FANDOM


El Espadachín Negro Editar

(Aincrad 35to Piso, Febrero 2024)

—Por favor... no me abandones... Pina...

Dos líneas de lágrimas cayeron por las mejillas de Silica, a la vez que dispersos granos de luz radiaban de la gran pluma en tierra.

Esa pluma de azul pálido era lo que quedaba de su única amiga y compañera de un largo tiempo, la familiar «Pina». Hace solo unos minutos, Pina murió protegiendo a Silica. Al recibir una herida mortal por el arma del monstruo, soltó un llanto con una triste voz antes de despedazarse como el hielo. Dejando solo la larga pluma de su cola, la cual siempre se mecía felizmente cada vez que su nombre era llamado...

Parte 1 Editar

Silica era una de los rarísimos «Beast Tamers» en SAO, o quizás, era más preciso decir que “una vez había sido”. Su familiar, el símbolo de un domador de bestias, ya no estaba aquí.

Un domador de bestias no era una clase o una habilidad dada por el sistema, sino un término usado por los jugadores.

En raras ocasiones, monstruos agresivos mostraban interés en los jugadores. Si no perdías esa oportunidad, podías llegar a domar al monstruo exitosamente, al darle algo de comer. El monstruo entonces se volvería el «Familiar» del jugador, y serviría como un valioso aliado que lo apoyase de diversas maneras. Los jugadores hablaban de aquellos quienes han tenido éxito como domadores de bestias con una mezcla de elogio y envidia.

Por supuesto, no todos los monstruos se pueden volver familiares; solo una muy limitada variedad de pequeños monstruos podían serlo. Las condiciones para provocar el evento no eran del todo claras, pero lo único de lo que todo mundo estaba seguro, era que el evento no ocurriría si el jugador mataba demasiados monstruos de ese tipo.

Esta era una condición bastante difícil cuando lo piensas. Aunque uno intentaba conseguir un familiar por medio de encuentros repetitivos, los monstruos eran agresivos y el jugador no puede evitar entrar en pelea con ellos. En otras palabras, si uno deseaba volverse un domador de bestias, tendrían que seguir encontrándose con el monstruo, y si el evento no ocurría, tendrían que seguir huyendo. No era tan difícil de imaginar el solo cuan molesto todo eso seria.

Podías decir que Silica fue muy afortunada en este asunto.

Sin ningún conocimiento de esto, ella entró en cierto bosque sin razón aparente, en un piso que visitó solo porque se le antojó. El primer monstruo que se encontró no la atacó, sino que simplemente se le acercó. Ella entonces le dio un cacahuate que había comprado el día anterior sin pensarlo mucho, y fue simple casualidad que era la comida que le gustaba al monstruo.

El monstruo era un «Feathery Dragon». Su cuerpo entero estaba cubierto en suaves plumas de un azul pálido, y tenía dos largas plumas en lugar de una cola. El pequeño dragón era un monstruo muy raro de encontrar. Tal vez Silica ha sido la primera en tener éxito en domarlo, ya que esto se volvió inmediatamente el tema de mayor interés cuando volvió a su pueblo «Friben», en el octavo piso con éste sentado en su hombro.

Silica había nombrado «Pina» al pequeño dragón. Era el mismo nombre que le dio a un gato que tenía en el mundo real.

Era muy sabido que los monstruos familiares tenían parámetros bajos en cuanto a combate real se trataba, y Pina no era diferente. Pero en su lugar, ellos tenían una variedad de habilidades especiales: una capacidad de escaneo que advertía a los jugadores de monstruos aproximándose, una habilidad que curaba un poco a los jugadores, y similares. Todas eran muy útiles y hacían que la cacería diaria fuera mucho más fácil. Pero de lo que Silica estaba más feliz era de la calidez y consuelo que traía consigo la mismísima existencia de Pina.

La I.A. de un familiar no era gran cosa. Por supuesto, no podía hablar, y solo podía entender un par de docenas de comandos. Pero para Silica, quien había entrado al juego cuando solo tenía doce y estaba siendo aplastada por el miedo y los nervios, Pina era una salvadora que era difícil de explicar con palabras. No sería una exageración el decir que la «Aventura» de Silica (la cual en realidad aquí significaba «Vida») había empezado con Pina.

Después de un año, Silica y Pina habían subido de nivel sin complicaciones y su habilidad con la daga se ha vuelto bastante buena; haciendo que se volviera algo famosa entre los jugadores de nivel intermedio como uno de los mejores.

Por supuesto, aun estaba muy lejos de los guerreros de clase alta quienes peleaban en las líneas frontales; pero de cierta forma, esos pocos cientos de jugadores que estaban decididos en acabar el juego entre los siete mil del total eran más difíciles de ver que los domadores de bestias. Por lo tanto, volverse famoso entre los jugadores promedio era más o menos lo mismo que volverse uno de los ídolos del juego.

Como las jugadoras eran algo escasas, especialmente dada su edad, no tomo mucho tiempo para que «Silica, la Maestra Dragón» se volviera una jugadora famosa con numerosos admiradores. Ella recibió un sinfín de invitaciones de grupos y gremios de quienes querían un jugador ídolo y fue inevitable para la Silica de trece años de edad el volverse demasiado orgullosa de sí misma. Pero al final, ese orgullo provocó que ella cometiera un error, el cual no podía revertir, sin importar que tan arrepentida estuviera.

Una pelea sobre un detalle sin importancia comenzó todo.

Silica estaba en un vasto bosque al norte del trigésimo quinto piso, conocido como «El Bosque del Vagabundo», con un grupo que conoció dos semanas atrás. Para ese entonces, la línea frontal ya estaba muy lejos del quincuagésimo quinto piso, así que el trigésimo quinto piso ya había sido terminado. Pero los guerreros de alta clase no daban importancia a nada excepto completar el área del laberinto, así que calabozos secundarios como “El Bosque del Vagabundo” era un blanco popular para los jugadores promedio.

Como el grupo de seis jugadores al que Silica se había unido estaba hecho de guerreros habilidosos, estuvieron peleando desde la mañana y encontraron una gran cantidad de objetos, incluyendo un número de cofres. Pero cuando el sol se empezó a poner y todo mundo se estaba quedando sin pociones curativas, empezaron a hacer camino de regreso al área residencial. Entonces una delgada jugadora, quien cargaba con una lanza, dijo algo, quizás para mantener a Silica en su lugar.

—Repartiremos los objetos después de que volvamos. Pero como tu lagartija te cura, no necesitarás los cristales curativos, ¿verdad?

Silica se sintió ofendida y regresó el golpe.

—Tú ni siquiera sales al frente y solo te paseas en la parte de atrás del grupo, así que no usas cristales de todas formas.

Después de eso, la discusión se intensificó, y los intentos del líder del equipo, quien manejaba espada y escudo, para detenerla habían sido totalmente ignorados. Al final, Silica dijo enfadada:

—No necesito los objetos. Nunca volveré a hacer grupo contigo. ¡Hay gente de sobra que quiere hacer equipo conmigo de todas formas!

Ignorando la sugerencia del líder de que al menos se quedara en el grupo hasta que salieran del bosque y volvieran al área residencial, ella dejó el grupo y caminó sin rumbo siguiendo un pequeño camino.

Aun si ella estuviera de solista, ya tenía una maestría del setenta por ciento de su habilidad con la daga y también tenía a Pina para respaldarla, así que los monstruos del trigésimo quinto piso no eran problema para ella. Debería ser capaz de atravesar el bosque y volver al área residencial sin ningún problema. Eso es, si no se hubiera perdido.

El bosque no era llamado «El Bosque del Vagabundo» por nada.

El enorme bosque estaba lleno de arboles altísimos y gruesísimos, y estaba dividido en aéreas como un tablero de ajedrez; un minuto después de poner un pie dentro de un área, esta sería enlazada aleatoriamente por distorsión espacial a un completamente nuevo juego de áreas. Si querías salir del bosque, tenias que ya sea pasar por cada área dentro de un minuto cada una, o comprar un muy costoso mapa de la tienda en el área residencial, la cual marcaba las áreas a las que tu posición estaba actualmente enlazada mientras andabas por el bosque.

Pero la única persona con un mapa era el líder. Dado que usar un cristal de tele transportación dentro del Bosque del Vagabundo solo te transportaba a otra área en el bosque, en lugar de regresar a la ciudad, Silica tenía que intentar atravesar por cada área. Pero corriendo alrededor de las enormes raíces de los árboles y siguiendo el siempre serpenteante sendero del bosque probó ser más difícil de lo que ella pensó.

Silica había decidido seguir yendo al norte, pero la marca del minuto siguió pasando justo antes de que ella pudiera alcanzar el final del área, y continuo siendo transportada a alguna área al azar una y otra vez. Pronto ella estaba acercándose al punto de colapsar por la fatiga. La luz roja de la puesta del sol se profundizó y se sintió cada vez más preocupada a la vez que los cielos se oscurecieron y su oportunidad de dejar el calabozo se volvía más improbable.

Eventualmente, Silica dejó de correr y empezó a caminar, con la esperanza de que por casualidad terminara en un área al borde del bosque. Pero la suerte no estaba de su lado, y seguía tropezando con numerosos monstruos que la atacaban. Incluso con la alta ventaja de su nivel, a cómo iba oscureciendo, menos podía ver que había en el suelo. Aunque tenía a Pina para que la ayudara, no era capaz de salir de cada pelea sin rasguño alguno y eventualmente uso no solo las pociones que le quedaban, sino que también sus cristales curativos de emergencia.

Como si sintiera los nervios de Silica, Pina acarició su mejilla con la cabeza a la vez que ronroneaba en su hombro. Silica lamento su imprudencia y orgullo que la trajeron a esta situación mientras acariciaba el largo cuello de su compañera en una manera confortante.

Ella murmuró en su mente mientras caminaba:

—Lo siento. No volveré a pensar que soy especial. Así que por favor, déjenme salir de este bosque la próxima vez que me teletransporte.

Se adentró en otra zona de espacio distorsionado mientras rezaba. Después de una corta sensación de mareo, lo que apareció frente a ella era el mismo espeso bosque que había visto todas las otras veces. No había si quiera una señal de las planicies en la oscuridad más allá de los altos arboles.

En el mismo momento que la decepcionada Silica comenzó a caminar otra vez, Pina levantó su cabeza rápidamente y dio un grito agudo. Era una advertencia. Inmediatamente Silica sacó su daga y la alzó en la dirección que Pina había estado viendo.

Unos cuantos segundos después, un gruñido grave podía ser oído detrás de un enorme árbol cubierto de musgo. Al mismo tiempo que Silica fijaba su mirada, un cursor amarillo apareció. Había unos cuantos de ellos. Dos, no... tres. El nombre del monstruo era «Drunk Ape». Eran uno de los monstruos más fuertes del Bosque del Vagabundo. Silica mordió su labio.

Incluso si ese era el caso...

Ellos no eran tan peligrosos si uno miraba solo el nivel.

Cuando jugadores de clase media, tales como Silica, salían al campo, era sentido común el ser varios niveles mayor que los monstruos que aparecen. Normalmente, ellos necesitaban estar en un nivel lo suficientemente alto para vencer a cinco monstruos por cuenta propia sin uso de ningún objeto curativo.

La razón era que, a diferencia de los guerreros de alta clase en las líneas frontales, los jugadores de clase media salían en aventuras para ganar suficiente Col para mantenerse, para ganar solo la suficiente experiencia para permanecer en el rango del nivel promedio, y por ultimo, para simplemente aliviar el aburrimiento. Entre esas razones, ninguna valía lo suficiente para arriesgar tu vida. De hecho, aun había alrededor de mil jugadores en la «Ciudad del Inicio» quienes se rehusaban en incrementar sus oportunidades de morir en lo más mínimo.

Pero uno necesitaba una fuente regular de ingresos para comer y dormir. Además, todos los jugadores de MMORPG tenían esta singularidad, con semejanza a enfermedad, que hacía que se sintieran inseguros si no estaban al menos en un nivel promedio. A causa de esto, después de aproximadamente un año y medio desde que el juego inició, el cuerpo principal de los jugadores ahora viajaba al campo con una ventaja de nivel enorme y disfrutaban de aventurarse en este mundo.

Por lo tanto, los Simios Borrachos, quienes presumían de ser uno de los monstruos más fuertes del trigésimo quinto piso, en realidad no eran un gran reto para Silica; al menos así era como debía haber sido.

Silica levantó su daga mientras forzaba su mente a concentrarse. Pina también se elevó a flote al mismo tiempo que se preparaba para la pelea.

Los monstruos que aparecieron de atrás del árbol eran antropoides cubiertos en pelaje rojo oscuro. Estaban sosteniendo unos garrotes primitivos en sus manos derechas y algún tipo de calabaza con una cuerda atada a su alrededor en sus manos izquierdas.

Tan pronto como lo simios alzaron sus garrotes y mostraron sus colmillos para rugir, Silica corrió directo al que tenía en frente para dar el primer golpe. Acertando un corte limpio y tumbando un gran trozo del HP de este con «Rapid Bite», una habilidad para dagas del tipo embestida de clase media, y entonces realizó uno de los combos de alta velocidad que era una de las mayores ventajas de empuñar una daga.

Los Simios Borrachos usaban habilidades de mazo de bajo nivel, y aunque cada golpe tenía un poder formidable, carecían de velocidad y combos de golpes múltiples. Silica hacia llover golpes sobre el Simio Borracho y entonces se retiraba rápidamente solo para cargar en el inicio de un nuevo asalto. Después de repetir esto varias veces, el HP del Simio Borracho había decaído enormemente en un muy corto instante. Una vez cada tanto, Pina también usaba su aliento en forma de burbuja para confundir al oponente.

Pero justo antes de que estuviera a punto de lanzar su cuarta habilidad «Fad Edge» y matar al primer simio...

Un nuevo oponente vino por detrás de éste, intercambiando con el primer simio durante el corto respiro. Silica no tuvo otra opción más que cambiar su blanco y empezar a atacar al segundo Simio. El primero entonces se retiró e inclinó la calabaza para beber con su mano izquierda...

Silica se horrorizó al ver la barra de HP del primer Simio Borracho. La barra de HP estaba siendo llenada a una velocidad asombrosa. Parecía ser que la calabaza tenía alguna especie de líquido curativo.

Ella ya había enfrentado Simios Borrachos anteriormente en el trigésimo quinto piso, pero solo había dos de ellos en aquellas veces, y ella eliminaba a ambos antes de que tuvieran oportunidad de intercambiarse, así que no estaba enterada de esta habilidad especial. Silica apretó los dientes y se concentró en encargarse del segundo apropiadamente.

Pero justo cuando ella derribo su barra de HP en la zona roja y tomaba distancia entre ellos para empezar su último ataque, el otro Simio tomó su lugar. Era el tercer Simio Borracho. Para ese momento el primero ya casi llenaba completamente su barra de HP.

No habría final para esto si continuaba de esta manera. Su boca se volvió seca por la ansiedad.

Silica en primer lugar apenas si tenía experiencia peleando como solista. Incluso si tenia una arrolladora ventaja en nivel, solo era un numero; la verdadera habilidad del jugador era un asunto completamente diferente. La ansiedad que empezó a aparecer en la mente de Silica comenzó a transformarse en confusión. Empezó a fallar más, lo que abría espacio para que su enemigo contratacara.

Cuando por fin logró bajar la barra de HP del tercer Simio Borracho a casi la mitad, su intento por seguir realizando combos causo que se extralimitara. El Simio no perdió esa oportunidad y contratacó, lo cual conectó con un golpe crítico.

El garrote de madera estaba hecho crudamente, pero el daño básico de su peso combinado con el parámetro de fuerza del Simio Borracho causo que el HP de Silica callera en casi un treinta por ciento. Un escalofrió corrió por su espina dorsal.

El hecho de que se le habían acabado las pociones curativas se agregó a su nerviosismo. El aliento de Pina restauró cerca del diez por ciento de su HP, pero no era algo que Pina pudiera usar muy seguido. Incluso con eso, si era golpeada tres veces más por un ataque como ese... ella moriría.

Muerte. Silica se congeló tan pronto como esta posibilidad destelló por su mente. Su brazo no subía. Sus piernas no se movían.

Hasta ahora, pelear había sido emocionante, pero había estado lejos del peligro real. Ella nunca antes había pensado que estaba enlazada con la verdadera «Muerte»...

Al quedarse parada en frente del Simio Borracho quien nuevamente rugía y levantaba su garrote, Silica se dio cuenta por primera vez de lo que pelear con monstruos en SAO significaba en realidad. Era una contradicción; SAO era un juego, pero al mismo tiempo, no era algo con lo que se jugaba.

Con el sonido sordo de un garrote viajando con rapidez por el aire, la golpeó mientras continuaba estando rígidamente parada. No pudo resistir el impacto y colapsó sobre la tierra. Su HP se redujo enormemente y entró en el área naranja.

Ella ya no podía pensar en nada. Ella podía huir. Ella podía usar un cristal de teletransporte. Aun había otras opciones que ella podía tomar, pero ella simplemente miró el garrote que era alzado por el Simio una tercera vez.

La primitiva arma soltó un brillo rojo, y justo cuando ella estaba a punto de cerrar sus ojos reflexivamente...

Una pequeña figura saltó en mitad del espacio entre ella y el garrote. Un pesado y escalofriante sonido de impacto resonaron. Las plumas azul cielo se dispersaron en un instante y la pequeña barra de HP calló hasta el cero.

Pina miró a Silica con sus redondos ojos azules después de que cayó al suelo. Dio un pequeño gruñido y entonces de disperso en incontables polígonos. Una larga pluma de la cola flotó al suelo como si estuviese danzando.

Algo se rompió dentro de Silica. El hilo que la mantenía unida había desaparecido. Antes de que la tristeza pudiera llegar, sintió ira: ira hacia sí misma por ser incapaz de moverse después de ser golpeada una sola vez; y antes de eso, ira hacia sí misma por ser tan engreída como para intentar atravesar el bosque por su cuenta, solo porque se sintió molesta por una riña sin importancia.

Silica retrocedió con un movimiento ágil, esquivando el ataque que el monstruo había lanzado contra ella. Entonces corrió con un grito. La daga en su mano derecha resplandeció mientras hacía llover cortes sobre el Simio.

Ella ni siquiera intento esquivar el garrote del Simio que había entrado después de que vio caer el HP de su compañero, sino que en su lugar lo bloqueo con su mano izquierda. Su HP se redujo, aunque no tanto como por un golpe directo. Pero lo ignoró y fue tras el tercer Simio, el que había matado a Pina.

Uso su pequeña estatura a su favor, corrió directo hacia el Simio, y clavo su daga en su pecho con todas sus fuerzas. Con un golpe critico en un llamativo efecto, el HP del enemigo fue reducido a la nada. Un grito vino primero, y entonces el sonido de la destrucción.

Dentro de los restos dispersos, Silica volteó su cuerpo y cargó contra un nuevo blanco. Su barra de HP ya había alcanzado el área roja de peligro, pero a ella ya no le importaba. Ella solo veía al enemigo que tenía que matar, como si hubiese sido agrandado para llenar su vista.

Ella olvidó incluso su miedo a la muerte y estaba a punto de intentar una carrera fatal por debajo del balanceo del garrote.

Una luz de un blanco puro cortó a través de los dos Simios Borrachos por detrás de ellos mientras estaban parados de lado a lado.

El cuerpo de ambos Simios fue entonces cortado en dos en un instante; entonces se despedazaron y desaparecieron.

Mientras Silica se quedó paralizada, vio a un jugador justo tras la bruma de los fragmentos dispersándose. Él tenía pelo negro, y vestía un abrigo negro. No era en realidad muy alto, pero una presencia abrumadora radiaba de él. Silica retrocedió y sintió un miedo instintivo. Sus ojos se encontraron.

Pero sus ojos eran silenciosos y tan profundos como la oscuridad. El muchacho envainó su espada de una mano dentro de la funda en su espalda con un ruido metálico y entonces abrió su boca.

—Perdón. No pude salvar a tu amiga.

Las fuerzas abandonaron su cuerpo tan pronto como ella escuchó esto. No pudo detener las lágrimas que corrían en sus mejillas. Ni si quiera registró que su daga resbaló de sus manos y cayó sobre la tierra. Tan pronto como vio la pluma azul cielo en el suelo, se desplomó sobre sus rodillas frente a esta.

A la vez que la ira desaparecía, una incontrolable sensación de tristeza y pérdida se desbordo. Tomando la forma de lágrimas y rodando por sus mejillas sin cesar.

Los familiares no estaban programados para detener un ataque como parte de su comportamiento. Pina se había apurado a interponerse al ataque bajo su propia voluntad... podría llamársele el resultado de su amor hacia Silica, con quien ha gastado un año entero.

A la vez que Silica se abrazaba a sí misma, ella murmuró algo mientras lloraba.

—Por favor... no me abandones... Pina...

Pero la pluma azul cielo no dio ninguna clase de respuesta.

Parte 2 Editar

—...Perdón.

Dijo de nuevo el muchacho vestido en ropas negras. Silica agitó su cabeza e intentó detener sus lágrimas desesperadamente.

—...No... era yo quien... estaba siendo estúpida... gracias... por salvarme...

Solo logró sacar eso mientras se detenía a si misma de llorar.

El chico camino hacia ella lentamente y se arrodilló frente a Silica antes de preguntar tímidamente.

—...Esa pluma, ¿de casualidad tendrá un nombre de objeto?

Sorprendida por la inesperada pregunta, Silica levantó su cabeza. Limpió sus lágrimas y regresó su mirada hacia la pluma.

Ahora que lo pensaba, era extraño que solo haya quedado la pluma. Sea monstruo o humano, los seres de este mundo usualmente no dejaban nada después que morían, ni siquiera su equipo. Silica vacilantemente la alcanzó con su mano y cliqueó sobre la superficie de la pluma con su dedo índice derecho. La ventana medio transparente que apareció mostro su nombre y peso.

«Corazón de Pina»

Justo cuando Silica estaba a punto de llorar de nuevo después de ver esto, el muchacho la detuvo.

—Es-espera-espera. Si te dejó un objeto de corazón, entonces puedes revivirla

— ¡¿Qué?!

Silica alzó su cabeza velozmente. Se quedó viendo la cara del chico con su boca medio abierta.

—Es algo que fue descubierto no hace mucho, así que aun hay mucha gente que no lo sabe. Hay un calabozo en la región norte del cuadragésimo séptimo piso llamado «La Colina de las Memorias». Es bastante difícil a pesar de su nombre... pero dicen que la flor que florece en su cima es un objeto para revivir famil—.

—De- ¡¿de verdad?!

Silica se paró de un salto y grito antes de que el chico terminara de hablar. Sentía como si la esperanza había inundado su pecho, el cual estaba lleno de dolor. Pero...

—... el cuadragésimo séptimo piso...

Murmuró y dejó caer sus hombros. Era doce pisos sobre este nivel, el trigésimo quinto piso. Definitivamente no era un área segura para ella.

Justo cuando ella volteó sus descorazonados ojos hacia el piso.

—Hmm...

El chico frente a ella dijo con voz preocupada.

—Podría ir y conseguírtela si me cubrieras los gastos y alguna paga, pero dicen que la flor solo aparece si va el domador de bestias quien perdió su familiar...

Silica sonrió al sorpresivamente amable espadachín y hablo:

—No... estoy feliz con la información que me diste. Si trabajo duro para subir mi nivel, algún día seré capaz de...

—Bueno, la razón por la que no puedes hacer eso es que, dicen que solo puedes revivir al familiar dentro de los cuatro días después de que fue asesinado. Pasado eso, el nombre del ítem cambiara de «Corazón» a «Restos»...

— ¡¿Qué...?!

Silica no pudo evitar gritar.

Su nivel en este momento era cuarenta y cuatro. Si SAO fuera un RPG normal, el piso del calabozo debería ser de la dificultad adecuada para un jugador del mismo nivel. Pero como se volvió un demente juego de muerte, el área segura seria aproximadamente diez niveles por debajo de los jugadores.

En otras palabras, para explorar el cuadragésimo séptimo piso, ella necesitaría alcanzar cuando menos el nivel cincuenta y cinco. Pero no importa cuando lo pensara, era imposible ganar más de diez niveles en solo tres días... no, dos días si tomaba en cuenta el tiempo que necesitaría para completar el calabozo. La razón por la que logró llegar a donde está ahora era por estar yendo en aventuras diligentemente.

Silica dejó caer su cabeza y la desesperación la invadía una vez más. Levantó la pluma de Pina del suelo y la abrazó gentilmente contra su pecho. Lagrimas aparecieron a la vez que ella resentía su estupidez e impotencia.

Ella noto que el muchacho se levantó. Pensó que él se retiraba y que al menos debería decirle adiós, pero ella ya no tenía las energías para abrir su boca otra vez...

Pero de repente, una ventana del sistema medio transparente apareció frente a ella. Era una ventana de intercambio. Cuando alzó su cabeza, ella vio que el chico estaba manipulando otra ventana. Objetos empezaron a aparecer uno por uno en la sección de intercambio. «Armadura de Hilo de Plata», «Daga de Ébano»... todos eran equipos que ella ni siquiera había visto antes.

—Este...

Cuando ella abrió su boca dudosamente, el chico explicó casualmente:

—Esto debería cubrir entre 5 o 6 niveles. Si voy contigo supongo que estará bien.

— ¿Qué...?

Silica se puso de pie con su boca un poco abierta. Ella no podía decir en que pensaba el chico, así que miro directamente su cara. Pero a causa del sistema SAO, todo lo que podía ver era su barra de HP; ella no podía siquiera adivinar su nombre o nivel.

Era difícil indicar que edad tenía. Su equipo era completamente negro. La fuerza y tranquilidad que radiaban de él le hacía parecer que era varios años mayor que ella, pero los ojos que estaban cubiertos por su largo flequillo aparentaban ser algo inocentes, y las líneas faciales femeninas le daban un ligero aspecto afeminado. Silica pregunto cuidadosamente:

— ¿Por qué... estas siendo tan amable...?

A decir verdad, ella estaba siendo cautelosa más que otra cosa.

Hasta ahora, un par de jugadores masculinos quienes habían sido mucho mayores que ella habían tratado de ganarse su amor; ella nunca había recibido alguna propuesta. Para Silica, quien solo tenía trece, esas experiencias no le traían nada más que temor. Ella nunca había recibido siquiera una confesión en el mundo real.

Inevitablemente, Silica había empezado a evitar jugadores que parecían tener esa clase de intereses. Además, «siempre hay algún motivo detrás de palabras dulces» era sentido común en Aincrad.

El muchacho rascó su cabeza otra vez, como si careciera de respuestas. Abrió su boca para decir algo, pero entonces la cerró de nuevo. Después de eso, desvió su mirada y murmuró en una voz baja:

—...Bueno, no es como si esto fuera un manga... te lo diré si prometes no reírte.

—No lo hare.

—Es porque... te pareces a mi hermana.

Con esta respuesta realmente estilo manga, Silica no pudo detenerse a si misma de reír. Tapo su boca con su mano, pero no pudo parar la risa que afloraba.

—Di-dijiste que no te reirías...

El chico tenía una expresión dolida en su rostro y dejó caer sus hombros mientras entraba en una depresión. Eso la hizo reír con incluso más fuerza.

...no es una mala persona...

Mientras reía, Silica decidió confiar en la amabilidad de este chico. Ya se había decidido a morir una vez. Si era por salvar a Pina, no había razón para que ella se contuviera.

Silica hizo una reverencia y dijo:

—Espero que nos llevemos bien. Me salvaste, e incluso te ofreciste a hacer algo como esto por mí...

Miro fijamente a la ventana de intercambio y entonces puso todo el Col que tenia. Había más de diez piezas de equipamiento que el chico había ofrecido, y todos se veían como objetos raros que no podías comprar en tiendas.

—Bueno... supongo que esto es muy poco, pero...

—No, no tienes que pagar. De todas formas solo eran sobrantes y esto coincide con la razón por la que vine aquí...

Mientras él hablaba de algo que ella no podía entender, el muchacho presiono el botón de OK sin recibir dinero alguno.

—Gracias. De verdad... Oh, soy Silica.

Mientras decía su nombre, ella medio-esperaba que el chico se sorprendiera por ello, pero al parecer no lo sabía. Se sintió fuera de lugar por un segundo, pero entonces recordó que fue este lado de ella el que la hizo terminar de esta forma en primer lugar.

El chico asintió ligeramente y ofreció su mano derecha.

—Soy Kirito. Espero que nos llevemos bien.

Se dieron la mano.

El jugador llamado Kirito saco un mapa del Bosque del Vagabundo de la bolsita que colgaba de su cinturón. Busco por un área que estuviese enlazada con la entrada y empezó a caminar. Mientras le seguía, ella puso la pluma de Pina contra sus labios y murmuro en su mente.

Espera, Pina. Te reviviré muy pronto...

El área residencial del trigésimo quinto piso tenía un pastoral, dando una sensación similar a una granja con sus edificios blancos y techos rojos. La villa en sí no era tan grande, pero era el área principal de aventuras para los jugadores de nivel medio en este momento, así que habían unas cuantas personas caminando por ahí.

El pueblo natal de Silica era la Villa Friben, la cual se situaba en el octavo piso; pero como ella no había comprado una casa, quedarse en un hotel en cualquier otro pueblo no resultaba ser tan diferente. Lo más importante era el sabor de la comida que se servía ahí. A Silica le gusto el cheesecake que el cocinero NPC hacía aquí, así que se había estado quedando en este lugar desde hace dos semanas cuando empezó a aventurarse en el Bosque del Vagabundo.

Mientras guiaba a Kirito, quien había estado viendo alrededor como si todo le fascinara, un par de jugadores cuyas caras ella conocía empezaron a entablar una conversación con ella. Estaban intentando conseguir que Silica se una a su grupo, después de oír el rumor de que dejó de estar en uno.

—Este, bueno... gracias por la oferta, pero...

Hizo una reverencia mientras rechazaba su oferta a fin de no hacerlos sentir mal. Entonces ella miró a Kirito, quien estaba parado a su lado, y continuó:

—...Voy a hacer grupo con esta persona por un tiempo...

— ¡¿Qué?! ¡¿De verdad?!— La gente que rodeo a Silica dijo malhumorada y contemplaron sospechosamente a Kirito.

Silica había visto un poco de la habilidad de Kirito; pero cuando mirabas al espadachín negro estando solamente parado ahí, no parecía ser tan fuerte.

No tenia puesto ningún equipo costoso... no vestía ninguna armadura y solo tenía un largo abrigo, que se veía viejo y gastado, encima de su camisa... todo lo que traía era una única y sencilla espada de una mano; ni siquiera traía un escudo.

—Oye, tú...

El alto jugador con una espada de dos manos, quien había hecho el mayor esfuerzo en conseguir que Silica se le uniera, camino a donde Kirito. Abrió su boca mientras miraba a Kirito con desprecio:

—Eres una cara nueva, pero no deberías saltarte la fila. Llevamos bastante tiempo que tenemos a Silica en nuestra mirada.

—Bueno, no lo sabía; las cosas simplemente terminaron así de alguna manera...

Kirito rascó su cabeza con una expresión molesta.

Podría al menos alegar un poco, Silica pensó con un poco de descontento, y entonces habló al que traía la espada de dos manos:

—Este, es por algo que yo le pedí. ¡Lo siento!

Silica hizo una última reverencia y entonces se retiro mientras jalaba de la punta del abrigo de Kirito.

—Les enviaré un mensaje la próxima vez.

Silica caminó rápidamente, esperando a alejarse de la multitud que la saludaba, la cual aun no se rendía del todo en invitarla, tan rápido como fuera posible. Tomó un atajo a través de la plaza del portal y entró en la calle principal.

Cuando finalmente ya no podían ver a los jugadores, Silica suspiró y volteó a ver a Kirito.

—...Pe-Perdón. Por hacerte pasar por todos estos problemas.

—Está bien.

Kirito respondió con una ligera sonrisa, como si esto no le molestara para nada.

—Silica-san es bastante popular.

—Por favor, solo llámame Silica... no es porque sea popular; ellos solo intentan tenerme en su grupo como una especie de mascota, realmente. Pero... pensé que era especial... y me adentré en el bosque por mi cuenta... y terminó en...

Lagrimas empezaron a aparecer naturalmente mientras pensaba en Pina.

—Todo estará bien.

Dijo Kirito con una voz tranquila.

—Definitivamente traeremos de regreso a Pina, así que no te preocupes por ello.

Silica limpió sus lágrimas y le sonrió a Kirito. Siendo ya lo bastante extraño, se sentía como que ella podía confiar en las palabras de esta persona.

Finalmente, pudieron ver un edificio de dos pisos a su derecha. Era la posada que Silica usaba a menudo: «La Taberna de la Veleta». Ahora que por fin llegaron, Silica se dio cuenta de que había guiado a Kirito aquí sin decir nada.

—Ah, ¿Dónde está tu casa, Kirito-san?

—Oh, está en el quincuagésimo piso... Pero es demasiada molestia ir para allá ahora, así que supongo que me quedare aquí por esta noche.

—Ah, ¡Bien!

Silica estaba emocionada por alguna razón y junto sus manos en un aplauso.

—El cheesecake aquí es muy bueno.

Ella estaba a punto de guiar a Kirito dentro de la posada jalándolo de su abrigo cuando cuatro jugadores salieron de la tienda adyacente a ellos. Eran los miembros del grupo con quienes ella había estado yendo de caza por las últimas dos semanas. Los jugadores que aparecieron primero no vieron a Silica y simplemente se dirigieron a la plaza, pero la jugadora al final miro hacia atrás y Silica se encontró con su mirada de reojo.

— ¡...!

Era la cara que ella menos quería ver en este momento. Era la lancera que había sido la causa de la pelea que hizo que Silica se saliera del grupo. Ella solo iba caminar al interior de la taberna con su cabeza inclinada pero...

—Oh, ¿acaso no es Silica?

La lancera le habló, así que Silica no tuvo otra opción más que dejar de caminar.

—... Sí.

—Joo, así que de alguna manera lograste salir del bosque. Eso es un alivio.

La jugadora llamada Rosalía, quien tenía su cabello rojo oscuro en salvajes risos, dijo con una sonrisa torcida.

—Pero llegas tarde. Ya distribuimos los objetos.

— ¡Dije que no los necesito!... ¡Justo en este momento estoy muy ocupada así que adiós!

Silica intentó terminar la conversación, pero parecía ser que el otro lado no tenía ninguna intensión de dejarla ir aun.

— ¿Oh? ¿Y qué paso con esa lagartija?

Silica se mordió el labio. No podías poner familiares en tu inventario o confiarlo a otra persona. En otras palabras, solo había una razón del por qué no estaba ahí. Rosalía seguramente también sabía esto, pero continúo con una ligera sonrisa.

—Oh, ¿Por casualidad...?

—Esta muerta... ¡Pero!

Silica miro desafiante a la lancera.

— ¡Voy a revivir a Pina!

Rosalía, quien había estado sonriendo con gran satisfacción, abrió sus ojos muy grandes. Incluso dio un silbido grave.

—Joo, ¿Así que iras a la «Colina de las Memorias»? ¿Pero podrás atravesarlo a tu nivel?

—Ella puede.

Kirito declaró incluso antes de que Silica pudiera responder. Él escondió a Silica detrás de su abrigo como si la protegiera.

—No es un calabozo tan difícil de todas formas.

Rosalía examinó a Kirito de arriba abajo con una mirada descarada y entonces se mofó:

— ¿Eres otro de esos que siente algo por ella? No te vez tan fuerte.

Silica comenzó a temblar de furia. Ella miraba hacia abajo mientras trataba de retener sus lágrimas.

—Vámonos.

Kirito puso una mano en su hombro, y entonces Silica empezó a caminar hacia la taberna.

—Bueno, buena suerte.

La voz burlona de Rosalía resonó detrás de ella, pero no miró atrás.

El primer piso de la «Taberna de la Veleta» era un enorme restaurante. Kirito hizo que Silica se sentara en una mesa y entonces caminó frente a la barra donde el NPC estaba esperando. Después de firmar su estadía, cliqueó en el menú sobre el mostrador y entonces regresó rápidamente.

Tan pronto como Kirito se sentó en el otro lado, Silica abrió su boca para disculparse por hacer que Kirito pasara por tan incomoda situación por su culpa. Pero Kirito la detuvo alzando su mano y entonces sonrió.

—Comamos primero.

El mesero trajo dos tazas humeantes justo a tiempo. Las tazas frente a ellos estaban llenas con un líquido rojo; un aroma misterioso emanaba de ellas.

—Por la formación de nuestro grupo.

Entrechocaron sus tazas al brindis de Kirito. Silica entonces tomó un sorbo del líquido caliente.

—...Sabroso...

El olor y el sabor agridulce eran similares al vino que su padre le había dejado probar hace mucho tiempo. Pero Silica ya le había dado un intento a todas las bebidas ofrecidas en este restaurante en el paso de las últimas dos semanas, y aun así no podía recordar haber probado esta.

—Erm, ¿Qué es esto...?

Kirito sonrió antes de responder:

—Puedes traer contigo bebidas embotelladas a los restaurantes de NPC. Este es un objeto que he llamado «Ruby Ichor». Si bebes una copa de esto, incrementará tu destreza en un punto.

— ¡Es-es muy valiosa...!

—Bueno, no es como si el alcohol mejorara si lo dejaba en mi inventario, y no conozco tanta gente, así que no tengo muchas oportunidades de tomarla...

Kirito se encogió de hombros en una forma ridícula. Silica rio y entonces le dio otro sorbo. El de alguna manera nostálgico sabor lentamente suavizo su corazón, el cual se había endurecido por las muchas cosas que le habían pasado en este día.

Cuando terminó de beber, Silica sostuvo la taza contra su pecho como si aun anhelara su calidez. Entonces volteó su mirada hacia abajo sobre la mesa y dijo muy despacio:

—... ¿Por qué... dicen cosas tan crueles...?

El semblante de Kirito se volvió serio a la vez que bajaba su taza y entonces abrió su boca:

— ¿SAO es tu primer MMORPG?

—Así es.

—Oh, ya veo... en todo juego en línea, hay muchos jugadores cuya personalidad cambia cuando se ponen la máscara de su personaje. Hay gente que se vuelve amable, como otros que se vuelven malvados... lo llamaban roleplaying en el pasado, pero pienso que es diferente en SAO.

La mirada de Kirito se agudizó.

—Aun cuando estamos en una situación tan difícil... bueno, es imposible que todos los jugadores trabajen juntos para completar el juego. Pero hay demasiada gente que disfruta viendo a otros sufrir, robando objetos... e incluso aquellos que matan a otros.

Kirito miró directamente a Silica. Parecía haber una profunda tristeza detrás de su ira.

—Pienso que la gente que comete crímenes aquí también son una total escoria en el mundo real.

Casi escupió esa frase. Pero entonces notó que Silica se estaba encogiendo un poco por el miedo, así que sonrió y se disculpo:

—Perdón... incluso yo mismo no estoy en posición de hablar de otros. Muy rara vez ayudo a alguien más. E incluso... causé la muerte de mis compañeros...

—Kirito-san...

Silica se percato de que el espadachín negro sentado frente a ella cargaba con una profunda cicatriz en su interior. Quería consolarlo, pero le molestaba el hecho de que las palabras serian demasiado superficiales para dar a conocer lo que quería decir. En su lugar, ella agarró inconscientemente la mano de Kirito, la cual estaba apretada en un puño encima de la mesa, con sus dos manos.

—Kirito-san es una buena persona. Tú me salvase.

Al principio, Kirito estaba sorprendido e intentó jalar su mano, pero pronto se relajó. Una suave sonrisa apareció en sus labios.

—...Al parecer soy yo quien terminó siendo consolado. Gracias, Silica.

Solo entonces, Silica tuvo un doloroso sentimiento, como si su corazón fuera presionado. Sus latidos se aceleraron sin razón. Su cara se sintió caliente.

Retiró sus manos rápidamente y las presionó contra su pecho. Pero el dolor no se detenía.

— ¿Qué estas haciendo...?

A la vez que Kirito se reclinaba al frente sobre la mesa, Silica agitó su cabeza y consiguió sonreír.

— ¡No-no es nada! Aah, ¡estoy hambrienta!

Después de que se comieron su pan y estofado, con un poco de cheesecake como postre, ya eran pasadas las ocho. Decidieron ir a la cama temprano en preparación para ir al cuadragésimo séptimo piso mañana. Los dos subieron las escaleras al segundo piso, donde había incontables cuartos en cada lado del amplio corredor.

El cuarto que Kirito había rentado estaba, por mera coincidencia, al lado del de Silica. Se dieron las buenas noches el uno al otro con una sonrisa.

Tan pronto como ella entró en su cuarto, Silica decidió que antes de cambiarse, practicaría algunos combos para familiarizarse con la nueva daga que Kirito le había dado. Intentó concentrarse en el arma, la cual era un poco más pesada que a la que estaba acostumbrada, pero el dolor en su pecho lo hizo difícil.

Después de que de alguna manera consiguió conectar cinco golpes seguidos, abrió su ventana, se despojo de su equipo, y se dejó caer en la cama en ropa interior. Entonces palmeó la pared para sacar el menú emergente y apagó las luces.

Sentía una gran fatiga en todo su cuerpo, así que pensó que sería capaz de caer dormida muy fácilmente. Pero por alguna razón, se sentía incluso menos adormilada de lo usual.

Desde que se habían vuelto amigas, ella siempre se había ido a dormir con el suave cuerpo de Pina en sus brazos, así que la amplia cama se sentía un tanto vacía. Se sacudió y rodó un poco antes de rendirse con respecto a dormir y se volvió a sentar. Siguió mirando hacia su izquierda, donde la pared, que estaba conectada al cuarto de Kirito, se alzaba.

Ella quería seguir hablando un poco más con él.

Estaba sorprendida de sí misma a la vez que pensaba en ello. Esta persona era un jugador con quien llevaba menos de un día de conocer. Ella había evitado a los jugadores masculinos hasta ahora, pero, ¿Por qué será que este espadachín de quien ella nada sabía seguía apareciendo en su mente?

Ella no podía explicar sus propios sentimientos. Cuando le dio una ojeada al reloj, el cual estaba lejos de su mirada, ya eran las diez. Ya no podía oír los pasos de otros jugadores desde su ventana, solo el ruido de perros ladrando a la distancia.

Bueno, eso no tiene sentido, así que solo vamos a dormir.

Pensó eso en su mente. Pero por alguna razón, se salió de su cama y se paró ligeramente sobre el piso. Después de decirse a si misma de que solo tocaría la puerta y saludaría, ella abrió su menú, escogió la túnica más linda que tenia, y se la puso.

Dio unos cuantos pasos en el corredor iluminado con velas. Entonces, después de estar vacilando por unas cuantas docenas de segundos frente a la puerta, la tocó dos veces.

Normalmente, todas las puertas deberían cubrir todo ruido, previniendo que las voces en conversaciones se escapasen. Sin embargo, esa restricción era levantada solo después de que eran golpeadas, por treinta segundos, y Kirito envió inmediatamente una respuesta, y abrió la puerta.

Kirito, en una camisa sencilla sin su arma equipada, observó a Silica y habló mientras daba una pequeña mirada de asombro.

— ¿Huh? ¿Sucede algo?

—Bueno...

Silica se acababa de dar cuenta de que no preparó ninguna escusa razonable para venir y se puso nerviosa. “Solo quería hablar” simplemente sonaba demasiado infantil.

—Bueno, veras, este... ah, ¡Quería saber más sobre el cuadragésimo séptimo piso!

Afortunadamente, Kirito no sospechó nada y simplemente asintió.

—Bien entonces. ¿Deberíamos ir abajo?

—No, bueno... si no es problema, en tu cuarto...

Respondió sin pensarlo y entonces agregó rápidamente:

—Po-porque, ¡No deberíamos dejar que nadie más oiga información tan valiosa!

—Este... bueno... seh, tienes razón. Pero...

Kirito se rascó la cabeza con una expresión ligeramente incomoda, entonces...

—Bueno, supongo que debería estar bien.

Él murmuró, entonces abrió la puerta completamente y dio un paso atrás.

Por supuesto, el cuarto de Kirito era igual al de ella: una cama a la izquierda, más una mesa para el té y una silla un poco más adentro. Esos eran todos los muebles ahí. Una linterna montada en la pared izquierda emitía un brillo naranja.

Kirito ofreció la silla antes de sentarse en la cama y abrir una ventana. La manipuló con rapidez y sacó una pequeña caja.

La caja que había sido puesta sobre la mesa tenía una pequeña bola de cristal en su interior. Esta brillaba bajo la luz de la linterna.

—Qué bonito... ¿Qué es esto?

—Es un objeto llamado «Esfera Espejismo».

Cuando Kirito cliqueo sobre la esfera, una ventana de menú apareció. La manipuló velozmente y presionó el botón OK.

Tan pronto como hizo esto, la esfera empezó a proyectar una brillante luz azul, y apareció un holograma esférico muy grande. La imagen parecía ser un piso de Aincrad en su totalidad. Mostraba las villas y cada uno de los arboles con gran detalle, y era completamente diferente del sencillo mapa que podía ser encontrado en el menú del sistema.

— ¡Uwaa...!

Silica miró fijamente sin moverse al mapa medio transparente. Casi se sentía como si pudiera mostrar la gente caminando si seguía observándolo.

—Esta es el área residencial, y esta es la Colina de las Memorias. Tienes que pasar por aquí, pero... hay unos cuantos monstruos fuertes por este lado...

Kirito apuntó aquí y allá mientras explicaba sin pausa la geografía del cuadragésimo séptimo piso. Silica se sentía cálida con solo escuchar aquella tranquila voz.

—Y si cruzas este puente podrás ver la co...

Repentinamente Kirito dejó de hablar.

—¿...?

—Shh...

Cuando ella levantó su cabeza, vio que la expresión de Kirito se había endurecido y que tenía un dedo en sus labios. Miró fijamente la puerta con unos ojos afilados.

Kirito entró en acción de golpe. Saltó de la cama tan veloz como un rayo y abrió la puerta.

— ¡¿Quien está ahí...?!

Silica pudo oír el sonido de pasos corriendo. Se apresuró a la puerta y miró afuera desde debajo del cuerpo de Kirito, de donde vio la sombra de alguien que corría escaleras abajo.

— ¡¿Qué-Qué pasa?!

—...Creo que nos estaban espiando.

— ¿Que...? Pero no puedes escuchar nada más allá de la puerta, ¿cierto?

—Puedes, si tu habilidad de espionaje es lo bastante alta. Aunque... no hay... mucha gente que entrenaría esa habilidad...

Kirito regresó al cuarto cerrando la puerta. Se sentó sobre la cama con una reflexiva expresión en su rostro. Silica se sentó a su lado y envolvió sus brazos a su alrededor. Estaba siendo abrumada por un inexplicable sentimiento de miedo.

— ¿Por qué esa persona nos estaba espiando...?

—Lo descubriremos muy pronto, probablemente. Tengo un mensaje que enviar, ¿Así que podrías esperar un poco?

Kirito sonrió ligeramente antes de retirar el mapa de cristal y abrir la ventana. Empezó a mover sus dedos encima del teclado holográfico.

Silica se enroscó en la cama de Kirito. Un recuerdo distante del mundo real regresó a ella. Su padre era un reportero. Él siempre estaba enfrente de una vieja PC, escribiendo algo con una expresión seria. A Silica le gustaba observar la espalda de su padre mientras hacía aquello.

Ya no se sentía atemorizada. Mientras miraba el perfil de la cara de Kirito desde atrás, se sintió como si fuera envuelta en una calidez que por tanto tiempo había olvidado. Antes de que se hubiera percatado, sus ojos se habían cerrado por su cuenta.

Parte 3 Editar

Silica despertó ante un ruido de campanillas que estaba soñando en su oído. Era una alarma despertadora que solo ella podía oír. Estaba puesta a las siete de la mañana.

Se quitó la sabana que la tapaba y se sentó. Era usualmente difícil de levantarse en las mañanas, pero hoy ella fue capaz de abrir sus ojos de buen humor. Su cabeza se sentía fresca, como si todo había sido limpiado por el profundo sueño.

Después de estirarse, Silica estaba a punto de bajarse de la cama cuando se congeló.

Había una persona durmiendo con su espalda contra la cama; la luz del sol de la mañana que estaba brillando por la ventana caía sobre él. Justo cuando Silica tomó un respiro para gritar, pensando que se trataba de un intruso, recordó donde se había quedado dormida la noche anterior.

...Yo, en el cuarto de Kirito-san...

Tan pronto como se percató de este hecho, su cara se calentó como si hubiera sido alcanzada por un ataque de aliento de fuego. Como las emociones eran un tanto exageradas en SAO, su cara realmente podría estar despidiendo humo en este momento. Al parecer Kirito dejó que Silica se quedara en la cama y durmió en el piso. Silica gimió mientras se cubría la cara con sus manos por la vergüenza y el arrepentimiento.

Después de tomarse unas cuantas docenas de segundos para poderse calmar, Silica se salió silenciosamente de la cama y se paró. Entonces caminó a donde Kirito con pasos silenciosos y contempló su cara.

La cara dormida del espadachín negro se veía tan inocente que Silica no podía evitar sonreír. Había pensado que él era un poco mayor que ella a causa de su aguda mirada. Pero sorpresivamente, ahora que lo veía de esta forma, no parecía ser tan diferente de ella.

Era divertido observar su cara dormida; pero Silica no podía quedarse de esta manera por siempre, así que le dio un suave pinchazo al hombro del espadachín negro y le habló:

—Kirito-san, es de mañana~.

Kirito abrió sus ojos ampliamente y parpadeó varias veces a la vez que quedó mirando perplejamente la cara de Silica por un rato. Entonces su expresión cambio rápidamente a una de vergüenza.

—Ah... ¡Lo-lo siento!

Él repentinamente bajo su cabeza.

—Pensé en despertarte pero estabas tan profundamente dormida... y no pude abrir la puerta de tu cuarto, así que...

Las habitaciones que los jugadores rentaban eran impenetrables en lo que al sistema se refería, así que no había forma de que pudieras entrar a no ser que fueras un amigo del jugador. Silica agito su mano rápidamente y dijo:

—No, no, ¡Yo soy quien lo siente! Por adueñarme de tu cama...

—No, está bien. Aquí no te dan dolores musculares sin importar como duermas.

Después de pararse, Kirito estiró su cuello, el cual tronó un par de veces, contradictorio a lo que acaba de decir. Entonces levantó sus brazos y los estiró. Miró a Silica como si se le acabara de ocurrir algo antes de abrir su boca:

—...En todo caso, buenos días.

—Bu-Buenos días.

Los dos se miraron el uno al otro y sonrieron.

Ya estaba soleado cuando pisaron afuera después de comer una comida solida en preparación para «La Colina de las Memorias» del cuadragésimo séptimo piso. Los jugadores que estaban preparándose para empezar su día y los que acababan de volver de sus aventuras nocturnas iban y venían con expresiones opuestas.

Después de reabastecer sus suministros de pociones en la tienda al lado de la posada, los dos se dirigieron a la plaza del portal. Afortunadamente, lograron llegar al portal de teletransporte sin encontrarse con nadie que quisiera a Silica en su grupo como ayer.

—Ah... Yo, no conozco el nombre del pueblo en el cuadragésimo séptimo piso...

Ella estaba a punto de checar el nombre con el mapa cuando Kirito ofreció su mano derecha.

—Está bien. Yo declararé el lugar.

Silica se sintió agradecida mientras tomaba su mano.

— ¡Teletransporte! ¡Floria!

Tan pronto como Kirito dijo esto, una luz cegadora los cubrió a ambos.

Cuando la luz se desvaneció, la sensación de teletransportación le siguió e incontables colores explotaron frente a Silica.

—Uwa...

Ella exclamó inconscientemente.

La plaza del portal de cuadragésimo séptimo piso estaba rebosando de flores. Dos pequeños senderos cortaban la plaza de un lado a otro en forma de cruz. A parte de eso, el espacio restante era tomado enteramente por macizos de flores, cada uno de ellos rodeado por ladrillos rojos y llenado de flores que ella no conocía.

—Asombroso...

—Este piso también es llamado el «Jardín de Flores», y no solo la villa, sino que el piso entero estaba cubierto de flores. Si tuviéramos el tiempo, podríamos también ir al «Bosque de las Flores Gigantes» en el norte...

—Lo esperaré con ansias para otra ocasión.

Silica le sonrió a Kirito antes de que se agachara frente a los macizos. Acercó su cara a una flor azulada que era similar a un aciano y la olfateó.

La flor estaba hecha con un detallado sorpresivamente alto: desde el centro de la flor, sus cinco pétalos, el estambre blanco, hasta el verde tallo.

Por supuesto que no todo en Aincrad, incluyendo este jardín floral, al igual que todas las otras plantas y edificios, existían en una forma tan detallada en todo momento. Si hicieran eso, entonces incluso el ordenador central de SAO, sin importar cuán alto sea su rendimiento, se encontraría con una escasez de recursos del sistema.

Para evitar eso mientras daba a los jugadores un ambiente altamente detallado lo más cercano a la realidad como fuera posible, SAO usaba el «Digital Focusing System». Era un sistema que resaltaba todos los finos detalles de un objeto solo cuando el jugador mostraba interés y se concentraba en él.

Después de que ella escuchó de este sistema, a Silica le daba miedo que el mostrar interés en las cosas podría causar tensión en el sistema; pero no podía contenerse a sí misma en este momento y seguía observando detenidamente las varias flores.

Cuando por fin se pudo parar a sí misma de caminar inconscientemente mientras disfrutaba la fragancia, Silica miró a sus alrededores.

La mayoría de la gente aquí eran parejas que consistían de un hombre y una mujer. Todos ellos estaban conversando felizmente entre ellos, ya sea agarrándose de las manos o entrelazando sus brazos. Al parecer este lugar se había vuelto uno de esos lugares. Silica volteó a ver a Kirito, quien estaba desconsideradamente parado junto a ella.

¿...También nos veremos de esa forma...?

Después de pensar esto, Silica dijo ruidosamente para cubrir el hecho de que se estaba sonrojando:

— ¡Va-Vallamos al campo rápido!

— ¿Huh? Ah, sí.

Kirito se quedó parado parpadeando por un segundo antes de asentir y empezar a caminar al lado de Silica.

Abandonaron la plaza del portal solo para encontrar que incluso la calle principal de la villa estaba cubierta de flores. Mientras los dos caminaban uno junto al otro, Silica pensó acerca de cuando conoció a Kirito por primera vez. No podía creer que solo había pasado un día desde entonces. El espadachín ya se había vuelto una presencia importante en su corazón.

Le dio una ojeada y se preguntó cómo se sentía él, pero Kirito aún emanaba una sensación misteriosa y era difícil decir en qué estaba pensando. Silica vaciló por un rato antes de que se preparara para abrir su boca:

—Estee... Kirito-san. ¿Te puedo preguntar acerca de tu hermanita...?

— ¿Po-por qué tan de repente?

—Dijiste que te recordaba a ella. Así que, solo tenía curiosidad...

Hablar acerca del mundo real era uno de los más grandes tabús en Aincrad. Había muchas razones, pero la mayor de ellas era que si el pensamiento de que “este mundo es virtual y por lo tanto falso” se incrustaba profundamente en el interior de la mente de los jugadores, entonces no serian capaces de aceptar la «muerte» de SAO como real.

Pero ella quería preguntar acerca de la hermana menor de Kirito, a quien él dijo que ella se parecía. Deseaba asegurarse si Kirito quería algo de ella como una hermana pequeña.

—...Nosotros no... éramos tan cercanos...

Kirito comenzó a caminar.

—Dije que era mi hermana menor, pero en realidad es mi prima. Debido a ciertas circunstancias, ella creció con nosotros desde el momento en que nació. Aunque ella no sabe de esto. Bueno, quizás es por esto...pero me seguía distanciando de ella sin que realmente fuera mi intensión. Incluso evitaba encontrarme con ella en casa.

Un pequeño suspiro salió de Kirito.

—...Encima de eso, teníamos un abuelo estricto. Él me forzó a ir a un dojo de kendo cuando tenía ocho, pero no podía interesarme y deje de ir después de dos años. Mi abuelo me había golpeado bastante duro... pero cuando hizo eso, mi hermana empezó a llorar y me protegió al decir que también haría mi parte para que él dejara de golpearme. Después de eso, comencé a jugar con la computadora y me sumergí en ello, pero mi hermana realmente se dedico al kendo e incluso logro llegar muy lejos en el campeonato nacional antes de que nuestro abuelo falleciera. Fue suficiente para hacer que incluso él estuviera satisfecho... Pero yo siempre lo lamente; siempre me pregunte si eso era algo que ella en verdad quería hacer y si ella estaba molesta conmigo. La seguí evitando por esa razón... y ahora terminamos de esta forma.

Kirito dejó de hablar y volteó a ver el rostro de Silica.

—Así que tal vez te salvé para satisfacerme a mí mismo, para expiar mi pasado... lo siento.

Silica era hija única así que no podía comprender completamente todo lo que dijo Kirito. Pero por alguna razón, sintió como que podía entender a su hermana pequeña.

—...No creo que tu hermanita este molesta contigo, Kirito-san. Si no le hubiera gustado, entonces no hubiera sido capaz de trabajar tan duro en ello. Lo más seguro es que le gustaba mucho el kendo.

A la vez que Silica dijo esto, escogiendo sus palabras cuidadosamente, Kirito sonrió.

—Parece que soy yo quien sigue siendo consolado... ¿de verdad es así?... Sería bastante bueno si así fuera.

Silica sintió que algo cálido se esparció por su corazón. Estaba feliz de que Kirito se había abierto a ella.

Los dos pronto llegaron a la entrada norte de la villa. Incontables flores blancas crecían en las enredaderas que estaban enrolladas alrededor del delgado arco de metal plateado. La calle principal pasaba a través de esta y se ampliaba para volverse una carretera rodeada de colinas verdes antes de desaparecer en la neblina.

—Bueno... nuestra aventura finalmente comienza.

—Sip.

Silica se alejó del brazo de Kirito, puso una expresión firme, y asintió.

—Con tu nivel y equipamiento, los monstruos de por aquí no deberían ser muy difíciles para que tú los puedas vencer. Pero...

Mientras dijo esto, Kirito hurgó en la bolsa que colgaba de su cinturón, sacó un cristal azul cielo, y entonces lo puso en la mano de Silica. Era un Cristal de Teletransporte.

—Nunca sabes lo que puede pasar en el campo. Así que no lo olvides. Si algo inesperado sucede y te digo que escapes, entonces usa este cristal para irte. Cualquier pueblo es bueno. No te tienes que preocupar por mí.

—Pe-pero...

—Prométemelo. Yo he... destruido un grupo entero antes. No quiero repetir el mismo error otra vez.

El semblante de Kirito se había tornado tan serio que Silica no pudo hacer nada más que asentir. Después de que Kirito recibió su respuesta le sonrió con alivio.

—Entonces, ¡Vamos!

— ¡Bien!

Silica se aseguró de la presencia de la daga equipada en su costado y decidió en su mente; que ella al menos no caería en la confusión como ayer y que pelearía con lo mejor de su habilidad.

Pero...

— ¡¿Kya-aaaaaah?! ¡¿Qué es esto...?! ¡¡Se-se ve horrible...!!

Se habían encontrado con su primer monstruo solo unos cuantos minutos después de que empezaron a caminar en una dirección directo al norte en los campos del cuadragésimo séptimo piso.

—¡¡U-uwaaa!! ¡Aléjate...!

Lo cosa que apareció y que se estaba abriendo paso a través de los arbustos tenía una forma que Silica nunca hubiera imaginado. «A walking flower» sería la mejor descripción. El tallo verde oscuro era casi tan grueso como el brazo de un humano y se paraba usando sus raíces, la cual estaba dividida en numerosas partes. El tallo o cuerpo soportaba una enorme flor amarilla que era similar al girasol. Tenía su boca abierta, con dientes saliendo de ella, revelando destellos de lo rojo del interior.

Tenía dos lianas que se estiraban de la parte central del tallo, los cuales hacían que uno pensara en los brazos que un animal tenía. Al parecer esos brazos y su boca eran las partes del cuerpo que usaba para atacar. La planta come-hombres corrió directo hacia Silica con una boca sonriente mientras balanceaba sus brazos tentáculos. Esta cosa que se miraba como una caricatura grotesca hacia que Silica se sintiera asqueada.

-¡He dicho que te alejes...!

Silica abanicó salvajemente su daga con sus ojos casi cerrados. Kirito, quien estaba parado a su lado, dijo con voz desconcertada:

—E-Esta bien. Ese monstruo es realmente débil. Si le apuntas a las partes blancas justo bajo la flor, entonces podrás fácilmente...

— ¡Pe-Pero se ve horrible...!

—Si esa cosa se ve mal entonces esto va a ser duro. También hay un monstruo que tiene varias flores, y uno que se ve como una planta carnívora, e incluso uno que tiene un montón de tentáculos pegajosos...

—¡¡Kya~!!

Mientras gritaba a lo dicho por Kirito, Silica activó una habilidad; por supuesto, solamente cortó el aire vacío. Durante el corto retraso después de eso, los dos tentáculos se envolvieron alrededor de las piernas de Silica y la levantaron con sorpresiva fuerza.

— ¡¿Uwah?!

Silica se encontró a sí misma colgada de cabeza con su vista al revés mientras su falta, fiel a la gravedad virtual, se resbalaba.

— ¡¿Uaaa?!

Rápidamente presionó el borde de su falda y trató de cortar las lianas. Pero como ella estaba en una posición vergonzosa, no funcionó muy bien. Silica gritó con su cara roja:

—Ki-Kirito-san, ¡Ayúdame! ¡¡Solo no mires y ayúdame!!

—E-eso es un poco difícil.

Con su mano izquierda cubriendo sus ojos, Kirito respondió con una expresión incomoda mientras la enorme flor continuaba balanceando a Silica de un lado al otro.

— ¡Detente!

Silica no tuvo otra opción más que soltar su falda, agarrarse de la liana, y cortarla. La parte de atrás del cuello de la flor entro en su alcance mientras caía e inició una habilidad de espada. Esta vez golpeó en la marca, y al mismo tiempo que la cabeza de la flor se desplomaba, su cuerpo entero explotó y se desvaneció. Silica, quien aterrizó ligeramente en medio de una lluvia de escombros poligonales, le preguntó a Kirito tan pronto como se volteó.

— ¿...las viste?

El espadachín negro miró a Silica a través de los espacios entre sus dedos y respondió:

—...No, no las vi.

Pasaron por cinco batallas más para acostumbrarse a los monstruos antes de acelerar su paso; aunque ella casi se desmalló cuando un monstruo que se veía como una anemona marina la atrapó con sus tentáculos pegajosos.

Kirito no participó mucho en las batallas y más que nada apoyo a Silica, bloqueando ataques ocasionalmente cuando Silica estaba en peligro. La experiencia era dividida acorde a la cantidad de daño que cada miembro del grupo le hacía al monstruo. Como ella estaba venciendo monstruos de alto nivel, también ganaba puntos de experiencia varias veces más rápido de lo usual y rápidamente subió un nivel.

A como continuaban siguiendo el infinito camino de ladrillos rojos, un puente que pasaba por encima de un pequeño arrollo apareció. Más allá de este podían ver una gran colina, y el sendero que parecía guiar a su cima.

—Esta es la «Colina de las Memorias».

—No parece haber ninguna bifurcación.

—Sip. Solo tenemos que seguir lleno hacia arriba, así que no hay que preocuparse por perderse. Pero dicen que hay muchos monstruos. Seamos cuidadosos.

— ¡Bien!

Pronto, muy pronto ella podría revivir a Pina. Cuando pensó en eso, sus pasos se apresuraron naturalmente.

A la vez que comenzaron a caminar por el sendero cuesta arriba que estaba lleno de cientos de botones de flor, se encontraron con más monstruos tal y como Kirito había predicho. Los monstruos de tipo planta también eran mucho más grandes, pero la negra daga de Silica era mucho más fuerte de lo que había pensado, permitiéndole derrotar a la mayoría de ellos con un solo combo.

Sin embargo la habilidad de Kirito era mucho más sorprendente.

Ella había pensado que él era de un espadachín de muy alto nivel después de verlo derrotar dos Simios Borrachos con un solo blandir de su espada. Pero incluso después de subir doce pisos, aun no perdía ni un poco su compostura. Cuando un gran número de monstruos aparecía, él ayudaba a Silica a derrotar a todos excepto a uno.

Mientras continuaban, Silica no pudo evitar preguntarse que estaba haciendo un jugador de tan alto nivel en el trigésimo quinto piso.

Basándose en lo que él dijo, parecía ser que él tenía algo que hacer en el «Bosque del Vagabundo». Pero ella nunca escuchó de ningún objeto o monstruo raro ahí.

Le preguntare cuando esta aventura termine... Silica pensó mientras agitaba su daga; y aun cuando ella hacia esto, el estrecho camino empezó a hacerse gradualmente más empinado. A cómo iban venciendo los cada vez más agresivos monstruos y se abrían paso a través del área densamente boscosa...

Llegaron a la cima de la colina.

— ¡Uwaaa!

Silica se contuvo un poco después de que corriera un par de pasos al frente y exclamó.

Jardín del cielo... este era un lugar verdaderamente adecuado a su nombre. El espacio abierto rodeado por el denso bosque estaba lleno de flores enfrentándose entre ellas a la vez que florecían.

—Al fin llegamos.

Dijo Kirito mientras caminaba hacia Silica y envainaba su espada.

—La flor... ¿Está aquí...?

—Sip. Hay una piedra en el medio y encima de esta...

Silica ya estaba corriendo antes de que Kirito siquiera terminara de hablar. Ella pudo definitivamente ver una brillante piedra blanca en el centro de los macizos de flores. Corrió hacia este, jadeando, y entonces examinó cuidadosamente la parte superior de la roca que llegaba hasta su pecho.

— ¿Huh...?

Pero no había nada allí. Solo había un poco de pasto en medio de una hendidura en la roca; no había nada que uno pudiera llamar una flor.

—No... ¡No esta aquí, Kirito-san!

Le gritó a Kirito, quien había corrido hasta llegar a su lado. Lagrimas empezaron a aparecer en sus ojos.

—No es posible... Ah, mira.

Silica siguió la mirada de Kirito y volteó hacia la piedra. Entonces...

—Ah...

Un pequeño brote creció en medio del suave pasto. A la vez que ella concentraba su mirada en este, el sistema de enfoque se activó y la joven planta se volvió más detallada. Dos blancas hojas se abrieron como una almeja y un tallo rápidamente creció de en medio.

El tallo se estiró alto en un abrir y cerrar de ojos, tal y como ese video que ella había visto durante una clase de ciencias años atrás, y entonces un pequeño capullo apareció en la punta. El pequeño capullo en forma de gota de lluvia despedía una luz blanco-perla desde su interior.

Mientras Kirito y Silica observaban con su aliento contenido, la punta del capullo comenzó a abrirse; entonces... con un tintineo como de campana, este se abrió. Un pequeño punto de luz danzó a través del aire.

Los dos simplemente vieron la flor blanca crecer sin moverse ni una pulgada. Siete pétalos salieron como el resplandor de una estrella, y la luz brilló suavemente desde su centro, mezclándose con la del cielo.

Silica volteó a ver a Kirito, sintiéndose como si no debiera tocar esto. Kirito le mostró una sonrisa suave y asintió.

Silica asintió en respuesta y entonces alcanzó la flor con su mano derecha. En el momento que lo tocó, el tallo que era tan delgado como un hilo de seda se rompió como si hubiese sido hecho de hielo, y solo la flor había quedado en su mano. Entonces ella la acaricio gentilmente mientras respiraba con suavidad. La ventana de nombre apareció sonoramente. «La Flor de Pneuma»...

—Ahora... podemos revivir a Pina...

—Sip. Todo lo que tienes que hacer es dejar caer la gotita de agua en la flor sobre el objeto Corazón. Pero hay muchos monstruos fuertes aquí, así que sería mejor hacerlo después de que volvamos a la villa. Solo esperemos un poco más y apurémonos a regresar.

— ¡Bien!

Silica asintió y abrió su ventana principal antes de meter la flor en ella. Chequeó que estuviera en el inventario antes de cerrar la ventana.

A decir verdad, ella quería usar el cristal de teletransporte para regresar inmediatamente, pero Silica se contuvo a sí misma y comenzó a caminar. Era virtualmente una regla el nunca usar un carísimo cristal a no ser que uno estuviera en verdadero peligro.

Afortunadamente, no se encontraron con tantos monstruos en el camino de regreso. Muy pronto llegaron al arrollo después de bajar a un paso acelerado.

Ahora puedo ver a Pina en cerca de una hora a lo mucho...

Ella abrazó su pecho, el cual se sentía como si fuera a explotar, y estaba a punto de cruzar el puente...

De repente Kirito tomó el hombro de Silica. Ella volteó hacia atrás, con su corazón latiendo rápidamente, y vio que la mirada de Kirito estaba fija sobre el denso grupo de arboles más allá del puente con una expresión aterradora. Entonces él abrió su boca y habló con una voz grave y tensa:

—...Los que se están escondiendo listos para emboscar, salgan de una vez.

— ¡¿Qué...?!

Silica regresó su vista rápidamente hacia el otro lado, pero no podía ver a nadie. Después de que pasaron unos cuantos segundos de tensión, las hojas empezaron a moverse con un sonido crujiente. Cursores que representaban jugadores aparecieron. Eran verdes, así que no eran criminales.

Sorpresivamente... la persona que salió a la vista al otro lado del pequeño puente era alguien que Silica conocía.

Un flameante cabello rojo, con labios del mismo color; la lancera cargaba con una delgada lanza en forma de cruz y vestía una armadura negra que brillaba como el esmalte.

— ¡¿Ro-Rosalía-san...?! ¡¿Por qué estás en un lugar como...?!

Rosalía sonrió torcidamente e ignoró la pregunta de Silica, quien tenía los ojos muy abiertos en sorpresa.

—Y pensar que pudiste ver a través de mi escondite; al parecer tu habilidad de escaneo es bastante alta, espadachín. ¿Acaso te he subestimado un poco?

Entonces se volteó hacia Silica:

—Parece que afortunadamente lograste conseguir «La Flor de Pneuma». Felicitaciones, Silica.

Silica, quien no podía entender las verdaderas intensiones de Rosalía, dio un par de pasos hacia atrás. Podía sentir algo inexplicablemente malo de todo esto.

Rosalía no traicionó sus expectativas y comenzó a hablar un segundo después:

—Ahora entrégame esa flor en este instante.

Silica no sabía que decir.

—...¡¿?!... Qué... ¿qué estás diciendo...?

Entonces, Kirito, quien se había quedado callado esta ahora, dio un paso al frente y abrió su boca:

—No te puedo permitir hacer eso, Rosalía-san. No... ¿Debería llamarte la líder del gremio naranja «Titan’s Hand»?

Las cejas de Rosalía saltaron con un tic y la sonrisa desapareció de su cara.

En SAO, los jugadores que cometieron actos que eran juzgados como criminales, tales como robar, lastimar a otros jugares, o matarlos, tenían el color de su cursor cambiado de verde a naranja. Por lo tanto, la gente se refiere a estos individuos criminales como jugadores naranja y a un gremio que consistía de ellos como gremio naranja. Silica sabía de esto, pero nunca los había visto antes.

Y aun así el cursor de HP de Rosalía, el cual podía ver justo frente a sus ojos, era verde sin importar como lo viera. Silica volteó hacia Kirito, quien estaba parado a su lado, y preguntó con una voz ronca:

—Oye... pero...mira... el de Rosalía-san, es verde...

—Incluso en un gremio naranja, existen más que suficientes ocasiones donde no todos los miembros son naranja. Los miembros verdes buscan por la presa y se esconden en su grupo antes de atraerla al lugar de la emboscada. La persona que nos estaba espiando ayer también debería ser un miembro de su grupo.

— ¿Qu-Qué...?

Silica miró a Rosalía con impresión y odio.

—En-entonces, la razón por la que estuvo en el grupo con nosotros por las últimas dos semanas era porque...

Rosalía sonrió venenosamente una vez más y habló:

Sí~, estaba revisando que tan fuerte era el grupo, y al mismo tiempo estaba esperando por el momento en que engordaran con el dinero que ganaron por sus aventuras. De hecho, me iba a encargar de ellos hoy.

Lamió sus labios mientras su mirada seguía fija en Silica.

—Me estaba preguntando por qué la persona a quien más ansiaba cazar se había ido de repente, y entonces escuché que ibas a conseguir un objeto raro. «La Flor de Pneuma» es bastante costosa en estos días. Conseguir información es importante después de todo~.

Entonces detuvo su plática por un momento, miró a Kirito, y se encogió de hombros.

—Pero espadachín, ¿Estabas jugando con esta niña incluso cuando sabías eso? ¿Eres algún tipo de idiota? ¿O de verdad te enamoraste de ella?

El rostro de Silica enrojeció con la furia ante los insultos de Rosalía. Su mano se movió para sacar su daga. Pero Kirito tomó su hombro.

—No, no es por ninguna de esas.

Dijo Kirito, con su voz fría.

—También te estaba buscando a ti, Rosalía-san.

— ¿...Qué quieres decir?

—Atacaste el gremio «Silver Flag» diez días atrás en el trigésimo octavo piso, ¿cierto? El gremio donde cuatro miembros murieron y solo sobrevivió el líder.

—Aaah, ¿Esos mendigos?

Rosalía ni siquiera se estremeció mientras asentía.

—Aquel líder... estaba buscando por alguien que vengara a su equipo en la plaza del portal en las líneas frontales, llorando desde la mañana hasta la noche.

Una aterradora frialdad podía sentirse en las palabras de Kirito. Se sentía como un sable de hielo que había sido afilado para cortar cualquier cosa que se le acercara.

—Pero cuando recibí su petición, no me pidió que los matara. Todo lo que me pidió que hiciera fue que los arrojara a todos ustedes en la prisión del Castillo de Hierro Negro... ¿Acaso puedes comprender lo que él sintió?

—Nop.

Rosalía respondió como si ni siquiera le importara.

— ¿Qué? ¿Por qué te lo tomas tan en serio? ¿Eres estúpido? De todas formas no hay evidencia de que las personas mueren en la vida real si las matas aquí. Además, no es como si esto fuera a ser un crimen cuando volvamos al mundo real. Ni siquiera sabemos si podemos volver, pero mírate aquí hablando de justicia y leyes; que mala broma. Eres del tipo de sujeto que más detesto... gente que arrastró una lógica extraña con ellos cuando vinieron a este mundo.

Los ojos de Rosalía se enfurecieron.

—Así que, ¿Lo que me quieres decir es que te tomaste en serio las palabras de un tipo cualquiera quien no pudo ni morir apropiadamente y estabas buscando por nosotros? De verdad que no tienes nada que hacer. Bueno, debo reconocer que mordí tu anzuelo. Pero... ¿En serio crees que puedes hacer algo con solo dos personas...?

Una sonrisa sádica apareció en su cara y balanceo su mano dos veces en el aire.

En ese momento, los arboles en cada lado del sendero que seguía derecho desde el puente temblaron violentamente, y apareció gente de entre ellos. Cursores emergieron uno tras otro en la vista de Silica. La mayoría de ellos eran naranja. Sus números llegaban hasta diez. Si hubieran pasado el puente sin haberse dado cuenta de la emboscada, entonces hubieran sido rodeados. Había otro verde entre los jugadores naranja... su peinado puntiagudo era, sin lugar a dudas, el que vieron en el hotel la noche anterior.

Los bandidos que acababan de aparecer eran todos hombres vestidos en ropas de colores chillones. Todos ellos tenían accesorios de plata y equipos extra que colgaban por todos sus cuerpos.

Silica se ocultó tras el abrigo de Kirito al momento que le daba una sensación de repugnancia. Susurró silenciosamente:

—Ki-Kirito-san... son muchos. ¡Tenemos que correr...!

—Está bien. Solo ten tu cristal preparado hasta que te diga que te alejes.

Respondió Kirito con una voz tranquila, alborotó el cabello de Silica, y entonces se encaminó hacia el otro lado del puente. Silica se quedó en shock. Era simplemente demasiado insensato. Pensó en esto y le llamo:

— ¡Kirito-san...!

Tan pronto como su voz resonó en todo el campo...

— ¿Kirito...?

Murmuró uno de los bandidos. Su sonrisa se desvaneció y frunció el ceño; sus ojos se movieron de un lado al otro como si tratara de recordar algo.

—Esas ropas... una espada de una mano y ningún escudo... ¿«El Espadachín Negro»...?

Su cara palideció mientras retrocedían unos pasos.

— ¡E-Esto es serio Rosalía-san! Ese bastardo... es un beater y... ¡Un jugador de vanguardia...!

A sus palabras, la expresión de todos los otros miembros se endureció con el susto. Silica también estaba sorprendida. Ella solo miraba la espalda de Kirito, una que ella no podía llamar amplia, totalmente atónita.

Ya sabía que él era un jugador de un nivel bastante alto después de verlo pelear. Pero ella nunca siquiera soñó en que él fuera un «Clearer», El grupo elite de jugadores de clase alta quienes iban a los calabozos de la línea frontal, donde nadie nunca había puesto un pie antes, e incluso vencían jefes. Ella había escuchado que ellos se concentraban solamente en terminar SAO, y eran difíciles incluso de ver en los pisos intermedios...

Hasta Rosalía se congeló con su boca abierta por unos cuantos segundos antes de que reaccionara y gritara:

— ¡¿Por-por qué habría de haber un jugador de vanguardia vagando por aquí?! ¡Él probablemente se llamó así solo para asustarnos! Lo que viste no es más que un cosplay. Y... aunque de verdad resultara ser «El Espadachín Negro», ¡¡Seguro que no es nada para esta cantidad de gente!!

Como si su vigor hubiese regresado a él con el comentario de Rosalía, el enorme jugador con un hacha quien estaba al frente de los jugadores naranja gritó:

— ¡Cl-Claro! Si él es un vanguardista entonces también debería tener un montón de objetos y dinero, ¡¿cierto?! ¡Esto es una verdadera gran oportunidad!

Todos los bandidos estuvieron de acuerdo y sacaron sus armas. Numerosos pedazos de metal relucieron con una luz atroz.

—Kirito-san... es imposible ganar, ¡¡Corre!!

Silica gritó desesperadamente con el cristal apretado con fuerza en su mano. Como Rosalía lo había dicho, sin importar cuán fuerte fuera, él no sería capaz de ganar contra tantos enemigos. Pero Kirito no se movió. Ni siquiera desenvainó su arma.

Aparentemente ellos tomaron esto como una forma de resignación; todos los nueve jugadores, los cuales no incluían a Rosalía y al otro jugador verde, levantaron sus armas y comenzaron una carrera entre ellos para ver quien alcanzaba primero a Kirito. Pisaron con fuerza a través del puente y entonces...

—¡¡Yiaaa!!

—¡¡Muereee!!

Rodearon a Kirito, quien tenía su cabeza mirando al suelo, en un medio círculo antes de que todos lo golpearan con sus armas. El cuerpo de Kirito se sacudió violentamente por la fuerza de los nueve ataques.

—¡¡Noooo!!

Silica gritó mientras se cubría el rostro con sus manos.

— ¡No! ¡Deténganse! Kirito-san va a, mo...¡¡Morir!!

Pero no escucharon.

Algunos de ellos rieron maniáticamente, mientras otros seguían gritando maldiciones mientras continuaban atacando a Kirito como si estuvieran intoxicados por la violencia. Rosalía, quien estaba parada en el centro del puente, no podía evitar que su emoción se mostrara a la vez que contemplaba la tragedia mientras lamía sus dedos.

Silica se limpió las lágrimas y alcanzó la empuñadura de su daga. Sabía que no podía hacer nada incluso si saltaba a la refriega, pero ya no podía solo quedarse ahí y seguir viendo. Entonces, justo cuando estaba a punto de dar un paso hacia donde Kirito... ella notó algo y se detuvo.

La barra de HP de Kirito no estaba disminuyendo.

No, se reducía por un poquito, a pesar de la infinita lluvia de golpes. Y aún con eso volvía a llenarse después de un par de segundos.

Los bandidos finalmente se dieron cuenta de que el espadachín negro frente a ellos no mostraba señal alguna de caer y sus expresiones se tornaron confusas.

— ¡¿Qué diablos están haciendo?! ¡¡Mátenlo!!

A la inquieta orden de Rosalía, los ataques siguieron lloviendo por unos cuantos segundos más. Pero no hubo cambio alguno en la situación.

—Hey... ¿Qué está pasando...?

Una persona puso una cara como si hubiese visto algo completamente insólito antes de que se dejara de mover y retrocediera. Su sorpresa pronto se extendió a los otros ocho miembros, quienes entonces cesaron su ataque y se distanciaron de Kirito.

El silencio cayó sobre el área, y en mitad de esta, Kirito levanto su cabeza lentamente. Una voz silenciosa resonó:

— ¿...Cerca de 400 cada 10 segundos? Esa es la cantidad de daño que ustedes nueve me hacen. Estoy en el nivel 78, mi HP es 14,500... a eso agréguenle que recupero automáticamente 600 puntos cada 10 segundos con «Battle Healing». No podrían vencerme aunque siguieran golpeándome por horas.

Los bandidos se quedaron pasmados boquiabiertos, como si estuvieran en shock. Eventualmente, el usuario con la espada de dos manos, quien parecía ser el segundo al mando, dijo en una voz ronca.

— ¿A...Acaso se permite eso...? No tiene siquiera algún maldito sentido...

—Sí.

Kirito escupió las palabras:

—Solo una diferencia en números hace tan ridícula disparidad en fuerza; ¡Esa es la parte irrazonable de los MMORPGs con un sistema de niveles!

Los bandidos retrocedieron, como si fueran intimidados por la voz de Kirito, la cual parecía ocultar algo tras ésta. Sus caras sorprendidas fueron remplazadas por miradas de terror.

—Tsk.

Rosalía chasqueó su lengua y entonces sacó un cristal de teletransporte de su cadera. La levantó alto en el aire y abrió su boca:

—Teletransporte...

Pero incluso antes de que ella pudiera siquiera terminar la sentencia, el aire pareció vibrar por una fracción de segundo y Kirito ya estaba parado frente a ella.

—Ack...

En el instante Rosalía se congeló, Kirito le arrebató el cristal de su mano, entonces la tomó del cuello de su armadura y la arrastró a donde los otros bandidos.

—¡¡De-déjame ir!! ¡¿Qué es lo que intentas hacer bastardo?!

Kirito la arrojó hacia el grupo de bandidos, quienes estaban parados estupefactos, y comenzó a hurgar a través de su bolsa en el cinturón sin decir palabra alguna. El cristal que sacó también era azul. Pero el color era mucho más oscuro que un cristal de teletransporte.

—La persona que me pidió hacer esto compró este cristal de pasillo con todo el dinero que tenía. Dijo que marcó el área de la prisión del Castillo de Hierro Negro como la salida. Así que los teletransportaré a todos ustedes a prisión, «La Armada» se encargará del resto.

Rosalía, quien estaba sentada sobre la tierra, se quedó en silencio por un rato antes de sonreír como si fuera una broma.

— ¿Y qué si digo que no quiero?

—Entonces acabaré con todos y cada uno de ustedes.

Su sonrisa se congeló en su cara con la corta respuesta de Kirito.

—...Es lo que quisiera decir... pero en ese caso solo usaré esto.

Kirito sacó una pequeña daga del interior de su abrigo. Uno podía ver un líquido vagamente verde en la superficie de la hoja al examinarla con cuidado.

—Veneno paralizante; es un veneno de nivel cinco, así que no serán capaces de moverse por alrededor de diez minutos. Eso sería suficiente para arrojarlos a todos dentro del pasillo... vallan por su cuenta, o sean lanzados; es su elección.

Ahora nadie estaba bromeando. Después de ver que todos ellos inclinaron sus cabezas en silencio, Kirito guardó el cuchillo, levantó el cristal azul oscuro muy alto, y entonces gritó.

— ¡Pasillo ábrete!

El cristal se despedazó en un instante y un remolino de luz azul apareció.

—Maldito sean todos...

El alto jugador con el hacha fue el primero en caminar al interior del pasillo con sus hombros colgando. Entonces el resto de los jugadores naranja desaparecieron en la luz uno por uno, algunos en silencio, mientras otros maldecían al entrar. Después el jugador verde que juntó la información les siguió, la única persona que quedaba era Rosalía.

La bandida de pelo rojo ni siquiera intentó moverse después de que todos sus compañeros desaparecieron en el interior del pasillo. Se sentó con sus piernas dobladas y miraba a Kirito como si lo desafiara.

—... Bueno, adelante si te atreves. Si lastimas a un verde te volverás un naranja...

Kirito la tomó del cuello de su armadura antes de que siquiera terminara de hablar.

—Te diré esto: soy un solista; incluso el volverme un naranja por un día o dos no significa nada para mí.

Le escupió Kirito fríamente antes de levantarla y jalarla hacia el pasillo. Rosalía se resistió sacudiendo sus brazos y piernas de un lado para otro.

—Espera, por favor, ¡Détente! ¡Perdóname! ¡¿Huh?! ...Ah, cierto, tú, ¿No trabajarías para mí? Con tus habilidades podríamos derrotar cualquier gremio...

Ella nunca terminó lo que estaba diciendo. Kirito lanzó a Rosalía de cabeza al interior del pasillo. Después de que desapareció, el pasillo brilló intensamente por un momento y entonces se desvaneció.

Todo estaba en calma nuevamente.

El campo primaveral que estaba lleno de sonidos naturales, de aves cantando y agua corriendo, se volvió tranquilo otra vez como si todo lo que acababa de pasar hace unos momentos fuera una mentira. Pero Silica no se podía mover. Su sorpresa sobre la verdadera identidad de Kirito, su alivio con la desaparición de los bandidos, todas esas emociones inundándola a la vez, dejándola incapaz de incluso abrir su boca.

Kirito ladeó su cabeza y observó silenciosamente a la enmudecida Silica por un rato antes de que finalmente dijera algo en casi un susurro:

—...Lo siento, Silica. Al parecer terminé usándote de carnada. Consideré decirte esto de antemano... pero creí que te asustarías así que no lo hice.

Silica intentó desesperadamente de sacudir su cabeza, pero no podía; incontables pensamientos giraban alrededor de su mente al mismo tiempo y la abrumaban.

—Te llevaré al pueblo.

Kirito dijo esto y comenzó a caminar. Silica de alguna manera logró forzar su voz hacia la espalda de él.

—Mis...Mis piernas no se mueven.

Kirito se volteó y ofreció su mano derecha con una sonrisa; cuando se agarró con fuerza de la mano de Kirito, Silica por fin pudo sonreír.

Los dos permanecieron callados la mayor parte del camino hasta que llegaron a la Taberna de la Veleta en el trigésimo quinto piso. Había un motón de cosas que Silica quería decir, pero simplemente no podía hablar, como si tuviera un nudo en la garganta.

Cuando subieron al segundo piso y entraron al cuarto de Kirito, la luz roja del atardecer ya estaba corriendo por la ventana. Finalmente, Silica logró, con una voz temblorosa, decirle algo a Kirito, quien parecía haberse vuelto una silueta negra a causa de la luz.

—Kirito-san... ¿Te vas a ir...?

Después de un largo silencio, la silueta asintió lentamente.

—Sí... Ya llevo cinco días desde que me alejé de la línea frontal. Necesito regresar a seguir completando el juego tan pronto como me sea posible...

—...Supongo que tienes razón...

A decir verdad, Silica deseaba pedirle que la llevara con él.

Pero no podía.

El nivel de Kirito era 78. El de ella era 45. Con un espacio de 33 niveles... la diferencia que los separaba era dolorosamente clara. Si ella seguía a Kirito a la línea frontal, Silica sería liquidada en un instante. Aun cuando habían iniciado sesión en el mismo juego, una pared más alta que ninguna del mundo real se erguía entre sus mundos separados.

—... Yo... yo...

Silica mordió su labio y trató desesperadamente de contener las emociones que amenazaban con desbordarse; dos líneas de lágrimas se formaron de esos sentimientos y rodaron por sus mejillas.

De repente, ella sintió como Kirito puso sus manos sobre sus hombros. Una voz grave y gentil susurró justo al lado de ella:

Los niveles son solo números. La fuerza en este mundo no es nada más que una ilusión. Hay cosas más importantes que eso. Así que hay que vernos de nuevo en el mundo real. Si lo hacemos, seremos capaces de volver a ser amigos otra vez.

A decir verdad, Silica quería recargarse contra el negro pecho frente a ella. Pero mientras sentía las palabras de Kirito extendiendo su calidez a través de su rebosante corazón, se dio cuenta de que no podía esperar nada más de él. Entonces cerró sus ojos y murmuró:

—Bien. Es... es una promesa.

Se separó de Kirito, lo miró a la cara, y fue por fin capaz de sonreír de verdad. Kirito también sonrió y dijo:

—Así que, llamemos a Pina.

— ¡Bien!

Silica asintió y balanceó su mano derecha para invocar la ventana principal. Se desplazó a través del inventario y saco el «Corazón de Pina».

Colocó la pluma azul cielo que emergió de la ventana sobre la mesa de té y entonces también sacó «La Flor de Pneuma».

Con la flor blanco-perla en su mano, cerró la ventana y volteó a ver a Kirito.

—Todo lo que tienes que hacer es dejar caer la gotita de agua que está en el centro de la flor sobre la pluma. Una vez que hagas eso Pina regresará.

—Bien...

Mientras miraba fijamente la pluma azul cielo, Silica susurró en su mente.

Pina... Te contaré de muchas, muchas cosas; acerca de la asombrosa aventura que tuve hoy... y acerca de la persona que te salvó, quien se volvió mi hermano por solo un día.

Con lágrimas en sus ojos, Silica inclinó la flor en su mano derecha hacia la pluma.


Traducción:

http://chibi-chibi-fansub.phpbb-foro.org/

http://lanove.blogspot.com/