente arriba y abajo y protesté como una niñita.

— ¡No-no me subestimes! Aunque me veo así, ¡Tengo maestría en el uso de la maza!

—Uff~

El chico silbó. Ahora resultaba ser que solo se la estaba pasando bien.

—Bien entonces, lo esperaré con ansias... Como sea, pagaré por la espada que rompí.

— ¡No hay necesidad de hacer eso! Solo recuerda que si hago una espada que sea mejor que la tuya, ¡Te hare pagar por montones!

—Bien, tanto como quieras... Soy Kirito. Espero que nos llevemos bien hasta que la espada este hecha.

Crucé mis brazos y me volteé a otro lado.

—También espero que nos llevemos, Kirito.

—Woah, ¿Me llamas por mi nombre así sin más? Bueno, por mi está bien, espero que nos llevemos bien, Lisbeth.

—¡¡Kaaahh...!!

...Esa fue la peor primera impresión de todos los tiempos para formar un grupo.

Parte 2 Editar

Rumores acerca de «Ese Metal» comenzaron a circular entre los herreros por alrededor de hace diez días. Por supuesto, la meta final de SAO era llegar al piso más alto y pasar el juego. Pero además de eso, había también una variedad de otras misiones: Búsquedas de NPCs, misiones de protección, cacería de tesoros, y más. Pero dado que la recompensa usualmente incluía equipo deseable, la mayoría de las búsquedas tenían un tiempo de espera después de ser completados antes de volver a estar disponibles de nuevo. Incluso habían búsquedas que solo podían ser terminados una vez, lo cual atrajo mucho la atención de los jugadores.

Una de esas misiones fue encontrada en una aldea en la esquina del quincuagésimo quinto piso. Un cierto alcalde NPC con barba blanca diría:

Había un dragón blanco que vivía en las montañas del oeste, el cual devoraba cristales cada día como su comida y almacenó grandes cantidades de este para crear un extremadamente valioso y raro metal en el interior de su estomago.

Esto obviamente era una misión que premiaba con asombrosos materiales, así que un gran número de personas formó inmediatamente un grupo de asalto que sería capaz de derrotar fácilmente al dragón.

...Pero no consiguieron nada. La recompensa del dragón solo fue una pequeña cantidad de Col y algunos equipos de mediocre calidad, lo cual ni siquiera rembolsaba el costo de las pociones curativas y los cristales usados.

Después de eso, todos supusieron que el metal solo tenía una probabilidad de obtención, por lo tanto muchos grupos hablaron con el anciano y después derrotaron al dragón, pero aun así nadie encontró el metal. En solo una semana, incontables dragones blancos habían sido asesinados, pero ni un solo grupo logró encontrar el metal. Finalmente alguien sugirió que seguramente había algunas condiciones especiales las cuales debían ser cumplidas, así que ahora todos estaban esforzándose en descubrir cuáles eran.

Después de escuchar mi explicación, el hombre llamado Kirito, quien sorbía del té el cual yo no quería hacer, y quien se sentó sobre mi silla de taller con sus piernas casualmente cruzadas, respondió “Ah...” y asintió un poco.

—También había escuchado acerca de esto. En verdad parece ser que hay una probabilidad de obtener ingredientes raros. Pero hasta ahora nadie ha conseguido nada, ¿cierto? ¿En serio conseguiríamos algo si vamos ahora?

—Entre todas las teorías circulando, una de ellas afirma que “el grupo debe incluir a un herrero”, porque no hay muchos herreros que hayan entrenado sus habilidades de combate apropiadamente.

—Así que eso es el por qué; eso en verdad suena como que es correcto... si ese es el caso, entonces deberíamos ponernos en marcha pronto.

—......

Miré enojada fijamente la cara de Kirito.

—Estoy sorprendida de que lograras vivir hasta este día con tal falta de sentido común. ¡Esto no es una cacería de duendes! Tenemos que formar un buen grupo y...

—Pero si hacemos eso, entonces aún si el material llegara a aparecer, habría una posibilidad de que no lo consiga ¿cierto? ¿En qué piso estaba ese dragón blanco?

—... 55to piso.

—Heh... Entonces debería estar bien incluso si voy solo; ni siquiera necesitas ayudar.

—... ¿Eres dementemente fuerte, o solo insanamente estúpido? Como sea, no me importa, la idea de verte llorar mientras huyes teletransportándote también suena bastante interesante.

Kirito simplemente rio suavemente, terminó su té sin responder, y colocó la taza de regreso sobre la mesa.

—Estoy listo para salir en cualquier momento; ¿Qué hay de ti, Lisbeth?

—Ah... Olvídalo, ya que no vas a agregar ningún honorifico de todas maneras, solo llámame Liz... la montaña del dragón blanco no es muy grande, así que deberíamos ser capaces de regresar hoy mismo, solo déjame hacer algunas sencillas preparaciones.

Después de abrir una ventana de control, primero me puse una armadura sencilla sobre mi falda, después confirme que mi maza estuviera en mi inventario y me aseguré de que tenía las suficientes pociones y cristales.

Cerré la ventana y dije “OK”, luego Kirito se volvió a parar. Afortunadamente, no había ningún cliente a la vista al momento que pasamos del taller a la entrada de la tienda. Volteé rápidamente el letrero de la puerta.

Alcé mi cabeza y miré afuera; la luz solar que pasaba a través aún era brillante, así que aún había un buen rato antes de que oscureciera. Ya sea que traigamos el metal o no... el último siendo lo más probable, no importa cuánto pensara en ello... no me gustaría volver muy tarde.

Habiendo dicho esto.

...¿Cómo es que termine en esta extraña situación...?

Después de abandonar la tienda, caminé en dirección a la plaza del portal mientras meditaba profundamente.

Yo definitivamente tenía una mala impresión del hombre vestido de negro caminando relajadamente a mi lado... como debería ser. No solo todo lo que decía me irritaba, sino que también era algún arrogante megalómano, y sobre todo, rompió mi obra maestra.

Y aun así, estaba caminando junto a un hombre a quien acababa de conocer. Incluso formamos un grupo y nos preparamos para cazar monstruos en otro piso; era tal y como... como una ci...

Al llegar a este punto, le puse un alto a ese pensamiento inmediatamente. Nunca había experimentado nada como esto hasta ahora. Aunque era bastante cercana a varios jugadores masculinos, siempre inventaba excusas para evitar salir con ellos en pareja. Quería asegurarme de que la primera persona con quien me emparejara seria alguien que realmente me gustara, o eso pensé.

Pero para cuando reaccioné, ya estaba con este hombre raro... ¡¿Cómo es que termine así?!

Completamente ajeno a mi confusión interna, Kirito vio un vendedor de comida cerca del portal y corrió hacia él. Para el instante que se dio la vuelta, ya tenía un enorme hot dog en su boca.

— ¿Queedes ungo tambeén?

... mis pensamientos internos fueron llenados al instante con una sensación de impotencia y me sentí como una idiota por ser la única en preocuparse. Así que le grite en respuesta:

— ¡Seh!

El sabor achicharrado del hot dog (más bien, una comida misteriosa que se veía como un hot dog) aún permanecía en mi boca cuando llegamos a la rumorada aldea en el 55to piso.

Tampoco tuvimos problema alguno con los monstruos en el campo.

Considerando que en este momento la línea frontal estaba en el 63er piso, los monstruos de aquí eran bastante fuertes. Pero mi nivel era aproximadamente 65, y ese fanfarrón de Kirito debería ser al menos igual de fuerte, así que pasamos por algunas cuantas batallas casi completamente sin rasguños.

El único error fue que el tema de este piso involucraba campos de nieve y hielo...

— ¡Achuu~!

Estornudé ruidosamente tan pronto como entramos en la pequeña villa y nos relajamos. Debido a que todos los otros pisos estaban en el principio de la estación de verano, fui muy descuidada. No solo había aquí una capa de nieve sobre la tierra, sino que cada edificio aún tenía enormes carámbanos colgando de sus techos.

Este frio invierno congela huesos hacia que mi cuerpo entero se estremeciera como loco. Kirito, quien estaba parado a mi lado, puso un gesto exasperado y dijo:

— ¿...No trajiste ninguna otra ropa?

—... No.

Entonces, el Kirito que aparentaba estar ligeramente vestido operó su ventana. Una capa de cuero negro se materializó, la cual puso sobre mi cabeza.

— ¿...Y tú te encuentras bien?

—Todo es cuestión de fuerza de voluntad.

Cada línea que este hombre decía me ponía de malas. Pero la capa con pelaje alineado parecía muy cálida, así que no pude resistir y me la puse encima rápidamente. Dejé salir un suspiro de alivio mientras la fría mordida del viento desaparecía inmediatamente.

—Hmm... ¿Cual crees que sea la casa del anciano?

Mientras Kirito decía eso, miré alrededor de la pequeña villa, y encontré una casa especialmente grande al otro lado de la plaza central.

—Debería ser aquella ¿no?

—Cierto.

Los dos asentimos y empezamos a caminar.

...Varios minutos después

Como lo habíamos predicho, encontramos al anciano NPC de barba blanca e iniciamos exitosamente una conversación. Su historia estaba llena de detalles inútiles que empezaban desde su larga y aburrida infancia, llegando a sus años de juventud, más allá de sus días difíciles de la adultez, y entonces abruptamente mencionó a un dragón blanco en las montañas del oeste. Para cuando por fin terminó, la luz anaranjada del atardecer ya cubría la villa entera.

Abandonamos la casa del anciano de la aldea sintiéndonos completamente agotados. La nieve que cubría las casas estaba teñida de naranja por la puesta del sol. Era una imagen incomparablemente hermosa, y aun así...

—... Nunca esperé que solo recibir la búsqueda desperdiciaría tanto tiempo...

—Increíble... bien, ¿ahora qué? ¿Deberíamos esperarnos hasta mañana?

Volteé mi cabeza y miré a Kirito.

—Hmm... aunque había escuchado que el dragón blanco es nocturno. ¿Es esa la montaña?

Viendo en la dirección en que Kirito apuntó, vi una cumbre blanca alzándose al cielo. Aunque dije eso, las limitaciones estructurales de Aincrad significaban que la altura no podía exceder los 100 metros, así que escalar la montaña no debería ser difícil.

—Muy bien, vamos entonces. De todas formas quiero ver tu cara llorando tan pronto como sea posible.

—Tan solo no te quedes abrumada por mis esplendidas habilidades con la espada.

Los dos volteamos nuestras caras a otro lado cada uno con un “hmph”. Pero de alguna manera, como debería ponerlo, aun cuando estaba discutiendo con Kirito, mi corazón empezaba a sentirse un poco agitado...

Sacudí mi cabeza con fuerza para deshacerme de esos estúpidos pensamientos y luego comencé a abrirme paso aplastando la crujiente nieve.

Aunque la montaña del dragón blanco se veía peligrosamente empinada desde esta distancia tan lejana, descubrimos que en realidad era muy fácil de escalar.

Cuando me ponía a pensarlo, muchos equipos improvisados lograron llevar esto a cabo sin ninguna clase de problema, así que era imposible que fuera difícil.

A pesar de que ya era tarde, lo cual afectaba la fuerza de los monstruos engendrados, los más fuertes que podrían aparecer en este momento eran los esqueletos de hielo llamados «Frost Bone». Es más, los monstruos de tipo hueso no tenían oportunidad contra mi maza. Yo simplemente los seguía reduciendo a pedazos con claros y crujientes sonidos.

Después de subir por los caminos cubiertos de nieve por varias docenas de minutos y girado hacia los precipitados acantilados de hielo, ya habíamos alcanzado la cima de la montaña.

La parte inferior del siguiente piso estaba extremadamente cerca. Enormes columnas de pilares de cristal rotos se erguían de la gruesa capa de nieve. La luz purpura del sol poniente refractaba a través de esas columnas y se dispersaba en el espectro de los colores del arcoíris, pintando una escena que solo podía ser retratada en sueños.

— ¡Uwaaa...!

Justo cuando exclamé eufórica sin contenerme y estaba a punto de correr hacia ellos, Kirito me tomó del cuello de mi blusa para detenerme.

—Oye... ¡¿Qué crees que haces?!

—Hey, primero prepárate para usar un cristal.

Contra su expresión extremadamente seria, solo pude asentir obedientemente. Materialicé los cristales y luego los puse en el bolsillo de mi delantal.

—Otra cosa, de aquí en adelante se pondrá peligroso, así que sería mejor si continuara yo solo. Una vez que el dragón blanco aparezca, solo escóndete detrás del pilar de cristal que esta por allá y por nada del mundo salgas de ahí.

—... ¿Por qué? ¡Mi nivel es bastante alto también! ¡Yo también quiero ayudar!

— ¡No!

Las pupilas negras de Kirito me miraron fijamente directo a mis ojos. En el momento que nuestros ojos se encontraron, entendí que esta persona estaba en verdad preocupada por mi seguridad desde el fondo de su corazón, así que dejé salir un enorme suspiro y retrocedí. No dije nada y solamente asentí un poco.

Una sonrisa se extendió de oreja a oreja en la cara de Kirito mientras me daba palmaditas en la cabeza y decía “Muy bien, vamos”. Yo solo podía seguir asintiendo.

Se sentía como que el ambiente de repente había cambiado por completo.

Después de viajar todo el camino hasta aquí con Kirito, ¿acaso sería que mis sentimientos habían cambiado? ¿O solo me dejé llevar por la atmósfera...? De cualquier forma, yo no reconocía este encuentro por completo como uno que amenazara mi vida.

Más de la mitad de mi experiencia venía de forjar armas, así que nunca había entrado a ningún despiadado campo de batalla.

Pero sentí que esta persona era diferente. Él tenía una mirada que solo alguien que pelaba cada día en los lugares más peligrosos podría tener.

Continúe caminando con mis emociones revueltas antes de que pronto llegáramos al centro de la cumbre.

Observamos rápidamente nuestro alrededor, pero no encontramos señal alguna del dragón blanco. Sin embargo, vimos un área sellada por pilares de cristal...

—Guau...

Ahí estaba la apertura de una gigantesca cueva de al menos diez metros de diámetro. La luz reflejada sobre las paredes alcanzaba muy en lo profundo del hueco, mientras que una impermeable oscuridad cubría las aún más profundas regiones.

—Esta realmente profundo...

Kirito pateó un pequeño pedazo de cristal al interior del hueco. El cristal que caía destello brevemente antes de desaparecer por completo sin hacer siquiera un ruido.

—No te vayas a caer.

— ¡Como si lo fuera a hacer!

No mucho después de que respondiera, un agudo chillido silvestre atravesó desde la cueva y se dispersó cruzando la montaña entera a través del aire que estaba teñido del azul por el atardecer.

— ¡Escóndete allí detrás!

Kirito apuntó hacia el gigantesco pilar de cristal que estaba cerca y habló en un tono autoritario. Seguí apresuradamente sus instrucciones mientras le hacía señas exageradas a la sombra de Kirito y le gritaba:

—Oye... los ataques del dragón blanco son cortes usando sus dos garras, aliento gélido, y asalto de ventisca... ¡Te-ten cuidado!

Después de agregar con rapidez esa última frase, vi a Kirito, quien seguía mostrándome su espalda, pretendiendo verse genial, hacerme una seña con el pulgar con su mano izquierda. El espacio frente a él empezó a temblar, y una enorme figura explotó saliendo del agujero.

Varios polígonos enormes de forma extraña aparecieron en una corriente continua. Y mientras esos polígonos aparecían... empezaron a conectarse el uno con el otro y la identidad de la enorme figura se volvía más evidente. El chillido que hacía que la gente se estremeciera incontrolablemente resonó una vez más. Fragmentos incontables se dispersaron en todas direcciones antes de desaparecer en rayos de luz.

Un dragón cubierto de fragmentos de hielo con apariencia de escamas había aparecido. Sacudía sus gigantescas alas lentamente mientras se sostenía en los cielos. La situación era aterradora... o podía ser más adecuadamente descrita como extremadamente hermosa. Viéndonos fijamente con unos grandes ojos color rubí, imponiendo su desdeñosa mirada sobre nosotros dos.

Kirito tranquilamente llevó su mano hacia su espalda y desenvainé su espada de una mano negro azabache con un perfecto repique. Luego, como si el sonido hubiese arrojado algún tipo de señal, el dragón blanco abrió su enorme quijada... con un sonido endurecedor, desparramó una oleada de gas blanco.

— ¡Es el aliento! ¡Hazte a un lado!

Aun cuando le grité, Kirito no se movió ni una sola pulgada. Se quedó perfectamente quieto y estoqueó al cielo con la espada en su mano derecha.

Era imposible que un arma tan delgada pudiera bloquear un ataque de aliento...

Tan pronto como pensé en esto, la espada comenzó a girar como un molino de viento con su centro en la mano de Kirito. Basándose en el efecto de luz verde claro, debería ser una habilidad de espada. En solo un segundo, la espada alcanzó velocidades invisibles para el ojo humano y parecía como si se hubiese convertido en un escudo de luz.

El aliento de hielo fluyó directo hacia el escudo de luz mientras emitía una deslumbrante luz blanca, forzándome a apartar mis ojos. Pero, cuando el aire frío azotó contra la espada-escudo de Kirito, desapareció como si se hubiese evaporado.

Rápidamente me enfoqué sobre el cuerpo de Kirito para confirmar su HP.

Tal vez era imposible bloquear por completo el aliento, debido a que su barra de vida se estaba drenando lentamente. Pero la parte impactante era que el daño recibido se estaba recuperando en solo unos cuantos segundos. Esta debe ser la habilidad de batalla de nivel realmente alto «Battle Healing»... pero para subir esta habilidad, uno debe padecer enormes cantidades de daño de batalla. Considerando los pisos actuales, eso era imposible de lograr sin ponerse a uno mismo en peligro.

Kirito... ¿Simplemente quién es él...?

Solo hasta ahora empecé a preguntarme seriamente acerca de la identidad de este espadachín negro. Su absurdo poder lo hacía ver como un jugador estratégico clave. Pero su nombre no estaba entre la lista de los mejores jugadores de gremios monopolizados por KoB.

En este momento, Kirito, quien predijo con precisión el final de la gélida embestida, realizó su movida. Se abrió paso de golpe a través de la nevada niebla y saltó en dirección al dragón que se sostenía en el aire.

Normalmente, cuando se peleaba contra un enemigo volador, uno debería atacar primero con una alabarda o algún tipo de arma arrojadiza; solo después de que primero las armas de largo alcance derribaban al enemigo hasta el nivel del suelo entonces los usuarios con armas de corto alcance se unían a la lucha. Pero lo inconcebible fue que Kirito voló a lo alto hasta casi tocar la cabeza del dragón blanco, donde empezó a iniciar consecutivas combinaciones de técnicas con la espada en medio del aire.

Con un agudo repique, el violento ataque de Kirito apaleó el torso del dragón blanco con una velocidad mayor a la que podía seguir el ojo humano. Aunque el dragón blanco respondió con sus dos garras, la diferencia de sus capacidades era simplemente demasiada.

Para el momento en que Kirito descendía lentamente de regreso al suelo, la barra de HP del dragón blanco ya había caído cerca de un tercio.

...Lo estaba masacrando él solo. Contemplar esta increíble batalla hacía que mi columna se estremeciera sin parar.

Súbitamente el dragón blanco apuntó a Kirito, que acababa de aterrizar, y le soltó una ráfaga de su aliento de hielo, pero esta vez él corrió a toda velocidad para eludir el ataque y luego saltó de nuevo alto en el aire. Con un grave y fuerte sonido, un solo ataque poderoso golpeó su objetivo, y la salud del dragón blanco decayó significativamente.

La barra de HP inmediatamente cambio de amarilla a roja, y la batalla debería concluir con solo uno o dos ataques más. Decidí que esta vez debería honestamente adular la habilidad de Kirito y di un paso fuera de la cobertura del pilar de cristal.

En ese momento, como si tuviera ojos por detrás de su cabeza, Kirito de repente gritó:

— ¡Idiota! ¡Aún no salgas!

— ¿Qué? Obviamente está por terminar ¿cierto? Solo apúrate y acábalo...

Mientras replicaba en voz alta...

El dragón, volando incluso más alto que antes, expandió sus alas por completo. A la vez que sus alas se batían hacia adelante, la nieve directamente por debajo del dragón salió volando con un estruendo.

—¿...?

Me quede parada, congelada por el shock que me dio la escena frente a mí. Kirito clavó su espada en la tierra varios metros en frente de mí y movió su boca como si quisiera decirme algo, pero su perfil fue inmediatamente bloqueado por la nieve. Un momento después una presión increíble, como una pared de viento, me golpeó y fácilmente me hizo volar por los aires.

Diablos... ¡el asalto de ventisca!

Mientras daba vueltas por los cielos, finalmente recordé lo que yo misma acababa de decir acerca de los ataques del dragón blanco. Gracias al cielo, esta habilidad no tenía mucho poder de ataque, así que el daño que recibí fue virtualmente nulo. Extendí mis dos brazos bien abiertos y tomé una postura para aterrizar.

Pero a la vez que la nieve se dispersaba... no se veía tierra en el claro justo al frente.

Era el gigantesco agujero en la cima del pico de la montaña. He sido arrojada por los cielos directamente por encima de este enorme hoyo.

Mis pensamientos se detuvieron al instante; mi cuerpo entero se congeló por completo.

—Tienes que estar bromeando...

Con mi mente paralizada en su totalidad, solo pude pronunciar esas palabras, mientras mi mano derecha se estiraba al aire en vano...

...Una mano cubierta con solo un guante de piel negra atrapó mis dedos de repente.

Mis desenfocados ojos se abrieron de rápidamente.

—¡...!

Kirito, quien había estado muy lejos confrontando al dragón blanco, esprintó hasta aquí en una velocidad aterradora y saltó al aire sin siquiera dudarlo. Él extendió su mano derecha para tomar la mía y luego jalarme entre sus brazos. Seguido de eso aflojó su brazo diestro para rodearme alrededor de mi espalda y me abrazó con fuerza.

— ¡Sujétate fuerte!

Cuando escuché la voz de Kirito resonando en mi oído, deje de pensar y me apreté con fuerza contra su cuerpo con mis dos brazos. Empezamos a descender solo un instante después.

En el centro de la apertura de la cueva, ambos caíamos mientras nos sosteníamos el uno al otro. El viento aullaba en nuestros oídos y nuestros abrigos se sacudían frenéticos.

Si este hueco se extendía hasta la superficie del piso, entonces caer desde esta altura significaba una muerte segura. Este pensamiento pasó en súbito por mi mente, pero realmente no me podía creer que esto estuviera pasando justo ahora. Todo lo que podía hacer era seguir viendo como una tonta al círculo de luz blanca que desaparecía.

De repente, la mano diestra con que Kirito usaba su espada empezó a moverse. Él levanto la espada con mucho esfuerzo y luego la balanceo hacia adelante. Un destello de luz salió de golpe, acompañado con el ruidoso eco de un metal golpeando a otro.

La potente contrafuerza cambió la trayectoria de nuestra caída, empujándonos hacia las paredes de la cueva. Las azules paredes de hielo se aproximaron gradualmente, y no pude evitar apretar mis dientes. ¡Íbamos a chocar...!

Justo cuando estábamos apunto de colisionar contra la pared, Kirito alzó la espada en su mano derecha una vez más y la clavó en la pared con todas sus fuerzas. Chispas abrasadoras explotaron en todas direcciones como si el arma hubiese golpeado una piedra de afilar. El súbito ataque alentó nuestra velocidad de caída, pero era incapaz de detener por completo nuestro descenso.

El chirriante sonido del corte metálico continuó mientras la espada de Kirito seguía cortando la pared de hielo. Volteé mi cuello para mirar abajo y noté que ya podíamos ver el fondo de la cueva cubierto de blanca nieve. Lo observé acercarse más y más, hasta que solo restaban unos segundos antes de chocar. Quería al menos abstenerme de gritar, así que me mordí el labio y me sujete con fuerza de Kirito.

Kirito soltó su espada, usó ambos brazos para sostenerme con fuerza, y rotó su cuerpo de tal forma que él quedo abajo. Y entonces...

Un impacto. Un gran sonido.

Los copos de nieve que salieron despedidos al aire por la fuerza de nuestra caída empezaron a aterrizar suavemente sobre mis mejillas antes de derretirse.

La fría sensación reunió mis diseminados pensamientos. Abrí mis ojos, y mi mirada se encontró con las negras pupilas de Kirito quien yacía extremadamente cerca de mí.

Kirito aún me estaba abrazando muy fuerte; levantó la esquina de su boca y sonrió débilmente.

— ¿...Aún con vida?

Asentí débilmente y le respondí:

—Sip, aún con vida.

Por varias docenas de segundos... o quizás varios minutos, simplemente nos quedamos en esa posición, acostados y sin movernos. El calor del cuerpo de Kirito le permitió a todo mi ser relajarse y a mi mente el despejarse por completo.

Después de un rato, Kirito soltó mi brazo y lentamente se volvió a parar. Él primero recogió la espada que cayó cerca y la regresó a su inventario, y entonces sacó de su bolsa del cinturón un bote de lo que probablemente sea una poción curativa de alta clase, además de otro bote para mí.

—De todos modos, solo bébela.

—... Bien.

Asentí y me senté para recibir la poción mientras checaba mi propia barra de HP. Aún tenía alrededor de un tercio restante, pero Kirito, quien había golpeado contra el suelo directamente, ya estaba en la zona roja.

Tiré el corcho y me tragué entero el dulce líquido en un respiro, entonces me volteé hacia Kirito. Permaneciendo en mi relajada postura, comencé a mover los labios que tenían tanta dificultad para decir cosas buenas:

—Ummm... Gra-gracias por salvarme...

Kirito mostró débilmente su usual sonrisa burlona y respondió:

—Aún es muy pronto para agradecerme.

Se volteó con rapidez a ver hacia el cielo.

—... Gracias a dios que el dragón blanco no nos siguió, pero como vamos a salir de aquí...

— ¿Eh...? ¿No podemos solo teletransportarnos?

Metí la mano en la bolsa de mi delantal y saqué el brillante cristal azul para mostéaselo a Kirito. Pero...

—Eso probablemente no funcionara, ya que esta es una trampa especialmente hecha para jugadores, dudo que podamos salir de aquí así de fácil.

— ¿Como podía ser eso...?

Kirito me hizo una señal con sus ojos para que lo intentara, así que sostuve el cristal con fuerza y le ordené:

— ¡Teletransporte! ¡Lindus!

...Mi grito hizo un eco vacío en las paredes congeladas antes de que finalmente desapareciera. El cristal solo continuaba brillando en silencio.

Kirito apretó mis hombros un poco sin hacer ningún sonido.

—Si hubiese pensado que podíamos usar cristales, entonces ya lo habría usado en cuando estábamos cayendo. Pero como este lugar se sentía como que sería una zona anti-cristal...

—...

Dejé caer mi cabeza de desesperación; Kirito puso su mano en mi cabeza con una palmada y alborotó mi cabello.

—Está bien, está bien, no llores. Si no podemos usar cristales, entonces debe haber otra manera de salir de aquí.

—...Tal vez no, tal vez este es un agujero inevitable que garantiza la muerte... O debería decir que, ¡ya estamos muertos!

—Hmmm, quizás tengas razón.

Ver a Kirito asentir de acuerdo me hizo perder toda la energía de mi cuerpo una vez más.

— ¡¿Qué...Qué clase de actitud es esa?! ¿Qué no puedes ser un poco más positivo?

Después de que grite súbitamente, Kirito sonrió y dijo:

—Esa cara enojada es mucho más como tú, ¡sigue así!

— ¿Qu...?

Mis mejillas se tiñeron de rojo y mi cuerpo se congeló en el lugar. Kirito entonces quitó su mano de mi cabeza y se volvió a parar.

—Bueno, probemos algunas cosas. ¿Alguna idea?

—...

Le sonreí con amargura a Kirito, quien claramente no era afectado por la situación en que nos encontrábamos y seguía con su actitud de siempre. Sintiéndome un poco más animada, bofeteé mis mejillas con mis dos manos y me levanté.

Inspeccioné mis alrededores; el fondo de la cueva era una superficie plana de hielo con una pizca de nieve. El diámetro debería ser cerca de 10 metros tal como la entrada de la cueva. Las paredes heladas cercanas a la cima continuaban reflejando rayos de luz del atardecer, pero este lugar pronto estaría envuelto por completo de oscuridad.

Mire alrededor, pero no había una forma visible de salir, ni en las paredes ni en el piso. Puse mis dos manos en mi cintura, hice que mi cerebro corriera a toda capacidad, y le dije a Kirito la primera idea que se me vino a la mente.

—Hmm... ¿Podríamos pedirle ayuda a alguien?

Kirito la negó al instante:

—Uh... Yo pienso que este lugar es considerado como un calabozo.

Jugadores registrados como “amigos”, tales como Asuna en mi caso, pueden comunicarse a través de un tipo de correo llamado “mensaje privado”. No obstante, esa función no podía ser usada dentro de un calabozo, ni tampoco el “sistema de rastreo” ser usado para localizarlos.

Abrí la ventana de mensajes con esperanza ciega, pero tal y como lo dijo Kirito, no estaba disponible.

—Bueno... ¿Qué tal si le gritamos a otros jugadores que vengan a cazar al dragón?

—Creo que estamos cerca de unos 80 metros lejos de la cúspide, así que me supongo yo que nuestras voces no llegaran tan lejos.

—Supongo que sí... ¡Espera! ¡Ahora te toca a ti dar una idea!

Cuando le repliqué a Kirito, disgustada con él por estar rechazando constantemente mis ideas, él respondió con algo absurdo:

—Subir corriendo por la pared.

— ¿...Eres idiota?

—Bueno, habrá que comprobarlo.

Mientras me quedaba viéndolo con una expresión estupefacta, Kirito caminó hasta un lado de la cueva y comenzó una carrera hacia la pared en el lado opuesto a una velocidad anormal. La nieve salió volando del piso y un viento huracanado golpeó mi rostro. Justo cuando él estaba por estrellarse contra la pared, Kirito se agachó y saltó a lo alto con una fuerza explosiva. Pisó sobre la pared a una altura increíble y luego empezó a correr en diagonal sobre la pared.

—Oh, dios mío...

Mientras le veía con asombro, Kirito ya estaba muy por encima de mí, corriendo al cielo en una espiral sobre las paredes como uno de esos ninjas de una película de tercera categoría. Su silueta se volvía más y más diminuta...

Pero, cuando llevaba un tercio del camino, de repente se resbaló.

—¡¡¡Ahhhhh!!!

Kirito agitó torpemente sus brazos y piernas mientras caía directo a mi cabeza.

—¡¡¡Kyaaa!!!

Al momento en que me hice para atrás gritando, un hueco con forma humana apareció justo donde estaba parada. Un minuto más tarde, después de que Kirito se acabara su segunda poción curativa, me senté a su lado y suspiré.

—Siempre pensé que eras un idiota, pero nunca siquiera considere que fueras así de estúpido...

—Hubiese tenido éxito si la distancia inicial fuera más larga.

—Ni lo sueñes.

Le espeté suavemente.

Kirito ignoró mis palabras y regresó la botella de poción vacía a su bolsillo. Después de estirar sus brazos, dijo:

—Bueno, se está poniendo muy oscuro, así que acampemos aquí. Afortunadamente, no creo que ningún monstruo engendre en este hueco.

El sol ya se había puesto, y el fondo del hoyo se estaba poniendo bastante oscuro.

—Supongo que sí...

—Bien entonces...

Kirito abrió una ventana y materializó varias cosas. Una hornilla, una olla, varios sacos que no podía entender para que eran, y dos tazas salieron.

— ¿...Siempre estas cargando con estos?

—Tiendo a acampar en las afueras bastante seguido.

Lo dijo con una cara tan seria que no pensé que estuviera bromeando.

Él cliqueó sobre la hornilla; se encendió con un suave sonido e iluminó el lugar con un suave brillo anaranjado. Kirito puso la olla sobre la hornilla, luego arrojó unos pedazos de nieve al interior antes de verterle los contenidos de esos pequeños sacos. Cerró la olla con una tapa y lo cliqueó dos veces; entonces emergió una ventana de alarma de cocinado.

Poco después empecé a oler un aroma herbal. Ahora que pensaba al respecto, no había comido nada desde aquel hot dog de la mañana. Mi estomago de repente demandaba con mucho ruido por comida, como si acabara de recordar que estaba hambriento.

La alarma de cocinado desapareció con un sonido de campana, y acto seguido Kirito dividió el contenido de la olla en dos tazas.

—No esperes mucho, mi habilidad de cocina es cero.

—Gracias...

La calidez se transfirió a mis manos a través de la taza que Kirito me dio. Era una simple sopa de hierbas y carne seca, pero los niveles de los objetos que usó de ingredientes parecían ser altos y era más que deliciosa. El calor también se extendió por todo mi frío cuerpo.

—Que sensación tan misteriosa es esta... no se siente como si fuera real.

Murmuré mientras tomaba la sopa.

—Hablo de esta situación, acampar en un área inexplorada y estar cenando con un extraño...

—Ah, supongo que sí... ya que eres una artesana. Yo hago grupos bastante seguido con jugadores al azar y termino acampando con ellos.

—Hmm, ¿de veras?... Cuéntame un poco más, acerca de los calabozos y todo eso.

— ¿Huh? Hmm... bien. Aunque no creo que sea tan interesante... oh espera, antes de empezar...

Kirito recogió las tazas vacías y la olla, y las regresó a su inventario. Abrió el panel de nuevo y materializó lo que parecían ser dos pedazos de ropas enrollados.

Después de que los desenvolvió, estos revelaron ser bolsas de dormir. Se miraban similares a sus equivalentes del mundo real, solo que bastante más grandes.

—Estos son objetos de alta categoría. Perfecta preservación del calor, más un efecto de escondite contra monstruos agresivos.

Él me aventó una mientras sonreía. Cuando la recosté sobre la nieve, parecía que hasta tres personas de mi tamaño cabían en ella. Estupefacta por su tamaño, le hablé a Kirito:

—Es sorprendente que lleves estas cosas a todos lados, y especialmente dos de ellas...

—Bueno, tenía que usar el espacio de mi inventario para algo.

Kirito se quitó su equipo rápidamente y se recostó en la bolsa de dormir a su izquierda. Yo también me quité mi abrigo y maza, y rodé al interior de la bolsa de dormir. Sip, era en verdad un objeto de alta categoría; el interior era muy cálido, y mucho más acolchonado de lo que parecía. Estábamos a un metro de distancia con la hornilla entre medio de nosotros. Pero aun así me sentía un poco... avergonzada, así que hablé de nuevo para deshacerme del silencio:

—Hmm... sí, continúa con la historia...

—Oh, claro...

Lentamente, Kirito comenzó a hablar después de que apoyó su cabeza con sus manos. Me habló acerca de la vez que fue atrapado por MPK, criminales que juntan monstruos apropósito para emboscar a otros jugadores, en un calabozo, y de la vez que peleó contra un jefe que tenía poco poder de ataque, pero una absurda cantidad de vida por dos días enteros, tomando turnos con otros jugadores para poder dormir. Todas sus historias fueron emocionantes, encantadoras, y algo graciosas. Sus historias también hacían que algo fuera obvio... él era uno de esos jugadores de vanguardia, aquellos que arriesgan sus vidas en las líneas frontales. Pero eso también significaba que esta persona cargaba con el destino de miles de jugadores. Él no era el tipo de persona que debiera arriesgar su vida solo para salvarme.

Me volteé hacia Kirito y miré su rostro. Sus ojos negros estaban reflejando la luz de la hornilla.

—Oye... Kirito, ¿te puedo preguntar algo...?

— ¿...Por qué estas tan seria de repente?

—En ese momento, ¿por qué me salvaste...? No había garantía de que tuvieras éxito. Bueno, era más probable de que simplemente murieras conmigo, así que... ¿Por qué?

El semblante de Kirito se endureció por un segundo, pero inmediatamente se relajó a su cara usual y respondió con una voz tranquila:

—... Preferiría morir a tu lado a tener que ver a alguien más morir sin hacer nada. Especialmente si ese alguien es una chica como tú, Liz.

—...En serio que eres un idiota. Probablemente tú seas el único que sería capaz de decir algo como eso.

Aunque le repliqué sarcásticamente, mis ojos no pudieron evitar llorar. Una parte de mi corazón dolía, e intenté lo más que pude de controlarlo y ocultarlo. No había oído de tan tercas, honestas, y cálidas palabras desde que había venido a este mundo. No, no había oído tales palabras siquiera antes en el mundo real.

El doloroso sentimiento de soledad y de querer interactuar más con otros, que había estado enterrado muy en el interior de una esquina de mi corazón súbitamente se encendió y me tragó como una tempestad. Anhelaba que la calidez de Kirito estuviera lo bastante cerca para que mi corazón lo sintiera...

Sin darme cuenta de ello, las palabras se escaparon de mi boca:

— ¿Podrías... tomar mi mano?

Me volteé hacia Kirito, saqué mi brazo derecho fuera de la bolsa de dormir, y lo estiré hacia mi izquierda.

Los ojos de Kirito se ampliaron un poco, pero él respondió “Sí” con una voz baja y sacó su mano izquierda. Cuando nuestros dedos se tocaron, los dos nos asustamos y alejamos nuestras manos por un segundo, pero luego las volvimos a estirar para juntarlas.

Me sostuve de la mano de Kirito con fuerza, la cual era mucho más cálida que la sopa que acababa de comer. Aun cuando el reverso de su mano todavía yacía en el hielo, no sentía nada de frio. Sentía calidez humana. Sentía como que por fin había descifrado que era ese anhelo que se había asentado en una esquina de mi corazón desde el momento en que vine a este mundo.

Debido a que tenía miedo de percatarme del hecho de que este mundo era una ilusión... de que mi cuerpo real estaba en algún lugar muy lejano, inalcanzable sin importar que tanto lo intentara, continúe poniéndome metas y enfoqué todo en mi trabajo. Me convencí a mi misma de que subir mis habilidades de herrería y expandir mi tienda eran mi realidad.

Pero una parte de mí siempre supo que todo esto era falso, nada más que simples datos. De que lo que anhelaba era el verdadero calor humano.

Por supuesto, el cuerpo de Kirito también eran datos. La calidez que siento ahora eran solo señales eléctricas para que mi cerebro reaccionara a ella. Pero por fin me di cuenta de que eso no importaba. Podía sentir su corazón... ya sea en el mundo real o en este mundo simulado, esta era la única verdad.

A la vez que sostenía la mano de Kirito con firmeza, sonreí y cerré mis ojos. Aunque mi corazón estaba latiendo más rápido que nunca, el sueño vino a mi lamentablemente pronto y arrastró mi conciencia al interior de la placentera oscuridad.

Parte 3 Editar

Una esencia refrescantemente dulce pasaba sin rumbo poco a poco por mi nariz; abrí mis ojos muy despacio y vi al mundo entero envuelto en un blanco resplandor. La luz del amanecer, la cual ya estaba siendo reflejada varias veces en las gélidas paredes, provocaba que la nieve al fondo de la cueva brillara.

Giré mis ojos y noté una tetera de té sentada arriba de la linterna, con vapor tambaleándose por encima de esta. Aparentemente es de ahí de donde el olor se originaba. En frente de la linterna se sentaba una persona en ropas negras de quien su cara solo podía ver de perfil. Pero tan pronto como divisé esta figura, una pequeña flama parecía encenderse en mi corazón.

Kirito volteó su cabeza, reveló una diminuta sonrisa, y dijo:

—Buenos días.

—...Buenos días.

Le respondí. En cuanto me preparaba para levantarme, noté que mi mano derecha, la cual debería haber estado pendiendo afuera cuando me fui a dormir, había sido regresada con cuidado al interior de la bolsa de dormir.

Kirito trajo dos tazas humeantes hacia mí, quien acababa de salir a gatas sobre la nieve. Después de agradecerle, acepté la taza y me senté a su lado. En esta había alguna clase de té floral con un aroma similar a menta el cual nunca antes había probado. A la vez que tomaba el té lentamente, un sorbo a la vez, permitiéndole hundirse con gentileza al interior de mi cuerpo, mi corazón se entibió placenteramente.

Ladeé mi cuerpo, recargándolo justo contra el de Kirito. Al voltear mi cabeza, nuestros ojos se encontraron por un instante antes de separarnos enseguida. Por un corto rato, solo podía ser oído el sonido de dos personas tomando el té.

—Oye...

Finalmente, murmuré en una voz baja mientras mis ojos continuaban fijos sobre mi taza.

— ¿Hmm?

—... Si de verdad no pudiéramos salir de aquí, ¿entonces qué deberíamos hacer?

—Gastar cada día durmiendo.

—Eso sí que fue una respuesta rápida. ¡Piénsalo un poco más!

Sonreí mientras le daba un codazo al brazo de Kirito.

—...Aunque, eso tampoco sería tan malo...

Después de decir esto, empecé a recargar mi cabeza sobre el hombro de Kirito—

— ¡¿Ah...?!

Kirito gritó de súbito y se inclinó hacia adelante. Y yo, perdiendo mi soporte, terminé cayendo sobre el suelo suavemente.

—Cielos, ¡¿y eso por qué fue?!

Me quejé enojada al enderezar mi torso, pero Kirito se paró sin siquiera mirar atrás. Enseguida de eso, él corrió a toda velocidad hacia el centro del agujero circular.

Rodeada de dudas, también me paré y le seguí.

— ¿Pues qué pasa?

—Oh, solo un poco...

Kirito se hincó sobre el piso y empezó a cepillar la nieve, apilada en el suelo, con ambas manos. Él cavo con rapidez un hueco mientras resonaba un chirriante sonido. Y entonces...

— ¡¿Ah?!

Un rayo de luz plateada destello por un instante al interior de mis ojos. Algo enterrado muy en el interior de la nieve estaba reflejando la luz del sol naciente.

Kirito cavó hasta sacar esa cosa, la agarró con ambas manos, y luego se volvió a parar. Incapaz de contenerme, la curioseé desde una extremadamente corta distancia.

Era un objeto transparente, color blanco plateado, y de estructura rectangular. Solo un poco más grande que ambas manos de Kirito. Era de una forma familiar, con un tamaño familiar; un material metálico. Pero hasta hoy no había visto ninguno de ese color.

Golpeé el material ligeramente con los dedos de mi mano diestra. Una ventana automática emergió de inmediato. El objeto era llamado «Lingote Cristalizado».

—Esto... ¿Qué acaso no es...?

Al momento que volteé a ver la cara de Kirito, él también, asintió con un semblante confundido.

—Si... este es el metal que estábamos buscando... Me pregunto por qué esta aquí...

—Pero, ¿por qué estaba enterrado aquí así sin más?

—Hmm...

Kirito continuó observando con detenimiento al lingote que tenia agarrado en su mano derecha mientras pensaba al respecto, antes de dejar salir un corto, “Ah...”.

—... El dragón blanco come cristales... los cuales son refinados en su estomago para convertirse en... Jeje, ¡así que así es como va!

Él parecía haberlo descifrado y comenzaba a mostrar una sonrisa, entonces arrojó el lingote de metal hacia mí. Yo lo atrapé deprisa con mis dos manos y lo sostuve cerca de mi pecho.

—Oye, ¡¿qué te traes?! ¡No te detengas justo después de descifrarlo por tu cuenta!

—Esta cueva no es una trampa. Es el nido del dragón.

— ¿Eh~? ¿Eeh?

—En otras palabras, ese lingote es la excreción del dragón. Sus heces.

—He...

Mientras mis mejillas se movían con un tic nervioso, dejé caer mi mirada sobre el lingote en mi pecho.

—Aahhh.

Sin pensarlo siquiera, lo lancé de regreso a Kirito.

—Woah.

Y eso fue repelido de regreso por Kirito con mucha habilidad con la punta de sus dedos. Después de estárnoslo arrojando el uno al otro repetidamente como unos niños, esto por fin llego a su término con Kirito haciendo un rápido movimiento expandiendo una ventana para almacenar el lingote.

—Bueno, como sea, realizamos nuestra meta. Ahora, todo lo que queda es...

—Si tan solo pudiéramos salir de aquí...

Los dos suspiramos e intercambiamos miradas.

—Por el momento, no queda de otra, más que intentar todo lo que se nos ocurra.

—Supongo que sí. Aah, si tan solo tuviera alas como el dragón...

Sucedió en el instante en que dije eso. Cayendo en cuenta en algo, me quede boquiabierta, incapaz de decir palabra alguna.

— ¿...Qué pasa, Liz?

Mirando a Kirito, quien me estaba echando un vistazo, con su cabeza inclinándose a un lado.

—Oye. Dijiste que este lugar era el nido del dragón, ¿cierto?

—Ah. Entre tanto haya excremento, eso es...

— ¡Eso no es importante! Los dragones son nocturnos, ahora que es de mañana, ¿no debería estar regresando a su nido...?

—...

Por un corto rato, mi vista se encontró con la de Kirito, quien se quedó en silencio, y luego los dos volteamos al cielo hacia la entrada del hueco. Exactamente en ese mismo momento...

Muy arriba, alto en el aire, dentro del corte circular de luz blanca, había nacido una borrosa sombra negra. Esa sombra creció incluso más grande al quedárnosle viendo. Solo tomó forma un instante antes de que pronto pudiera ver un par de alas, una larga cola y cuatro patas armadas con garras.

—Es... es...

Retrocedimos juntos. No obstante, por supuesto, no había ningún lugar a donde correr.

—¡¡Esta aquí~!!

Ambos gritamos mientras sacábamos nuestras respectivas armas.

El dragón blanco, que descendió en picada al interior del agujero, notó nuestra presencia y soltó un chillido muy agudo, deteniéndose justo antes de golpear el suelo. Sus rojos ojos con pupilas verticales estaban llenos con evidente hostilidad hacia los intrusos de su nido. Sin embargo, no había donde esconderse en el fondo del estrecho hueco. Preparé mi maza mientras suprimía mi nerviosismo.

De manera similar, Kirito preparó su espada de una mano y se movió delante de mí, diciendo con prontitud:

—Escucha, quédate detrás de mí. Tomate un poción inmediatamente después de perder lo más mínimo de HP.

—S-sí...

Esta vez simplemente asentí con obediencia.

El dragón abrió su vasta boca y rugió una vez más. Sus alas crearon una ráfaga de viento, la cual hizo que la nieve se arremolinara en el aire.

Con un fuerte ruido, la larga cola del dragón estaba azotando el suelo, y cada golpe cavaba una profunda zanja en la superficie nevada.

Blandiendo su espada en su mano diestra sin pausa, para ganar la iniciativa, Kirito cesó en súbito sus movimientos justo cuando estaba a punto de cargar adelante.

—...Ah... Tal vez...

Dejó salir en una voz baja.

— ¿Qu-qué sucede?

—No...

Sin responder mi pregunta, Kirito mantuvo su espada en su vaina, y se dio vuelta abruptamente para abrazarme con firmeza con su brazo izquierdo.

— ¡¿Ehh?!

Sin poder entender nada, entré en pánico y fui alzada en alto hasta los hombros de Kirito.

—O-oye, ¡¡¿qué crees que... uaah?!!

Un sonido cortante resonó con el impacto, y junto con eso, los alrededores del escenario se volvieron borrosos. Kirito corrió a toda velocidad en dirección a la pared con una violenta fuerza. Justo antes de colisionar, dio un gran salto, y tal y como el intento de escape de ayer, empezó a correr sobre la curveada superficie de la pared. Pero, como si no hubiese intención alguna de ascender, la órbita se mantenía nivelada. La cabeza del dragón vorazmente giró y continuaba apuntándonos, sin embargo Kirito continuó corriendo a una velocidad que excedía aquella que el dragón podía seguir.

Unos cuantos segundos más tarde, cuando Kirito por fin aterrizó en el fondo del hueco, mis ojos estaban girando como locos. Al fin pudiendo abrir mis ojos después de parpadear incontables veces, frente a mi estaban las espaldas del dragón. Nos había perdido de vista y estaba zarandeando sin descanso su cabeza de izquierda a derecha.

Justo cuando pensé que Kirito planeaba atacarlo por detrás, él se acercó al dragón sorpresivamente despacio... Con su mano diestra estirada, él atrapo por la fuerza la punta de la cola meneando del dragón.

En ese momento, el dragón soltó un grito muy agudo. Un chillido de sorpresa... o quizás solo era mi imaginación. Siendo cada vez menos capaz de comprender las intenciones de Kirito, yo también me encontraba al borde de gritar.

De repente, el dragón blanco extendió sus dos alas y empezó un ascenso vertical con una velocidad tremenda.

— ¡Uuf!

El aire golpeó mi cara. Sin poder tener el tiempo de pensarlo siquiera, nuestros cuerpos volaron al aire con una potencia similar a ser disparado por un arco. Mientras nos sosteníamos de la cola del dragón, esta se agitaba de izquierda a derecha durante su carrera afuera del agujero. El fondo circular del hoyo se volvió distante muy rápidamente.

— ¡Liz! ¡¡Sostente!!

En respuesta a la voz de Kirito, me aferré a su cabeza en un trance. La luz solar que brillaba en las crestas de hielo que nos rodeaban se volvió cada vez más brillante con la tonada del sonido de los vientos cortantes cambiando con sutileza... en ese momento en que pensé que el mundo explotó en un resplandor blanco, fuimos transportados al exterior del orificio.

El momento en que abrí mis entrecerrados ojos, una vista aérea del vasto 55to piso se extendió por debajo de mí.

Directamente abajo de mí estaba una hermosa montaña nevada en forma de cono. Y un poco más lejos, una pequeña villa. Más allá del vasto campo de nieve y el espeso bosque, los techos puntiagudos de cada casa del distrito principal se unían juntos. El escenario donde todos esos estaban destellando, golpeados por la radiante luz solar, hizo que incluso yo me olvidara del terror, y sin querer exclamé entusiasmada.

—Waa...

—¡¡Sí~!!

Kirito también grito muy alto, y soltó su mano derecha de la cola del dragón. Me cargó como a una niña y se dejó llevar por la inercia, danzando por los cielos.

El vuelo duró solo por unos cuantos segundos, y aun así se sintió como diez veces eso. Creo que estaba sonriendo. Las intensas luces y vientos estaban barriendo a través de mi corazón. Mis emociones estaban siendo sublimadas.

—Kirito... ¡¡Sabes, tú!!

Grité con todo mi corazón.

— ¡¿Qué?!

—¡¡Me-me gustas!!

— ¡¿Me lo repites?! ¡¡No te escuche!!

—¡¡No es nada!!

Trepándome con fuerza a su cabeza, exploté en risas. Finalmente, este momento, el cual se sintió casi como un milagro, terminó, y nos acercábamos al suelo. Girando para dar una última vuelta, Kirito abrió ampliamente sus piernas y tomó una postura de aterrizaje.

La nieve hizo un sonido crujiente al volar por los aires. Un largo deslizamiento. Abriéndonos camino a empujones a través de los cristales blancos como una barredora de nieve mientras desacelerábamos, finalmente nos detuvimos cerca de la cumbre montañosa.

—...Fiuu.

Kirito tomó un respiro de aire y me dejó sobre la tierra. Con reticencia, volteé mi cabeza y libré mis brazos de él.

Ambos miramos juntos hacia la dirección del gran agujero; el dragón, el cual parecía habernos perdido de vista, volaba lentamente en círculos por los cielos.

Kirito puso su mano en la espada en su espalda, desenfundándola un poco, pero inmediatamente después la regreso a su vaina con un chasquido. Con una leve sonrisa en su cara, miró al dragón y dijo suavemente.

—...Debiste estar enojado por todos aquellos que vinieron a cazarte hasta ahora. Una vez que el método para obtener el objeto se divulgue, la gente que venía a matarte también debería irse. Así que de ahora en adelante, vive sin preocupaciones.

...Estar frente a frente con un monstruo, el cual solo se movía acorde al algoritmo configurado por el sistema, y hacer tal cosa; eso era algo que hubiese pensado como estúpido hasta el día de ayer. Pero por alguna razón, de cierta forma, sentía que ahora podía acoger afablemente las palabras de Kirito en el interior de mi corazón. Alcanzándolo con mi mano derecha, me agarré gentilmente de la mano izquierda de Kirito.

Los dos observamos en silencio la escena mientras el dragón blanco volteaba su cabeza de un lado al otro, antes de soltar un solo aullido claro y descender a su nido. Llegó el silencio.

Poco después, Kirito miró en mi dirección, y habló.

—Bien entonces, ¿regresamos?

—Supongo que sí.

— ¿Quieres que vallamos con el cristal?

—...No, caminemos.

Respondí mientras sonreía y di un paso adelante sosteniendo la mano de Kirito. Entonces me di cuenta de algo y volteé a ver la cara de Kirito.

—Ah... la linterna y las bolsas de dormir y las otras cosas, se nos olvidaron, ¿no?

—Ahora que lo mencionas... Bueno, así está bien. Alguien podría darles uso.

Intercambiamos miradas y reímos, esta vez en serio, empezamos a caminar lentamente por el sendero de la montaña, siguiendo el camino a casa. Le di un rápido vistazo a las cercanías que nos rodeaban, los cielos estaban despejados, sin una sola nube en el cielo.

— ¡He vuelto!

Abrí vigorosamente la puerta de mi querida casa.

—Bienvenida.

A pesar de que la cajera NPC parada al otro lado del mostrador solo me estaba dando una respuesta educada a mi saludo, agité mi mano y me volteé, echando un vistazo a mi tienda. Solo me había alejado únicamente por un día, pero siendo lo bastante extraño, parecía refrescante.

Kirito, quien había ordenado comida para llevar del mismo puesto de ayer, entró a la tienda después de mí, con un hot dog sostenido en su boca.

—Ya es casi mediodía después de todo, así que simplemente pudiste haberlo comido en ese puesto.

Mientras voceaba mis quejas, Kirito sonrió de oreja a oreja mientras que ondeando su mano izquierda sacó una ventana.

—Antes de eso, ya hay que ponernos a hacerla, la espada.

Manipulando el inventario diestramente, él materializó el lingote de plata. Atrapándolo con cuidado, ignorando el origen del ítem por el momento, asentí.

—Es cierto, hagámoslo. Ven, vamos al taller.

Abriendo la puerta detrás del mostrador, los sonidos de los golpes secos del molino de agua se volvieron más notablemente ruidosos. Bajando la palanca en la pared, los fuelles empezaron a moverse, entregando aire al interior. El horno comenzó de inmediato a arder con un rojo vivo.

Dejé caer el lingote gentilmente en el interior del horno, y me volteé en dirección a Kirito.

—Una espada recta de una mano estará bien, ¿cierto?

—Sip. Cuento contigo.

Kirito asintió mientras se encontraba sentado en el banquito circular para visitantes.

—Entendido... Solo una pequeña advertencia, pero el resultado final tiene un aspecto aleatorio en él, así que no esperes mucho de ello, ¿bien?

—Solo tendríamos que volverlo a conseguir si falla. Esta vez con una cuerda.

—...Sí, una muy larga.

Recordando esa gran caída, se me escapó una sonrisa sin darme cuenta. Dejando caer mi mirada en el horno, noté que el lingote parecía haber sido calentado lo suficiente. Sacándolo con unas pinzas, lo puse sobre el yunque.

Tomé mi martillo de forja favorito de la pared, hice los preparativos en el menú, y le di otra ojeada a la cara de Kirito. En respuesta a su confirmación silenciosa, le sonreí, y levanté el martillo sobre mi cabeza grandiosamente.

Forjándolo con mi espíritu a la vez que golpeaba el metal que relucía carmesí; junto con un claro sonido de choque metálico, brillantes chispas se esparcían alrededor generosamente.

Dentro de la sección de forja en la Guía de Ayuda, acerca del proceso de manufacturación, “Dependiendo del tipo de arma que va a ser creada, y el rango del metal usado, el lingote necesitara ser golpeado un cierto número de veces”. Era todo lo que fue usado para describirlo.

En otras palabras, Durante el evento de estar golpeando el metal con el martillo, no había ninguna posibilidad para que la habilidad del jugador afectara en nada; así es como debería ser leído, pero habían todo tipo de rumores y teorías similares al ocultismo flotando por SAO, de que la precisión del ritmo de los golpes y el espíritu de pelea del herrero era capaz de manipular el resultado, tal así van las firmemente arraigadas opiniones del rededor.

Pienso en mí como una persona racional, pero solo puse fe en esta teoría tras mi largo tiempo de experiencia. Por lo tanto, perdería todo pensamiento extra cuando producía armas, concentrando mi conciencia en la mano diestra arrojando el martillo, golpeando sin parar con mi mente en blanco... eso es lo que yo creía.

Sin embargo.

Mientras golpeaba el lingote, produciendo refrescantes sonidos metálicos, varios pensamientos se arremolinaban en mi mente ahora, incapaces de irse.

Si la espada era hecha con éxito, y el pedido era terminado... Kirito naturalmente volvería a completar el juego en las líneas frontales, y no habría muchas oportunidades de vernos. Incluso si él viniera por el mantenimiento de su espada, eso sería una vez cada diez días en el mejor de los casos.

Algo como eso... no quiero algo como eso. Sentí una voz gritándolo en mi interior.

Mientras anhelaba por la calidez de otro... No, ese era el porqué, esa era la razón del porqué hasta ahora dudaba en acortar la distancia con cualquier jugador masculino en particular. Tenía miedo de que el solitario invierno dentro de mí cambiara por completo en amor. Eso no era verdadero amor, solo un delirio creado por un mundo de ilusión; eso era lo que yo pensaba.

Pero la noche anterior, mientras sentía la calidez desde la mano de Kirito, me di cuenta, de que esos sentimientos de duda eran las espinas imaginarias que me ataban. Yo soy yo misma... La herrera, Lisbeth, y al mismo tiempo, Shinozaki Rika. Kirito era igual. No un personaje de algún juego, sino un verdadero ser humano viviente. Por ende, mi amor por él; esos sentimientos también eran reales.

Si logro fraguar una espada satisfactoria, le confesaré mis sentimientos. Que quiero que esté a mi lado, que quiero que regrese a esta casa desde el laberinto, cada día, eso es lo que le diré.

Para el momento en que el lingote fue forjado, con su resplandor brillando más que nunca, los sentimientos dentro de mí también parecían haber sido fortalecido. Sentí mis sentimientos fluir por mi mano derecha, corriendo al interior del arma nacida desde el martillo.

...Y así, el momento finalmente llegó.

Ya no tenía idea de cuantas veces había ocurrido hasta ahora... probablemente en alguna parte entre doscientas o doscientas cincuenta veces... siguiendo de inmediato al sonido del martillo, el lingote dejó salir un muy notable y deslumbrante brillo blanco.

El objeto rectangular cambió su forma poco en poco mientras resplandecía. Empezó a empalidecer de la punta hasta el final, un bulto que se asemejaba a la empuñadura creció hacia al exterior.

—Ohh...

Dejando salir murmullos de asombro en un tono bajo, Kirito se levantó del banquito, y se acercó. Mientras lo mirábamos, estando parados uno al lado del otro, la generación del objeto fue completada en unos cuantos segundos, finalmente revelando la figura de una sola espada larga.

Hermosa; era una verdaderamente hermosa espada. Para ser una espada larga de una mano, era bastante maravillosa. La hoja era pálida, y aunque no tanto como un estoque, era delgada. Como si hubiese heredado la propiedad del lingote, podía ser vista en extremo ligeramente transparente. La hoja estaba coloreada de un enceguecedor blanco. La empuñadura era plateada, con un pequeño toque de azul.

«Un mundo donde la espada simboliza al jugador»; como si apoyara esa frase prometida, la variedad de armas puestas en SAO era extravagantemente numerosa. Si alguien fuera a listar los nombres peculiares de las armas incluidas en cada categoría desde el principio, se decía que lo más probable fuera que tendría un largo de miles de líneas.

A diferencia de un RPG normal, la diversidad de esos nombres distintivos se extendía cada vez más a la vez que el rango de las armas incrementaba. Las armas de bajo rango, por ejemplo, dentro de las espadas largas de una mano, «Espada de Bronce», «Espada de Acero»; espadas con tales nombres sin chiste, un sinnúmero de ellas existían en este mundo; pero, para las armas de alto rango, tales como el uno por ciento aquí justo ahora, tomando alguna como la «Lambent Light» de Asuna por ejemplo, lo más seguro es que solo haya una en el mundo, literalmente un objeto único en su tipo.

Por supuesto, estoques con el mismo nivel de habilidad, sin importar si son creadas por jugadores o sean la recompensa de algún monstruo, probablemente existan. Pero cada una de ellas tiene un nombre diferente, poseyendo apariencias diferentes. Y con eso, las armas de alto nivel tienen un cierto encanto en ellas, convirtiéndose en algo así como un compañero con el cual compartes tu espíritu.

Como el nombre del arma y apariencia son decididos por el sistema, incluso nosotros, los manufactureros, no lo entendemos por completo. Levanté la espada que brillaba encima del yunque... o al menos, lo intenté; fui sorprendida por el peso, inadecuado para su elegante apariencia externa. Tenía un requerimiento de fuerza física que no era inferior a la espada negra que Kirito sostenía, el «Elucidator». Forzando mi espalda, la cargué contra mi pecho con un gemido.

Sacando un dedo de mi mano derecha que sostenía la base de la hoja de la espada, le di un solo clic. Miré al interior de la ventana emergente que se alzó de su superficie.

—Bueno, su nombre parece ser «Dark Repulser». Es la primera vez que he oído eso, así que no creo que sea mencionada en la lista de la tienda de información de momento... Toma, pruébala.

—Bien.

Kirito asintió y, estirando su mano diestra, se agarró de la empuñadura de la espada. La levantó con acciones que no parecían afectadas por su peso. Ondeando su mano izquierda para sacar el menú principal, él manipulo la figura de equipamiento, indicando la espada blanca. Con esto, la espada seria equipada a Kirito en el sistema, permitiendo que sus potenciales numéricos sean confirmados.

Pero Kirito cerró el menú de inmediato, y habiendo tomado varios pasos hacia atrás, la cambió a su mano izquierda, blandiéndola unas cuantas veces con un sonido silbante.

— ¿...Qué tal?

Pregunté sin retraso. Kirito examinó la hoja por un corto momento en silencio, pero... poco después, puso una gran sonrisa de oreja a oreja.

—En verdad que es pesada... es una buena espada.

— ¡¿De verdad?! ...¡¡Bien!!

Asumí una pose triunfante con mi mano derecha sin pensarlo. Con la mano estirada, golpeé contra el puño derecho de Kirito.

Llevaba rato que no me sentía de esta manera.

Hacía mucho... durante el tiempo en que me ponía a vender en un puesto ambulante en la calle principal del decimo piso, me sentí así cuando mis armas imprudentemente fabricadas fueron elogiadas por los clientes. Estoy tan feliz de haberme vuelto una herrera, eso era lo que con toda honestidad sentía, desde el fondo de mi corazón por ese instante. Cuando continúe mejorando mis habilidades y avancé a hacer negocio solo con los jugadores de alto nivel, me había olvidado de este sentimiento antes de que me diera cuenta.

—... Era un problema con mi corazón, eeh... todo en si...

A las palabras que se escaparon por descuido, Kirito inclinó su cabeza con una mirada curiosa.

N-no, no es nada... Dejando eso de lado, vallamos a tomar algo en algún lado. Estoy hambrienta.

Alzando mi voz para esconder mi vergüenza, empujé los hombros de Kirito detrás de él. Pensaba salir del taller en esa postura, pero... una pregunta vino a mí de repente.

—... Oye.

— ¿Hmm?

Kirito miró para atrás por encima de su hombro. Eso que colgaba de su espalda; la espada negra de una mano.

—Ahora que lo pienso... en el principio, tú dijiste, una espada igual a esta, ¿no? Esa blanca es ciertamente una buena espada, pero no creo que haya mucha diferencia con la de recompensa. ¿Por qué necesitarías dos espadas que se parecen entre ellas?

—Aah...

Kirito se dio la vuelta, mirándome a mí con una expresión que mostraba que él estaba dudando en hacer algo.

—Bueno, no lo puedo explicar todo. Si no me vas a preguntar nada más que eso, te lo puedo decir.

— ¿Qué te traes? Haciéndote el interesante.

—Retrocede un poco.

Después de que di unos pasos hacia atrás hasta las paredes del taller, con la espada blanca aun colgando, Kirito desenvainó la espada negra, de su espalda con sonido agudo, con su mano diestra.

—¿...?

No pude comprender sus intensiones. Después de haber manipulado la figura de equipamiento hace poco, con el sistema actual, su estatus equipado debería ser solo la espada en la mano zurda; estar agarrando otra arma en su mano derecha no debería ser de ninguna utilidad en todo caso. Al contrario, con algo que era considerado un estado de equipamiento irregular como eso, no sería posible activar las habilidades de espada.

Echándole una ojeada a mi confundido rostro por un mero instante, Kirito tranquilamente asumió una postura con las espadas diestra y siniestra. La espada derecha al frente, la espada izquierda detrás. Bajando un poco sus caderas, y con eso, en el mero siguiente segundo.

El efecto explotó en un destello escarlata, pintando el taller con su color.

Las espadas en las manos de Kirito se alternaron, atacando su delantera con una velocidad que no podía ser seguida por la vista. El sonido de algo cortando el viento, esos sonidos ejerció presión en el mismísimo aire, y a pesar de no estar dirigido a nada en realidad, los objetos dentro del cuarto vibraron

Eso era obviamente una técnica con la espada preparada por el sistema. Pero... ¡nunca había oído hablar de nada como una habilidad que use dos espadas!

Delante de mí, parado sin moverse ni un centímetro mientras yo recuperaba el aliento, Kirito levantó su cuerpo silenciosamente, habiendo terminado la técnica de ataques consecutivos que probablemente alcanzó a encadenar diez golpes.

Despejando ambas espadas... regresando solo la espada en su mano derecha a su espalda, me miró a la cara y habló:

—Y bien, así son las cosas... Necesitaré una funda para esta espada. ¿Puedo elegir una?

—Ah... Cla-claro.

De nuevo, ¿cuántas veces he quedado anonadada por Kirito? Aunque para ahora ya debería estar acostumbrada, por el momento, decidí tragarme mis dudas, estirando mi mano hacia la pared, que mostraba el menú de la casa.

Desplazándome por la pantalla de almacenamiento, di un vistazo a través del resumen de las reservas de fundas que coleccioné de artesanos a los que era cercana. Escogiendo una bastante similar a la equipada en la espalda de Kirito, hecha de cuero negro, la materialicé.

Después de que le puse un pequeño logo de mi tienda, se la di a Kirito. Y él, habiendo metido la espada blanca en el interior de la funda con un sonido breve, abrió una ventana y la guardó.

— ¿...Así que es un secreto? Eso de recién.

—Hmm, bueno, sí. No le cuentes a nadie, ¿correcto?

—Lo entiendo.

La información de habilidades es una de las más grandes cuerdas salvavidas, así que si él me pide que no pregunte, no perseguiré el asunto. Por otro lado, estaba feliz de que él al menos me permitió darle aún que sea un vistazo a su secreto, y asentí con una pequeña sonrisa.

—... Bien entonces.

Kirito puso sus manos en sus caderas y su semblante cambió.

—Esto sería el final de mi pedido. Te voy a pagar por la espada. ¿Cuánto será?

—Aah, sobre eso...

Me mordí mis labios por un momento... y verbalicé la respuesta que siempre había estado hirviendo en mi interior.

—No necesitaré, ninguna paga.

— ¿...Eh?

—A cambio de eso, quiero que Kirito me haga su herrera exclusiva.

Los ojos de Kirito mostraron unas ligeras señales de sorpresa.

— ¿...A que, te refieres con eso, exactamente...?

—Cuando quiera que termines de ir a completar el juego, ven a visitar, y déjame darle mantenimiento a tu equipo... Todos los días, desde ahora en adelante, sin falta.

Mis latidos se intensificaron sin límites. Ya sea que si este fuera un sentimiento de mi cuerpo virtual, o quizás mi verdadero corazón, también, estuviera al igual palpitando de la misma forma... me preguntaba de eso en una esquina de mi mente. Mis mejillas estaban en llamas. Para este momento cada milímetro de mi cara debió haberse puesto completamente rojo.

Incluso Kirito, quien siempre mantuvo su cara de póquer, pareció haberse dado cuenta del significado detrás de mis palabras, y volteó su cara roja al suelo por la timidez. Siempre había pensado en él como alguien mayor, pero después de verlo en este estado, parecía como que él era de la misma generación, o quizás menor que yo.

Reuní todo mi valor y di un paso adelante, agarrándome de su brazo.

—Kirito... Me...

Lloré esas palabras tan alto como la vez que escapamos del nido del dragón, pero ahora que hablaba de ello, mi lengua se reusaba a moverse. Seguí mirando el interior de las negras pupilas de Kirito, deseando que una sola palabra saliera de una forma u otra... fue entonces.

La puerta del taller se abrió forzosamente. Solté la mano de Kirito por reflejo, y salté.

—¡¡Liz, estaba tan preocupada!!

La persona, quien corrió adentro justo después de ese instante, me abrazó con la misma fuerza como si me arrollara con su cuerpo entero mientras gritaba con una gran voz. Ese largo cabello color avellana danzó suavemente por el aire.

—Ah, Asuna...

Asuna continúo hablando sin pausar, viendo mi cara muy de cerca, atrapada en una expresión atónita, en todo momento.

—Los mensajes no te llegaban; tu posición en el mapa no podía ser rastreada; sin mencionar que tus clientes regulares no sabían nada al respecto, así que ¡¿a dónde fuiste la noche anterior?! Incluso fui hasta el Castillo de Hierro Negro para cerciorarme, ¡¿sabes?!

—Pe-perdón. Es que me quedé atorada en un laberinto por un rato...

— ¡¿Un calabozo?! Liz, ¡¿fuiste sola?!

—Nah, con esta persona...

Apunté en la dirección diagonalmente detrás de Asuna con mi mirada. Asuna giró sobre sí, y después de notar al espadachín vestido en negro parado ahí, con aspecto aburrido, ella se congeló con sus ojos y boca abiertos e inexpresivos. Seguido de eso, en una voz un octavo más alto...

— ¡¿Ki-Kirito-kun?!

— ¡¿Eeh?!

Esta vez, era mi turno de estar asombrada. Volteé a ver a Kirito, quien estaba parado derecho, justo como Asuna.

Él carraspeó un poco, y habló mientras levantaba su mano derecha.

— ¿Qué tal, Asuna? A pasado tiempo... o no, supongo. ¿Un par de días?

—S-sí... que sorpresa. Ya veo, así que viniste de inmediato. Si me lo hubieses dicho, pude haber venido contigo.

Asuna escondió sus palmas detrás de ella, y rio con timidez, dando golpecitos en el piso repetidamente con el tacón de sus botas. Atisbé esas mejillas ligeramente teñidas con un tono rosa de flor de cerezo.

Y comprendí la situación entera.

No era una mera coincidencia lo que trajo a Kirito a esta tienda. Manteniendo esa promesa conmigo, Asuna recomendó este lugar... a la persona en su corazón.

Entonces, ¿que debería hacer...? ¿Solo que debería hacer?

Todo lo que se arremolinó en círculos dentro de mi mente, fueron esas palabras. Sentí como si el calor de todo mi cuerpo estuviera siendo lentamente drenado desde la punta de mis pies. No puedo sentir nada de fuerza. No puedo respirar. Las emociones se acumularon, sin ninguna manera de liberarlas...

Dándose la vuelta para estar frente a la rígida yo, Asuna habló de manera casual:

—Este sujeto, ¿te dijo algo grosero Liz? Él probablemente te pidió alguna u otra cosa absurda, ¿cierto?

Y con eso, ella inclinó su cabeza un poco hacia el lado.

—Eh... pero, eso significaría que, ¿estuviste con Kirito-kun la noche pasada?

—Bue... bueno...

Di un paso adelante en ese instante, tomé la mano derecha de Asuna, y abrí la puerta del taller de un empujón. Miré a donde Kirito por un momento, y al intentar no ver su cara hablé con rapidez.

—Por favor espera un poco. Ahorita regresamos, así que...

Jalé la mano de Asuna de esa manera, saliendo a través del mostrador. Cerrando la puerta, salimos de la tienda pasando por los espacios entre los exhibidores.

—Espera, espera, Liz, ¿qué sucede?

A pesar de oír la voz inquisitiva de Asuna, me dirigí en silencio hacia la calle principal, caminando a un paso rápido. Simplemente ya no podía soportar más el quedarme en frente de Kirito. Si no me escapaba, parecía ser que acabaría por comprender que estaba perdida.

Como al parecer ella había notado mi estado anormal, Asuna me siguió en silencio sin decir otra palabra. Dejé en libertad la mano de la chica gentilmente.

Nos encontrábamos en la calle lateral que iba al este, caminamos por un corto tiempo, y encontramos un pequeño café al aire libre que se miraba como si estuviera siendo escondido por la alta pared de piedra. No había ni un solo cliente. Escogí una mesa en la orilla, y me senté en una silla blanca.

Asuna echó un vistazo a mi cara mientras se sentaba en el lado opuesto, sin dar ninguna impresión de sus pensamientos.

— ¿...Qué sucede, Liz...?

Me esforcé para juntar el minúsculo vigor que pude, poniendo una gran sonrisa en mi cara. La misma sonrisa de siempre, la que usaba en las veces que alegremente intercambiábamos chismes.

—... Bueno, esa es la persona, ¿no...?

Cruzando mis brazos, me incliné para mirar el rostro de Asuna.

— ¿E-eeh?

— ¡La que le gusta a Asuna!

—Ah...

Asuna dejó caer su mirada, sus hombros parecieron encogerse. Y asintió con sus mejillas sonrojadas.

—... Sí.

Con un fuerte latido, mientras que ignoraba el dolor agudo que se encajaba en mi pecho, mostré una amplia sonrisa de oreja a oreja una vez más.

—Bueno, él ciertamente es una persona extraña; una realmente rara.

— ¿...Kirito-kun hizo algo...?

Junté todo mi poder y respondí asintiendo con la cabeza, a la Asuna de aspecto preocupado.

—Él solo fue y rompió la mejor espada en mi tienda así sin más.

—Wah... lo-lo siento...

—No es realmente algo por lo que Asuna tenga que disculparse.

Viendo a Asuna quien estaba cruzando sus manos como si hubiese realizado la hazaña ella misma, algo muy profundo en mi pecho palpitó aún más.

Solo un poco más... es solo por un poco más, sigue adelante, Lisbeth.

Susurrándome a mí misma en mi corazón, de alguna manera logré mantener mi sonrisa.

—Bueno, como sea, para crear el tipo de espada solicitada por esa persona, resultó ser que un metal raro era necesario, así que fuimos a los pisos superiores para conseguirlo. Y durante eso, nos quedamos atorados en una pequeña trampa, como veras; tuvimos unos problemas para escapar, y es por eso que no volví.

—Así que fue por eso... solo debiste haberme llamado, ah, los mensajes tampoco podían ser enviados, ¿huh...?

—Debí haber invitado a Asuna para que viniera también, perdón por eso.

—No, el gremio tenía actividades de avance ayer, así que... así que, ¿hiciste la espada?

—Ah, sip. Cielos, no me gustaría hacer esta clase de trabajo tan problemático otra vez.

—Definitivamente deberías de cobrarle un muy alto precio por eso.

Empezamos a reír al mismo tiempo.

Mantuve una pequeña sonrisa en mi cara, y mencioné un último comentario.

—Bueno, él es extraño, pero ciertamente no una mala persona. Te estaré echando ánimos, así que da lo mejor de ti, Asuna.

Eso fue el límite. El final de mis palabras tembló.

—S-sí, gracias...

Al momento que Asuna asentía, inclinó su cabeza al lado y miró a mi cara. Antes de que ella pudiera ver lo que estaba oculto bajo mis parpados, me paré de golpe, y hablé.

—Ah, ¡oh no! Te-tengo una cita pendiente para ir a comprar algunos materiales. ¡Iré al centro del pueblo por un rato!

—Eh, en la tienda... ¿Qué pasará con Kirito-kun?

— ¡Ve y hazle compañía, Asuna! ¡Cuento contigo!

Me di la vuelta, y empecé a correr. Miré a Asuna, detrás de mí, y le hice señas con mi mano apresuradamente. No podía voltear hacia ella de ninguna manera.

Después de que corrí en dirección a la plaza del portal, hasta llegar a un lugar de donde no podía ver ese café al aire libre, tomé la primera bifurcación, doblando hacia el sur. Me mantuve a la orilla del pueblo, buscando por áreas sin jugadores, corriendo con determinación sin pausa.

Cuando mi vista se distorsionaba, limpiaba mis ojos con mi mano derecha. Limpiándolos una y otra vez mientras corría.

Para cuando me di cuenta, había llegado al lugar justo antes de los muros de castillo que rodeaban al pueblo. Delante de las gentilmente curveadas paredes que se estiraban, grandes árboles estaban plantados en espacios regulares entre ellos. Entré debajo de la sombra de uno de ellos, quedándome quieta con mi mano sobre su tronco.

—Uguu... Uu...

Mi voz se escapó e mi garganta, sin el más mínimo intento de amortiguarla. Las lágrimas que había forzado a retroceder con desesperación, corrieron continuas una tras otra, desapareciendo mientras chorreaban por mis mejillas.

Era la segunda vez que lloraba desde que vine a este mundo. Desde la vez que entre en pánico y lloré el día que inicie sesión por primera vez, me convencí a mi misma de que jamás lloraría de nuevo. Pensé que no necesitaba estas lágrimas, fluyendo forzosamente debido al sistema de expresión de emociones. Pero nunca había sentido lágrimas más febriles, más dolorosas que las que corrían por mis mejillas justo ahora, ni siquiera esas que fluyeron en el mundo real.

Cuando estaba hablando con Asuna, hubo una sola cosa que nunca logre sacar. “También me gusta esa persona”, esas palabras casi salieron incontables veces. Sin embargo, era imposible que pudiera decirlas.

En el taller, el instante en que vi a Kirito y Asuna voltearse para hablar el uno con el otro, entendí que no había lugar para mí al lado de Kirito. Eso era porque... en la montaña nevada, había expuesto la vida de Kirito al peligro. Nadie puede estar al lado de esa persona, excepto por quien poseyera un corazón igual de fuerte. Es verdad... como por ejemplo, alguien como Asuna...

Los dos estaban conectados por una ponderosa fuerza atrayente, tanto como el emparejado entre una meticulosamente fabricada espada y funda. Eso fue en plenitud lo que sentí. Y sobre todo lo demás, Asuna había estado pensando constantemente en Kirito por incontables meses, y con el arduo trabajo que ella puso para estrechar el espacio entre ellos de poco en poco, día tras día, no había manera de que yo llegara e hiciera algo como interponerme a mi misma entre esa relación de repente.

Es cierto... yo había conocido a Kirito por no más que un solo día entero. Yendo a una aventura a la que estaba desacostumbrada con una persona desconocida, mi corazón solo debió ser sorprendido por eso. No era la verdad. Esos no eran mis verdaderos sentimientos. Si fuera a enamorarme, no me apuraría; reflexionándolo lentamente... yo debí siempre, siempre pensar en ello de esta forma.

Y aun así, solo ¿por qué no paran de fluir estas lagrimas?

La voz de Kirito, sus acciones, todas esas expresiones que él había mostrado en esas veinticuatro horas pasaron flotando delante de mis parpados cerrados una detrás de la otra.

Las sensaciones de él rosando mi cabello, tomándome de mi brazo, su mano apretando la mía. Su calidez, el calor del latir de su corazón... a medida que esas hirvientes recolecciones pasaron a través de mí, un dolor agudo resonó muy en lo profundo de mi pecho.

Olvídalo. Fue todo un sueño. Lávalo todo con estas lágrimas.

Sosteniéndome con fuerza sobre el tronco de un árbol al lado del camino, lloré. Mirando al suelo mientras sofocaba mi voz, continúe llorando. Esas lagrimas en el mundo real se habrían secado tarde o temprano, pero parece ser que esos ardientes líquidos desbordándose de mis ojos no tenían intensiones de dejar de fluir jamás.

Y... por detrás de mi, esa voz vino.

—Lisbeth.

Todo mi cuerpo tembló con un susto al momento que mi nombre era llamado. Esa tierna y gentil voz, aún con ecos de su tono original de chico.

Debe ser un sueño. No hay forma de que él pueda estar aquí. Pensando eso, volteé mi cabeza hacia arriba, sin siquiera molestarme en limpiar mis lagrimas.

Kirito estaba parado allí. Los ojos dentro de esos flequillos negros, mostrando un dolor de profunda pena única en él, me miraron a mí. Miré brevemente esos ojos, y pronto murmuré con un temblor en mi voz.

—... eso no está bien, venir aquí justo ahora. Y yo que también iba a volver a la energética Lisbeth de siempre en solo un poco más.

—...

Kirito dio un paso al frente en silencio; intentó alcanzarme con su mano derecha. Agité mi cabeza un poco, deteniéndolo.

— ¿...Cómo es que encontraste este lugar?

Al escuchar esto, Kirito reflexionó, y apuntó en dirección al centro del pueblo.

—Desde por allá...

En la punta de aquel dedo estaba, muy lejos de aquí, la aguja de la iglesia, construida opuesta a la plaza del portal, sobresaliendo por encima de las olas de edificios.

—Miré por todo el pueblo, y te encontré.

—Je, je.

Mis lágrimas continuaron corriendo en silencio como antes, pero después de escuchar la respuesta de Kirito, una sonrisa flotó en mi boca.

—Eres tan ridículo como siempre, ¿huh?

Incluso esa parte de él... me gustaba. Hasta un punto sin remedio.

Sentí otro arrebato de sollozos más acumularse dentro de mí. Y yo lo contuve frenéticamente.

—Perdona, estoy... bien, ¿ves? Date prisa y regresa con Asuna de una vez.

Al momento que logré decir eso y estaba a punto de darme la vuelta, Kirito continuó con sus palabras:

—Yo...yo quería agradecerte Liz.

— ¿Eh...?

Ofuscada por el inesperado comentario, me quedé mirando su cara.

—...Yo, en el pasado, hubo un tiempo cuando los miembros de mi gremio fueron aniquilados... con eso, decidí que nunca jamás, me volvería a acercar a otros.

Kirito frunció el ceño brevemente, mordisqueándose los labios.

—Eso es el porqué, usualmente, evitaba formar grupo con quien quiera que fuera. Pero, ayer, el momento en que Liz me invito a hacer esa búsqueda, acabo bien por alguna razón. Me pasé pensando todo el día lo extraño que era. ¿Cómo es que yo me encontraba caminando junto a esta persona...?

Me olvide del dolor en mi pecho por un instante, echándole un vistazo a Kirito.

Eso significaba... eso significaba, que yo fui...

—Hasta ahora, sin importar quien preguntara, los rechacé a todos. Cuando aquellos que conocía... no, incluso aquellos cuyos nombres ni siquiera conocía, solo por ver a otros pelear, me congelaba del terror. No podía evitar el solo querer huir. Eso es en su mayoría por qué siempre me he recluido a mi mismo en lo más recóndito de lo más recóndito del frente de batalla, a donde la gente rara vez llegaba... Cuando caímos en ese hueco, yo incluso pensé que sería mejor morir juntos que ser el único que quedara; eso definitivamente no es una mentira.

Él mostró una leve sonrisa. Se sintió como si una ilimitada cantidad de auto-condena yacía profunda dentro, arrebatándome el aliento.

—Pero sobreviviste. Fue inesperado, pero el hecho de que fui capaz de vivir con Liz me hizo realmente feliz. Y, esa noche... cuando me diste tu mano, todo yacía desnudo. La mano de Liz era tibia... esta persona aún está viva, eso fue lo que pensé. Yo, y todos los demás también, nosotros en definitiva no existimos solo con el fin de acoger la muerte algún día; yo creo que vivimos con el fin de seguir viviendo. Así que... gracias, Liz.

—...

Esta vez, una verdadera sonrisa se alzó desde muy en lo profundo de mi corazón. Conducida por una emoción fuerte y misteriosa, abrí mi boca:

—Yo era igual... yo era igual; siempre he estado buscando por eso. Por un algo especial y verdadero, en este mundo. Para mí, esa fue la calidez de tu mano.

De repente, aquella espina de hielo que perforó muy en lo profundo de mi corazón se derritió gentilmente, eso fue similar a como se sentía. Mis lágrimas ya también habían cesado hace algún rato. Por un corto periodo de tiempo, nos quedamos viendo el uno al otro en silencio. Esa sensación que apareció durante la vez que volamos hizo su entrada una vez más, rosando nuestros corazones por un mero instante, y desvaneciéndose.

Fui recompensada. Eso es lo que creí.

Las palabras de Kirito justo entonces envolvieron los fragmentos rotos de mi amor que se habían partido en pedazos, y las sentí hundirse en algún lugar muy en lo profundo de mí.

Con rapidez parpadeé una vez, quitándome de encima las pequeñas gotas, y abrí mi boca para hablar con una sonrisa.

—Esas palabras de hace poco, asegúrate de que Asuna las escuche también. Esa chica también está sufriendo. Ella quiere la calidez de Kirito, después de todo.

—Liz...

—Estoy bien.

Le asentí con la cabeza suavemente, agarrándome de mi pecho con mis manos.

—Esta fiebre va a aguantar por solo un rato más. Así que... por favor, Kirito, acaba con este mundo. Me asegurare de trabajar duro hasta entonces. Pero, cuando volvamos al mundo real...

Sonreí de oreja a oreja con una risa traviesa.

—Iremos directo a la ronda dos con eso.

—...

Kirito sonrió también, dándome una gran aprobación. Luego, ondeó su mano izquierda, abriendo una ventana. Justo cuando me preguntaba que estaba tramando, el «Elucidator» fue removido de su espalda, almacenándola en su inventario. Seguido de eso, manipuló su figura de equipamiento, materializando una nueva espada en su lugar. El «Dark Repulser», la espada blanca llena de mis emociones.

—De ahora en adelante, esta espada será mi compañera. La cuenta será... pagada en el otro mundo.

—Oh, tú lo has dicho. Te va a llegar con un muy buen precio.

A la vez que intercambiábamos risas, chocamos nuestros puños derechos uno contra el otro.

—Bueno, regresemos a la tienda. Asuna debe estar cansada de esperar... Y me está dando hambre también, de todos modos.

Dije eso, y empecé a caminar después de pararme en frente de Kirito. Por una última vez, limpié mis ojos con firmeza, esparciendo lo que quedaba de las lágrimas aún en las esquinas de mis ojos, y ellas se desvanecieron en gotas de luz.

Parte 4 Editar

Hoy se notó mucho más el frio que en otros días,

Entré a mi taller mientras me frotaba las manos. Jalando la palanca de la pared, calenté mis manos cerca del horno que había encendido de inmediato, ardiendo al rojo vivo. Por lo menos los sonidos de golpes secos del molino de agua permanecían iguales, pero el inicio del invierno, que era justo ahora, ya era así de frío. Si la mitad del invierno aún estaba por venir y el pequeño arrollo en la parte de atrás se congelaba, estaba preocupaba acerca que pasaría conmigo.

Medité con fuerza por un corto rato antes de volver a la realidad con un susto, y consulté mi agenda. Todavía había ocho objetos apilados en la lista de órdenes para entregarse hoy. El día muy pronto llegaría a su fin si no me apuraba a acabarlos.

La primera orden era una espada recta de una mano de la categoría de peso ligero. Ojeé por mi lista de lingotes, escogiendo poco después uno que tenia una buena relación entre el presupuesto y el rendimiento, y lo arrojé dentro del horno.

Para este punto en el tiempo, mi maestría con el martillo había incrementado, e incluso puse mis manos en algunos nuevos metales, así que he sido capaz de sacar constantemente armas de alto nivel. Seleccionando un tiempo en cuanto el fuego se había calentado a una temperatura adecuada, puse el lingote sobre el yunque. Preparando el martillo, lo dejé caer con gran vigor.

Pero, ahora que hablábamos de espadas rectas de una mano... ninguna sola espada era capaz de exceder aquella espada en particular que forjé en el verano pasado de este año. Ese hecho era frustrante, y al mismo tiempo, un alivio.

Esa espada que tenía enterrados fragmentos de mi corazón estaba probablemente arrasando energéticamente con todo a través del muy lejano frente de batalla nuevamente hoy. Aunque de hecho, cada tanto tiempo, la atiendo en esta misma piedra de afilar frente a mis ojos, a diferencia de armas normales, la transparencia de la hoja parecía incrementar con el uso. Por alguna razón, no se parecía a los consumibles numéricos que se acababan tarde que temprano; se sentía más como que se rompería en pedazos una vez que su deber fuera a ser cumplido... eso fue lo que predije.

Pero bueno, eso probablemente era aún un futuro que no estaría aquí muy pronto. La línea frontal estaba ahora en el septuagésimo quinto piso. Esa espada aún tendría que trabajar por mucho más tiempo. En la mano diestra de esa persona... la mano de Kirito.

Para cuando me percaté, se veía como que ya había lo terminado de golpear por el requerido número de veces; el lingote empezó a cambiar su forma y brilló con una luz roja. Observé este mágico instante pasar aguantando el aliento, y tomé la espada que pronto apareció para examinarla.

—... Promedio, creo.

Murmurando así, la coloqué sobre la mesa de trabajo. Sin retraso alguno, empecé a tomar el siguiente lingote. Esta vez era un hacha de dos manos, con enfoque en su alcance...

Mucho tiempo después del inicio de la tarde, de alguna manera logré terminar todas las órdenes, y me paré. Moviendo mi cabeza de un lado al otro en círculos, estiré mi cuerpo con vigor. Al momento que tomaba un respiro de alivio, una pequeña foto colgando de la pared entró a mi vista.

Haciendo una seña de paz mientras estábamos abrazadas, Asuna y yo. Al lado de Asuna, parado un escalón más abajo, estaba Kirito con una sonrisa torcida. Fue tomada en frente de este edificio. Alrededor de hace medio año... cuando llegaron las noticias de la boda de los dos.

No importa quien te lo fuera a preguntar, esos dos desde luego que estaban hechos el uno para el otro, pero llegar a esa meta les tomó eventualmente toda la mitad de un año. Me estaba impacientando, e intenté meter mi nariz en su relación de varias maneras, y cuando por fin fui informada de las noticias de su boda al final, estaba muy feliz por ellos. Pero aun así... sentía un minúsculo dolor desgarrador.

Aún veo lo que pasó esa noche en mis sueños. Recordando esa única noche de ensueño que brilló como una humilde gema dentro de estos dos años con apenas algún altibajo.

—...Aun así...

Eso ciertamente fue asombroso, Lo murmuré de este modo en mi corazón, y tracé con suavidad la foto con mi dedo. Aun cuando me consideraba a mí misma como una realista racional, el pensar que tuviese un carácter tan poco reservado era algo que ni siquiera yo había notado para nada.

—Siempre te había amado, hasta el final.

Dándole una palmadita firme a cierto punto en la foto, cambié mis pensamientos. Preguntándome si podría hacer una comida simple para mi tardío almuerzo, o quizás comer afuera por primera vez en un tiempo, pisé fuera de mi tienda... fue entonces que pasó.

Un efecto de sonido que nunca había escuchado hasta ahora resonó con mucho ruido desde arriba; un sonido semejante a un despertador de campanas... volteé de inmediato al techo, pero parecía que el sonido provenía de mucho más alto, retumbando desde la dirección de los pisos superiores.

Estaba a punto de salir corriendo apresuradamente, cuando sucedió algo que me sorprendió aún más. Aunque la razón detrás de esto era obvia, la cajera NPC, quien estaba parada tras el mostrador, sin necesitar ni un solo día de descanso desde la apertura de la tienda, de repente se desvaneció sin hacer un solo ruido.

—¡¿...?!

Parpadeé mis ojos, y me quedé viendo al espacio donde la chica estaba parada hasta hace poco, pero no había señal alguna de que regresara. La situación estaba poniéndose más y más complicada.

Para mí, quien se abrió paso al exterior tambaleando, una experiencia incluso más extraordinaria hizo que me quedara parada sin mover ni un pelo.

En el fondo del piso superior que se extendía, unos cien metros arriba, justo delante de ese techo gris estéril... gigantescas letras rojas estaban suspendidas, muy pegadas las unas de las otras. Me les quedé viendo absorbida por ellas; las dos líneas en ingles, «Warning», y, «System Announcement», estaban alineadas en un patrón cuadrado.

—Anuncio del... Sistema...

Era una escena que había visto antes. Era imposible que lo hubiera olvidado. Dos años atrás, en el día en que este juego de la muerte inició, el mismo preciso espectáculo apareció detrás de aquel avatar sin cuerpo que anunció el cambio de las reglas a los diez mil jugadores.

Finalmente viendo a mis alrededores después de quedar congelada por varios segundos enteros, noté que muchos otros jugadores, volteando arriba al piso superior mientras estaban parados derechos, justo como yo. Frunciendo el ceño al sentir algo acerca de esta escena, la razón llegó al instante a mi mente.

Por lo general, mientras caminas por las calles, habría NPCs haciendo ventas a domicilio; ni uno solo estaba alrededor. Creo que lo más probable era que desaparecieron al mismo tiempo que cuando la cajera de mi tienda lo hizo, pero... solo ¿por qué...?

De repente, el sonido de alarma se detuvo. Después de un momento de silencio, esta vez, lo que vino fue una delicada voz femenina, con el mismo alto volumen.

[Ahora estaremos anunciando un aviso urgente para todos los jugadores]

Era completamente diferente de la voz del Game Master, Kayaba Akihiko, de dos años atrás, siendo una voz sintética artificial con sonidos de ruidos electrónicos mezclados en ella. Era obviamente un anuncio que llegaba a todo el sistema del juego, pero con casi ninguna presencia de la administración en SAO, esta era la primera vez que oía un anuncio hecho a través de esos medios. Tensé mis orejas para poder escuchar mientras contenía mi aliento.

[El juego ahora entrará a un modo de administración forzado. Todas las apariciones de monstruos e objetos serán suspendidos. Todos los NPC serán despachados. El HP de todos los jugadores quedará fijo a su cantidad máxima.]

¿Un error del sistema? ¿Acaso apareció alguna falla fatal...?

Eso fue lo que pensé por un instante. Mi corazón se encontraba atrapado por la inquietud. Pero en el siguiente momento...

[Tiempo Estándar de Aincrad, noviembre séptimo, catorce-cincuenta-cinco, el juego ha sido completado.]

...Y la voz del sistema lo reporto de esa forma.

¿El juego, ha sido completado?

No pude entender el significado de esas palabras por varios segundos. Los otros jugadores alrededor del mismo modo, estaban quietos con sus caras congeladas. Sin embargo, al escuchar la línea que le seguía, todos ellos saltaron.

[Todos los jugadores cerraran sesión en secuencia. Por favor, sean amables de esperar en su posición actual. Repito...]

Súbitamente, gritos de alegría y enormes ovaciones similares de alegría brotaron. La tierra, no, todo el Castillo Flotante de Aincrad tembló. Todos estaban abrazándose entre ellos, rodando por la tierra, gritando con fuerza con sus manos alzadas hacia los cielos.

Yo no me moví, no dije ni una palabra, estaba simplemente parada en frente de mi tienda. De alguna forma logre levantar mis manos, y cubrieron mi boca.

Así que él lo logró. Él... Kirito lo logró. Con su imprudencia de siempre...

Eso era lo que yo creía. Después de todo, el principal frente de batalla aún se encontraba en el septuagésimo quinto piso, pero con el juego completado de esta manera, este absurdo e irreflexivo acto de temeridad fue definitivamente hazaña de Kirito.

Sentí como si escuchara tenues murmullos cerca de mis orejas.

...Yo, mantuve mi palabra...

—Sí... sí... finalmente, lo lograste...

Con eso, unas ardientes lágrimas se desparramaron desde mis ojos. Sin molestarme por limpiarlas, empujé mi mano derecha a lo alto con todas mis fuerzas, saltando de arriba abajo sin detenerme.

— ¡¡Ooooh!!

Cubriendo mi boca con mis manos, así como alcanzarlo, quien debería estar en los muy lejanos pisos superiores, grité tan fuerte como pude.

—¡¡Nosotros vamos, definitivamente a encontrarnos otra vez, Kirito~!! ¡¡...Te amo!!


Traducción:

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La Chica del Rocío del Alba Editar

(Aincrad 22do Piso, Octubre 2024)

Parte 1 Editar

Asuna siempre ha fijado su alarma despertadora a las siete cincuenta.

Si te preguntaras por qué a una hora tan imprecisa, era debido a que la alarma de Kirito sonaba justo a las ocho. Despertar diez minutos de antemano y contemplarlo dormido a su lado, mientras aun se encontraba en la cama, era su pasatiempo.

Esta mañana, Asuna una vez más despertó con el melodioso sonido de los instrumentos de viento de madera y continúo recostada, mirando fijamente el rostro durmiente de Kirito mientras sostenía su cabeza en sus manos.

Hace medio año ella se enamoró. Hace 2 semanas que se volvieron compañeros para completar el juego. Y tan solo seis meros días habían pasado desde que se casaron y se mudaron aquí, dentro del bosque del vigésimo segundo piso. A pesar de ser la más amada, sin duda aún muchas cosas relacionadas con Kirito se encontraba en la oscuridad. Por ejemplo, cuando ella miraba su cara adormilada, ella se volvía poco a poco menos segura de su edad.

Solo un poco antes, debido a la naturaleza indiferente y distante de Kirito, había imaginado que debería ser un poco mayor que ella. Sin embargo, la visión de Kirito en un sueño profundo, exprimía tal ingenua inocencia, que solo podía verse como un joven muchacho, no mayor que ella.

Preguntar por algo como su edad probablemente... no sería un problema. No obstante, irrumpir en asuntos del mundo real era mal visto, y además, los dos ya eran marido y mujer. Más que la edad, conocerse otra vez después de volver al mundo real, intercambiar información desde verdaderos nombres y direcciones hasta detalles de contacto, sería mucho más fiable.

Sin embargo, Asuna no era capaz de decidirse a decir eso en voz alta.

Ella tenía miedo de que después de hablar de cuestiones del mundo real, esta “vida de casados” se sentiría como nada más que un endeble producto de su imaginación. Para la Asuna actual, su única y más importante realidad eran esos gentiles días en este hogar forestal; aunque se volviera imposible escapar de este mundo, con sus cuerpos reales acogiendo a la muerte, todavía estaría satisfecha, al ser capaz de continuar viviendo de esta manera hasta el momento final, falleciendo sin remordimientos.

Eso era el por qué ella no despertaría de este sueño todavía... pensándolo así, Asuna estiró su mano con suavidad y acarició el rostro durmiente de Kirito.

Aun así, sin duda era una infantil cara dormida.

Ciertamente no había ninguna necesidad de dudar de la fuerza de Kirito en ese momento. La extraordinaria cantidad de experiencia acumulada jugando durante el periodo de prueba beta, así como las estadísticas numéricas adquiridas a través de las continuas peleas, y el usar eso eficientemente, su juicio y determinación. Él quizás habrá perdido contra el líder de los Caballeros de la Sangre, Heathcliff «La Espada Sagrada», pero Kirito era el jugador más fuerte del que Asuna tenía conocimiento. Sin importar que tan nefasto se pueda poner el campo de batalla, ella nunca se sentiría nerviosa con él a su lado.

No obstante, a la vez que miraba al acurrucado Kirito estando acostado, de alguna manera, la sensación de que era como un ingenuo y frágil hermano menor hervía dentro de ella, luchando por escaparse de su pecho. La sensación de que ella debía protegerlo.

Respirando gentilmente, Asuna se acercó, cubriendo el cuerpo de Kirito con su brazo. Suavemente susurró.

—Kirito-kun... te amo. Quédate conmigo para siempre, ¿sí?

En ese momento, Kirito tembló un poco, abriendo sus parpados muy despacio. La pareja intercambio miradas, con sus caras justo de frente la una de la otra.

—¡¡Waa!!

Asuna se replegó frenéticamente. Cambiando a una postura de rodillas sobre la cama, habló mientras su rostro se ruborizaba.

—Bu-bue-buenos días, Kirito-kun... ¿Acaso... escuchaste eso de hace poco...?

—Buenos días. ¿Hace poco...? Eh, ¿Acaso sucedió algo?

En frente de Kirito, quien se levantó y respondió mientras ahogaba un bostezo, Asuna sacudió sus manos salvajemente de un lado al otro.

—N-no, ¡No pasó nada!

Terminando con un desayuno de huevos estrellados con pan de centeno, ensalada y café, y de limpiar la mesa en un par de segundos, Asuna juntó sus manos.

— ¡Bien! ¿Donde jugaremos hoy?

—Oh, tú.

Y Kirito puso una sonrisa pervertida.

—No hables de algo como eso tan abiertamente.

—Pero todos los días han sido muy divertidos, ¿sabes?

Esos fueron los reales y puros pensamientos de Asuna.

El solo recordar traía memorias dolorosas, pero durante el año y medio, desde el tiempo en que se volvió una prisionera de SAO hasta cuando se enamoro de Kirito, Asuna había forjado y endurecido su corazón.

Sacrificando el sueño para fortalecer el nivel de sus habilidades, siendo elegida como la sub- líder del gremio de limpieza, Los Caballeros de la Sangre, se había sumergido dentro de los laberintos a un paso lo bastante rápido como para causar que incluso los miembros a veces se rindieran.

Todo lo que estaba en su corazón era únicamente el completar el juego y escapar; y por ende, ella concluyó con que toda aquella actividad no relacionada con la causa era inútil.

Con esos pensamientos corriendo a través de su mente, Asuna no pudo evitar el lamentar no haber podido tropezarse con Kirito antes. Los días después de haberlo conocido eran tan vibrantes, tan llenos de sorpresas que superaban incluso su vida previa en el mundo real. Si era con él, todo el tiempo gastado aquí podía ser considerado como raras experiencias.

Eso era el por qué Asuna, finalmente siendo capaz de tener un día donde ambos podían pasar tiempo juntos, todos y cada segundo en sí podían ser tomados como una preciosa joya. Quería ir, como una pareja, a más y más lugares juntos, y hablar acerca de muchos temas diferentes.

Asuna puso sus manos en su cintura y habló mientras hacia un puchero.

— ¿Entonces Kirito-kun no quiere ir a algún lugar y jugar?

En respuesta a eso, Kirito sonrió ampliamente y ondeó su mano izquierda, desplegó un mapa. Cambiándolo a modo visible, se lo presentó a Asuna. La disposición de los bosques y lagos del piso se mostraban en éste.

—Justo por aquí.

Lo que fue apuntado era la esquina de un bosque, no muy lejos de su casa.

Siendo uno de los pisos inferiores, el vigésimo segundo piso era naturalmente bastante amplio. Era posible que el diámetro del área completa fuera de hasta ocho kilómetros de largo. Un colosal lago existía en el centro y en la costa sur yacía el pueblo principal, la “Aldea Coral”. En la costa norte estaba el laberinto. El resto del área estaba cubierta de hermosos bosques coníferos. La pequeña casa perteneciente a Asuna y Kirito estaba en un área en el borde sur del piso, y lo que Kirito se encontraba apuntando en este momento estaba al noreste, aproximadamente a dos kilómetros de lejanía.

—Bueno, es acerca de un rumor que escuche ayer en la aldea... en esta parte, donde el bosque se pone más espeso... “eso” parece salir.

— ¿Hah?

A la sutil sonrisa de Kirito, Asuna le respondió dudosamente.

— ¿Qué sale?

—... Un fantasma.

Quedando sin habla por un momento, preguntó tímidamente.

—... Quieres decir, ¿un monstruo del tipo astral? ¿Algo como un espectro o una banshee?

—Nop, este es real. Un jugador... es decir, un espíritu humano. Aparentemente femenino.

—Aah...

Asuna hizo una mueca involuntariamente. Para temas como este, Asuna estaba segura de ser peormente afectada que una persona promedio. Se le daban lo bastante mal como para inventar cualquier excusa con tal de no ir a completar el laberinto del viejo castillo, que se extendía sobre el sexagésimo quinto y el sexagésimo sexto piso, famoso por su tema de horror.

—Pe-pero verás, esto es el mundo virtual de un juego. Algo como... la aparición de un fantasma, algo como eso nunca podría pasar.

Forzándose a sí misma a mantener su sonrisa, comenzó a protestar con vehemencia.

—Que tan cierto es eso, me pregunto...

Pero Kirito, quien sabía que Asuna era débil contra los fantasmas, continúo entusiasmado a la ofensiva.

—Por ejemplo... un jugador que murió dejando cosas sin cumplir, poseyendo el Nerve Gear que aún tiene pegado y prendido... vagando por el campo, noche tras noche...

— ¡Ya deten—!

—Buajaja, perdón por eso, fue solo una mala broma. Bueno, dudo que un espíritu realmente aparezca, pero si vamos a ir a alguna parte, es mejor que sea al lugar con la mayor oportunidad de que pase algo interesante, ¿cierto?

—Aaah...

Haciendo un puchero con sus labios, Asuna desvió su mirada al exterior de la ventana.

A pesar de que el invierno llegará pronto, el clima en serio que era bueno. La luz solar parecía cálida y gentil, lloviendo a chorros sobre el césped del jardín. Un tiempo de lo más inadecuado para eventos tales como la aparición de un fantasma. Debido a la forma en que Aincrad estaba construido, aun cuando era imposible ver el sol directamente por excepción de temprano por la mañana y al anochecer, gracias a la adecuada iluminación ambiental, el campo se encontraba vívidamente alumbrado.

Asuna se dio la vuelta de regreso a Kirito y le respondió, con su cabeza sostenida muy en alto.

—Muy bien, vamos. Para demostrar que no hay manera de que algo como un fantasma pueda existir en verdad.

—Y no se diga más...Si no lo encontramos hoy, la próxima vez iremos en mitad de la noche, ¿sí?

—¡¡Ni lo sueñes!!... No haré nada de comida para un abusivo como ese.

—Gah, tacha eso. No escuchaste nada.

Dándole a Kirito una última mirada con el ceño fruncido, Asuna irrumpió en una amplia sonrisa y rio.

—Bien, acabemos con los preparativos. Estaré asando el pescado, así que Kirito-kun, corta el pan, ¿bien?

Rellenando rápidamente una lonchera con hamburguesas de pescado, eran las nueve en punto de la mañana cuando salieron de la casa.

Pisando el césped en el jardín, Asuna se dio la vuelta de regreso a Kirito y hablo:

—Oye, déjame montarme en tus hombros.

— ¡¿Qué te deje montar en mis hombros?!

Kirito reacciono frenético, devolviendo la pregunta.

—Es que, estar siempre viendo desde la misma altura se vuelve aburrido. Debería ser pan comido con el parámetro de fuerza física de Kirito-kun, ¿cierto?

—Bien, eso podría ser verdad... cielos, ¿pues qué edad tienes...?

— ¡La edad no tiene nada que ver en esto! ¿No está bien? No es como si alguien estuviera viendo.

—Es-está bien, supongo...

Atónito, Kirito se puso en rodillas con su espalda vuelta hacia Asuna mientras sacudía su cabeza. Levantando su falda, ella puso sus piernas sobre los hombros de Kirito.

—Ahí está. Pero, me asegurare de golpearte si miras atrás, ¿bien?

— ¿Acaso no estás siendo poco razonable...?

Gruñendo por la situación, Kirito se alzó hábilmente, resultando en una elevación instantánea en el punto de vista.

— ¡Waa! Mira, ¡Incluso puedes ver el lago desde aquí!

—¡¡No puedo verlo!!

—Entonces lo haré por ti más tarde también.

—...

Poniendo sus manos en la cabeza de Kirito, quien estaba decaído por el agotamiento de los eventos actuales, Asuna habló.

—Ahora, ¡es tiempo de zarpar! ¡Con rumbo al noreste por el norte!

Riendo felizmente abordo de los hombros de Kirito, quien continuaba caminando hacia adelante, a Asuna le fue posible percibir cuan preciosos eran estos días, siendo capaces de vivir juntos. Podía creer de todo corazón que este era el tiempo en que se había sentido más “viva” de todos los diecisiete años de su vida.

Caminando por el sendero... bueno, Kirito era el único que en verdad estaba haciendo todo el esfuerzo, pero... Cerca de diez minutos después, uno de los numerosos lagos que pintaban el vigésimo segundo piso finalmente apareció. Quizás atraídos por el buen clima, ya había varios jugadores quienes estaban ahí desde temprano, navegando en el lago, con señuelos colgando en el agua. El sendero seguía el borde del lago, ascendiendo, a bastante distancia de la orilla del lago. Pero a medida que se acercaban, los jugadores que les notaron se voltearon y les saludaron con la mano. Parecía que todos los que les vieron les sonrieron e incluso algunos se rieron con ganas.

—...¡¡Esto no es como si nadie nos esté mirando, en absoluto!!

—Ajaja, así que había gente por aquí... Oye, Kirito-kun, salúdalos también.

—De ninguna manera haré eso.

Y a pesar de sus quejas, Kirito no mostraba señal de querer bajarla. Asuna entendió que en realidad estaba divertido por este cambio de eventos.

El sendero pronto se ladeo cuesta abajo, hacia la derecha, dirigiéndose al interior del profundo bosque. Zigzagueando a través del espacio entre los enormes arboles coníferos que se asemejaban a cedros, alzándose sobre todo lo demás, paseaban alegremente. El susurro de las hojas, el murmullo de un riachuelo, el cantar de los pajaritos. Todos esos sonidos servían como complementos para el escenario boscoso, teñido en los colores del otoño.

Asuna volteo sus ojos hacia las copas de los arboles, que se encontraban más cerca de ella que de costumbre.

—Los árboles en verdad son grandes... Oye, ¿crees que puedas treparlos...?

—Hmm... hmm...

En respuesta a la inquisitiva de Asuna, Kirito pensó al respecto por un rato.

—Es probable que este dentro de los límites del sistema... ¿Quieres intentarlo?

—Nah, dejémoslo para la próxima...Pero hablando de trepar.

Asuna estiró su cuerpo mientras montaba sobre los hombros de Kirito y miró hacia los bordes exteriores de Aincrad, a través de los espacios entre los árboles.

—Esas cosas por los bordes, las que se ven como soportes, están conectadas todo el camino hasta el siguiente piso, ¿cierto? Me pregunto... ¿Qué pasaría si las escaláramos?

—Ah, intente eso antes.

— ¡¿Eeh?!

Encorvando su cuerpo, se volteó y miró a Kirito.

— ¿Por qué no me invitaste también?

—Bueno, eso fue de cuando aún no nos conocíamos así de bien.

— ¿Qué? Eso es solo porque Kirito-kun seguía escapándose.

—... ¿De-de verdad hacia eso?

—Así es. Siempre intentaba invitarte, pero ni siquiera estabas dispuesto a acompañarme por un té.

—E-eso fue... bu-bueno, dejando eso de lado.

Encarrilando la conversación, que había empezado a tomar un giro extraño, de regreso al tema original, Kirito continuó.

—Si lo fueras a juzgar basándote únicamente en los resultados, fue un fracaso. Escalarlo por las partes donde las rocas estaban más escarpadas fue sorpresivamente fácil, pero después de escalar por eso de unos ochenta metros, me salió un mensaje de error, diciéndome, “no puedes ir más allá de esta área” y me puse de malas.

—Ajaja, así que tal y como se esperaba, hacer trampa no funciona, huh.

—No es cosa de risa. Mis manos se me resbalaron del susto y me caí esplendorosamente...

— ¡¿E-eh?! ¿Qué por lo general no morirías por algo como eso?

—Sí. Pensé que estaba perdido. Si hubiese sido otros tres segundos más lento con ese Cristal de Teletransporte, me hubiera convertido en un nuevo recluta en la lista de jugadores muertos en acción.

—Cielos, eso fue peligroso. Asegúrate de no repetirlo, ¿Bien?

— ¡Eso es lo que yo quería decir!

Deambulando mientras intercambiaban su conversación sin sentido, el bosque se volvía cada vez más denso. Incluso los gritos de las elusivas aves alrededor, así como la luz del sol, que se filtraba a través de las copas de los arboles, empezaron a desvanecerse.

Cuando Asuna estaba volteando a ver a sus alrededores una vez más, preguntó a Kirito.

—Oye, ese... lugar en ese rumor, ¿hacia dónde es exactamente?

—Bueno, esta por...

Kirito ondeo su mano, orientándose en el mapa.

—Ah, estamos bastante cerca. Llegaremos en unos pocos minutos.

—Hmm... oye, acerca de este caso, ¿había algún detalle al respecto?

En realidad no quería oír del asunto, pero el no saber nada la ponía igual de inquieta, instigándola a preguntar.

—Bueno, mas o menos una semana atrás, un jugador carpintero pareció haber venido por aquí para reunir algunos troncos. La madera que puede ser recolectada de este bosque es de bastante buena calidad, y mientras el jugador estaba absorto en la tarea, se puso oscuro... Él se apresuró por regresar, pero cubierto por las sombras de los arboles...vio una blanca visión fugaz.

—...

Esto ya era el límite de Asuna, pero Kirito continuo sin piedad alguna.

—El jugador se puso nervioso pensando que era un monstruo, pero aparentemente, no lo era. Era un humano, o más bien, una pequeña niña, como él la había descrito. Largo cabello negro en prendas blancas. Caminando lentamente hacia la arboleda. Si eso no era un monstruo, solo podía ser una jugadora, pensó el jugador, mirándola con detenimiento.

—...

—Pero no había un cursor.

—Ee...

Un suave grito se escapó involuntariamente de la garganta de Asuna.

—No hay manera de que eso sea posible. A pesar de que pensó eso, el jugador se acercó. E incluso le hablo. Al hacerlo, la niña ceso todo movimiento... y se dio vuelta hacia él poco a poco.

—E-es-so e-es s-su...

—Entonces, el hombre finalmente lo notó. La niña, como la luz lunar brillaba en sus ropas blancas, los arboles a su lado...podían ser vistos justo a través de ella.

— ¡¡—!!

Ahogando un grito, Asuna se sujetó con fuerza del cabello de Kirito.

—Será mi fin si se da la vuelta, pensó él y corrió. Cuando finalmente se alejó lo bastante para ver la luz de la aldea, él supuso que estaba a salvo y se detuvo... respirando con dificultad, se volteo a ver atrás...

— ¡¿—a?!

—Y no había nadie ahí. Y vivió feliz por siempre.

—... ¡¡K-Ki-Kirito-kun, eres un idiota—!!

Bajando de un salto de los hombros de Kirito, Asuna levantó su puño, preparándose en serio para soltarle un puñetazo contra su espalda... en ese mismo momento.

Muy adentro de las profundidades del bosque, sombrío, a pesar de ser medio día, a cierta distancia de la pareja, algo blanco les espiaba desde el lado de un tronco de los arboles coníferos.

Asaltada por un aura espeluznante, Asuna se congeló del miedo. Aunque no tanto como Kirito, las habilidades de percepción de Asuna también estaban bastante bien refinadas con la experiencia. Activando pasivamente el uso de la habilidad, podía mejorar la claridad de lo que se enfocara.

Algo blanco aparentaba estar revoloteando en el viento. No era una planta. Ni una roca. Sino ropa. O puesto a detalle, era un vestido de una pieza con líneas distintivas. Y asomándose por el dobladillo del vestido había dos delgadas y largas... piernas.

La chica se quedó quieta. Casi como Kirito la había descrito, era una niña vestida con un vestido blanco de una pieza, inmóvil, observando en silencio a la pareja.

Sintiéndose débil a medida que su conciencia se le escapaba, Asuna más o menos logró abrir su boca. Dejando salir un susurro áspero.

—Ki... Kirito-kun, por allá.

Kirito siguió rápidamente la mirada de Asuna. Y de inmediato, él también, se congeló.

—Es-esto tiene que ser una mentira...

La niña no se movió. Parada cerca de diez metros lejos de la pareja, su mirada estaba fija sobre ellos. En ese mismo momento, Asuna se preparó, pensando que ella definitivamente se desmayaría si la niña se acercara aunque fuera un poco.

El cuerpo de la niña se tambaleo... temblorosamente. Como una muñeca mecánica que se quedo sin energía, ella cayó al suelo, sin ningún movimiento diferente de un ser viviente. Un ligero ruido sordo resonó con gentileza.

—No hay...

En ese instante, Kirito entrecerró sus ojos.

—¡¡No hay manera de que algo como eso sea un fantasma!!

Y corrió mientras gritaba.

— ¡Es-espera, Kirito-kun!

A pesar de las plegarias por que se detuviera de parte de Asuna, quien quedó atrás, Kirito se apuró a donde la niña caída, sin siquiera mirar atrás.

—¡¡Oh dios!!

Asuna se paró con reticencia y fue tras él. Aun cuando su corazón seguía temblando, nunca había oído hablar de un fantasma que pudiera desmayarse y caer. Eso no podía ser ninguna otra cosa más que un jugador.

Atrasada por varios segundos, al alcanzar la sombra bajo el árbol conífero, encontró a la niña ya acunada dentro de los brazos de Kirito. Estaba todavía inconsciente. Sus ojos, sombreados por unas largas pestañas, aun estaban cerrados, con sus brazos colgando débilmente hacia el suelo. Mirándola con todo detenimiento su figura, envuelta en su vestido de una pieza, Asuna confirmó que no era translúcida en modo alguno.

— ¿Se-se encuentra bien?

—Hmm...

Kirito habló, dándole un vistazo a la cara de la niña.

—Bueno, para ser franco... No hay necesidad de respirar en este mundo, y los corazones tampoco laten...

Dentro de SAO, la mayoría de las funciones fisiológicas de los humanos pueden ser reproducidas, pero son omitidas. Es posible tomar un respiro deliberadamente, junto con la sensación del aire fluyendo a través de tus vías respiratorias, pero los avatares no tienen la necesidad de respirar de manera subconsciente y no lo harán. De igual forma, para el latido del corazón, a pesar de que la sensación de que este late más fuerte con la tensión o la emoción, no había forma de sentir el de otros.

—Pero aun así, ella no se está desvaneciendo... así que debería seguir con vida, me imagino. Pero esto... ciertamente es extraño.

Terminando su comentario, Kirito inclino su cabeza al lado.

— ¿Qué es lo extraño?

—Ella no puede ser un fantasma, viendo que puedo tocarla de esta forma. Pero aun así, el cursor... no está saliendo...

—Ah...

Asuna una vez más concentró su vista en la figura de la niña. Sin embargo, el cursor de color que definitivamente aparecería cuando objetos dinámicos en Aincrad, tales como los jugadores, monstruos, o incluso NPC, eran apuntados, no lo hizo esta vez. Este era un fenómeno que nunca había sucedido hasta ahora.

— ¿Tal vez sea, un bug, o algo como eso?

—Es probable que sí. En una situación como esta, uno por lo general llamaría por un GM en un juego de red común y corriente, pero no hay ningún GM en SAO... aun así, no es solo el cursor. Para una jugadora, se ve demasiado joven.

Eso era verdad. El cuerpo sostenido por los brazos de Kirito era inusitadamente pequeño. No parecía ser mayor a los diez años de edad. Se suponía que había una restricción de edad mientras configurabas el Nerve Gear, antes de siquiera poder registrarte, prohibiendo a los niños, probablemente por debajo de los trece años, de ser capaces de usarlo.

Asuna estiro su mano con suavidad, cepillando la frente de la niña. Se sintió ligeramente fría y suave al tacto.

— ¿Por qué hay... una niña, así de joven, en SAO...?

Mordiendo con firmeza sus labios, Kirito habló a la vez que se levantaba.

—Por el momento, no podemos simplemente abandonarla. Deberíamos ser capaces de descubrir algo cuando ella despierte. Hay que llevárnosla de regreso con nosotros.

—Si, tienes razón.

Kirito se levantó mientras sostenía a la pequeña en sus brazos. Asuna dio una rápida mirada a sus alrededores, pero al ser incapaz de encontrar nada además de un gran tocón pudriéndose, no logro descubrir la razón de la presencia de la muchachita en esa área.

Corrieron casi todo el camino, pero la niña no recuperó su conciencia, incluso después de que salieron del bosque y regresaron a la casa. Recostándola sobre la cama de Asuna y cubriéndola con una manta, se sentaron juntos en la cama adyacente, perteneciente a Kirito.

Hubo una quietud momentánea en el aire, antes de que Kirito rompiera el silencio con toda tranquilidad.

—Bien, si hay algo de lo que podemos estar seguros, es de que ella no es un NPC ya que la pudimos traer hasta aquí.

—Si... eso es cierto.

Los NPC bajo el control del sistema tienen sus posiciones fijas dentro de un cierto rango de coordenadas y, por lo tanto, no pueden ser movidos acorde a los deseos de los jugadores. Si intentaban tocarlos o sostenerlos, la ventana de reporte de abuso podría ser disparada dentro de unos segundos, dándoles una dolorosa descarga y mandándolos a volar.

Asintiendo un poco a la aprobación de Asuna, Kirito siguió con sus deducciones.

—Además, tampoco podría ser la apertura de algún tipo de búsqueda. Si ese fuera el caso, la ventana debería haberse actualizado al momento en que la tocamos... en otras palabras, esta niña debería ser una jugadora, que se perdió... o al menos, esa debería ser la conclusión más razonable.

Desviando su mirada rápidamente en dirección a la cama, él continúo.

—Sin un cristal a la mano, y quizás sin siquiera saber cómo moverse en el lugar, creo que ella nunca se había venturado a salir al campo, y solo se quedo dentro de la «Ciudad del Inicio». No sé por qué viajo hasta un lugar como este, pero en la Ciudad del Inicio, podríamos encontrar a alguien que la conozca... quizás incluso ahí podrían estar sus padres o guardianes.

—Sí. Pienso igual. No creo que una pequeña tan joven como ella podría siquiera entrar por sí misma. Debió haber venido con su familia o alguien similar... aunque en verdad espero, que ellos estén a salvo.

Con un esfuerzo aparente en esa ultima línea, Asuna se volteo de frente a Kirito.

—Oye, se recuperará, ¿verdad?

—Ah. Si no ha desaparecido todavía, aun tendría que estar conectada al Nerve Gear. Su condición debería ser semejante a estar dormida. Así que por eso, tarde o temprano, ella despertara... Eso creo.

Asintiendo con la cabeza vigorosamente, las palabras de Kirito estaban teñidas con esperanza.

En cuanto Asuna se levantó, se arrodilló al lado de la cama donde la muchachita estaba durmiendo, y extendió su mano derecha, acariciando con gentileza la cabeza de la pequeña.

Ella claramente era una niña hermosa. Más que una chica humana, su presencia podría decirse estar más cerca a la de una hada. Su complexión era similar a la composición del alabastro, delicado y blanco como la nieve. Su largo cabello negro brillaba con elegancia, y con sus rasgos de apariencia exótica, ella sin lugar a dudas sería encantadora si fuera a abrir sus ojos y sonreír.

Kirito se acercó también, agachando su cuerpo al lado de Asuna. Estirando tímidamente su mano derecha, peinó el cabello de la niña.

—No parece que tenga diez... ¿Quizás alrededor de ocho?

—De ser así... ella es la jugadora más joven que haya conocido.

—Eso es verdad. Una vez me encontré con una domadora de bestias antes, pero incluso ella tenía por alrededor de unos trece años de edad.

Reaccionando instintivamente a algo de lo que ella nunca había escuchado, Asuna fijo su mirada en Kirito.

—Hmm, así que tenías una linda amiga como esa, huh.

—Ah, solo intercambiamos correos de vez en cuando... n-no, eso es todo, ¡No hay nada más que eso!

—Me pregunto. Kirito-kun es torpe, después de todo.

Y volteó para otro lado bruscamente.

Como si él sintiera que la conversación tomaba rumbo hacia una dirección extraña. Kirito se levantó y habló.

—Ah, ya es muy tarde. Vallamos a comer.

—Acerca de esa historia, después me aseguraré de explicarte claramente todos los detalles más tarde, bien.

Mirando a Kirito una vez más, Asuna también se puso de pie, riendo mientras decidía hacer el tema a un lado por el momento.

—Bien, comamos lo que está en la lonchera. Iré a hacer un poco de té.

La tarde de finales del otoño transcurrió pacíficamente, e incluso llegó la hora para que la luz carmesí, que les inundaba desde el sol en el borde externo, se desvaneciera, pero la niña aun no despertaba de su letargo.

A la vez que las cortinas fueron cerradas y la lámpara en la pared encendida, Kirito casualmente había regresado de su viaje a la aldea. Sacudiendo su cabeza en silencio, transmitió el fracaso en encontrar alguna pista sobre la pequeña.

Al no estar en el mejor de los humores para disfrutar una cena animada, la pareja opto por un refrigerio sencillo de sopa y pan, y Kirito comenzó su tarea después de buscar en los distintos tipos de periódicos que había comprado.

A pesar de que se les conoce como periódicos, resultaban diferentes a aquellos del mundo real, pedazos de papel atados entre sí, pero en su lugar, era simplemente una sola pieza de pergamino, con un tamaño similar a la de una revista. Es representado de una manera similar a la pantalla de la ventana del sistema, y al editarlo como un sitio web, puede ser usada para organizar y mostrar la información acumulada.

Los contenidos también, eran idénticos a un sitio de tutoriales administrado por jugadores, comprendiendo varios temas: noticias, manuales de principiantes, FAQ, una lista de objetos, etc. Dentro de esos, también estaba una de Perdidos y Encontrados / sección de Preguntas y Respuestas, donde la pareja fijó su atención. Pensaron que había una posibilidad de que alguien estuviera buscando una niña. Pero...

—... ¿Nada, eh?...

—Nada, huh...

Gastando diez minutos para revisar el periódico entero, los dos intercambiaron miradas y aflojaron la tensión sobre sus hombros. No había nada más que ellos pudieran hacer más que esperar por que la niña finalmente despertara y explicara las circunstancias.

En una noche normal, ambos se quedarían despiertos hasta tarde teniendo conversaciones sin significado, jugando juegos simples, algunas veces incluso dando una caminata nocturna, o un sin número de otras actividades que ellos hacen en más raras ocasiones, pero ninguno estaba de humor para hacer algo esta noche.

—Hay que irnos a dormir.

—Hmm. Supongo que sí.

Asuna reconoció las palabras de Kirito con un asentir de su cabeza.

Apagando las luces de la sala de estar, se dirigieron al dormitorio. Como la niña estaba ocupando una de las camas, tendrían que dormir juntos... bueno, ese ya había ocurrido cada noche, pero... y se cambiaron a sus pijamas con rapidez.

La lámpara en el dormitorio también estaba apagándose, y la pareja se recostó en la cama.

Kirito ciertamente poseía varias habilidades extrañas y únicas y parecía ser que la de caer dormido como tronco estaba incluida entre ellas. Cuando Asuna se sintió con ganas de querer hablar y volteó; ya estaba ahí el regular sonido de la respiración durante el sueño.

—Oh dios.

Murmurando suavemente su desaprobación, se volteó hacia el otro lado, de frente a la cama donde la muchachita estaba durmiendo. En la pálida oscuridad azul, la pequeña de cabello negro aun estaba tan profundamente dormida como antes. Aunque nunca había hecho un esfuerzo consiente por pensar acerca del pasado de la niña, sus pensamientos de poco en poco divagaron en esa dirección mientras la continuaba observando.

Si ella había estado viviendo hasta ahora con un guardián, como sus padres o hermanos, eso estaría bien. Sin embargo, en el caso de que ella haya venido sola a este mundo y había gastado esos dos años en el terror y el aislamiento... para una pequeña de apenas ocho o nueve años de edad, esos días debieron ser insoportables. Si ella estuviera en esa situación, probablemente no habría sido capaz de mantener su cordura.

No será que... Asuna salto hacia la peor conclusión posible. Quizás, la razón por la que ella estaba deambulando en ese bosque y cayó inconsciente fue debido a algún problema causado por la condición de su mente. Por supuesto, no había psiquiatras en Aincrad; tampoco había ningún administrador del sistema de quien buscar ayuda. La predicción más optimista para la terminar el juego aun estaba al menos a medio año de distancia, y de todas formas nada podía ser logrado con solo el esfuerzo de Asuna y Kirito. Debido al hecho de que ambos actualmente estaban ausentes del frente de batalla, el número de jugadores a su nivel seria reducido en dos, y crear un grupo balanceado seria más difícil también.

Sin importar que tan profundamente estuviera sufriendo la chica, ella no tenía la habilidad de salvarla... Dándose cuenta de eso, Asuna fue golpeada por un dolor agonizante en su pecho. Inconscientemente abandonó la cama y se movió al lado de la pequeña durmiente.

Cepillando el cabello de la muchachita por un corto momento, Asuna retiró la manta con suavidad y se recostó a su lado. Con sus dos brazos, abrazó con fuerza su pequeño cuerpo. Aun cuando la niña no se movió ni una sola pulgada, su expresión pareció suavizarse, y Asuna le susurró muy bajito.

—Buenas noches. Sería lindo, si mañana despertaras...

Parte 2 Editar

Bañada en la blanca luz matutina, una gentil tonada fluyó dentro de la somnolienta conciencia de Asuna. Era su alarma despertadora con el sonido de un oboe tocando. Envuelta por la vaga sensación de estar a punto de despertar, Asuna se sumergió dentro de la melodía, de alguna manera llena de nostalgia. Dentro de poco, los refrescantes ecos de los instrumentos de cuerda, encabezado por el ritmo del clarinete fluyendo sobre los demás, en conjunto a una tenue voz tarareando...

— ¿Tarareando?

Ella no era la cantante, por lo que Asuna abrió sus ojos de golpe.

Dentro de sus brazos, la niña de cabello negro mantenía sus parpados cerrados... Tarareando en conjunto con la melodía de la alarma de Asuna.

La chica no falló ni una sola nota. No obstante, eso era imposible. Como Asuna había puesto la alarma a ser audible solo para ella, no había posibilidad de que alguien pudiera lograr una hazaña tal como cantar en conjunto con la melodía dentro de su mente.

De todos modos, Asuna decidió dejar esa duda de lado por ahora. Más importante que eso...

—Ki-Kirito-kun, oh por dios, ¡¡Kirito-kun!!

Sin moverse una pulgada, llamó a Kirito, durmiendo en la cama de atrás. Pronto hubo señas de Kirito murmurando suavemente mientras despertaba.

—... Días. ¿Pasó algo?

— ¡Apúrate y ven!

Los silenciosos crujidos de las tablas del piso. Desplazando su mirada sobre Asuna encima de la cama, Kirito ensanchó sus ojos también de inmediato.

— ¡¿Esta cantando...?!

—S-Sí...

Asuna agitó suavemente a la chica en sus manos y le llamó.

—Oye, despierta... abre tus ojos.

La niña dejó de mover sus labios. Poco después, sus largas pestañas temblaron débilmente, y se alzaron muy despacio.

Con unos llorosos ojos negros, miró directamente dentro de los ojos de Asuna, justo frente a ella. Parpadeando varias veces, abrió sus casi descoloridos labios solo un poco.

—Aa... uu...

La voz de la niña resonó, como las delicadas vibraciones de la plata, un hermoso sonido fugaz. Asuna se sentó, aun sosteniendo a la chica.

—... Gracias al cielo, despertaste. ¿Sabes algo acerca, bueno, qué fue lo que te pasó?

Cuando le habló, la niña mantuvo su silencio por varios segundos, meneando su cabeza en movimientos pequeños y cortos.

—Ya veo... ¿Cuál es tu nombre? ¿Puedes decirlo?

—Nom... bre... Mi... nombre...

Cuando la niña inclinaba su cabeza, un mechón de su brillante cabello negro cayó sobre su mejilla.

—Yu... i. Yui. Ese es... nombre...

— ¿Así que, Yui-chan? Ese es un bonito nombre. Yo soy Asuna. Y esta persona es Kirito.

Mientras Asuna volteaba, la chica que se llamó a si misma Yui siguió el ejemplo y desplazó su vista. Mirando alternadamente a Asuna y Kirito, quien estaba medio inclinado hacia adelante, la niña abrió su boca.

--A... una. Ki... to.

Con sus labios tambaleando, hablaba con sonidos desarticulados. Asuna sintió que sus miedos de la noche anterior regresaban. La apariencia externa de la chica era de al menos ocho años de edad; si fueras a considerar el tiempo que había pasado desde que inicio sesión, su edad real debería haber alcanzado alrededor de diez años ahora. Pero las temblorosas palabras de la niña, fueron como si vinieran de un infante quien recién acababa de tomar conciencia.

—Oye, Yui-chan. ¿Por qué te encontrabas en el vigésimo segundo piso? ¿Estarán tu padre, o tu madre quizás, en algún lugar cercano de aquí?

Yui desvió sus ojos al suelo y se hundió en el silencio. Guardando silencio por un momento, agitó su cabeza de un lado para otro.

—No lo... sé... no... sé... nada...

Después de haber sido sentada sobre la silla en la mesa del comedor y que se le fue ofrecido un poco de leche tibia y dulce, la niña sostuvo la taza a la altura de su pecho con ambas manos y empezó a sorber de ella. Manteniéndola vigilada de reojo, Asuna decidió discutir la situación con Kirito a una distancia alejada de la chica.

—Oye, Kirito-kun. ¿Qué piensas al respecto...?

Kirito mordisqueó sus labios con una seria expresión, pero pronto hablo, con su cara desalentada.

—No... parece tener recuerdos. Pero, con esas reacciones... es como si su mente estuviera... dañada o...

—Si... también pienso así, huh...

—Maldición.

El rostro de Kirito se distorsionó, aparentemente al borde de las lágrimas.

—En este mundo... he visto muchas cosas horribles... pero esto es... lo peor. Esto es simplemente demasiado cruel...

Al ver que los ojos de Kirito se volvían llorosos, Asuna sintió algo desbordándose de su pecho también. Y envolviendo sus brazos alrededor de Kirito, ella habló.

—Todo estará bien, Kirito-kun... Si somos nosotros, sin lugar a dudas hay algo... que podamos hacer.

—... Sí. Tienes razón...

Kirito levantó su cabeza sonrió débilmente, poniendo su mano sobre el hombro de Asuna y la regresó a la mesa del comedor. Asuna lo siguió desde atrás.

Moviendo la silla con un sonido ruidoso, Kirito se sentó al lado de Yui e inicio una conversación con una voz energética.

—Aah, Yui-chan... ¿Puedo solo, llamarte Yui?

Levantando su vista de la taza, Yui asintió.

—Ya veo. Entonces, Yui puede solo llamarme, Kirito.

—Ki... to.

—Es, Kirito. Ki, ri, to.

—...

Yui puso una expresión acomplejada y se quedó callada por un momento.

—... Kiito.

Kirito mostró una gran sonrisa y puso su mano en la cabeza de Yui.

—Tal vez eso era un poco difícil. Si quieres puedes, llamarme de la manera que te resulte más fácil.

Yui una vez más reflexionó por un rato. No se movió ni un poco, aun cuando Asuna recogió la taza de la mesa y la volvió a llenar de leche.

Poco después, Yui alzó muy despacio su cara y miró a Kirito, y con mucha timidez, abrió su boca.

—... Papa.

Luego, se volteó a Asuna y dijo.

—Auna es... Mama.

Asuna tembló incontrolablemente. Ella no sabía si la chica les había simplemente confundido con sus verdaderos padres, o quizás... que sus padres no existían en este mundo en lo absoluto, y los quería a ellos en su lugar; pero antes de atender esa sospecha, Asuna trató frenéticamente contener los sentimientos que llenaban su corazón y luchaban por liberarse y asintió con una sonrisa.

—Así es... es Mama, Yui-chan.

Al oír eso, Yui rompió en una sonrisa por primera vez. Bajo su liso flequillo, sus previamente inexpresivos ojos relucieron con chispas, y en ese instante, el color pareció volver a su rostro con rasgos de muñeca.

—... ¡Mama!

Viendo los brazos extendidos hacia ella, Asuna sintió una violenta sacudida de dolor dentro de su pecho.

—Uu...

Conteniendo con todo las lágrimas que amenazaban a desbordarse, de alguna manera logró preservar su sonrisa. Cargó la pequeña figura de Yui de la silla, y al momento que la abrazaba con firmeza, Asuna sintió una sola gota, llena con un remolino de diferentes emociones, derramarse y trazar un hilo en su mejilla.

Al terminar de tomar su leche caliente y comer su pequeño bollo, Yui pareció comenzar a tener sueño de nuevo, como su cabeza comenzó a balancearse de un lado al otro, mientras se sentaba en la silla.

Viendo al estado de la niña mientras se encontraba sentada al lado opuesto de la mesa, Asuna se limpió sus ojos con una temblorosa mano y volteó a mirar a Kirito, a su lado.

—Y-yo...

A pesar de abrir su boca, no era capaz de formar las palabras que quería de manera adecuada.

—Lo siento, es solo que, no tengo idea, acerca de que debería hacer...

Kirito miró a Asuna con ojos comprensivos, pero pronto habló con un suspiro.

—... Hasta que recupere sus recuerdos, quieres quedarte aquí y cuidar de ella, ¿cierto? Esos sentimientos... los entiendo. Me siento igual. Pero aun así... es un verdadero dilema... Si hacemos eso, no podremos regresar a completar el juego por un tiempo, y con eso, el tiempo necesario para liberar a esta pequeña de aquí será retrasado también...

—Sí... Eso es cierto, después de todo...

Poniéndose a un lado, Asuna comenzó a pensar. Sin exagerar, pero la presencia de Kirito como un jugador de limpieza se ubicaba muy por encima de todos los demás, proveyendo mapas de las áreas transitables en el laberinto, en una calidad muy superior a la de muchos gremios destacados, aun cuando él era un jugador solitario. A pesar de habérselo planeado solo a unas cuantas semanas de recién casados, monopolizar a Kirito para ella de esta manera era suficiente para hacerla sentir indicios de culpa.

—Por ahora, solo hagamos lo que podamos.

Mirando hacia donde Yui, quien estaba cabeceando, Kirito continuó sus palabras.

—Primeramente, dirijámonos a la Ciudad del Inicio y veamos si podemos encontrar a los padres o los hermanos de la niña. Con lo que ella resalta como una jugadora, creo que de seguro alguna persona la reconozca.

—...

Era una conclusión natural. Pero Asuna se percató de sus sentimientos de no querer ser separada de la chica, desde su interior. Era la vida donde ella podía estar a solas con Kirito, que incluso había soñado; pero de alguna forma, no tenia objeciones con que se volviera un grupo de tres. Quizás sea porque sentía como si Yui podría ser hija de Kirito y suya... al llegar a ese pensamiento, Asuna se sobresaltó y volvió en sí, sonrojándose hasta las orejas.

—¿...? ¿Qué sucede?

— ¡¡N-no es nada!!

Asuna se volteó hacia Kirito, quien miraba con sospecha, y sacudió su cabeza de un lado al otro.

—E-es verdad. Cuando Yui-chan despierte, vallamos a la Ciudad del Inicio. Y de camino también podemos poner algo en la sección de Preguntas y Respuestas del periódico.

Aun siendo incapaz de ver a Kirito a la cara, Asuna habló con rapidez mientras limpiaba la mesa apurada. Cuando miró en dirección a Yui, profundamente dormida en la silla, quizás solo fue su imaginación, pero su rostro durmiente se veía diferente al de ayer, parecía más tranquilo.

Moviéndola la cama, Yui durmió por la mañana entera, y preguntándose si ella había caído en coma otra vez, Asuna se preocupó nerviosamente; pero por fortuna, se despertó justo cuando los preparativos para el almuerzo fueron completados.

A pesar de que Asuna horneó un pastel de frutas, el cual rara vez hacia, especialmente para Yui, cuando la niña tomó su lugar en la mesa, en lugar del pastel, mostró un mayor interés en un sándwich, rellenado hasta el tope con mostaza, que Kirito estaba mordiendo con toda felicidad, desconcertando a la pareja.

—Ah, Yui, esto está realmente picante.

—Uu... yo quiero, lo mismo que Papa.

—Ya veo. No te detendré si es que ya te decidiste. Todo es una experiencia.

Alcanzándole un sándwich, Yui amplió su menuda boca todo lo que pudo y le dio una mordida sin siquiera una sola señal de titubear.

La pareja sostuvo su aliento mientras la observaban, Yui, masticando la comida con una expresión acomplejada, finalmente logró tragarla de una engullida y puso una alegre sonrisa radiante.

—Yummy.

— Tiene bastantes agallas.

Kirito también sonrió mientras frotaba la cabeza de Yui.

—Pongámonos un reto y tengamos una cena completa de comida súper picante.

— ¡Cielos, no te dejes llevar! ¡No hay forma de que haga algo como eso!

Pero si fueran a encontrar a los guardianes de Yui en la Ciudad del Inicio, los únicos regresando aquí serian solo ellos dos. Pensándolo así, Asuna sintió un toque de soledad pasar por su corazón.

Asuna se giró hacia Yui, quien decidió acabar con el resto del sándwich y bebía un poco de té con leche con una mirada satisfecha, antes de hablar.

—Oh, Yui-chan, salgamos por un rato en la tarde.

— ¿Salir?

Viendo directo a la cara confundida de Yui, Asuna se detuvo, preguntándose cómo explicárselo cuando Kirito le interrumpió.

—Iremos a buscar a los amigos de Yui.

—Amigos... ¿Qué son esos?

Reaccionando a esa respuesta, los dos intercambiaron miradas de manera instintiva. Había varios rasgos peculiares en el «síndrome» de Yui. En lugar de una simple regresión de su edad mental, se acercaba más a dar la impresión de cómo si trozos y pedazos de sus recuerdos estuvieran desvaneciéndose.

Con tal de mejorar su condición, lo mejor sería encontrar a sus guardianes reales... Diciéndose eso a sí misma, Asuna se puso delante de Yui y le respondió.

—Bueno, los amigos son gente que es capaz de ayudar a Yui-chan. Ahora, preparémonos.

La expresión de Yui aún mostraba señales de duda, pero asintió y se puso de pie.

El blanco vestido de una pieza usado por la niña, al tener mangas abullonadas y estar hecha de material delgado, parecía que sería frío como para salir durante esta temporada, el inicio del invierno. Por supuesto, sentir frio, o quizás pescar un resfriado, o sufrir de algún percance, cosas como esas no podían pasar... bueno, sería una historia diferente si fueras a desnudarte y salir a un área glacial, pero... el hecho de que uno usualmente se sentiría incomodo no cambiaba.

Asuna se desplazó por su lista de objetos, materializando ropas gruesas, una tras otra, y cuando finalmente encontró un suéter que le quedaba a la niña, se detuvo repentinamente.

Normalmente, cuando te equipas ropas, uno manipularía la figura de equipamiento en la ventana de estado. Ropas, líquidos y tales objetos blandos no eran muy bien reproducidos en SAO, y por esa razón, en lugar de ser objetos separados e independientes, las ropas eran tratadas como una parte del cuerpo.

Al notar el titubeo de Asuna, Kirito preguntó a Yui.

—Yui, acerca de tu ventana, ¿puedes abrirla?

Como era de esperarse, la chica inclinó su cabeza a un lado en completa ignorancia.

—Bien entonces, intenta mover los dedos de tu mano derecha. De esta forma.

Kirito ondeó sus dedos, y una rectangular ventana violeta apareció debajo de su mano. Al ver eso, Yui imitó el movimiento con una mano temblorosa, pero la ventana no se abrió.

—... Como lo pensé, hay alguna clase de bug del sistema. Pero aun así, el no ser capaz de abrir tu ventana de estatus es ya demasiado serio... no puedes hacer nada si estas así.

Justo cuando Kirito mordía sus labios, en ese instante. Empezando a enfadarse, Yui, quien estaba agitando sus dedos en su mano derecha, esta vez onduló su mano izquierda en su lugar. Justo en ese momento, una brillante ventana violeta fue desplegada bajo su mano.

— ¡Ya salió!

Por encima de Yui, que se encontraba sonriendo con deleite, Asuna intercambio una mirada con Kirito, que se había quedado atónito por la sorpresa. Ella no tenía ni idea de que era lo que estaba pasando.

—Yui-chan, déjame echarle un vistazo.

Asuna se inclinó y miró el interior de la ventana de la niña. No obstante, el estatus estaba usualmente oculto a todos excepto al propietario, y todo de lo que alcanzó a ver fue una simple ventana desnuda.

—Perdona, préstame tu mano.

Asuna tomó la mano de Yui en la suya, moviendo su delgado dedo índice, cliqueando por intuición por donde pensaba que el botón del modo de visibilidad se encontraba.

Su puntería fue precisa, las características de la pantalla pronto se hicieron visibles con un corto efecto de sonido. Típicamente, como el husmear en el estatus de otra persona era considerado como una gran falta de ética, a pesar de las anormales circunstancias, Asuna hizo su mejor esfuerzo en evitar verlo y abrir ágilmente el inventario, pero...

— ¡¿Qu-qué es esto?!

El segundo en que su mirada paso por la parte superior de la pantalla, se sobresaltó atónita.

La pantalla superior de la ventana del menú estaba normalmente separada en tres áreas. La disposición era tal que en la sección de más arriba, el nombre era mostrado en caracteres en ingles junto con una larga y delgada barra de HP y EXP, y por debajo de eso, en la mitad de la derecha, se encontraría la figura de equipamiento, mientras que la mitad de la izquierda debería ser el resumen de botones de comandos. Había un sinfín de muestras de diseño para personalizar los iconos y similares, pero la distribución predeterminada no podía ser cambiada. Por otro lado, en la sección de más arriba de la ventana de Yui, solo existía el despliegue de un nombre extraño, «Yui-MHCP001», sin la barra de HP ni la barra de EXP, ni siquiera mostraba el nivel. Aunque la figura de equipamiento estaba ahí, la cantidad de botones de comandos era drásticamente menor a lo usual, con solo «Item» y «Option» ahí.

Al encontrar sospechoso el que Asuna se congelara, Kirito se acercó y dio un vistazo al interior de la ventana también, perdiendo su aliento. Yui, sin conocer el significado detrás de las anormalidades de la ventana, volteó a hacia la pareja con curiosidad.

— ¿Acaso esto también... es un bug del sistema...?

Murmuró Asuna, y un profundo gemido escapó de la garganta de Kirito.

—Por alguna razón... más que un bug, se parece más a como si hubiese sido diseñado de esta manera desde el mismo principio... Demonios, no creo que jamás haya estado tan irritado por no haber ningún GM alrededor, más de lo que estoy hoy.

—Normalmente, en SAO, en realidad no hay ningún bug o lag del cual hablar, así que la verdad no hay ninguna necesidad de GMs... no tiene caso darle más vueltas al asunto, supongo...

Encogiendo sus hombros, Asuna movió los dedos de Yui una vez más, abriendo el inventario. Al poner el suéter que recogió de la mesa en este, el ítem fue almacenado dentro de la ventana con un destello de luz. Luego, arrastró el nombre del suéter hacia la figura de equipamiento, soltándolo allí.

En conjunto con un efecto de sonido semejante al de una campana, el cuerpo de Yui fue envuelto en partículas de luz de inmediato, modificando el suéter rosa claro en un verdadero objeto sobre ella.

—Waah...

Portando una expresión radiante, Yui extendió sus manos y volteó a ver su propio cuerpo. Asuna continuó, sacando una falda con colores similares con medias negras, zapatos rojos y equipándole los ítems, uno tras otro, y cuando finalmente puso el vestido de una pieza original de regreso en el inventario, Asuna cerró la ventana.

Habiendo acabado de vestirse, Yui se veía encantada, frotando sus mejillas contra la esponjosa textura del suéter y jalando la falda.

—Ahora, pongámonos en camino, entonces.

—Uhm. Papa, cargar.

En respuesta a Yui estirando sus dos manos sin preocupación alguna, Kirito tímidamente dio una sonrisa irónica al momento que levantaba el cuerpo de la niña. Mientras lo hacía, miró a Asuna, y habló.

—Asuna, solo por si acaso, estate preparada para una batalla en todo momento. No deberíamos salir de la ciudad, pero... después de todo, ese es el territorio de «La Armada»...

—Hmm... es mejor no bajar la guardia.

Con un asentimiento, Asuna chequeó su inventario y caminó en dirección a la puerta junto con Kirito. Sería bueno si los guardianes de la niña eran encontrados; esos en verdad eran sus honestos sentimientos, pero el imaginar separándose de Yui la hacía sentir extrañamente incomoda. Tan sólo llevaban un día de conocerse, pero Yui parecía haberse adueñado por completo de una parte blanda del corazón de Asuna.

Ya han sido varios meses desde la última vez que bajaron al primer piso, la «Ciudad del Inicio».

Sintiendo emociones acomplejadas en su interior, Asuna se quedó quieta cerca de la salida del portal de teletransporte, escudriñando la enorme plaza y las calles que se extendían más allá.

Por supuesto, como esta era la ciudad más grande de Aincrad, si comparabas el número de instalaciones esenciales para aventurar aquí con los de otras ciudades, ni siquiera habría competencia. Los precios eran en lo general bajos, y todo tipo de posadas podían ser encontradas aquí. Si lo juzgas en términos de eficiencia, este era el lugar más adecuado para usar como pueblo base.

No obstante, si te guiaras por los contactos de Asuna, ni siquiera un solo jugador de alto nivel se había quedado en la Ciudad del Inicio todo el tiempo hasta ahora. La opresión de «La Armada» era una de las razones, pero era principalmente debido al hecho de que si te parabas en la plaza central y mirabas a lo alto en el cielo, uno no podía evitar recordar lo que pasó en ese entonces.

Lo que dio inicio a todo esto, fue un simple capricho.

Nacida a través de una relación entre un padre hombre de negocios y una madre erudita, Asuna... Yuuki Asuna, fue criada y disciplinada a las expectativas de sus padres desde el mismo momento en que cobró conciencia. Sus ambos padres eran personas implacablemente firmes consigo mismos, mientras eran gentiles con Asuna, y debido a eso, tenía miedo de cómo reaccionarían si ella no cumplía con sus expectativas.

Su hermano probablemente era igual. Tanto Asuna como su hermano habían ido a la escuela privada elegida por sus padres, y sin queja alguna, mantuvieron constantemente sus excelentes resultados. Para el tiempo en que su hermano por fin alcanzó la edad para ser admitido en la universidad y dejó la casa, ella existía con ningún propósito en mente, más que el único deseo de cubrir las expectativas de sus padres. Tomando lecciones para múltiples actividades, sociabilizando solo con amigos aprobados por sus padres, pero a medida de que seguía por una vida así, Asuna eventualmente sintió que su mundo se encogía, como si se estuviera desinflando poco a poco. Si continuaba por este sendero predeterminado... avanzando a la preparatoria y universidad escogida por sus padres, casándose con el compañero elegido por sus padres, ella creía que sería definitivamente atrapada en el interior de un extraordinariamente duro caparazón, aún más pequeño que en el que ya estaba, y ser siempre incapaz de escapar; esos eran los miedos que siempre había sufrido.

Eso era el por qué, cuando su hermano fue contratado por la compañía dirigida por su padre y volvió a casa, hablando tan energéticamente del Nerve Gear y una copia de SAO que él había conseguido a través de sus conexiones, acerca de lo que se volvería el primer «VRMMO» del mundo, hasta Asuna, quien nunca antes había tocado una consola de videojuegos, sintió un minúsculo indicio de interés por ese extraño nuevo mundo.

Por supuesto, si su hermano fuera a usarlo en su propio cuarto, probablemente a ella se le habría olvidado pronto y no se hubiese molestado con cosas tales como el Nerve Gear. Sin embargo, gracias a un inoportuno, su hermano tuvo que irse en un viaje de negocios al extranjero el mismo primer día que iniciaba el servicio de SAO, y por eso, Asuna terminó por pedírselo prestado a su hermano, por solo un único día en un simple capricho. Sintiendo el deseo de darle un vistazo a un mundo que ella nunca antes había visto, esa fue toda la razón...

Y de este modo, todo cambio.

Incluso ahora, era aún de capaz recordar la emoción de aquel día, cuando cambio de Asuna a “Asuna”, encontrándose a sí misma en una calle desconocida, entre gente desconocida.

Pero inmediatamente después de eso, cuando ese dios del vacío descendió y anunció este juego de muerte, con la incapacidad de escapar de este mundo, la primera cosa que Asuna pensó fue la tarea de matemáticas que aun no había siquiera empezado.

Si no se apuraba a regresar y terminar con eso, sería regañada por su profesora durante clase del siguiente día. Para la vida que Asuna dirigió hasta entonces, eso sería un fracaso que ella no podía permitir... pero por supuesto, la severidad de la situación no era de tal grado.

Una semana, dos semanas, aun cuando cada día pasaba sin eventualidades, no había señal alguna de ayuda del exterior. Recluyéndose a sí misma dentro de uno de los cuartos de una posada en la Ciudad del Inicio, encogida de miedo sobre la cama, Asuna experimentó constantemente una ridícula cantidad de pánico. Gritando de vez en cuando, incluso golpeando las paredes mientras gemía. Era el invierno de su tercer año de secundaria. Pronto serían sus exámenes, y después de eso, su nuevo periodo escolar. Siendo descarrilada del camino era considerado igual que la devastación de su vida, para Asuna.

Asuna gastó cada día en medio de inquietudes, abrazando profundas y tenebrosas convicciones.

Mucho más que estar preocupados por el cuerpo de su niña, sus padres se encontrarían en definitiva ocupados estando extremadamente decepcionados de su hija quien reprobó sus exámenes por culpa de una consola de videojuegos. Sus amigos, mientras sufrían de un poco de aflicción, estaban lo más probable sintiendo lastima por aquella quien se salió de su grupo, o quizás burlándose de ella.

Cuando pasó su punto crítico con esos oscuros pensamientos, Asuna finalmente tomó una decisión... abandonar la posada. No esperar por ser rescatada, sino escapar de aquí con sus propias fuerzas. El convertirse en la salvadora quien le pondría fin a este incidente. Si no hubiese tomado ese camino, lo más seguro hubiese sido que ya no podría ser capaz de conservar su presencia dentro de las mentes de la gente a su alrededor.

Asuna preparó algunos equipos, memorizo por completo el manual de referencia, y salió al campo. El tiempo de sueño de cada día fue limitado a dos o tres horas, y el resto de su tiempo fue consumido en subir su nivel. Como resultado de enfocar todo su sabiduría natural y fuerza de voluntad en completar el juego, no pasó mucho antes de que fuese capaz de entrar en la lista de los jugadores de mayor nivel. Así fue como la ardiente esgrimista, Asuna «El Destello», nació.

Y de regreso al presente... dos años han pasado, y la Asuna de ahora diecisiete años de edad recordó a su yo de ese tiempo con sentimientos amargos. No, no solo el periodo justo después de que el juego comenzó. Hacia todo lo que había sucedido antes de eso, ese yo que también vivió dentro de ese solido mundo que se encogía, recordó esa parte de su pasado con un desdichado y doloroso pesar.

No comprendía el significado de cómo era que se sentía «vivir». Todo lo que hizo fue pensar en nada más que el futuro ideal, sacrificando el presente en el proceso. El «ahora» no era sino el medio para realizar el futuro perfecto, y por ende, con su deceso, no quedaría otra opción más que desaparecer entre medio de la inexistencia.

No era suficiente con solo uno u otro. Observando desde lo alto al mundo de SAO, fue así que concluyó con seriedad.

Persiguiendo el futuro sería como lo que ella una vez fue, avanzando fanáticamente hacia el término del juego, mientras se aferraba sola al pasado aún estaría acobardada en el cuarto de alguna posada. Y aquel que vive solo para el momento, buscaría a veces por placer transcendente como un criminal.

Pero a pesar de estar en este mundo, existía gente que disfrutaba del presente, haciendo recuerdos, uno tras otro, mientras trabajaban duro por escapar. La persona que le enseñó eso, fue el espadachín de cabello negro que conoció un año atrás. El deseo por su forma de vida... desde el momento en que entró en su mente, la tonalidad de su vida diaria cambio.

Ahora, incluso si era en el mundo real, se sentía como si fuera capaz de atravesar ese caparazón. Creía que sería capaz de vivir por su propio bien. Siempre que esta persona permanezca a su lado...

Asuna se acercó gentilmente a Kirito, quien abrazaba sus propios profundos sentimientos y miraba las calles con detenimiento. El dolor que ella sintió una vez más, cuando pasaba su mirada sobre el techo de piedra en el cielo, era simple y casi imperceptible.

Agitando su cabeza una vez como si tratara de aclarar sus sentimientos, Asuna le echo un vistazo al rostro de Yui, quien aún era cargada por Kirito.

—Yui-chan, ¿tienes algún recuerdo de algún edificio, o algo similar?

—Uu...

Con una expresión acomplejada, Yui miró las estructuras de piedra de alrededor, que se extendían a partir de la plaza, antes de que finalmente moviera su cabeza de lado a lado.

—No lo sé...

—Bueno, la Ciudad del Inicio es exageradamente grande, después de todo.

Dijo Kirito mientras frotaba la cabeza de Yui.

—Bueno, probablemente algo le ayudará a recordar tarde o temprano si seguimos caminando por ahí. Por ahora solo vallamos a checar el mercado.

—Supongo que tienes razón.

Asintiendo en acuerdo, la pareja comenzó a caminar en dirección a la calle principal que va al sur.

Pero aun así... a medida que caminaba, Asuna contempló la plaza una vez más con algo de duda. Había un inesperadamente pequeño número de personas alrededor.

La plaza del portal de la Ciudad del Inicio era amplia tal y como era de esperarse, siendo capaz de contener la totalidad de diez mil jugadores de dos años atrás, en la apertura del servidor. En el centro de todo ese empedrado espacio vacío en la forma de un círculo perfecto, yacía una altísima torre del reloj, con el portal de teletransporte titilando azul dentro de su sección inferior. Unos parterres se extendían, puestos en círculos concéntricos alrededor de la torre, con múltiples bancas blancas y elegantes alineadas entre ellos. No sería en nada extraño para este el estar repleto de gente buscando por un momento de descanso en tan buena tarde; pero todas las figuras humanas del rededor se encontraban ya sea en el portal, o encaminándose hacia la salida de la plaza, con apenas alguien parado por ahí o sentándose en las bancas.

En las calles principales de los pisos superiores, la plaza del portal siempre estaría bien concurrida con un flujo de jugadores entablando vívidamente conversaciones, buscando por miembros de grupos, levantando modestos puestos ambulantes; y como resultado de toda la gente paseando por el lugar, incluso el caminar derecho era difícil, pero...

—Oye, Kirito-kun.

— ¿Hmm?

Preguntó Asuna mientras Kirito se daba la vuelta.

— ¿Cerca de cuantos jugadores hay por aquí justo ahora?

—Hmm, bueno... El número de jugadores que aún están con vida es alrededor de seis mil, y más o menos un treinta por ciento de eso aun está en la Ciudad del Inicio si incluimos a «La Armada»; así que sería un poco menos de dos mil, ¿o no?

—Considerando eso, ¿No te parece que hay muy poca gente por aquí?

—Ahora que lo mencionas... ¿Quizás están reunidos alrededor del mercado?

Sin embargo, al entrar en la calle principal desde la plaza, incluso cuando se acercaban al área del mercado con las tiendas y carretas alineadas, las calles permanecían tranquilas. Las ofertas al azar de los energéticos NPCs vendedores resonaron inútilmente a través de las calles.

A pesar de eso, fueron capaces de encontrar un hombre sentado bajo un gran árbol en medio de la calle, y Asuna se acercó e intentó hablarle.

—Ah, disculpe.

El hombre, con su vista fija a lo alto hacia las copas de los arboles con una extrañamente seria expresión, respondió como si fuera una molestia, sin cambiar su mirada.

— ¿Qué pasa?

—Bueno... por esta área, ¿hay algún lugar que funcione como un espacio para buscar personas?

Al oír esas palabras, el hombre finalmente cambió su vista en dirección a Asuna. Y luego escudriñó el rostro de ella sin reserva alguna.

— ¿Qué? Así que son extranjeros.

—Ah, sí. Bueno... estamos tratando de buscar a los guardianes de esta niña...

Asuna apuntó a Yui, quien cabeceaba mientras era sostenida en los brazos de Kirito, detrás de ella.

Con el atuendo de un simple uniforme que hacía difícil el determinar su clase, el hombre amplió sus ojos ligeramente cuando le dio una rápida ojeada a Yui, pero un tanto después movió su vista de regreso a las copas de los árboles.

—... una niña perdida, huh, eso sí que es raro... En la iglesia al lado del rio del séptimo distrito en el este, hay un grupo de jugadores infantes reunidos y viviendo allí, así que traten en ese lugar.

—Gra-gracias.

Al poder haber obtenido una sorpresivamente prometedora información, Asuna bajo su cabeza con rapidez e hizo una reverencia. Habiendo hecho eso, intentó hacer otras preguntas.

—Ahh... pero ¿Qué es lo que está haciendo por aquí? Y además, ¿Por qué hay tan poca gente alrededor?

A pesar de que el hombre hacia una mueca, respondió, al parecer no tan molesto como aparentaba estarlo.

—Eso sería información clasificada, o es lo que me gustaría decir. Bueno, en vista de que son extranjeros... miren, pueden verlo, ¿cierto? Esa rama en lo alto por allá.

Asuna siguió el camino del dedo estirado del hombre. Las colgantes ramas de los considerables arboles en la calle se encontraban teñidos vívidamente de los colores del otoño, pero si te concentrabas y mirabas fijamente, podrías encontrar varias frutas amarillas, brotando en las sombras de las hojas.

—Por supuesto, como los árboles al lado de la calle son objetos indestructibles, aunque los trepara, no podría ni conseguir una sola hoja de él.

El hombre continuó sus palabras.

—Todos los días, hay unas pocas veces cuando esa fruta cae al suelo... solo tiene unos cuantos minutos antes de podrirse y desaparecer, pero si no pierdes esa oportunidad y logras recogerla, puedes venderla al NPC en un precio considerable. Sin mencionar que sabe muy bien.

—Ohhh.

Para Asuna, quien había perfeccionado sus habilidades de cocina, las discusiones relacionadas con ingredientes eran de remarcable interés.

— ¿Más o menos en cuanto lo vende?

—... No divulgues esto por ahí. Por cada una de ellas, cinco col.

—...

Al observar el semblante orgulloso del hombre, Asuna se quedó sin palabras sin querer. Estaba sorprendida por cuan barato era el precio. En ese caso, el gran trabajo de aferrarse al árbol por el día entero no cuadraba con los resultados.

—Ah, bueno... en ese caso, no lo vale tanto, o mejor dicho... si tan solo fueras a vencer a un simple gusano en el campo, conseguirías treinta Col.

En el momento en que dijo esto, el hombre la miró con asombro esta vez. No fue tanto que la acusara por no estar bien de la cabeza, pero se dio la vuelta hacia Asuna con una expresión que mostraba cuan absurda le parecía la idea.

— ¿Lo dices en serio? Si fueras a salir a pelear con monstruos en el campo... podrías morir de verdad, ¿no?

—...

Asuna no pudo pensar en una respuesta. Era tal y como el hombre lo dijo; el pelear contra monstruos siempre tenía el riesgo de muerte acompañándolo. Pero con la mentalidad actual de Asuna, era como preocuparse por estar involucrada en un accidente de tráfico mientras cruzaba la calle en el mundo real todo el día y noche; no tenía caso asustarse por ello.

Ya sea que su propio sentido de muerte en SAO se había mermado, o si el hombre estaba siendo demasiado nervioso, al ser incapaz de juzgar eso en un instante, Asuna se quedó parada sin moverse ni un pelo. Probablemente, ninguno de ellos podría ser considerado como correcto. En la Ciudad del Inicio, lo que el hombre había dicho era en definitiva el sentido común.

Sin tomar en cuenta el complicado estado mental de Asuna, el hombre continuó hablando.

—Y ¿Qué decías? ¿La razón del por qué no hay nadie alrededor? No es que no estén por aquí. Todos están encerrados en sus cuartos de hotel. Puesto a que podrían encontrarse con la fuerza de recaudación de impuestos de la Armada durante el día, después de todo.

—Re-recaudación de impuestos... pero, ¿Qué quieres decir con eso?

—Es solo la manera formal de decir “extorción”. Estén alertas; no se salvaran de esos sujetos solo por ser extranjeros. Oh, parece que una esta cayendo... con eso termina esta plática.

Cerrando su boca, el hombre empezó a ver fijamente a los cielos con seriedad. Asuna hizo una rápida reverencia, y notó que Kirito mantuvo su silencio durante la conversación entera, volteándose hacia ella.

En ese lugar, estaba la figura de Kirito, enfocado en la fruta amarilla con una expresión seria, nada diferente a la que ponía en mitad de un combate. Parecía ser que tiene la intención darlo todo con tal de conseguir la siguiente fruta que caiga.

— ¡Ya para con eso, cielos!

— Pe-pero veras, ¿Es que acaso no te molesta?

Agarrando a Kirito por la nuca, Asuna empezó a caminar mientras lo arrastraba lejos.

—Ah, ahh... y se veía buena también...

Jalando a Kirito de la oreja, con sus remordimientos aun persistiendo, ella lo forzó a darse la vuelta.

—En lugar de eso, ¿Por qué camino está el séptimo distrito del este? Al parecer hay jugadores jóvenes viviendo juntos ahí, así que intentemos ir para allá.

—... Síí

Cargando a Yui, quien se había quedado completamente dormida, y sosteniéndola con firmeza, Asuna estudiaba con detenimiento el mapa mientras mantenía su paso al lado de Kirito.

Como Yui tenía una forma externa de alguien cercano a los diez años de edad, hacer algo como esto en el mundo real haría que sus brazos flaquearan en solo unos pocos minutos, pero gracias a la compensación de su parámetro de fuerza física, Asuna sentía el peso de nada más que una almohada rellenada con plumas.

Caminando hacia el sureste pasando por las amplias calles por diez minutos, apenas si pasaba alguien tal como antes, por fin llegaron a una vasta área que parecía un jardín. El bosque de arboles de grandes hojas con sus colores cambiando oscilaban con desaliento en los fríos vientos del inicio del invierno.

—Veamos, esto se muestra como el séptimo distrito este en el mapa, pero... me pregunto dónde estará esa iglesia.

—Ah, ¿No es esa por allá?

Mas allá del bosque, irguiéndose en el lado derecho del camino, Asuna encontró una distintivamente alta aguja y fijo su vista en esa dirección. En la cima de la torre de techo azul cenizo, una cruz ansada de metal formada al combinar un objeto cruciforme con un círculo, estaba reluciendo. Era la inconfundible marca de una iglesia, de la cual al menos una existía en cada pueblo. Y por medio del altar en su interior, tareas tales como remover el ataque único de monstruos, «Maldición», y la bendición de armas para pelear contra enemigos no-muertos, eran posibles. En SAO, donde los componentes basados en magia apenas si existían, este podría ser considerado como un lugar de lo más misterioso. Además, entre tanto el Col era ofrecido con regularidad, se podía tomar prestado un pequeño cuarto dentro de la iglesia y ser usado como el sustituto de una posada.

—E-espera un momento.

Asuna llamó inconscientemente a Kirito para que se detuviera, justo cuando él planeaba marchar en dirección a la iglesia.

— ¿Hmm? ¿Qué pasa?

—Ah, no... bueno... si, nos llegáramos a encontrar con los guardianes de Yui en ese lugar, vamos a... dejar a Yui-chan allí, ¿cierto...?

—...

Los ojos negros de Kirito se enternecieron con simpatía hacia Asuna. Acercó su brazo, abrazando con gentileza el cuerpo de Asuna junto con la durmiente Yui.

—Tampoco quisiera sepárame de ella. Es que, como decirlo... con la presencia de Yui, esa casa en el bosque en verdad se sintió como si se hubiera convertido en un verdadero hogar... Bueno, así fue como se sintió... Pero, no es como si nunca la volverás a ver. Si Yui recupera sus memorias, ella seguro que regresara a visitarnos otra vez.

—Hmm... Eso es cierto.

Asintiendo un poco, Asuna acercó a Yui, aún en sus brazos, incluso más cerca y la rozó con su mejilla con suavidad, antes de caminar al frente, habiendo aclarado ya sus sentimientos.

El edificio de la iglesia era una simple miseria cuando se le comparaba con el tamaño de la ciudad. Era un edificio de dos pisos, con solo una única aguja que actuaba como su símbolo. Pero aun así, existían múltiples iglesias dentro de la Ciudad del Inicio, y las ubicadas cerca de la plaza del portal eran del tamaño de un pequeño castillo.

Llegando a las esplendidas puertas dobles en el frente, Asuna abrió una de ellas empujándola con su mano derecha. Al ser una instalación pública, naturalmente no estaba cerrada. El interior estaba oscuro, y solo las flamas de las velas, decorando el altar justo delante, ardían, iluminando débilmente el empedrado piso. No había señales de vida a primera vista.

Metiendo solo la parte superior de su cuerpo por la entrada, Asuna llamó.

—Ahh, ¿Hay alguien aquí?

Incluso cuando el sonido de su voz se desvaneció con un efecto de eco, no se veía que nadie apareciera.

— ¿No hay nadie aquí...?

A la vez que Asuna inclinaba su cabeza a un lado, Kirito le refutó en voz baja.

—Nah, si hay gente. Tres en el cuarto de la derecha, cuatro a la izquierda... y más en el segundo piso.

—... Con tu habilidad de detección, ¿incluso eres capaz de decir el número de personas detrás de las paredes?

—Desde su maestría en novecientos ochenta, claro está. Es bastante útil, así que deberías incrementarlo también.

—De ningún modo, entrenarlo es tan aburrido que solo me volvería loca... dejando eso de lado, me pregunto donde se esconden...

Asuna pisó suavemente el interior de la iglesia. El entorno estaba sepultado en un silencio mortal, pero de alguna manera sintió la presencia de gente ocultando su aliento en el interior.

—Ah, disculpen, ¡Estamos buscando a alguien!

Intentó hablar en una voz más alta. Con eso... la puerta en el lado derecho se abrió en lo más mínimo, y una débil voz femenina sonó desde ahí.

—... Ustedes no son de «La Armada», ¿cierto?

—No lo somos. Vinimos aquí desde los pisos superiores.

Ni Asuna ni Kirito traían sus espadas, o siquiera traían puesta una sola pieza de armadura hecha para batallas. Los jugadores que pertenecían a la Armada vestían un uniforme de armadura pesada en todo momento, así que a uno era capaz de decir que ellos no estaban relacionados con la Armada, incluso a través de solo su apariencia.

Poco después, la puerta se abrió con chirridos, y una sola jugadora tímidamente apareció.

Una cabeza con un corto cabello azul pálido, con un gran par de lentes con montura negra, y dentro de ellos, unos profundos ojos verdes muy abiertos, llenos de recelo. Con el atuendo de un sencillo vestido de un simple tono azul oscuro, traía una daga envainada en funda en su mano.

—De verdad... que no son del grupo de recaudación de impuestos de la Armada, ¿cierto...?

Asuna le dio a la mujer una sonrisa tranquilizadora, y asintió.

—Sí, estamos buscando a alguien y acabamos de llegar aquí desde arriba hoy. Nosotros no estamos en lo absoluto relacionados con la Armada.

En ese instante—

— ¡¿Desde arriba?! ¡¿Quieren decir que son verdaderos espadachines?!

En conjunto con el grito agudo de un niño, la puerta detrás de la mujer se abrió por completo, y varias figuras humanas salieron corriendo desordenadamente. Inmediatamente seguido a eso, la puerta al lado izquierdo del altar de igual manera se abrió de golpe, y de forma similar, varias personas se desparramaron.

Quedando desconcertados por la sorpresa, mientras Asuna y Kirito observaban la escena sin hablar, los que se alinearon en una fila en ambos costados de la mujer de los anteojos eran todos jóvenes jugadores quienes se podían considerar como pequeños niños y niñas. El más joven de todos era quizás de doce, mientras que el mayor tendría por eso de catorce. Todos ellos se encontraban en un estado de profundo interés sobre Asuna y Kirito, escudriñándolos con la mirada por completo.

—Oigan, todos ustedes, les dije que se quedaran ocultos en los cuartos, ¡¿o no?!

Solo la mujer, que contenía a los niños en un apuro nervioso, podía ser vista como de alrededor de los veinte años de edad. Dicho eso, ni uno de los niños seguía sus órdenes.

Pero justo después de eso, el primero en haber salido del cuarto, un niño con un cabello corto, rojo y rizado, se paró y gritó en un tono decepcionado.

— ¿Qué es esto? Ni siquiera traen una sola espada. Oye, ¿qué no viniste de arriba? ¿Qué no deberías traer un arma al menos?

La segunda mitad de esas palabras fueron dirigidas a Kirito.

—N-no, no es que no tenga ninguna, sino...

Respondió Kirito mientras sus ojos bailoteaban de la sorpresa, y las caras de los niños brillaron al instante una vez más. “quiero ver, quiero ver”, todos ellos le rogaron insistentemente.

—Ahora verán, no pueden simplemente ir y hablar de forma tan descortés con personas que acaban de conocer... Perdón, rara vez recibimos algún visitante, así que...

Al ver a la mujer de las gafas que parecía realmente lamentarlo hacer una reverencia, Asuna habló con prisa.

—N-no, no es un problema... Oye, Kirito-kun, creo que aun tienes algunas en tu inventario, así que, ¿Por qué no se las dejas ver?

—S-sí.

Asintiendo a la propuesta de Asuna, Kirito abrió una ventana y movió sus dedos, transformando cerca de diez tipos de armas en objetos al mismo tiempo, y apilándolos en una larga mesa cercana. Eran objetos que monstruos habían dejado como recompensa durante las aventuras recientes que se acumularon debido a que no había tenido el tiempo venderlas aún.

Kirito cerró la ventana, dejando fuera todos los objetos sobrantes, a excepción del equipo de la pareja, y los niños aclamaron ruidosamente y arremolinaron alrededor de ellos. Tocando las espadas, los mazos y demás, uno tras otro, gritos de “pesaaa” y “genial” resonaron muy pronto. Era una escena que haría a cualquier padre sobreprotector desmayarse, pero no importa como manejaran un arma dentro de los pueblos, era imposible para ellos sufrir daño alguno.

—...De verdad lo siento tanto...

Aunque la mujer de los anteojos inclinó su cabeza al no saber qué hacer, una sonrisa llegó a su rostro ante la visión de los alegres niños, y habló.

—...Ah, vengan por este camino. Les prepararé algo de té, así que...

Guiados al pequeño cuarto en el lugar de adoración, Asuna y Kirito tomaron un sorbo del té caliente que se les ofreció y dejaron salir un suspiro de alivio.

—Entonces... ¿mencionaron que vinieron a buscar por alguien...?

La jugadora de las gafas sentándose en la silla opuesta preguntó, con una pequeña inclinación de su cabeza.

—Ah, si. Este... Soy Asuna, y esta persona sería Kirito.

—Ahh, discúlpenme, aún no les he dado mi nombre. Soy Sasha.

Y ella hizo rápidamente una reverencia con su introducción.

—Y, esta pequeña es Yui.

Mientras acariciaba el cabello de la aún durmiente Yui en su regazo, Asuna continuó.

—Esta niña se perdió en medio de un bosque en el vigésimo segundo piso. Ella... parece haber perdido la memoria, así que...

—Oh...

La mujer quién se llamó a si misma Sasha amplió sus grandes y profundos ojos verdes, ocultos detrás de sus lentes.

—Ella tampoco traía nada equipado aparte de sus ropas, así que no parecía ser que viviera en los pisos superiores... y por eso, quizás sus guardianes podrían estar en la Ciudad del Inicio... o tal vez alguien que le conociera podría estar por aquí, es lo que pensamos; por ende, vinimos aquí para encontrarlos. Es por eso que, cuando escuchamos que los niños eran reunidos en la iglesia de aquí...

—Así que eso fue lo que pasó...

Sasha agarró la taza entre sus manos, y bajó su mirada hacia la mesa.

—... En este momento, hay veinte viviendo en esta iglesia, niños desde la escuela primaria hasta la secundaria. Yo supongo que deberían ser, más o menos, todos los jugadores infantes de por de esta ciudad. En el tiempo en que este juego inicio...

Sasha empezó a hablar en un tono muy bajo pero bastante claro.

—Casi todos los niños entraron en ataques de pánico y en esencia sufrieron por problemas mentales. Por supuesto, hubo niños que se acostumbraron al juego y dejaron la ciudad, pero creo que ellos fueron excepciones.

Eso fue algo que Asuna experimentó también, en su tercer año de secundaria de ese entonces. Cuando se aisló a sí misma en aquel cuarto de la posada, llegó a creer ciertamente que sentía como su mente se desmoronaba, siendo casi acorralada.

—Eso era de esperarse; ellos aún estaban en la edad donde querían ser consentidos por sus padres. El haberles dicho de repente algo como el que serían incapaces de salir de aquí, que quizás nunca jamás volverían al mundo real... esos niños en su mayoría se corrompieron, y dentro de ellos... parece que hubo algunos que perdieron la conexión de esa forma.

La boca de Sasha se endurecía con cada palabra.

—Por alrededor de un mes después de que el juego inició, pensé en dedicarme a completar el juego y seguir entrenando en el campo, pero... un día, vi a uno de esos niños en una esquina de la calle, y simplemente no lo pude dejar solo; así que me llevé al niño conmigo y empezamos a vivir juntos en una posada. Y entonces, cuando pensé en todos los otros niños que aun estaban por ahí tal y como ese pequeño, comencé a buscar en la ciudad, para poder encontrar a los niños que estaban por si solos. Y antes de que me diera cuenta, terminamos de esta forma. Ese es el porqué, de alguna manera... a pesar de que hay gente que pelea en los pisos superiores como ustedes dos, el pensar que abandoné, se siente inexcusable.

—Eso... eso no...

Mientras agitaba su cabeza, Asuna luchaba con todas sus fuerzas por encontrar las palabras apropiadas, pero su voz se quedó atrapada en su garganta. Tomando las riendas del asunto, Kirito habló.

—Eso no es para nada cierto. Estás luchando valientemente... mucho más de lo que alguien como yo lo hace.

—Se los agradezco mucho. Pero no estoy haciendo esto por algo así como un sentido del deber. Ha sido muy placentero para mí el vivir con estos niños.

Sasha sonrió dulcemente y miró fijamente a la durmiente Yui con preocupación.

—Eso es por qué... por dos años seguidos, pasamos por todos los edificios en un área cada día, buscando para ver si no había algún pequeño que necesitara ayuda. Si una niña como tal había sido abandonada, definitivamente nos hubiésemos dado cuenta. Lamento decir esto... pero con respecto a esta pequeña, no creo que ella hubiera estado viviendo en la Ciudad del Inicio.

—Oh, ya veo...

Asuna dejó caer su cabeza, abrazándose fuerte a Yui. Retomó su compostura y miró en dirección a Sasha.

—Este, esto se verá como si invadiera en tu privacidad, pero, ¿cómo es que se sostienen, con sus gastos diarios y similares?

—Ah, para eso, aparte de mí, hay varios otros muchachos mayores que protegen este lugar... están en un nivel que les garantiza su completa seguridad entre tanto se queden dentro de los campos que rodean de la ciudad, así que aun podemos hacer algo por nuestros suministros de comida. Aunque no podemos permitirnos una vida lujosa.

—Oh, eso es asombroso... A juzgar por lo que escuché hace poco en la ciudad, algo como cazar monstruos en los campos es considerado como un acto suicida que va contra el sentido común.

Sasha asintió a las palabras de Kirito.

—Básicamente, creo que eso es lo que todos los jugadores que quedan en la Ciudad del Inicio piensan. No negaré esa idea, en realidad no puede evitarse cuando consideras la existencia del peligro de muerte... Sin embargo, esa también sería la razón del porqué podemos juntar más dinero en comparación al jugador promedio en esta ciudad.

Eso era con toda certeza la verdad; para reservar con regularidad el cuarto de huéspedes en esta iglesia, unos Cien Col probablemente serian requeridos cada día. Era una cantidad que excedía por mucho la ganancia diaria de ese cazador de frutas de poco tiempo atrás.

—Y es debido a eso que recientemente me he mantenido alerta de ellos...

— ¿...de quienes?

Los gentiles ojos de Sasha se volvieron severos en un instante. Justo cuando abrió su boca para continuar sus palabras, en ese momento...

— ¡Sensei! ¡Sasha-sensei! ¡¡Esto es horrible!!

La puerta del cuarto se abrió de golpe, y varios niños inundaron el interior como una avalancha.

—Oigan, ¡están siendo groseros con nuestros invitados!

—¡¡Eso no es lo que importa ahora!!

Gritó el jovencito pelirrojo de hace poco, con lagrimas amenazando por derramarse de sus ojos.

— ¡Gin-nii y los demás han sido capturados por la Armada!

— ¡¿...en donde?!

Poniéndose de pie de una manera tan decidida que se sintió como si se hubiese convertido en otra persona, Sasha le preguntó al joven muchacho.

—En el terreno baldío detrás de la tienda de segunda mano del quinto distrito este. La Armada les está bloqueando el callejón con cerca de diez personas. Kotta fue el único que logró escaparse.

—Entendido, iré de inmediato... Discúlpenme, pero...

Volteándose a ver de frente a Asuna y Kirito, Sasha les dio un corto saludo con la cabeza.

—No puedo simplemente ignorar a los niños en problemas. Continuaremos con esta conversación más tarde...

— ¡¡Nosotros también iremos con usted, Sensei!!

En cuanto el chico pelirrojo exclamó, la multitud entera de niños detrás de él también gritó en acuerdo. Corriendo al lado de Kirito, el muchachito tenía una expresión desesperada mientras hablaba.

¡Onii-san, préstanos las armas de recién por un rato! Si las tenemos, ¡hasta esos sujetos de la Armada saldrían corriendo!

— ¡Eso no lo puedo aceptar!

Sasha dejó salir su negativa.

— ¡Todos ustedes se van a quedar a esperar aquí!

En ese momento, Kirito, quien se había quedado observando el desarrollo en silencio, levantó su mano derecha, con la intención de apaciguar a los niños. Él rara vez podía leer el ambiente o entender lo extenso de las conversaciones correctamente, pero solo en momentos como este, él podía exhibir una misteriosa presencia, silenciando con rapidez a los chiquillos.

—...Bueno, es una lástima en realidad...

Kirito empezó a hablar en un tono sereno.

—El parámetro requerido para esas armas es demasiado alto, así que alguien como tú no sería capaz de equiparlas. Les ayudaremos. Aun cuando ella se ve así, esa Onee-chan de por allá es irrazonablemente fuerte.

Mirando a Kirito, Asuna también, le respondió con un asentimiento firme. Poniéndose de pie, se volteó a ver a Sasha y abrió su boca.

—Por favor, permítanos ayudarles también. Tener más gente debería ser lo mejor.

—...Gracias, contaré con ustedes.

Sasha hizo una gran reverencia, arregló firmemente sus gafas, y habló.

—Bien entonces, perdónenme, ¡pero iremos corriendo!

Saliendo a toda prisa de la iglesia, Sasha comenzó a correr derecho al frente con su daga sacudiéndose en su cintura. Sosteniendo a Yui, Asuna también, la siguió por detrás junto con Kirito. Al momento en que Asuna volteó a ver detrás de ella mientras corría, encontró una gran multitud de niños persiguiéndolos, pero no parecía ser que Sasha tuviese intención alguna de despedirlos.

Serpenteando a través de las arboledas, entraron en el sexto distrito este y se sumergieron entre los callejones. Parecía ser que estaban tomando atajos por la distancia más corta posible, y a medida que cruzaban a través de los mostradores de las tiendas de NPC, jardines que pertenecían a casas privadas y similares, se encontraron con un grupo que bloqueaba un estrecho pasillo por delante. Había probablemente al menos diez personas. Vistiendo un uniforme verde ceniza y con equipo negro metálico, eran sin lugar a dudas miembros de «La Armada».

Al momento que Sasha, quien se precipitó por el callejón sin vacilar, llegó a detenerse, llamó la atención de los jugadores de «La Armada», y se dieron la vuelta con una amplia sonrisa.

—Oh, la niñera esta aquí.

—... Por favor, regrésenme a los niños.

Sasha habló con una voz firme.

—No deberías ensuciar nuestra reputación así como así. Los regresaremos pronto; solo les estamos inculcando un poco de oportuna ética social.

—Sí, sí. Los aldeanos de hecho tienen la responsabilidad de pagar sus impuestos, después de todo.

Los hombres exclamaron un “Bwajajaja”, dejando escapar una estridente risa. El apretadísimo puño de Sasha tembló.

— ¡Gin! ¡Kain! ¡¡Todos!! ¡¿Están ahí?!

Cuando Sasha habló en dirección a los hombres, una voz de niña aterrada pronto resonó en respuesta.

— ¡Sensei! ¡Sensei... ayúdenos!

—No se preocupen por el dinero, ¡solo dénselo todo!

—Sensei... ¡No podemos solo...!

Esta vez, fue la voz forzada de niño.

—Na, ja, ja.

Uno de los hombres bloqueando el camino balbuceó una burla que se asemejaba a un espasmo.

—Bueno, todo esto es porque ustedes chicos han estado debiendo unos pocos impuestos... de esta manera no es suficiente con solo el dinero, je.

—Cierto, cierto. Haremos que dejen aquí sus equipos también. Además de toda su armadura... hasta la última pieza.

Viendo las sonrisas vulgares de los hombres, Asuna al instante asumió el estado del asunto desde adentro del callejón. Esta “fuerza de recaudación de impuestos” estaba sin duda demandando que el grupo de niños, el cual incluía a una niña, se quitara también todas sus ropas. Una furia cercana a la sed de sangre comenzó a acumularse dentro de Asuna.

Sasha parecía haber llegado a la misma conclusión, y se acercó a los hombres, rebosando de hostilidad.

—Fuera... ¡Fuera de mi camino! O si no...

— ¿O si no qué, niñera? ¿Pagaras los impuestos en su lugar?

Los hombres sonriendo maliciosamente no hicieron esfuerzo notorio por moverse.

Dentro del pueblo, o dentro de los límites del rango del pueblo, por decirlo así, debido a que el programa conocido como «Código de Protección de Crimen» está siempre activado, tratar de infringir daño, a la vez que el atentar a mover a otros jugadores en contra de su voluntad era completamente imposible. Pero, a cambio jugadores maliciosos que bloqueaban caminos no podían ser eliminados. Sellando pasajes con solo estar parados ahí, el «bloqueo»; incluso juntando a varias personas para rodear al blanco directamente para inmovilizar a la víctima, el «encajonado»; la existencia de esos métodos de acoso anti-éticos terminaron por ser permitidos.

Dicho esto, esos actos solo eran efectivos en casos donde uno se movía en la tierra después de todo. Asuna miró a Kirito, y le habló.

—Vamos, Kirito-kun.

—Sí.

Asintiendo en acuerdo, patearon el suelo con naturalidad.

Ante la pareja que saltó usando toda su destreza y fuerza, Sacha y los miembros de la Armada solo pudieron verlos estupefactos a la vez que planeaban sobre ellos con facilidad, aterrizando en el espacio que estaba encerrado por todos lados.

— ¡¿Woah?!

Varios hombres dieron un salto atrás del susto.

En la esquina del área, dos muchachos y una chica apenas mayores de diez años estaban rígidamente reunidos. Sus armaduras ya habían sido removidas, vestidos con nada más que la ropa interior. Asuna mordió sus labios, se paró al lado de los niños, y habló con una sonrisa.

—Ya está todo bien. Pueden volver a ponerse sus equipos.

Los jovencitos asintieron de inmediato con ojos redondos, recogiendo las armaduras a sus pies frenéticamente, y empezaron a operar sus ventanas.

—Oi... ¡¡Oi, oi, oi!!

En ese momento, un jugador de la Armada reaccionó al fin y gritó con fuerza.

— ¡¿Qué diablos pasa con ustedes?! ¡¡Qué ni se les ocurra obstruir el trabajo de «La Armada»!!

—Calma, calma, espera un poco.

Deteniendo eso, un hombre con una armadura notoriamente más pesada se puso adelante. Parecía ser el líder del grupo.

—No los habíamos visto a ustedes por aquí, pero ¿saben lo que significa el ir contra la Fuerza de Liberación? Si aún les parece, podríamos escuchar sobre su caso a detalle en el cuartel general.

Los delgados ojos del líder brillaron con una luz vil. Sacando una enorme espada ancha de su cintura, dio un paso al frente mientras le daba repetidos golpes a la hoja de su espada con la palma de su mano, como si fuera a propósito. La superficie de la espada relució con la luz del ya muy bajo sol poniente. Un ligero destello típico de un arma que nunca había experimentado o sido reparada del daño ni una sola vez.

— ¿O acaso prefieren llevar este asunto “fuera del límite” para arreglarlo, fuera del límite? ¡¿Eh?!

En el momento que ella escuchó esa frase.

Los dientes de Asuna resonaron de tanto apretarlos. Pensó que lo mejor era arreglar el asunto amigablemente, pero cuando vio a los jóvenes temblar del miedo, su furia ya había sobrepasado el límite.

—... Kirito-kun, te voy a encargar a Yui-chan.

Yui fue entregada a Kirito, y antes de que nadie supiera que estaba pasando, él ya había expulsado el estoque materializado de Asuna con una sola mano. Desenvainando su espada en cuanto la recibió, Asuna se movió ágilmente hacia el líder.

—A... ¿Ah...?

Delante del hombre, aún incapaz de reaccionar a la situación con su boca dejada medio abierta, Asuna de repente arrojó todo su poder en una estocada con una sola mano.

Los alrededores fueron teñidos con un destello de luz violeta. El sonido de un impacto al nivel de una explosión. La amenazante cara del hombre fue arrojada hacia atrás, y cayó de espaldas sobre su trasero, aturdido y con sus ojos aún abiertos.

—Si tanto deseas una pelea, no hay necesidad de ir hasta el campo.

Caminando justo donde el hombre, Asuna una vez más blandió su mano diestra. El destello se repitió, y un sonido ensordecedor retumbó. El líder rodó de espaldas, como si hubiese sido repelido.

—No te preocupes, tu HP no se reducirá para nada. Bueno, aunque gracias a eso, yo tampoco tengo por qué detenerme.

Volteando a ver a la figura de Asuna acercarse con pasos seguros, con sus labios temblando, el líder parecía haberse por fin dado cuenta de lo que ella insinuaba.

Dentro del rango del Código de Prevención de Crimen, incluso si los ataques con armas eran apuntados a los jugadores, estos serian detenidos por una barrera invisible y ningún daño seria infligido. Pero esta regla también, tenía un significado alterno: que el atacante no tendría preocupación alguna de ser corrompido por los colores reservados para los criminales.

Un ejemplo que usa este hecho seria la «Batalla Dentro del Límite», que por lo general se usaba como una pelea de mentira para fines de práctica. Sin embargo, con el incremento de las estadísticas y habilidades del atacante, el ruido del impacto y la luminiscencia del color creado por el sistema, en el momento en que el Código era activado, seria intensificado en acorde; y en adición a eso, con el poder de la habilidad de esgrima que se use, aunque sea ligero, el efecto de un duro golpe también seria reproducido. Para la gente que no estaba acostumbrada, no era algo fácil de soportar, aun si de hecho entendían que su HP no era reducido.

—Iik... De-dete...

Siendo derribado hasta el suelo por el ataque con la espada de Asuna, el líder chilló.

—Y ustedes... no solo se queden mirando... ¡¡Hagan algo al respecto...!!

Por fin reaccionando con esa voz, los miembros de la Armada sacaron sus armas uno tras otro.

Los jugadores que bloqueaban, sintieron la anormalidad de la situación, corrieron también, desde el camino norte y sur.

Rodeada por los sujetos en la figura de un semicírculo, Asuna los miró con ojos en llamas intensas, como si hubiese regresado al tiempo cuando era la guerrera ardiente. Pateando el suelo sin palabra alguna, cortaba las tropas justo frente a ella.

En un instante, el estrecho espacio fue llenado con los consecutivos vientos huracanados de un estruendoso rugido.

Cerca de tres minutos más tarde.

Cuando Asuna, habiendo vuelto en sí, se dejó de mover y bajó su espada, todo lo que yacía dentro de esa área, fueron los cuerpos colapsados de los jugadores de la Armada desparramados alrededor. Los únicos que quedaban parecieron haber desertado a su líder y escaparon.

—Fiuf...

Tomando una gran bocanada de aire, envainó su estoque de regreso en la funda y se dio la vuelta... todo lo que vio fue la figura de Sasha y los niños de la iglesia, parados completamente inmóviles, sin saber que decir.

—Ah...

Asuna dio un paso atrás en tanto sostenía su aliento. Creyó que definitivamente había aterrorizado a los niños cuando se abandonó a sí misma en su furia y arremetió contra ellos hace un momento, y desvió sus ojos al suelo, deprimida.

Pero en ese momento, el chico que siempre se paraba a la cabeza de los niños, con su cabello rojo peinado hacia atrás, gritó con sus ojos chispeando.

—Asombroso... ¡¡eso fue asombroso, Nee-chan!! ¡¡Es la primera vez que veo algo como eso!!

—Les dije que esta Onee-chan era irrazonablemente fuerte, ¿o no?

Kirito dio un paso al frente con una gran sonrisa. Sosteniendo a Yui con su mano izquierda, una espada colgaba bajo su mano derecha. Al parecer él enfrentó a otros tantos.

—...A-ajaja.

Asuna se rio, sintiéndose sin saber qué hacer, y los niños de repente dieron varios gritos de alegría, saltando sobre ella.

Sasha sostuvo sus dos manos con fuerza frente a su pecho, sonriendo con ojos que parecían estar aguantando las lágrimas.

—El corazón... el corazón de todos esta...

Una tenue, pero clara voz resonó. Asuna levantó su cara, asustada. En los brazos de Kirito, Yui quien había despertado sin que nadie se diera cuenta, miraba en dirección al aire vacío y estiró su mano derecha.

Asuna volteó a ver en esa dirección por los nervios, pero no había nada ahí.

El corazón de todos... esta...

— ¡Yui! ¡¿Que sucede, Yui?!

Le gritó Kirito, y Yui parpadeó dos o tres veces, mirándolo con una expresión en blanco. Asuna también, corrió en su confusión, agarrando la mano de Yui.

—Yui-chan... podría ser que, ¡¿acaso recordaste algo?!

—... Yo... Yo...

Frunciendo el ceño, dejó caer su cabeza.

—Yo, no estaba... aquí... siempre, por mi cuenta, en la oscuridad...

Con el ceño fruncido como si hubiese recordado algo, mordió sus labios. Y, en ese momento...

—Wa... aa... ¡¡aaah!!

Tirando su cabeza hacia atrás, un chillido agudo surgido de su delgada garganta.

— ¡¿...?!

Un sonido similar al ruido electrónico reverbero dentro de los oídos de Asuna por primera vez desde que estaba en SAO. Inmediatamente después de eso, el cuerpo petrificado de Yui empezó a temblar de por todos lados, como si se estuviera decayendo.

—Yu... ¡Yui-chan...!

Asuna gritó y envolvió sus manos alrededor de ese cuerpo frenéticamente.

—Mama... tengo miedo... ¡¡Mama...!!

Sosteniendo a Yui que gemía débilmente en los brazos de Kirito, Asuna la abrazó con fuerza en su pecho. Varios segundos más tarde, el misterioso fenómeno se calmó, y la fuerza escapó del rígido cuerpo de Yui.

— ¿Que... es lo que acaba de pasar...?

El ahogado murmullo de Kirito fluyó débilmente a través del espacio vacío consumido en silencio.

Parte 3 Editar

— ¡Todos ustedes, tomen una pieza de pan cada uno!

— ¡Oye, se derramará si no prestas atención!

— ¡Aah, sensei! ¡Gin se robó mis huevos estrellados!

— ¡Te lo cambió por mis zanahorias! ¡¿No?!

—Esto es... bastante asombroso...

—Sí, que lo es...

Ambos, Asuna y Kirito contemplaron la escena de un desayuno, que asemejaba a un campo de batalla, desarrollarse justo frente a sus ojos, y murmuraron entre ellos, aturdidos.

En la Ciudad del Inicio, en el cuarto de huéspedes dentro de la iglesia del séptimo distrito este. Unos grandes platos de huevos, embutidos, ensaladas de verduras y similares fueron alineados en un par de enormes mesas largas, a casi rebosar, y fueron saqueados por más o menos veinte niños en un grandioso alboroto.

—Pero aun así, se ve como que de verdad se están divirtiendo.

En la mesa circular un poco lejos, Asuna se sentó con Kirito, Yui y Sasha, sonriendo al momento que llevaba una taza de té a sus labios.

—Así es todos los días. Nunca se tranquilizan no importa cuántas veces les diga que se queden callados.

Habiendo dicho eso, Sasha entrecerró sus ojos llenos con amor desde el fondo de su corazón, mientras miraba a los pequeños.

—En serio te gustan los niños, ¿no?

Mencionó Asuna, y Sasha sonrió avergonzada.

—En el otro lado, estaba practicando para convertirme en una profesora en la universidad. Verás, el caos del salón de clases siempre ha sido un problema, ¿verdad? La oportunidad de ser capaz de guiar a los niños; siempre me he sentido motivada por ella. Pero cuando vine aquí, cuando empecé a vivir con estos pequeños, casi todo resultó diferente a lo que creía... se sintió como si fuera yo quien en realidad dependía de ellos; que ellos me estaban apoyando a mí más que yo a ellos. Pero bueno, eso también podría estar bien... comencé a creer en que era simplemente un resultado natural.

—Bueno, creo que de hecho lo entiendo de alguna manera.

Asuna asintió, acariciando suavemente la cabeza de Yui, quien estaba a su lado metiendo una cuchara en su boca con mucho gusto. La calidez traída por la existencia de Yui la sorprendió. Era diferente del arrebatador amor que sentía en su pecho apretujándose al ser tocada por Kirito; se sintió como si fuera arropada en plumas invisibles, antes de ser cubierta una vez más; una tranquila serenidad.

El día de ayer, desmayándose después de pasar por una condición misteriosa, Yui afortunadamente se recobró después de varios minutos. Sin embargo, como Asuna no quería hacer de inmediato ningún viaje largo o usar el portal de teletransporte, y también en parte debido a la apasionada invitación de Sasha, terminaron por rentar uno de los cuartos disponibles de la iglesia para pasar la noche.

La condición de Yui parecía buena desde la mañana, así que Asuna y Kirito estaban aliviados por el momento, pero sus circunstancias originales no habían cambiado. De acuerdo con los vagos recuerdos que parecieron haber vuelto a Yui, aparentaba ser que nunca había venido a la Ciudad del Inicio, y en primer lugar, no estaba viviendo con un tutor. En ese caso, el origen del desperfecto en la memoria de Yui, el síntoma de su regresión a la de un infante, era en lo absoluto desconocido, y se quedaron sin ideas de que es lo siguiente que deberían hacer.

Pero Asuna había mantenido en calma sus sentimientos desde las profundidades de su corazón.

De ahora en adelante también, continuará viviendo junto con Yui hasta el día en que recupere sus recuerdos. Aun si su descanso fuera a terminar, y tuviera que regresar al frente de batalla, debería haber alguna opción para que de alguna forma...

En lo que Asuna se perdía en su ansiedad mientras acariciaba el cabello de Yui, Kirito bajo su taza y empezó a hablar.

—Sasha-san...

— ¿Si?

—... Bueno, es acerca de la Armada. Hasta donde tengo conocimiento, a pesar de la tiranía aplastante de esos sujetos, aún están determinados a mantener el orden público. Pero recordando a esos hombres de ayer, fue como si fueran criminales... ¿desde cuanto hace que es así?

Sasha tensó su boca y contestó.

—El tiempo en que sentí un cambio en sus objetivos debió ser por eso de medio año atrás... hubieron algunos que cometieron actos de extorción bajo el nombre de recaudación de impuestos, al igual que otros quienes, por otro lado, tomaron medidas severas sobre los anteriores. También he presenciado escenas donde los mismos miembros de la Armada se confrontan entre ellos varias veces. De acuerdo a los rumores, parece ser que ha habido disputas entre los altos mandos o algo como eso...

—Síí... Bueno, aún ahora son una enorme organización de más de mil miembros, después de todo. Aunque no es posible que sean monolíticos... aun así, si lo que pasó ayer era un asunto de a diario, no deberían ser capaces de simplemente dejarlo sin tratar... Asuna.

— ¿Qué?

— ¿Ese sujeto conoce acerca de esta situación?

Adivinando a quien Kirito se refería con esas palabras habladas a regañadientes: “Ese sujeto”, Asuna habló mientras contenía su sonrisa.

—Bueno, supongo que él lo sabría... Después de todo, el líder Heathcliff está muy informado, incluso sobre los movimientos de la Armada. Pero respecto a él, ¿Cómo debería decir esto? No parece prestarle mucho interés a nadie además de los jugadores de vanguardia de alto nivel... había preguntado varias cosas acerca de Kirito-kun en el pasado, pero en el tiempo de la subyugación del gremio asesino, «Laughing Coffin», solo nos dejó con un único comentario, “Se los dejo a ustedes”. Por ende, creo que él probablemente no movilizaría al grupo de avance por la meta de influenciar a la Armada.

—Bueno, de hecho parece ser posible si consideras a ese sujeto... pero en ese caso, no podemos hacer mucho en verdad con solo nosotros dos por aquí.

Frunciendo el ceño mientras sorbía de su té, Kirito de repente elevó su cara y miró en dirección a la entrada de la iglesia.

—Alguien esta aquí. Una sola persona...

— ¿Eh...? podría ser otro visitante...

Como si enfatizara las palabras de Sasha, un ruidoso toque en la puerta resonó por todo el edificio.

La persona que entró al comedor con Sasha, una daga colgaba en su cintura, y Kirito, quien la siguió para estar seguro, fue una jugadora de alta estatura.

Largo cabello plateado amarrado en una cola de caballo... su apariencia emanaba la impresión de inteligencia, y sus ojos azul cielo brillaban intensamente con la luz de su fino y bien formado rostro.

El peinado, el color del cabello, e incluso el color de las pupilas de los ojos podía ser personalizado al gusto de uno en SAO, pero como la mayoría de lo que el sistema tiene que trabajar son japoneses, jugadores a los que les queden tonalidades de color fuertes como este podría decirse que es bastante raro. Asuna también, había intentado una vez el teñir su propio cabello de rosa cereza; fue un pasado innombrable en el cual lo regresó a café decepcionada.

Ella era una persona hermosa, y habiendo ganado una primera impresión que incluía algo de anhelo por su imagen adulta, Asuna dejó caer su mirada una vez más, hacia el equipamiento de la chica, y su cuerpo se tensó por reflejo.

Aunque estaba oculto por una capa gris metálico sobre su cuerpo, vestía un abrigo verde oscuro con mallas bien pegadas a sus muslos; la armadura de metal con un brillo pálido era indudablemente el uniforme de «La Armada». En el lado derecho de su cintura estaba una espada corta, y un látigo enrollado colgaba a su izquierda.

Los niños que habían notado la aparición de la mujer se hundieron en silencio todos al mismo tiempo y dejaron de moverse con sus ojos vigilantes. Sin embargo, Sasha les sonrió a los pequeños y habló con tal de apaciguar su desconfianza.

—Todos ustedes, está bien, no se preocupen por esta señorita. Continúen con su comida.

Los muchachitos lanzaron miradas inquisitivas, pero con esas palabras de Sasha, en quien habían puesto su máxima confianza, todos relajaron la tensión en sus hombros sintiéndose aliviados, y la gritería regresó de inmediato al comedor. La jugadora que caminó hasta llegar a la mesa circular en mitad de todo eso tomó una silla ofrecida por Sasha y se sentó con una corta reverencia.

Sin poder entender la situación, Asuna miró a Kirito de manera interrogante, y él, quién se sentó en una silla, también, inclinó su cabeza a un lado al voltear a Asuna y habló.

—Este, bueno, esta persona es Yuriel-san. Parece ser que ella tiene algo que decirnos.

La persona de cabello plateado que carga un látigo y quien fue presentada como Yuriel miró directo a Asuna por un momento, antes de dar rápidamente sus respetos con su cabeza y abrir su boca.

—Es un placer conocerle, mi nombre es Yuriel. Pertenezco al gremio, FLA.

— ¿FLA?

Asuna preguntó en respuesta al nombre que acababa de escuchar por primera vez, provocando que Yuriel diera otro corto saludo con su cabeza.

—Ah, mil disculpas. Esa sería la abreviación para Fuerza de Liberación de Aincrad. No me place tanto el nombre oficial, así que...

Su voz era la de un sereno y elegante contralto. Los sentimientos de envidia crecieron aun más en el interior de Asuna, quien siempre había pensado que su voz era aniñada, mientras contestaba el saludo.

—Gusto en conocerte. Soy del gremio, «Knights of the Blood», soy la su... ah, no, actualmente estoy retirada por el momento, pero puedes llamarme Asuna. Y esta pequeña es Yui.

Habiendo vaciado su plato de sopa en el tiempo que pasó y ahora desafiando al jugo de frutas, Yui de pronto elevó su cara, observando de cerca a Yuriel. Luego inclinó ligeramente su cabeza, pero poco después dio una dulce sonrisa, retirando su vista.

En el momento que el nombre de «Knights of the Blood» alcanzó los oídos de Yuriel, ella abrió completamente sus ojos azul cielo.

—KoB... ya veo, en ese caso, no es sorpresa que esos hombres fueran subyugados tan fácilmente.

Asuna, quien figuró que “esos hombres” se refería al grupo de asalto y extorción de ayer, agudizó su cautela mientras hablaba.

—... En otras palabras, estas aquí para cuestionar el incidente de ayer, ¿cierto?

—No, no, no es eso en lo absoluto. Todo lo contrario; es más como que quería expresar mi gratitud por hacer un buen trabajo.

—...

Viendo donde Kirito y Asuna, quienes se encontraban en silencio en tanto intentaban entender la situación, Yuriel se enderezó.

—El día de hoy, he venido aquí con una petición para ustedes dos.

— ¿U-una petición...?

Asintiendo mientras su cabello de plata oscilaba, la esgrimista de la Armada continuó.

—Sí. Entonces comenzaré mis explicaciones desde el mismo principio. Lo que es conocido como la Armada, no era llamado como tal desde hace mucho... La razón por la cual FLA se convirtió en el nombre actual para la Armada, es debido al hecho de que un ex sub-líder, un hombre llamado, Kibaou, quien presentemente es el cabecilla influyente, tomó control sobre esta. Al inicio, tenía el nombre de gremio, «MTD»... ¿Habían oído hablar de este?

Asuna no pudo recordar haber escuchado nunca de este, pero Kirito dio una respuesta inmediata.

—Eso probablemente es la abreviación para «MMO Today». En el tiempo en que SAO empezó, era el sitio informativo de juegos de red más grande de Japón. Quien formó al gremio debió ser un administrador de ahí. Si no me equivoco, el nombre era...

—Sinker.

En el momento que el nombre fue voceado, el rostro de Yuriel se crispó un poco.

—Él... definitivamente no intentaba crear una organización hipócrita como la que es ahora. Todo lo que él quería era repartir la información y los recursos de comida entre los jugadores, tan equitativamente como fuera posible.

Incluso Asuna sabía todo sobre los ideales y el colapso de la Armada durante ese tiempo por los rumores. El ideal de cazar monstruos con mucha gente, reduciendo el nivel de peligro tanto como fuera posible, con lo cual podían tener una ganancia constante y repartirlo de manera equitativa, no era imperfecto en sí. Pero la esencia de los MMORPGs era la rebatiña de los jugadores por los recursos para ellos mismos, y eso no había cambiado, incluso con las extrañas, sin mencionar extremas, condiciones apegadas a un juego como SAO. No, de hecho, podría decirse que esas condiciones en su lugar reforzaron esa suposición.

Por lo tanto, un plan pragmático y un estricto liderazgo para la organización eran cruciales para realizar esos ideales, y sumándole a eso, la Armada era un tanto demasiado grande. El ocultamiento de objetos adquiridos era incontrolable, revueltas y traiciones sucedieron uno tras otro, y los líderes eventualmente perdieron el control sobre el gremio.

—Y la persona que llegó al poder entonces fue el hombre llamado Kibaou.

Yuriel habló en un tono poco placentero.

—Él apoyaba el concepto de individualismo de Sinker, comenzó a reforzar la estructura de la organización con jugadores de alto rango con visiones similares, y cambió el nombre del gremio a Fuerza de Liberación de Aincrad. En adición, condujo la cacería de criminales y monopolización de campos con utilidades efectivas, haciendo uso de una política oficial. Él por lo menos había considerado la hermandad con otros gremios al defender la ética de las áreas de caza hasta entonces, pero después de eso, continuo monopolizándolas por largos periodos de tiempo a través de múltiples despliegues de poder, incrementando de manera pronunciada las ganancias del gremio, y causo que los seguidores de Kibaou terminaron por ganar poder político con rapidez. Recientemente, Sinker ha quedado cada vez más resignado al estatus de una mera figura política... mientras los jugadores de la asociación Kibaou se han estado volviendo engreídos, iniciando actos de extorción bajo el pretexto de recaudación de impuestos, incluso dentro de los límites de los pueblos. Ayer, los que les causaron a todos ustedes ese encuentro angustiante formaban parte de los hombres de aquella división.

Yuriel se tomó un respiro, bebió el té que Sasha preparó, y continuó.

—Sin embargo, hasta la asociación Kibaou tiene debilidades. Esta es, que están enfrascados en nada más que la acumulación de riquezas, apenas si continuando la finalización del juego. La creencia de que están confundiendo la causa por el fin se está volviendo popular entre los últimos jugadores... para contener a esa insatisfacción, recientemente Kibaou tomó una apuesta arriesgada. Dentro de sus subordinados, reunió un grupo de diez de los jugadores de mayor nivel, enviándolos a acabar con el jefe actual del frente de batalla.

Sin querer entonces Asuna intercambió miradas con Kirito. El caso del jugador de la Armada, Colbert, quien desafió al jefe del calabozo en el septuagésimo cuarto piso, «The Gleameyes», sin siquiera tener las preparaciones apropiadas y sufrió una muerte trágica, encontrando un nuevo detalle para agregar a sus recuerdos.

—Sin importar el cuán altos hubiesen sido esos niveles, desde el mismo inicio, cuando somos comparados con los del grupo de avance, no podemos negar nuestra falta de competencia... Al final, el grupo fue eliminado, y con el peor resultado posible de la muerte del oficial al mando. Kibaou fue altamente culpado por esa exposición de imprudencia. Estábamos a solo un solo paso de poder exiliarle, pero...

Arrugas se formaron en el alto puente nasal de Yuriel, entre tanto mordía sus labios.

—Hace tres días, Kibaou, tomó medidas drásticas mientras era cazado, tendiéndole una trampa a Sinker. Uso un Cristal del Pasillo, que apuntaba muy en lo profundo del calabozo, en su salida, y Sinker terminó siendo expulsado en su lugar. En ese tiempo, Sinker fue sin ningún equipo, creyendo en las palabras de Kibaou, “hablemos mientras estamos desarmados”, en un estatus que garantizaba que uno sería incapaz de abrirse paso de entre la multitud de monstruos desde la sección más profunda del calabozo y regresar por cuenta propia. Parece ser que ni siquiera cargaba un cristal de teletransporte con él.

— ¡¿Y-ya han pasado tres días...?! En ese caso, ¿Sinker-san está...?

Hacia Asuna quien respondió con una pregunta, Yuriel le dirigió un breve asentir.

—Su nombre en el «Monumento de la Vida» aún permanece inalterado, así que parece que de alguna manera logró recorrer todo el camino hasta una zona segura. No obstante, como la localización es aun la porción interna en un calabozo de considerablemente alto nivel, parece ser que somos incapaces de tomar acción alguna... como ustedes sabrán, los mensajes no pueden ser enviados al interior de los calabozos, y no se puede acceder al almacén del gremio desde el interior, así que tampoco podemos simplemente enviarle un cristal de teletransporte.

Debido a que usar un Cristal del Pasillo que conduzca justo a un destino de muerte es una técnica básica conocida como, “PK de Portal”, Sinker naturalmente debería saber de esta. Pero, él probablemente ni si quiera consideró que un sub-líder del mismo gremio iría a tal extremo, aun con el resentimiento entre ellos. O tal vez, no quería creerlo en lo absoluto.

Como si pudiera leer los pensamientos de Asuna, Yuriel musitó, “él es tan solo una persona demasiado bondadosa”, con un suspiro, y continuó.

—... Los únicos capaces de manipular el documento de un líder de gremio, el «Pergamino de Contratos», son Sinker y Kibaou, y a este paso, si Singer no regresa, la administración del personal del gremio y similares, incluso las finanzas; todo quedará bajo el control de Kibaou. La responsabilidad por no prevenir a Sinker de caer en la trampa recae en su asistente, la cual sería yo, y no me queda otra opción más que ir a rescatarle. Pero no tengo posibilidades de atravesar el calabozo en el que fue confinado con mi nivel; tampoco puedo pedir apoyo de jugadores de «La Armada».

Mordió sus labios fuertemente, antes de ver directo a Kirito, y luego a Asuna.

—Y en ese momento, escuché noticias de que una pareja asombrosamente poderosa apareció en la ciudad, es por esto que tuve la intensión de pedir ayuda, es por qué vine aquí, dado que no puedo solo ignorar la situación y no hacer nada. Kirito-san... Asuna- san.

Yuriel hizo una profunda reverencia, y habló.

—Estoy consciente de que es extremadamente desvergonzado de mi parte el pedirles esto cuando solo nos acabamos de conocer, pero por favor, ¿no me ayudarían a rescatar a Sinker?

Asuna miró con intensidad a Yuriel, quien acabó con su larga historia y cerró su boca.

Podrá ser depresivo decirlo, pero dentro de SAO, las palabras de otros no pueden ser confiables con tanta facilidad. Incluso para un asunto como este, la posibilidad de ser una conspiración para atraer a Kirito y a Asuna fuera del rango del pueblo, para poder infligir daño en ellos, no podía ser abandonada todavía. Normalmente, entre tanto haya suficiente conocimiento acerca del juego, uno sería apto de encontrar los huecos en las historias de posibles mentirosos, pero desafortunadamente, Asuna y compañía son demasiado ignorantes sobre el verdadero estado de las cosas con respecto a «La Armada»

Intercambiando una mirada con Kirito, Asuna abrió su boca y habló con cuidado.

—...Si hay algo que podamos hacer, deberíamos ofrecer nuestro apoyo... eso es en lo que creo. Pero para que eso suceda, primero tendremos que investigar un poco al menos, con tal de confirmar tu historia...

—Eso es... de esperarse, supongo...

Yuriel hizo asintió un poco.

—Inclusive yo reconozco, que esta es una petición irrazonable... Sin embargo, no sería inimaginable que una línea horizontal sea gravada sobre nombre de Sinker en el «Monumento de la Vida» del Castillo de Hierro Negro en cualquier momento ahora...

Los firmes ojos de la persona de cabello plateado usuaria de un látigo aparentaron nublarse, influenciando los sentimientos de Asuna. Sintió un ferviente deseo de creer. Pero al mismo tiempo, la experiencia que había acumulado a través de esos dos años en este mundo le advertían, haciendo sonar la alarma del peligro de dejar libres sus emociones.

Echándole un vistazo a Kirito, él también parecía estar perdido en sus pensamientos una vez más. Esos ojos negros mirando intensamente en esta dirección reflejaban el titubeo de su corazón, entre el deseo de ayudar a Yuriel y su preocupación por el bienestar de Asuna.

...Entonces sucedió. Yui, quien había estado en silencio hasta entonces, levantó su cara abruptamente desde su taza y dijo.

—Está bien, Mama. Esa persona, ella no está mintiendo.

Asuna fue tomada por sorpresa y miró fijamente a Yui. Dejando de lado los contenidos de su comentario, fue un excelente japonés, como si la manera en que balbuceaban sus palabras hasta el día de ayer hubiese sido mentira.

—Yu... Yui-chan, ¿eres capaz de entender algo como eso...?

Habiéndole hecho la pregunta al momento en que Asuna le miré a la cara, Yui asintió.

—Sí. En realidad... no puedo explicarlo, pero lo entiendo...

Al escuchar esas palabras, Kirito estiró su mano derecha, despeinando la cabeza de Yui; luego se volteo hacia Asuna y sonrió.

—Será mejor lamentar el creer en ella, que lamentar dudar de ella. Vamos. Nos la arreglaremos de algún modo.

—Eres tan despreocupado como siempre, huh.

Meneando su cabeza mientras respondía, Asuna también, alcanzó el cabello de Yui con su mano.

—Perdón por esto, Yui-chan. Tendremos que posponer la búsqueda de tus amigos por un día, pero por favor discúlpanos.

Asuna le susurró en una voz baja, aunque estaba insegura de si de verdad le entendió. Yui puso una enorme sonrisa y asintió. Acariciando su lustroso cabello negro una vez más, Asuna se volteó hacia Yuriel y habló, sonriendo.

—...Quizás no seamos de mucha ayuda, pero por favor permítanos hacerlo. El deseo de ayudar a alguien importante para usted; yo también, entiendo ese sentimiento...

A la vez que lágrimas brotaban en los ojos azul cielo de Yuriel, ella realizó una gran reverencia.

—Gracias... Se los agradezco tanto...

—Dejemos eso para después de que rescatemos a Sinker-san.

Asuna agregó todavía otra sonrisa, y Sasha, quien había estado observando la situación en silencio hasta aquí, junto sus manos con un aplauso.

—En ese caso, ¡asegúrense de tomar su ración! Aun queda mucho más, así que por favor coma algo también, Yuriel-san.

La tenue luz solar del inicio del invierno se filtraba por las copas de los arboles del sendero volviéndose de un carmesí oscuro, evocando sombras sobre el empedrado. Apenas nadie pasaba por los callejones de la Ciudad del Inicio, y emparejado con las calles que se extendían sin fin, la sombría impresión emanada no podía ser negada.

Asuna, propiamente equipada con su armamento, apresuró por los caminos junto con Kirito, cargando a Yui, bajo la guía de Yuriel.

Asuna naturalmente intentó dejar a Yui en el cuidado de Sasha, pero Yui insistió con obstinación en ir juntos, y terminó trayéndola consigo de mala gana. Por supuesto, un cristal de teletransporte fue preparado para ella en su bolsillo. Si la situación lo solicitaba, aunque pondría a Sasha en problemas, fue arreglado para permitirle retirarse de ahí.

—Ah, ahora que lo pienso, todavía no nos has mencionado algo importante.

Kirito le habló a Yuriel, quien estaba caminando al frente.

— ¿En qué piso esta el calabozo en cuestión?

Yuriel le dio una simple respuesta.

—Esta, aquí.

—¿...?

Asuna instintivamente inclinó su cabeza para un lado.

—Aquí... ¿eh?

—Esta, bueno, aquí en la Ciudad del Inicio... hay un enorme calabozo en el subterráneo en la parte central de ella. Sinker se encuentra... probablemente, en la parte más profunda de...

— ¿En serio?

Kirito habló como si gruñera.

—No había nada similar durante la prueba Beta. ¿Cómo se me pasó...?

—La entrada al calabozo, está en el Castillo de Hierro Negro... en otras palabras, en los cuarteles generales de la Armada. De hecho, parece ser que, es la clase de calabozo que se abre cuando completas los pisos superiores, y solo fue encontrado por el tiempo en que Kibaou llegó al poder, con ellos planeando su monopolización para su propia asociación. Fue mantenido en secreto por algún tiempo, incluso de Sinker, y por supuesto, de mí también...

—Así que así fue. Hay bastantes objetos raros que aparecen solo una vez en calabozos inexplorados, después de todo. Debieron hacer una buena fortuna con este.

—Bueno, eso no es tan cierto.

El tono de voz de Yuriel estaba teñido con ligeros restos de satisfacción.

—Pese a ser el piso base, el grado de dificultad para ese calabozo es aterradoramente alto... incluso entre los monstruos básicos de ahí, sus niveles eran cercanos a esos de por el sexagésimo piso. Parece ser que hasta el grupo de avance dirigido por el mismísimo Kibaou fue desmantelado y perseguido, escapando muy apenas con sus vidas al teletransportarse al exterior. Gracias a esos cristales usados de manera imprudente, terminamos en números rojos al final.

—Jajaja, ya veo.

Yuriel respondió a la risa de Kirito con una sonrisa, pero pronto se hundió en melancolía.

—No obstante, en este momento, esa es la razón del porqué salvar a Sinker es difícil. El Cristal del Pasillo que Kibaou uso fue hecho al marcar un punto bastante profundo en el interior, a donde él llego mientras corría de aquí para allá lejos de los monstruos... Sinker está probablemente al final de ese lugar marcado. No es tan imposible para mí tratar los monstruos allí si es de uno a uno, pero en batallas consecutivas no tendría esperanza alguna... Me disculpo, pero ambos tendrán...

—Ah, bueno, si es por eso del sexagésimo piso...

—Deberíamos ser capaces de manejarlo de alguna manera.

Siguiendo la declaración de Kirito, Asuna asintió. Para el calabozo en el sexagésimo piso, un nivel 70 era necesario para completarlo en gran medida, pero Asuna actualmente alcanzó el nivel 87, mientras que Kirito con facilidad excedía el 90. Con eso, debería ser posible abrirse camino en el calabozo mientras protegían a Yui, y Asuna relajó la tensión en sus hombros con un alivio. No obstante, Yuriel continúo su plática sin cambiar su expresión de apariencia preocupada.

—... Además, hay otro asunto preocupante. Es información conseguida de los jugadores quienes participaron en el grupo de avance, pero en lo profundo del calabozo... un monstruo colosal fue visto; algo en el rango de un jefe...

—...

Asuna intercambió miradas con Kirito.

—El jefe podría ser ese que estaba por eso del sexagésimo piso... ¿Cómo era el jefe que se encontraba allí?

—Eh, bueno, creo que... era algo como un guerrero en armadura hecho de piedra.

—Ah, ese, huh... no era tan difícil, si no me equivoco...

Volteando a ver a Yuriel, Asuna dio otra afirmación con su cabeza.

—Bueno, en cuanto a eso, probablemente deberíamos ser capaces de manejarlo también.

— ¡En ese caso, me siento aliviada!

Yuriel finalmente aflojó su mandíbula y continúo sus palabras mientras entornaba los ojos, como si estuviera viendo algo deslumbrante.

—Es verdad... ustedes dos siempre han experimentado batallas con jefes... lo lamento, por tomar su precioso tiempo...

—No, justo ahora tomábamos un descanso, después de todo.

Asuna se puso nerviosa, agitando sus manos.

En tanto intercambian esas conversaciones, la figura de un enorme edificio, brillando con un lustre negro, empezó a aparecer en las calles más allá de ellos. Era el establecimiento más grande de la Ciudad del Inicio, el «Castillo de Hierro Negro». En el vestíbulo justo después de entrar por la puerta principal, el «Monumento de la Vida», con los nombres de cada jugador listado en ella, se encontraba erguido, y aunque cualquiera podía entrar hasta este punto, la mayoría de las tierras más al fondo del interior estaban bajo el completo control de la Armada.

Yuriel no se dirigió a la entrada principal que va al castillo, moviéndose para rodearlo hasta la parte trasera. Las altas paredes del castillo y la profunda fosa que lo circundaba, denegando intrusos, continuaban indefinidamente. No había tráfico humano en lo absoluto.

Después de caminar por varios minutos, el lugar donde Yuriel llegó a detenerse era una escalinata que decencia desde el camino, bajando hacia algún lugar cerca de la superficie del agua de la fosa. Echándole un vistazo, había un pasaje oscuro completamente abierto en el lado derecho en la punta de las escaleras.

—Entraremos a las cañerías del castillo desde aquí y nos dirigiremos a la entrada del calabozo. Aunque puede que esté un poco oscuro y estrecho...

Yuriel cortó sus palabras allí, ojeando a Yui, dentro de los brazos de Kirito, con inquietud. Y con eso, Yui frunció el ceño como si estuviera molesta:

— ¡Yui no tiene miedo!

E insistió así. Una sonrisa se escapó sin querer de Asuna, en tanto veía la situación.

Para Yuriel, Yui fue explicada con nada más que un, “Estamos viviendo juntos”. Ella no intentó husmear más pasado de eso, pero probablemente tenía algo de recelo acerca de traerla con ellos al calabozo, como era de esperarse.

Asuna habló con tal de aliviar sus preocupaciones.

—Estará bien; esta pequeña esta mucho más alerta de lo que aparenta, después de todo.

—Sip. Ella definitivamente se convertirá en una magnifica esgrimista en el futuro.

Con el comentario de Kirito, Asuna intercambió miradas con él y sonrió, mientras Yuriel asentía profundamente.

—Bien entonces, ¡vamos!

—Nuooooo

La espada empuñada por la mano derecha cortó a través del monstruo de un tajo,

—Ryaaaaaaa

Y la espada agarrada con la mano izquierda lo hizo explotar espectacularmente.

Equipando las dos espadas por primera vez en un tiempo, Kirito dejó salir toda la energía acumulada de sus vacaciones, haciendo estragos de los enjambres de enemigos sin pausar, uno tras otro. Asuna, sosteniendo la mano de Yui, y Yuriel, tomando con fuerza su látigo de metal, no tenían oportunidad de hacer nada de nada. Cada vez que los grupos de enemigos, comprendidos de enormes monstruos de tipo rana cubiertos en baba, monstruos de tipo langosta cargando tenazas de un lustre negro, y similares aparecían, lo que los asaltaba con furia imprudente fueron las espadas a diestra y siniestra, desgarrando a través de todo lo que las rodeaba, eliminando a los enemigos por completo.

La mente de Asuna decía, “Oh, cielos”, pero Yuriel contemplaba el estilo de furia frenética de Kirito con asombro, boquiabierta. Era muy probable que fuera un espectáculo extremadamente diferente a su conocimiento de combate. Y con Yui alentándolo con un inocente “Papa, ánimo”, la tensión en el aire se evaporaba aún más.

Docenas de minutos habían pasado desde que se dirigieron el oscuro y húmedo suministro de agua subterráneo, hasta invadir este calabozo hecho de piedras negras. Era más amplio, profundo y lleno de monstruos que lo esperado, pero Kirito rompiendo el balance del juego, y blandiendo por ahí su par de espadas con vigor, las dos mujeres espadachín sufrieron una casi nula fatiga.

—Bue... Bueno, me siento un poco apenada por esto, dejándolo todo a ti...

Hacia la Yuriel que parecía lamentarse, con su cabeza postrada, Asuna respondió con una sonrisa irónica.

—No, ese sujeto ya está acaparando toda la atención, después de todo... está bien solo dejarlo hacer todo.

—Oye, ¿qué pasa con eso? Es horrible.

Kirito, regresando de devastar al grupo, se enfurruño cuando las palabras de Asuna alcanzaron sus oídos.

— ¿Quieres intercambiar, entonces?

—... So-solo un poco más.

Asuna y Yuriel sonrieron al momento que se encontraron con la mirada de la otra.

Después la usuario del látigo con cabello plateado ondeo su mano izquierda, desplegando el mapa, señaló el punto encendido que representaba el indicador de un amigo, mostrando la presente posición de Sinker. Como no tenía el mapa del calabozo, el camino que dirige a la marca incandescente estaba en blanco, pero ya habían acortado un setenta por ciento del total de distancia.

—La posición de Sinker no se ha movido por varios días. Creo que debería probablemente estar en un área segura. Si somos capaces de llegar hasta allá, podemos simplemente usar los cristales para retirarnos, así que... Lo lamento, estaré contando con ustedes por solo un poco más.

Yuriel bajó su cabeza, y Kirito agitó sus manos frenético.

—N-no, lo estamos hacienda porque queremos, y también están tirando objetos, así que...

— ¿Oh?

Asuna preguntó en respuesta por reflejo.

— ¿Acaso te dieron algo bueno?

—Sip.

Kirito manipuló la ventana con destreza, y una carne rojo oscuro apareció de su superficie con un sonido corto y viscoso. El rostro de Asuna se congeló, pensando en cuan grotesco se debe sentir.

— ¿Qu... pero qué es eso?

— ¡Carne de rana! Seguro que dirás que su sabor es comparable con su rareza, así que asegúrate de cocinarlo después.

— ¡¡No!! ¡¡Lo!! ¡¡Haré!!

Asuna gritó en voz alta, y abrió su ventana también. Entrando al inventario compartido con Kirito, arrastró la cadena de caracteres que decía, «Scavenger Meat x24», y la arrojó sin piedad en la marca del bote de basura

— ¡Ah! Aaaaaa...

Observando al Kirito con apariencia completamente abatida hablar en un tono amargado, Yuriel no pudo evitar reír, agarrando su estomago, aun cuando intentaba contenerla. En ese momento.

— ¡Onee-chan, al fin reíste!

Yui gritó deleitada. Ella también, sonrió ampliamente.

Viendo lo ocurrido, desconcertó a Asuna... recordando lo que paso entonces. El día anterior, la vez que a Yui le dieron espasmos fue también justo después de que todos los niños rieron juntos a la vez, al haber repelido a esos sujetos de la Armada. Aparentemente la cría tenía una sensibilidad única hacia las sonrisas de la gente que la rodeaba. Ya sea que esa fue la personalidad con la que nació, o quizás debido a todos los sentimientos dolorosos que había sufrido hasta ahora... por instinto Asuna levantó a Yui en sus brazos, abrazándola estrechamente. Jurando en su corazón, que siempre sonreiría cuando esté al lado de esta pequeña.

— ¡Bien, continuemos!

A la voz de Asuna, el equipo marchó adelante, dirigiéndose todavía más al interior de las profundidades.

Los grupos de monstruos, principalmente formados de criaturas acuáticas desde el momento en que entraron al calabozo, cambiaron a esos de la familia de los espectros, tales como zombis y fantasmas, a la vez que descendían las escaleras, enviando escalofríos intensos al corazón de Asuna, pero el par de espadas de Kirito continuó mutilando a los enemigos emergentes en meros instantes, sin mostrar ni la mas mínima señal de titubeo.

Normalmente, no es bastante bien considerado el que un jugador de alto nivel ande desenfrenado en un campo de caza muy por debajo del suyo, pero no había necesidad de preocuparse por eso esta vez, ya que ni siquiera alguien más andaba por aquí. Si hubiese tiempo disponible, sería una oportunidad para trabajar en subir el nivel de Yuriel, quien estaba feliz siendo de ayuda, pero en el presente rescatar a Sinker tenía preferencia.

En las dos horas que pasaron en un abrir y cerrar de ojos, la distancia entre la posición actual desplegada en el mapa, y la localización donde Sinker se encontraba, que se pensaba era una zona segura, continuó estrechándose poco a poco.

Era por completo desconocido exactamente cuántos ya habían sido derribados, en cuanto las espadas de Kirito partieron a ese particular esqueleto espadachín negro en pedazos, y por fin alcanzaron a ver un pasaje vislumbrando por una luz cálida justo después de allí.

—Ah, ¡es la zona segura!

Al momento que Asuna habló, Kirito asintió también, habiendo confirmado con su habilidad de detección.

—Hay un jugador solitario en su interior. Está a salvo.

— ¡Sinker!

Yuriel gritó muy alto y corrió con la armadura de metal tintineando, incapaz de contenerse a sí misma ni un poco más. Kirito bajó sus dos espadas y corrió detrás de ella, junto a Asuna quién sostenía a Yui.

Corrieron hacia la luz. En cuanto pasaron por el camino que se doblaba a la derecha por varios segundos, una gran bifurcación en el sendero, y más allá de eso, un pequeño cuarto, pronto llegó a la vista.

Para sus ojos, acostumbrados a la oscuridad, el cuarto estaba lleno de luz lo bastante brillante como para cegarlos, y un solo hombre estaba parado en la entrada. Su cara estaba ensombrecida debido a la luz de espaldas, pero ondeaba sus brazos como loco.

— ¡¡Yurieeel!!

Al momento que confirmó las figures, el hombre rugió el nombre de la mujer en alto. Yuriel osciló su mano izquierda también, corriendo aún más rápido.

— ¡¡Sinkeeer!!

Como si su voz estuviera mezclada con lágrimas, el grito del hombre...

— ¡¡No te acerques máááás!! ¡¡Ese camino es...!!

Al escuchar eso, Asuna redujo su paso, sorprendida. Pero pareció no haber alcanzado los oídos de Yuriel. Estaba corriendo directo en dirección al cuarto.

En ese momento.

Varios metros antes del cuarto, en el punto ciego del lado derecho, sobre el sendero que cruzaba el camino por el que los tres estaban corriendo, un solo inesperado cursor amarillo apareció. Asuna revisó el nombre de inmediato. Lo desplegado fue «The Fatal- Scythe»...

Con el significado de una guadaña que decide el destino, tenía el artículo determinante «The» pegado a ella. La prueba de un monstruo de clase jefe.

— ¡¡Nooo!! ¡¡Yuriel-san, regresa!!

Asuna gritó. El cursor amarillo se movió suavemente hacia la izquierda, acercándose en dirección a la intersección de la encrucijada. A este paso, Yuriel se encontrará con este en el cruce. Apenas si quedaba algo de tiempo.

— ¡¡Ku...!!

De repente, Kirito quien había estado corriendo a la izquierda de Asuna pareció haberse... desvanecido. En realidad, aceleró a una velocidad tremenda. Las paredes que les rodeaban se estremecieron con el sonido de ese impacto.

Viajó por varios metros con una fuerza al nivel de la teletransportación, y al momento que Kirito agarró a Yuriel por detrás con su mano derecha, clavó su espada en su izquierda dentro del lecho de roca con todo su poder. Un tremendo sonido metálico. Innumerables chispas. Ejecutando un freno urgente que fue capaz de quemar hasta el mismísimo aire, en el espacio delante del par que apenas si logró detenerse antes de la encrucijada, la tierra rugió a la vez temblaba, mientras una gigantesca sombra oscura cruzaba.

El cursor amarillo que arremetió al interior del pasaje en la izquierda se detuvo después de como diez metros. El monstruo de estatura desconocida cambio su dirección con frialdad y apareció para embestir una vez más.

Kirito soltó a Yuriel, y retirando la espada que clavó en el piso, saltó dentro del pasaje izquierdo. Asuna lo por siguió detrás frenéticamente.

Zarandeando a Yuriel, quien había sucumbido debido al shock, para que reaccionara, Asuna la empujó al lado opuesto del cruce. Bajando a Yui de sus brazos y confiándosela a Yuriel, Asuna se fue con un comentario corto.

— ¡Por favor retírate a la zona segura con esta niña!

La portadora del látigo asintió con su rostro blanco, y habiendo confirmado que cargó a Yui en dirección al cuarto, Asuna desenfundó su estoque en tanto se volteaba a su izquierda.

La vista de la espalda de Kirito, manteniéndose quieto en su postura de hojas dobles, entró a su rango de visión. Lo que yacía más adentro... era un ser de dos metros y medio, una silueta humanoide cubierto en oscilantes túnicas negras.

Dentro de la capucha, los brazos que se asomaban del puño de la manga, eran oscuros, corpóreos y se retorcían en tanto se enroscaban. Dentro de su tenebrosa cara, todo lo que la ocupaba era un par de energéticos globos oculares, con sus vasos sanguíneos visibles, mirando desde arriba a la pareja. Portaba una enorme guadaña negra en su mano derecha. Desde el filo de esa cruel curva, viscosas manchas rojas se escurrían, gota tras gota. Todo en conjunto, tenía una figura justo como esa del supuesto dios de la muerte.

Los globos oculares del dios de la muerte giraron alrededor, y vieron derecho a Asuna. En ese momento, un escalofrío corrió por todo su cuerpo, como si su corazón fuera agarrado por el terror puro.

Pero su nivel no debería ser demasiado alto para enfrentarlo.

Con ese pensamiento en su cabeza, al instante que preparó su estoque de nuevo, Kirito habló toscamente, parándose frente a ella.

—Asuna, lleva a esos tres a la zona segura y escapa con un cristal ahora.

— ¿Eh...?

—Este no es bueno. Ni si quiera mi habilidad de identificación pudo encontrar nada de información sobre él. En términos de poder, probablemente entra en el rango de los nonagésimos pisos.

— ¿...?

Asuna perdió su aliento y se petrificó también. Aún en estos momentos, el dios de la muerte se movía lentamente por el aire, acercándose al par.

— ¡¡Lo entretendré por un tiempo, así que apúrate y sal de aquí!!

— Ki-Kirito-kun también, los dos debe—

— ¡Iré después de ti! ¡¡Date prisa...!!

Aun cuando el cristal de teletransporte es una medida de última instancia para retiradas, no es una herramienta todopoderosa. Entre el agarrar el cristal, designar el destino, y en efecto completar la teletransportación, existe un tiempo de retraso de varios segundos. Si uno fuera a recibir un ataque de un monstruo en ese periodo de tiempo, la teletransportación sería cancelada. Cuando la cadena de comandos del equipo se rompe, con gente retirándose puramente por complacer su propia conveniencia emergiendo, la razón del porqué el resto se volvían victimas, incapaces de siquiera entretener por el suficiente tiempo para teletransportarse, es debido a esto.

Asuna estaba encajonada. Incluso si ellos cuatro se teletransportaban primero, con la habilidad para correr de Kirito, podría ser capaz de dejar atrás al jefe para alcanzar la zona segura. No obstante, la velocidad de embestida mostrada por el jefe poco atrás era en verdad aterradora. Si quizás... ella fuera a escapar primero, y después de eso, él no aparece. Ese era un pensamiento que no podía soportar.

Asuna le echó un vistazo a las profundidades del camino en la derecha.

...Perdóname, Yui-chan. Aun cuando dije que estaríamos juntos...

Susurrándolo así dentro de su corazón, gritó en alto.

— ¡Yuriel-san, te dejaré a Yui a ti! ¡Por favor escapen juntos, ustedes tres!

Yuriel agitó su cabeza, con su semblante congelado.

—No lo permitiré... algo como eso...

— ¡¡Dense prisa!!

Fue entonces que. El dios de la muerte, abanicando la guadaña que empuñaba, inició una carrera con alarmante vigor, propagando miasma desde el dobladillo de su túnica.

Kirito cruzó las espadas en sus manos, tomando una posición imponente frente a Asuna. Asuna se aferró frenéticamente de esa espalda, encontrando las dos espadas de Kirito con la que ella traía en su mano diestra. El dios de la muerte, sin un gramo de importancia por las tres espadas, dejó caer la guadaña, apuntando por encima de las cabezas de la pareja.

Un destello rojo. Un impacto.

Asuna se sintió a si misma girando una y otra vez. Primero, fue arrojada al piso, luego se estrelló contra el techo por el rebote, antes de caer de regreso al suelo una vez más. Su respiración se detuvo, y su campo de visión comenzó a oscurecerse.

Con su conciencia difusa, revisó la barra de HP de Kirito y la suya propia, ambas de ellas fueron tajadas a la mitad de un solo golpe. El despiadado indicador amarillo transmitió su incapacidad de sobrevivir el siguiente ataque. Tenía que levantarse. Eso fue lo que pensó, pero su cuerpo no se podía mover...

...Y, en ese momento.

Un paso corto tras otro paso corto, escuchó esas suaves pisadas acercarse a sus oídos. Girando su vista, perpleja, pasos infantiles, como los de un gatito, avanzando adelante sin ningún cuidado por el peligro inminente entrando en su visión.

Delgadas manos y pies. Largo cabello negro. Era Yui, quien debería estar en la zona segura. Poseyendo una mirada sin el menor trazo de temor, se le quedo viendo directo al gigantesco dios de la muerte.

— ¡¡Idiota!! ¡¡Apúrate y aléjate!!

Luchando desesperadamente por mover su torso, chilló Kirito en alto. El dios de la muerte sostuvo su guadaña en el aire con movimientos deliberados una vez más. Si era arrastrada a un ataque de ese rango, el HP de Yui por seguro sería devastado. Asuna también, trató de mover su boca. Pero con sus labios endurecidos, fue incapaz de pronunciar palabra alguna.

Pero en el siguiente instante, algo increíble sucedió.

—Está bien, Papa, Mama.

Junto con esas palabras, el cuerpo de Yui flotó gentilmente en el aire.

No fue un salto. Moviéndose como si aletearan alas invisibles, llegó a detenerse por completo a una altura de dos metros. Colgó suavemente su por mucho demasiada pequeña mano derecha en el aire.

— ¡Nooo...! ¡¡Aléjate!! ¡¡Aléjate de ahí, Yui-chan!!

Como si con tal de borrar los gritos de Asuna, la guadaña del dios de la muerte fue implacablemente abanicada, dibujando una línea de luz rojo oscuro. La atroz punta afilada llegó al alcance de la palma de blanco puro de Yui.

Justo antes de que llegara en contacto con ella, fue interrumpida por una barrera purpura vívido, y repelido con un gran ruido. La etiqueta del sistema que flotó frente a la palma de Yui provocó que Asuna se le quedara viendo estupefacta.

[Inmortal Object], eso era por seguro lo que estaba escrito allí. Inmortalidad... un atributo que ningún jugador debería poseer.

El negro dios de la muerte rotó sus globos oculares, como si estuviera perplejo. Inmediato seguido a eso, un fenómeno que sorprendió aún más a Asuna sucedió.

— ¡¡Gouu!!

En conjunto con este sonido, brotaron llamas carmesí, girando en espiral, con la mano derecha de Yui como su núcleo. Las flamas se esparcieron por un instante ampliamente, antes de que de inmediato se condensaran, y comenzaran a unirse en una larga y delgada forma. Entre tanto uno contemplaba, la figura cambió a la de una enorme espada. Una hoja, chispeando en las sombras de las llamaradas, emergida de entre las flamas, extendiéndose al infinito.

La gran espada que apareció en la mano diestra de Yui era de un largo que fácilmente excedía la altura de la niña. El resplandor del metal que parecía estar al borde de fundirse iluminó el sendero. Como si enardeciera las flamas de la espada, las voluminosas ropas invernales vestidas sobre la forma de Yui se quemaron en un instante. Por debajo de eso, el vestido blanco de una pieza que la pequeña traía puesto en un principio apareció. Siendo lo bastante extraño, hasta las flamas que se enroscaban por el vestido de una pieza, al igual que en ese largo cabello negro, no parecían verse afectadas en lo absoluto.

Giró la espada que excedía su altura con naturalidad, una vez...

Sin mostrar una pisca de duda, Yui desafió al dios de la muerte mientras dibujaba trazos de fuego.

Pese a que sus acciones son gobernadas por nada más que un simple algoritmo del sistema, dentro de los ojos inyectados de sangre del jefe, Asuna creyó verlos teñirse en un distintivo color de miedo.

Tapada en un remolino de flamas, Yui se precipitó por el aire con un rugido ensordecedor. El dios de la muerte levantó su guadaña frente a sí y asumió una posición defensiva, como si estuviera atemorizado de la niña, por mucho, más pequeña que él mismo. Y aproximándose de frente, Yui dejó caer la enorme espada en llamas con todo su poder.

La hoja, exudando llamaradas intensas, colisionó contra la horizontal empuñadura de la guadaña. Por un instante, los movimientos de la pareja cesaron.

Sin siquiera un momento para pensarlo, la espada flameante de Yui se movió una vez más. Como si el metal estuviera ardiendo con abrasadoras cantidades de calor, la radiante hoja devoró el mango de la guadaña parte por parte. Con la suficiente fuerza para desgarrarlo todo menos el largo cabello de Yui y su vestido de una pieza, al igual que la túnica del dios de la muerte, oscilo detrás de ella, esparciendo grandes chispas a veces, iluminando el interior del calabozo, tiñendo el área de naranja.

No mucho después...

Junto con un sonido explosivo, la guadaña del dios de la muerte fue por fin cortada a la mitad. De inmediato seguido a eso, como si la energía acumulada hasta ahora fuera desatada, la gran espada se convirtió en un pilar de fuego, golpeando justo en el centro de la cara del jefe.

— ¡¡...H...!!

Asuna y Kirito entrecerraron sus ojos y escudaron sus caras por reflejo, reaccionando al poder excesivamente fuerte de la infernal bola de fuego que apareció en ese momento. Al mismo tiempo que Yui blandió la espada directo hacia abajo, la bola de fuego explotó, engullendo la forma del dios de la muerte en remolinos carmesí entre tanto este corría más profundo dentro del pasaje. Oculto en un estruendoso rugido, un apenas audible aullido de muerte y agonía hizo eco.

Cuando abrieron sus ojos, los cerraron de inmediato por un instante debido a cuán deslumbrantes eran las flamas. La figura del monstruo jefe ya no existía. Pequeñas fogatas oscilaban alrededor, abandonadas aquí y allá en el camino, haciendo ruidos crujientes. Y en el centro de todo eso, Yui estando quieta ella sola, viéndose desalentada. La abrazadora espada, la cual se encontraba parada en el suelo, se disolvió y desmoronó hasta la nada entre tanto emanaba llamaradas justo como el momento en que se materializó.

Asuna se levantó, por fin habiendo recuperado las fuerzas de su cuerpo, poniéndose de pie lentamente usando su estoque como soporte. Kirito también, se reincorporó poco después. La pareja se acercó a la niña con pasos inseguros.

—Yui... chan...

Asuna le llamó con una voz ronca, y la pequeña se dio la vuelta sin un sonido. Sus pequeños labios mostraban una sonrisa, pero en esos grandes ojos azabaches, muchas lágrimas se amontonaron.

Yui volteó a ver a Asuna y Kirito mientras hablaba silenciosamente.

—Papa... Mama... yo, ahora lo recuerdo todo...

La zona segura de la parte más profunda del laberinto subterráneo del Castillo de Hierro Negro tenía la forma de un cuadrado perfecto. Solo había una única entrada, y en el medio de esta, estaba posicionada una suave, brillante, y cubica piedra negra actuando como de mesa.

Asuna y Kirito observaron a Yui, sentándose en la mesa de piedra, viéndose diminuta y tranquila, en silencio. Se les pidió a Yuriel y Sinker que escaparan primero, así que ahora los tres estaban por si solos.

“Recupere mi memoria”; con solo esas palabras, Yui pasó por varios minutos sin decir nada. Esa expresión que de alguna manera se veía apesadumbrada, como si dudara en hablar, pero Asuna armó su determinación y preguntó.

—Yui-chan... ¿Lo recordaste...? Todo lo sucedido hasta ahora...

Yui aún continuaba viéndose deprimida, pero finalmente asintió una vez. Con una expresión como una mezcla entre sonreír y llorar, alzó sus pequeños labios.

—Sí... Procederé, a explicarles todo lo sucedido... Kirito-san, Asuna-san.

El momento que escuchó esa formal manera de hablar, el pecho de Asuna se apretó con desoladas expectativas. Una creencia sofocante de que algo iba a terminar.

Dentro de ese cuarto cuadrado, las palabras de Yui iniciaron a fluir gentilmente.

—Este mundo llamado, «Sword Art Online», es administrado por un único gran sistema. El nombre del sistema es «Cardinal». Lo que esto quiere decir, es que la manera en que este mundo es administrado está basada en sus juicios. En primer lugar, Cardinal fue diseñado con tal de no requerir mantenimiento de humanos. Con dos programas núcleo realizando una mutua corrección de errores uno en el otro, y en adición, números incontables de paquetes de programas menores, ellos regulan la integridad de este mundo... La I.A. para monstruos y NPCs, el balance de las tasas de objetos y la economía, todo y cada una de las cosas son administradas por el clúster de programas bajo el comando de Cardinal... No obstante, había una cosa que no podía ser confiado a nada sino humanos. Problemas originados en el estado mental de los jugadores; eso era lo único que podía ser determinado por nadie más que los mismos humanos... y para ese propósito, docenas de miembros de personal debían ser preparados.

—GM...

Kirito habló con un suspiro.

— Yui, en pocas palabras, ¿estás diciendo que eres un GM...? ¿Un empleado de Argus...?

Después de gastar varios segundos en silencio, Yui meneó su cabeza con suavidad.

—...Cuando los desarrolladores del Cardinal le confiaron incluso el cuidado de los jugadores al sistema, corrieron una prueba de un cierto programa. Usando una característica única del Nerve Gear, este monitoreaba las emociones de los jugadores a detalle, y aparecía del lado de los jugadores que hallaba que tuvieran problemas para poder escucharlos... «Mental Health – Councelling Program», MHCP versión 1, nombre código, «Yui». Esa sería yo.

El aliento de Asuna fue arrebatado por lo tan impactante que eso resultó. Era incapaz de comprender de inmediato lo que acababa de ser dicho.

— ¿Programa...? ¿Acaso quieres decir una I.A...?

Preguntó en una voz baja. Yui asintió, con una sonrisa desanimada en su rostro.

—Así que con tal de no incomodar a los jugadores, se me dio una función de imitación de emociones... Es falso, todo lo es... incluso estas lágrimas... Lo lamento, Asuna-san...

Grandes lágrimas se regaron desde los ojos de Yui, volviéndose partículas de luz, y disipándose. Asuna dio un solo, ligero paso hacia Yui. Estiró su mano, pero Yui meneó un poquito su cabeza. Como si... no estuviera calificada para recibir el abrazo de Asuna.

Aún incapaz de creer la situación, Asuna forzó afuera sus palabras.

—Pero... pero, ¿perder tus recuerdos...? ¿Acaso puede algo como eso pasarle a una I.A...?

—...Hace dos años... el día que el servicio oficial inició...

Yui bajó su vista, y continuó su explicación.

—Aunque tampoco estoy enterada de los detalles completos de que fue lo que pasó exactamente, Cardinal delegó una orden no planeada hacia mí. Una completa prohibición de interferir con todos los jugadores... No siéndoseme permitido salir a ningún contacto tangible con ellos, continúe con reticencia monitoreando nada más que las condiciones de la salud mental de los jugadores.

Asuna reaccionó por reflejo; supuso que la «orden no planeada» fue debido a la manipulación hecha por el único GM de SAO, Kayaba Akihito. Yui, a quien probablemente le era ajena esa persona, movió sus labios una vez más, con su cara distorsionada por el pesar.

—Esa situación... fue simplemente lo peor... prácticamente todos los jugadores fueron absorbidos por emociones negativas tales como miedo, desesperación e ira la mayor parte del tiempo; a veces, hubieron incluso algunos que cayeron en la locura. Continúe mirando dentro de los corazones de esas personas. Originalmente, no hubiera sido capaz de detenerme a mí misma de tener que ir directo a esos jugadores, escuchar sus historias y apaciguar sus problemas... pero no había forma de contactarlos desde mi posición... con esa contradicción de tener un sentido del deber, y aun así carecer de la autoridad de realizarlo, me fui inundando gradualmente de errores, y me corrompí...

En el fondo de aquel silencioso laberinto subterráneo, la delicada voz de Yui ondeó, como un tembloroso hilo de plata. Asuna y Kirito no pudieron hacer nada más que escuchar con atención sin pronunciar una sola palabra.

—Un día, cuando hice mi monitoreo diario, noté un par de parámetros mentales que difirieron enormemente de los de otros jugadores. Nunca me había encontrado con patrones cerebrales como esos que recogí en ese entonces. Dicha... paz... pero no solo esos... ¿qué eran esas emociones?; pensándolo así, continúe monitoreando a esos dos. Deseos misteriosos brotaron dentro de mí, en tanto me enorgullecía de sus conversaciones y acciones. Ninguna rutina así debió haber existido, pero... quería acercarme a esos dos... en un escenario intimo, quería conversar con ellos directamente... con el deseo de estar más cerca, incluso por lo más poco que se pudiera, vague sin rumbo diariamente, manifestándome en la consola del sistema más próxima a la casa en que vivía la pareja. Creo que debí estar considerablemente corrompida en ese punto en el tiempo...

— ¿Y ese es, el bosque en el vigésimo segundo piso...?

Yui asintió gentilmente.

—Sí. Kirito-san, Asuna-san... siempre había querido... conocerlos a ustedes dos... en ese bosque, el momento que los vi a ambos... me sentí extremadamente feliz... fue extraño; no es posible que pudiera pensar en algo como eso... no soy nada más que un mero programa...

Rebosando de lágrimas, Yui cerró su boca. Asuna fue afligida con sentimientos indescriptibles, apretando sus manos muy duro frente a su pecho.

—Yui-chan... eres una verdadera I.A. ¿no? Por lo que posees inteligencia real, ¿o no...?

Mientras lo decía así en un susurro, Yui inclinó su cabeza un poco y respondió.

—Yo... no lo entiendo... tan solo qué fue, exactamente lo que me pasó...

En ese momento, Kirito, quien se había mantenido en silencio hasta entonces, dio un paso al frente.

—Yui ya no es un programa operado por el sistema. Por lo tanto, deberías ser capaz de moverte por tus propios deseos.

Y habló en un tono suave.

— ¿Qué es lo que deseas, Yui?

—Yo... yo quiero...

Yui estiró sus delgados brazos en dirección a la pareja fuertemente.

— ¡Quiero que siempre estemos juntos...Papa...Mama...!

Sin siquiera limpiarse las lágrimas que fluían sobre su cara, Asuna corrió donde Yui, sosteniéndose con fuerza de su pequeño cuerpo.

—Siempre estaremos juntos, Yui-chan.

Poco después, Kirito también, envolvió sus brazos alrededor de Yui y Asuna.

—Aah... Yui es nuestra hija. Volvamos a casa. Viviremos todos juntos... por siempre...

Pero... dentro del pecho de Asuna, Yui meneó su cabeza suavemente.

—Eh...

—Ya es... demasiado tarde...

Kirito preguntó, perplejo.

— ¿Y eso por qué...? ¿Para qué es demasiado tarde...?

—La razón del porqué recupere mis recuerdos... es porque toqué esa piedra.

Yui miró en dirección al centro del cuarto, apuntando al cubo negro almacenado allí con su pequeña mano.

—Cuando Asuna-san me empujo dentro de esta zona segura poco atrás, toqué la piedra por coincidencia, y lo entendí. Eso no es solo un objeto decorativo... es una consola instalada ahí en caso de que un GM requiera acceso urgente.

Como si hubiese alguna clase de orden dentro de las palabras de Yui, varias líneas de luz salieron en dirección a la piedra negra. De inmediato, con un decadente sonido de bip, un teclado holográfico azul pálido se elevó de su superficie.

—Creo que el monstruo de hace poco fue estacionado aquí para mantener alejados a los jugadores. Accedí al sistema usando la consola, y eliminé al monstruo con la invocación del «Object Eraser». En ese momento, con la habilidad de corrección de errores de Cardinal, mi dañada facultad del lenguaje fue restaurada, pero... en ese mismo momento, Cardinal también se dio cuenta de mí, a quien se le había ignorado hasta entonces. Justo ahora, el sistema núcleo esta escaneando mi programa.

Concluirá con la respuesta de que soy una entidad extraña, y probablemente seré borrada. Yo ya... no tengo mucho tiempo...

—Eso... eso es...

— ¿No hay algo que se pueda hacer al respecto? Si nos alejamos de este lugar...

Yui solo sonrió ligeramente hacia las palabras de la pareja. Lágrimas fluyeron en las blancas mejillas de Yui una vez más.

—Papa, Mama, gracias. Esta será nuestra despedida.

— ¡No lo creo! ¡¡No quiero algo como eso!!

Asuna gritó desesperadamente.

— ¡¡Esto es solo el principio!! De ahora en adelante, felices, todos juntos... viviendo en paz entre nosotros...

—En esa oscuridad... durante ese largo sufrimiento del que ni siquiera conocía su final, la existencia de Papa y Mama fueron mi único consuelo.

Yui miró directo a Asuna. Una tenue luz comenzó a envolver su cuerpo.

— ¡¡Yui, no vallas!!

Kirito sostuvo la mano de Yui. Los pequeños dedos de Yui se agarraron gentilmente a los de Kirito.

—Cuando estoy con Papa y Mama, todos son capaces de sonreír... estoy muy feliz por eso. Esta es mi petición; que de ahora en adelante también... en mi lugar... ayuden a todos... denles felicidad...

El cabello negro de Yui y el vestido de una pieza comenzaron a desintegrarse en transeúntes partículas de luz que se dispersaban, justo como el alba. El sonriente rostro de Yui se volvió lentamente transparente. Su presencia se desvanecía.

— ¡No! ¡¡No quiero esto!! Si Yui-chan no esta aquí, ¡¡no seré capaz de sonreír!!

Cubierta en la luz que se expandía, Yui sonrió con dulzura. Acarició la mejilla de Asuna con su mano, al borde de desaparecer.

...Mama, por favor sonríe...

En cuanto una débil voz resonó en la mente de Asuna, una arrolladora luz resplandeciente se dispersó; a la vez que eso también se desvaneció, no había nada en los brazos de Asuna.

— ¡¡Uwaaaaaa!!

Levantando su voz incontrolablemente, Asuna cayó sobre sus rodillas. Arrodillándose sobre el pavimento de piedra, lloró a todo pulmón como una niña. Las lagrimas que se regaron sobre la tierra, gota tras gota, mezcladas junto con los granos de luz que dejó Yui, que se desvanecieron.

Parte 4 Editar

Como si el frío de hasta ayer hubiese sido una mentira, una cálida y gentil briza sopló sobre el césped. Quizás atraídos por la celebración, varios pajarillos descendieron sobre una rama del árbol del jardín, aparentando observar a los humanos con gran interés.

Una fiesta de jardín fue animada sin preocupación por la temporada en el vasto patio delantero de la iglesia de Sasha, con la gran mesa del comedor trasladada y puesta ahí. Alimentos eran sacados de una enorme parrilla como por magia, alzando un grandioso rugido de alegría de los niños.

—Y pensar que algo así de delicioso... de verdad estaba en este mundo...

El jefe ejecutivo de «La Armada» quien fue rescatado justo la noche previa, Sinker, mordió sobre la carne de barbacoa en que Asuna había exhibido sus talentos, a la vez que voceaba su asombro. Al lado de él, Yuriel contemplaba la situación con una sonrisa. Ella tenía la presencia de una imperturbable mujer guerrera desde la primera impresión, pero cuando se encontraba al lado de Sinker, asemejaba a nada más que una alegre y joven esposa.

Y con respecto a Sinker, aunque no hubo mucho tiempo para prestarle atención ayer, cuando en su lugar lo vez sentado en la misma mesa de esta forma, él tenía un carácter que emanaba un aura de gentileza, bastante diferente a lo que se pensaría que sería la cabeza de una enorme organización.

Con una estatura de un grado un poco más alto que Asuna, él era evidentemente más pequeño que Yuriel. Su cuerpo, un tanto fornido, estaba ataviado en ropas sencillas, y no traía ni un arma en mano. A su lado, Yuriel también, no estaba en su estilo del uniforme de la Armada hoy.

Sinker aceptó la botella de vino que Kirito le ofreció a su copa, y aparentemente no por primera vez, realizó una firme reverencia.

—Asuna-san, Kirito-san. Estamos en verdadera deuda con ustedes esta vez. Tan solo, ¿cómo podría agradecerles...?

—No, al contrario, estoy bastante en deuda con «MMO Today», después de todo.

Kirito respondió mientras sonreía.

—Ese es un nombre nostálgico.

Una amplia sonrisa se mostró en el redondo rostro de Sinker al escuchar eso.

—En ese entonces, con la carga que era actualizar diariamente, pensé que no debería siquiera molestarme en hacer un sitio de noticias, pero cuando lo comparas con ser un líder de gremio, fue ciertamente un poco más fácil. Hubiera estado mejor dirigiendo un puesto de periódico aquí también, huh.

Risas gentiles salieron desde la mesa.

—Y bien... ¿cómo fueron las cosas con «La Armada»...?

Asuna inquirió, y Sinker cambió su expresión.

—Kibaou y sus seguidores fueron expulsados. En verdad debí hacer eso mucho antes... con mi personalidad siendo tan mala con argumentos, la situación siguió poniéndose peor... Incluso pensé en desbandar la Armada.

Asuna y Kirito abrieron sus ojos rápidamente en sorpresa.

—Usted debió... haber reflexionado sobre eso por un buen rato.

—La Armada se ha vuelto demasiado enorme... voy a desmantelar el gremio y de ahí, crearé de nuevo una organización para el bien mutuo. Disolverlo y abandonarlo por completo es tan solo ser irresponsable después de todo.

Yuriel sostuvo la mano de Sinker con suavidad y continuó en su lugar.

—...Creemos que estaremos distribuyendo los recursos que la Armada ha acumulado hasta el momento a no solo los miembros, pero equitativamente entre todos los habitantes de esta ciudad también. Hemos causado muchos problemas hasta ahora después de todo... Sasha- san, de verdad lo lamentamos.

Yuriel y Sinker de repente hicieron una profunda reverencia, provocando que los ojos de Sasha parpadearan con sorpresa dentro de sus lentes. Ella agitó sus manos frenéticamente delante de su cara.

—No, eso es demasiado. Los niños han recibido ayuda de la buena gente de la Armada en el campo también, después de todo.

Con la sincera negación de Sasha, el lugar fue llenado con risas gentiles una vez más.

—Bien, dejando eso de lado...

Inclinando su cabeza, habló Yuriel.

—La niña de ayer, Yui-chan... ¿Cómo ha estado...?

Asuna encontró miradas con Kirito, y respondió con una sonrisa.

—Yui ha... regresado a su casa...

Movió los dedos de su mano diestra hacia su pecho suavemente. Ahí, un fino collar, el cual no había estado allí hasta ayer, relució. En la punta de las exquisitas cadenas de plata, un pendiente de plata también colgaba, con una gran gema clara brillando en su interior. Cepillando gentilmente la joya en forma de lágrima, una tenue calidez pareció extenderse por la punta de su dedo.

En aquel momento...

Después de que Yui fue cubierta en luz y se desvaneció, al lado de Asuna, sus lágrimas caían sin fin mientras estaba arrodillada sobre el pavimento de piedra, y Kirito pegó un bramido repentino.

— ¡¡Cardinal!!

Alzando su húmedo rostro, Kirito miró al techo del cuarto y gritó.

— ¡¡No te atrevas a pensar de que siempre saldrá... como te plazca!!

Retomando su compostura con firmeza, dio un abrupto salto hacia la consola negra en medio del cuarto. Arremetió con destreza el teclado holográfico aún desplegado. Para su sorpresa, empujando su dolor solo por un instante, Asuna lloró mientras lo miraba en asombro.

— Ki-Kirito-kun... ¡¿Que estas...?!

— Si es aún... Si es aún ahora, quizás sea capaz de introducirme en el sistema con una cuenta GM...

Frente a los ojos de Kirito, quien continuaba golpeando las teclas mientras gruñía, una enorme ventana apareció con un bip, y el resplandor de las cadenas de caracteres que se desplazaban rápidamente iluminó el cuarto. Mientras Asuna lo contemplaba estupefacta, Kirito ingresó varios comandos más de manera sucesiva. Una pequeña ventana con una barra de proceso apareció, y al momento que la barra horizontal logró llegar hasta la punta de la derecha...

La integridad de la consola hecha de piedra negra de repente destelló un blanco azulado, e inmediatamente seguido a eso, Kirito fue enviado a volar con un sonido explosivo.

— ¡¡Ki-Kirito-kun!!

Asuna, entrando en pánico, se movió con lentitud hacia Kirito, caído sobre el piso.

Agitando su cabeza mientras tiraba de su torso hacia arriba, Kirito formó una delgada sonrisa dentro de su demacrada expresión; se dio la vuelta hacia Asuna y extendió su cerrada mano diestra. Sin entender que era lo que pasaba, Asuna le imitó, sosteniendo su mano.

Lo que calló de la mano de Kirito sobre la de Asuna fue un gran cristal hecho en la forma de una lágrima. En el medio de la piedra de muy elaboradas facetas, latido tras latido, una blanca luz estaba brillando.

— ¿E-esto es...?

—... Antes de que le autorización de súper-usuario activada por Yui fuera cortada, intenté desesperadamente de desconectar el programa fuente de Yui del sistema, y convertirlo en un objeto... dentro de eso, el corazón de Yui está ahí...

Después de haber dicho solo eso, Kirito se dejó caer sobre la tierra, como si se hubiera quedado sin energías, y cerró sus ojos.

—Yui-chan... estas... ahí dentro, huh... mi... Yui-chan...

Una vez más, sus lágrimas diluviaron infinitamente. Dentro de esa borrosa luz, como si le respondiera a Asuna, desde el centro del cristal, centelleó un único y fuerte latido.

Agitaron sus manos con reluctancia en dirección a Sasha, Yuriel, Sinker y los niños; y el frío viento, infundido con la fragancia del bosque, recibió a Asuna y Kirito cuando volvieron al vigésimo segundo piso desde el portal de teletransporte. Aunque fue una excursión de unos simples tres días, se sintió mucho más largo que eso, y Asuna tomó un profundo respiro.

Qué mundo tan vasto...

Asuna pensó acerca de este misterioso mundo flotante otra vez. En todas y cada una de las incontables capas, había gente viviendo en ellas, pasando cada día con lágrimas y risas. No, los eventos dolorosos eran probablemente más comunes en la mayoría de esas personas. Pero aun así, todos continuaban peleando sus propias batallas día tras día.

El lugar donde yo debería estar...

Asuna miró sobre el sendero que conducía a su hogar, luego volteó hacia arriba a la base del piso encima de aquel.

...Volvamos al frente de batalla, pensó de repente.

En el futuro próximo, no puedo evitar el tomar mi propia espada otra vez y volver a mi propio campo de batalla. No sé cuanto más va a tomar, pero pelearé hasta que este mundo sea terminado, para dejar que todos muestren sus verdaderas sonrisas una vez más. Para concederles la felicidad a todos... eso era lo que Yui deseaba.

—Hey, Kirito-kun.

— ¿Hmm?

—Si el juego es completado y este mundo desaparece, ¿que pasara con Yui-chan?

—Aah... bueno, podría forzar un poco la capacidad. La he convertido en una parte de los datos ambientales para el programa cliente y la guardé en la memoria local de mi Nerve Gear. En el otro lado, puede que sea un poco difícil desempaquetarla como Yui... pero de alguna forma debería ser posible.

—Ya veo.

Asuna le dio la vuelta a su cuerpo y abrazó a Kirito fuertemente.

—Bien entonces, asegurémonos de encontramos con Yui-chan otra vez en el otro lado. Nuestra primerísima hija.

—Sí. Definitivamente.

Asuna volteó a ver al cristal brillante en medio de los pechos de la pareja. Mama, da lo mejor de ti... Pareció escuchar esa tenue voz en lo profundo de sus oídos.


Traducción:

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El Reno de la Nariz Roja Editar

Aincrad 46° Piso, Diciembre 2023

Parte 1 Editar

El «Vorpal Strike» destelló a través de la oscuridad, y con su luz de color sangre provocó que las barras de HP de dos monstruos gigantes tipo insecto llegaran a cero.

Confirmando con mi visión periférica que los polígonos se habían dispersado, saqué mi espada justo cuando me pude volver a mover, y me giré para bloquear el ataque de una gran mandíbula afilada. Entonces utilicé la misma «Sword Skill» para acabarlo; haciendo un chillido antes de inclinarse hacia atrás y morir.

Esta habilidad de ataque pesado de una mano apareció por primera vez en mi lista apenas hace tres días, cuando mi habilidad con la espada de una mano alcanzó el nivel 950, y fue sorprendentemente conveniente. A pesar que la habilidad tenía un largo tiempo de enfriamiento que inmovilizaba al jugador, su alcance era el doble que el verdadero de la espada; y el hecho de que su poder era comparable al de un arma de asta pesada de dos manos, era más que suficiente para compensar sus deficiencias. Por supuesto, si la usaba en batalla contra otros jugadores, ellos leerían el momento exacto inmediatamente. Pero los movimientos simples de los monstruos debido a la I.A. que estos no podrían enfrentarla. Simplemente puedes repetirla indefinidamente y mandar a volar a los grupos de enemigos con efectos de luz rojo oscuro.

Habiendo dicho eso, después de luchar continuamente durante una hora bajo la débil luz de la antorcha, sentí claramente que mi concentración disminuía. Ya no podía reaccionar y hacer frente a sus enormes fauces, o al moco acido tan bien como antes. A pesar de que atacaban en grandes números, estos monstruos no eran debiluchos. Este entorno estaba sólo tres pisos por debajo de las líneas frontales en el piso 49, y esos eran monstruos muy poderosos. Aun así, esto estaba dentro del margen seguro cuando consideras las diferencias de nivel, si una horda masiva de estos monstruos me fueran a atacar y me rodearan: mi HP rápidamente caería a la zona amarilla.

Para enfrentar esos peligros y venir a un piso que ya había sido despejado, sólo podría haber una razón. Este lugar era la forma más rápida y eficiente de ganar puntos de experiencia de todos los lugares de entrenamiento actualmente conocidos. Esas enormes hormigas que brotaban de las cuevas alrededor del acantilado de aquí tenían un alto poder de ataque, pero tanto su HP como su defensa eran muy bajos. Mientras pudieras continuar evadiendo sus ataques, rápidamente podrías derrotar a un montón de esos monstruos. Pero como mencioné antes, una vez bajo el ataque y rodeado, tal vez ni siquiera lograrías mantener tu terreno, lo que te llevaría a la muerte, así que esta área no podía ser vista como una cómoda zona de entrenamiento para jugadores solistas. Debido a que este es un lugar tan popular, cada grupo sólo tiene permitido cazar una hora. Yo era el único jugador solista aquí. Incluso ahora, hay rostros familiares de varios gremios alineados en la entrada del valle. Debería haber una fila de expresiones aburridas, que lucían como si estuvieran sofocados. Si era sólo impaciencia, eso estaría bien. Pero los jugadores con un fuerte espíritu de equipo pensarían de mí como "el idiota más fuerte" o “Beater sin ley” pero obviamente yo no sabría sobre eso.

Mi reloj al lado izquierdo mostraba 57 minutos. Decidí terminar después de erradicar la siguiente oleada de monstruos. Tomé un gran respiro y esperé, para exprimir la última gota de concentración.

Mientras las hormigas se aproximaban desde diestra y siniestra, encaré a la que estaba a la derecha, y lancé una daga para detener su movimiento antes de matar al de la izquierda con la técnica de triple ataque, «SharpnaiI». Entretanto me giraba, usé «Vorpal Strike» para acabar con las grandes fauces abiertas de otra Hormiga. Durante el enfriamiento de la técnica, usé el guante en mi mano izquierda para limpiar el acido verde que me había golpeado. Con un sonido de quemadura acida, mi Barra de HP se redujo, y luego pareé el suelo y salté muy alto. En el aire, corté la parte más débil del abdomen de la Hormiga y la maté. Para las últimas dos usé la mitad de la técnica encadenada más larga que conocía, una cadena de seis golpes, para derrotarlas. Antes de que el siguiente conjunto de Hormigas aparecieran desde sus nidos, me precipité a escapar al instante.

Después de correr los 30 metros, a través del valle de hormigas, en cinco segundos; me lancé fuera de la pequeña entrada antes de por fin tomar un respiro. Jadeando por aire fresco, me preguntaba si este dolor sólo era mental o si mi cuerpo real también dejaba de respirar. En cualquier caso, sentí mi estomago acalambrarse, y sin lograr soportar este grado de nauseas, caí como un trapo sobre el congelado suelo invernal.

El sonido de muchas pisadas llegó a mis oídos mientras yacía en el suelo. Pese a ser personas que conocía, ni siquiera podía decirles hola. Moviendo mi mano derecha sin energía para ofrecerles avanzar, escuché entonces una voz ruda y un gran suspiro.

— Mi nivel y el de ustedes ya se ha distanciado, así que no me uniré hoy a la acción. Escuchen. No dejen que la formación circular colapse, y sean constantemente consientes de las personas a su alrededor. Asegúrense de no actuar tímidamente si se encuentran en peligro, solo grítenme por ayuda. Y también, huyan de inmediato cuando la reina aparezca.

Después de recibir las indicaciones de su líder, seis o siete personas respondieron con un "¡Sí!" o "¡Ho!", y las pisadas crujientes se alejaron gradualmente. Respiré con pesar unas cuantas veces, y cuando por fin conseguí que mi respiración estuviera bajo control, me levanté con mi mano derecha y me apoyé sobre un árbol cercano.

— ¡Atrápalo!

Agradeciendo atrapé la poción de curación, quité el corcho con mi pulgar, y la bebí ávidamente. Aun cuando que el sabor llevaba una pizca de ácido jugo de limón, lo consideré delicioso. Tiré la botella vacía al suelo, observando la emisión de una pequeña luz roja mientras desaparecía, y alcé la vista.

Klein, que era el líder del Gremio «Fuurinkazan» que había conocido al comienzo de este Juego de Muerte en SAO, todavía usando su vulgar pañoleta, abrió la boca que estaba encima de su desaliñada barba y dijo:

—Kirito, no importa como lo pongas, esto es más que absurdo. ¿Exactamente a qué hora viniste aquí hoy?

—Eh... alrededor de las 8 p.m.

Después de que respondí con una voz ronca, Klein mostró una exagerada expresión de insatisfacción.

—Oye, oye, ya son las dos de la mañana, ya has estado aquí por seis horas. En esta clase de peligrosa zona de entrenamiento, si agotas tu fuerza sería una muerte instantánea.

—Está bien. Puedo descansar por dos horas mientras espero.

— ¡¿Si nadie viene entonces planeas seguir peleando?!

—Es por eso exactamente que escogí esta hora en particular para venir. Si viniera durante el día entonces tendría que esperar cinco o seis horas.

Klein mezcló el sonido de estar atónito con la frase "Idiota". Luego desenvainó su katana de su cintura, y se sentó pesadamente enfrente de mí.

—Bueno, con respecto a tu fuerza, desde el primer día de SAO la comprendí sin ninguna duda...

¿Cuál es tu nivel ahora?

Ser capaz de mantener en secreto las estadísticas tales como el nivel era la mayor seguridad de un jugador. No preguntar, por lo tanto, era una regla no hablada en SAO. Pero hasta ahora no había razón para esconderlo de Klein, así que respondí honestamente.

—Hoy llegué al nivel 69.

La mano que estaba frotando su barbilla se detuvo de repente, y los ojos que estaban medio cubiertos por la pañoleta se abrieron ampliamente en estado de shock.

—... Oye, ¿hablas en serio? Desde cuándo estás diez niveles por encima de mí... no lo entiendo. Últimamente tu velocidad para subir de nivel ha sido demasiado inusual. Tuviste que haber estado entrenando incluso a estas horas del día, cuando las áreas de entrenamiento están escasamente pobladas con algunos jugadores. ¿Por qué tienes que ir tan lejos? No quiero oír nada de... "Para terminar el juego". Incluso si te vuelves más fuerte por tu cuenta, el ritmo de avance aún se determina por los gremios fuertes como KoB.

—No te preocupes por mí, me he convertido en un maniático del entrenamiento. Sólo conseguir puntos de experiencia me hace sentir bien.

Viéndome decir eso con una sonrisa desvergonzada, Klein la contrarrestó poniendo una expresión seria.

—No bromees... incluso yo sé cuán exhaustivamente monótono es esto. Jugar como solista es increíblemente exigente para la mente... incluso si tu nivel es cercano al 70, estar solo en esta área definitivamente no es seguro. Quieres tomar riesgos, pero también debes tener un límite.

¿Cuál es el punto de subir nivel en un lugar como éste donde puedes morir en cualquier momento?

«Fuurinkazan» es un gremio formado a partir de un núcleo de amigos de Klein desde antes de SAO. Sus miembros son una banda a la que no le gusta entrometerse innecesariamente, y su líder, Klein, no es la excepción.

Este tipo es una buena persona, pero para que esta clase de hombre se esté preocupando tanto por un beater anónimo como yo, me temo que eso podría ser porque él tiene qué, dado que puedo entender cuál es su razón. Para ayudar a Klein, que no es muy bueno con las palabras, abrí mi boca con una sonrisa.

—Está bien, ya no necesitas pretender estar preocupado. Quieres saber si mi objetivo es el Monstruo Especial, ¿cierto?

El Monstruo Especial es configurado para ser un monstruo para completar una misión. Aparecerá ya sea una vez cada tantos días o algunas veces horas, pero de vez en cuando emergerá una unidad con una fuerza similar a la de un monstruo jefe, así que por supuesto la fuerza no es una broma. Por lo tanto, para derrotarlo, los jugadores formarán grupos, en general, tan grandes como los que tienen al Jefe por objetivo.

Klein francamente reveló una dura expresión y se frotó su mandíbula.

—... Yo no estaba tratando descubrir eso en particular...

—Ya no tienes que esconderlo. El hecho que tú compraras información a Argo, con respecto a mi adquisición de noticias sobre el Jefe Navideño... esta información yo también la compré de ella.

— ¡¿Qué dices?!

Klein abrió sus ojos ampliamente y se quedó sin habla.

— Esa Argo... su apodo, La Rata, no es sólo porque sí.

—Esa chica vendería cualquier información, incluso sus propias estadísticas. De cualquier forma, sabemos que el objetivo de cada uno es el Jefe Navideño, y ya he comprado toda la información actual que puede ser adquirida de un NPC. Así, deberías saber que obtendré puntos de experiencia de esta manera indefinidamente y no importa que clase de consejos intentes darme, no tendré razones para detenerme.

—Ah... mi culpa. Eso es algo que yo también rechazaría.

Klein removió su mano desde su barbilla y se rascó la cabeza, continuando.

—Son 5 días hasta la víspera de navidad... y en cada gremio es lo mismo, todos ellos quieren incrementar su habilidad de combate antes de la aparición del Jefe, incluso si es sólo un poco. Pero en este tipo de noche helada, idiotas que se encierran solos en áreas de entrenamiento son raros. Afortunadamente nuestro gremio tiene casi diez personas, tendríamos buenas oportunidades incluso si nuestro objetivo fuera el Jefe. Sabes, como es un Monstruo Especial que solo aparece una vez al año, esto no es algo que puedas cazar solo.

—...

Sin lograr objetar, bajé mi mirada hacia el silvestre pasto seco color café claro...

Un año después de que SAO empezara, antes de la segunda navidad, un rumor comenzó a esparcirse por todo Aincrad. Hace un mes, los NPCs en cada piso empezaron a hablar sobre la misma misión.

Se decía que en el Mes del Sagrado, durante la media noche del 24 de diciembre, en algún bosque bajo las ramas de un enorme árbol, el legendario monstruo «Nicholas, El Renegado» aparecerá. Si puedes derrotarlo, conseguirás todo el tesoro del gran saco que carga en su espalda.

Incluso para los gremios fuertes que únicamente andan por los calabozos, mostraron esta vez gran interés. Ellos entendieron que el tesoro, vale decir, dinero y armas raras ayudarán bastante durante las luchas contra los Jefes de cada piso. Si decimos que este es el sistema SAO, el cual hasta ahora solo ha tomado cosas de los jugadores, dando regalos de buen corazón, ¿cómo entonces alguien no podría aceptarlo?

Pero un jugador como yo no tenía, al principio, interés en este rumor. Incluso sin que Klein lo dijera, yo ya sabía que este oponente no era un rival para un mero jugador solista. Y además, con el dinero conseguido por el avance del juego; si yo quería, incluso podría comprar una casa. Más importante, yo no quería, como resultado de pelear contra el Monstruo Especial con el que todos querían luchar, volverme famoso, y conseguir atención innecesaria.

Pero hace dos semanas... mis sentimientos hicieron de pronto un giro de 180 grados después de escuchar una información de un NPC. Después de eso, entre en este popular terreno de caza todos los días, bajo las risas de otros, y subí de nivel como loco.

Klein, que había seguido estando en silencio conmigo, dijo en voz baja:

—Así que está relacionado con esa información después de todo... El «Artículo de Resurrección».

—... Sí.

Ahora que la conversación había llegado tan lejos, ya no había necesidad de esconderlo. Después de admitirlo con calma, suspiré numerosas e incontables veces, y reprimí las palabras.

—Entiendo tus sentimientos... yo nunca pensé que en realidad hubiera tal artículo de ensueño. La bolsa de Nicholas contiene un legendario objeto que puede traer al muerto de vuelta a la vida... Pero... como la mayoría de las personas, creo que sólo era una mentira. O en vez que llamarla una mentira, quiero decir, podría ser un comentario restante de los NPCs de cuando SAO era tan solo un VRMMO normal... es decir, originalmente, este objeto hubiera revivido a las personas sin las condiciones de la «Pena de Muerte». Pero, en el SAO de ahora no hay tal cosa. Sólo hay una penalización, y esa es, la vida del jugador. Yo no quería recordar ese evento, pero esto fue dicho el primer día en el claro por ese tipo Kayaba."

Recordé el tutorial del primer día del incidente por el falso GM de Akihito en ese claro y lo que dijo. Un jugador al que su HP llegara a cero desaparecerá de este servidor y nunca regresará a su cuerpo físico.

Yo no siento que ese discurso fue una mentira, pero... incluso así...

—No hay nadie que pueda confirmar, que la muerte en este mundo es equivalente a una muerte auténtica.

Dije esas palabras como si quisiera argumentar. Justo entonces, Klein arrugó la nariz y aplastó mis palabras:

— ¿Vamos a morir y regresaremos al otro lado en realidad vivos, y Kayaba nos encarará y nos dirá mentí? Basta, esta pregunta se resolvió hace un año. Si fuera este tipo de broma enfermiza, entonces tan solo quítenle el Nerve Gear a todos, y con eso se acabaría este incidente. Ya que no podemos hacer eso, este juego de muerte es verdad. Cuando la HP llega a cero, el Nerve Gear se volverá un horno de microondas y freirá tu cerebro. Si no fuera así, entonces esas personas que fueron asesinadas por esos bastardos y monstruos, gritando “No quiero morir” mientras desaparecían, ¿Qué significado tiene todo eso?

— ¡Cállate!

Gritando lo suficientemente fuerte para sorprenderme a mí mismo, interrumpí el discurso de Klein.

—Si en verdad crees que yo ni siquiera entiendo este tipo de cosas, entonces no tengo nada que decirte... De hecho, Kayaba dijo eso el primer día, pero, hace tiempo, incluso el líder de la vanguardia de las líneas frontales, el líder de KoB, Heathcliff, dijo esto: Siempre y cuando haya aunque sea un uno por ciento de posibilidades de salvar la vida de un compañero, entonces deberíamos hacer nuestro mejor esfuerzo para perseguir esa oportunidad, y aquellos que no pueden hacer esto no merecen ser parte de cualquier grupo. Incluso a pesar de que no me agrada ese tipo, lo que él dijo es correcto. Yo actualmente estoy buscando esa oportunidad. Supón que aquellos que murieron en este mundo no han regresado al mundo real, ni tampoco han muerto en realidad, y en vez de eso fueron transferidos a algún tipo de área reservada, esperando el resultado final de este juego. Entonces, hemos establecido una razón para el «Artículo de Resurrección».

Con una gran fluidez de palabras raramente vista en mí, expuse este escenario que tan solo acababa de imaginar para sostenerme. Klein hizo a un lado su enojo, y en su lugar me miró con lástima.

— ¿Es así?

El sonido que acababa de emitir fue completamente diferente de antes, muy calmado.

—Kirito... tú aún no lo has olvidado, ¿Eh?, lo de tu último gremio... ya casi ha pasado medio año desde entonces...

Giré mi cabeza, y escupí algunas palabras para defenderme.

—Deberías decir, ¿cómo podría haberlo olvidado después de sólo medio año...? Todos murieron, excepto yo...

—Se llamaba «Gatos Negros de la Luna Llena», ¿cierto? Ellos ni siquiera era un gremio de avance, sin embargo aun así fueron un sitio cercano a las líneas frontales, y al final algunos ladrones causaron una trampa de alarma. Eso no fue tu culpa, y nadie te recriminaría por eso. En lugar de eso, deberías ser elogiado por ser capaz de sobrevivir.

—No es así... Fue mi culpa. Ya fuera que los detuviera de ir a las líneas frontales, decirles que ignoraran el tesoro, o asegurarme que todos escaparan tan pronto como la alarma se activara; todo eso debería haber sido capaz de hacer.

...Si no hubiera escondido mi nivel de habilidad de mis compañeros. El dolor que llegaba por no decirle a Klein esta verdad estaba punzando implacablemente mi pecho. Y antes de que el usuario de la katana dijera cualquier palabra de aliento inusual en él, me forcé a terminar el resto de mis palabras:

—De hecho, puede que ni siquiera exista un uno por cierto de posibilidad. Pero ya sea que la probabilidad de encontrar al Christmas Jefe, o derrotarlo solo y que el objeto de resurrección exista, o de las consciencias de los muertos hayan sido preservadas... todo eso es como encontrar un grano de sal en un desierto. Sin embargo... Sin embargo, no son nulas. Y ya que no son nulas, tengo que dar mi mayor esfuerzo. Por otra parte... Klein, no hay manera que tú pases por todo esto sólo por dinero, ¿verdad? Así que lo usarás como una razón para hacer esto igual que yo, ¿cierto?

En respuesta a mi pregunta, Klein sopló, respondiendo mientras apoyaba la funda en el piso.

—No soy tan soñador como tú. Es sólo que... antes, yo también tenía un amigo que fue eliminado. Si no hiciera todo lo que puedo por él, entonces no seré capaz de dormir por la noche...

Viendo al Klein que se ponía de pie, di una ligera sonrisa.

—Así que es lo mismo.

—No es lo mismo. Nuestro principal objetivo aún es el tesoro, poniendo de lado lo que acabamos de hablar... con sólo ese grupo de personas, sería malo si una Hormiga gigante apareciera. Iré a revisar la situación.

—Sí, sí.

Ligeramente asintiendo con mi cabeza, cerré mis ojos y me apoyé profundamente contra el tronco del árbol. Las palabras susurradas del usuario de la katana flotaron sobre mí.

—Y, estoy preocupado por ti. No es sólo para reunir información, tonto. ¡Si mueres por ser temerario en este tipo de lugar, ciertamente no usaré el objeto de resurrección en ti!"

Parte 2 Editar

—Gracias por tu preocupación. Entonces con respeto lo aceptaré. Por favor protégenos hasta que lleguemos a la salida.

Esta fue la primera oración que el líder del Gremio «Gatos Negros de la Luna Llena», Keita, me dijo.

Cinco meses han pasado desde el atardecer del verano cuando el juego de muerte llamado SAO comenzó. Para juntar material para armas, me había aventurado al laberinto diez niveles por debajo de la actual línea frontal.

Como un Beater, tuve que precipitarme desde el principio, utilizando mi experiencia como un Jugador Beta. Adoptar un enfoque de un rudo jugador solitario, me permitió ganar puntos de experiencia muy eficientemente, alcanzando un punto donde incluso podía derrotar monstruos de la línea frontal solo. De este modo, cazar en mi actual nivel era tan fácil y relajante que se volvió una tarea aburrida. Por evitar otros jugadores, fui capaz de obtener el conjunto completo de la cantidad requerida de materiales en dos horas. Mientras me estaba preparando para moverme hacia en dirección a la salida, me encontré con un grupo retirándose y un enorme grupo de monstruos persiguiéndolos.

Como un jugador solista, inmediatamente tuve la opinión de que el grupo estaba totalmente desbalanceado. Dentro del grupo de cinco jugadores, el único jugador que podía asumir un rol delantero era un tipo cargando un mazo y un escudo. Los otros sólo eran un ladrón equipado con una daga, un usuario de bastón que cargaba uno de dos manos y dos usuarios de lanza larga. Sin embargo cuando el HP del usuario del mazo fue reducido drásticamente, no hubo nadie más que pudiera substituirlo. Como resultado, este tipo de grupo sólo podía retirarse lentamente.

Para determinar el estado de todos, revisé su HP. Aparentemente, era más que suficiente para que se retiraran a salvo a la salida. Sin embargo, eso ya no sería suficiente si se encontraban con otro grupo de monstruos en medio de la retirada. Después titubear un poco, salí del camino en el que estaba escondido y le hablé al usuario del bastón, el cual parecía ser el líder.

— ¿Quieres que ayude con apoyo a la delantera?

El usuario del bastón miró hacia mí con sus ojos ampliamente abiertos y asintió con su cabeza después de un momento de vacilación.

—Entonces, perdón por causarte problemas, pero por favor retírate inmediatamente si hay cualquier peligro.

Asentí con mi cabeza en respuesta y saqué una espada de mi espalda antes de gritar detrás del usuario del mazo para intercambiar. Así, me precipité al asalto del monstruo.

Los enemigos eran un grupo de trasgos que yo había derrotado en número justo un momento antes, cuando cazaba solo. Estos monstruos podían ser rápidamente derrotados si iba con todo con mis habilidades con la espada. Incluso si era incapaz de defenderme en contra de los ataques, podría aguantar por un largo tiempo al depender de mi habilidad «Battle Healing» para recobrar mi HP. Sin embargo, me preocupé al instante. A pesar de que yo no le tenía miedo a los trasgos, estaba profundamente preocupado por los pensamientos de esos jugadores detrás de mí.

En general, que los jugadores de alto nivel causaran grandes disturbios mientras entrenaban en los niveles inferiores era considerado de malos modales. Si persistía por un periodo de tiempo, el jugador recibiría una dura reprimenda cuando una petición fuera hecha a un gremio de los niveles superiores para resolver eso. El jugador terminaría siendo reportado en la lista del periódico de jugadores con mala etiqueta y sería sujeto a un sin número de castigos. A pesar de que no debería ser un problema mientras lo consideras una situación de emergencia, me hizo preocuparme. Si no lo manejaba apropiadamente, ellos me etiquetarían como un Beater en vez de mostrar gratitud.

Por eso, intencionalmente prolongué el tiempo requerido, para derrotar al grupo de trasgos al limitar el uso de mis habilidades. En ese momento, aun no era consciente de que esa decisión daría lugar a un error irreparable.

Todo el grupo de trasgos fue por fin derrotado después de varias rondas de rotación con el usuario del mazo, que había estado constantemente reponiendo su HP con pociones. Fui sorprendido cuando este desconocido grupo de jugadores comenzó a celebrar ruidosamente. Se estaban dando mutuamente un choque de mano regodeándose por la victoria.

A pesar de que me sentí desorientado, aún puse una sonrisa, mientras les daba la mano a todos. La única jugadora en el grupo, una usuaria de lanza de cabello negro, sostuvo mi mano al final con ambas manos mientras repetidamente me decía entre lágrimas:

—Gracias... Muchísimas gracias. Estaba en verdad aterrada... Cuando viniste a rescatamos estaba en verdad feliz. Realmente aprecio tu ayuda.

Oyendo tales palabras mientras veía el fluir de las lágrimas, hubo esta indescriptible emoción recorriendo mi pecho. Recuerdo que en ese momento cuando los ayudé, se sentía muy bien que fui lo suficientemente fuerte para lograr hacerlo.

A pesar que había sido un jugador solitario desde que el juego comenzó, ésta no era mi primera vez ayudando a otros grupos en las líneas frontales. Sin embargo, en un grupo estratégico, es un entendimiento táctico suponer que nos ayudemos entre nosotros en el campo de batalla. Ya que habría un día cuando a cambio yo necesitaría ayuda, auxiliaría a otros sin esperar nada a cambio. Además, aquellos siendo ayudados sólo darían un breve saludo a cambio. Ésta era la mejor forma de manejar rápidamente el silencio post-batalla antes del inicio del siguiente combate. Ese simple raciocinio existía como una manera para que uno se fortalezca continua y eficientemente.

Sin embargo, los «Gatos Negros de la Luna Llena» eran diferentes. Todo el equipo fue embargado por una gran alegría solo por una ronda de victoria en batalla, y complementaban mutuamente los esfuerzos de todos. Se parecían al sonido de las trompetas de victoria al final de un juego RPG hecho por aficionados, cuando les propuse acompañarlos a la salida. Eso fue probablemente influenciado por la atmosfera casi familiar que había entre ellos. Descrito mejor, sentí que eran en realidad ellos quienes estaban terminando este demente juego llamado SAO.

—Yo también estoy un poco preocupado sobre la cantidad restante de pociones de recuperación que tengo... Si no les importa, vayamos a la salida juntos.

Keita asintió mientras mostraba una enorme carcajada frente a mis mentiras.

—Muchas gracias por tu preocupación.

No, cuando por fin comencé a darme cuenta que era sólo yo quien había sentido eso fue una experiencia refrescante. Habían pasado seis meses tras la desaparición de los «Gatos Negros de la Luna Llena». Como alguien que había adoptado la política de ser un jugador solista para acumular fuerza, proteger a alguien mucho más débil que yo daba un sentimiento de placer similar a ser necesitado. Eso es justo como era.

Mientras, en la principal área de acceso después de dejar el laberinto, había aceptado la invitación de Keita a una taberna, ellos invitaban. De este modo, brindábamos celebrando con un vino rojo que ellos consideraban costoso. Cuando mi auto-presentación terminó, Keita preguntó vacilante sobre mi actual nivel en un susurro después del ánimo se había calmado.

Había más o menos predicho que esta pregunta sería formulada. Debido a esto, había pensando en un apropiado número falso hace un tiempo. El número que les dije era de hecho cerca de tres niveles por sobre su nivel promedio... pero, en realidad, eran veinte niveles por debajo de mi verdadero nivel.

— ¡Eh! ¿Puedes ir solo en ese lugar con tu actual nivel?

Mi amarga expresión de cuando respondí a Keita, lo sorprendió.

—No hay necesidad de hablar de tal manera... aunque soy un solista, básicamente solo selecciono enemigos aislados para atacar mientras evito ser detectado. Sin embargo en términos de eficiencia, no es muy alto.

—Oh... ¿De verdad?, entonces... Aunque esto es un poco repentino... Pero pienso que algunos gremios te reclutarán muy pronto... Si lo deseas, ¿te gustaría unirte a nuestro gremio?

— ¿Eh...?

Frente a mí, quien estaba inseguro de cómo responder, el rostro de Keita el cual estaba totalmente rojo, se volvió más ansioso mientras él hablaba.

—Mira, basado en nuestro nivel actual, podemos entrenar con seguridad en el laberinto en el que estábamos previamente. En cuanto a las habilidades para moverse más arriba... tú estarías bien consciente de nuestras actuales circunstancias. La única persona que puede asumir la posición de un delantero es Tetsuo. Sin importar qué, su recuperación no fue capaz de igualar el ritmo de deterioro. De esta forma, las condiciones de batalla sólo se volverán peores. Si tenemos otro compañero para unírsenos, las cosas hubieran estado mucho más fáciles. Además... Sachi, ven aquí por un momento.

Keita levantó su mano y llamó en voz alta a la usuaria de lanza de cabello negro. La pequeña chica llamada Sachi se acercó mientras sostenía un vaso de vino rojo y tímidamente asintió hacia mí. Keita puso su mano sobre la cabeza de Sachi antes de continuar y dijo:

—La habilidad primaria de esta chica es cómo puedes ver, usar una lanza larga de dos manos. Pero su habilidad es relativamente baja comparada con nuestro otro usuario de lanza larga. Por eso, me gustaría tomar esta oportunidad para convertirla en una usuaria de espada y escudo. Sólo que nunca tuvimos la oportunidad para practicar esto antes. Por otro lado, tampoco estamos familiarizados con las espadas de una mano. Si estás dispuesto, ¿serías su entrenador?

— ¡¿Qué es esto?! ¡Tratándome como una niña pequeña!

Sachi levantó su barbilla y sacó su lengua ligeramente mientras sonreía y dijo:

—Esto es porque siempre he sido responsable de atacar a los enemigos a distancia. Si de pronto me necesitas mover hacia adelante y enfrentar al enemigo en un combate cuerpo a cuerpo me daría miedo.

—Todo estará bien siempre y cuando te cubras detrás del escudo. ¿Cuántas veces necesito repetirlo hasta que lo entiendas...? En serio, has sido demasiado fácil de asustar desde hace tiempo.

Yo sólo era consciente de que en las líneas frontales de SAO estaba lleno de muertes. No, en mi opinión, todos los jugadores competían por recursos en un MMORPG. Por tanto, sus interacciones eran tanto interesantes como fascinantes. Cuando Keita notó que lo estaba viendo, sonrió tímidamente y dijo:

—Sí... Los miembros de nuestro gremio son en realidad miembros del club de investigación computacional de la misma preparatoria en el mundo real. En realidad, ella vive muy cerca de mí... Ah, por favor, no te preocupes ya que todos aquí son muy agradables. Definitivamente serás capaz de volverte cercano con los otros muy rápido.

Todos en ese grupo, Keita incluido, eran personas decentes. Eso fue algo que ya sabía, debido a que pasé el viaje de regreso del laberinto con ellos. Me sentí culpable por engañar a ese grupo de personas cuando forcé una sonrisa y asentí.

—Entonces... Por favor permítanme unirme a todos ustedes. También, por favor ofrézcanme su guía.

Con un segundo delantero, el balance del grupo de los Gatos Negros mejoró drásticamente.

No, si cualquiera de ellos estuviera mostrando cualquier duda, descubrirían que mi HP no bajaría por alguna extraña razón. Sin embargo, todos esos amables chicos creyeron en mí por lo que dije, que hice esta chaqueta de algunos materiales raros, lo que no era una mentira, y ellos nunca dudaron de mí.

Durante una batalla en grupo, solo me encargaba de la defensa, y permitía a los miembros detrás de mí encargarse de los enemigos y ganar puntos de experiencia. Keita y el resto rápidamente subieron de nivel, y después de que me uniera por una semana, nos encontrábamos entrenando en un terreno de caza principal ubicado un nivel más arriba.

Nos sentamos alrededor de una zona segura dentro del calabozo. Keita estaba comiendo un bento que Sachi hizo, en tanto, emocionado, me contaba su sueño.

—Por supuesto, la seguridad de nuestros aliados es lo más importante. Pero... si, si sólo queríamos seguridad, sólo necesitábamos encerramos en la ciudad justo desde el comienzo. Ya que estamos entrenando e incrementando nuestros niveles así, esperamos al menos estar en el grupo de vanguardia. Incluso a pesar que las líneas frontales están muy lejos de nosotros, sólo podemos dejárselo a los gremios de elite como los «Knights of the Blood» o los «Divine Dragons Alliance» para conquistarlas... Oye, Kirito, ¿Cuál es la diferencia entre ellos y nosotros?

—Eh... Erm... Información. Esos tipos tienen información de las áreas que son las más efectivas de entrenamiento, cómo conseguir las armas más fuertes en el juego y así.

Esa es la razón por la que estaba en el escuadrón de ataque, pero Keita no parecía estar feliz con esta respuesta.

—Ésa... es obviamente una razón. Pero siento que es fuerza de voluntad. Su deseo de proteger a sus amigos, todos los jugadores son fuertes. Es debido a ese poder que ellos son capaces de ganar peligrosas batallas contra Jefes. Somos los únicos siendo protegidos, pero nuestros sentimientos no perderán ante ellos. Por eso... siento que si continuamos trabajando así de duro, podemos alcanzarlos.

—En verdad... tienes razón.

A pesar de que dije eso, sentí que no era alguna razón así de sorprendente. La razón por la que la vanguardia tenía su motivación era siempre tenían un espadachín superior que estaba encima de miles de jugadores. La prueba de eso era que si intentaran terminar SAO sólo para proteger jugadores, los jugadores de elite deberían haber proveído toda la información y equipo que conseguían a los jugadores de nivel medio. Entonces ellos podrían haber mejorado el nivel de todos los jugadores, y el número de personas que se uniría la vanguardia se incrementaría.

La razón del porqué ellos hacían eso, era porque ellos aspiraban a ser el más fuerte. Por supuesto, yo también era así. Al mismo tiempo, me escabulliría de nuestro lugar de descanso e iría a las líneas frontales a continuar subiendo de nivel por mi cuenta. Este acto seguía aumentando mi diferencia de nivel con los miembros de los Gatos Negros. Incluso a pesar que de sabía el resultado, continué traicionándolos.

Pero en ese momento, creía más o menos que si el nivel de los Gatos Negros se incrementaba, seríamos capaces de pelear en las líneas frontales. En ese punto, pensé que los ideales de Keita podían cambiar la cerrada naturaleza del grupo de avance.

De hecho, los Gatos Negros estaban mejorando a lo que podría ser llamado un ritmo anormalmente rápido. El área de entrenamiento que estábamos usando era un lugar que usaba explorar como parte de las líneas frontales. Sabía todo sobre este lugar, ya fuera los puntos peligrosos o los puntos efectivos. Continué guiándolos como si fuera nada, seguí yendo con los planes más eficientes, causando que el nivel promedio del gremio de los Gatos Negros gradualmente superara el de los jugadores comunes. Cuando me uní, aún estábamos diez niveles alejados de la vanguardia, pero esta brecha rápidamente se redujo a cinco. Continuamos ganando impulso y Cols, e incluso era probable que pronto tuviéramos suficiente para comprar una casa de gremio.

Sin embargo, había un problema. El cambio a espadachín escudado de Sachi no podía continuar.

Pero eso no se podía evitar. Cuando se encara contra monstruos salvajes a corta distancia, lo que es más importante que el valor en niveles era el coraje para soportar el miedo y seguir peleando hasta el final. Justo después de que SAO empezara, muchos jugadores murieron porque entrenaron en pánico y se hundieron en el caos. Si de verdad tuviera que decirlo, Sachi en realidad era una silenciosa cobarde que no pareciera como si pudiera tomar el rol de un delantero.

Yo sentía que no había necesidad de que Sachi cambiara de tipo porque yo tenía el estatus que excedía por mucho el que se requería para ser un escudo. Sin embargo, los otros miembros no se sentían de esa manera. O más bien, parecían estar un poco apenados de que tuviera que ser el único delantero, que sería extremadamente exigente. Incluso a pesar de que no lo decía porque la moral dentro del grupo era buena, Sachi sentía que la presión estaba comenzando a ser cada vez mayor.

Una noche, Sachi de pronto desapareció del lugar de descanso.

Todos pensaron que la razón de que ellos no pudieran identificar su posición de la lista de miembros del gremio era porque estaba sola en un calabozo. Esto hizo que los miembros, bajo Keita, se aterraran y de inmediato salieran a buscarla.

Sin embargo, yo era el único que insistía en buscar fuera del calabozo. La razón aparente era que había muchos puntos que no podrían ser rastreados. Pero de hecho, yo ya tenía la habilidad de alto nivel, «Rastreo», que podía permitirme buscar enemigos. Por supuesto, no podría explicar esto a mis aliados.

Mientras Keita y el resto corrían al calabozo en ese nivel, fui a la habitación de Sachi, activé la función de rastreo, y seguí las pisadas verde claro que aparecieron.

Las pequeñas huellas iban en una dirección que todos, incluyéndome, no esperarían en absoluto. Desapareció en un drenaje que estaba algo alejado de la calle principal. Incliné mi cabeza y entré, y vi que en una esquina en la oscuridad donde las gotas de agua podían verse, Sachi estaba en cuclillas con una manta que acababa de conseguir, la cual tenía una función de invisibilidad.

—... Sachi.

Una vez que dije eso, sacudió su cabello negro hasta los hombros y miró hacia arriba, murmurando con sorpresa:

—Kirito... ¿cómo sabías que estaba aquí?

Dudé sobre cómo responderle, y por fin dije.

—Instinto.

—... Ya veo.

Sachi sonrió y de nuevo puso su rostro en las rodillas que estaba abrazando. Traté con mi mejor esfuerzo de pensar en las palabras, y dije algo que carecía de creatividad:

—... Todos están preocupados por ti. Incluso enviaron personas al calabozo a buscarte. Date prisa y volvamos.

Esta vez, se convirtió en un largo silencio. Después de un minuto o dos, quería decir la misma cosa otra vez, pero esta vez, la débil voz de Sachi se escuchó mientras bajaba su cabeza:

—Oye, Kirito, huyamos a algún lugar.

Instintivamente pregunté.

— ¿Huir... de dónde?

—De esta ciudad, de todos, los Gatos Negros, los monstruos... de SAO.

Yo no estaba familiarizado con las chicas, o incluso humanos de tal manera que pudiera responder esto inmediatamente. Después de pensar en ello por un largo tiempo, tímidamente pregunté.

— ¿Acaso...tienes la intención de que cometamos suicidio juntos?

Después de un pequeño silencio, Sachi sonrió.

—Fufu... sí, eso debería estar bien... no, perdón. Mentía. Si tuviera el coraje de cometer suicidio, no tendría que esconderme dentro de la ciudad... No te quedes parado. Siéntate.

No sabía qué hacer, así que me senté ligeramente al lado de Sachi en el piso de piedra. Desde la salida en semicírculo del drenaje, podía ver las luces del pueblo que eran tan pequeñas como las estrellas.

—... Tengo miedo de morir. Debido a que estoy asustada, prácticamente no podía dormir durante este tiempo.

Finalmente, Sachi murmuró.

— ¿Por qué tal cosa pasó? ¿Por qué no podíamos dejar el juego? ¿Por qué es que podríamos morir incluso si es sólo un juego? ¿Qué podría obtener ese Kayaba haciendo esto? ¿Cuál es el significado de esto...?

En realidad, podría responder a cada una de las cinco preguntas. Pero incluso sabía que Sachi no estaba buscando esa clase de respuesta. Traté lo mejor que pude en pensar y dije:

—Muy probablemente, no hay significado... y nadie podría beneficiarse de ello. Al momento en que el mundo se volvió así, todos perdieron la cosa más valiosa para ellos.

Soporté mis lágrimas mientras le decía una enorme mentira a la chica. Eso es porque me mentía a mí mismo para volverme más fuerte, y sentía la satisfacción de este secreto cuando entré en la banda Gatos Negros. En ese sentido, obviamente obtuve mi beneficio.

En ese momento, debería haberle dicho todo a Sachi. Si tuviera incluso una pequeña pizca de sinceridad, debería haber revelado mi horrible ego. En ese caso, Sachi tal vez se hubiera quitado algo de estrés, y tal vez incluso se sentiría algo relajada.

Sin embargo, todo lo que podía era decir una mentira para fortalecerme más a mí mismo.

—... Tú no morirás.

— ¿Por qué dices eso?

—... Incluso en nuestro actual estado, los Gatos Negros aún son un gremio fuerte. También hemos logrado un margen de seguridad. Si estás en este gremio, puedes continuar viviendo a salvo. Además, tú en realidad no necesitas transformarte en un espadachín.

Sachi levantó su cabeza y me mostró una expresión de dependencia. Sin embargo, no podía mirar directamente a esos ojos y bajé mi cabeza.

—... ¿En serio? ¿Puedo vivir hasta el final? ¿Volver a la realidad?

—Sí... no morirás. Vivirás hasta el día cuando el juego sea terminado.

Esas eran las palabras que no eran convincentes y no tenían peso. Incluso así, Sachi se inclinó hacia mí, llevó su rostro sobre mi hombro izquierdo y lloró por un rato.

Después, de un tiempo, envié un mensaje a Keita y compañía, y llevé a Sachi de vuelta a nuestra posada. Sachi regresó a su habitación a descansar, y esperé en el bar del primer nivel a Keita y al resto a que regresaran. Le dije unas cuantas cosas... Sachi necesitaba mucho tiempo para convertirse en un espadachín, y si fuera posible, ella debería continuar siendo una lancera. Además, yo podría continuar siendo el delantero.

Keita y el resto estaban preguntando qué pasó entre Sachi y yo, pero felizmente aceptaron mi propuesta. Tuve un suspiro de alivio, pero eso no arreglaría el verdadero problema.

A partir de la noche siguiente, Sachi vino a dormir a mi habitación. Dijo que si ella continuaba estando conmigo y oía que no moriría, sería capaz de dormir pacíficamente. Ahora definitivamente no me podía escabullir en la noche para ganar experiencia. Incluso así, no significaba que mi culpa de mentirle a Sachi y al resto desaparecería.

Por alguna razón, ese recuerdo estaba como comprimido como una bola de nieve, así que no podía recordar mucho. Una cosa de la que estaba seguro era que Sachi y yo no teníamos una relación romántica. Nunca dormimos en la misma cama juntos, nunca nos abrazábamos el uno al otro, ni hablábamos sobre el amor ni siquiera nos mirábamos entre nosotros.

Nuestra relación era más como gatos callejeros que se lamen las heridas el uno al otro. Sachi se olvidaría sobre su miedo un poco debido a mis palabras, y confiaría en ella para olvidar la culpa de que era un Beater.

Así es... Fue porque descuidé los problemas de Sachi que descubrí este elemento del incidente de SAO por primera vez. Antes de eso, probablemente nunca sentí, el verdadero terror de SAO que se había convertido en un juego mortal. Sistemáticamente vencí a los monstruos de bajo nivel que derroté durante la prueba beta, continué subiendo de nivel y manteniendo este margen de seguridad. Yo no era el Paladín Heathcliff, pero en mi memoria, mi vida nunca había caído en la zona de peligro.

Me apoyé en los vastos recursos que conseguí fácilmente. Y una vez supe que había muchos jugadores que estaban asustados de morir así, por fin descubrí una forma de remover mi culpa. Por supuesto, ese método era continuar protegiendo a Sachi y a los Gatos Negros.

Por mi propia satisfacción, olvidé que escondí mi nivel antes de entrar al gremio, olvidé el hecho de que era yo quien los protegía, capacitándolos para ser un gremio de primera categoría. Cada noche, estaría al lado de Sachi, que estaba acurrucada ansiosa, confortándola, diciéndole “No vas a morir, no vas a morir, vas a vivir” como un mantra. Después de que dijera eso, Sachi mostraría una sonrisa por debajo de la sabana, mirándome y entraría en un ligero sueño.

Sin embargo, Sachi aun así murió finalmente.

En menos de un mes después de esa noche en el drenaje, fue acuchillada hasta la muerte por un monstruo frente a mí, y todo su cuerpo y alma se dispersaron.

Ese día, Keita quería comprar una pequeña casa como nuestra base del gremio, llevando la suma de dinero que por fin juntamos y se reuniría con los jugadores que vendían propiedades. Sachi, yo y los otros tres miembros nos reíamos mientras veíamos a la columna de artículos comunes de los miembros del gremio, en tanto que esperábamos que Keita regresara. Pero después de un rato, Tetsuo, el usuario del mazo, dijo:

—Vayamos al calabozo antes de que Keita vuelva, organicemos la función y asustemos a ese tipo.

Los cinco entramos en un calabozo al que nunca antes habíamos ido, el cual se ubicaba tan solo a tres niveles por debajo de la línea frontal. Por supuesto, yo peleé en ese lugar antes, y sabía que era un lugar que era fácil para juntar dinero pero tenía montones de trampas. Sin embargo, no les dije eso.

En el calabozo, los niveles estaban dentro del área segura, así que nuestra cacería estaba procediendo sin contratiempos. Después de una hora, ganamos la cantidad planeada de dinero, y justo cuando todos ya estaban listos para volver y comprar cosas, el miembro que era el ladrón descubrió un cofre del tesoro.

En ese momento, yo estaba hablando sobre ignorarlo. Pero una vez que me preguntaron la razón, no podía decir que la dificultad de las trampas era un nivel superior a partir de este piso, y sólo pude tartamudear y enfatizar que se veía peligroso.

La trampa de alarma sonó fuertemente, y los monstruos irrumpieron en el cuarto como una marejada. Inmediatamente reconociendo que la situación era peligrosa, en seguida les dije a todos que usaran el cristal de teletransporte para huir. Sin embargo, ese lugar estaba designado como un área anti-cristal... en ese momento, todos, incluyéndome, entraron ya sea en un ligero o fuerte pánico.

El primero en morir fue el ladrón que activó la alarma. Luego, fue Tetsuo, el usuario del mazo, y detrás de él murió el lancero.

Con pánico, continué blandiendo las habilidades de alto nivel que escondía, matando hordas y hordas de monstruos. Pero había demasiados, y no tuve oportunidad de destruir el cofre del tesoro que continuaba sonando.

Mientras el HP de Sachi desaparecía por completo después de ser rodeada por la turba de monstruos, estiró su mano derecha hacia mí como si quisiera decir algo. Esos ojos bien abiertos aun mostraban el brillo de que ella confiaba en mí, al igual que cada noche, hasta que todo fue desgarrador.

No puedo recordar como fue que sobreviví. Y a medida que me recuperaba, la turba de monstruos y mis cuatro aliados no estaban en ese cuarto. Pero incluso en esa situación, mi Barra de HP cayó casi hasta la mitad.

Sin ser capaz de pensar, con la mirada vacía regresé al hotel.

Keita, que colocó las llaves nuevas de la casa de gremio sobre la mesa y estaba esperándonos a que volviéramos, escuchó... cómo los cuatro murieron, y cómo sobreviví, mirándome sin expresión alguna. Dijo algo como que los Beaters como yo no tenía el derecho a unírseles.

Salió corriendo del pueblo en Aincrad, luego saltó sobre el borde sin dudarlo, mientras yo lo seguía por detrás, hacia el vacío sinfín.

Lo que Keita dijo era la verdad. No podía ser debatido. Fue mi arrogancia la que asesinó a cuatro miembros de los «Gatos Negros de la Luna Llena»... no, a cinco. Si ellos nunca me hubiera conocido, hubieran continuado permaneciendo en la seguridad de la zona intermedia, y no activarían lo que era una trampa.

Para sobrevivir en SAO, lo que necesitaban no eran reflejos o valores numéricos en niveles, sino que amplia información. Incrementé sus niveles con gran eficiencia, pero no les di información. Ésa fue una tragedia que causé con mis propias manos, y personalmente maté a Sachi, a quien juré proteger.

Lo que sea que ella quería maldecir con rencor en su momento final, yo lo tenía que soportar. La razón del porqué continué buscando ese rumorado objeto resucitador era sólo para escuchar esas palabras.

Parte 3 Editar

Durante los cuatro días restantes hasta navidad, mi nivel subió una vez más, hasta 70.

Durante este tiempo, no dormí en absoluto. Este sería el precio. Algunas veces medaban dolores de cabeza punzantes, como si estuviera siendo golpeado con clavos, pero creo que aunque me acostara, no sería capaz de conciliar el sueño.

Desde ese encuentro, el gremio de Klein, «Fuurinkazan» nunca estuvo otra vez en el valle de las hormigas. Seguí mezclándome en la fila con los otros gremios, cazando las Hormigas mecánicas solo. Las expresiones de esos jugadores que veían mis ojos también habían pasado de burla a repugnancia. A pesar de que algunas veces aún había jugadores que reaccionaban a mí, tan pronto como cualquiera se encontrara con mi línea de visión, el rostro inmediatamente se alejaba de mí.

Entre el grupo de jugadores cuyo objetivo era el regalo de navidad, la pregunta más grande era dónde estaba exactamente el gigantesco árbol de abeto en el que «Nicholas, El Renegado» aparecería debajo... y con respecto a esa inquisitiva, tomé ventaja del tiempo de espera en el valle de las Hormigas y obtuve una respuesta prometedora.

Fui a las coordenadas que compré de varias agencias de inteligencia, pero incluso a pesar que los exteriores aparentaban ser árboles de navidad, en realidad no eran árboles de abeto, sino que árboles de pino. Las puntas en los árboles de pino no son las mismas. La punta frontal de las hojas de abeto tiene una forma ovalada, delgada y alargada. Yo sé esto, porque en el mundo real tengo esos dos tipos de árboles en mi patio.

Hace unos cuantos meses, estaba en el área de entrenamiento en el piso 35 donde había un calabozo de transferencia aleatorio llamado «El Bosque del Vagabundo», y en un rincón particular encontré un gigantesco árbol curvo. Pensé que tenía que haber algún tipo de significado escondido en la forma, posiblemente el punto de inicio de alguna búsqueda desconocida, así que investigué cuidadosamente, pero no descubrí nada. En retrospectiva, ese gigantesco árbol era un árbol de abeto. En navidad, es decir, hoy en la noche, el monstruo especial, «Nicholas, El Renegado» debería aparecer ahí debajo del árbol.

Escuché el sonido llamando que indicaba que estaba subiendo un nivel, al 70, sin ningún sentimiento, y tras encargarme de la marabunta de hormigas que me rodeaba, saqué de mi bolsa un Cristal de Teletransportación. Sin saludar a los jugadores actualmente afiliados, me dirigí directo al piso de la línea frontal donde estaba hospedándome, al área de la calle principal del cuadragésimo noveno piso.

Levanté mi cabeza para mirar hacia la torre del reloj de la plaza del portal de transferencia, para ver que estaba tres horas anticipado de la medianoche. Probablemente porque querían pasar la víspera de navidad juntos, alrededor de la plaza estaba lleno de jugadores en pareja. Rápidamente crucé por ellos para volver al hotel.

Entrando de prisa a mi cuarto de hotel, inmediatamente abrí la caja de almacenamiento en la habitación, tomando de la ventana de objetos que emergió, todos los cristales de curación y antídoto, pociones y cosas parecidas. A pesar de que con tan solo estos podía sumar un considerable balance general, no escatimaría incluso si todos se agotaban.

Tan pronto como tomé una espada de una sola mano de mi colección, confirmé su durabilidad, saqué la espada en mi espalda que usaba para pelear contra las hormigas y la intercambié. Entonces también intercambié mi chaqueta de cuero y armadura y todo lo demás por objetos nuevos. Cuando había terminado, estaba a punto de cerrar la ventana cuando vi mi inventario y detuve mi mano.

Allí, además del «Yo» escrito allí, mi propia página de inventario, estaba otra etiqueta que decía el nombre «Sachi».

Este es el resultado de una muy buena relación entre dos jugadores, pero una que no había progresado a «Matrimonio»... tales jugadores ponían sus propios objetos en una ventaba de objetos común. Esto es diferente de la forma en que todos los objetos son compartidos en el matrimonio, dado que sólo los objetos en esta ventana separada son compartidos.

Sachi, que nunca preguntó por una confesión o tomarse de las manos anteriormente, pidió poco antes de su muerte configurar esta ventana. Cuando pregunté la razón, dio una respuesta que fue difícil de aceptar, que era para intercambiar fácilmente pociones sanadoras y objetos similares... si éste era el propósito, claramente ya había una del gremio abierta que podría ser usada para eso. Pero, sin embargo, estuve de acuerdo, y configuré esta ventana para compartir sólo Sachi y yo.

A pesar de que Sachi murió, esta ventana aún permanecía. Por supuesto, la lista de amigos también seguía conservando el nombre de Sachi, pero estaría de un color gris debido a que no podía ser contactada. Y las pocas pociones curativas que quedaban en el inventario tampoco serían utilizadas. Después de medio año, incluso con la página del gremio borrada sin ningún sentimiento, no era paz de remover la etiqueta del nombre de Sachi. Por supuesto, la razón no era que creyera que ella pudiera ser resucitada, sino que yo no podía perdonar al yo que hubiera sido capaz de sentirse mejor después de haber borrado su nombre.

Sólo me recuperé y cerré la ventana después de ver el nombre de Sachi por diez minutos. Faltaban dos horas hasta medianoche.

Mientras salía de la habitación y me dirigía hacia la dirección del portal de teletransporte, seguía pensando en esa expresión en el rostro de Sachi en su momento final, sobre qué estaba pensando, y, qué quería decir exactamente.

Teletransportandome al portal de piso 35, llegué a una plaza completamente diferente de esa de la línea frontal, una que estaba muy tranquila. Tal vez a causa de que aún había alguna distancia de aquí al campo de batalla principal de los jugadores intermedios, el área de la calle principal simplemente no valía la pena para dar un paseo por ella. Pero aun así, levanté el cuello de mi chaqueta para evitar los ojos de varios jugadores en el área y rápidamente abandoné la calle.

Indispuesto a pasar tiempo peleando en contra de los debiluchos, comencé a correr después de revisar que nadie me estuviera siguiendo desde atrás. Con el nivel que logré ganar durante el mes pasado, mi agilidad subió bastante, y mis pies que pisaban en la nieve eran tan ligeros como plumas. El dolor intenso que venía desde la sien nunca desapareció, pero hacía que mi mente no pudiera dormir por ningún motivo.

Después de correr por casi 10 minutos, llegué a la entrada del bosque laberinto. Este calabozo de campo era segregado por numerosos polígonos de 4 lados, y como las áreas estaban conectadas entre sí, se podría decir que era imposible hacerse camino por ahí si no había un mapa.

Después de abrir el mapa, miré las áreas marcadas y entré. Después de memorizar el camino en mi mente, entré solo en ese silencioso bosque.

Pasadas dos batallas que no pude evitar, entré al área enfrente de todos los árboles que cubrían el objetivo sin ninguna dificultad. Aun quedaban más de 30 minutos.

Luego, estaría peleando solo en contra de este Monstruo Jefe que probablemente tomaría mi vida... Había una alta probabilidad de eso. No podía sentir ningún miedo en mi interior. O más bien, tal vez eso era lo que estaba esperando. Morir en batalla para revivir a Sachi tal vez era la única forma en que podía aceptar la muerte.

No quería decir algo heroico como que estoy buscando mi lugar de descanso. Provoqué que Sachi y los otros cuatro aliados murieran sin sentido, y no tenía derecho de buscar un significado a la muerte.

¿Cuál es el punto de hacer esto? Sachi una vez me preguntó. Y yo le respondí, no hay ninguno.

Justo ahora, por fin podía convertir esas palabras en realidad. Sachi murió sin sentido en este juego de muerte sin sentido, SAO, que el genio loco Kayaba Akihito creó. Con eso, moriré en un lugar en el que nadie se daría cuenta, nadie me recordaría, y así moriría sin sentido.

Si derrotaba a ese Jefe y sobrevivía, ese objeto de resucitación se convertiría de rumor a realidad. Eso era lo que pensaba. El alma de Sachi regresaría del Camino de la muerte o del Rio Estigia, y luego por fin podré escuchar sus últimas palabras. Por fin... sólo por fin, permítanme esperar por este momento...

Justo cuando estaba listo para caminar hacia adelante y terminé de avanzar los últimos metros, muchos jugadores aparecieron desde el punto de distorsión detrás de mí. Salté hacia atrás sorprendido mientras sostenía la empuñadura de mi espalda detrás de mí.

Lo que apareció fue un grupo de 10 personas, y estando justo al frente estaba un samurái con ligera armadura, una katana en su cintura, y una pañoleta en la cabeza... Klein.

Los miembros principales del gremio «Fuurinkazan» parecían nerviosos mientras se movían más cerca de mí desde el punto de distorsión detrás de ellos. Continué viendo el rostro de Klein y solté una voz ronca.

—... ¿Estaban siguiéndome?

Klein agarró el cabello que estaba enderezado por la pañoleta y asintió.

—Sí. Tenemos a alguien con buenas habilidades de rastreo.

— ¿Por qué yo?

—Porque compré la información que tú compraste de todas las coordenadas de los árboles, y por medidas de seguridad, fui a ver al centinela en el nivel 49, pero encontré que ibas en dirección al nivel donde no había información. Sentí que tu habilidad de batalla e instintos de juego eran en verdad fuertes, más fuertes que los del grupo de vanguardia... incluso más que los de ese Heathcliff. Así que... Kirito, no puedes morir en un lugar como éste.

Klein estiró su mano derecha, apuntó su dedo hacia mí y gritó.

— ¡RENUNCIA A ESE ATAQUE EN SOLITARIO SIN SINTIDO y HAZ GRUPO CON NOSOTROS! ¡PERMITE QUE LA PERSONA QUE CONSIGA EL OBJETO DE RESUCITACIÓN LO CONSERVE! ¡¿Sí?!

—... En ese caso...

No podía creer que Klein me dijera eso, por que él me veía como un amigo, estaba preocupado por mí.

—En ese caso, no tiene sentido... tengo que hacerlo solo...

Sostuve fuertemente el mango de mi espada, y mi mente estaba ardiendo locamente y pensaba algo inconsciente.

...Sólo mátalos a todos.

En el pasado, cuando el juego de muerte empezó, abandoné a Klein, este principiante que no sabía nada, y fui al siguiente pueblo. Me arrepentí de esto por mucho tiempo, y estaba aliviado de que Klein fuera capaz de vivir de una manera tan buena.

En ese momento, me estaba preguntando seriamente. ¿Debo lograr mi objetivo incluso si tuviese que matar a uno de mis pocos amigos y degradarme a ser un jugador rojo? Mi corazón estaba gritando débilmente que eso no tenía sentido. Sin embargo, el otro lado soltaba una voz esperando que muriera inútilmente, pero rugía de manera abrumadora.

En verdad creí que si sacaba mi espada un poco entonces, no sería capaz de detenerme a mí mismo desde ese momento en adelante. Y Klein estaba viendo hacia mí tristemente mientras mi mano derecha temblaba y continuaba debatiendo.

En ese momento, un tercer grupo de intrusos llegó.

Además, este grupo no era sólo de 10, sino de casi 3 veces más el grupo de Klein. Observé inexpresivo al gran grupo y le murmuré a Klein, que se dio vuelta en una manera similar en estado de shock:

—Parece que a ustedes también los siguieron, Klein.

—Ahh... así parece...

En el borde que parecía estar a 50 metros de distancia, había personas que recientemente había visto en el hormiguero, mirando sin decir nada hacia «Fuurinkazan» y mí. El espadachín de «Fuurinkazan» que estaba de pie al lado de Klein se inclinó al lado del rostro del líder y susurró:

—Esos tipos son los «Divine Dragon Alliance», un grupo de chicos que se volverían naranjas sólo para atacar el Jefe Especial.

Yo también había escuchado ese nombre con frecuencia. Su nombre era tan famoso como los «Knights of the Blood», el gremio más grande entre el grupo de vanguardia. Cada uno de esos tipos debería estar por debajo de mí en nivel, pero no tenía fe en derrotar tanta gente.

Pero... tal vez el resultado debería ser el mismo.

De pronto, sentí que si fuera asesinado por un Monstruo Jefe o un gremio, todo carecería de sentido. Pero entonces otra vez, que al menos sería una mejor opción que pelear con Klein, ¿no?

Decidí al sacar mi espada de mi espalda. Me dio flojera incluso pensar. Sólo necesitaba ser como un robot y enfocarme en mover mi espada y destruir todo enfrente de mí hasta que colapse.

Sin embargo, el grito de Klein causó que mi mano se detuviera.

— ¡MALDICIÓN! ¡ESOS BASTARDOS!

El usuario de la katana sacó el arma en su cintura más rápido de que lo yo podría y me gruñó desde atrás.

— ¡Vete de aquí, Kirito! ¡Déjame esto a mí! ¡Derrota al Jefe! ¡Pero no tiene permitido morir! ¡No te perdonaré si te atreves a morir enfrente de mí! ¡Nunca!

—...

No quedaba mucho tiempo. Me giré de espaldas a Klein y entré al último punto de distorsión sin decir gracias.

Los grandes árboles de abeto, el lugar que memoricé, y las curvas de mis recuerdos, todo eso estaba ahí en silencio. No parecía haber ninguna otra área de cuatro lados de árboles ya que el panorama brillaba con nieve blanca y pura, y parecía como una tierra estéril con toda la vida extinguida.

Mientras el cronometro en la esquina de mi ojo llegaba a cero, una alarma sonó desde algún lado, y levanté mi cabeza y miré hacia la copa del árbol.

El cielo nocturno totalmente oscuro, o más bien, con la base del nivel superior como fondo, esas líneas de luz continuaban estirándose. Viendo hacia ellas de cerca, descubrí que estaba un monstruo con forma extraña arrastrando un trineo gigante.

Como si llegara hasta la copa de los arboles, una sombra negra voló hacia abajo desde el trineo, y di unos cuantos pasos hacia atrás.

Lo que aterrizó fuertemente y esparció la nieve fue un monstruo que era 3 veces mi tamaño. Seguía teniendo una apariencia humana, pero sus brazos eran extremadamente largos, y como su cuerpo estaba doblado hacia adelante, sus brazos casi tocaban el suelo. Los pequeños ojos rojos estaban brillando bajo la anormal protuberancia en la frente de la sombra. La mitad inferior de su rostro estaba lleno de brava gris risada, y lo largo incluso llegaba a la cintura.

Extrañamente, este monstruo estaba usando una camisa roja y blanca, un sombrero con forma de cono que era del mismo color, empuñando una hacha con la mano derecha, y una gran bolsa llena de cosas en la mano izquierda. El diseñador que diseñó este tipo probablemente quería que un gran grupo de jugadores se asustaran, pero se divirtieran una vez que vieran esta ridículamente fea versión de un Jefe Santa Claus. Pero para mí que encaraba a este «Nicholas, El Renegado» solo, la apariencia del Jefe no era importante.

Nicholas tal vez comenzó a decir las líneas para esta misión mientras se preparaba para mover su barba enmarañada.

— ¡Cállate!

Mientras murmuraba esto, saqué mi espada, y mi pie derecho pateó fuertemente la gruesa capa de nieve.

Parte 4 Editar

Había sido más de un año desde que comencé a jugar SAO, pero esta era la primera vez que mi Barra de HP había entrado en la zona roja.

Después de que los polígonos del objetivo derrotado se dispersaran, solamente dejó un saco detrás. No había un solo cristal de curación que quedara en mi inventario, nunca me había acercado tanto a la muerte antes. Incluso a pesar de que sobreviví, no había felicidad o tranquilidad en mi corazón. En lugar de eso, sentía una emoción más cercana a decepción.

¿Por qué sobreviví?

Mientras regresaba mi espada a su funda, el saco brilló y luego desapareció. Todos los objetos que fueron tirados por el objetivo deberían haberse registrado en mi inventario. Tomando un profundo respiro, levanté mi temblorosa mano y llamé a la ventana de inventario. La ventana de inventario tenía muchas pestañas con nombres que irritarían a la mayoría de los jugadores. Armas/Armaduras, Joyas/Minerales, Cristales, e incluso Ingredientes de Comida, me desplacé por la ventana llena con pestañas de objetos para hallar un solo artículo.

Algunos segundos después, el objeto que estaba buscando entró en mi línea de visión.

Se llamaba «Piedra Divina del Alma Retornante».

Mi corazón comenzó a latir frenéticamente, sentía como si la sangre acabara de comenzar a fluir por la parte de mi corazón que estaba aletargada estos últimos días... los últimos meses.

¿Pue...Puedo revivir a Sachi? Si esto fuera hecho, ¿no significaría que, Keita, Tetsuo, y las almas de cada jugador que perdió su vida en SAO desde el inicio no habían sido destruidas...?

Esta tal vez sea mi única oportunidad de ver a Sachi otra vez. Sólo pensar eso hizo que mi corazón diera un vuelco. Sin importar qué maldiciones o juramentos pudieran ser lanzada hacia mí o cualquier consecuencia pudiera acontecer por culpa de mis mentiras, esta vez la abrazaría fuertemente con ambos brazos y miraría el par de ojos de color negro y diría las palabras desde el fondo de mi corazón. No es que tú nunca morirás, sino que yo seré quien va a protegerte. Para cumplir esa promesa, trabajaré duro para hacerme más fuerte.

Después de varios intentos fallidos para seleccionar la piedra de la ventana debido a mis temblorosas manos, por fin me las arreglé para materializar la «Piedra Divina del Alma Retornante». Flotando sobre la ventana de inventario estaba una piedra preciosa de un color arcoíris alrededor, del tamaño de un huevo con tal belleza que era incapaz de ponerlo en palabras.

—Sachi... Sachi...

Clamando su nombre, toqué la preciosa piedra, luego cliqueé sobre el menú de ayuda en la ventana, y simples instrucciones aparecieron en el panel en un estilo de fuente familiar.

[EL OBJETO PUEDE SER USADO CON EL MENÚ DE ATAJOS DEL JUGADOR O SOSTENIENDO EL OBJETO MATERIALIZADO Y GRITANDO «REVIVIR - NOMBRE DEL JUGADOR», EL EFECTO SÓLO FUNCIONARÁ Y REVIVIRÁ AL JUGADOR CAÍDO DURANTE EL PERIODO DE TIEMPO ENTRE LA MUERTE DEL JUGADOR A LA DESAPARICIÓN DEL EFECTO DE LUZ DEL OBJETO. (APROXIMADAMENTE 10 SEGUNDOS)]

Aproximadamente 10 segundos.

Esta frase que pareciera estar agregada a propósito, anunciando clara y cruelmente que Sachi nunca sería revivida.

Aproximadamente 10 segundos. Esto es desde el momento en que la HP del jugador llegara a cero, y el cuerpo se rompería en polígonos, hasta que el Nerve Gear enviara señales eléctricas para freír el cerebro del jugador en el mundo real. No puedo evitar imaginar como debió sentirse Sachi durante el corto lapso de 10 segundos, desde que su cuerpo despareciera hasta que su Nerve Gear friera el cerebro de su propietaria. Tendría que ser extremadamente doloroso para ella. En este lapso de 10 segundos, ¿qué estaría pensando? Me maldije a mí mismo repetidamente...

—Ugg... Ahhhhhh. Ahhhhhhhhhhhhhhhh...

Solté un grito bestial.

Agarrando la «Piedra Divina del Alma Retornante» que estaba flotando encima de la pestaña de inventario, la arrojé con toda mi fuerza sobre el suelo nevado.

—Ahh... ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhh!

Pisoteé el cristal furiosamente con mi zapato mientras gritaba. Sin embargo, el cristal continuaba brillando acompasadamente sin afectarse por la pisoteada, ni siquiera había una sola raspadura, mucho menos una fisura en este. Grité con todas mis fuerzas, metí ambas manos en el suelo y usando mis dedos agarré la nieve acumulada, al final continué mi grito mientras rodaba por la nieve.

Esto no tiene sentido, nada tiene sentido. No importaba si Sachi murió asustada y sufriendo, o yo enfrentando al objetivo especial de navidad. No, vivir en este mundo o el hecho de que 10,000 jugadores están atrapados aquí carece completamente de sentido. Por fin ahora entendí, esta era la única verdad.

No supe por cuanto tiempo continué así, no importaba como chillara, como gritara, no sentí ganas de llorar. ¿Era por qué este cuerpo artificial mío carecía de esa función? Por fin, con cansancio me puse de pie, tomé el divino cristal que estaba enterrado en la nieve y me dirigí hacia el portal que conducía al área previa del calabozo.

Ahí sólo quedaban Klein y los miembros de «Fuurinkazan» en el bosque. Los miembros de «Divine Dragon Alliance» no se veían por ningún lugar. Mientras caminaba hacia el usuario de katana que estaba sentado en el suelo, revisé para ver que no había pérdidas en números.

Es obvio que Klein era el único que estaba cansado, pero no tanto como yo. Podía suponer que él negoció con los «Divine Dragon Alliance» y peleó en un duelo. Sin embargo, mi corazón no se sentía agradecido.

El usuario de la katana me vio caminado hacia ahí, y su expresión mostraba alivio. Sin embargo, sus labios se pusieron rígidos después de ver mi expresión.

—... Kirito...

Dejé caer el divino cristal en la rodilla de Klein que estaba diciendo mi nombre en voz baja y grave.

—Este es el objeto de resurrección, pero no puede ser usado en personas que hayan muerto hace mucho. Tómalo y salva a la siguiente persona que muera enfrente de ti.

Mientras estaba preparando para dirigirme hacia la salida después de decir eso, Klein agarró mi chaqueta.

—Kirito... Kirito...

Me sorprendió al verlo con lágrimas fluyendo por sus mejillas llenas de barba.

—Kirito... Tú... Tú tienes que sobrevivir... Incluso si todos los otros perecen... Tú tienes que sobrevivir hasta el final...

Tiré de la manga de mi chaqueta de las manos de Klein, quien siguió llorando mientras me repetía que continuara viviendo.

—Adiós.

Después de decir eso, me dirigí a salir del bosque, perdido.

Al momento en que fui consciente de mis alrededores, estaba de vuelta en la habitación del hotel en el piso 49 sin ningún recuerdo de cómo hice mi camino de regreso.

Eran casi las 3 a.m.

Comencé a pensar en lo que debería hacer desde este punto en adelante. Por el último mes, el objeto de resurrección fue mi motivación para seguir sobreviviendo. A pesar de que existía, no era el objeto que yo quería.

Después de pensar por un rato, decidí ir y pelear con el Jefe de este nivel una vez que amaneciera. Si derrotaba a ese tipo, continuaría a derrotar al Jefe del nivel 50, y entonces, continuaré al piso 51.

No podía pensar en cualquier otro final para un estúpido bufón. Después de hacer esta decisión, mis sentimientos se relajaron y sólo me senté en la silla así. Sin ver nada, pensando en nada, sino esperando a que la mañana llegara.

La luz de la luna que brilla por la ventana comenzaba a cambiar de posición poco a poco, y por fin, fue remplazada por un amanecer gris. No sabía por cuántas horas no había dormido, pero se sentía bien para una última mañana después de la peor noche.

Mientras el reloj en la pared marcaba las 7 a.m., me preparé para levantarme de la silla, y una extraña alarma sonó en mis oídos.

Viendo alrededor, no podía encontrar nada que pudiera ser la fuente del sonido. Finalmente, en el rincón de mi vista, descubrí una incitante señal morada desde el menú principal parpadeando, y moví mis dedos.

Lo que brillaba era la misma ventana de objetos que Sachi y yo compartíamos. Había un objeto de uso limitado. Desplacé la ventana hacia abajo de una manera desconcertada, y descubrí el «Cristal de Grabación de Mensaje con Activación Programada».

Saqué el cristal, cerré la ventana, y lo puse en la mesa.

Después de dar clic sobre el brillante cristal, escuché la memorable voz de Sachi.

Kirito-kun, Feliz Navidad.

En el momento cuando escuches este mensaje, yo probablemente esté muerta. Eso es porqué si aún estuviera viva, hubiera decidido quitar este cristal del inventario compartido en la víspera de navidad y dejarte oír lo que tengo que decir en persona.

Erm... Déjame aclarar por que he grabado este mensaje.

Yo, probablemente, no sobreviviré mucho tiempo. Por supuesto, esto no significa que dude de la capacidad de Kirito-kun y del gremio «Gatos Negros de la Luna Llena». Esto es porque Kirito-kun es muy fuerte y el resto de los miembros se están volviendo más fuertes a diario.

Cómo debería explicar esto... Una muy cercana amiga de otro gremio perdió su vida. Siendo una persona tímida como yo, ella solamente cazaba en áreas seguras, pero por culpa de su mala suerte, fue asesinada por monstruos en su camino de regreso a casa. Después de eso, reflexioné sobre varias cosas y llegué a una conclusión. Para continuar sobreviviendo en este mundo, no importa cuán fuertes sean tus compañeros, si tú no tienes la voluntad de vivir o la determinación de sobrevivir sin importar qué, definitivamente la muerte te esperará.

Para mí... A decir verdad, incluso desde la primera vez que entré en el área de práctica para principiantes, estaba y he estado muy asustada. En realidad, nunca intenté dejar la Ciudad del Inicio. A pesar de que era muy cercana a los miembros de los «Gatos Negros de la Luna Llena» en el mundo real y disfrutaba el tiempo que pasábamos juntos, odiaba entrar en batallas. Probablemente moriría eventualmente si continuaba teniendo esta actitud en batalla. Esto no es culpa de nadie, el problema yace en mí.

Siempre desde esa vez, has estado diciéndome que todo estará bien cada noche, y que yo no moriré. Es por eso que si por algún motivo yo moría, tú definitivamente te culparías a ti mismo por eso y no te perdonarías. Ésa también es la razón del porqué pensé en grabar este mensaje. Me gustaría decirte Kirito-kun, no es tu culpa. Si hubiera algún problema, sería yo. La fecha será puesta para la próxima navidad, porque me gustaría al menos tratar de sobrevivir hasta entonces, con la esperanza de caminar en la calle cubierta de nieve junto contigo.

En realidad... yo sabía cuán fuerte eras. Una vez, cuando me desperté en la cama de Kirito-kun, accidentalmente vi tu nivel, por tu ventana de status abierta, detrás de ti.

Incluso después de pensarlo mucho, todavía no conseguía llegar a alguna razón del porqué Kirito- kun escondería su verdadero nivel y formaría un grupo con nosotros. Pero no mencioné esto a los otros miembros, ya que creía que algún día tú nos dirías la razón en persona... Me regocijé cuando descubrí que eras muy fuerte. Después de saber eso, comencé a ser capaz de dormir pacíficamente siempre y cuando estuviera a tu lado. Tal vez para ti, estar conmigo podría ser de significado, esto también me hizo muy feliz. Si éste fuera el caso, el que viniera a los pisos superiores tuvo definitivamente significado, incluso si era una persona tan tímida.

Emm... En realidad, lo que estoy tratando de decir es, incluso si yo muriera, tú deberías tratar de sobrevivir. Continuar viviendo, observando este mundo hasta su fin, por favor ayúdame a descubrir la razón del porqué este mundo fue creado, el significado de por que una persona tímida está en este mundo, el significado de nuestro encuentro. Ése es mi deseo.

Ah... Parece que todavía queda algo de tiempo. Este cristal puede grabar un montón de cosas. Hmmm, entonces, ya que navidad es una ocasión tan especial, cantaré un villancico navideño. Tengo algo de confianza en mi voz. Supongo que cantaré [Rodolfo, el reno de la nariz roja]. En realidad hubiera preferido cantar otras canciones como [Mundo de las Maravillas en Invierno] y [Blanca Navidad] que son más conocidas, pero desafortunadamente sólo puedo cantar la letra de esta canción.

¿Por qué sólo recuerdo [Rodolfo, el reno de la nariz roja]? La noche anterior, Kirito-kun me dijo algo, “No importa quién seas, definitivamente puedes hacer un diferencia en la vida de alguien.” Diciéndome que, incluso si se trata de mí, hay un lugar al que pertenezco. Después de oír esas palabras, estaba extremadamente feliz y recordé esta canción. No sé el porqué, pero quizás se debió a que me consideraba un poco como Rodolfo y a ti, como Santa Claus... Si tuviera que ponerlo en palabras, emanas una sensación paternal. Mi padre me dejó cuando todavía era muy pequeña, es por eso que cada noche cuando estaba durmiendo al lado tuyo, me seguía preguntando si ése era la sensación que un padre daría. Ah, muy bien, comenzaré a cantar.

Rodolfo, el reno de nariz roja Tenía una nariz muy brillante.♪ Todos los otros renos se reían y le ponían sobrenombres.♪ Entonces, una noche de Navidad♪ Santa llegó a decir: ♪ "Rodolfo con su nariz tan brillante, ¿No guiarías mi trineo esta noche?"♪ Rodolfo que siempre estaba llorando, comenzó a sonreír esa noche.

... Para mí, tú siempre serás como una brillante estrella que resplandece y me guía desde el final opuesto de un valle oscuro. Adiós, Kirito-kun. Fui realmente afortunada por haberte conocido y estado contigo.

Gracias. Adiós.


Traducción:

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