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Calidez del Corazón Editar

(Aincrad 48vo piso, junio 2024)

El gigantesco molino de agua giraba constantemente, llenando la tienda entera con un sonido tranquilizante.

Aun cuando esta solo era una pequeña casa para jugadores de clase soporte entre las viviendas exclusivas, su precio se había alzado como la marea a causa de esa rueda. Cuando encontré esta casa por primera vez en el distrito principal del 48vo piso Lindus, mi mente repentinamente dijo “¡esta!”, justo antes de que su precio me horrorizara.

Desde ese momento en adelante, empecé a trabajar como loca, pedí dinero prestado de varias fuentes, y logré acumular tres millones de Col en tan solo dos meses. Si este fuera el mundo real, mi cuerpo estaría cubierto de músculos de todas las veces que tuve que balancear mi martillo, y mi mano derecha estaría llena de gruesos callos.

Pero todo eso valió la pena, por realizar la hazaña solo un paso al frente de mis competidores y abrir la «Tienda de Armas Especiales de Lisbeth» en esta casa con el molino de agua. Eso paso hace tres meses durante la fresca primavera.

Parte 1 Editar

Después de tomarme rápidamente mi café matutino (gracias a dios que esto es Aincrad) mientras escuchaba al giratorio molino de agua como si sus sonidos fueran un BGM, me cambié a mi uniforme de herrería y observé mi imagen en el espejo de cuerpo completo que colgaba de la pared.

Aunque lo llamaba un uniforme de herrería, no era nada que siquiera se asemejara a un overol, sino que en realidad se veía más como el uniforme de una camarera: una blusa rojo oscuro con mangas abombadas y una falda acampanada del mismo color, más un delantal de un blanco puro encima de todo y un moño rojo sobre mi pecho.

No fui yo quien eligió estas ropas; en realidad fue una amiga mía quien también era un cliente frecuente. Según ella, “tienes un rostro infantil así que las ropas para trabajo rudo no te quedan”.

Bueno, eso fue lo que ella dijo, y era como “¡Métete en tus asuntos!” Pero las ventas saltaron al doble en cuanto comencé a vestir este uniforme, así que no me quedó de otra más que seguir usándolo.

Sus consejos no se detuvieron en solo mis ropas, sino que incluso llegó a mi cabello; ahora estaba personalizado para ser extremadamente rosa y suave. Pero basada en las reacciones de los clientes, parecía ser que este look me sentaba bien.

Yo, Lisbeth la herrera, tenía quince al momento que entré por primera vez en SAO. Cuando estaba en el mundo real había escuchado que me veía más joven de lo que era, pero esto se volvió mucho más notorio en este mundo. Cuando mi cabello rosado, grandes ojos azules y pequeños labios se combinaron con el anticuado delantal, mi reflejo en el espejo se sentía casi como el de una muñeca.

Y como en el otro mundo era una estudiante de secundaria sin ningún interés en la moda, la diferencia se marcaba aún más. De alguna forma me había acostumbrado a como me veía, pero como mi personalidad no cambiaba con la misma facilidad, había asustado de vez en cuando a algunos clientes con mis ataques de ira.

Revisé si no había nada que hubiera olvidado equipar antes de que fuera al frente de la tienda y volteara el letrero de “CERRADO”. Miré a los pocos jugadores que habían estado esperando para que la tienda abriera, luego les mostré mi mejor sonrisa y les di la bienvenida.

— ¡Buenos días! ¡Bienvenidos!

En realidad, no llevaba mucho tiempo desde que era capaz de hacer esto con naturalidad.

Manejar una tienda había sido un sueño mío de toda la vida, pero realizarlo en un juego era muy diferente del mundo real. Experimente de primera mano el cuán difícil era la recepción y servicio cuando comencé por primera vez como una vendedora ambulante con una posada como mi base.

Como el mantener una sonrisa era muy difícil, decidí ganar a través de la calidad, y parecía ser que subir mi habilidad de armería como loca era la respuesta, ya que muchos de mis clientes frecuentes continuaban comprando mis armas incluso después de que abrí esta tienda.

Después de haberlos recibido, le dejé la recepción a mi empleado NPC y me encueve en el taller que estaba adyacente a la tienda. Había alrededor de diez objetos que necesitaban ser hechos a pedido hoy.

Tan pronto como jalé la palanca en la pared, los fuelles empezaron a usar el poder mecánico del molino de agua para soplar aire sobre el horno, y el pulidor comenzó a girar. Tomé una carísima pieza de metal de mi inventario y la metí al horno, el cual empezaba a calentarse. Después de calentar el metal lo suficiente, lo pase hacia el yunque con un par de pinzas. Me hinqué sobre una rodilla y tomé mi martillo, luego llamé por el menú emergente y escogí el objeto que quería hacer. Ahora todo lo que tenía que hacer era golpear el trozo de metal por el designado número de veces y el objeto sería forjado. Esto no requería técnica alguna y la calidad del arma resultante era aleatoria; pero pensé que el resultado final dependía de cuanto me concentraba, así que tensé todos mis músculos y levanté el martillo lentamente. Entonces, justo cuando estaba a punto de golpear el metal...

— ¡Qué tal, Liz!

— ¡Ahh!

La puerta del taller se abrió ruidosamente y fallé; y en lugar del metal, golpeé el yunque con un patético ruido metálico y un rocío de chispas.

Cuando levanté mi cabeza, la intrusa se estaba rascando su cabeza sonriendo con su lengua afuera.

—Perdón~, seré cuidadosa la próxima vez.

—Me pregunto cuantas veces he oído eso... Bueno, al menos fue antes de que empezara.

Me paré con un suspiro y coloqué la pieza de metal de regreso en el horno antes de poner mis manos en mis caderas y voltearme. Entonces miré a la chica quien era un poco más alta que yo.

—...Qué tal, Asuna.

Mi amiga y cliente frecuente, Asuna la esgrimista, cruzó el cuarto caminando hacia mí y se sentó en el banco de madera. Entonces ella recogió el largo cabello café avellana que había pasado sobre su hombro con su mano. Todos sus movimientos parecían brillar, como si fuera una estrella de cine, y me asombró aun cuando la llevaba conociendo de hace mucho.

También me senté sobre la silla en frente del yunque y recargué mi martillo contra la pared.

—...Así que, ¿de qué se trata hoy? Es bastante temprano.

—Ah, desearía que te encargaras de esto.

Asuna se quitó su estoque, con la hoja aún en su funda, y entonces lo lanzó. Lo atrapé con una mano y lo saqué. El estoque estaba un poco desafilado por el largo periodo de uso, pero no era lo bastante malo como para que la hoja tuviera algún problema en cortar.

—No está en tan mal estado ¿o si? Es un poco pronto para pulirla.

—Sí, tienes razón. Pero quiero que esté reluciente.

— ¿Hmmm?

Observé a Asuna cuidadosamente. Su traje de caballero con las cruces rojas sobre la minifalda blanca eran las mismas de siempre, pero sus botas brillaban como si fueran nuevas e incluso traía puestos un par de pendientes de plata.

—Estas actuando extraño, ahora que lo pienso, hoy es un día entre semana. ¿Qué pasó con la cuota de avance diario de tu gremio? ¿Qué no dijiste que la estaban teniendo un momento difícil con el sexagésimo tercer piso?

Después de que dije esto, Asuna mostró una sonrisa avergonzada:

—Sí... conseguí un día libre hoy. Porque tengo una promesa con alguien más tarde...

— ¡Ooh~!

Me acerqué un poco hacia Asuna mientras aún estaba sentada en mi silla.

—Dime más. ¿A quien vas a ver?

— ¡E-Es secreto!

Asuna se sonrojó y eludió mi mirada. Crucé mis brazos, asentí, y entonces hablé:

—Ah~, ya decía yo que te veías extrañamente más brillante estos días. Así que finalmente te conseguiste un novio.

—¡¡N-No es así!!

Las mejillas de Asuna se tornaron rojísimas. Tosió un poco y luego me hizo una pregunta mientras me ojeaba un poco:

—... ¿De veras, estoy tan diferente últimamente...?

—Por supuesto~. Cuando te conocí por primera vez, ¡Solo te concentrabas en completar calabozos! Pensaba que eras un poco demasiado rígida, pero entonces, a partir de esta primavera, empezaste a cambiar un poco; como tomar un descanso de completar el juego en un día entre semana... eso es algo que nunca hubieses hecho en ese entonces.

—Ci-Cierto... Quizás, de verdad he sido afectada...

—Así que, ¿Quién es? ¿Alguien que conozco?

—No... lo creo... probablemente...

—Tráelo la próxima vez.

— ¡En serio que no es así! Aún es, bueno... algo en un solo sentido...

— ¿Hmm...?

Esta vez estaba realmente sorprendida. Asuna era la sub-líder del gremio más fuerte, KoB, y una de las cinco chicas con mejor apariencia en Aincrad. Habían tantos chicos que querían la atención de Asuna como estrellas en el cielo, pero nunca siquiera había soñado en que existiera el caso opuesto.

—Bueno, sabes, es una persona muy extraña.

Dijo Asuna con sus ojos mirando a la distancia. Tenía una suave sonrisa en sus labios. Si este fuera un manga romántico, entonces habrían pétalos de fondo en este momento.

—Debería decir que él es impredecible, o que solo se toma todo a su propio paso... y aún a pesar de todo eso, es bastante fuerte.

—Oh, ¿Más fuerte que tú?

—Sip, realmente como; si nos batiéramos a duelo, yo no duraría ni un minuto.

—Ohh~ podría contar el número de personas que pueden hacer eso con mis dedos.

Tan pronto como comencé a pensar en la lista de jugadores de avance en mi cabeza, Asuna empezó a agitar sus brazos.

—Ah, ¡No te lo imagines~!

—Bueno, esperaré con ansias el poder verlo pronto. Y si ese es el caso, ¡Entonces también contaré contigo para que me hagas publicidad!

—Nunca pierdes una oportunidad. Te lo presentare... ¡Ah, oh! ¡Púlela rápido!

—Cierto, cierto. La tendré lista en este instante así que solo espera un momento.

Me paré con el estoque de Asuna en mi mano y caminé hasta el pulidor giratorio en la esquina del cuarto.

Saque la fina hoja de su funda roja. El arma era categorizada como «Estoque» con su nombre único de «Lambent Light». Era la mejor espada que jamás haya hecho. Aunque uso los mejores materiales, el mejor martillo, el mejor yunque, y lo mejor de todo, la calidad del arma aún variaba a causa del factor aleatorio. Por lo tanto, solo seria capaz de crear una espada de esta calidad más o menos una vez cada tres meses.

Sostuve la espada lentamente contra el pulidor con ambas manos. El pulir armas tampoco involucraba alguna técnica, pero no tenía intensiones de ser negligente.

Deslice la hoja de un lado a otro por el pulidor, desde su empuñadura hasta la punta de la espada. Chispas volaban a la vez que un claro ruido metálico resonaba alrededor, y al mismo tiempo un brillo resplandeciente regresaba a la hoja. Cuando el proceso de pulido terminó, el estoque volvió a su clara apariencia plateada, reluciendo con la luz del sol matutino.

Volví a enfundar la hoja y la lancé de regreso a Asuna. Luego atrapé los 100 Col en monedas de plata que ella me lanzó al mismo tiempo con la punta de mis dedos.

— ¡Gracias!

—Más tarde también te pediré que repares mi armadura... ¡Pero se me esta acabando el tiempo así que nos vemos!

Asuna se levantó y colgó el estoque en su costado en el cinturón.

—Me pregunto como será él~. Quizás debería acompañarte.

— ¿Ehh? ¡N-no!

—Jajaja, estoy bromeando. Pero tráelo contigo la próxima vez.

—Lu-luego.

Asuna agitó su mano y salió corriendo del taller como si estuviera huyendo. Dejé salir un profundo suspiro y colapsé de nuevo sobre mi silla.

—...Debe ser bueno.

Sonreí de una forma algo amarga a las palabras que salieron de mi boca.

Un año y medio habían pasado desde que vine a este mundo. Debido a mi personalidad, no me puse a perder el tiempo y en lugar de eso puse todo de mí en hacer que mi tienda floreciera, lo que me trajo hasta aquí. Pero ahora que ya establecí mi tienda y casi completaba mi habilidad de armería, empezaba otra vez a extrañar la compañía de la gente, probablemente debido a que ya no tenía alguna meta clara.

Y como no habían tantas chicas en Aincrad, unos cuantos chicos habían intentado acercárseme, pero por alguna razón nunca me sentí realmente con ganas de responderles. Así que cuando se trataba de este asunto, me sentía bastante celosa de Asuna.

—Acaso vendrá también una búsqueda de «Encuentro Fabuloso» a mí, me pregunto~

Murmuré, entonces sacudí mi cabeza para deshacerme de esos extraños pensamientos y me levanté. Saqué la pieza de metal, la cual para este momento ya estaba al rojo vivo, fuera del horno y la puse de nuevo sobre el yunque. Supuse que este chico seria mi compañero por el momento. Y con esos pensamientos circulando alrededor, levanté mi martillo y lo dejé caer.

—Hiiyaa.

El rítmico sonido del metal resonando a través del taller por lo general despejaba mi mente por mí, pero hoy por alguna razón, el nudo en mi corazón no se iba.

Era la tarde del siguiente día cuando él visito mi tienda.

Había terminado todas las armas ordenadas el día de ayer y me encontraba cabeceando sentada en la silla mecedora en la terraza al frente de la tienda.

Estaba soñando. Era un sueño de cuando aún estaba en la escuela primaria. Era una niña callada y diligente, pero tenia este extraño habito de quedarme dormida durante la primera clase de la tarde. El profesor me reprendía a menudo por tener mi mente en las nubes.

En ese entonces admiraba a ese joven profesor quien acababa de graduarse de la universidad. Aunque me sentía avergonzada por ser reprendida, por alguna razón realmente me gustaba la forma en que me despertaba. Él sacudiría suavemente mi hombro y diría en una voz grave y baja...

—Este, disculpa pero...

— ¡S-sí, lo siento!

— ¡¿woah?!

Grité y salté como un resorte. Frente a mí estaba parado un jugador con una expresión de sorpresa fija en su rostro.

— ¿Huh...?

Miré a mis alrededores. No era el salón de clases lleno de hileras de escritorios. Los arboles plantados junto a la calle, el molino de agua que rodaba al lado del amplio camino de piedra, el patio que estaba cubierto con pasto; era mi segundo hogar, Lindus.

Parecía ser que me quedé soñando despierta por primera vez en mucho tiempo. Tosí para esconder mi bochorno y saludé a la persona quien aparentemente era un cliente.

—Bie-Bienvenido. ¿Estas buscando un arma?

—Erm, sí.

El chico asintió.

No se veía como alguien de nivel muy alto. Parecía solo un poco mayor que yo; cabello negro con una camisa, pantalones y botas sencillas. El único armamento que él traía era una espada de una mano en su espalda. Las armas en mi tienda requerían de parámetros altos y me preocupaba si estaba en un nivel lo suficientemente alto, pero no dejé que eso se revelara y lo guie al interior de mi tienda.

—El exhibidor de las espadas de una mano esta por aquí.

Cuando apunté hacia el cajón que presentaba las armas básicas, él sonrió con un poco de timidez y habló:

—Ah, bueno, quería ordenar una personalizada...

Me empecé a preocupar aún más. Incluso las armas personalizadas más baratas, las cuales necesitaban ingredientes especiales para ser forjadas, estaban por encima de los cientos de miles de Col. Si se empezaba a asustar con el precio, entonces me sentiría avergonzada también, así que intenté eludir esa situación.

—Justo ahora el precio de los metales es un poco alto, así que pienso que podría ser un poco caro...

Le dije eso, pero el muchacho vestido de negro dijo algo completamente imposible de creer con una expresión indiferente.

—No te preocupes por el precio. Por favor solo forja la mejor espada que puedas en este momento.

—...

Solo miré fijamente la cara de esta persona por un momento y entonces de alguna manera logré abrir mi boca.

—... Bueno, aunque digas eso... tengo que tener algún tipo de idea acerca de la calidad...

Mi tono fue ligeramente más brusco de lo usual, pero él no parecía prestarle importancia y simplemente asintió.

—Bien, supongo que eso es verdad. Entonces...

Se quité el arma de su espalda, aún enfundada, y me la dio.

— ¿Qué tal una espada con una calidad similar o mejor que esta?

No se veía como un arma muy impresionante. Un mango con cuero negro entretejido a su alrededor; una empuñadura del mismo color. Pero cuando la tomé con mi mano derecha...

¡¡Es pesada!!

Casi la dejó caer al suelo. El prerrequisito del parámetro de fuerza era increíblemente alto. Como una herrera que usa mazas para pelear, tenía mucha confianza en mi parámetro de fuerza. Pero nunca sería capaz de blandir esta espada.

Dude un poco pero la saqué de su funda y la hoja casi tan negra como el carbón resplandeció. Pude decir que se trataba de una espada de alta calidad con solo un vistazo. La cliquee con mi dedo para llamar por la ventana emergente: categoría «Espada larga/Una mano», nombre único «Elucidator». No tenía el nombre de un creador, lo que significaba que no era el trabajo de un camarada herrero.

Puedes separar todas las armas de Aincrad en dos grupos.

Una era «Creadas por Jugadores», lo que significaba armas hechas por nosotros, los herreros. La otra incluía armas que uno ganaba como «Recompensas de Monstruos» al ir en aventuras. Es innecesario mencionar que, a los herreros no les gustan las armas de recompensa mucho que digamos. Ni siquiera puedo empezar a contar todos los nombres como “Sin nombre” o “Sin marca” que se les daba a ellas.

Pero esta espada parecía ser un objeto muy raro de entre las recompensas de monstruos. Si comparabas la calidad promedio de las armas personalizadas y las de recompensa, las primeras eran mejores. Pero una vez cada tanto, «Espadas Demoniacas» tal como esta aparecían... o eso es lo que escuché.

De cualquier manera, mi orgullo ahora estaba en peligro. Como herrera, de ninguna forma perdería ante un arma de recompensa.

Regresé la pesada espada y saqué una espada larga que estaba colgada en la pared trasera de la tienda. Había forjado esta espada un mes atrás y era lo mejor que podía hacer en este momento. La hoja que retiré de su funda tenía un tinte rojizo en ella, el cual la hacía ver como si estuviera cubierta por el fuego.

—Esta es la mejor espada en mi tienda por ahora. Seguramente no perderá contra la tuya.

Él tomó la espada sin decir palabra alguna, la agitó con una mano, y entonces ladeó su cabeza.

—Es un poco ligera.

—... Use un metal del tipo velocidad para ella...

—Hmm...

Puso un gesto dudoso y agitó la espada unas cuantas veces más antes de voltear su mirada hacia mí y preguntar:

— ¿La puedo probar un poco?

— ¿Probar qué...?

—La durabilidad.

El muchacho sacó su espada, la cual había estado sosteniendo con su mano izquierda, y la puso encima del mostrador. Luego se paró frente a esta y levantó lentamente la espada roja con su mano derecha.

Entonces comprendí que era lo que estaba a punto de hacer e intenté detenerlo.

— ¡Es-espera! ¡Si haces eso tu espada se romperá!

—Si es una espada que se rompería tan fácilmente entonces es inútil. Si eso sucede me encargaré de eso entonces.

—Eso es...

Eso es un disparate, es lo que iba a decir, pero me contuve. Él sostuvo la espada muy en alto sobre su cabeza y sus ojos brillaron repentinamente. Poco después, la espada empezó a brillar con una luz azul.

— ¡Hyah!

Con un grito, dejó caer la espada con una velocidad asombrosa. Las dos hojas chocaron una contra la otra antes de que yo siquiera tuviera el tiempo de parpadear, y el impacto resonó ruidosamente dentro de la tienda. Debido a que el resplandor resultante fue tan fuerte, entrecerré los ojos para echar un vistazo, y entonces involuntariamente di un paso atrás...

La hoja se había partido limpiamente en dos y había sido completamente destruida.

... La hoja de mi mejor trabajo.

—¡¡AHHHH!!

Grité y me precipité hacia su mano derecha. Tomé la mitad que quedaba y la examiné cuidadosamente desde todos los ángulos.

... Repararla... era imposible.

Tan pronto como caí en esa conclusión y dejé caer mis hombros, la mitad que quedaba se dispersó y transformó en fragmentos poligonales. Después de que pasaran unos pocos segundos de silencio, levanté mi cabeza lentamente.

—Qué... qué...

Tomé al chico por el cuello de su camisa mientras mis labios temblaban.

— ¡¿Qué es lo que vas a hacer...?! ¡¡Esta rota!!

— ¡Lo-lo siento! Nunca imagine que la espada que blandí se rompería...

—En otras palabras, ¡¿Quieres decir que mi espada era más débil de lo que pensaste que era?!

—Err... uhm... bueno, sí.

—¡¡Ah!! ¡¿Y ahora solo lo dices así sin más?!

Solté el cuello de su camisa, puse mis manos en mis caderas, y enderecé mi pecho.

— ¡De...déjame decirte! ¡Si tuviera los materiales adecuados, podría hacer armas que podrían partir tu espada al instante, tal y como acaba de pasar, tanto como yo quiera!

— ¿...Oh?

Él sonrió a las palabras que dije enfadada.

—Entonces de verdad me gustaría pedirte que lo hicieras; algo que pueda partir esta espada al instante, tal y como acaba de pasar.

Tomó la espada en el mostrador y la enfundó. La sangre por fin fluyó hasta mi cabeza y...

— ¡¿Con que así van a ser las cosas?! ¡Bien! ¡Entonces tú también ayuda! ¡Empieza por ayudarme a conseguir los materiales!

Sabía que acababa de cometer un error, pero la leche ya estaba derramada. Ya no había forma de que me pudiera echar para atrás. Y aun así él ni se inmutó y me examinó groseramente.

—... Bueno, a mi no me molesta, ¿Pero no sería mejor si fuera por mi cuenta? Sería un problema si te metes en mi camino.

—¡¡Argh...!!

Y pensar que de verdad existía una persona quien era así de buena para hacer enojar a la gente. Moví mis brazos bruscamente arriba y abajo y protesté como una niñita.

— ¡No-no me subestimes! Aunque me veo así, ¡Tengo maestría en el uso de la maza!

—Uff~

El chico silbó. Ahora resultaba ser que solo se la estaba pasando bien.

—Bien entonces, lo esperaré con ansias... Como sea, pagaré por la espada que rompí.

— ¡No hay necesidad de hacer eso! Solo recuerda que si hago una espada que sea mejor que la tuya, ¡Te hare pagar por montones!

—Bien, tanto como quieras... Soy Kirito. Espero que nos llevemos bien hasta que la espada este hecha.

Crucé mis brazos y me volteé a otro lado.

—También espero que nos llevemos, Kirito.

—Woah, ¿Me llamas por mi nombre así sin más? Bueno, por mi está bien, espero que nos llevemos bien, Lisbeth.

—¡¡Kaaahh...!!

...Esa fue la peor primera impresión de todos los tiempos para formar un grupo.

Parte 2 Editar

Rumores acerca de «Ese Metal» comenzaron a circular entre los herreros por alrededor de hace diez días. Por supuesto, la meta final de SAO era llegar al piso más alto y pasar el juego. Pero además de eso, había también una variedad de otras misiones: Búsquedas de NPCs, misiones de protección, cacería de tesoros, y más. Pero dado que la recompensa usualmente incluía equipo deseable, la mayoría de las búsquedas tenían un tiempo de espera después de ser completados antes de volver a estar disponibles de nuevo. Incluso habían búsquedas que solo podían ser terminados una vez, lo cual atrajo mucho la atención de los jugadores.

Una de esas misiones fue encontrada en una aldea en la esquina del quincuagésimo quinto piso. Un cierto alcalde NPC con barba blanca diría:

Había un dragón blanco que vivía en las montañas del oeste, el cual devoraba cristales cada día como su comida y almacenó grandes cantidades de este para crear un extremadamente valioso y raro metal en el interior de su estomago.

Esto obviamente era una misión que premiaba con asombrosos materiales, así que un gran número de personas formó inmediatamente un grupo de asalto que sería capaz de derrotar fácilmente al dragón.

...Pero no consiguieron nada. La recompensa del dragón solo fue una pequeña cantidad de Col y algunos equipos de mediocre calidad, lo cual ni siquiera rembolsaba el costo de las pociones curativas y los cristales usados.

Después de eso, todos supusieron que el metal solo tenía una probabilidad de obtención, por lo tanto muchos grupos hablaron con el anciano y después derrotaron al dragón, pero aun así nadie encontró el metal. En solo una semana, incontables dragones blancos habían sido asesinados, pero ni un solo grupo logró encontrar el metal. Finalmente alguien sugirió que seguramente había algunas condiciones especiales las cuales debían ser cumplidas, así que ahora todos estaban esforzándose en descubrir cuáles eran.

Después de escuchar mi explicación, el hombre llamado Kirito, quien sorbía del té el cual yo no quería hacer, y quien se sentó sobre mi silla de taller con sus piernas casualmente cruzadas, respondió “Ah...” y asintió un poco.

—También había escuchado acerca de esto. En verdad parece ser que hay una probabilidad de obtener ingredientes raros. Pero hasta ahora nadie ha conseguido nada, ¿cierto? ¿En serio conseguiríamos algo si vamos ahora?

—Entre todas las teorías circulando, una de ellas afirma que “el grupo debe incluir a un herrero”, porque no hay muchos herreros que hayan entrenado sus habilidades de combate apropiadamente.

—Así que eso es el por qué; eso en verdad suena como que es correcto... si ese es el caso, entonces deberíamos ponernos en marcha pronto.

—......

Miré enojada fijamente la cara de Kirito.

—Estoy sorprendida de que lograras vivir hasta este día con tal falta de sentido común. ¡Esto no es una cacería de duendes! Tenemos que formar un buen grupo y...

—Pero si hacemos eso, entonces aún si el material llegara a aparecer, habría una posibilidad de que no lo consiga ¿cierto? ¿En qué piso estaba ese dragón blanco?

—... 55to piso.

—Heh... Entonces debería estar bien incluso si voy solo; ni siquiera necesitas ayudar.

—... ¿Eres dementemente fuerte, o solo insanamente estúpido? Como sea, no me importa, la idea de verte llorar mientras huyes teletransportándote también suena bastante interesante.

Kirito simplemente rio suavemente, terminó su té sin responder, y colocó la taza de regreso sobre la mesa.

—Estoy listo para salir en cualquier momento; ¿Qué hay de ti, Lisbeth?

—Ah... Olvídalo, ya que no vas a agregar ningún honorifico de todas maneras, solo llámame Liz... la montaña del dragón blanco no es muy grande, así que deberíamos ser capaces de regresar hoy mismo, solo déjame hacer algunas sencillas preparaciones.

Después de abrir una ventana de control, primero me puse una armadura sencilla sobre mi falda, después confirme que mi maza estuviera en mi inventario y me aseguré de que tenía las suficientes pociones y cristales.

Cerré la ventana y dije “OK”, luego Kirito se volvió a parar. Afortunadamente, no había ningún cliente a la vista al momento que pasamos del taller a la entrada de la tienda. Volteé rápidamente el letrero de la puerta.

Alcé mi cabeza y miré afuera; la luz solar que pasaba a través aún era brillante, así que aún había un buen rato antes de que oscureciera. Ya sea que traigamos el metal o no... el último siendo lo más probable, no importa cuánto pensara en ello... no me gustaría volver muy tarde.

Habiendo dicho esto.

...¿Cómo es que termine en esta extraña situación...?

Después de abandonar la tienda, caminé en dirección a la plaza del portal mientras meditaba profundamente.

Yo definitivamente tenía una mala impresión del hombre vestido de negro caminando relajadamente a mi lado... como debería ser. No solo todo lo que decía me irritaba, sino que también era algún arrogante megalómano, y sobre todo, rompió mi obra maestra.

Y aun así, estaba caminando junto a un hombre a quien acababa de conocer. Incluso formamos un grupo y nos preparamos para cazar monstruos en otro piso; era tal y como... como una ci...

Al llegar a este punto, le puse un alto a ese pensamiento inmediatamente. Nunca había experimentado nada como esto hasta ahora. Aunque era bastante cercana a varios jugadores masculinos, siempre inventaba excusas para evitar salir con ellos en pareja. Quería asegurarme de que la primera persona con quien me emparejara seria alguien que realmente me gustara, o eso pensé.

Pero para cuando reaccioné, ya estaba con este hombre raro... ¡¿Cómo es que termine así?!

Completamente ajeno a mi confusión interna, Kirito vio un vendedor de comida cerca del portal y corrió hacia él. Para el instante que se dio la vuelta, ya tenía un enorme hot dog en su boca.

— ¿Queedes ungo tambeén?

... mis pensamientos internos fueron llenados al instante con una sensación de impotencia y me sentí como una idiota por ser la única en preocuparse. Así que le grite en respuesta:

— ¡Seh!

El sabor achicharrado del hot dog (más bien, una comida misteriosa que se veía como un hot dog) aún permanecía en mi boca cuando llegamos a la rumorada aldea en el 55to piso.

Tampoco tuvimos problema alguno con los monstruos en el campo.

Considerando que en este momento la línea frontal estaba en el 63er piso, los monstruos de aquí eran bastante fuertes. Pero mi nivel era aproximadamente 65, y ese fanfarrón de Kirito debería ser al menos igual de fuerte, así que pasamos por algunas cuantas batallas casi completamente sin rasguños.

El único error fue que el tema de este piso involucraba campos de nieve y hielo...

— ¡Achuu~!

Estornudé ruidosamente tan pronto como entramos en la pequeña villa y nos relajamos. Debido a que todos los otros pisos estaban en el principio de la estación de verano, fui muy descuidada. No solo había aquí una capa de nieve sobre la tierra, sino que cada edificio aún tenía enormes carámbanos colgando de sus techos.

Este frio invierno congela huesos hacia que mi cuerpo entero se estremeciera como loco. Kirito, quien estaba parado a mi lado, puso un gesto exasperado y dijo:

— ¿...No trajiste ninguna otra ropa?

—... No.

Entonces, el Kirito que aparentaba estar ligeramente vestido operó su ventana. Una capa de cuero negro se materializó, la cual puso sobre mi cabeza.

— ¿...Y tú te encuentras bien?

—Todo es cuestión de fuerza de voluntad.

Cada línea que este hombre decía me ponía de malas. Pero la capa con pelaje alineado parecía muy cálida, así que no pude resistir y me la puse encima rápidamente. Dejé salir un suspiro de alivio mientras la fría mordida del viento desaparecía inmediatamente.

—Hmm... ¿Cual crees que sea la casa del anciano?

Mientras Kirito decía eso, miré alrededor de la pequeña villa, y encontré una casa especialmente grande al otro lado de la plaza central.

—Debería ser aquella ¿no?

—Cierto.

Los dos asentimos y empezamos a caminar.

...Varios minutos después

Como lo habíamos predicho, encontramos al anciano NPC de barba blanca e iniciamos exitosamente una conversación. Su historia estaba llena de detalles inútiles que empezaban desde su larga y aburrida infancia, llegando a sus años de juventud, más allá de sus días difíciles de la adultez, y entonces abruptamente mencionó a un dragón blanco en las montañas del oeste. Para cuando por fin terminó, la luz anaranjada del atardecer ya cubría la villa entera.

Abandonamos la casa del anciano de la aldea sintiéndonos completamente agotados. La nieve que cubría las casas estaba teñida de naranja por la puesta del sol. Era una imagen incomparablemente hermosa, y aun así...

—... Nunca esperé que solo recibir la búsqueda desperdiciaría tanto tiempo...

—Increíble... bien, ¿ahora qué? ¿Deberíamos esperarnos hasta mañana?

Volteé mi cabeza y miré a Kirito.

—Hmm... aunque había escuchado que el dragón blanco es nocturno. ¿Es esa la montaña?

Viendo en la dirección en que Kirito apuntó, vi una cumbre blanca alzándose al cielo. Aunque dije eso, las limitaciones estructurales de Aincrad significaban que la altura no podía exceder los 100 metros, así que escalar la montaña no debería ser difícil.

—Muy bien, vamos entonces. De todas formas quiero ver tu cara llorando tan pronto como sea posible.

—Tan solo no te quedes abrumada por mis esplendidas habilidades con la espada.

Los dos volteamos nuestras caras a otro lado cada uno con un “hmph”. Pero de alguna manera, como debería ponerlo, aun cuando estaba discutiendo con Kirito, mi corazón empezaba a sentirse un poco agitado...

Sacudí mi cabeza con fuerza para deshacerme de esos estúpidos pensamientos y luego comencé a abrirme paso aplastando la crujiente nieve.

Aunque la montaña del dragón blanco se veía peligrosamente empinada desde esta distancia tan lejana, descubrimos que en realidad era muy fácil de escalar.

Cuando me ponía a pensarlo, muchos equipos improvisados lograron llevar esto a cabo sin ninguna clase de problema, así que era imposible que fuera difícil.

A pesar de que ya era tarde, lo cual afectaba la fuerza de los monstruos engendrados, los más fuertes que podrían aparecer en este momento eran los esqueletos de hielo llamados «Frost Bone». Es más, los monstruos de tipo hueso no tenían oportunidad contra mi maza. Yo simplemente los seguía reduciendo a pedazos con claros y crujientes sonidos.

Después de subir por los caminos cubiertos de nieve por varias docenas de minutos y girado hacia los precipitados acantilados de hielo, ya habíamos alcanzado la cima de la montaña.

La parte inferior del siguiente piso estaba extremadamente cerca. Enormes columnas de pilares de cristal rotos se erguían de la gruesa capa de nieve. La luz purpura del sol poniente refractaba a través de esas columnas y se dispersaba en el espectro de los colores del arcoíris, pintando una escena que solo podía ser retratada en sueños.

— ¡Uwaaa...!

Justo cuando exclamé eufórica sin contenerme y estaba a punto de correr hacia ellos, Kirito me tomó del cuello de mi blusa para detenerme.

—Oye... ¡¿Qué crees que haces?!

—Hey, primero prepárate para usar un cristal.

Contra su expresión extremadamente seria, solo pude asentir obedientemente. Materialicé los cristales y luego los puse en el bolsillo de mi delantal.

—Otra cosa, de aquí en adelante se pondrá peligroso, así que sería mejor si continuara yo solo. Una vez que el dragón blanco aparezca, solo escóndete detrás del pilar de cristal que esta por allá y por nada del mundo salgas de ahí.

—... ¿Por qué? ¡Mi nivel es bastante alto también! ¡Yo también quiero ayudar!

— ¡No!

Las pupilas negras de Kirito me miraron fijamente directo a mis ojos. En el momento que nuestros ojos se encontraron, entendí que esta persona estaba en verdad preocupada por mi seguridad desde el fondo de su corazón, así que dejé salir un enorme suspiro y retrocedí. No dije nada y solamente asentí un poco.

Una sonrisa se extendió de oreja a oreja en la cara de Kirito mientras me daba palmaditas en la cabeza y decía “Muy bien, vamos”. Yo solo podía seguir asintiendo.

Se sentía como que el ambiente de repente había cambiado por completo.

Después de viajar todo el camino hasta aquí con Kirito, ¿acaso sería que mis sentimientos habían cambiado? ¿O solo me dejé llevar por la atmósfera...? De cualquier forma, yo no reconocía este encuentro por completo como uno que amenazara mi vida.

Más de la mitad de mi experiencia venía de forjar armas, así que nunca había entrado a ningún despiadado campo de batalla.

Pero sentí que esta persona era diferente. Él tenía una mirada que solo alguien que pelaba cada día en los lugares más peligrosos podría tener.

Continúe caminando con mis emociones revueltas antes de que pronto llegáramos al centro de la cumbre.

Observamos rápidamente nuestro alrededor, pero no encontramos señal alguna del dragón blanco. Sin embargo, vimos un área sellada por pilares de cristal...

—Guau...

Ahí estaba la apertura de una gigantesca cueva de al menos diez metros de diámetro. La luz reflejada sobre las paredes alcanzaba muy en lo profundo del hueco, mientras que una impermeable oscuridad cubría las aún más profundas regiones.

—Esta realmente profundo...

Kirito pateó un pequeño pedazo de cristal al interior del hueco. El cristal que caía destello brevemente antes de desaparecer por completo sin hacer siquiera un ruido.

—No te vayas a caer.

— ¡Como si lo fuera a hacer!

No mucho después de que respondiera, un agudo chillido silvestre atravesó desde la cueva y se dispersó cruzando la montaña entera a través del aire que estaba teñido del azul por el atardecer.

— ¡Escóndete allí detrás!

Kirito apuntó hacia el gigantesco pilar de cristal que estaba cerca y habló en un tono autoritario. Seguí apresuradamente sus instrucciones mientras le hacía señas exageradas a la sombra de Kirito y le gritaba:

—Oye... los ataques del dragón blanco son cortes usando sus dos garras, aliento gélido, y asalto de ventisca... ¡Te-ten cuidado!

Después de agregar con rapidez esa última frase, vi a Kirito, quien seguía mostrándome su espalda, pretendiendo verse genial, hacerme una seña con el pulgar con su mano izquierda. El espacio frente a él empezó a temblar, y una enorme figura explotó saliendo del agujero.

Varios polígonos enormes de forma extraña aparecieron en una corriente continua. Y mientras esos polígonos aparecían... empezaron a conectarse el uno con el otro y la identidad de la enorme figura se volvía más evidente. El chillido que hacía que la gente se estremeciera incontrolablemente resonó una vez más. Fragmentos incontables se dispersaron en todas direcciones antes de desaparecer en rayos de luz.

Un dragón cubierto de fragmentos de hielo con apariencia de escamas había aparecido. Sacudía sus gigantescas alas lentamente mientras se sostenía en los cielos. La situación era aterradora... o podía ser más adecuadamente descrita como extremadamente hermosa. Viéndonos fijamente con unos grandes ojos color rubí, imponiendo su desdeñosa mirada sobre nosotros dos.

Kirito tranquilamente llevó su mano hacia su espalda y desenvainé su espada de una mano negro azabache con un perfecto repique. Luego, como si el sonido hubiese arrojado algún tipo de señal, el dragón blanco abrió su enorme quijada... con un sonido endurecedor, desparramó una oleada de gas blanco.

— ¡Es el aliento! ¡Hazte a un lado!

Aun cuando le grité, Kirito no se movió ni una sola pulgada. Se quedó perfectamente quieto y estoqueó al cielo con la espada en su mano derecha.

Era imposible que un arma tan delgada pudiera bloquear un ataque de aliento...

Tan pronto como pensé en esto, la espada comenzó a girar como un molino de viento con su centro en la mano de Kirito. Basándose en el efecto de luz verde claro, debería ser una habilidad de espada. En solo un segundo, la espada alcanzó velocidades invisibles para el ojo humano y parecía como si se hubiese convertido en un escudo de luz.

El aliento de hielo fluyó directo hacia el escudo de luz mientras emitía una deslumbrante luz blanca, forzándome a apartar mis ojos. Pero, cuando el aire frío azotó contra la espada-escudo de Kirito, desapareció como si se hubiese evaporado.

Rápidamente me enfoqué sobre el cuerpo de Kirito para confirmar su HP.

Tal vez era imposible bloquear por completo el aliento, debido a que su barra de vida se estaba drenando lentamente. Pero la parte impactante era que el daño recibido se estaba recuperando en solo unos cuantos segundos. Esta debe ser la habilidad de batalla de nivel realmente alto «Battle Healing»... pero para subir esta habilidad, uno debe padecer enormes cantidades de daño de batalla. Considerando los pisos actuales, eso era imposible de lograr sin ponerse a uno mismo en peligro.

Kirito... ¿Simplemente quién es él...?

Solo hasta ahora empecé a preguntarme seriamente acerca de la identidad de este espadachín negro. Su absurdo poder lo hacía ver como un jugador estratégico clave. Pero su nombre no estaba entre la lista de los mejores jugadores de gremios monopolizados por KoB.

En este momento, Kirito, quien predijo con precisión el final de la gélida embestida, realizó su movida. Se abrió paso de golpe a través de la nevada niebla y saltó en dirección al dragón que se sostenía en el aire.

Normalmente, cuando se peleaba contra un enemigo volador, uno debería atacar primero con una alabarda o algún tipo de arma arrojadiza; solo después de que primero las armas de largo alcance derribaban al enemigo hasta el nivel del suelo entonces los usuarios con armas de corto alcance se unían a la lucha. Pero lo inconcebible fue que Kirito voló a lo alto hasta casi tocar la cabeza del dragón blanco, donde empezó a iniciar consecutivas combinaciones de técnicas con la espada en medio del aire.

Con un agudo repique, el violento ataque de Kirito apaleó el torso del dragón blanco con una velocidad mayor a la que podía seguir el ojo humano. Aunque el dragón blanco respondió con sus dos garras, la diferencia de sus capacidades era simplemente demasiada.

Para el momento en que Kirito descendía lentamente de regreso al suelo, la barra de HP del dragón blanco ya había caído cerca de un tercio.

...Lo estaba masacrando él solo. Contemplar esta increíble batalla hacía que mi columna se estremeciera sin parar.

Súbitamente el dragón blanco apuntó a Kirito, que acababa de aterrizar, y le soltó una ráfaga de su aliento de hielo, pero esta vez él corrió a toda velocidad para eludir el ataque y luego saltó de nuevo alto en el aire. Con un grave y fuerte sonido, un solo ataque poderoso golpeó su objetivo, y la salud del dragón blanco decayó significativamente.

La barra de HP inmediatamente cambio de amarilla a roja, y la batalla debería concluir con solo uno o dos ataques más. Decidí que esta vez debería honestamente adular la habilidad de Kirito y di un paso fuera de la cobertura del pilar de cristal.

En ese momento, como si tuviera ojos por detrás de su cabeza, Kirito de repente gritó:

— ¡Idiota! ¡Aún no salgas!

— ¿Qué? Obviamente está por terminar ¿cierto? Solo apúrate y acábalo...

Mientras replicaba en voz alta...

El dragón, volando incluso más alto que antes, expandió sus alas por completo. A la vez que sus alas se batían hacia adelante, la nieve directamente por debajo del dragón salió volando con un estruendo.

—¿...?

Me quede parada, congelada por el shock que me dio la escena frente a mí. Kirito clavó su espada en la tierra varios metros en frente de mí y movió su boca como si quisiera decirme algo, pero su perfil fue inmediatamente bloqueado por la nieve. Un momento después una presión increíble, como una pared de viento, me golpeó y fácilmente me hizo volar por los aires.

Diablos... ¡el asalto de ventisca!

Mientras daba vueltas por los cielos, finalmente recordé lo que yo misma acababa de decir acerca de los ataques del dragón blanco. Gracias al cielo, esta habilidad no tenía mucho poder de ataque, así que el daño que recibí fue virtualmente nulo. Extendí mis dos brazos bien abiertos y tomé una postura para aterrizar.

Pero a la vez que la nieve se dispersaba... no se veía tierra en el claro justo al frente.

Era el gigantesco agujero en la cima del pico de la montaña. He sido arrojada por los cielos directamente por encima de este enorme hoyo.

Mis pensamientos se detuvieron al instante; mi cuerpo entero se congeló por completo.

—Tienes que estar bromeando...

Con mi mente paralizada en su totalidad, solo pude pronunciar esas palabras, mientras mi mano derecha se estiraba al aire en vano...

...Una mano cubierta con solo un guante de piel negra atrapó mis dedos de repente.

Mis desenfocados ojos se abrieron de rápidamente.

—¡...!

Kirito, quien había estado muy lejos confrontando al dragón blanco, esprintó hasta aquí en una velocidad aterradora y saltó al aire sin siquiera dudarlo. Él extendió su mano derecha para tomar la mía y luego jalarme entre sus brazos. Seguido de eso aflojó su brazo diestro para rodearme alrededor de mi espalda y me abrazó con fuerza.

— ¡Sujétate fuerte!

Cuando escuché la voz de Kirito resonando en mi oído, deje de pensar y me apreté con fuerza contra su cuerpo con mis dos brazos. Empezamos a descender solo un instante después.

En el centro de la apertura de la cueva, ambos caíamos mientras nos sosteníamos el uno al otro. El viento aullaba en nuestros oídos y nuestros abrigos se sacudían frenéticos.

Si este hueco se extendía hasta la superficie del piso, entonces caer desde esta altura significaba una muerte segura. Este pensamiento pasó en súbito por mi mente, pero realmente no me podía creer que esto estuviera pasando justo ahora. Todo lo que podía hacer era seguir viendo como una tonta al círculo de luz blanca que desaparecía.

De repente, la mano diestra con que Kirito usaba su espada empezó a moverse. Él levanto la espada con mucho esfuerzo y luego la balanceo hacia adelante. Un destello de luz salió de golpe, acompañado con el ruidoso eco de un metal golpeando a otro.

La potente contrafuerza cambió la trayectoria de nuestra caída, empujándonos hacia las paredes de la cueva. Las azules paredes de hielo se aproximaron gradualmente, y no pude evitar apretar mis dientes. ¡Íbamos a chocar...!

Justo cuando estábamos apunto de colisionar contra la pared, Kirito alzó la espada en su mano derecha una vez más y la clavó en la pared con todas sus fuerzas. Chispas abrasadoras explotaron en todas direcciones como si el arma hubiese golpeado una piedra de afilar. El súbito ataque alentó nuestra velocidad de caída, pero era incapaz de detener por completo nuestro descenso.

El chirriante sonido del corte metálico continuó mientras la espada de Kirito seguía cortando la pared de hielo. Volteé mi cuello para mirar abajo y noté que ya podíamos ver el fondo de la cueva cubierto de blanca nieve. Lo observé acercarse más y más, hasta que solo restaban unos segundos antes de chocar. Quería al menos abstenerme de gritar, así que me mordí el labio y me sujete con fuerza de Kirito.

Kirito soltó su espada, usó ambos brazos para sostenerme con fuerza, y rotó su cuerpo de tal forma que él quedo abajo. Y entonces...

Un impacto. Un gran sonido.

Los copos de nieve que salieron despedidos al aire por la fuerza de nuestra caída empezaron a aterrizar suavemente sobre mis mejillas antes de derretirse.

La fría sensación reunió mis diseminados pensamientos. Abrí mis ojos, y mi mirada se encontró con las negras pupilas de Kirito quien yacía extremadamente cerca de mí.

Kirito aún me estaba abrazando muy fuerte; levantó la esquina de su boca y sonrió débilmente.

— ¿...Aún con vida?

Asentí débilmente y le respondí:

—Sip, aún con vida.

Por varias docenas de segundos... o quizás varios minutos, simplemente nos quedamos en esa posición, acostados y sin movernos. El calor del cuerpo de Kirito le permitió a todo mi ser relajarse y a mi mente el despejarse por completo.

Después de un rato, Kirito soltó mi brazo y lentamente se volvió a parar. Él primero recogió la espada que cayó cerca y la regresó a su inventario, y entonces sacó de su bolsa del cinturón un bote de lo que probablemente sea una poción curativa de alta clase, además de otro bote para mí.

—De todos modos, solo bébela.

—... Bien.

Asentí y me senté para recibir la poción mientras checaba mi propia barra de HP. Aún tenía alrededor de un tercio restante, pero Kirito, quien había golpeado contra el suelo directamente, ya estaba en la zona roja.

Tiré el corcho y me tragué entero el dulce líquido en un respiro, entonces me volteé hacia Kirito. Permaneciendo en mi relajada postura, comencé a mover los labios que tenían tanta dificultad para decir cosas buenas:

—Ummm... Gra-gracias por salvarme...

Kirito mostró débilmente su usual sonrisa burlona y respondió:

—Aún es muy pronto para agradecerme.

Se volteó con rapidez a ver hacia el cielo.

—... Gracias a dios que el dragón blanco no nos siguió, pero como vamos a salir de aquí...

— ¿Eh...? ¿No podemos solo teletransportarnos?

Metí la mano en la bolsa de mi delantal y saqué el brillante cristal azul para mostéaselo a Kirito. Pero...

—Eso probablemente no funcionara, ya que esta es una trampa especialmente hecha para jugadores, dudo que podamos salir de aquí así de fácil.

— ¿Como podía ser eso...?

Kirito me hizo una señal con sus ojos para que lo intentara, así que sostuve el cristal con fuerza y le ordené:

— ¡Teletransporte! ¡Lindus!

...Mi grito hizo un eco vacío en las paredes congeladas antes de que finalmente desapareciera. El cristal solo continuaba brillando en silencio.

Kirito apretó mis hombros un poco sin hacer ningún sonido.

—Si hubiese pensado que podíamos usar cristales, entonces ya lo habría usado en cuando estábamos cayendo. Pero como este lugar se sentía como que sería una zona anti-cristal...

—...

Dejé caer mi cabeza de desesperación; Kirito puso su mano en mi cabeza con una palmada y alborotó mi cabello.

—Está bien, está bien, no llores. Si no podemos usar cristales, entonces debe haber otra manera de salir de aquí.

—...Tal vez no, tal vez este es un agujero inevitable que garantiza la muerte... O debería decir que, ¡ya estamos muertos!

—Hmmm, quizás tengas razón.

Ver a Kirito asentir de acuerdo me hizo perder toda la energía de mi cuerpo una vez más.

— ¡¿Qué...Qué clase de actitud es esa?! ¿Qué no puedes ser un poco más positivo?

Después de que grite súbitamente, Kirito sonrió y dijo:

—Esa cara enojada es mucho más como tú, ¡sigue así!

— ¿Qu...?

Mis mejillas se tiñeron de rojo y mi cuerpo se congeló en el lugar. Kirito entonces quitó su mano de mi cabeza y se volvió a parar.

—Bueno, probemos algunas cosas. ¿Alguna idea?

—...

Le sonreí con amargura a Kirito, quien claramente no era afectado por la situación en que nos encontrábamos y seguía con su actitud de siempre. Sintiéndome un poco más animada, bofeteé mis mejillas con mis dos manos y me levanté.

Inspeccioné mis alrededores; el fondo de la cueva era una superficie plana de hielo con una pizca de nieve. El diámetro debería ser cerca de 10 metros tal como la entrada de la cueva. Las paredes heladas cercanas a la cima continuaban reflejando rayos de luz del atardecer, pero este lugar pronto estaría envuelto por completo de oscuridad.

Mire alrededor, pero no había una forma visible de salir, ni en las paredes ni en el piso. Puse mis dos manos en mi cintura, hice que mi cerebro corriera a toda capacidad, y le dije a Kirito la primera idea que se me vino a la mente.

—Hmm... ¿Podríamos pedirle ayuda a alguien?

Kirito la negó al instante:

—Uh... Yo pienso que este lugar es considerado como un calabozo.

Jugadores registrados como “amigos”, tales como Asuna en mi caso, pueden comunicarse a través de un tipo de correo llamado “mensaje privado”. No obstante, esa función no podía ser usada dentro de un calabozo, ni tampoco el “sistema de rastreo” ser usado para localizarlos.

Abrí la ventana de mensajes con esperanza ciega, pero tal y como lo dijo Kirito, no estaba disponible.

—Bueno... ¿Qué tal si le gritamos a otros jugadores que vengan a cazar al dragón?

—Creo que estamos cerca de unos 80 metros lejos de la cúspide, así que me supongo yo que nuestras voces no llegaran tan lejos.

—Supongo que sí... ¡Espera! ¡Ahora te toca a ti dar una idea!

Cuando le repliqué a Kirito, disgustada con él por estar rechazando constantemente mis ideas, él respondió con algo absurdo:

—Subir corriendo por la pared.

— ¿...Eres idiota?

—Bueno, habrá que comprobarlo.

Mientras me quedaba viéndolo con una expresión estupefacta, Kirito caminó hasta un lado de la cueva y comenzó una carrera hacia la pared en el lado opuesto a una velocidad anormal. La nieve salió volando del piso y un viento huracanado golpeó mi rostro. Justo cuando él estaba por estrellarse contra la pared, Kirito se agachó y saltó a lo alto con una fuerza explosiva. Pisó sobre la pared a una altura increíble y luego empezó a correr en diagonal sobre la pared.

—Oh, dios mío...

Mientras le veía con asombro, Kirito ya estaba muy por encima de mí, corriendo al cielo en una espiral sobre las paredes como uno de esos ninjas de una película de tercera categoría. Su silueta se volvía más y más diminuta...

Pero, cuando llevaba un tercio del camino, de repente se resbaló.

—¡¡¡Ahhhhh!!!

Kirito agitó torpemente sus brazos y piernas mientras caía directo a mi cabeza.

—¡¡¡Kyaaa!!!

Al momento en que me hice para atrás gritando, un hueco con forma humana apareció justo donde estaba parada. Un minuto más tarde, después de que Kirito se acabara su segunda poción curativa, me senté a su lado y suspiré.

—Siempre pensé que eras un idiota, pero nunca siquiera considere que fueras así de estúpido...

—Hubiese tenido éxito si la distancia inicial fuera más larga.

—Ni lo sueñes.

Le espeté suavemente.

Kirito ignoró mis palabras y regresó la botella de poción vacía a su bolsillo. Después de estirar sus brazos, dijo:

—Bueno, se está poniendo muy oscuro, así que acampemos aquí. Afortunadamente, no creo que ningún monstruo engendre en este hueco.

El sol ya se había puesto, y el fondo del hoyo se estaba poniendo bastante oscuro.

—Supongo que sí...

—Bien entonces...

Kirito abrió una ventana y materializó varias cosas. Una hornilla, una olla, varios sacos que no podía entender para que eran, y dos tazas salieron.

— ¿...Siempre estas cargando con estos?

—Tiendo a acampar en las afueras bastante seguido.

Lo dijo con una cara tan seria que no pensé que estuviera bromeando.

Él cliqueó sobre la hornilla; se encendió con un suave sonido e iluminó el lugar con un suave brillo anaranjado. Kirito puso la olla sobre la hornilla, luego arrojó unos pedazos de nieve al interior antes de verterle los contenidos de esos pequeños sacos. Cerró la olla con una tapa y lo cliqueó dos veces; entonces emergió una ventana de alarma de cocinado.

Poco después empecé a oler un aroma herbal. Ahora que pensaba al respecto, no había comido nada desde aquel hot dog de la mañana. Mi estomago de repente demandaba con mucho ruido por comida, como si acabara de recordar que estaba hambriento.

La alarma de cocinado desapareció con un sonido de campana, y acto seguido Kirito dividió el contenido de la olla en dos tazas.

—No esperes mucho, mi habilidad de cocina es cero.

—Gracias...

La calidez se transfirió a mis manos a través de la taza que Kirito me dio. Era una simple sopa de hierbas y carne seca, pero los niveles de los objetos que usó de ingredientes parecían ser altos y era más que deliciosa. El calor también se extendió por todo mi frío cuerpo.

—Que sensación tan misteriosa es esta... no se siente como si fuera real.

Murmuré mientras tomaba la sopa.

—Hablo de esta situación, acampar en un área inexplorada y estar cenando con un extraño...

—Ah, supongo que sí... ya que eres una artesana. Yo hago grupos bastante seguido con jugadores al azar y termino acampando con ellos.

—Hmm, ¿de veras?... Cuéntame un poco más, acerca de los calabozos y todo eso.

— ¿Huh? Hmm... bien. Aunque no creo que sea tan interesante... oh espera, antes de empezar...

Kirito recogió las tazas vacías y la olla, y las regresó a su inventario. Abrió el panel de nuevo y materializó lo que parecían ser dos pedazos de ropas enrollados.

Después de que los desenvolvió, estos revelaron ser bolsas de dormir. Se miraban similares a sus equivalentes del mundo real, solo que bastante más grandes.

—Estos son objetos de alta categoría. Perfecta preservación del calor, más un efecto de escondite contra monstruos agresivos.

Él me aventó una mientras sonreía. Cuando la recosté sobre la nieve, parecía que hasta tres personas de mi tamaño cabían en ella. Estupefacta por su tamaño, le hablé a Kirito:

—Es sorprendente que lleves estas cosas a todos lados, y especialmente dos de ellas...

—Bueno, tenía que usar el espacio de mi inventario para algo.

Kirito se quitó su equipo rápidamente y se recostó en la bolsa de dormir a su izquierda. Yo también me quité mi abrigo y maza, y rodé al interior de la bolsa de dormir. Sip, era en verdad un objeto de alta categoría; el interior era muy cálido, y mucho más acolchonado de lo que parecía. Estábamos a un metro de distancia con la hornilla entre medio de nosotros. Pero aun así me sentía un poco... avergonzada, así que hablé de nuevo para deshacerme del silencio:

—Hmm... sí, continúa con la historia...

—Oh, claro...

Lentamente, Kirito comenzó a hablar después de que apoyó su cabeza con sus manos. Me habló acerca de la vez que fue atrapado por MPK, criminales que juntan monstruos apropósito para emboscar a otros jugadores, en un calabozo, y de la vez que peleó contra un jefe que tenía poco poder de ataque, pero una absurda cantidad de vida por dos días enteros, tomando turnos con otros jugadores para poder dormir. Todas sus historias fueron emocionantes, encantadoras, y algo graciosas. Sus historias también hacían que algo fuera obvio... él era uno de esos jugadores de vanguardia, aquellos que arriesgan sus vidas en las líneas frontales. Pero eso también significaba que esta persona cargaba con el destino de miles de jugadores. Él no era el tipo de persona que debiera arriesgar su vida solo para salvarme.

Me volteé hacia Kirito y miré su rostro. Sus ojos negros estaban reflejando la luz de la hornilla.

—Oye... Kirito, ¿te puedo preguntar algo...?

— ¿...Por qué estas tan seria de repente?

—En ese momento, ¿por qué me salvaste...? No había garantía de que tuvieras éxito. Bueno, era más probable de que simplemente murieras conmigo, así que... ¿Por qué?

El semblante de Kirito se endureció por un segundo, pero inmediatamente se relajó a su cara usual y respondió con una voz tranquila:

—... Preferiría morir a tu lado a tener que ver a alguien más morir sin hacer nada. Especialmente si ese alguien es una chica como tú, Liz.

—...En serio que eres un idiota. Probablemente tú seas el único que sería capaz de decir algo como eso.

Aunque le repliqué sarcásticamente, mis ojos no pudieron evitar llorar. Una parte de mi corazón dolía, e intenté lo más que pude de controlarlo y ocultarlo. No había oído de tan tercas, honestas, y cálidas palabras desde que había venido a este mundo. No, no había oído tales palabras siquiera antes en el mundo real.

El doloroso sentimiento de soledad y de querer interactuar más con otros, que había estado enterrado muy en el interior de una esquina de mi corazón súbitamente se encendió y me tragó como una tempestad. Anhelaba que la calidez de Kirito estuviera lo bastante cerca para que mi corazón lo sintiera...

Sin darme cuenta de ello, las palabras se escaparon de mi boca:

— ¿Podrías... tomar mi mano?

Me volteé hacia Kirito, saqué mi brazo derecho fuera de la bolsa de dormir, y lo estiré hacia mi izquierda.

Los ojos de Kirito se ampliaron un poco, pero él respondió “Sí” con una voz baja y sacó su mano izquierda. Cuando nuestros dedos se tocaron, los dos nos asustamos y alejamos nuestras manos por un segundo, pero luego las volvimos a estirar para juntarlas.

Me sostuve de la mano de Kirito con fuerza, la cual era mucho más cálida que la sopa que acababa de comer. Aun cuando el reverso de su mano todavía yacía en el hielo, no sentía nada de frio. Sentía calidez humana. Sentía como que por fin había descifrado que era ese anhelo que se había asentado en una esquina de mi corazón desde el momento en que vine a este mundo.

Debido a que tenía miedo de percatarme del hecho de que este mundo era una ilusión... de que mi cuerpo real estaba en algún lugar muy lejano, inalcanzable sin importar que tanto lo intentara, continúe poniéndome metas y enfoqué todo en mi trabajo. Me convencí a mi misma de que subir mis habilidades de herrería y expandir mi tienda eran mi realidad.

Pero una parte de mí siempre supo que todo esto era falso, nada más que simples datos. De que lo que anhelaba era el verdadero calor humano.

Por supuesto, el cuerpo de Kirito también eran datos. La calidez que siento ahora eran solo señales eléctricas para que mi cerebro reaccionara a ella. Pero por fin me di cuenta de que eso no importaba. Podía sentir su corazón... ya sea en el mundo real o en este mundo simulado, esta era la única verdad.

A la vez que sostenía la mano de Kirito con firmeza, sonreí y cerré mis ojos. Aunque mi corazón estaba latiendo más rápido que nunca, el sueño vino a mi lamentablemente pronto y arrastró mi conciencia al interior de la placentera oscuridad.

Parte 3 Editar

Una esencia refrescantemente dulce pasaba sin rumbo poco a poco por mi nariz; abrí mis ojos muy despacio y vi al mundo entero envuelto en un blanco resplandor. La luz del amanecer, la cual ya estaba siendo reflejada varias veces en las gélidas paredes, provocaba que la nieve al fondo de la cueva brillara.

Giré mis ojos y noté una tetera de té sentada arriba de la linterna, con vapor tambaleándose por encima de esta. Aparentemente es de ahí de donde el olor se originaba. En frente de la linterna se sentaba una persona en ropas negras de quien su cara solo podía ver de perfil. Pero tan pronto como divisé esta figura, una pequeña flama parecía encenderse en mi corazón.

Kirito volteó su cabeza, reveló una diminuta sonrisa, y dijo:

—Buenos días.

—...Buenos días.

Le respondí. En cuanto me preparaba para levantarme, noté que mi mano derecha, la cual debería haber estado pendiendo afuera cuando me fui a dormir, había sido regresada con cuidado al interior de la bolsa de dormir.

Kirito trajo dos tazas humeantes hacia mí, quien acababa de salir a gatas sobre la nieve. Después de agradecerle, acepté la taza y me senté a su lado. En esta había alguna clase de té floral con un aroma similar a menta el cual nunca antes había probado. A la vez que tomaba el té lentamente, un sorbo a la vez, permitiéndole hundirse con gentileza al interior de mi cuerpo, mi corazón se entibió placenteramente.

Ladeé mi cuerpo, recargándolo justo contra el de Kirito. Al voltear mi cabeza, nuestros ojos se encontraron por un instante antes de separarnos enseguida. Por un corto rato, solo podía ser oído el sonido de dos personas tomando el té.

—Oye...

Finalmente, murmuré en una voz baja mientras mis ojos continuaban fijos sobre mi taza.

— ¿Hmm?

—... Si de verdad no pudiéramos salir de aquí, ¿entonces qué deberíamos hacer?

—Gastar cada día durmiendo.

—Eso sí que fue una respuesta rápida. ¡Piénsalo un poco más!

Sonreí mientras le daba un codazo al brazo de Kirito.

—...Aunque, eso tampoco sería tan malo...

Después de decir esto, empecé a recargar mi cabeza sobre el hombro de Kirito—

— ¡¿Ah...?!

Kirito gritó de súbito y se inclinó hacia adelante. Y yo, perdiendo mi soporte, terminé cayendo sobre el suelo suavemente.

—Cielos, ¡¿y eso por qué fue?!

Me quejé enojada al enderezar mi torso, pero Kirito se paró sin siquiera mirar atrás. Enseguida de eso, él corrió a toda velocidad hacia el centro del agujero circular.

Rodeada de dudas, también me paré y le seguí.

— ¿Pues qué pasa?

—Oh, solo un poco...

Kirito se hincó sobre el piso y empezó a cepillar la nieve, apilada en el suelo, con ambas manos. Él cavo con rapidez un hueco mientras resonaba un chirriante sonido. Y entonces...

— ¡¿Ah?!

Un rayo de luz plateada destello por un instante al interior de mis ojos. Algo enterrado muy en el interior de la nieve estaba reflejando la luz del sol naciente.

Kirito cavó hasta sacar esa cosa, la agarró con ambas manos, y luego se volvió a parar. Incapaz de contenerme, la curioseé desde una extremadamente corta distancia.

Era un objeto transparente, color blanco plateado, y de estructura rectangular. Solo un poco más grande que ambas manos de Kirito. Era de una forma familiar, con un tamaño familiar; un material metálico. Pero hasta hoy no había visto ninguno de ese color.

Golpeé el material ligeramente con los dedos de mi mano diestra. Una ventana automática emergió de inmediato. El objeto era llamado «Lingote Cristalizado».

—Esto... ¿Qué acaso no es...?

Al momento que volteé a ver la cara de Kirito, él también, asintió con un semblante confundido.

—Si... este es el metal que estábamos buscando... Me pregunto por qué esta aquí...

—Pero, ¿por qué estaba enterrado aquí así sin más?

—Hmm...

Kirito continuó observando con detenimiento al lingote que tenia agarrado en su mano derecha mientras pensaba al respecto, antes de dejar salir un corto, “Ah...”.

—... El dragón blanco come cristales... los cuales son refinados en su estomago para convertirse en... Jeje, ¡así que así es como va!

Él parecía haberlo descifrado y comenzaba a mostrar una sonrisa, entonces arrojó el lingote de metal hacia mí. Yo lo atrapé deprisa con mis dos manos y lo sostuve cerca de mi pecho.

—Oye, ¡¿qué te traes?! ¡No te detengas justo después de descifrarlo por tu cuenta!

—Esta cueva no es una trampa. Es el nido del dragón.

— ¿Eh~? ¿Eeh?

—En otras palabras, ese lingote es la excreción del dragón. Sus heces.

—He...

Mientras mis mejillas se movían con un tic nervioso, dejé caer mi mirada sobre el lingote en mi pecho.

—Aahhh.

Sin pensarlo siquiera, lo lancé de regreso a Kirito.

—Woah.

Y eso fue repelido de regreso por Kirito con mucha habilidad con la punta de sus dedos. Después de estárnoslo arrojando el uno al otro repetidamente como unos niños, esto por fin llego a su término con Kirito haciendo un rápido movimiento expandiendo una ventana para almacenar el lingote.

—Bueno, como sea, realizamos nuestra meta. Ahora, todo lo que queda es...

—Si tan solo pudiéramos salir de aquí...

Los dos suspiramos e intercambiamos miradas.

—Por el momento, no queda de otra, más que intentar todo lo que se nos ocurra.

—Supongo que sí. Aah, si tan solo tuviera alas como el dragón...

Sucedió en el instante en que dije eso. Cayendo en cuenta en algo, me quede boquiabierta, incapaz de decir palabra alguna.

— ¿...Qué pasa, Liz?

Mirando a Kirito, quien me estaba echando un vistazo, con su cabeza inclinándose a un lado.

—Oye. Dijiste que este lugar era el nido del dragón, ¿cierto?

—Ah. Entre tanto haya excremento, eso es...

— ¡Eso no es importante! Los dragones son nocturnos, ahora que es de mañana, ¿no debería estar regresando a su nido...?

—...

Por un corto rato, mi vista se encontró con la de Kirito, quien se quedó en silencio, y luego los dos volteamos al cielo hacia la entrada del hueco. Exactamente en ese mismo momento...

Muy arriba, alto en el aire, dentro del corte circular de luz blanca, había nacido una borrosa sombra negra. Esa sombra creció incluso más grande al quedárnosle viendo. Solo tomó forma un instante antes de que pronto pudiera ver un par de alas, una larga cola y cuatro patas armadas con garras.

—Es... es...

Retrocedimos juntos. No obstante, por supuesto, no había ningún lugar a donde correr.

—¡¡Esta aquí~!!

Ambos gritamos mientras sacábamos nuestras respectivas armas.

El dragón blanco, que descendió en picada al interior del agujero, notó nuestra presencia y soltó un chillido muy agudo, deteniéndose justo antes de golpear el suelo. Sus rojos ojos con pupilas verticales estaban llenos con evidente hostilidad hacia los intrusos de su nido. Sin embargo, no había donde esconderse en el fondo del estrecho hueco. Preparé mi maza mientras suprimía mi nerviosismo.

De manera similar, Kirito preparó su espada de una mano y se movió delante de mí, diciendo con prontitud:

—Escucha, quédate detrás de mí. Tomate un poción inmediatamente después de perder lo más mínimo de HP.

—S-sí...

Esta vez simplemente asentí con obediencia.

El dragón abrió su vasta boca y rugió una vez más. Sus alas crearon una ráfaga de viento, la cual hizo que la nieve se arremolinara en el aire.

Con un fuerte ruido, la larga cola del dragón estaba azotando el suelo, y cada golpe cavaba una profunda zanja en la superficie nevada.

Blandiendo su espada en su mano diestra sin pausa, para ganar la iniciativa, Kirito cesó en súbito sus movimientos justo cuando estaba a punto de cargar adelante.

—...Ah... Tal vez...

Dejó salir en una voz baja.

— ¿Qu-qué sucede?

—No...

Sin responder mi pregunta, Kirito mantuvo su espada en su vaina, y se dio vuelta abruptamente para abrazarme con firmeza con su brazo izquierdo.

— ¡¿Ehh?!

Sin poder entender nada, entré en pánico y fui alzada en alto hasta los hombros de Kirito.

—O-oye, ¡¡¿qué crees que... uaah?!!

Un sonido cortante resonó con el impacto, y junto con eso, los alrededores del escenario se volvieron borrosos. Kirito corrió a toda velocidad en dirección a la pared con una violenta fuerza. Justo antes de colisionar, dio un gran salto, y tal y como el intento de escape de ayer, empezó a correr sobre la curveada superficie de la pared. Pero, como si no hubiese intención alguna de ascender, la órbita se mantenía nivelada. La cabeza del dragón vorazmente giró y continuaba apuntándonos, sin embargo Kirito continuó corriendo a una velocidad que excedía aquella que el dragón podía seguir.

Unos cuantos segundos más tarde, cuando Kirito por fin aterrizó en el fondo del hueco, mis ojos estaban girando como locos. Al fin pudiendo abrir mis ojos después de parpadear incontables veces, frente a mi estaban las espaldas del dragón. Nos había perdido de vista y estaba zarandeando sin descanso su cabeza de izquierda a derecha.

Justo cuando pensé que Kirito planeaba atacarlo por detrás, él se acercó al dragón sorpresivamente despacio... Con su mano diestra estirada, él atrapo por la fuerza la punta de la cola meneando del dragón.

En ese momento, el dragón soltó un grito muy agudo. Un chillido de sorpresa... o quizás solo era mi imaginación. Siendo cada vez menos capaz de comprender las intenciones de Kirito, yo también me encontraba al borde de gritar.

De repente, el dragón blanco extendió sus dos alas y empezó un ascenso vertical con una velocidad tremenda.

— ¡Uuf!

El aire golpeó mi cara. Sin poder tener el tiempo de pensarlo siquiera, nuestros cuerpos volaron al aire con una potencia similar a ser disparado por un arco. Mientras nos sosteníamos de la cola del dragón, esta se agitaba de izquierda a derecha durante su carrera afuera del agujero. El fondo circular del hoyo se volvió distante muy rápidamente.

— ¡Liz! ¡¡Sostente!!

En respuesta a la voz de Kirito, me aferré a su cabeza en un trance. La luz solar que brillaba en las crestas de hielo que nos rodeaban se volvió cada vez más brillante con la tonada del sonido de los vientos cortantes cambiando con sutileza... en ese momento en que pensé que el mundo explotó en un resplandor blanco, fuimos transportados al exterior del orificio.

El momento en que abrí mis entrecerrados ojos, una vista aérea del vasto 55to piso se extendió por debajo de mí.

Directamente abajo de mí estaba una hermosa montaña nevada en forma de cono. Y un poco más lejos, una pequeña villa. Más allá del vasto campo de nieve y el espeso bosque, los techos puntiagudos de cada casa del distrito principal se unían juntos. El escenario donde todos esos estaban destellando, golpeados por la radiante luz solar, hizo que incluso yo me olvidara del terror, y sin querer exclamé entusiasmada.

—Waa...

—¡¡Sí~!!

Kirito también grito muy alto, y soltó su mano derecha de la cola del dragón. Me cargó como a una niña y se dejó llevar por la inercia, danzando por los cielos.

El vuelo duró solo por unos cuantos segundos, y aun así se sintió como diez veces eso. Creo que estaba sonriendo. Las intensas luces y vientos estaban barriendo a través de mi corazón. Mis emociones estaban siendo sublimadas.

—Kirito... ¡¡Sabes, tú!!

Grité con todo mi corazón.

— ¡¿Qué?!

—¡¡Me-me gustas!!

— ¡¿Me lo repites?! ¡¡No te escuche!!

—¡¡No es nada!!

Trepándome con fuerza a su cabeza, exploté en risas. Finalmente, este momento, el cual se sintió casi como un milagro, terminó, y nos acercábamos al suelo. Girando para dar una última vuelta, Kirito abrió ampliamente sus piernas y tomó una postura de aterrizaje.

La nieve hizo un sonido crujiente al volar por los aires. Un largo deslizamiento. Abriéndonos camino a empujones a través de los cristales blancos como una barredora de nieve mientras desacelerábamos, finalmente nos detuvimos cerca de la cumbre montañosa.

—...Fiuu.

Kirito tomó un respiro de aire y me dejó sobre la tierra. Con reticencia, volteé mi cabeza y libré mis brazos de él.

Ambos miramos juntos hacia la dirección del gran agujero; el dragón, el cual parecía habernos perdido de vista, volaba lentamente en círculos por los cielos.

Kirito puso su mano en la espada en su espalda, desenfundándola un poco, pero inmediatamente después la regreso a su vaina con un chasquido. Con una leve sonrisa en su cara, miró al dragón y dijo suavemente.

—...Debiste estar enojado por todos aquellos que vinieron a cazarte hasta ahora. Una vez que el método para obtener el objeto se divulgue, la gente que venía a matarte también debería irse. Así que de ahora en adelante, vive sin preocupaciones.

...Estar frente a frente con un monstruo, el cual solo se movía acorde al algoritmo configurado por el sistema, y hacer tal cosa; eso era algo que hubiese pensado como estúpido hasta el día de ayer. Pero por alguna razón, de cierta forma, sentía que ahora podía acoger afablemente las palabras de Kirito en el interior de mi corazón. Alcanzándolo con mi mano derecha, me agarré gentilmente de la mano izquierda de Kirito.

Los dos observamos en silencio la escena mientras el dragón blanco volteaba su cabeza de un lado al otro, antes de soltar un solo aullido claro y descender a su nido. Llegó el silencio.

Poco después, Kirito miró en mi dirección, y habló.

—Bien entonces, ¿regresamos?

—Supongo que sí.

— ¿Quieres que vallamos con el cristal?

—...No, caminemos.

Respondí mientras sonreía y di un paso adelante sosteniendo la mano de Kirito. Entonces me di cuenta de algo y volteé a ver la cara de Kirito.

—Ah... la linterna y las bolsas de dormir y las otras cosas, se nos olvidaron, ¿no?

—Ahora que lo mencionas... Bueno, así está bien. Alguien podría darles uso.

Intercambiamos miradas y reímos, esta vez en serio, empezamos a caminar lentamente por el sendero de la montaña, siguiendo el camino a casa. Le di un rápido vistazo a las cercanías que nos rodeaban, los cielos estaban despejados, sin una sola nube en el cielo.

— ¡He vuelto!

Abrí vigorosamente la puerta de mi querida casa.

—Bienvenida.

A pesar de que la cajera NPC parada al otro lado del mostrador solo me estaba dando una respuesta educada a mi saludo, agité mi mano y me volteé, echando un vistazo a mi tienda. Solo me había alejado únicamente por un día, pero siendo lo bastante extraño, parecía refrescante.

Kirito, quien había ordenado comida para llevar del mismo puesto de ayer, entró a la tienda después de mí, con un hot dog sostenido en su boca.

—Ya es casi mediodía después de todo, así que simplemente pudiste haberlo comido en ese puesto.

Mientras voceaba mis quejas, Kirito sonrió de oreja a oreja mientras que ondeando su mano izquierda sacó una ventana.

—Antes de eso, ya hay que ponernos a hacerla, la espada.

Manipulando el inventario diestramente, él materializó el lingote de plata. Atrapándolo con cuidado, ignorando el origen del ítem por el momento, asentí.

—Es cierto, hagámoslo. Ven, vamos al taller.

Abriendo la puerta detrás del mostrador, los sonidos de los golpes secos del molino de agua se volvieron más notablemente ruidosos. Bajando la palanca en la pared, los fuelles empezaron a moverse, entregando aire al interior. El horno comenzó de inmediato a arder con un rojo vivo.

Dejé caer el lingote gentilmente en el interior del horno, y me volteé en dirección a Kirito.

—Una espada recta de una mano estará bien, ¿cierto?

—Sip. Cuento contigo.

Kirito asintió mientras se encontraba sentado en el banquito circular para visitantes.

—Entendido... Solo una pequeña advertencia, pero el resultado final tiene un aspecto aleatorio en él, así que no esperes mucho de ello, ¿bien?

—Solo tendríamos que volverlo a conseguir si falla. Esta vez con una cuerda.

—...Sí, una muy larga.

Recordando esa gran caída, se me escapó una sonrisa sin darme cuenta. Dejando caer mi mirada en el horno, noté que el lingote parecía haber sido calentado lo suficiente. Sacándolo con unas pinzas, lo puse sobre el yunque.

Tomé mi martillo de forja favorito de la pared, hice los preparativos en el menú, y le di otra ojeada a la cara de Kirito. En respuesta a su confirmación silenciosa, le sonreí, y levanté el martillo sobre mi cabeza grandiosamente.

Forjándolo con mi espíritu a la vez que golpeaba el metal que relucía carmesí; junto con un claro sonido de choque metálico, brillantes chispas se esparcían alrededor generosamente.

Dentro de la sección de forja en la Guía de Ayuda, acerca del proceso de manufacturación, “Dependiendo del tipo de arma que va a ser creada, y el rango del metal usado, el lingote necesitara ser golpeado un cierto número de veces”. Era todo lo que fue usado para describirlo.

En otras palabras, Durante el evento de estar golpeando el metal con el martillo, no había ninguna posibilidad para que la habilidad del jugador afectara en nada; así es como debería ser leído, pero habían todo tipo de rumores y teorías similares al ocultismo flotando por SAO, de que la precisión del ritmo de los golpes y el espíritu de pelea del herrero era capaz de manipular el resultado, tal así van las firmemente arraigadas opiniones del rededor.

Pienso en mí como una persona racional, pero solo puse fe en esta teoría tras mi largo tiempo de experiencia. Por lo tanto, perdería todo pensamiento extra cuando producía armas, concentrando mi conciencia en la mano diestra arrojando el martillo, golpeando sin parar con mi mente en blanco... eso es lo que yo creía.

Sin embargo.

Mientras golpeaba el lingote, produciendo refrescantes sonidos metálicos, varios pensamientos se arremolinaban en mi mente ahora, incapaces de irse.

Si la espada era hecha con éxito, y el pedido era terminado... Kirito naturalmente volvería a completar el juego en las líneas frontales, y no habría muchas oportunidades de vernos. Incluso si él viniera por el mantenimiento de su espada, eso sería una vez cada diez días en el mejor de los casos.

Algo como eso... no quiero algo como eso. Sentí una voz gritándolo en mi interior.

Mientras anhelaba por la calidez de otro... No, ese era el porqué, esa era la razón del porqué hasta ahora dudaba en acortar la distancia con cualquier jugador masculino en particular. Tenía miedo de que el solitario invierno dentro de mí cambiara por completo en amor. Eso no era verdadero amor, solo un delirio creado por un mundo de ilusión; eso era lo que yo pensaba.

Pero la noche anterior, mientras sentía la calidez desde la mano de Kirito, me di cuenta, de que esos sentimientos de duda eran las espinas imaginarias que me ataban. Yo soy yo misma... La herrera, Lisbeth, y al mismo tiempo, Shinozaki Rika. Kirito era igual. No un personaje de algún juego, sino un verdadero ser humano viviente. Por ende, mi amor por él; esos sentimientos también eran reales.

Si logro fraguar una espada satisfactoria, le confesaré mis sentimientos. Que quiero que esté a mi lado, que quiero que regrese a esta casa desde el laberinto, cada día, eso es lo que le diré.

Para el momento en que el lingote fue forjado, con su resplandor brillando más que nunca, los sentimientos dentro de mí también parecían haber sido fortalecido. Sentí mis sentimientos fluir por mi mano derecha, corriendo al interior del arma nacida desde el martillo.

...Y así, el momento finalmente llegó.

Ya no tenía idea de cuantas veces había ocurrido hasta ahora... probablemente en alguna parte entre doscientas o doscientas cincuenta veces... siguiendo de inmediato al sonido del martillo, el lingote dejó salir un muy notable y deslumbrante brillo blanco.

El objeto rectangular cambió su forma poco en poco mientras resplandecía. Empezó a empalidecer de la punta hasta el final, un bulto que se asemejaba a la empuñadura creció hacia al exterior.

—Ohh...

Dejando salir murmullos de asombro en un tono bajo, Kirito se levantó del banquito, y se acercó. Mientras lo mirábamos, estando parados uno al lado del otro, la generación del objeto fue completada en unos cuantos segundos, finalmente revelando la figura de una sola espada larga.

Hermosa; era una verdaderamente hermosa espada. Para ser una espada larga de una mano, era bastante maravillosa. La hoja era pálida, y aunque no tanto como un estoque, era delgada. Como si hubiese heredado la propiedad del lingote, podía ser vista en extremo ligeramente transparente. La hoja estaba coloreada de un enceguecedor blanco. La empuñadura era plateada, con un pequeño toque de azul.

«Un mundo donde la espada simboliza al jugador»; como si apoyara esa frase prometida, la variedad de armas puestas en SAO era extravagantemente numerosa. Si alguien fuera a listar los nombres peculiares de las armas incluidas en cada categoría desde el principio, se decía que lo más probable fuera que tendría un largo de miles de líneas.

A diferencia de un RPG normal, la diversidad de esos nombres distintivos se extendía cada vez más a la vez que el rango de las armas incrementaba. Las armas de bajo rango, por ejemplo, dentro de las espadas largas de una mano, «Espada de Bronce», «Espada de Acero»; espadas con tales nombres sin chiste, un sinnúmero de ellas existían en este mundo; pero, para las armas de alto rango, tales como el uno por ciento aquí justo ahora, tomando alguna como la «Lambent Light» de Asuna por ejemplo, lo más seguro es que solo haya una en el mundo, literalmente un objeto único en su tipo.

Por supuesto, estoques con el mismo nivel de habilidad, sin importar si son creadas por jugadores o sean la recompensa de algún monstruo, probablemente existan. Pero cada una de ellas tiene un nombre diferente, poseyendo apariencias diferentes. Y con eso, las armas de alto nivel tienen un cierto encanto en ellas, convirtiéndose en algo así como un compañero con el cual compartes tu espíritu.

Como el nombre del arma y apariencia son decididos por el sistema, incluso nosotros, los manufactureros, no lo entendemos por completo. Levanté la espada que brillaba encima del yunque... o al menos, lo intenté; fui sorprendida por el peso, inadecuado para su elegante apariencia externa. Tenía un requerimiento de fuerza física que no era inferior a la espada negra que Kirito sostenía, el «Elucidator». Forzando mi espalda, la cargué contra mi pecho con un gemido.

Sacando un dedo de mi mano derecha que sostenía la base de la hoja de la espada, le di un solo clic. Miré al interior de la ventana emergente que se alzó de su superficie.

—Bueno, su nombre parece ser «Dark Repulser». Es la primera vez que he oído eso, así que no creo que sea mencionada en la lista de la tienda de información de momento... Toma, pruébala.

—Bien.

Kirito asintió y, estirando su mano diestra, se agarró de la empuñadura de la espada. La levantó con acciones que no parecían afectadas por su peso. Ondeando su mano izquierda para sacar el menú principal, él manipulo la figura de equipamiento, indicando la espada blanca. Con esto, la espada seria equipada a Kirito en el sistema, permitiendo que sus potenciales numéricos sean confirmados.

Pero Kirito cerró el menú de inmediato, y habiendo tomado varios pasos hacia atrás, la cambió a su mano izquierda, blandiéndola unas cuantas veces con un sonido silbante.

— ¿...Qué tal?

Pregunté sin retraso. Kirito examinó la hoja por un corto momento en silencio, pero... poco después, puso una gran sonrisa de oreja a oreja.

—En verdad que es pesada... es una buena espada.

— ¡¿De verdad?! ...¡¡Bien!!

Asumí una pose triunfante con mi mano derecha sin pensarlo. Con la mano estirada, golpeé contra el puño derecho de Kirito.

Llevaba rato que no me sentía de esta manera.

Hacía mucho... durante el tiempo en que me ponía a vender en un puesto ambulante en la calle principal del decimo piso, me sentí así cuando mis armas imprudentemente fabricadas fueron elogiadas por los clientes. Estoy tan feliz de haberme vuelto una herrera, eso era lo que con toda honestidad sentía, desde el fondo de mi corazón por ese instante. Cuando continúe mejorando mis habilidades y avancé a hacer negocio solo con los jugadores de alto nivel, me había olvidado de este sentimiento antes de que me diera cuenta.

—... Era un problema con mi corazón, eeh... todo en si...

A las palabras que se escaparon por descuido, Kirito inclinó su cabeza con una mirada curiosa.

N-no, no es nada... Dejando eso de lado, vallamos a tomar algo en algún lado. Estoy hambrienta.

Alzando mi voz para esconder mi vergüenza, empujé los hombros de Kirito detrás de él. Pensaba salir del taller en esa postura, pero... una pregunta vino a mí de repente.

—... Oye.

— ¿Hmm?

Kirito miró para atrás por encima de su hombro. Eso que colgaba de su espalda; la espada negra de una mano.

—Ahora que lo pienso... en el principio, tú dijiste, una espada igual a esta, ¿no? Esa blanca es ciertamente una buena espada, pero no creo que haya mucha diferencia con la de recompensa. ¿Por qué necesitarías dos espadas que se parecen entre ellas?

—Aah...

Kirito se dio la vuelta, mirándome a mí con una expresión que mostraba que él estaba dudando en hacer algo.

—Bueno, no lo puedo explicar todo. Si no me vas a preguntar nada más que eso, te lo puedo decir.

— ¿Qué te traes? Haciéndote el interesante.

—Retrocede un poco.

Después de que di unos pasos hacia atrás hasta las paredes del taller, con la espada blanca aun colgando, Kirito desenvainó la espada negra, de su espalda con sonido agudo, con su mano diestra.

—¿...?

No pude comprender sus intensiones. Después de haber manipulado la figura de equipamiento hace poco, con el sistema actual, su estatus equipado debería ser solo la espada en la mano zurda; estar agarrando otra arma en su mano derecha no debería ser de ninguna utilidad en todo caso. Al contrario, con algo que era considerado un estado de equipamiento irregular como eso, no sería posible activar las habilidades de espada.

Echándole una ojeada a mi confundido rostro por un mero instante, Kirito tranquilamente asumió una postura con las espadas diestra y siniestra. La espada derecha al frente, la espada izquierda detrás. Bajando un poco sus caderas, y con eso, en el mero siguiente segundo.

El efecto explotó en un destello escarlata, pintando el taller con su color.

Las espadas en las manos de Kirito se alternaron, atacando su delantera con una velocidad que no podía ser seguida por la vista. El sonido de algo cortando el viento, esos sonidos ejerció presión en el mismísimo aire, y a pesar de no estar dirigido a nada en realidad, los objetos dentro del cuarto vibraron

Eso era obviamente una técnica con la espada preparada por el sistema. Pero... ¡nunca había oído hablar de nada como una habilidad que use dos espadas!

Delante de mí, parado sin moverse ni un centímetro mientras yo recuperaba el aliento, Kirito levantó su cuerpo silenciosamente, habiendo terminado la técnica de ataques consecutivos que probablemente alcanzó a encadenar diez golpes.

Despejando ambas espadas... regresando solo la espada en su mano derecha a su espalda, me miró a la cara y habló:

—Y bien, así son las cosas... Necesitaré una funda para esta espada. ¿Puedo elegir una?

—Ah... Cla-claro.

De nuevo, ¿cuántas veces he quedado anonadada por Kirito? Aunque para ahora ya debería estar acostumbrada, por el momento, decidí tragarme mis dudas, estirando mi mano hacia la pared, que mostraba el menú de la casa.

Desplazándome por la pantalla de almacenamiento, di un vistazo a través del resumen de las reservas de fundas que coleccioné de artesanos a los que era cercana. Escogiendo una bastante similar a la equipada en la espalda de Kirito, hecha de cuero negro, la materialicé.

Después de que le puse un pequeño logo de mi tienda, se la di a Kirito. Y él, habiendo metido la espada blanca en el interior de la funda con un sonido breve, abrió una ventana y la guardó.

— ¿...Así que es un secreto? Eso de recién.

—Hmm, bueno, sí. No le cuentes a nadie, ¿correcto?

—Lo entiendo.

La información de habilidades es una de las más grandes cuerdas salvavidas, así que si él me pide que no pregunte, no perseguiré el asunto. Por otro lado, estaba feliz de que él al menos me permitió darle aún que sea un vistazo a su secreto, y asentí con una pequeña sonrisa.

—... Bien entonces.

Kirito puso sus manos en sus caderas y su semblante cambió.

—Esto sería el final de mi pedido. Te voy a pagar por la espada. ¿Cuánto será?

—Aah, sobre eso...

Me mordí mis labios por un momento... y verbalicé la respuesta que siempre había estado hirviendo en mi interior.

—No necesitaré, ninguna paga.

— ¿...Eh?

—A cambio de eso, quiero que Kirito me haga su herrera exclusiva.

Los ojos de Kirito mostraron unas ligeras señales de sorpresa.

— ¿...A que, te refieres con eso, exactamente...?

—Cuando quiera que termines de ir a completar el juego, ven a visitar, y déjame darle mantenimiento a tu equipo... Todos los días, desde ahora en adelante, sin falta.

Mis latidos se intensificaron sin límites. Ya sea que si este fuera un sentimiento de mi cuerpo virtual, o quizás mi verdadero corazón, también, estuviera al igual palpitando de la misma forma... me preguntaba de eso en una esquina de mi mente. Mis mejillas estaban en llamas. Para este momento cada milímetro de mi cara debió haberse puesto completamente rojo.

Incluso Kirito, quien siempre mantuvo su cara de póquer, pareció haberse dado cuenta del significado detrás de mis palabras, y volteó su cara roja al suelo por la timidez. Siempre había pensado en él como alguien mayor, pero después de verlo en este estado, parecía como que él era de la misma generación, o quizás menor que yo.

Reuní todo mi valor y di un paso adelante, agarrándome de su brazo.

—Kirito... Me...

Lloré esas palabras tan alto como la vez que escapamos del nido del dragón, pero ahora que hablaba de ello, mi lengua se reusaba a moverse. Seguí mirando el interior de las negras pupilas de Kirito, deseando que una sola palabra saliera de una forma u otra... fue entonces.

La puerta del taller se abrió forzosamente. Solté la mano de Kirito por reflejo, y salté.

—¡¡Liz, estaba tan preocupada!!

La persona, quien corrió adentro justo después de ese instante, me abrazó con la misma fuerza como si me arrollara con su cuerpo entero mientras gritaba con una gran voz. Ese largo cabello color avellana danzó suavemente por el aire.

—Ah, Asuna...

Asuna continúo hablando sin pausar, viendo mi cara muy de cerca, atrapada en una expresión atónita, en todo momento.

—Los mensajes no te llegaban; tu posición en el mapa no podía ser rastreada; sin mencionar que tus clientes regulares no sabían nada al respecto, así que ¡¿a dónde fuiste la noche anterior?! Incluso fui hasta el Castillo de Hierro Negro para cerciorarme, ¡¿sabes?!

—Pe-perdón. Es que me quedé atorada en un laberinto por un rato...

— ¡¿Un calabozo?! Liz, ¡¿fuiste sola?!

—Nah, con esta persona...

Apunté en la dirección diagonalmente detrás de Asuna con mi mirada. Asuna giró sobre sí, y después de notar al espadachín vestido en negro parado ahí, con aspecto aburrido, ella se congeló con sus ojos y boca abiertos e inexpresivos. Seguido de eso, en una voz un octavo más alto...

— ¡¿Ki-Kirito-kun?!

— ¡¿Eeh?!

Esta vez, era mi turno de estar asombrada. Volteé a ver a Kirito, quien estaba parado derecho, justo como Asuna.

Él carraspeó un poco, y habló mientras levantaba su mano derecha.

— ¿Qué tal, Asuna? A pasado tiempo... o no, supongo. ¿Un par de días?

—S-sí... que sorpresa. Ya veo, así que viniste de inmediato. Si me lo hubieses dicho, pude haber venido contigo.

Asuna escondió sus palmas detrás de ella, y rio con timidez, dando golpecitos en el piso repetidamente con el tacón de sus botas. Atisbé esas mejillas ligeramente teñidas con un tono rosa de flor de cerezo.

Y comprendí la situación entera.

No era una mera coincidencia lo que trajo a Kirito a esta tienda. Manteniendo esa promesa conmigo, Asuna recomendó este lugar... a la persona en su corazón.

Entonces, ¿que debería hacer...? ¿Solo que debería hacer?

Todo lo que se arremolinó en círculos dentro de mi mente, fueron esas palabras. Sentí como si el calor de todo mi cuerpo estuviera siendo lentamente drenado desde la punta de mis pies. No puedo sentir nada de fuerza. No puedo respirar. Las emociones se acumularon, sin ninguna manera de liberarlas...

Dándose la vuelta para estar frente a la rígida yo, Asuna habló de manera casual:

—Este sujeto, ¿te dijo algo grosero Liz? Él probablemente te pidió alguna u otra cosa absurda, ¿cierto?

Y con eso, ella inclinó su cabeza un poco hacia el lado.

—Eh... pero, eso significaría que, ¿estuviste con Kirito-kun la noche pasada?

—Bue... bueno...

Di un paso adelante en ese instante, tomé la mano derecha de Asuna, y abrí la puerta del taller de un empujón. Miré a donde Kirito por un momento, y al intentar no ver su cara hablé con rapidez.

—Por favor espera un poco. Ahorita regresamos, así que...

Jalé la mano de Asuna de esa manera, saliendo a través del mostrador. Cerrando la puerta, salimos de la tienda pasando por los espacios entre los exhibidores.

—Espera, espera, Liz, ¿qué sucede?

A pesar de oír la voz inquisitiva de Asuna, me dirigí en silencio hacia la calle principal, caminando a un paso rápido. Simplemente ya no podía soportar más el quedarme en frente de Kirito. Si no me escapaba, parecía ser que acabaría por comprender que estaba perdida.

Como al parecer ella había notado mi estado anormal, Asuna me siguió en silencio sin decir otra palabra. Dejé en libertad la mano de la chica gentilmente.

Nos encontrábamos en la calle lateral que iba al este, caminamos por un corto tiempo, y encontramos un pequeño café al aire libre que se miraba como si estuviera siendo escondido por la alta pared de piedra. No había ni un solo cliente. Escogí una mesa en la orilla, y me senté en una silla blanca.

Asuna echó un vistazo a mi cara mientras se sentaba en el lado opuesto, sin dar ninguna impresión de sus pensamientos.

— ¿...Qué sucede, Liz...?

Me esforcé para juntar el minúsculo vigor que pude, poniendo una gran sonrisa en mi cara. La misma sonrisa de siempre, la que usaba en las veces que alegremente intercambiábamos chismes.

—... Bueno, esa es la persona, ¿no...?

Cruzando mis brazos, me incliné para mirar el rostro de Asuna.

— ¿E-eeh?

— ¡La que le gusta a Asuna!

—Ah...

Asuna dejó caer su mirada, sus hombros parecieron encogerse. Y asintió con sus mejillas sonrojadas.

—... Sí.

Con un fuerte latido, mientras que ignoraba el dolor agudo que se encajaba en mi pecho, mostré una amplia sonrisa de oreja a oreja una vez más.

—Bueno, él ciertamente es una persona extraña; una realmente rara.

— ¿...Kirito-kun hizo algo...?

Junté todo mi poder y respondí asintiendo con la cabeza, a la Asuna de aspecto preocupado.

—Él solo fue y rompió la mejor espada en mi tienda así sin más.

—Wah... lo-lo siento...

—No es realmente algo por lo que Asuna tenga que disculparse.

Viendo a Asuna quien estaba cruzando sus manos como si hubiese realizado la hazaña ella misma, algo muy profundo en mi pecho palpitó aún más.

Solo un poco más... es solo por un poco más, sigue adelante, Lisbeth.

Susurrándome a mí misma en mi corazón, de alguna manera logré mantener mi sonrisa.

—Bueno, como sea, para crear el tipo de espada solicitada por esa persona, resultó ser que un metal raro era necesario, así que fuimos a los pisos superiores para conseguirlo. Y durante eso, nos quedamos atorados en una pequeña trampa, como veras; tuvimos unos problemas para escapar, y es por eso que no volví.

—Así que fue por eso... solo debiste haberme llamado, ah, los mensajes tampoco podían ser enviados, ¿huh...?

—Debí haber invitado a Asuna para que viniera también, perdón por eso.

—No, el gremio tenía actividades de avance ayer, así que... así que, ¿hiciste la espada?

—Ah, sip. Cielos, no me gustaría hacer esta clase de trabajo tan problemático otra vez.

—Definitivamente deberías de cobrarle un muy alto precio por eso.

Empezamos a reír al mismo tiempo.

Mantuve una pequeña sonrisa en mi cara, y mencioné un último comentario.

—Bueno, él es extraño, pero ciertamente no una mala persona. Te estaré echando ánimos, así que da lo mejor de ti, Asuna.

Eso fue el límite. El final de mis palabras tembló.

—S-sí, gracias...

Al momento que Asuna asentía, inclinó su cabeza al lado y miró a mi cara. Antes de que ella pudiera ver lo que estaba oculto bajo mis parpados, me paré de golpe, y hablé.

—Ah, ¡oh no! Te-tengo una cita pendiente para ir a comprar algunos materiales. ¡Iré al centro del pueblo por un rato!

—Eh, en la tienda... ¿Qué pasará con Kirito-kun?

— ¡Ve y hazle compañía, Asuna! ¡Cuento contigo!

Me di la vuelta, y empecé a correr. Miré a Asuna, detrás de mí, y le hice señas con mi mano apresuradamente. No podía voltear hacia ella de ninguna manera.

Después de que corrí en dirección a la plaza del portal, hasta llegar a un lugar de donde no podía ver ese café al aire libre, tomé la primera bifurcación, doblando hacia el sur. Me mantuve a la orilla del pueblo, buscando por áreas sin jugadores, corriendo con determinación sin pausa.

Cuando mi vista se distorsionaba, limpiaba mis ojos con mi mano derecha. Limpiándolos una y otra vez mientras corría.

Para cuando me di cuenta, había llegado al lugar justo antes de los muros de castillo que rodeaban al pueblo. Delante de las gentilmente curveadas paredes que se estiraban, grandes árboles estaban plantados en espacios regulares entre ellos. Entré debajo de la sombra de uno de ellos, quedándome quieta con mi mano sobre su tronco.

—Uguu... Uu...

Mi voz se escapó e mi garganta, sin el más mínimo intento de amortiguarla. Las lágrimas que había forzado a retroceder con desesperación, corrieron continuas una tras otra, desapareciendo mientras chorreaban por mis mejillas.

Era la segunda vez que lloraba desde que vine a este mundo. Desde la vez que entre en pánico y lloré el día que inicie sesión por primera vez, me convencí a mi misma de que jamás lloraría de nuevo. Pensé que no necesitaba estas lágrimas, fluyendo forzosamente debido al sistema de expresión de emociones. Pero nunca había sentido lágrimas más febriles, más dolorosas que las que corrían por mis mejillas justo ahora, ni siquiera esas que fluyeron en el mundo real.

Cuando estaba hablando con Asuna, hubo una sola cosa que nunca logre sacar. “También me gusta esa persona”, esas palabras casi salieron incontables veces. Sin embargo, era imposible que pudiera decirlas.

En el taller, el instante en que vi a Kirito y Asuna voltearse para hablar el uno con el otro, entendí que no había lugar para mí al lado de Kirito. Eso era porque... en la montaña nevada, había expuesto la vida de Kirito al peligro. Nadie puede estar al lado de esa persona, excepto por quien poseyera un corazón igual de fuerte. Es verdad... como por ejemplo, alguien como Asuna...

Los dos estaban conectados por una ponderosa fuerza atrayente, tanto como el emparejado entre una meticulosamente fabricada espada y funda. Eso fue en plenitud lo que sentí. Y sobre todo lo demás, Asuna había estado pensando constantemente en Kirito por incontables meses, y con el arduo trabajo que ella puso para estrechar el espacio entre ellos de poco en poco, día tras día, no había manera de que yo llegara e hiciera algo como interponerme a mi misma entre esa relación de repente.

Es cierto... yo había conocido a Kirito por no más que un solo día entero. Yendo a una aventura a la que estaba desacostumbrada con una persona desconocida, mi corazón solo debió ser sorprendido por eso. No era la verdad. Esos no eran mis verdaderos sentimientos. Si fuera a enamorarme, no me apuraría; reflexionándolo lentamente... yo debí siempre, siempre pensar en ello de esta forma.

Y aun así, solo ¿por qué no paran de fluir estas lagrimas?

La voz de Kirito, sus acciones, todas esas expresiones que él había mostrado en esas veinticuatro horas pasaron flotando delante de mis parpados cerrados una detrás de la otra.

Las sensaciones de él rosando mi cabello, tomándome de mi brazo, su mano apretando la mía. Su calidez, el calor del latir de su corazón... a medida que esas hirvientes recolecciones pasaron a través de mí, un dolor agudo resonó muy en lo profundo de mi pecho.

Olvídalo. Fue todo un sueño. Lávalo todo con estas lágrimas.

Sosteniéndome con fuerza sobre el tronco de un árbol al lado del camino, lloré. Mirando al suelo mientras sofocaba mi voz, continúe llorando. Esas lagrimas en el mundo real se habrían secado tarde o temprano, pero parece ser que esos ardientes líquidos desbordándose de mis ojos no tenían intensiones de dejar de fluir jamás.

Y... por detrás de mi, esa voz vino.

—Lisbeth.

Todo mi cuerpo tembló con un susto al momento que mi nombre era llamado. Esa tierna y gentil voz, aún con ecos de su tono original de chico.

Debe ser un sueño. No hay forma de que él pueda estar aquí. Pensando eso, volteé mi cabeza hacia arriba, sin siquiera molestarme en limpiar mis lagrimas.

Kirito estaba parado allí. Los ojos dentro de esos flequillos negros, mostrando un dolor de profunda pena única en él, me miraron a mí. Miré brevemente esos ojos, y pronto murmuré con un temblor en mi voz.

—... eso no está bien, venir aquí justo ahora. Y yo que también iba a volver a la energética Lisbeth de siempre en solo un poco más.

—...

Kirito dio un paso al frente en silencio; intentó alcanzarme con su mano derecha. Agité mi cabeza un poco, deteniéndolo.

— ¿...Cómo es que encontraste este lugar?

Al escuchar esto, Kirito reflexionó, y apuntó en dirección al centro del pueblo.

—Desde por allá...

En la punta de aquel dedo estaba, muy lejos de aquí, la aguja de la iglesia, construida opuesta a la plaza del portal, sobresaliendo por encima de las olas de edificios.

—Miré por todo el pueblo, y te encontré.

—Je, je.

Mis lágrimas continuaron corriendo en silencio como antes, pero después de escuchar la respuesta de Kirito, una sonrisa flotó en mi boca.

—Eres tan ridículo como siempre, ¿huh?

Incluso esa parte de él... me gustaba. Hasta un punto sin remedio.

Sentí otro arrebato de sollozos más acumularse dentro de mí. Y yo lo contuve frenéticamente.

—Perdona, estoy... bien, ¿ves? Date prisa y regresa con Asuna de una vez.

Al momento que logré decir eso y estaba a punto de darme la vuelta, Kirito continuó con sus palabras:

—Yo...yo quería agradecerte Liz.

— ¿Eh...?

Ofuscada por el inesperado comentario, me quedé mirando su cara.

—...Yo, en el pasado, hubo un tiempo cuando los miembros de mi gremio fueron aniquilados... con eso, decidí que nunca jamás, me volvería a acercar a otros.

Kirito frunció el ceño brevemente, mordisqueándose los labios.

—Eso es el porqué, usualmente, evitaba formar grupo con quien quiera que fuera. Pero, ayer, el momento en que Liz me invito a hacer esa búsqueda, acabo bien por alguna razón. Me pasé pensando todo el día lo extraño que era. ¿Cómo es que yo me encontraba caminando junto a esta persona...?

Me olvide del dolor en mi pecho por un instante, echándole un vistazo a Kirito.

Eso significaba... eso significaba, que yo fui...

—Hasta ahora, sin importar quien preguntara, los rechacé a todos. Cuando aquellos que conocía... no, incluso aquellos cuyos nombres ni siquiera conocía, solo por ver a otros pelear, me congelaba del terror. No podía evitar el solo querer huir. Eso es en su mayoría por qué siempre me he recluido a mi mismo en lo más recóndito de lo más recóndito del frente de batalla, a donde la gente rara vez llegaba... Cuando caímos en ese hueco, yo incluso pensé que sería mejor morir juntos que ser el único que quedara; eso definitivamente no es una mentira.

Él mostró una leve sonrisa. Se sintió como si una ilimitada cantidad de auto-condena yacía profunda dentro, arrebatándome el aliento.

—Pero sobreviviste. Fue inesperado, pero el hecho de que fui capaz de vivir con Liz me hizo realmente feliz. Y, esa noche... cuando me diste tu mano, todo yacía desnudo. La mano de Liz era tibia... esta persona aún está viva, eso fue lo que pensé. Yo, y todos los demás también, nosotros en definitiva no existimos solo con el fin de acoger la muerte algún día; yo creo que vivimos con el fin de seguir viviendo. Así que... gracias, Liz.

—...

Esta vez, una verdadera sonrisa se alzó desde muy en lo profundo de mi corazón. Conducida por una emoción fuerte y misteriosa, abrí mi boca:

—Yo era igual... yo era igual; siempre he estado buscando por eso. Por un algo especial y verdadero, en este mundo. Para mí, esa fue la calidez de tu mano.

De repente, aquella espina de hielo que perforó muy en lo profundo de mi corazón se derritió gentilmente, eso fue similar a como se sentía. Mis lágrimas ya también habían cesado hace algún rato. Por un corto periodo de tiempo, nos quedamos viendo el uno al otro en silencio. Esa sensación que apareció durante la vez que volamos hizo su entrada una vez más, rosando nuestros corazones por un mero instante, y desvaneciéndose.

Fui recompensada. Eso es lo que creí.

Las palabras de Kirito justo entonces envolvieron los fragmentos rotos de mi amor que se habían partido en pedazos, y las sentí hundirse en algún lugar muy en lo profundo de mí.

Con rapidez parpadeé una vez, quitándome de encima las pequeñas gotas, y abrí mi boca para hablar con una sonrisa.

—Esas palabras de hace poco, asegúrate de que Asuna las escuche también. Esa chica también está sufriendo. Ella quiere la calidez de Kirito, después de todo.

—Liz...

—Estoy bien.

Le asentí con la cabeza suavemente, agarrándome de mi pecho con mis manos.

—Esta fiebre va a aguantar por solo un rato más. Así que... por favor, Kirito, acaba con este mundo. Me asegurare de trabajar duro hasta entonces. Pero, cuando volvamos al mundo real...

Sonreí de oreja a oreja con una risa traviesa.

—Iremos directo a la ronda dos con eso.

—...

Kirito sonrió también, dándome una gran aprobación. Luego, ondeó su mano izquierda, abriendo una ventana. Justo cuando me preguntaba que estaba tramando, el «Elucidator» fue removido de su espalda, almacenándola en su inventario. Seguido de eso, manipuló su figura de equipamiento, materializando una nueva espada en su lugar. El «Dark Repulser», la espada blanca llena de mis emociones.

—De ahora en adelante, esta espada será mi compañera. La cuenta será... pagada en el otro mundo.

—Oh, tú lo has dicho. Te va a llegar con un muy buen precio.

A la vez que intercambiábamos risas, chocamos nuestros puños derechos uno contra el otro.

—Bueno, regresemos a la tienda. Asuna debe estar cansada de esperar... Y me está dando hambre también, de todos modos.

Dije eso, y empecé a caminar después de pararme en frente de Kirito. Por una última vez, limpié mis ojos con firmeza, esparciendo lo que quedaba de las lágrimas aún en las esquinas de mis ojos, y ellas se desvanecieron en gotas de luz.

Parte 4 Editar

Hoy se notó mucho más el frio que en otros días,

Entré a mi taller mientras me frotaba las manos. Jalando la palanca de la pared, calenté mis manos cerca del horno que había encendido de inmediato, ardiendo al rojo vivo. Por lo menos los sonidos de golpes secos del molino de agua permanecían iguales, pero el inicio del invierno, que era justo ahora, ya era así de frío. Si la mitad del invierno aún estaba por venir y el pequeño arrollo en la parte de atrás se congelaba, estaba preocupaba acerca que pasaría conmigo.

Medité con fuerza por un corto rato antes de volver a la realidad con un susto, y consulté mi agenda. Todavía había ocho objetos apilados en la lista de órdenes para entregarse hoy. El día muy pronto llegaría a su fin si no me apuraba a acabarlos.

La primera orden era una espada recta de una mano de la categoría de peso ligero. Ojeé por mi lista de lingotes, escogiendo poco después uno que tenia una buena relación entre el presupuesto y el rendimiento, y lo arrojé dentro del horno.

Para este punto en el tiempo, mi maestría con el martillo había incrementado, e incluso puse mis manos en algunos nuevos metales, así que he sido capaz de sacar constantemente armas de alto nivel. Seleccionando un tiempo en cuanto el fuego se había calentado a una temperatura adecuada, puse el lingote sobre el yunque. Preparando el martillo, lo dejé caer con gran vigor.

Pero, ahora que hablábamos de espadas rectas de una mano... ninguna sola espada era capaz de exceder aquella espada en particular que forjé en el verano pasado de este año. Ese hecho era frustrante, y al mismo tiempo, un alivio.

Esa espada que tenía enterrados fragmentos de mi corazón estaba probablemente arrasando energéticamente con todo a través del muy lejano frente de batalla nuevamente hoy. Aunque de hecho, cada tanto tiempo, la atiendo en esta misma piedra de afilar frente a mis ojos, a diferencia de armas normales, la transparencia de la hoja parecía incrementar con el uso. Por alguna razón, no se parecía a los consumibles numéricos que se acababan tarde que temprano; se sentía más como que se rompería en pedazos una vez que su deber fuera a ser cumplido... eso fue lo que predije.

Pero bueno, eso probablemente era aún un futuro que no estaría aquí muy pronto. La línea frontal estaba ahora en el septuagésimo quinto piso. Esa espada aún tendría que trabajar por mucho más tiempo. En la mano diestra de esa persona... la mano de Kirito.

Para cuando me percaté, se veía como que ya había lo terminado de golpear por el requerido número de veces; el lingote empezó a cambiar su forma y brilló con una luz roja. Observé este mágico instante pasar aguantando el aliento, y tomé la espada que pronto apareció para examinarla.

—... Promedio, creo.

Murmurando así, la coloqué sobre la mesa de trabajo. Sin retraso alguno, empecé a tomar el siguiente lingote. Esta vez era un hacha de dos manos, con enfoque en su alcance...

Mucho tiempo después del inicio de la tarde, de alguna manera logré terminar todas las órdenes, y me paré. Moviendo mi cabeza de un lado al otro en círculos, estiré mi cuerpo con vigor. Al momento que tomaba un respiro de alivio, una pequeña foto colgando de la pared entró a mi vista.

Haciendo una seña de paz mientras estábamos abrazadas, Asuna y yo. Al lado de Asuna, parado un escalón más abajo, estaba Kirito con una sonrisa torcida. Fue tomada en frente de este edificio. Alrededor de hace medio año... cuando llegaron las noticias de la boda de los dos.

No importa quien te lo fuera a preguntar, esos dos desde luego que estaban hechos el uno para el otro, pero llegar a esa meta les tomó eventualmente toda la mitad de un año. Me estaba impacientando, e intenté meter mi nariz en su relación de varias maneras, y cuando por fin fui informada de las noticias de su boda al final, estaba muy feliz por ellos. Pero aun así... sentía un minúsculo dolor desgarrador.

Aún veo lo que pasó esa noche en mis sueños. Recordando esa única noche de ensueño que brilló como una humilde gema dentro de estos dos años con apenas algún altibajo.

—...Aun así...

Eso ciertamente fue asombroso, Lo murmuré de este modo en mi corazón, y tracé con suavidad la foto con mi dedo. Aun cuando me consideraba a mí misma como una realista racional, el pensar que tuviese un carácter tan poco reservado era algo que ni siquiera yo había notado para nada.

—Siempre te había amado, hasta el final.

Dándole una palmadita firme a cierto punto en la foto, cambié mis pensamientos. Preguntándome si podría hacer una comida simple para mi tardío almuerzo, o quizás comer afuera por primera vez en un tiempo, pisé fuera de mi tienda... fue entonces que pasó.

Un efecto de sonido que nunca había escuchado hasta ahora resonó con mucho ruido desde arriba; un sonido semejante a un despertador de campanas... volteé de inmediato al techo, pero parecía que el sonido provenía de mucho más alto, retumbando desde la dirección de los pisos superiores.

Estaba a punto de salir corriendo apresuradamente, cuando sucedió algo que me sorprendió aún más. Aunque la razón detrás de esto era obvia, la cajera NPC, quien estaba parada tras el mostrador, sin necesitar ni un solo día de descanso desde la apertura de la tienda, de repente se desvaneció sin hacer un solo ruido.

—¡¿...?!

Parpadeé mis ojos, y me quedé viendo al espacio donde la chica estaba parada hasta hace poco, pero no había señal alguna de que regresara. La situación estaba poniéndose más y más complicada.

Para mí, quien se abrió paso al exterior tambaleando, una experiencia incluso más extraordinaria hizo que me quedara parada sin mover ni un pelo.

En el fondo del piso superior que se extendía, unos cien metros arriba, justo delante de ese techo gris estéril... gigantescas letras rojas estaban suspendidas, muy pegadas las unas de las otras. Me les quedé viendo absorbida por ellas; las dos líneas en ingles, «Warning», y, «System Announcement», estaban alineadas en un patrón cuadrado.

—Anuncio del... Sistema...

Era una escena que había visto antes. Era imposible que lo hubiera olvidado. Dos años atrás, en el día en que este juego de la muerte inició, el mismo preciso espectáculo apareció detrás de aquel avatar sin cuerpo que anunció el cambio de las reglas a los diez mil jugadores.

Finalmente viendo a mis alrededores después de quedar congelada por varios segundos enteros, noté que muchos otros jugadores, volteando arriba al piso superior mientras estaban parados derechos, justo como yo. Frunciendo el ceño al sentir algo acerca de esta escena, la razón llegó al instante a mi mente.

Por lo general, mientras caminas por las calles, habría NPCs haciendo ventas a domicilio; ni uno solo estaba alrededor. Creo que lo más probable era que desaparecieron al mismo tiempo que cuando la cajera de mi tienda lo hizo, pero... solo ¿por qué...?

De repente, el sonido de alarma se detuvo. Después de un momento de silencio, esta vez, lo que vino fue una delicada voz femenina, con el mismo alto volumen.

[Ahora estaremos anunciando un aviso urgente para todos los jugadores]

Era completamente diferente de la voz del Game Master, Kayaba Akihiko, de dos años atrás, siendo una voz sintética artificial con sonidos de ruidos electrónicos mezclados en ella. Era obviamente un anuncio que llegaba a todo el sistema del juego, pero con casi ninguna presencia de la administración en SAO, esta era la primera vez que oía un anuncio hecho a través de esos medios. Tensé mis orejas para poder escuchar mientras contenía mi aliento.

[El juego ahora entrará a un modo de administración forzado. Todas las apariciones de monstruos e objetos serán suspendidos. Todos los NPC serán despachados. El HP de todos los jugadores quedará fijo a su cantidad máxima.]

¿Un error del sistema? ¿Acaso apareció alguna falla fatal...?

Eso fue lo que pensé por un instante. Mi corazón se encontraba atrapado por la inquietud. Pero en el siguiente momento...

[Tiempo Estándar de Aincrad, noviembre séptimo, catorce-cincuenta-cinco, el juego ha sido completado.]

...Y la voz del sistema lo reporto de esa forma.

¿El juego, ha sido completado?

No pude entender el significado de esas palabras por varios segundos. Los otros jugadores alrededor del mismo modo, estaban quietos con sus caras congeladas. Sin embargo, al escuchar la línea que le seguía, todos ellos saltaron.

[Todos los jugadores cerraran sesión en secuencia. Por favor, sean amables de esperar en su posición actual. Repito...]

Súbitamente, gritos de alegría y enormes ovaciones similares de alegría brotaron. La tierra, no, todo el Castillo Flotante de Aincrad tembló. Todos estaban abrazándose entre ellos, rodando por la tierra, gritando con fuerza con sus manos alzadas hacia los cielos.

Yo no me moví, no dije ni una palabra, estaba simplemente parada en frente de mi tienda. De alguna forma logre levantar mis manos, y cubrieron mi boca.

Así que él lo logró. Él... Kirito lo logró. Con su imprudencia de siempre...

Eso era lo que yo creía. Después de todo, el principal frente de batalla aún se encontraba en el septuagésimo quinto piso, pero con el juego completado de esta manera, este absurdo e irreflexivo acto de temeridad fue definitivamente hazaña de Kirito.

Sentí como si escuchara tenues murmullos cerca de mis orejas.

...Yo, mantuve mi palabra...

—Sí... sí... finalmente, lo lograste...

Con eso, unas ardientes lágrimas se desparramaron desde mis ojos. Sin molestarme por limpiarlas, empujé mi mano derecha a lo alto con todas mis fuerzas, saltando de arriba abajo sin detenerme.

— ¡¡Ooooh!!

Cubriendo mi boca con mis manos, así como alcanzarlo, quien debería estar en los muy lejanos pisos superiores, grité tan fuerte como pude.

—¡¡Nosotros vamos, definitivamente a encontrarnos otra vez, Kirito~!! ¡¡...Te amo!!


Traducción:

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