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La Chica del Rocío del Alba Editar

(Aincrad 22do Piso, Octubre 2024)

Parte 1 Editar

Asuna siempre ha fijado su alarma despertadora a las siete cincuenta.

Si te preguntaras por qué a una hora tan imprecisa, era debido a que la alarma de Kirito sonaba justo a las ocho. Despertar diez minutos de antemano y contemplarlo dormido a su lado, mientras aun se encontraba en la cama, era su pasatiempo.

Esta mañana, Asuna una vez más despertó con el melodioso sonido de los instrumentos de viento de madera y continúo recostada, mirando fijamente el rostro durmiente de Kirito mientras sostenía su cabeza en sus manos.

Hace medio año ella se enamoró. Hace 2 semanas que se volvieron compañeros para completar el juego. Y tan solo seis meros días habían pasado desde que se casaron y se mudaron aquí, dentro del bosque del vigésimo segundo piso. A pesar de ser la más amada, sin duda aún muchas cosas relacionadas con Kirito se encontraba en la oscuridad. Por ejemplo, cuando ella miraba su cara adormilada, ella se volvía poco a poco menos segura de su edad.

Solo un poco antes, debido a la naturaleza indiferente y distante de Kirito, había imaginado que debería ser un poco mayor que ella. Sin embargo, la visión de Kirito en un sueño profundo, exprimía tal ingenua inocencia, que solo podía verse como un joven muchacho, no mayor que ella.

Preguntar por algo como su edad probablemente... no sería un problema. No obstante, irrumpir en asuntos del mundo real era mal visto, y además, los dos ya eran marido y mujer. Más que la edad, conocerse otra vez después de volver al mundo real, intercambiar información desde verdaderos nombres y direcciones hasta detalles de contacto, sería mucho más fiable.

Sin embargo, Asuna no era capaz de decidirse a decir eso en voz alta.

Ella tenía miedo de que después de hablar de cuestiones del mundo real, esta “vida de casados” se sentiría como nada más que un endeble producto de su imaginación. Para la Asuna actual, su única y más importante realidad eran esos gentiles días en este hogar forestal; aunque se volviera imposible escapar de este mundo, con sus cuerpos reales acogiendo a la muerte, todavía estaría satisfecha, al ser capaz de continuar viviendo de esta manera hasta el momento final, falleciendo sin remordimientos.

Eso era el por qué ella no despertaría de este sueño todavía... pensándolo así, Asuna estiró su mano con suavidad y acarició el rostro durmiente de Kirito.

Aun así, sin duda era una infantil cara dormida.

Ciertamente no había ninguna necesidad de dudar de la fuerza de Kirito en ese momento. La extraordinaria cantidad de experiencia acumulada jugando durante el periodo de prueba beta, así como las estadísticas numéricas adquiridas a través de las continuas peleas, y el usar eso eficientemente, su juicio y determinación. Él quizás habrá perdido contra el líder de los Caballeros de la Sangre, Heathcliff «La Espada Sagrada», pero Kirito era el jugador más fuerte del que Asuna tenía conocimiento. Sin importar que tan nefasto se pueda poner el campo de batalla, ella nunca se sentiría nerviosa con él a su lado.

No obstante, a la vez que miraba al acurrucado Kirito estando acostado, de alguna manera, la sensación de que era como un ingenuo y frágil hermano menor hervía dentro de ella, luchando por escaparse de su pecho. La sensación de que ella debía protegerlo.

Respirando gentilmente, Asuna se acercó, cubriendo el cuerpo de Kirito con su brazo. Suavemente susurró.

—Kirito-kun... te amo. Quédate conmigo para siempre, ¿sí?

En ese momento, Kirito tembló un poco, abriendo sus parpados muy despacio. La pareja intercambio miradas, con sus caras justo de frente la una de la otra.

—¡¡Waa!!

Asuna se replegó frenéticamente. Cambiando a una postura de rodillas sobre la cama, habló mientras su rostro se ruborizaba.

—Bu-bue-buenos días, Kirito-kun... ¿Acaso... escuchaste eso de hace poco...?

—Buenos días. ¿Hace poco...? Eh, ¿Acaso sucedió algo?

En frente de Kirito, quien se levantó y respondió mientras ahogaba un bostezo, Asuna sacudió sus manos salvajemente de un lado al otro.

—N-no, ¡No pasó nada!

Terminando con un desayuno de huevos estrellados con pan de centeno, ensalada y café, y de limpiar la mesa en un par de segundos, Asuna juntó sus manos.

— ¡Bien! ¿Donde jugaremos hoy?

—Oh, tú.

Y Kirito puso una sonrisa pervertida.

—No hables de algo como eso tan abiertamente.

—Pero todos los días han sido muy divertidos, ¿sabes?

Esos fueron los reales y puros pensamientos de Asuna.

El solo recordar traía memorias dolorosas, pero durante el año y medio, desde el tiempo en que se volvió una prisionera de SAO hasta cuando se enamoro de Kirito, Asuna había forjado y endurecido su corazón.

Sacrificando el sueño para fortalecer el nivel de sus habilidades, siendo elegida como la sub- líder del gremio de limpieza, Los Caballeros de la Sangre, se había sumergido dentro de los laberintos a un paso lo bastante rápido como para causar que incluso los miembros a veces se rindieran.

Todo lo que estaba en su corazón era únicamente el completar el juego y escapar; y por ende, ella concluyó con que toda aquella actividad no relacionada con la causa era inútil.

Con esos pensamientos corriendo a través de su mente, Asuna no pudo evitar el lamentar no haber podido tropezarse con Kirito antes. Los días después de haberlo conocido eran tan vibrantes, tan llenos de sorpresas que superaban incluso su vida previa en el mundo real. Si era con él, todo el tiempo gastado aquí podía ser considerado como raras experiencias.

Eso era el por qué Asuna, finalmente siendo capaz de tener un día donde ambos podían pasar tiempo juntos, todos y cada segundo en sí podían ser tomados como una preciosa joya. Quería ir, como una pareja, a más y más lugares juntos, y hablar acerca de muchos temas diferentes.

Asuna puso sus manos en su cintura y habló mientras hacia un puchero.

— ¿Entonces Kirito-kun no quiere ir a algún lugar y jugar?

En respuesta a eso, Kirito sonrió ampliamente y ondeó su mano izquierda, desplegó un mapa. Cambiándolo a modo visible, se lo presentó a Asuna. La disposición de los bosques y lagos del piso se mostraban en éste.

—Justo por aquí.

Lo que fue apuntado era la esquina de un bosque, no muy lejos de su casa.

Siendo uno de los pisos inferiores, el vigésimo segundo piso era naturalmente bastante amplio. Era posible que el diámetro del área completa fuera de hasta ocho kilómetros de largo. Un colosal lago existía en el centro y en la costa sur yacía el pueblo principal, la “Aldea Coral”. En la costa norte estaba el laberinto. El resto del área estaba cubierta de hermosos bosques coníferos. La pequeña casa perteneciente a Asuna y Kirito estaba en un área en el borde sur del piso, y lo que Kirito se encontraba apuntando en este momento estaba al noreste, aproximadamente a dos kilómetros de lejanía.

—Bueno, es acerca de un rumor que escuche ayer en la aldea... en esta parte, donde el bosque se pone más espeso... “eso” parece salir.

— ¿Hah?

A la sutil sonrisa de Kirito, Asuna le respondió dudosamente.

— ¿Qué sale?

—... Un fantasma.

Quedando sin habla por un momento, preguntó tímidamente.

—... Quieres decir, ¿un monstruo del tipo astral? ¿Algo como un espectro o una banshee?

—Nop, este es real. Un jugador... es decir, un espíritu humano. Aparentemente femenino.

—Aah...

Asuna hizo una mueca involuntariamente. Para temas como este, Asuna estaba segura de ser peormente afectada que una persona promedio. Se le daban lo bastante mal como para inventar cualquier excusa con tal de no ir a completar el laberinto del viejo castillo, que se extendía sobre el sexagésimo quinto y el sexagésimo sexto piso, famoso por su tema de horror.

—Pe-pero verás, esto es el mundo virtual de un juego. Algo como... la aparición de un fantasma, algo como eso nunca podría pasar.

Forzándose a sí misma a mantener su sonrisa, comenzó a protestar con vehemencia.

—Que tan cierto es eso, me pregunto...

Pero Kirito, quien sabía que Asuna era débil contra los fantasmas, continúo entusiasmado a la ofensiva.

—Por ejemplo... un jugador que murió dejando cosas sin cumplir, poseyendo el Nerve Gear que aún tiene pegado y prendido... vagando por el campo, noche tras noche...

— ¡Ya deten—!

—Buajaja, perdón por eso, fue solo una mala broma. Bueno, dudo que un espíritu realmente aparezca, pero si vamos a ir a alguna parte, es mejor que sea al lugar con la mayor oportunidad de que pase algo interesante, ¿cierto?

—Aaah...

Haciendo un puchero con sus labios, Asuna desvió su mirada al exterior de la ventana.

A pesar de que el invierno llegará pronto, el clima en serio que era bueno. La luz solar parecía cálida y gentil, lloviendo a chorros sobre el césped del jardín. Un tiempo de lo más inadecuado para eventos tales como la aparición de un fantasma. Debido a la forma en que Aincrad estaba construido, aun cuando era imposible ver el sol directamente por excepción de temprano por la mañana y al anochecer, gracias a la adecuada iluminación ambiental, el campo se encontraba vívidamente alumbrado.

Asuna se dio la vuelta de regreso a Kirito y le respondió, con su cabeza sostenida muy en alto.

—Muy bien, vamos. Para demostrar que no hay manera de que algo como un fantasma pueda existir en verdad.

—Y no se diga más...Si no lo encontramos hoy, la próxima vez iremos en mitad de la noche, ¿sí?

—¡¡Ni lo sueñes!!... No haré nada de comida para un abusivo como ese.

—Gah, tacha eso. No escuchaste nada.

Dándole a Kirito una última mirada con el ceño fruncido, Asuna irrumpió en una amplia sonrisa y rio.

—Bien, acabemos con los preparativos. Estaré asando el pescado, así que Kirito-kun, corta el pan, ¿bien?

Rellenando rápidamente una lonchera con hamburguesas de pescado, eran las nueve en punto de la mañana cuando salieron de la casa.

Pisando el césped en el jardín, Asuna se dio la vuelta de regreso a Kirito y hablo:

—Oye, déjame montarme en tus hombros.

— ¡¿Qué te deje montar en mis hombros?!

Kirito reacciono frenético, devolviendo la pregunta.

—Es que, estar siempre viendo desde la misma altura se vuelve aburrido. Debería ser pan comido con el parámetro de fuerza física de Kirito-kun, ¿cierto?

—Bien, eso podría ser verdad... cielos, ¿pues qué edad tienes...?

— ¡La edad no tiene nada que ver en esto! ¿No está bien? No es como si alguien estuviera viendo.

—Es-está bien, supongo...

Atónito, Kirito se puso en rodillas con su espalda vuelta hacia Asuna mientras sacudía su cabeza. Levantando su falda, ella puso sus piernas sobre los hombros de Kirito.

—Ahí está. Pero, me asegurare de golpearte si miras atrás, ¿bien?

— ¿Acaso no estás siendo poco razonable...?

Gruñendo por la situación, Kirito se alzó hábilmente, resultando en una elevación instantánea en el punto de vista.

— ¡Waa! Mira, ¡Incluso puedes ver el lago desde aquí!

—¡¡No puedo verlo!!

—Entonces lo haré por ti más tarde también.

—...

Poniendo sus manos en la cabeza de Kirito, quien estaba decaído por el agotamiento de los eventos actuales, Asuna habló.

—Ahora, ¡es tiempo de zarpar! ¡Con rumbo al noreste por el norte!

Riendo felizmente abordo de los hombros de Kirito, quien continuaba caminando hacia adelante, a Asuna le fue posible percibir cuan preciosos eran estos días, siendo capaces de vivir juntos. Podía creer de todo corazón que este era el tiempo en que se había sentido más “viva” de todos los diecisiete años de su vida.

Caminando por el sendero... bueno, Kirito era el único que en verdad estaba haciendo todo el esfuerzo, pero... Cerca de diez minutos después, uno de los numerosos lagos que pintaban el vigésimo segundo piso finalmente apareció. Quizás atraídos por el buen clima, ya había varios jugadores quienes estaban ahí desde temprano, navegando en el lago, con señuelos colgando en el agua. El sendero seguía el borde del lago, ascendiendo, a bastante distancia de la orilla del lago. Pero a medida que se acercaban, los jugadores que les notaron se voltearon y les saludaron con la mano. Parecía que todos los que les vieron les sonrieron e incluso algunos se rieron con ganas.

—...¡¡Esto no es como si nadie nos esté mirando, en absoluto!!

—Ajaja, así que había gente por aquí... Oye, Kirito-kun, salúdalos también.

—De ninguna manera haré eso.

Y a pesar de sus quejas, Kirito no mostraba señal de querer bajarla. Asuna entendió que en realidad estaba divertido por este cambio de eventos.

El sendero pronto se ladeo cuesta abajo, hacia la derecha, dirigiéndose al interior del profundo bosque. Zigzagueando a través del espacio entre los enormes arboles coníferos que se asemejaban a cedros, alzándose sobre todo lo demás, paseaban alegremente. El susurro de las hojas, el murmullo de un riachuelo, el cantar de los pajaritos. Todos esos sonidos servían como complementos para el escenario boscoso, teñido en los colores del otoño.

Asuna volteo sus ojos hacia las copas de los arboles, que se encontraban más cerca de ella que de costumbre.

—Los árboles en verdad son grandes... Oye, ¿crees que puedas treparlos...?

—Hmm... hmm...

En respuesta a la inquisitiva de Asuna, Kirito pensó al respecto por un rato.

—Es probable que este dentro de los límites del sistema... ¿Quieres intentarlo?

—Nah, dejémoslo para la próxima...Pero hablando de trepar.

Asuna estiró su cuerpo mientras montaba sobre los hombros de Kirito y miró hacia los bordes exteriores de Aincrad, a través de los espacios entre los árboles.

—Esas cosas por los bordes, las que se ven como soportes, están conectadas todo el camino hasta el siguiente piso, ¿cierto? Me pregunto... ¿Qué pasaría si las escaláramos?

—Ah, intente eso antes.

— ¡¿Eeh?!

Encorvando su cuerpo, se volteó y miró a Kirito.

— ¿Por qué no me invitaste también?

—Bueno, eso fue de cuando aún no nos conocíamos así de bien.

— ¿Qué? Eso es solo porque Kirito-kun seguía escapándose.

—... ¿De-de verdad hacia eso?

—Así es. Siempre intentaba invitarte, pero ni siquiera estabas dispuesto a acompañarme por un té.

—E-eso fue... bu-bueno, dejando eso de lado.

Encarrilando la conversación, que había empezado a tomar un giro extraño, de regreso al tema original, Kirito continuó.

—Si lo fueras a juzgar basándote únicamente en los resultados, fue un fracaso. Escalarlo por las partes donde las rocas estaban más escarpadas fue sorpresivamente fácil, pero después de escalar por eso de unos ochenta metros, me salió un mensaje de error, diciéndome, “no puedes ir más allá de esta área” y me puse de malas.

—Ajaja, así que tal y como se esperaba, hacer trampa no funciona, huh.

—No es cosa de risa. Mis manos se me resbalaron del susto y me caí esplendorosamente...

— ¡¿E-eh?! ¿Qué por lo general no morirías por algo como eso?

—Sí. Pensé que estaba perdido. Si hubiese sido otros tres segundos más lento con ese Cristal de Teletransporte, me hubiera convertido en un nuevo recluta en la lista de jugadores muertos en acción.

—Cielos, eso fue peligroso. Asegúrate de no repetirlo, ¿Bien?

— ¡Eso es lo que yo quería decir!

Deambulando mientras intercambiaban su conversación sin sentido, el bosque se volvía cada vez más denso. Incluso los gritos de las elusivas aves alrededor, así como la luz del sol, que se filtraba a través de las copas de los arboles, empezaron a desvanecerse.

Cuando Asuna estaba volteando a ver a sus alrededores una vez más, preguntó a Kirito.

—Oye, ese... lugar en ese rumor, ¿hacia dónde es exactamente?

—Bueno, esta por...

Kirito ondeo su mano, orientándose en el mapa.

—Ah, estamos bastante cerca. Llegaremos en unos pocos minutos.

—Hmm... oye, acerca de este caso, ¿había algún detalle al respecto?

En realidad no quería oír del asunto, pero el no saber nada la ponía igual de inquieta, instigándola a preguntar.

—Bueno, mas o menos una semana atrás, un jugador carpintero pareció haber venido por aquí para reunir algunos troncos. La madera que puede ser recolectada de este bosque es de bastante buena calidad, y mientras el jugador estaba absorto en la tarea, se puso oscuro... Él se apresuró por regresar, pero cubierto por las sombras de los arboles...vio una blanca visión fugaz.

—...

Esto ya era el límite de Asuna, pero Kirito continuo sin piedad alguna.

—El jugador se puso nervioso pensando que era un monstruo, pero aparentemente, no lo era. Era un humano, o más bien, una pequeña niña, como él la había descrito. Largo cabello negro en prendas blancas. Caminando lentamente hacia la arboleda. Si eso no era un monstruo, solo podía ser una jugadora, pensó el jugador, mirándola con detenimiento.

—...

—Pero no había un cursor.

—Ee...

Un suave grito se escapó involuntariamente de la garganta de Asuna.

—No hay manera de que eso sea posible. A pesar de que pensó eso, el jugador se acercó. E incluso le hablo. Al hacerlo, la niña ceso todo movimiento... y se dio vuelta hacia él poco a poco.

—E-es-so e-es s-su...

—Entonces, el hombre finalmente lo notó. La niña, como la luz lunar brillaba en sus ropas blancas, los arboles a su lado...podían ser vistos justo a través de ella.

— ¡¡—!!

Ahogando un grito, Asuna se sujetó con fuerza del cabello de Kirito.

—Será mi fin si se da la vuelta, pensó él y corrió. Cuando finalmente se alejó lo bastante para ver la luz de la aldea, él supuso que estaba a salvo y se detuvo... respirando con dificultad, se volteo a ver atrás...

— ¡¿—a?!

—Y no había nadie ahí. Y vivió feliz por siempre.

—... ¡¡K-Ki-Kirito-kun, eres un idiota—!!

Bajando de un salto de los hombros de Kirito, Asuna levantó su puño, preparándose en serio para soltarle un puñetazo contra su espalda... en ese mismo momento.

Muy adentro de las profundidades del bosque, sombrío, a pesar de ser medio día, a cierta distancia de la pareja, algo blanco les espiaba desde el lado de un tronco de los arboles coníferos.

Asaltada por un aura espeluznante, Asuna se congeló del miedo. Aunque no tanto como Kirito, las habilidades de percepción de Asuna también estaban bastante bien refinadas con la experiencia. Activando pasivamente el uso de la habilidad, podía mejorar la claridad de lo que se enfocara.

Algo blanco aparentaba estar revoloteando en el viento. No era una planta. Ni una roca. Sino ropa. O puesto a detalle, era un vestido de una pieza con líneas distintivas. Y asomándose por el dobladillo del vestido había dos delgadas y largas... piernas.

La chica se quedó quieta. Casi como Kirito la había descrito, era una niña vestida con un vestido blanco de una pieza, inmóvil, observando en silencio a la pareja.

Sintiéndose débil a medida que su conciencia se le escapaba, Asuna más o menos logró abrir su boca. Dejando salir un susurro áspero.

—Ki... Kirito-kun, por allá.

Kirito siguió rápidamente la mirada de Asuna. Y de inmediato, él también, se congeló.

—Es-esto tiene que ser una mentira...

La niña no se movió. Parada cerca de diez metros lejos de la pareja, su mirada estaba fija sobre ellos. En ese mismo momento, Asuna se preparó, pensando que ella definitivamente se desmayaría si la niña se acercara aunque fuera un poco.

El cuerpo de la niña se tambaleo... temblorosamente. Como una muñeca mecánica que se quedo sin energía, ella cayó al suelo, sin ningún movimiento diferente de un ser viviente. Un ligero ruido sordo resonó con gentileza.

—No hay...

En ese instante, Kirito entrecerró sus ojos.

—¡¡No hay manera de que algo como eso sea un fantasma!!

Y corrió mientras gritaba.

— ¡Es-espera, Kirito-kun!

A pesar de las plegarias por que se detuviera de parte de Asuna, quien quedó atrás, Kirito se apuró a donde la niña caída, sin siquiera mirar atrás.

—¡¡Oh dios!!

Asuna se paró con reticencia y fue tras él. Aun cuando su corazón seguía temblando, nunca había oído hablar de un fantasma que pudiera desmayarse y caer. Eso no podía ser ninguna otra cosa más que un jugador.

Atrasada por varios segundos, al alcanzar la sombra bajo el árbol conífero, encontró a la niña ya acunada dentro de los brazos de Kirito. Estaba todavía inconsciente. Sus ojos, sombreados por unas largas pestañas, aun estaban cerrados, con sus brazos colgando débilmente hacia el suelo. Mirándola con todo detenimiento su figura, envuelta en su vestido de una pieza, Asuna confirmó que no era translúcida en modo alguno.

— ¿Se-se encuentra bien?

—Hmm...

Kirito habló, dándole un vistazo a la cara de la niña.

—Bueno, para ser franco... No hay necesidad de respirar en este mundo, y los corazones tampoco laten...

Dentro de SAO, la mayoría de las funciones fisiológicas de los humanos pueden ser reproducidas, pero son omitidas. Es posible tomar un respiro deliberadamente, junto con la sensación del aire fluyendo a través de tus vías respiratorias, pero los avatares no tienen la necesidad de respirar de manera subconsciente y no lo harán. De igual forma, para el latido del corazón, a pesar de que la sensación de que este late más fuerte con la tensión o la emoción, no había forma de sentir el de otros.

—Pero aun así, ella no se está desvaneciendo... así que debería seguir con vida, me imagino. Pero esto... ciertamente es extraño.

Terminando su comentario, Kirito inclino su cabeza al lado.

— ¿Qué es lo extraño?

—Ella no puede ser un fantasma, viendo que puedo tocarla de esta forma. Pero aun así, el cursor... no está saliendo...

—Ah...

Asuna una vez más concentró su vista en la figura de la niña. Sin embargo, el cursor de color que definitivamente aparecería cuando objetos dinámicos en Aincrad, tales como los jugadores, monstruos, o incluso NPC, eran apuntados, no lo hizo esta vez. Este era un fenómeno que nunca había sucedido hasta ahora.

— ¿Tal vez sea, un bug, o algo como eso?

—Es probable que sí. En una situación como esta, uno por lo general llamaría por un GM en un juego de red común y corriente, pero no hay ningún GM en SAO... aun así, no es solo el cursor. Para una jugadora, se ve demasiado joven.

Eso era verdad. El cuerpo sostenido por los brazos de Kirito era inusitadamente pequeño. No parecía ser mayor a los diez años de edad. Se suponía que había una restricción de edad mientras configurabas el Nerve Gear, antes de siquiera poder registrarte, prohibiendo a los niños, probablemente por debajo de los trece años, de ser capaces de usarlo.

Asuna estiro su mano con suavidad, cepillando la frente de la niña. Se sintió ligeramente fría y suave al tacto.

— ¿Por qué hay... una niña, así de joven, en SAO...?

Mordiendo con firmeza sus labios, Kirito habló a la vez que se levantaba.

—Por el momento, no podemos simplemente abandonarla. Deberíamos ser capaces de descubrir algo cuando ella despierte. Hay que llevárnosla de regreso con nosotros.

—Si, tienes razón.

Kirito se levantó mientras sostenía a la pequeña en sus brazos. Asuna dio una rápida mirada a sus alrededores, pero al ser incapaz de encontrar nada además de un gran tocón pudriéndose, no logro descubrir la razón de la presencia de la muchachita en esa área.

Corrieron casi todo el camino, pero la niña no recuperó su conciencia, incluso después de que salieron del bosque y regresaron a la casa. Recostándola sobre la cama de Asuna y cubriéndola con una manta, se sentaron juntos en la cama adyacente, perteneciente a Kirito.

Hubo una quietud momentánea en el aire, antes de que Kirito rompiera el silencio con toda tranquilidad.

—Bien, si hay algo de lo que podemos estar seguros, es de que ella no es un NPC ya que la pudimos traer hasta aquí.

—Si... eso es cierto.

Los NPC bajo el control del sistema tienen sus posiciones fijas dentro de un cierto rango de coordenadas y, por lo tanto, no pueden ser movidos acorde a los deseos de los jugadores. Si intentaban tocarlos o sostenerlos, la ventana de reporte de abuso podría ser disparada dentro de unos segundos, dándoles una dolorosa descarga y mandándolos a volar.

Asintiendo un poco a la aprobación de Asuna, Kirito siguió con sus deducciones.

—Además, tampoco podría ser la apertura de algún tipo de búsqueda. Si ese fuera el caso, la ventana debería haberse actualizado al momento en que la tocamos... en otras palabras, esta niña debería ser una jugadora, que se perdió... o al menos, esa debería ser la conclusión más razonable.

Desviando su mirada rápidamente en dirección a la cama, él continúo.

—Sin un cristal a la mano, y quizás sin siquiera saber cómo moverse en el lugar, creo que ella nunca se había venturado a salir al campo, y solo se quedo dentro de la «Ciudad del Inicio». No sé por qué viajo hasta un lugar como este, pero en la Ciudad del Inicio, podríamos encontrar a alguien que la conozca... quizás incluso ahí podrían estar sus padres o guardianes.

—Sí. Pienso igual. No creo que una pequeña tan joven como ella podría siquiera entrar por sí misma. Debió haber venido con su familia o alguien similar... aunque en verdad espero, que ellos estén a salvo.

Con un esfuerzo aparente en esa ultima línea, Asuna se volteo de frente a Kirito.

—Oye, se recuperará, ¿verdad?

—Ah. Si no ha desaparecido todavía, aun tendría que estar conectada al Nerve Gear. Su condición debería ser semejante a estar dormida. Así que por eso, tarde o temprano, ella despertara... Eso creo.

Asintiendo con la cabeza vigorosamente, las palabras de Kirito estaban teñidas con esperanza.

En cuanto Asuna se levantó, se arrodilló al lado de la cama donde la muchachita estaba durmiendo, y extendió su mano derecha, acariciando con gentileza la cabeza de la pequeña.

Ella claramente era una niña hermosa. Más que una chica humana, su presencia podría decirse estar más cerca a la de una hada. Su complexión era similar a la composición del alabastro, delicado y blanco como la nieve. Su largo cabello negro brillaba con elegancia, y con sus rasgos de apariencia exótica, ella sin lugar a dudas sería encantadora si fuera a abrir sus ojos y sonreír.

Kirito se acercó también, agachando su cuerpo al lado de Asuna. Estirando tímidamente su mano derecha, peinó el cabello de la niña.

—No parece que tenga diez... ¿Quizás alrededor de ocho?

—De ser así... ella es la jugadora más joven que haya conocido.

—Eso es verdad. Una vez me encontré con una domadora de bestias antes, pero incluso ella tenía por alrededor de unos trece años de edad.

Reaccionando instintivamente a algo de lo que ella nunca había escuchado, Asuna fijo su mirada en Kirito.

—Hmm, así que tenías una linda amiga como esa, huh.

—Ah, solo intercambiamos correos de vez en cuando... n-no, eso es todo, ¡No hay nada más que eso!

—Me pregunto. Kirito-kun es torpe, después de todo.

Y volteó para otro lado bruscamente.

Como si él sintiera que la conversación tomaba rumbo hacia una dirección extraña. Kirito se levantó y habló.

—Ah, ya es muy tarde. Vallamos a comer.

—Acerca de esa historia, después me aseguraré de explicarte claramente todos los detalles más tarde, bien.

Mirando a Kirito una vez más, Asuna también se puso de pie, riendo mientras decidía hacer el tema a un lado por el momento.

—Bien, comamos lo que está en la lonchera. Iré a hacer un poco de té.

La tarde de finales del otoño transcurrió pacíficamente, e incluso llegó la hora para que la luz carmesí, que les inundaba desde el sol en el borde externo, se desvaneciera, pero la niña aun no despertaba de su letargo.

A la vez que las cortinas fueron cerradas y la lámpara en la pared encendida, Kirito casualmente había regresado de su viaje a la aldea. Sacudiendo su cabeza en silencio, transmitió el fracaso en encontrar alguna pista sobre la pequeña.

Al no estar en el mejor de los humores para disfrutar una cena animada, la pareja opto por un refrigerio sencillo de sopa y pan, y Kirito comenzó su tarea después de buscar en los distintos tipos de periódicos que había comprado.

A pesar de que se les conoce como periódicos, resultaban diferentes a aquellos del mundo real, pedazos de papel atados entre sí, pero en su lugar, era simplemente una sola pieza de pergamino, con un tamaño similar a la de una revista. Es representado de una manera similar a la pantalla de la ventana del sistema, y al editarlo como un sitio web, puede ser usada para organizar y mostrar la información acumulada.

Los contenidos también, eran idénticos a un sitio de tutoriales administrado por jugadores, comprendiendo varios temas: noticias, manuales de principiantes, FAQ, una lista de objetos, etc. Dentro de esos, también estaba una de Perdidos y Encontrados / sección de Preguntas y Respuestas, donde la pareja fijó su atención. Pensaron que había una posibilidad de que alguien estuviera buscando una niña. Pero...

—... ¿Nada, eh?...

—Nada, huh...

Gastando diez minutos para revisar el periódico entero, los dos intercambiaron miradas y aflojaron la tensión sobre sus hombros. No había nada más que ellos pudieran hacer más que esperar por que la niña finalmente despertara y explicara las circunstancias.

En una noche normal, ambos se quedarían despiertos hasta tarde teniendo conversaciones sin significado, jugando juegos simples, algunas veces incluso dando una caminata nocturna, o un sin número de otras actividades que ellos hacen en más raras ocasiones, pero ninguno estaba de humor para hacer algo esta noche.

—Hay que irnos a dormir.

—Hmm. Supongo que sí.

Asuna reconoció las palabras de Kirito con un asentir de su cabeza.

Apagando las luces de la sala de estar, se dirigieron al dormitorio. Como la niña estaba ocupando una de las camas, tendrían que dormir juntos... bueno, ese ya había ocurrido cada noche, pero... y se cambiaron a sus pijamas con rapidez.

La lámpara en el dormitorio también estaba apagándose, y la pareja se recostó en la cama.

Kirito ciertamente poseía varias habilidades extrañas y únicas y parecía ser que la de caer dormido como tronco estaba incluida entre ellas. Cuando Asuna se sintió con ganas de querer hablar y volteó; ya estaba ahí el regular sonido de la respiración durante el sueño.

—Oh dios.

Murmurando suavemente su desaprobación, se volteó hacia el otro lado, de frente a la cama donde la muchachita estaba durmiendo. En la pálida oscuridad azul, la pequeña de cabello negro aun estaba tan profundamente dormida como antes. Aunque nunca había hecho un esfuerzo consiente por pensar acerca del pasado de la niña, sus pensamientos de poco en poco divagaron en esa dirección mientras la continuaba observando.

Si ella había estado viviendo hasta ahora con un guardián, como sus padres o hermanos, eso estaría bien. Sin embargo, en el caso de que ella haya venido sola a este mundo y había gastado esos dos años en el terror y el aislamiento... para una pequeña de apenas ocho o nueve años de edad, esos días debieron ser insoportables. Si ella estuviera en esa situación, probablemente no habría sido capaz de mantener su cordura.

No será que... Asuna salto hacia la peor conclusión posible. Quizás, la razón por la que ella estaba deambulando en ese bosque y cayó inconsciente fue debido a algún problema causado por la condición de su mente. Por supuesto, no había psiquiatras en Aincrad; tampoco había ningún administrador del sistema de quien buscar ayuda. La predicción más optimista para la terminar el juego aun estaba al menos a medio año de distancia, y de todas formas nada podía ser logrado con solo el esfuerzo de Asuna y Kirito. Debido al hecho de que ambos actualmente estaban ausentes del frente de batalla, el número de jugadores a su nivel seria reducido en dos, y crear un grupo balanceado seria más difícil también.

Sin importar que tan profundamente estuviera sufriendo la chica, ella no tenía la habilidad de salvarla... Dándose cuenta de eso, Asuna fue golpeada por un dolor agonizante en su pecho. Inconscientemente abandonó la cama y se movió al lado de la pequeña durmiente.

Cepillando el cabello de la muchachita por un corto momento, Asuna retiró la manta con suavidad y se recostó a su lado. Con sus dos brazos, abrazó con fuerza su pequeño cuerpo. Aun cuando la niña no se movió ni una sola pulgada, su expresión pareció suavizarse, y Asuna le susurró muy bajito.

—Buenas noches. Sería lindo, si mañana despertaras...

Parte 2 Editar

Bañada en la blanca luz matutina, una gentil tonada fluyó dentro de la somnolienta conciencia de Asuna. Era su alarma despertadora con el sonido de un oboe tocando. Envuelta por la vaga sensación de estar a punto de despertar, Asuna se sumergió dentro de la melodía, de alguna manera llena de nostalgia. Dentro de poco, los refrescantes ecos de los instrumentos de cuerda, encabezado por el ritmo del clarinete fluyendo sobre los demás, en conjunto a una tenue voz tarareando...

— ¿Tarareando?

Ella no era la cantante, por lo que Asuna abrió sus ojos de golpe.

Dentro de sus brazos, la niña de cabello negro mantenía sus parpados cerrados... Tarareando en conjunto con la melodía de la alarma de Asuna.

La chica no falló ni una sola nota. No obstante, eso era imposible. Como Asuna había puesto la alarma a ser audible solo para ella, no había posibilidad de que alguien pudiera lograr una hazaña tal como cantar en conjunto con la melodía dentro de su mente.

De todos modos, Asuna decidió dejar esa duda de lado por ahora. Más importante que eso...

—Ki-Kirito-kun, oh por dios, ¡¡Kirito-kun!!

Sin moverse una pulgada, llamó a Kirito, durmiendo en la cama de atrás. Pronto hubo señas de Kirito murmurando suavemente mientras despertaba.

—... Días. ¿Pasó algo?

— ¡Apúrate y ven!

Los silenciosos crujidos de las tablas del piso. Desplazando su mirada sobre Asuna encima de la cama, Kirito ensanchó sus ojos también de inmediato.

— ¡¿Esta cantando...?!

—S-Sí...

Asuna agitó suavemente a la chica en sus manos y le llamó.

—Oye, despierta... abre tus ojos.

La niña dejó de mover sus labios. Poco después, sus largas pestañas temblaron débilmente, y se alzaron muy despacio.

Con unos llorosos ojos negros, miró directamente dentro de los ojos de Asuna, justo frente a ella. Parpadeando varias veces, abrió sus casi descoloridos labios solo un poco.

—Aa... uu...

La voz de la niña resonó, como las delicadas vibraciones de la plata, un hermoso sonido fugaz. Asuna se sentó, aun sosteniendo a la chica.

—... Gracias al cielo, despertaste. ¿Sabes algo acerca, bueno, qué fue lo que te pasó?

Cuando le habló, la niña mantuvo su silencio por varios segundos, meneando su cabeza en movimientos pequeños y cortos.

—Ya veo... ¿Cuál es tu nombre? ¿Puedes decirlo?

—Nom... bre... Mi... nombre...

Cuando la niña inclinaba su cabeza, un mechón de su brillante cabello negro cayó sobre su mejilla.

—Yu... i. Yui. Ese es... nombre...

— ¿Así que, Yui-chan? Ese es un bonito nombre. Yo soy Asuna. Y esta persona es Kirito.

Mientras Asuna volteaba, la chica que se llamó a si misma Yui siguió el ejemplo y desplazó su vista. Mirando alternadamente a Asuna y Kirito, quien estaba medio inclinado hacia adelante, la niña abrió su boca.

--A... una. Ki... to.

Con sus labios tambaleando, hablaba con sonidos desarticulados. Asuna sintió que sus miedos de la noche anterior regresaban. La apariencia externa de la chica era de al menos ocho años de edad; si fueras a considerar el tiempo que había pasado desde que inicio sesión, su edad real debería haber alcanzado alrededor de diez años ahora. Pero las temblorosas palabras de la niña, fueron como si vinieran de un infante quien recién acababa de tomar conciencia.

—Oye, Yui-chan. ¿Por qué te encontrabas en el vigésimo segundo piso? ¿Estarán tu padre, o tu madre quizás, en algún lugar cercano de aquí?

Yui desvió sus ojos al suelo y se hundió en el silencio. Guardando silencio por un momento, agitó su cabeza de un lado para otro.

—No lo... sé... no... sé... nada...

Después de haber sido sentada sobre la silla en la mesa del comedor y que se le fue ofrecido un poco de leche tibia y dulce, la niña sostuvo la taza a la altura de su pecho con ambas manos y empezó a sorber de ella. Manteniéndola vigilada de reojo, Asuna decidió discutir la situación con Kirito a una distancia alejada de la chica.

—Oye, Kirito-kun. ¿Qué piensas al respecto...?

Kirito mordisqueó sus labios con una seria expresión, pero pronto hablo, con su cara desalentada.

—No... parece tener recuerdos. Pero, con esas reacciones... es como si su mente estuviera... dañada o...

—Si... también pienso así, huh...

—Maldición.

El rostro de Kirito se distorsionó, aparentemente al borde de las lágrimas.

—En este mundo... he visto muchas cosas horribles... pero esto es... lo peor. Esto es simplemente demasiado cruel...

Al ver que los ojos de Kirito se volvían llorosos, Asuna sintió algo desbordándose de su pecho también. Y envolviendo sus brazos alrededor de Kirito, ella habló.

—Todo estará bien, Kirito-kun... Si somos nosotros, sin lugar a dudas hay algo... que podamos hacer.

—... Sí. Tienes razón...

Kirito levantó su cabeza sonrió débilmente, poniendo su mano sobre el hombro de Asuna y la regresó a la mesa del comedor. Asuna lo siguió desde atrás.

Moviendo la silla con un sonido ruidoso, Kirito se sentó al lado de Yui e inicio una conversación con una voz energética.

—Aah, Yui-chan... ¿Puedo solo, llamarte Yui?

Levantando su vista de la taza, Yui asintió.

—Ya veo. Entonces, Yui puede solo llamarme, Kirito.

—Ki... to.

—Es, Kirito. Ki, ri, to.

—...

Yui puso una expresión acomplejada y se quedó callada por un momento.

—... Kiito.

Kirito mostró una gran sonrisa y puso su mano en la cabeza de Yui.

—Tal vez eso era un poco difícil. Si quieres puedes, llamarme de la manera que te resulte más fácil.

Yui una vez más reflexionó por un rato. No se movió ni un poco, aun cuando Asuna recogió la taza de la mesa y la volvió a llenar de leche.

Poco después, Yui alzó muy despacio su cara y miró a Kirito, y con mucha timidez, abrió su boca.

—... Papa.

Luego, se volteó a Asuna y dijo.

—Auna es... Mama.

Asuna tembló incontrolablemente. Ella no sabía si la chica les había simplemente confundido con sus verdaderos padres, o quizás... que sus padres no existían en este mundo en lo absoluto, y los quería a ellos en su lugar; pero antes de atender esa sospecha, Asuna trató frenéticamente contener los sentimientos que llenaban su corazón y luchaban por liberarse y asintió con una sonrisa.

—Así es... es Mama, Yui-chan.

Al oír eso, Yui rompió en una sonrisa por primera vez. Bajo su liso flequillo, sus previamente inexpresivos ojos relucieron con chispas, y en ese instante, el color pareció volver a su rostro con rasgos de muñeca.

—... ¡Mama!

Viendo los brazos extendidos hacia ella, Asuna sintió una violenta sacudida de dolor dentro de su pecho.

—Uu...

Conteniendo con todo las lágrimas que amenazaban a desbordarse, de alguna manera logró preservar su sonrisa. Cargó la pequeña figura de Yui de la silla, y al momento que la abrazaba con firmeza, Asuna sintió una sola gota, llena con un remolino de diferentes emociones, derramarse y trazar un hilo en su mejilla.

Al terminar de tomar su leche caliente y comer su pequeño bollo, Yui pareció comenzar a tener sueño de nuevo, como su cabeza comenzó a balancearse de un lado al otro, mientras se sentaba en la silla.

Viendo al estado de la niña mientras se encontraba sentada al lado opuesto de la mesa, Asuna se limpió sus ojos con una temblorosa mano y volteó a mirar a Kirito, a su lado.

—Y-yo...

A pesar de abrir su boca, no era capaz de formar las palabras que quería de manera adecuada.

—Lo siento, es solo que, no tengo idea, acerca de que debería hacer...

Kirito miró a Asuna con ojos comprensivos, pero pronto habló con un suspiro.

—... Hasta que recupere sus recuerdos, quieres quedarte aquí y cuidar de ella, ¿cierto? Esos sentimientos... los entiendo. Me siento igual. Pero aun así... es un verdadero dilema... Si hacemos eso, no podremos regresar a completar el juego por un tiempo, y con eso, el tiempo necesario para liberar a esta pequeña de aquí será retrasado también...

—Sí... Eso es cierto, después de todo...

Poniéndose a un lado, Asuna comenzó a pensar. Sin exagerar, pero la presencia de Kirito como un jugador de limpieza se ubicaba muy por encima de todos los demás, proveyendo mapas de las áreas transitables en el laberinto, en una calidad muy superior a la de muchos gremios destacados, aun cuando él era un jugador solitario. A pesar de habérselo planeado solo a unas cuantas semanas de recién casados, monopolizar a Kirito para ella de esta manera era suficiente para hacerla sentir indicios de culpa.

—Por ahora, solo hagamos lo que podamos.

Mirando hacia donde Yui, quien estaba cabeceando, Kirito continuó sus palabras.

—Primeramente, dirijámonos a la Ciudad del Inicio y veamos si podemos encontrar a los padres o los hermanos de la niña. Con lo que ella resalta como una jugadora, creo que de seguro alguna persona la reconozca.

—...

Era una conclusión natural. Pero Asuna se percató de sus sentimientos de no querer ser separada de la chica, desde su interior. Era la vida donde ella podía estar a solas con Kirito, que incluso había soñado; pero de alguna forma, no tenia objeciones con que se volviera un grupo de tres. Quizás sea porque sentía como si Yui podría ser hija de Kirito y suya... al llegar a ese pensamiento, Asuna se sobresaltó y volvió en sí, sonrojándose hasta las orejas.

—¿...? ¿Qué sucede?

— ¡¡N-no es nada!!

Asuna se volteó hacia Kirito, quien miraba con sospecha, y sacudió su cabeza de un lado al otro.

—E-es verdad. Cuando Yui-chan despierte, vallamos a la Ciudad del Inicio. Y de camino también podemos poner algo en la sección de Preguntas y Respuestas del periódico.

Aun siendo incapaz de ver a Kirito a la cara, Asuna habló con rapidez mientras limpiaba la mesa apurada. Cuando miró en dirección a Yui, profundamente dormida en la silla, quizás solo fue su imaginación, pero su rostro durmiente se veía diferente al de ayer, parecía más tranquilo.

Moviéndola la cama, Yui durmió por la mañana entera, y preguntándose si ella había caído en coma otra vez, Asuna se preocupó nerviosamente; pero por fortuna, se despertó justo cuando los preparativos para el almuerzo fueron completados.

A pesar de que Asuna horneó un pastel de frutas, el cual rara vez hacia, especialmente para Yui, cuando la niña tomó su lugar en la mesa, en lugar del pastel, mostró un mayor interés en un sándwich, rellenado hasta el tope con mostaza, que Kirito estaba mordiendo con toda felicidad, desconcertando a la pareja.

—Ah, Yui, esto está realmente picante.

—Uu... yo quiero, lo mismo que Papa.

—Ya veo. No te detendré si es que ya te decidiste. Todo es una experiencia.

Alcanzándole un sándwich, Yui amplió su menuda boca todo lo que pudo y le dio una mordida sin siquiera una sola señal de titubear.

La pareja sostuvo su aliento mientras la observaban, Yui, masticando la comida con una expresión acomplejada, finalmente logró tragarla de una engullida y puso una alegre sonrisa radiante.

—Yummy.

— Tiene bastantes agallas.

Kirito también sonrió mientras frotaba la cabeza de Yui.

—Pongámonos un reto y tengamos una cena completa de comida súper picante.

— ¡Cielos, no te dejes llevar! ¡No hay forma de que haga algo como eso!

Pero si fueran a encontrar a los guardianes de Yui en la Ciudad del Inicio, los únicos regresando aquí serian solo ellos dos. Pensándolo así, Asuna sintió un toque de soledad pasar por su corazón.

Asuna se giró hacia Yui, quien decidió acabar con el resto del sándwich y bebía un poco de té con leche con una mirada satisfecha, antes de hablar.

—Oh, Yui-chan, salgamos por un rato en la tarde.

— ¿Salir?

Viendo directo a la cara confundida de Yui, Asuna se detuvo, preguntándose cómo explicárselo cuando Kirito le interrumpió.

—Iremos a buscar a los amigos de Yui.

—Amigos... ¿Qué son esos?

Reaccionando a esa respuesta, los dos intercambiaron miradas de manera instintiva. Había varios rasgos peculiares en el «síndrome» de Yui. En lugar de una simple regresión de su edad mental, se acercaba más a dar la impresión de cómo si trozos y pedazos de sus recuerdos estuvieran desvaneciéndose.

Con tal de mejorar su condición, lo mejor sería encontrar a sus guardianes reales... Diciéndose eso a sí misma, Asuna se puso delante de Yui y le respondió.

—Bueno, los amigos son gente que es capaz de ayudar a Yui-chan. Ahora, preparémonos.

La expresión de Yui aún mostraba señales de duda, pero asintió y se puso de pie.

El blanco vestido de una pieza usado por la niña, al tener mangas abullonadas y estar hecha de material delgado, parecía que sería frío como para salir durante esta temporada, el inicio del invierno. Por supuesto, sentir frio, o quizás pescar un resfriado, o sufrir de algún percance, cosas como esas no podían pasar... bueno, sería una historia diferente si fueras a desnudarte y salir a un área glacial, pero... el hecho de que uno usualmente se sentiría incomodo no cambiaba.

Asuna se desplazó por su lista de objetos, materializando ropas gruesas, una tras otra, y cuando finalmente encontró un suéter que le quedaba a la niña, se detuvo repentinamente.

Normalmente, cuando te equipas ropas, uno manipularía la figura de equipamiento en la ventana de estado. Ropas, líquidos y tales objetos blandos no eran muy bien reproducidos en SAO, y por esa razón, en lugar de ser objetos separados e independientes, las ropas eran tratadas como una parte del cuerpo.

Al notar el titubeo de Asuna, Kirito preguntó a Yui.

—Yui, acerca de tu ventana, ¿puedes abrirla?

Como era de esperarse, la chica inclinó su cabeza a un lado en completa ignorancia.

—Bien entonces, intenta mover los dedos de tu mano derecha. De esta forma.

Kirito ondeó sus dedos, y una rectangular ventana violeta apareció debajo de su mano. Al ver eso, Yui imitó el movimiento con una mano temblorosa, pero la ventana no se abrió.

—... Como lo pensé, hay alguna clase de bug del sistema. Pero aun así, el no ser capaz de abrir tu ventana de estatus es ya demasiado serio... no puedes hacer nada si estas así.

Justo cuando Kirito mordía sus labios, en ese instante. Empezando a enfadarse, Yui, quien estaba agitando sus dedos en su mano derecha, esta vez onduló su mano izquierda en su lugar. Justo en ese momento, una brillante ventana violeta fue desplegada bajo su mano.

— ¡Ya salió!

Por encima de Yui, que se encontraba sonriendo con deleite, Asuna intercambio una mirada con Kirito, que se había quedado atónito por la sorpresa. Ella no tenía ni idea de que era lo que estaba pasando.

—Yui-chan, déjame echarle un vistazo.

Asuna se inclinó y miró el interior de la ventana de la niña. No obstante, el estatus estaba usualmente oculto a todos excepto al propietario, y todo de lo que alcanzó a ver fue una simple ventana desnuda.

—Perdona, préstame tu mano.

Asuna tomó la mano de Yui en la suya, moviendo su delgado dedo índice, cliqueando por intuición por donde pensaba que el botón del modo de visibilidad se encontraba.

Su puntería fue precisa, las características de la pantalla pronto se hicieron visibles con un corto efecto de sonido. Típicamente, como el husmear en el estatus de otra persona era considerado como una gran falta de ética, a pesar de las anormales circunstancias, Asuna hizo su mejor esfuerzo en evitar verlo y abrir ágilmente el inventario, pero...

— ¡¿Qu-qué es esto?!

El segundo en que su mirada paso por la parte superior de la pantalla, se sobresaltó atónita.

La pantalla superior de la ventana del menú estaba normalmente separada en tres áreas. La disposición era tal que en la sección de más arriba, el nombre era mostrado en caracteres en ingles junto con una larga y delgada barra de HP y EXP, y por debajo de eso, en la mitad de la derecha, se encontraría la figura de equipamiento, mientras que la mitad de la izquierda debería ser el resumen de botones de comandos. Había un sinfín de muestras de diseño para personalizar los iconos y similares, pero la distribución predeterminada no podía ser cambiada. Por otro lado, en la sección de más arriba de la ventana de Yui, solo existía el despliegue de un nombre extraño, «Yui-MHCP001», sin la barra de HP ni la barra de EXP, ni siquiera mostraba el nivel. Aunque la figura de equipamiento estaba ahí, la cantidad de botones de comandos era drásticamente menor a lo usual, con solo «Item» y «Option» ahí.

Al encontrar sospechoso el que Asuna se congelara, Kirito se acercó y dio un vistazo al interior de la ventana también, perdiendo su aliento. Yui, sin conocer el significado detrás de las anormalidades de la ventana, volteó a hacia la pareja con curiosidad.

— ¿Acaso esto también... es un bug del sistema...?

Murmuró Asuna, y un profundo gemido escapó de la garganta de Kirito.

—Por alguna razón... más que un bug, se parece más a como si hubiese sido diseñado de esta manera desde el mismo principio... Demonios, no creo que jamás haya estado tan irritado por no haber ningún GM alrededor, más de lo que estoy hoy.

—Normalmente, en SAO, en realidad no hay ningún bug o lag del cual hablar, así que la verdad no hay ninguna necesidad de GMs... no tiene caso darle más vueltas al asunto, supongo...

Encogiendo sus hombros, Asuna movió los dedos de Yui una vez más, abriendo el inventario. Al poner el suéter que recogió de la mesa en este, el ítem fue almacenado dentro de la ventana con un destello de luz. Luego, arrastró el nombre del suéter hacia la figura de equipamiento, soltándolo allí.

En conjunto con un efecto de sonido semejante al de una campana, el cuerpo de Yui fue envuelto en partículas de luz de inmediato, modificando el suéter rosa claro en un verdadero objeto sobre ella.

—Waah...

Portando una expresión radiante, Yui extendió sus manos y volteó a ver su propio cuerpo. Asuna continuó, sacando una falda con colores similares con medias negras, zapatos rojos y equipándole los ítems, uno tras otro, y cuando finalmente puso el vestido de una pieza original de regreso en el inventario, Asuna cerró la ventana.

Habiendo acabado de vestirse, Yui se veía encantada, frotando sus mejillas contra la esponjosa textura del suéter y jalando la falda.

—Ahora, pongámonos en camino, entonces.

—Uhm. Papa, cargar.

En respuesta a Yui estirando sus dos manos sin preocupación alguna, Kirito tímidamente dio una sonrisa irónica al momento que levantaba el cuerpo de la niña. Mientras lo hacía, miró a Asuna, y habló.

—Asuna, solo por si acaso, estate preparada para una batalla en todo momento. No deberíamos salir de la ciudad, pero... después de todo, ese es el territorio de «La Armada»...

—Hmm... es mejor no bajar la guardia.

Con un asentimiento, Asuna chequeó su inventario y caminó en dirección a la puerta junto con Kirito. Sería bueno si los guardianes de la niña eran encontrados; esos en verdad eran sus honestos sentimientos, pero el imaginar separándose de Yui la hacía sentir extrañamente incomoda. Tan sólo llevaban un día de conocerse, pero Yui parecía haberse adueñado por completo de una parte blanda del corazón de Asuna.

Ya han sido varios meses desde la última vez que bajaron al primer piso, la «Ciudad del Inicio».

Sintiendo emociones acomplejadas en su interior, Asuna se quedó quieta cerca de la salida del portal de teletransporte, escudriñando la enorme plaza y las calles que se extendían más allá.

Por supuesto, como esta era la ciudad más grande de Aincrad, si comparabas el número de instalaciones esenciales para aventurar aquí con los de otras ciudades, ni siquiera habría competencia. Los precios eran en lo general bajos, y todo tipo de posadas podían ser encontradas aquí. Si lo juzgas en términos de eficiencia, este era el lugar más adecuado para usar como pueblo base.

No obstante, si te guiaras por los contactos de Asuna, ni siquiera un solo jugador de alto nivel se había quedado en la Ciudad del Inicio todo el tiempo hasta ahora. La opresión de «La Armada» era una de las razones, pero era principalmente debido al hecho de que si te parabas en la plaza central y mirabas a lo alto en el cielo, uno no podía evitar recordar lo que pasó en ese entonces.

Lo que dio inicio a todo esto, fue un simple capricho.

Nacida a través de una relación entre un padre hombre de negocios y una madre erudita, Asuna... Yuuki Asuna, fue criada y disciplinada a las expectativas de sus padres desde el mismo momento en que cobró conciencia. Sus ambos padres eran personas implacablemente firmes consigo mismos, mientras eran gentiles con Asuna, y debido a eso, tenía miedo de cómo reaccionarían si ella no cumplía con sus expectativas.

Su hermano probablemente era igual. Tanto Asuna como su hermano habían ido a la escuela privada elegida por sus padres, y sin queja alguna, mantuvieron constantemente sus excelentes resultados. Para el tiempo en que su hermano por fin alcanzó la edad para ser admitido en la universidad y dejó la casa, ella existía con ningún propósito en mente, más que el único deseo de cubrir las expectativas de sus padres. Tomando lecciones para múltiples actividades, sociabilizando solo con amigos aprobados por sus padres, pero a medida de que seguía por una vida así, Asuna eventualmente sintió que su mundo se encogía, como si se estuviera desinflando poco a poco. Si continuaba por este sendero predeterminado... avanzando a la preparatoria y universidad escogida por sus padres, casándose con el compañero elegido por sus padres, ella creía que sería definitivamente atrapada en el interior de un extraordinariamente duro caparazón, aún más pequeño que en el que ya estaba, y ser siempre incapaz de escapar; esos eran los miedos que siempre había sufrido.

Eso era el por qué, cuando su hermano fue contratado por la compañía dirigida por su padre y volvió a casa, hablando tan energéticamente del Nerve Gear y una copia de SAO que él había conseguido a través de sus conexiones, acerca de lo que se volvería el primer «VRMMO» del mundo, hasta Asuna, quien nunca antes había tocado una consola de videojuegos, sintió un minúsculo indicio de interés por ese extraño nuevo mundo.

Por supuesto, si su hermano fuera a usarlo en su propio cuarto, probablemente a ella se le habría olvidado pronto y no se hubiese molestado con cosas tales como el Nerve Gear. Sin embargo, gracias a un inoportuno, su hermano tuvo que irse en un viaje de negocios al extranjero el mismo primer día que iniciaba el servicio de SAO, y por eso, Asuna terminó por pedírselo prestado a su hermano, por solo un único día en un simple capricho. Sintiendo el deseo de darle un vistazo a un mundo que ella nunca antes había visto, esa fue toda la razón...

Y de este modo, todo cambio.

Incluso ahora, era aún de capaz recordar la emoción de aquel día, cuando cambio de Asuna a “Asuna”, encontrándose a sí misma en una calle desconocida, entre gente desconocida.

Pero inmediatamente después de eso, cuando ese dios del vacío descendió y anunció este juego de muerte, con la incapacidad de escapar de este mundo, la primera cosa que Asuna pensó fue la tarea de matemáticas que aun no había siquiera empezado.

Si no se apuraba a regresar y terminar con eso, sería regañada por su profesora durante clase del siguiente día. Para la vida que Asuna dirigió hasta entonces, eso sería un fracaso que ella no podía permitir... pero por supuesto, la severidad de la situación no era de tal grado.

Una semana, dos semanas, aun cuando cada día pasaba sin eventualidades, no había señal alguna de ayuda del exterior. Recluyéndose a sí misma dentro de uno de los cuartos de una posada en la Ciudad del Inicio, encogida de miedo sobre la cama, Asuna experimentó constantemente una ridícula cantidad de pánico. Gritando de vez en cuando, incluso golpeando las paredes mientras gemía. Era el invierno de su tercer año de secundaria. Pronto serían sus exámenes, y después de eso, su nuevo periodo escolar. Siendo descarrilada del camino era considerado igual que la devastación de su vida, para Asuna.

Asuna gastó cada día en medio de inquietudes, abrazando profundas y tenebrosas convicciones.

Mucho más que estar preocupados por el cuerpo de su niña, sus padres se encontrarían en definitiva ocupados estando extremadamente decepcionados de su hija quien reprobó sus exámenes por culpa de una consola de videojuegos. Sus amigos, mientras sufrían de un poco de aflicción, estaban lo más probable sintiendo lastima por aquella quien se salió de su grupo, o quizás burlándose de ella.

Cuando pasó su punto crítico con esos oscuros pensamientos, Asuna finalmente tomó una decisión... abandonar la posada. No esperar por ser rescatada, sino escapar de aquí con sus propias fuerzas. El convertirse en la salvadora quien le pondría fin a este incidente. Si no hubiese tomado ese camino, lo más seguro hubiese sido que ya no podría ser capaz de conservar su presencia dentro de las mentes de la gente a su alrededor.

Asuna preparó algunos equipos, memorizo por completo el manual de referencia, y salió al campo. El tiempo de sueño de cada día fue limitado a dos o tres horas, y el resto de su tiempo fue consumido en subir su nivel. Como resultado de enfocar todo su sabiduría natural y fuerza de voluntad en completar el juego, no pasó mucho antes de que fuese capaz de entrar en la lista de los jugadores de mayor nivel. Así fue como la ardiente esgrimista, Asuna «El Destello», nació.

Y de regreso al presente... dos años han pasado, y la Asuna de ahora diecisiete años de edad recordó a su yo de ese tiempo con sentimientos amargos. No, no solo el periodo justo después de que el juego comenzó. Hacia todo lo que había sucedido antes de eso, ese yo que también vivió dentro de ese solido mundo que se encogía, recordó esa parte de su pasado con un desdichado y doloroso pesar.

No comprendía el significado de cómo era que se sentía «vivir». Todo lo que hizo fue pensar en nada más que el futuro ideal, sacrificando el presente en el proceso. El «ahora» no era sino el medio para realizar el futuro perfecto, y por ende, con su deceso, no quedaría otra opción más que desaparecer entre medio de la inexistencia.

No era suficiente con solo uno u otro. Observando desde lo alto al mundo de SAO, fue así que concluyó con seriedad.

Persiguiendo el futuro sería como lo que ella una vez fue, avanzando fanáticamente hacia el término del juego, mientras se aferraba sola al pasado aún estaría acobardada en el cuarto de alguna posada. Y aquel que vive solo para el momento, buscaría a veces por placer transcendente como un criminal.

Pero a pesar de estar en este mundo, existía gente que disfrutaba del presente, haciendo recuerdos, uno tras otro, mientras trabajaban duro por escapar. La persona que le enseñó eso, fue el espadachín de cabello negro que conoció un año atrás. El deseo por su forma de vida... desde el momento en que entró en su mente, la tonalidad de su vida diaria cambio.

Ahora, incluso si era en el mundo real, se sentía como si fuera capaz de atravesar ese caparazón. Creía que sería capaz de vivir por su propio bien. Siempre que esta persona permanezca a su lado...

Asuna se acercó gentilmente a Kirito, quien abrazaba sus propios profundos sentimientos y miraba las calles con detenimiento. El dolor que ella sintió una vez más, cuando pasaba su mirada sobre el techo de piedra en el cielo, era simple y casi imperceptible.

Agitando su cabeza una vez como si tratara de aclarar sus sentimientos, Asuna le echo un vistazo al rostro de Yui, quien aún era cargada por Kirito.

—Yui-chan, ¿tienes algún recuerdo de algún edificio, o algo similar?

—Uu...

Con una expresión acomplejada, Yui miró las estructuras de piedra de alrededor, que se extendían a partir de la plaza, antes de que finalmente moviera su cabeza de lado a lado.

—No lo sé...

—Bueno, la Ciudad del Inicio es exageradamente grande, después de todo.

Dijo Kirito mientras frotaba la cabeza de Yui.

—Bueno, probablemente algo le ayudará a recordar tarde o temprano si seguimos caminando por ahí. Por ahora solo vallamos a checar el mercado.

—Supongo que tienes razón.

Asintiendo en acuerdo, la pareja comenzó a caminar en dirección a la calle principal que va al sur.

Pero aun así... a medida que caminaba, Asuna contempló la plaza una vez más con algo de duda. Había un inesperadamente pequeño número de personas alrededor.

La plaza del portal de la Ciudad del Inicio era amplia tal y como era de esperarse, siendo capaz de contener la totalidad de diez mil jugadores de dos años atrás, en la apertura del servidor. En el centro de todo ese empedrado espacio vacío en la forma de un círculo perfecto, yacía una altísima torre del reloj, con el portal de teletransporte titilando azul dentro de su sección inferior. Unos parterres se extendían, puestos en círculos concéntricos alrededor de la torre, con múltiples bancas blancas y elegantes alineadas entre ellos. No sería en nada extraño para este el estar repleto de gente buscando por un momento de descanso en tan buena tarde; pero todas las figuras humanas del rededor se encontraban ya sea en el portal, o encaminándose hacia la salida de la plaza, con apenas alguien parado por ahí o sentándose en las bancas.

En las calles principales de los pisos superiores, la plaza del portal siempre estaría bien concurrida con un flujo de jugadores entablando vívidamente conversaciones, buscando por miembros de grupos, levantando modestos puestos ambulantes; y como resultado de toda la gente paseando por el lugar, incluso el caminar derecho era difícil, pero...

—Oye, Kirito-kun.

— ¿Hmm?

Preguntó Asuna mientras Kirito se daba la vuelta.

— ¿Cerca de cuantos jugadores hay por aquí justo ahora?

—Hmm, bueno... El número de jugadores que aún están con vida es alrededor de seis mil, y más o menos un treinta por ciento de eso aun está en la Ciudad del Inicio si incluimos a «La Armada»; así que sería un poco menos de dos mil, ¿o no?

—Considerando eso, ¿No te parece que hay muy poca gente por aquí?

—Ahora que lo mencionas... ¿Quizás están reunidos alrededor del mercado?

Sin embargo, al entrar en la calle principal desde la plaza, incluso cuando se acercaban al área del mercado con las tiendas y carretas alineadas, las calles permanecían tranquilas. Las ofertas al azar de los energéticos NPCs vendedores resonaron inútilmente a través de las calles.

A pesar de eso, fueron capaces de encontrar un hombre sentado bajo un gran árbol en medio de la calle, y Asuna se acercó e intentó hablarle.

—Ah, disculpe.

El hombre, con su vista fija a lo alto hacia las copas de los arboles con una extrañamente seria expresión, respondió como si fuera una molestia, sin cambiar su mirada.

— ¿Qué pasa?

—Bueno... por esta área, ¿hay algún lugar que funcione como un espacio para buscar personas?

Al oír esas palabras, el hombre finalmente cambió su vista en dirección a Asuna. Y luego escudriñó el rostro de ella sin reserva alguna.

— ¿Qué? Así que son extranjeros.

—Ah, sí. Bueno... estamos tratando de buscar a los guardianes de esta niña...

Asuna apuntó a Yui, quien cabeceaba mientras era sostenida en los brazos de Kirito, detrás de ella.

Con el atuendo de un simple uniforme que hacía difícil el determinar su clase, el hombre amplió sus ojos ligeramente cuando le dio una rápida ojeada a Yui, pero un tanto después movió su vista de regreso a las copas de los árboles.

—... una niña perdida, huh, eso sí que es raro... En la iglesia al lado del rio del séptimo distrito en el este, hay un grupo de jugadores infantes reunidos y viviendo allí, así que traten en ese lugar.

—Gra-gracias.

Al poder haber obtenido una sorpresivamente prometedora información, Asuna bajo su cabeza con rapidez e hizo una reverencia. Habiendo hecho eso, intentó hacer otras preguntas.

—Ahh... pero ¿Qué es lo que está haciendo por aquí? Y además, ¿Por qué hay tan poca gente alrededor?

A pesar de que el hombre hacia una mueca, respondió, al parecer no tan molesto como aparentaba estarlo.

—Eso sería información clasificada, o es lo que me gustaría decir. Bueno, en vista de que son extranjeros... miren, pueden verlo, ¿cierto? Esa rama en lo alto por allá.

Asuna siguió el camino del dedo estirado del hombre. Las colgantes ramas de los considerables arboles en la calle se encontraban teñidos vívidamente de los colores del otoño, pero si te concentrabas y mirabas fijamente, podrías encontrar varias frutas amarillas, brotando en las sombras de las hojas.

—Por supuesto, como los árboles al lado de la calle son objetos indestructibles, aunque los trepara, no podría ni conseguir una sola hoja de él.

El hombre continuó sus palabras.

—Todos los días, hay unas pocas veces cuando esa fruta cae al suelo... solo tiene unos cuantos minutos antes de podrirse y desaparecer, pero si no pierdes esa oportunidad y logras recogerla, puedes venderla al NPC en un precio considerable. Sin mencionar que sabe muy bien.

—Ohhh.

Para Asuna, quien había perfeccionado sus habilidades de cocina, las discusiones relacionadas con ingredientes eran de remarcable interés.

— ¿Más o menos en cuanto lo vende?

—... No divulgues esto por ahí. Por cada una de ellas, cinco col.

—...

Al observar el semblante orgulloso del hombre, Asuna se quedó sin palabras sin querer. Estaba sorprendida por cuan barato era el precio. En ese caso, el gran trabajo de aferrarse al árbol por el día entero no cuadraba con los resultados.

—Ah, bueno... en ese caso, no lo vale tanto, o mejor dicho... si tan solo fueras a vencer a un simple gusano en el campo, conseguirías treinta Col.

En el momento en que dijo esto, el hombre la miró con asombro esta vez. No fue tanto que la acusara por no estar bien de la cabeza, pero se dio la vuelta hacia Asuna con una expresión que mostraba cuan absurda le parecía la idea.

— ¿Lo dices en serio? Si fueras a salir a pelear con monstruos en el campo... podrías morir de verdad, ¿no?

—...

Asuna no pudo pensar en una respuesta. Era tal y como el hombre lo dijo; el pelear contra monstruos siempre tenía el riesgo de muerte acompañándolo. Pero con la mentalidad actual de Asuna, era como preocuparse por estar involucrada en un accidente de tráfico mientras cruzaba la calle en el mundo real todo el día y noche; no tenía caso asustarse por ello.

Ya sea que su propio sentido de muerte en SAO se había mermado, o si el hombre estaba siendo demasiado nervioso, al ser incapaz de juzgar eso en un instante, Asuna se quedó parada sin moverse ni un pelo. Probablemente, ninguno de ellos podría ser considerado como correcto. En la Ciudad del Inicio, lo que el hombre había dicho era en definitiva el sentido común.

Sin tomar en cuenta el complicado estado mental de Asuna, el hombre continuó hablando.

—Y ¿Qué decías? ¿La razón del por qué no hay nadie alrededor? No es que no estén por aquí. Todos están encerrados en sus cuartos de hotel. Puesto a que podrían encontrarse con la fuerza de recaudación de impuestos de la Armada durante el día, después de todo.

—Re-recaudación de impuestos... pero, ¿Qué quieres decir con eso?

—Es solo la manera formal de decir “extorción”. Estén alertas; no se salvaran de esos sujetos solo por ser extranjeros. Oh, parece que una esta cayendo... con eso termina esta plática.

Cerrando su boca, el hombre empezó a ver fijamente a los cielos con seriedad. Asuna hizo una rápida reverencia, y notó que Kirito mantuvo su silencio durante la conversación entera, volteándose hacia ella.

En ese lugar, estaba la figura de Kirito, enfocado en la fruta amarilla con una expresión seria, nada diferente a la que ponía en mitad de un combate. Parecía ser que tiene la intención darlo todo con tal de conseguir la siguiente fruta que caiga.

— ¡Ya para con eso, cielos!

— Pe-pero veras, ¿Es que acaso no te molesta?

Agarrando a Kirito por la nuca, Asuna empezó a caminar mientras lo arrastraba lejos.

—Ah, ahh... y se veía buena también...

Jalando a Kirito de la oreja, con sus remordimientos aun persistiendo, ella lo forzó a darse la vuelta.

—En lugar de eso, ¿Por qué camino está el séptimo distrito del este? Al parecer hay jugadores jóvenes viviendo juntos ahí, así que intentemos ir para allá.

—... Síí

Cargando a Yui, quien se había quedado completamente dormida, y sosteniéndola con firmeza, Asuna estudiaba con detenimiento el mapa mientras mantenía su paso al lado de Kirito.

Como Yui tenía una forma externa de alguien cercano a los diez años de edad, hacer algo como esto en el mundo real haría que sus brazos flaquearan en solo unos pocos minutos, pero gracias a la compensación de su parámetro de fuerza física, Asuna sentía el peso de nada más que una almohada rellenada con plumas.

Caminando hacia el sureste pasando por las amplias calles por diez minutos, apenas si pasaba alguien tal como antes, por fin llegaron a una vasta área que parecía un jardín. El bosque de arboles de grandes hojas con sus colores cambiando oscilaban con desaliento en los fríos vientos del inicio del invierno.

—Veamos, esto se muestra como el séptimo distrito este en el mapa, pero... me pregunto dónde estará esa iglesia.

—Ah, ¿No es esa por allá?

Mas allá del bosque, irguiéndose en el lado derecho del camino, Asuna encontró una distintivamente alta aguja y fijo su vista en esa dirección. En la cima de la torre de techo azul cenizo, una cruz ansada de metal formada al combinar un objeto cruciforme con un círculo, estaba reluciendo. Era la inconfundible marca de una iglesia, de la cual al menos una existía en cada pueblo. Y por medio del altar en su interior, tareas tales como remover el ataque único de monstruos, «Maldición», y la bendición de armas para pelear contra enemigos no-muertos, eran posibles. En SAO, donde los componentes basados en magia apenas si existían, este podría ser considerado como un lugar de lo más misterioso. Además, entre tanto el Col era ofrecido con regularidad, se podía tomar prestado un pequeño cuarto dentro de la iglesia y ser usado como el sustituto de una posada.

—E-espera un momento.

Asuna llamó inconscientemente a Kirito para que se detuviera, justo cuando él planeaba marchar en dirección a la iglesia.

— ¿Hmm? ¿Qué pasa?

—Ah, no... bueno... si, nos llegáramos a encontrar con los guardianes de Yui en ese lugar, vamos a... dejar a Yui-chan allí, ¿cierto...?

—...

Los ojos negros de Kirito se enternecieron con simpatía hacia Asuna. Acercó su brazo, abrazando con gentileza el cuerpo de Asuna junto con la durmiente Yui.

—Tampoco quisiera sepárame de ella. Es que, como decirlo... con la presencia de Yui, esa casa en el bosque en verdad se sintió como si se hubiera convertido en un verdadero hogar... Bueno, así fue como se sintió... Pero, no es como si nunca la volverás a ver. Si Yui recupera sus memorias, ella seguro que regresara a visitarnos otra vez.

—Hmm... Eso es cierto.

Asintiendo un poco, Asuna acercó a Yui, aún en sus brazos, incluso más cerca y la rozó con su mejilla con suavidad, antes de caminar al frente, habiendo aclarado ya sus sentimientos.

El edificio de la iglesia era una simple miseria cuando se le comparaba con el tamaño de la ciudad. Era un edificio de dos pisos, con solo una única aguja que actuaba como su símbolo. Pero aun así, existían múltiples iglesias dentro de la Ciudad del Inicio, y las ubicadas cerca de la plaza del portal eran del tamaño de un pequeño castillo.

Llegando a las esplendidas puertas dobles en el frente, Asuna abrió una de ellas empujándola con su mano derecha. Al ser una instalación pública, naturalmente no estaba cerrada. El interior estaba oscuro, y solo las flamas de las velas, decorando el altar justo delante, ardían, iluminando débilmente el empedrado piso. No había señales de vida a primera vista.

Metiendo solo la parte superior de su cuerpo por la entrada, Asuna llamó.

—Ahh, ¿Hay alguien aquí?

Incluso cuando el sonido de su voz se desvaneció con un efecto de eco, no se veía que nadie apareciera.

— ¿No hay nadie aquí...?

A la vez que Asuna inclinaba su cabeza a un lado, Kirito le refutó en voz baja.

—Nah, si hay gente. Tres en el cuarto de la derecha, cuatro a la izquierda... y más en el segundo piso.

—... Con tu habilidad de detección, ¿incluso eres capaz de decir el número de personas detrás de las paredes?

—Desde su maestría en novecientos ochenta, claro está. Es bastante útil, así que deberías incrementarlo también.

—De ningún modo, entrenarlo es tan aburrido que solo me volvería loca... dejando eso de lado, me pregunto donde se esconden...

Asuna pisó suavemente el interior de la iglesia. El entorno estaba sepultado en un silencio mortal, pero de alguna manera sintió la presencia de gente ocultando su aliento en el interior.

—Ah, disculpen, ¡Estamos buscando a alguien!

Intentó hablar en una voz más alta. Con eso... la puerta en el lado derecho se abrió en lo más mínimo, y una débil voz femenina sonó desde ahí.

—... Ustedes no son de «La Armada», ¿cierto?

—No lo somos. Vinimos aquí desde los pisos superiores.

Ni Asuna ni Kirito traían sus espadas, o siquiera traían puesta una sola pieza de armadura hecha para batallas. Los jugadores que pertenecían a la Armada vestían un uniforme de armadura pesada en todo momento, así que a uno era capaz de decir que ellos no estaban relacionados con la Armada, incluso a través de solo su apariencia.

Poco después, la puerta se abrió con chirridos, y una sola jugadora tímidamente apareció.

Una cabeza con un corto cabello azul pálido, con un gran par de lentes con montura negra, y dentro de ellos, unos profundos ojos verdes muy abiertos, llenos de recelo. Con el atuendo de un sencillo vestido de un simple tono azul oscuro, traía una daga envainada en funda en su mano.

—De verdad... que no son del grupo de recaudación de impuestos de la Armada, ¿cierto...?

Asuna le dio a la mujer una sonrisa tranquilizadora, y asintió.

—Sí, estamos buscando a alguien y acabamos de llegar aquí desde arriba hoy. Nosotros no estamos en lo absoluto relacionados con la Armada.

En ese instante—

— ¡¿Desde arriba?! ¡¿Quieren decir que son verdaderos espadachines?!

En conjunto con el grito agudo de un niño, la puerta detrás de la mujer se abrió por completo, y varias figuras humanas salieron corriendo desordenadamente. Inmediatamente seguido a eso, la puerta al lado izquierdo del altar de igual manera se abrió de golpe, y de forma similar, varias personas se desparramaron.

Quedando desconcertados por la sorpresa, mientras Asuna y Kirito observaban la escena sin hablar, los que se alinearon en una fila en ambos costados de la mujer de los anteojos eran todos jóvenes jugadores quienes se podían considerar como pequeños niños y niñas. El más joven de todos era quizás de doce, mientras que el mayor tendría por eso de catorce. Todos ellos se encontraban en un estado de profundo interés sobre Asuna y Kirito, escudriñándolos con la mirada por completo.

—Oigan, todos ustedes, les dije que se quedaran ocultos en los cuartos, ¡¿o no?!

Solo la mujer, que contenía a los niños en un apuro nervioso, podía ser vista como de alrededor de los veinte años de edad. Dicho eso, ni uno de los niños seguía sus órdenes.

Pero justo después de eso, el primero en haber salido del cuarto, un niño con un cabello corto, rojo y rizado, se paró y gritó en un tono decepcionado.

— ¿Qué es esto? Ni siquiera traen una sola espada. Oye, ¿qué no viniste de arriba? ¿Qué no deberías traer un arma al menos?

La segunda mitad de esas palabras fueron dirigidas a Kirito.

—N-no, no es que no tenga ninguna, sino...

Respondió Kirito mientras sus ojos bailoteaban de la sorpresa, y las caras de los niños brillaron al instante una vez más. “quiero ver, quiero ver”, todos ellos le rogaron insistentemente.

—Ahora verán, no pueden simplemente ir y hablar de forma tan descortés con personas que acaban de conocer... Perdón, rara vez recibimos algún visitante, así que...

Al ver a la mujer de las gafas que parecía realmente lamentarlo hacer una reverencia, Asuna habló con prisa.

—N-no, no es un problema... Oye, Kirito-kun, creo que aun tienes algunas en tu inventario, así que, ¿Por qué no se las dejas ver?

—S-sí.

Asintiendo a la propuesta de Asuna, Kirito abrió una ventana y movió sus dedos, transformando cerca de diez tipos de armas en objetos al mismo tiempo, y apilándolos en una larga mesa cercana. Eran objetos que monstruos habían dejado como recompensa durante las aventuras recientes que se acumularon debido a que no había tenido el tiempo venderlas aún.

Kirito cerró la ventana, dejando fuera todos los objetos sobrantes, a excepción del equipo de la pareja, y los niños aclamaron ruidosamente y arremolinaron alrededor de ellos. Tocando las espadas, los mazos y demás, uno tras otro, gritos de “pesaaa” y “genial” resonaron muy pronto. Era una escena que haría a cualquier padre sobreprotector desmayarse, pero no importa como manejaran un arma dentro de los pueblos, era imposible para ellos sufrir daño alguno.

—...De verdad lo siento tanto...

Aunque la mujer de los anteojos inclinó su cabeza al no saber qué hacer, una sonrisa llegó a su rostro ante la visión de los alegres niños, y habló.

—...Ah, vengan por este camino. Les prepararé algo de té, así que...

Guiados al pequeño cuarto en el lugar de adoración, Asuna y Kirito tomaron un sorbo del té caliente que se les ofreció y dejaron salir un suspiro de alivio.

—Entonces... ¿mencionaron que vinieron a buscar por alguien...?

La jugadora de las gafas sentándose en la silla opuesta preguntó, con una pequeña inclinación de su cabeza.

—Ah, si. Este... Soy Asuna, y esta persona sería Kirito.

—Ahh, discúlpenme, aún no les he dado mi nombre. Soy Sasha.

Y ella hizo rápidamente una reverencia con su introducción.

—Y, esta pequeña es Yui.

Mientras acariciaba el cabello de la aún durmiente Yui en su regazo, Asuna continuó.

—Esta niña se perdió en medio de un bosque en el vigésimo segundo piso. Ella... parece haber perdido la memoria, así que...

—Oh...

La mujer quién se llamó a si misma Sasha amplió sus grandes y profundos ojos verdes, ocultos detrás de sus lentes.

—Ella tampoco traía nada equipado aparte de sus ropas, así que no parecía ser que viviera en los pisos superiores... y por eso, quizás sus guardianes podrían estar en la Ciudad del Inicio... o tal vez alguien que le conociera podría estar por aquí, es lo que pensamos; por ende, vinimos aquí para encontrarlos. Es por eso que, cuando escuchamos que los niños eran reunidos en la iglesia de aquí...

—Así que eso fue lo que pasó...

Sasha agarró la taza entre sus manos, y bajó su mirada hacia la mesa.

—... En este momento, hay veinte viviendo en esta iglesia, niños desde la escuela primaria hasta la secundaria. Yo supongo que deberían ser, más o menos, todos los jugadores infantes de por de esta ciudad. En el tiempo en que este juego inicio...

Sasha empezó a hablar en un tono muy bajo pero bastante claro.

—Casi todos los niños entraron en ataques de pánico y en esencia sufrieron por problemas mentales. Por supuesto, hubo niños que se acostumbraron al juego y dejaron la ciudad, pero creo que ellos fueron excepciones.

Eso fue algo que Asuna experimentó también, en su tercer año de secundaria de ese entonces. Cuando se aisló a sí misma en aquel cuarto de la posada, llegó a creer ciertamente que sentía como su mente se desmoronaba, siendo casi acorralada.

—Eso era de esperarse; ellos aún estaban en la edad donde querían ser consentidos por sus padres. El haberles dicho de repente algo como el que serían incapaces de salir de aquí, que quizás nunca jamás volverían al mundo real... esos niños en su mayoría se corrompieron, y dentro de ellos... parece que hubo algunos que perdieron la conexión de esa forma.

La boca de Sasha se endurecía con cada palabra.

—Por alrededor de un mes después de que el juego inició, pensé en dedicarme a completar el juego y seguir entrenando en el campo, pero... un día, vi a uno de esos niños en una esquina de la calle, y simplemente no lo pude dejar solo; así que me llevé al niño conmigo y empezamos a vivir juntos en una posada. Y entonces, cuando pensé en todos los otros niños que aun estaban por ahí tal y como ese pequeño, comencé a buscar en la ciudad, para poder encontrar a los niños que estaban por si solos. Y antes de que me diera cuenta, terminamos de esta forma. Ese es el porqué, de alguna manera... a pesar de que hay gente que pelea en los pisos superiores como ustedes dos, el pensar que abandoné, se siente inexcusable.

—Eso... eso no...

Mientras agitaba su cabeza, Asuna luchaba con todas sus fuerzas por encontrar las palabras apropiadas, pero su voz se quedó atrapada en su garganta. Tomando las riendas del asunto, Kirito habló.

—Eso no es para nada cierto. Estás luchando valientemente... mucho más de lo que alguien como yo lo hace.

—Se los agradezco mucho. Pero no estoy haciendo esto por algo así como un sentido del deber. Ha sido muy placentero para mí el vivir con estos niños.

Sasha sonrió dulcemente y miró fijamente a la durmiente Yui con preocupación.

—Eso es por qué... por dos años seguidos, pasamos por todos los edificios en un área cada día, buscando para ver si no había algún pequeño que necesitara ayuda. Si una niña como tal había sido abandonada, definitivamente nos hubiésemos dado cuenta. Lamento decir esto... pero con respecto a esta pequeña, no creo que ella hubiera estado viviendo en la Ciudad del Inicio.

—Oh, ya veo...

Asuna dejó caer su cabeza, abrazándose fuerte a Yui. Retomó su compostura y miró en dirección a Sasha.

—Este, esto se verá como si invadiera en tu privacidad, pero, ¿cómo es que se sostienen, con sus gastos diarios y similares?

—Ah, para eso, aparte de mí, hay varios otros muchachos mayores que protegen este lugar... están en un nivel que les garantiza su completa seguridad entre tanto se queden dentro de los campos que rodean de la ciudad, así que aun podemos hacer algo por nuestros suministros de comida. Aunque no podemos permitirnos una vida lujosa.

—Oh, eso es asombroso... A juzgar por lo que escuché hace poco en la ciudad, algo como cazar monstruos en los campos es considerado como un acto suicida que va contra el sentido común.

Sasha asintió a las palabras de Kirito.

—Básicamente, creo que eso es lo que todos los jugadores que quedan en la Ciudad del Inicio piensan. No negaré esa idea, en realidad no puede evitarse cuando consideras la existencia del peligro de muerte... Sin embargo, esa también sería la razón del porqué podemos juntar más dinero en comparación al jugador promedio en esta ciudad.

Eso era con toda certeza la verdad; para reservar con regularidad el cuarto de huéspedes en esta iglesia, unos Cien Col probablemente serian requeridos cada día. Era una cantidad que excedía por mucho la ganancia diaria de ese cazador de frutas de poco tiempo atrás.

—Y es debido a eso que recientemente me he mantenido alerta de ellos...

— ¿...de quienes?

Los gentiles ojos de Sasha se volvieron severos en un instante. Justo cuando abrió su boca para continuar sus palabras, en ese momento...

— ¡Sensei! ¡Sasha-sensei! ¡¡Esto es horrible!!

La puerta del cuarto se abrió de golpe, y varios niños inundaron el interior como una avalancha.

—Oigan, ¡están siendo groseros con nuestros invitados!

—¡¡Eso no es lo que importa ahora!!

Gritó el jovencito pelirrojo de hace poco, con lagrimas amenazando por derramarse de sus ojos.

— ¡Gin-nii y los demás han sido capturados por la Armada!

— ¡¿...en donde?!

Poniéndose de pie de una manera tan decidida que se sintió como si se hubiese convertido en otra persona, Sasha le preguntó al joven muchacho.

—En el terreno baldío detrás de la tienda de segunda mano del quinto distrito este. La Armada les está bloqueando el callejón con cerca de diez personas. Kotta fue el único que logró escaparse.

—Entendido, iré de inmediato... Discúlpenme, pero...

Volteándose a ver de frente a Asuna y Kirito, Sasha les dio un corto saludo con la cabeza.

—No puedo simplemente ignorar a los niños en problemas. Continuaremos con esta conversación más tarde...

— ¡¡Nosotros también iremos con usted, Sensei!!

En cuanto el chico pelirrojo exclamó, la multitud entera de niños detrás de él también gritó en acuerdo. Corriendo al lado de Kirito, el muchachito tenía una expresión desesperada mientras hablaba.

¡Onii-san, préstanos las armas de recién por un rato! Si las tenemos, ¡hasta esos sujetos de la Armada saldrían corriendo!

— ¡Eso no lo puedo aceptar!

Sasha dejó salir su negativa.

— ¡Todos ustedes se van a quedar a esperar aquí!

En ese momento, Kirito, quien se había quedado observando el desarrollo en silencio, levantó su mano derecha, con la intención de apaciguar a los niños. Él rara vez podía leer el ambiente o entender lo extenso de las conversaciones correctamente, pero solo en momentos como este, él podía exhibir una misteriosa presencia, silenciando con rapidez a los chiquillos.

—...Bueno, es una lástima en realidad...

Kirito empezó a hablar en un tono sereno.

—El parámetro requerido para esas armas es demasiado alto, así que alguien como tú no sería capaz de equiparlas. Les ayudaremos. Aun cuando ella se ve así, esa Onee-chan de por allá es irrazonablemente fuerte.

Mirando a Kirito, Asuna también, le respondió con un asentimiento firme. Poniéndose de pie, se volteó a ver a Sasha y abrió su boca.

—Por favor, permítanos ayudarles también. Tener más gente debería ser lo mejor.

—...Gracias, contaré con ustedes.

Sasha hizo una gran reverencia, arregló firmemente sus gafas, y habló.

—Bien entonces, perdónenme, ¡pero iremos corriendo!

Saliendo a toda prisa de la iglesia, Sasha comenzó a correr derecho al frente con su daga sacudiéndose en su cintura. Sosteniendo a Yui, Asuna también, la siguió por detrás junto con Kirito. Al momento en que Asuna volteó a ver detrás de ella mientras corría, encontró una gran multitud de niños persiguiéndolos, pero no parecía ser que Sasha tuviese intención alguna de despedirlos.

Serpenteando a través de las arboledas, entraron en el sexto distrito este y se sumergieron entre los callejones. Parecía ser que estaban tomando atajos por la distancia más corta posible, y a medida que cruzaban a través de los mostradores de las tiendas de NPC, jardines que pertenecían a casas privadas y similares, se encontraron con un grupo que bloqueaba un estrecho pasillo por delante. Había probablemente al menos diez personas. Vistiendo un uniforme verde ceniza y con equipo negro metálico, eran sin lugar a dudas miembros de «La Armada».

Al momento que Sasha, quien se precipitó por el callejón sin vacilar, llegó a detenerse, llamó la atención de los jugadores de «La Armada», y se dieron la vuelta con una amplia sonrisa.

—Oh, la niñera esta aquí.

—... Por favor, regrésenme a los niños.

Sasha habló con una voz firme.

—No deberías ensuciar nuestra reputación así como así. Los regresaremos pronto; solo les estamos inculcando un poco de oportuna ética social.

—Sí, sí. Los aldeanos de hecho tienen la responsabilidad de pagar sus impuestos, después de todo.

Los hombres exclamaron un “Bwajajaja”, dejando escapar una estridente risa. El apretadísimo puño de Sasha tembló.

— ¡Gin! ¡Kain! ¡¡Todos!! ¡¿Están ahí?!

Cuando Sasha habló en dirección a los hombres, una voz de niña aterrada pronto resonó en respuesta.

— ¡Sensei! ¡Sensei... ayúdenos!

—No se preocupen por el dinero, ¡solo dénselo todo!

—Sensei... ¡No podemos solo...!

Esta vez, fue la voz forzada de niño.

—Na, ja, ja.

Uno de los hombres bloqueando el camino balbuceó una burla que se asemejaba a un espasmo.

—Bueno, todo esto es porque ustedes chicos han estado debiendo unos pocos impuestos... de esta manera no es suficiente con solo el dinero, je.

—Cierto, cierto. Haremos que dejen aquí sus equipos también. Además de toda su armadura... hasta la última pieza.

Viendo las sonrisas vulgares de los hombres, Asuna al instante asumió el estado del asunto desde adentro del callejón. Esta “fuerza de recaudación de impuestos” estaba sin duda demandando que el grupo de niños, el cual incluía a una niña, se quitara también todas sus ropas. Una furia cercana a la sed de sangre comenzó a acumularse dentro de Asuna.

Sasha parecía haber llegado a la misma conclusión, y se acercó a los hombres, rebosando de hostilidad.

—Fuera... ¡Fuera de mi camino! O si no...

— ¿O si no qué, niñera? ¿Pagaras los impuestos en su lugar?

Los hombres sonriendo maliciosamente no hicieron esfuerzo notorio por moverse.

Dentro del pueblo, o dentro de los límites del rango del pueblo, por decirlo así, debido a que el programa conocido como «Código de Protección de Crimen» está siempre activado, tratar de infringir daño, a la vez que el atentar a mover a otros jugadores en contra de su voluntad era completamente imposible. Pero, a cambio jugadores maliciosos que bloqueaban caminos no podían ser eliminados. Sellando pasajes con solo estar parados ahí, el «bloqueo»; incluso juntando a varias personas para rodear al blanco directamente para inmovilizar a la víctima, el «encajonado»; la existencia de esos métodos de acoso anti-éticos terminaron por ser permitidos.

Dicho esto, esos actos solo eran efectivos en casos donde uno se movía en la tierra después de todo. Asuna miró a Kirito, y le habló.

—Vamos, Kirito-kun.

—Sí.

Asintiendo en acuerdo, patearon el suelo con naturalidad.

Ante la pareja que saltó usando toda su destreza y fuerza, Sacha y los miembros de la Armada solo pudieron verlos estupefactos a la vez que planeaban sobre ellos con facilidad, aterrizando en el espacio que estaba encerrado por todos lados.

— ¡¿Woah?!

Varios hombres dieron un salto atrás del susto.

En la esquina del área, dos muchachos y una chica apenas mayores de diez años estaban rígidamente reunidos. Sus armaduras ya habían sido removidas, vestidos con nada más que la ropa interior. Asuna mordió sus labios, se paró al lado de los niños, y habló con una sonrisa.

—Ya está todo bien. Pueden volver a ponerse sus equipos.

Los jovencitos asintieron de inmediato con ojos redondos, recogiendo las armaduras a sus pies frenéticamente, y empezaron a operar sus ventanas.

—Oi... ¡¡Oi, oi, oi!!

En ese momento, un jugador de la Armada reaccionó al fin y gritó con fuerza.

— ¡¿Qué diablos pasa con ustedes?! ¡¡Qué ni se les ocurra obstruir el trabajo de «La Armada»!!

—Calma, calma, espera un poco.

Deteniendo eso, un hombre con una armadura notoriamente más pesada se puso adelante. Parecía ser el líder del grupo.

—No los habíamos visto a ustedes por aquí, pero ¿saben lo que significa el ir contra la Fuerza de Liberación? Si aún les parece, podríamos escuchar sobre su caso a detalle en el cuartel general.

Los delgados ojos del líder brillaron con una luz vil. Sacando una enorme espada ancha de su cintura, dio un paso al frente mientras le daba repetidos golpes a la hoja de su espada con la palma de su mano, como si fuera a propósito. La superficie de la espada relució con la luz del ya muy bajo sol poniente. Un ligero destello típico de un arma que nunca había experimentado o sido reparada del daño ni una sola vez.

— ¿O acaso prefieren llevar este asunto “fuera del límite” para arreglarlo, fuera del límite? ¡¿Eh?!

En el momento que ella escuchó esa frase.

Los dientes de Asuna resonaron de tanto apretarlos. Pensó que lo mejor era arreglar el asunto amigablemente, pero cuando vio a los jóvenes temblar del miedo, su furia ya había sobrepasado el límite.

—... Kirito-kun, te voy a encargar a Yui-chan.

Yui fue entregada a Kirito, y antes de que nadie supiera que estaba pasando, él ya había expulsado el estoque materializado de Asuna con una sola mano. Desenvainando su espada en cuanto la recibió, Asuna se movió ágilmente hacia el líder.

—A... ¿Ah...?

Delante del hombre, aún incapaz de reaccionar a la situación con su boca dejada medio abierta, Asuna de repente arrojó todo su poder en una estocada con una sola mano.

Los alrededores fueron teñidos con un destello de luz violeta. El sonido de un impacto al nivel de una explosión. La amenazante cara del hombre fue arrojada hacia atrás, y cayó de espaldas sobre su trasero, aturdido y con sus ojos aún abiertos.

—Si tanto deseas una pelea, no hay necesidad de ir hasta el campo.

Caminando justo donde el hombre, Asuna una vez más blandió su mano diestra. El destello se repitió, y un sonido ensordecedor retumbó. El líder rodó de espaldas, como si hubiese sido repelido.

—No te preocupes, tu HP no se reducirá para nada. Bueno, aunque gracias a eso, yo tampoco tengo por qué detenerme.

Volteando a ver a la figura de Asuna acercarse con pasos seguros, con sus labios temblando, el líder parecía haberse por fin dado cuenta de lo que ella insinuaba.

Dentro del rango del Código de Prevención de Crimen, incluso si los ataques con armas eran apuntados a los jugadores, estos serian detenidos por una barrera invisible y ningún daño seria infligido. Pero esta regla también, tenía un significado alterno: que el atacante no tendría preocupación alguna de ser corrompido por los colores reservados para los criminales.

Un ejemplo que usa este hecho seria la «Batalla Dentro del Límite», que por lo general se usaba como una pelea de mentira para fines de práctica. Sin embargo, con el incremento de las estadísticas y habilidades del atacante, el ruido del impacto y la luminiscencia del color creado por el sistema, en el momento en que el Código era activado, seria intensificado en acorde; y en adición a eso, con el poder de la habilidad de esgrima que se use, aunque sea ligero, el efecto de un duro golpe también seria reproducido. Para la gente que no estaba acostumbrada, no era algo fácil de soportar, aun si de hecho entendían que su HP no era reducido.

—Iik... De-dete...

Siendo derribado hasta el suelo por el ataque con la espada de Asuna, el líder chilló.

—Y ustedes... no solo se queden mirando... ¡¡Hagan algo al respecto...!!

Por fin reaccionando con esa voz, los miembros de la Armada sacaron sus armas uno tras otro.

Los jugadores que bloqueaban, sintieron la anormalidad de la situación, corrieron también, desde el camino norte y sur.

Rodeada por los sujetos en la figura de un semicírculo, Asuna los miró con ojos en llamas intensas, como si hubiese regresado al tiempo cuando era la guerrera ardiente. Pateando el suelo sin palabra alguna, cortaba las tropas justo frente a ella.

En un instante, el estrecho espacio fue llenado con los consecutivos vientos huracanados de un estruendoso rugido.

Cerca de tres minutos más tarde.

Cuando Asuna, habiendo vuelto en sí, se dejó de mover y bajó su espada, todo lo que yacía dentro de esa área, fueron los cuerpos colapsados de los jugadores de la Armada desparramados alrededor. Los únicos que quedaban parecieron haber desertado a su líder y escaparon.

—Fiuf...

Tomando una gran bocanada de aire, envainó su estoque de regreso en la funda y se dio la vuelta... todo lo que vio fue la figura de Sasha y los niños de la iglesia, parados completamente inmóviles, sin saber que decir.

—Ah...

Asuna dio un paso atrás en tanto sostenía su aliento. Creyó que definitivamente había aterrorizado a los niños cuando se abandonó a sí misma en su furia y arremetió contra ellos hace un momento, y desvió sus ojos al suelo, deprimida.

Pero en ese momento, el chico que siempre se paraba a la cabeza de los niños, con su cabello rojo peinado hacia atrás, gritó con sus ojos chispeando.

—Asombroso... ¡¡eso fue asombroso, Nee-chan!! ¡¡Es la primera vez que veo algo como eso!!

—Les dije que esta Onee-chan era irrazonablemente fuerte, ¿o no?

Kirito dio un paso al frente con una gran sonrisa. Sosteniendo a Yui con su mano izquierda, una espada colgaba bajo su mano derecha. Al parecer él enfrentó a otros tantos.

—...A-ajaja.

Asuna se rio, sintiéndose sin saber qué hacer, y los niños de repente dieron varios gritos de alegría, saltando sobre ella.

Sasha sostuvo sus dos manos con fuerza frente a su pecho, sonriendo con ojos que parecían estar aguantando las lágrimas.

—El corazón... el corazón de todos esta...

Una tenue, pero clara voz resonó. Asuna levantó su cara, asustada. En los brazos de Kirito, Yui quien había despertado sin que nadie se diera cuenta, miraba en dirección al aire vacío y estiró su mano derecha.

Asuna volteó a ver en esa dirección por los nervios, pero no había nada ahí.

El corazón de todos... esta...

— ¡Yui! ¡¿Que sucede, Yui?!

Le gritó Kirito, y Yui parpadeó dos o tres veces, mirándolo con una expresión en blanco. Asuna también, corrió en su confusión, agarrando la mano de Yui.

—Yui-chan... podría ser que, ¡¿acaso recordaste algo?!

—... Yo... Yo...

Frunciendo el ceño, dejó caer su cabeza.

—Yo, no estaba... aquí... siempre, por mi cuenta, en la oscuridad...

Con el ceño fruncido como si hubiese recordado algo, mordió sus labios. Y, en ese momento...

—Wa... aa... ¡¡aaah!!

Tirando su cabeza hacia atrás, un chillido agudo surgido de su delgada garganta.

— ¡¿...?!

Un sonido similar al ruido electrónico reverbero dentro de los oídos de Asuna por primera vez desde que estaba en SAO. Inmediatamente después de eso, el cuerpo petrificado de Yui empezó a temblar de por todos lados, como si se estuviera decayendo.

—Yu... ¡Yui-chan...!

Asuna gritó y envolvió sus manos alrededor de ese cuerpo frenéticamente.

—Mama... tengo miedo... ¡¡Mama...!!

Sosteniendo a Yui que gemía débilmente en los brazos de Kirito, Asuna la abrazó con fuerza en su pecho. Varios segundos más tarde, el misterioso fenómeno se calmó, y la fuerza escapó del rígido cuerpo de Yui.

— ¿Que... es lo que acaba de pasar...?

El ahogado murmullo de Kirito fluyó débilmente a través del espacio vacío consumido en silencio.

Parte 3 Editar

— ¡Todos ustedes, tomen una pieza de pan cada uno!

— ¡Oye, se derramará si no prestas atención!

— ¡Aah, sensei! ¡Gin se robó mis huevos estrellados!

— ¡Te lo cambió por mis zanahorias! ¡¿No?!

—Esto es... bastante asombroso...

—Sí, que lo es...

Ambos, Asuna y Kirito contemplaron la escena de un desayuno, que asemejaba a un campo de batalla, desarrollarse justo frente a sus ojos, y murmuraron entre ellos, aturdidos.

En la Ciudad del Inicio, en el cuarto de huéspedes dentro de la iglesia del séptimo distrito este. Unos grandes platos de huevos, embutidos, ensaladas de verduras y similares fueron alineados en un par de enormes mesas largas, a casi rebosar, y fueron saqueados por más o menos veinte niños en un grandioso alboroto.

—Pero aun así, se ve como que de verdad se están divirtiendo.

En la mesa circular un poco lejos, Asuna se sentó con Kirito, Yui y Sasha, sonriendo al momento que llevaba una taza de té a sus labios.

—Así es todos los días. Nunca se tranquilizan no importa cuántas veces les diga que se queden callados.

Habiendo dicho eso, Sasha entrecerró sus ojos llenos con amor desde el fondo de su corazón, mientras miraba a los pequeños.

—En serio te gustan los niños, ¿no?

Mencionó Asuna, y Sasha sonrió avergonzada.

—En el otro lado, estaba practicando para convertirme en una profesora en la universidad. Verás, el caos del salón de clases siempre ha sido un problema, ¿verdad? La oportunidad de ser capaz de guiar a los niños; siempre me he sentido motivada por ella. Pero cuando vine aquí, cuando empecé a vivir con estos pequeños, casi todo resultó diferente a lo que creía... se sintió como si fuera yo quien en realidad dependía de ellos; que ellos me estaban apoyando a mí más que yo a ellos. Pero bueno, eso también podría estar bien... comencé a creer en que era simplemente un resultado natural.

—Bueno, creo que de hecho lo entiendo de alguna manera.

Asuna asintió, acariciando suavemente la cabeza de Yui, quien estaba a su lado metiendo una cuchara en su boca con mucho gusto. La calidez traída por la existencia de Yui la sorprendió. Era diferente del arrebatador amor que sentía en su pecho apretujándose al ser tocada por Kirito; se sintió como si fuera arropada en plumas invisibles, antes de ser cubierta una vez más; una tranquila serenidad.

El día de ayer, desmayándose después de pasar por una condición misteriosa, Yui afortunadamente se recobró después de varios minutos. Sin embargo, como Asuna no quería hacer de inmediato ningún viaje largo o usar el portal de teletransporte, y también en parte debido a la apasionada invitación de Sasha, terminaron por rentar uno de los cuartos disponibles de la iglesia para pasar la noche.

La condición de Yui parecía buena desde la mañana, así que Asuna y Kirito estaban aliviados por el momento, pero sus circunstancias originales no habían cambiado. De acuerdo con los vagos recuerdos que parecieron haber vuelto a Yui, aparentaba ser que nunca había venido a la Ciudad del Inicio, y en primer lugar, no estaba viviendo con un tutor. En ese caso, el origen del desperfecto en la memoria de Yui, el síntoma de su regresión a la de un infante, era en lo absoluto desconocido, y se quedaron sin ideas de que es lo siguiente que deberían hacer.

Pero Asuna había mantenido en calma sus sentimientos desde las profundidades de su corazón.

De ahora en adelante también, continuará viviendo junto con Yui hasta el día en que recupere sus recuerdos. Aun si su descanso fuera a terminar, y tuviera que regresar al frente de batalla, debería haber alguna opción para que de alguna forma...

En lo que Asuna se perdía en su ansiedad mientras acariciaba el cabello de Yui, Kirito bajo su taza y empezó a hablar.

—Sasha-san...

— ¿Si?

—... Bueno, es acerca de la Armada. Hasta donde tengo conocimiento, a pesar de la tiranía aplastante de esos sujetos, aún están determinados a mantener el orden público. Pero recordando a esos hombres de ayer, fue como si fueran criminales... ¿desde cuanto hace que es así?

Sasha tensó su boca y contestó.

—El tiempo en que sentí un cambio en sus objetivos debió ser por eso de medio año atrás... hubieron algunos que cometieron actos de extorción bajo el nombre de recaudación de impuestos, al igual que otros quienes, por otro lado, tomaron medidas severas sobre los anteriores. También he presenciado escenas donde los mismos miembros de la Armada se confrontan entre ellos varias veces. De acuerdo a los rumores, parece ser que ha habido disputas entre los altos mandos o algo como eso...

—Síí... Bueno, aún ahora son una enorme organización de más de mil miembros, después de todo. Aunque no es posible que sean monolíticos... aun así, si lo que pasó ayer era un asunto de a diario, no deberían ser capaces de simplemente dejarlo sin tratar... Asuna.

— ¿Qué?

— ¿Ese sujeto conoce acerca de esta situación?

Adivinando a quien Kirito se refería con esas palabras habladas a regañadientes: “Ese sujeto”, Asuna habló mientras contenía su sonrisa.

—Bueno, supongo que él lo sabría... Después de todo, el líder Heathcliff está muy informado, incluso sobre los movimientos de la Armada. Pero respecto a él, ¿Cómo debería decir esto? No parece prestarle mucho interés a nadie además de los jugadores de vanguardia de alto nivel... había preguntado varias cosas acerca de Kirito-kun en el pasado, pero en el tiempo de la subyugación del gremio asesino, «Laughing Coffin», solo nos dejó con un único comentario, “Se los dejo a ustedes”. Por ende, creo que él probablemente no movilizaría al grupo de avance por la meta de influenciar a la Armada.

—Bueno, de hecho parece ser posible si consideras a ese sujeto... pero en ese caso, no podemos hacer mucho en verdad con solo nosotros dos por aquí.

Frunciendo el ceño mientras sorbía de su té, Kirito de repente elevó su cara y miró en dirección a la entrada de la iglesia.

—Alguien esta aquí. Una sola persona...

— ¿Eh...? podría ser otro visitante...

Como si enfatizara las palabras de Sasha, un ruidoso toque en la puerta resonó por todo el edificio.

La persona que entró al comedor con Sasha, una daga colgaba en su cintura, y Kirito, quien la siguió para estar seguro, fue una jugadora de alta estatura.

Largo cabello plateado amarrado en una cola de caballo... su apariencia emanaba la impresión de inteligencia, y sus ojos azul cielo brillaban intensamente con la luz de su fino y bien formado rostro.

El peinado, el color del cabello, e incluso el color de las pupilas de los ojos podía ser personalizado al gusto de uno en SAO, pero como la mayoría de lo que el sistema tiene que trabajar son japoneses, jugadores a los que les queden tonalidades de color fuertes como este podría decirse que es bastante raro. Asuna también, había intentado una vez el teñir su propio cabello de rosa cereza; fue un pasado innombrable en el cual lo regresó a café decepcionada.

Ella era una persona hermosa, y habiendo ganado una primera impresión que incluía algo de anhelo por su imagen adulta, Asuna dejó caer su mirada una vez más, hacia el equipamiento de la chica, y su cuerpo se tensó por reflejo.

Aunque estaba oculto por una capa gris metálico sobre su cuerpo, vestía un abrigo verde oscuro con mallas bien pegadas a sus muslos; la armadura de metal con un brillo pálido era indudablemente el uniforme de «La Armada». En el lado derecho de su cintura estaba una espada corta, y un látigo enrollado colgaba a su izquierda.

Los niños que habían notado la aparición de la mujer se hundieron en silencio todos al mismo tiempo y dejaron de moverse con sus ojos vigilantes. Sin embargo, Sasha les sonrió a los pequeños y habló con tal de apaciguar su desconfianza.

—Todos ustedes, está bien, no se preocupen por esta señorita. Continúen con su comida.

Los muchachitos lanzaron miradas inquisitivas, pero con esas palabras de Sasha, en quien habían puesto su máxima confianza, todos relajaron la tensión en sus hombros sintiéndose aliviados, y la gritería regresó de inmediato al comedor. La jugadora que caminó hasta llegar a la mesa circular en mitad de todo eso tomó una silla ofrecida por Sasha y se sentó con una corta reverencia.

Sin poder entender la situación, Asuna miró a Kirito de manera interrogante, y él, quién se sentó en una silla, también, inclinó su cabeza a un lado al voltear a Asuna y habló.

—Este, bueno, esta persona es Yuriel-san. Parece ser que ella tiene algo que decirnos.

La persona de cabello plateado que carga un látigo y quien fue presentada como Yuriel miró directo a Asuna por un momento, antes de dar rápidamente sus respetos con su cabeza y abrir su boca.

—Es un placer conocerle, mi nombre es Yuriel. Pertenezco al gremio, FLA.

— ¿FLA?

Asuna preguntó en respuesta al nombre que acababa de escuchar por primera vez, provocando que Yuriel diera otro corto saludo con su cabeza.

—Ah, mil disculpas. Esa sería la abreviación para Fuerza de Liberación de Aincrad. No me place tanto el nombre oficial, así que...

Su voz era la de un sereno y elegante contralto. Los sentimientos de envidia crecieron aun más en el interior de Asuna, quien siempre había pensado que su voz era aniñada, mientras contestaba el saludo.

—Gusto en conocerte. Soy del gremio, «Knights of the Blood», soy la su... ah, no, actualmente estoy retirada por el momento, pero puedes llamarme Asuna. Y esta pequeña es Yui.

Habiendo vaciado su plato de sopa en el tiempo que pasó y ahora desafiando al jugo de frutas, Yui de pronto elevó su cara, observando de cerca a Yuriel. Luego inclinó ligeramente su cabeza, pero poco después dio una dulce sonrisa, retirando su vista.

En el momento que el nombre de «Knights of the Blood» alcanzó los oídos de Yuriel, ella abrió completamente sus ojos azul cielo.

—KoB... ya veo, en ese caso, no es sorpresa que esos hombres fueran subyugados tan fácilmente.

Asuna, quien figuró que “esos hombres” se refería al grupo de asalto y extorción de ayer, agudizó su cautela mientras hablaba.

—... En otras palabras, estas aquí para cuestionar el incidente de ayer, ¿cierto?

—No, no, no es eso en lo absoluto. Todo lo contrario; es más como que quería expresar mi gratitud por hacer un buen trabajo.

—...

Viendo donde Kirito y Asuna, quienes se encontraban en silencio en tanto intentaban entender la situación, Yuriel se enderezó.

—El día de hoy, he venido aquí con una petición para ustedes dos.

— ¿U-una petición...?

Asintiendo mientras su cabello de plata oscilaba, la esgrimista de la Armada continuó.

—Sí. Entonces comenzaré mis explicaciones desde el mismo principio. Lo que es conocido como la Armada, no era llamado como tal desde hace mucho... La razón por la cual FLA se convirtió en el nombre actual para la Armada, es debido al hecho de que un ex sub-líder, un hombre llamado, Kibaou, quien presentemente es el cabecilla influyente, tomó control sobre esta. Al inicio, tenía el nombre de gremio, «MTD»... ¿Habían oído hablar de este?

Asuna no pudo recordar haber escuchado nunca de este, pero Kirito dio una respuesta inmediata.

—Eso probablemente es la abreviación para «MMO Today». En el tiempo en que SAO empezó, era el sitio informativo de juegos de red más grande de Japón. Quien formó al gremio debió ser un administrador de ahí. Si no me equivoco, el nombre era...

—Sinker.

En el momento que el nombre fue voceado, el rostro de Yuriel se crispó un poco.

—Él... definitivamente no intentaba crear una organización hipócrita como la que es ahora. Todo lo que él quería era repartir la información y los recursos de comida entre los jugadores, tan equitativamente como fuera posible.

Incluso Asuna sabía todo sobre los ideales y el colapso de la Armada durante ese tiempo por los rumores. El ideal de cazar monstruos con mucha gente, reduciendo el nivel de peligro tanto como fuera posible, con lo cual podían tener una ganancia constante y repartirlo de manera equitativa, no era imperfecto en sí. Pero la esencia de los MMORPGs era la rebatiña de los jugadores por los recursos para ellos mismos, y eso no había cambiado, incluso con las extrañas, sin mencionar extremas, condiciones apegadas a un juego como SAO. No, de hecho, podría decirse que esas condiciones en su lugar reforzaron esa suposición.

Por lo tanto, un plan pragmático y un estricto liderazgo para la organización eran cruciales para realizar esos ideales, y sumándole a eso, la Armada era un tanto demasiado grande. El ocultamiento de objetos adquiridos era incontrolable, revueltas y traiciones sucedieron uno tras otro, y los líderes eventualmente perdieron el control sobre el gremio.

—Y la persona que llegó al poder entonces fue el hombre llamado Kibaou.

Yuriel habló en un tono poco placentero.

—Él apoyaba el concepto de individualismo de Sinker, comenzó a reforzar la estructura de la organización con jugadores de alto rango con visiones similares, y cambió el nombre del gremio a Fuerza de Liberación de Aincrad. En adición, condujo la cacería de criminales y monopolización de campos con utilidades efectivas, haciendo uso de una política oficial. Él por lo menos había considerado la hermandad con otros gremios al defender la ética de las áreas de caza hasta entonces, pero después de eso, continuo monopolizándolas por largos periodos de tiempo a través de múltiples despliegues de poder, incrementando de manera pronunciada las ganancias del gremio, y causo que los seguidores de Kibaou terminaron por ganar poder político con rapidez. Recientemente, Sinker ha quedado cada vez más resignado al estatus de una mera figura política... mientras los jugadores de la asociación Kibaou se han estado volviendo engreídos, iniciando actos de extorción bajo el pretexto de recaudación de impuestos, incluso dentro de los límites de los pueblos. Ayer, los que les causaron a todos ustedes ese encuentro angustiante formaban parte de los hombres de aquella división.

Yuriel se tomó un respiro, bebió el té que Sasha preparó, y continuó.

—Sin embargo, hasta la asociación Kibaou tiene debilidades. Esta es, que están enfrascados en nada más que la acumulación de riquezas, apenas si continuando la finalización del juego. La creencia de que están confundiendo la causa por el fin se está volviendo popular entre los últimos jugadores... para contener a esa insatisfacción, recientemente Kibaou tomó una apuesta arriesgada. Dentro de sus subordinados, reunió un grupo de diez de los jugadores de mayor nivel, enviándolos a acabar con el jefe actual del frente de batalla.

Sin querer entonces Asuna intercambió miradas con Kirito. El caso del jugador de la Armada, Colbert, quien desafió al jefe del calabozo en el septuagésimo cuarto piso, «The Gleameyes», sin siquiera tener las preparaciones apropiadas y sufrió una muerte trágica, encontrando un nuevo detalle para agregar a sus recuerdos.

—Sin importar el cuán altos hubiesen sido esos niveles, desde el mismo inicio, cuando somos comparados con los del grupo de avance, no podemos negar nuestra falta de competencia... Al final, el grupo fue eliminado, y con el peor resultado posible de la muerte del oficial al mando. Kibaou fue altamente culpado por esa exposición de imprudencia. Estábamos a solo un solo paso de poder exiliarle, pero...

Arrugas se formaron en el alto puente nasal de Yuriel, entre tanto mordía sus labios.

—Hace tres días, Kibaou, tomó medidas drásticas mientras era cazado, tendiéndole una trampa a Sinker. Uso un Cristal del Pasillo, que apuntaba muy en lo profundo del calabozo, en su salida, y Sinker terminó siendo expulsado en su lugar. En ese tiempo, Sinker fue sin ningún equipo, creyendo en las palabras de Kibaou, “hablemos mientras estamos desarmados”, en un estatus que garantizaba que uno sería incapaz de abrirse paso de entre la multitud de monstruos desde la sección más profunda del calabozo y regresar por cuenta propia. Parece ser que ni siquiera cargaba un cristal de teletransporte con él.

— ¡¿Y-ya han pasado tres días...?! En ese caso, ¿Sinker-san está...?

Hacia Asuna quien respondió con una pregunta, Yuriel le dirigió un breve asentir.

—Su nombre en el «Monumento de la Vida» aún permanece inalterado, así que parece que de alguna manera logró recorrer todo el camino hasta una zona segura. No obstante, como la localización es aun la porción interna en un calabozo de considerablemente alto nivel, parece ser que somos incapaces de tomar acción alguna... como ustedes sabrán, los mensajes no pueden ser enviados al interior de los calabozos, y no se puede acceder al almacén del gremio desde el interior, así que tampoco podemos simplemente enviarle un cristal de teletransporte.

Debido a que usar un Cristal del Pasillo que conduzca justo a un destino de muerte es una técnica básica conocida como, “PK de Portal”, Sinker naturalmente debería saber de esta. Pero, él probablemente ni si quiera consideró que un sub-líder del mismo gremio iría a tal extremo, aun con el resentimiento entre ellos. O tal vez, no quería creerlo en lo absoluto.

Como si pudiera leer los pensamientos de Asuna, Yuriel musitó, “él es tan solo una persona demasiado bondadosa”, con un suspiro, y continuó.

—... Los únicos capaces de manipular el documento de un líder de gremio, el «Pergamino de Contratos», son Sinker y Kibaou, y a este paso, si Singer no regresa, la administración del personal del gremio y similares, incluso las finanzas; todo quedará bajo el control de Kibaou. La responsabilidad por no prevenir a Sinker de caer en la trampa recae en su asistente, la cual sería yo, y no me queda otra opción más que ir a rescatarle. Pero no tengo posibilidades de atravesar el calabozo en el que fue confinado con mi nivel; tampoco puedo pedir apoyo de jugadores de «La Armada».

Mordió sus labios fuertemente, antes de ver directo a Kirito, y luego a Asuna.

—Y en ese momento, escuché noticias de que una pareja asombrosamente poderosa apareció en la ciudad, es por esto que tuve la intensión de pedir ayuda, es por qué vine aquí, dado que no puedo solo ignorar la situación y no hacer nada. Kirito-san... Asuna- san.

Yuriel hizo una profunda reverencia, y habló.

—Estoy consciente de que es extremadamente desvergonzado de mi parte el pedirles esto cuando solo nos acabamos de conocer, pero por favor, ¿no me ayudarían a rescatar a Sinker?

Asuna miró con intensidad a Yuriel, quien acabó con su larga historia y cerró su boca.

Podrá ser depresivo decirlo, pero dentro de SAO, las palabras de otros no pueden ser confiables con tanta facilidad. Incluso para un asunto como este, la posibilidad de ser una conspiración para atraer a Kirito y a Asuna fuera del rango del pueblo, para poder infligir daño en ellos, no podía ser abandonada todavía. Normalmente, entre tanto haya suficiente conocimiento acerca del juego, uno sería apto de encontrar los huecos en las historias de posibles mentirosos, pero desafortunadamente, Asuna y compañía son demasiado ignorantes sobre el verdadero estado de las cosas con respecto a «La Armada»

Intercambiando una mirada con Kirito, Asuna abrió su boca y habló con cuidado.

—...Si hay algo que podamos hacer, deberíamos ofrecer nuestro apoyo... eso es en lo que creo. Pero para que eso suceda, primero tendremos que investigar un poco al menos, con tal de confirmar tu historia...

—Eso es... de esperarse, supongo...

Yuriel hizo asintió un poco.

—Inclusive yo reconozco, que esta es una petición irrazonable... Sin embargo, no sería inimaginable que una línea horizontal sea gravada sobre nombre de Sinker en el «Monumento de la Vida» del Castillo de Hierro Negro en cualquier momento ahora...

Los firmes ojos de la persona de cabello plateado usuaria de un látigo aparentaron nublarse, influenciando los sentimientos de Asuna. Sintió un ferviente deseo de creer. Pero al mismo tiempo, la experiencia que había acumulado a través de esos dos años en este mundo le advertían, haciendo sonar la alarma del peligro de dejar libres sus emociones.

Echándole un vistazo a Kirito, él también parecía estar perdido en sus pensamientos una vez más. Esos ojos negros mirando intensamente en esta dirección reflejaban el titubeo de su corazón, entre el deseo de ayudar a Yuriel y su preocupación por el bienestar de Asuna.

...Entonces sucedió. Yui, quien había estado en silencio hasta entonces, levantó su cara abruptamente desde su taza y dijo.

—Está bien, Mama. Esa persona, ella no está mintiendo.

Asuna fue tomada por sorpresa y miró fijamente a Yui. Dejando de lado los contenidos de su comentario, fue un excelente japonés, como si la manera en que balbuceaban sus palabras hasta el día de ayer hubiese sido mentira.

—Yu... Yui-chan, ¿eres capaz de entender algo como eso...?

Habiéndole hecho la pregunta al momento en que Asuna le miré a la cara, Yui asintió.

—Sí. En realidad... no puedo explicarlo, pero lo entiendo...

Al escuchar esas palabras, Kirito estiró su mano derecha, despeinando la cabeza de Yui; luego se volteo hacia Asuna y sonrió.

—Será mejor lamentar el creer en ella, que lamentar dudar de ella. Vamos. Nos la arreglaremos de algún modo.

—Eres tan despreocupado como siempre, huh.

Meneando su cabeza mientras respondía, Asuna también, alcanzó el cabello de Yui con su mano.

—Perdón por esto, Yui-chan. Tendremos que posponer la búsqueda de tus amigos por un día, pero por favor discúlpanos.

Asuna le susurró en una voz baja, aunque estaba insegura de si de verdad le entendió. Yui puso una enorme sonrisa y asintió. Acariciando su lustroso cabello negro una vez más, Asuna se volteó hacia Yuriel y habló, sonriendo.

—...Quizás no seamos de mucha ayuda, pero por favor permítanos hacerlo. El deseo de ayudar a alguien importante para usted; yo también, entiendo ese sentimiento...

A la vez que lágrimas brotaban en los ojos azul cielo de Yuriel, ella realizó una gran reverencia.

—Gracias... Se los agradezco tanto...

—Dejemos eso para después de que rescatemos a Sinker-san.

Asuna agregó todavía otra sonrisa, y Sasha, quien había estado observando la situación en silencio hasta aquí, junto sus manos con un aplauso.

—En ese caso, ¡asegúrense de tomar su ración! Aun queda mucho más, así que por favor coma algo también, Yuriel-san.

La tenue luz solar del inicio del invierno se filtraba por las copas de los arboles del sendero volviéndose de un carmesí oscuro, evocando sombras sobre el empedrado. Apenas nadie pasaba por los callejones de la Ciudad del Inicio, y emparejado con las calles que se extendían sin fin, la sombría impresión emanada no podía ser negada.

Asuna, propiamente equipada con su armamento, apresuró por los caminos junto con Kirito, cargando a Yui, bajo la guía de Yuriel.

Asuna naturalmente intentó dejar a Yui en el cuidado de Sasha, pero Yui insistió con obstinación en ir juntos, y terminó trayéndola consigo de mala gana. Por supuesto, un cristal de teletransporte fue preparado para ella en su bolsillo. Si la situación lo solicitaba, aunque pondría a Sasha en problemas, fue arreglado para permitirle retirarse de ahí.

—Ah, ahora que lo pienso, todavía no nos has mencionado algo importante.

Kirito le habló a Yuriel, quien estaba caminando al frente.

— ¿En qué piso esta el calabozo en cuestión?

Yuriel le dio una simple respuesta.

—Esta, aquí.

—¿...?

Asuna instintivamente inclinó su cabeza para un lado.

—Aquí... ¿eh?

—Esta, bueno, aquí en la Ciudad del Inicio... hay un enorme calabozo en el subterráneo en la parte central de ella. Sinker se encuentra... probablemente, en la parte más profunda de...

— ¿En serio?

Kirito habló como si gruñera.

—No había nada similar durante la prueba Beta. ¿Cómo se me pasó...?

—La entrada al calabozo, está en el Castillo de Hierro Negro... en otras palabras, en los cuarteles generales de la Armada. De hecho, parece ser que, es la clase de calabozo que se abre cuando completas los pisos superiores, y solo fue encontrado por el tiempo en que Kibaou llegó al poder, con ellos planeando su monopolización para su propia asociación. Fue mantenido en secreto por algún tiempo, incluso de Sinker, y por supuesto, de mí también...

—Así que así fue. Hay bastantes objetos raros que aparecen solo una vez en calabozos inexplorados, después de todo. Debieron hacer una buena fortuna con este.

—Bueno, eso no es tan cierto.

El tono de voz de Yuriel estaba teñido con ligeros restos de satisfacción.

—Pese a ser el piso base, el grado de dificultad para ese calabozo es aterradoramente alto... incluso entre los monstruos básicos de ahí, sus niveles eran cercanos a esos de por el sexagésimo piso. Parece ser que hasta el grupo de avance dirigido por el mismísimo Kibaou fue desmantelado y perseguido, escapando muy apenas con sus vidas al teletransportarse al exterior. Gracias a esos cristales usados de manera imprudente, terminamos en números rojos al final.

—Jajaja, ya veo.

Yuriel respondió a la risa de Kirito con una sonrisa, pero pronto se hundió en melancolía.

—No obstante, en este momento, esa es la razón del porqué salvar a Sinker es difícil. El Cristal del Pasillo que Kibaou uso fue hecho al marcar un punto bastante profundo en el interior, a donde él llego mientras corría de aquí para allá lejos de los monstruos... Sinker está probablemente al final de ese lugar marcado. No es tan imposible para mí tratar los monstruos allí si es de uno a uno, pero en batallas consecutivas no tendría esperanza alguna... Me disculpo, pero ambos tendrán...

—Ah, bueno, si es por eso del sexagésimo piso...

—Deberíamos ser capaces de manejarlo de alguna manera.

Siguiendo la declaración de Kirito, Asuna asintió. Para el calabozo en el sexagésimo piso, un nivel 70 era necesario para completarlo en gran medida, pero Asuna actualmente alcanzó el nivel 87, mientras que Kirito con facilidad excedía el 90. Con eso, debería ser posible abrirse camino en el calabozo mientras protegían a Yui, y Asuna relajó la tensión en sus hombros con un alivio. No obstante, Yuriel continúo su plática sin cambiar su expresión de apariencia preocupada.

—... Además, hay otro asunto preocupante. Es información conseguida de los jugadores quienes participaron en el grupo de avance, pero en lo profundo del calabozo... un monstruo colosal fue visto; algo en el rango de un jefe...

—...

Asuna intercambió miradas con Kirito.

—El jefe podría ser ese que estaba por eso del sexagésimo piso... ¿Cómo era el jefe que se encontraba allí?

—Eh, bueno, creo que... era algo como un guerrero en armadura hecho de piedra.

—Ah, ese, huh... no era tan difícil, si no me equivoco...

Volteando a ver a Yuriel, Asuna dio otra afirmación con su cabeza.

—Bueno, en cuanto a eso, probablemente deberíamos ser capaces de manejarlo también.

— ¡En ese caso, me siento aliviada!

Yuriel finalmente aflojó su mandíbula y continúo sus palabras mientras entornaba los ojos, como si estuviera viendo algo deslumbrante.

—Es verdad... ustedes dos siempre han experimentado batallas con jefes... lo lamento, por tomar su precioso tiempo...

—No, justo ahora tomábamos un descanso, después de todo.

Asuna se puso nerviosa, agitando sus manos.

En tanto intercambian esas conversaciones, la figura de un enorme edificio, brillando con un lustre negro, empezó a aparecer en las calles más allá de ellos. Era el establecimiento más grande de la Ciudad del Inicio, el «Castillo de Hierro Negro». En el vestíbulo justo después de entrar por la puerta principal, el «Monumento de la Vida», con los nombres de cada jugador listado en ella, se encontraba erguido, y aunque cualquiera podía entrar hasta este punto, la mayoría de las tierras más al fondo del interior estaban bajo el completo control de la Armada.

Yuriel no se dirigió a la entrada principal que va al castillo, moviéndose para rodearlo hasta la parte trasera. Las altas paredes del castillo y la profunda fosa que lo circundaba, denegando intrusos, continuaban indefinidamente. No había tráfico humano en lo absoluto.

Después de caminar por varios minutos, el lugar donde Yuriel llegó a detenerse era una escalinata que decencia desde el camino, bajando hacia algún lugar cerca de la superficie del agua de la fosa. Echándole un vistazo, había un pasaje oscuro completamente abierto en el lado derecho en la punta de las escaleras.

—Entraremos a las cañerías del castillo desde aquí y nos dirigiremos a la entrada del calabozo. Aunque puede que esté un poco oscuro y estrecho...

Yuriel cortó sus palabras allí, ojeando a Yui, dentro de los brazos de Kirito, con inquietud. Y con eso, Yui frunció el ceño como si estuviera molesta:

— ¡Yui no tiene miedo!

E insistió así. Una sonrisa se escapó sin querer de Asuna, en tanto veía la situación.

Para Yuriel, Yui fue explicada con nada más que un, “Estamos viviendo juntos”. Ella no intentó husmear más pasado de eso, pero probablemente tenía algo de recelo acerca de traerla con ellos al calabozo, como era de esperarse.

Asuna habló con tal de aliviar sus preocupaciones.

—Estará bien; esta pequeña esta mucho más alerta de lo que aparenta, después de todo.

—Sip. Ella definitivamente se convertirá en una magnifica esgrimista en el futuro.

Con el comentario de Kirito, Asuna intercambió miradas con él y sonrió, mientras Yuriel asentía profundamente.

—Bien entonces, ¡vamos!

—Nuooooo

La espada empuñada por la mano derecha cortó a través del monstruo de un tajo,

—Ryaaaaaaa

Y la espada agarrada con la mano izquierda lo hizo explotar espectacularmente.

Equipando las dos espadas por primera vez en un tiempo, Kirito dejó salir toda la energía acumulada de sus vacaciones, haciendo estragos de los enjambres de enemigos sin pausar, uno tras otro. Asuna, sosteniendo la mano de Yui, y Yuriel, tomando con fuerza su látigo de metal, no tenían oportunidad de hacer nada de nada. Cada vez que los grupos de enemigos, comprendidos de enormes monstruos de tipo rana cubiertos en baba, monstruos de tipo langosta cargando tenazas de un lustre negro, y similares aparecían, lo que los asaltaba con furia imprudente fueron las espadas a diestra y siniestra, desgarrando a través de todo lo que las rodeaba, eliminando a los enemigos por completo.

La mente de Asuna decía, “Oh, cielos”, pero Yuriel contemplaba el estilo de furia frenética de Kirito con asombro, boquiabierta. Era muy probable que fuera un espectáculo extremadamente diferente a su conocimiento de combate. Y con Yui alentándolo con un inocente “Papa, ánimo”, la tensión en el aire se evaporaba aún más.

Docenas de minutos habían pasado desde que se dirigieron el oscuro y húmedo suministro de agua subterráneo, hasta invadir este calabozo hecho de piedras negras. Era más amplio, profundo y lleno de monstruos que lo esperado, pero Kirito rompiendo el balance del juego, y blandiendo por ahí su par de espadas con vigor, las dos mujeres espadachín sufrieron una casi nula fatiga.

—Bue... Bueno, me siento un poco apenada por esto, dejándolo todo a ti...

Hacia la Yuriel que parecía lamentarse, con su cabeza postrada, Asuna respondió con una sonrisa irónica.

—No, ese sujeto ya está acaparando toda la atención, después de todo... está bien solo dejarlo hacer todo.

—Oye, ¿qué pasa con eso? Es horrible.

Kirito, regresando de devastar al grupo, se enfurruño cuando las palabras de Asuna alcanzaron sus oídos.

— ¿Quieres intercambiar, entonces?

—... So-solo un poco más.

Asuna y Yuriel sonrieron al momento que se encontraron con la mirada de la otra.

Después la usuario del látigo con cabello plateado ondeo su mano izquierda, desplegando el mapa, señaló el punto encendido que representaba el indicador de un amigo, mostrando la presente posición de Sinker. Como no tenía el mapa del calabozo, el camino que dirige a la marca incandescente estaba en blanco, pero ya habían acortado un setenta por ciento del total de distancia.

—La posición de Sinker no se ha movido por varios días. Creo que debería probablemente estar en un área segura. Si somos capaces de llegar hasta allá, podemos simplemente usar los cristales para retirarnos, así que... Lo lamento, estaré contando con ustedes por solo un poco más.

Yuriel bajó su cabeza, y Kirito agitó sus manos frenético.

—N-no, lo estamos hacienda porque queremos, y también están tirando objetos, así que...

— ¿Oh?

Asuna preguntó en respuesta por reflejo.

— ¿Acaso te dieron algo bueno?

—Sip.

Kirito manipuló la ventana con destreza, y una carne rojo oscuro apareció de su superficie con un sonido corto y viscoso. El rostro de Asuna se congeló, pensando en cuan grotesco se debe sentir.

— ¿Qu... pero qué es eso?

— ¡Carne de rana! Seguro que dirás que su sabor es comparable con su rareza, así que asegúrate de cocinarlo después.

— ¡¡No!! ¡¡Lo!! ¡¡Haré!!

Asuna gritó en voz alta, y abrió su ventana también. Entrando al inventario compartido con Kirito, arrastró la cadena de caracteres que decía, «Scavenger Meat x24», y la arrojó sin piedad en la marca del bote de basura

— ¡Ah! Aaaaaa...

Observando al Kirito con apariencia completamente abatida hablar en un tono amargado, Yuriel no pudo evitar reír, agarrando su estomago, aun cuando intentaba contenerla. En ese momento.

— ¡Onee-chan, al fin reíste!

Yui gritó deleitada. Ella también, sonrió ampliamente.

Viendo lo ocurrido, desconcertó a Asuna... recordando lo que paso entonces. El día anterior, la vez que a Yui le dieron espasmos fue también justo después de que todos los niños rieron juntos a la vez, al haber repelido a esos sujetos de la Armada. Aparentemente la cría tenía una sensibilidad única hacia las sonrisas de la gente que la rodeaba. Ya sea que esa fue la personalidad con la que nació, o quizás debido a todos los sentimientos dolorosos que había sufrido hasta ahora... por instinto Asuna levantó a Yui en sus brazos, abrazándola estrechamente. Jurando en su corazón, que siempre sonreiría cuando esté al lado de esta pequeña.

— ¡Bien, continuemos!

A la voz de Asuna, el equipo marchó adelante, dirigiéndose todavía más al interior de las profundidades.

Los grupos de monstruos, principalmente formados de criaturas acuáticas desde el momento en que entraron al calabozo, cambiaron a esos de la familia de los espectros, tales como zombis y fantasmas, a la vez que descendían las escaleras, enviando escalofríos intensos al corazón de Asuna, pero el par de espadas de Kirito continuó mutilando a los enemigos emergentes en meros instantes, sin mostrar ni la mas mínima señal de titubeo.

Normalmente, no es bastante bien considerado el que un jugador de alto nivel ande desenfrenado en un campo de caza muy por debajo del suyo, pero no había necesidad de preocuparse por eso esta vez, ya que ni siquiera alguien más andaba por aquí. Si hubiese tiempo disponible, sería una oportunidad para trabajar en subir el nivel de Yuriel, quien estaba feliz siendo de ayuda, pero en el presente rescatar a Sinker tenía preferencia.

En las dos horas que pasaron en un abrir y cerrar de ojos, la distancia entre la posición actual desplegada en el mapa, y la localización donde Sinker se encontraba, que se pensaba era una zona segura, continuó estrechándose poco a poco.

Era por completo desconocido exactamente cuántos ya habían sido derribados, en cuanto las espadas de Kirito partieron a ese particular esqueleto espadachín negro en pedazos, y por fin alcanzaron a ver un pasaje vislumbrando por una luz cálida justo después de allí.

—Ah, ¡es la zona segura!

Al momento que Asuna habló, Kirito asintió también, habiendo confirmado con su habilidad de detección.

—Hay un jugador solitario en su interior. Está a salvo.

— ¡Sinker!

Yuriel gritó muy alto y corrió con la armadura de metal tintineando, incapaz de contenerse a sí misma ni un poco más. Kirito bajó sus dos espadas y corrió detrás de ella, junto a Asuna quién sostenía a Yui.

Corrieron hacia la luz. En cuanto pasaron por el camino que se doblaba a la derecha por varios segundos, una gran bifurcación en el sendero, y más allá de eso, un pequeño cuarto, pronto llegó a la vista.

Para sus ojos, acostumbrados a la oscuridad, el cuarto estaba lleno de luz lo bastante brillante como para cegarlos, y un solo hombre estaba parado en la entrada. Su cara estaba ensombrecida debido a la luz de espaldas, pero ondeaba sus brazos como loco.

— ¡¡Yurieeel!!

Al momento que confirmó las figures, el hombre rugió el nombre de la mujer en alto. Yuriel osciló su mano izquierda también, corriendo aún más rápido.

— ¡¡Sinkeeer!!

Como si su voz estuviera mezclada con lágrimas, el grito del hombre...

— ¡¡No te acerques máááás!! ¡¡Ese camino es...!!

Al escuchar eso, Asuna redujo su paso, sorprendida. Pero pareció no haber alcanzado los oídos de Yuriel. Estaba corriendo directo en dirección al cuarto.

En ese momento.

Varios metros antes del cuarto, en el punto ciego del lado derecho, sobre el sendero que cruzaba el camino por el que los tres estaban corriendo, un solo inesperado cursor amarillo apareció. Asuna revisó el nombre de inmediato. Lo desplegado fue «The Fatal- Scythe»...

Con el significado de una guadaña que decide el destino, tenía el artículo determinante «The» pegado a ella. La prueba de un monstruo de clase jefe.

— ¡¡Nooo!! ¡¡Yuriel-san, regresa!!

Asuna gritó. El cursor amarillo se movió suavemente hacia la izquierda, acercándose en dirección a la intersección de la encrucijada. A este paso, Yuriel se encontrará con este en el cruce. Apenas si quedaba algo de tiempo.

— ¡¡Ku...!!

De repente, Kirito quien había estado corriendo a la izquierda de Asuna pareció haberse... desvanecido. En realidad, aceleró a una velocidad tremenda. Las paredes que les rodeaban se estremecieron con el sonido de ese impacto.

Viajó por varios metros con una fuerza al nivel de la teletransportación, y al momento que Kirito agarró a Yuriel por detrás con su mano derecha, clavó su espada en su izquierda dentro del lecho de roca con todo su poder. Un tremendo sonido metálico. Innumerables chispas. Ejecutando un freno urgente que fue capaz de quemar hasta el mismísimo aire, en el espacio delante del par que apenas si logró detenerse antes de la encrucijada, la tierra rugió a la vez temblaba, mientras una gigantesca sombra oscura cruzaba.

El cursor amarillo que arremetió al interior del pasaje en la izquierda se detuvo después de como diez metros. El monstruo de estatura desconocida cambio su dirección con frialdad y apareció para embestir una vez más.

Kirito soltó a Yuriel, y retirando la espada que clavó en el piso, saltó dentro del pasaje izquierdo. Asuna lo por siguió detrás frenéticamente.

Zarandeando a Yuriel, quien había sucumbido debido al shock, para que reaccionara, Asuna la empujó al lado opuesto del cruce. Bajando a Yui de sus brazos y confiándosela a Yuriel, Asuna se fue con un comentario corto.

— ¡Por favor retírate a la zona segura con esta niña!

La portadora del látigo asintió con su rostro blanco, y habiendo confirmado que cargó a Yui en dirección al cuarto, Asuna desenfundó su estoque en tanto se volteaba a su izquierda.

La vista de la espalda de Kirito, manteniéndose quieto en su postura de hojas dobles, entró a su rango de visión. Lo que yacía más adentro... era un ser de dos metros y medio, una silueta humanoide cubierto en oscilantes túnicas negras.

Dentro de la capucha, los brazos que se asomaban del puño de la manga, eran oscuros, corpóreos y se retorcían en tanto se enroscaban. Dentro de su tenebrosa cara, todo lo que la ocupaba era un par de energéticos globos oculares, con sus vasos sanguíneos visibles, mirando desde arriba a la pareja. Portaba una enorme guadaña negra en su mano derecha. Desde el filo de esa cruel curva, viscosas manchas rojas se escurrían, gota tras gota. Todo en conjunto, tenía una figura justo como esa del supuesto dios de la muerte.

Los globos oculares del dios de la muerte giraron alrededor, y vieron derecho a Asuna. En ese momento, un escalofrío corrió por todo su cuerpo, como si su corazón fuera agarrado por el terror puro.

Pero su nivel no debería ser demasiado alto para enfrentarlo.

Con ese pensamiento en su cabeza, al instante que preparó su estoque de nuevo, Kirito habló toscamente, parándose frente a ella.

—Asuna, lleva a esos tres a la zona segura y escapa con un cristal ahora.

— ¿Eh...?

—Este no es bueno. Ni si quiera mi habilidad de identificación pudo encontrar nada de información sobre él. En términos de poder, probablemente entra en el rango de los nonagésimos pisos.

— ¿...?

Asuna perdió su aliento y se petrificó también. Aún en estos momentos, el dios de la muerte se movía lentamente por el aire, acercándose al par.

— ¡¡Lo entretendré por un tiempo, así que apúrate y sal de aquí!!

— Ki-Kirito-kun también, los dos debe—

— ¡Iré después de ti! ¡¡Date prisa...!!

Aun cuando el cristal de teletransporte es una medida de última instancia para retiradas, no es una herramienta todopoderosa. Entre el agarrar el cristal, designar el destino, y en efecto completar la teletransportación, existe un tiempo de retraso de varios segundos. Si uno fuera a recibir un ataque de un monstruo en ese periodo de tiempo, la teletransportación sería cancelada. Cuando la cadena de comandos del equipo se rompe, con gente retirándose puramente por complacer su propia conveniencia emergiendo, la razón del porqué el resto se volvían victimas, incapaces de siquiera entretener por el suficiente tiempo para teletransportarse, es debido a esto.

Asuna estaba encajonada. Incluso si ellos cuatro se teletransportaban primero, con la habilidad para correr de Kirito, podría ser capaz de dejar atrás al jefe para alcanzar la zona segura. No obstante, la velocidad de embestida mostrada por el jefe poco atrás era en verdad aterradora. Si quizás... ella fuera a escapar primero, y después de eso, él no aparece. Ese era un pensamiento que no podía soportar.

Asuna le echó un vistazo a las profundidades del camino en la derecha.

...Perdóname, Yui-chan. Aun cuando dije que estaríamos juntos...

Susurrándolo así dentro de su corazón, gritó en alto.

— ¡Yuriel-san, te dejaré a Yui a ti! ¡Por favor escapen juntos, ustedes tres!

Yuriel agitó su cabeza, con su semblante congelado.

—No lo permitiré... algo como eso...

— ¡¡Dense prisa!!

Fue entonces que. El dios de la muerte, abanicando la guadaña que empuñaba, inició una carrera con alarmante vigor, propagando miasma desde el dobladillo de su túnica.

Kirito cruzó las espadas en sus manos, tomando una posición imponente frente a Asuna. Asuna se aferró frenéticamente de esa espalda, encontrando las dos espadas de Kirito con la que ella traía en su mano diestra. El dios de la muerte, sin un gramo de importancia por las tres espadas, dejó caer la guadaña, apuntando por encima de las cabezas de la pareja.

Un destello rojo. Un impacto.

Asuna se sintió a si misma girando una y otra vez. Primero, fue arrojada al piso, luego se estrelló contra el techo por el rebote, antes de caer de regreso al suelo una vez más. Su respiración se detuvo, y su campo de visión comenzó a oscurecerse.

Con su conciencia difusa, revisó la barra de HP de Kirito y la suya propia, ambas de ellas fueron tajadas a la mitad de un solo golpe. El despiadado indicador amarillo transmitió su incapacidad de sobrevivir el siguiente ataque. Tenía que levantarse. Eso fue lo que pensó, pero su cuerpo no se podía mover...

...Y, en ese momento.

Un paso corto tras otro paso corto, escuchó esas suaves pisadas acercarse a sus oídos. Girando su vista, perpleja, pasos infantiles, como los de un gatito, avanzando adelante sin ningún cuidado por el peligro inminente entrando en su visión.

Delgadas manos y pies. Largo cabello negro. Era Yui, quien debería estar en la zona segura. Poseyendo una mirada sin el menor trazo de temor, se le quedo viendo directo al gigantesco dios de la muerte.

— ¡¡Idiota!! ¡¡Apúrate y aléjate!!

Luchando desesperadamente por mover su torso, chilló Kirito en alto. El dios de la muerte sostuvo su guadaña en el aire con movimientos deliberados una vez más. Si era arrastrada a un ataque de ese rango, el HP de Yui por seguro sería devastado. Asuna también, trató de mover su boca. Pero con sus labios endurecidos, fue incapaz de pronunciar palabra alguna.

Pero en el siguiente instante, algo increíble sucedió.

—Está bien, Papa, Mama.

Junto con esas palabras, el cuerpo de Yui flotó gentilmente en el aire.

No fue un salto. Moviéndose como si aletearan alas invisibles, llegó a detenerse por completo a una altura de dos metros. Colgó suavemente su por mucho demasiada pequeña mano derecha en el aire.

— ¡Nooo...! ¡¡Aléjate!! ¡¡Aléjate de ahí, Yui-chan!!

Como si con tal de borrar los gritos de Asuna, la guadaña del dios de la muerte fue implacablemente abanicada, dibujando una línea de luz rojo oscuro. La atroz punta afilada llegó al alcance de la palma de blanco puro de Yui.

Justo antes de que llegara en contacto con ella, fue interrumpida por una barrera purpura vívido, y repelido con un gran ruido. La etiqueta del sistema que flotó frente a la palma de Yui provocó que Asuna se le quedara viendo estupefacta.

[Inmortal Object], eso era por seguro lo que estaba escrito allí. Inmortalidad... un atributo que ningún jugador debería poseer.

El negro dios de la muerte rotó sus globos oculares, como si estuviera perplejo. Inmediato seguido a eso, un fenómeno que sorprendió aún más a Asuna sucedió.

— ¡¡Gouu!!

En conjunto con este sonido, brotaron llamas carmesí, girando en espiral, con la mano derecha de Yui como su núcleo. Las flamas se esparcieron por un instante ampliamente, antes de que de inmediato se condensaran, y comenzaran a unirse en una larga y delgada forma. Entre tanto uno contemplaba, la figura cambió a la de una enorme espada. Una hoja, chispeando en las sombras de las llamaradas, emergida de entre las flamas, extendiéndose al infinito.

La gran espada que apareció en la mano diestra de Yui era de un largo que fácilmente excedía la altura de la niña. El resplandor del metal que parecía estar al borde de fundirse iluminó el sendero. Como si enardeciera las flamas de la espada, las voluminosas ropas invernales vestidas sobre la forma de Yui se quemaron en un instante. Por debajo de eso, el vestido blanco de una pieza que la pequeña traía puesto en un principio apareció. Siendo lo bastante extraño, hasta las flamas que se enroscaban por el vestido de una pieza, al igual que en ese largo cabello negro, no parecían verse afectadas en lo absoluto.

Giró la espada que excedía su altura con naturalidad, una vez...

Sin mostrar una pisca de duda, Yui desafió al dios de la muerte mientras dibujaba trazos de fuego.

Pese a que sus acciones son gobernadas por nada más que un simple algoritmo del sistema, dentro de los ojos inyectados de sangre del jefe, Asuna creyó verlos teñirse en un distintivo color de miedo.

Tapada en un remolino de flamas, Yui se precipitó por el aire con un rugido ensordecedor. El dios de la muerte levantó su guadaña frente a sí y asumió una posición defensiva, como si estuviera atemorizado de la niña, por mucho, más pequeña que él mismo. Y aproximándose de frente, Yui dejó caer la enorme espada en llamas con todo su poder.

La hoja, exudando llamaradas intensas, colisionó contra la horizontal empuñadura de la guadaña. Por un instante, los movimientos de la pareja cesaron.

Sin siquiera un momento para pensarlo, la espada flameante de Yui se movió una vez más. Como si el metal estuviera ardiendo con abrasadoras cantidades de calor, la radiante hoja devoró el mango de la guadaña parte por parte. Con la suficiente fuerza para desgarrarlo todo menos el largo cabello de Yui y su vestido de una pieza, al igual que la túnica del dios de la muerte, oscilo detrás de ella, esparciendo grandes chispas a veces, iluminando el interior del calabozo, tiñendo el área de naranja.

No mucho después...

Junto con un sonido explosivo, la guadaña del dios de la muerte fue por fin cortada a la mitad. De inmediato seguido a eso, como si la energía acumulada hasta ahora fuera desatada, la gran espada se convirtió en un pilar de fuego, golpeando justo en el centro de la cara del jefe.

— ¡¡...H...!!

Asuna y Kirito entrecerraron sus ojos y escudaron sus caras por reflejo, reaccionando al poder excesivamente fuerte de la infernal bola de fuego que apareció en ese momento. Al mismo tiempo que Yui blandió la espada directo hacia abajo, la bola de fuego explotó, engullendo la forma del dios de la muerte en remolinos carmesí entre tanto este corría más profundo dentro del pasaje. Oculto en un estruendoso rugido, un apenas audible aullido de muerte y agonía hizo eco.

Cuando abrieron sus ojos, los cerraron de inmediato por un instante debido a cuán deslumbrantes eran las flamas. La figura del monstruo jefe ya no existía. Pequeñas fogatas oscilaban alrededor, abandonadas aquí y allá en el camino, haciendo ruidos crujientes. Y en el centro de todo eso, Yui estando quieta ella sola, viéndose desalentada. La abrazadora espada, la cual se encontraba parada en el suelo, se disolvió y desmoronó hasta la nada entre tanto emanaba llamaradas justo como el momento en que se materializó.

Asuna se levantó, por fin habiendo recuperado las fuerzas de su cuerpo, poniéndose de pie lentamente usando su estoque como soporte. Kirito también, se reincorporó poco después. La pareja se acercó a la niña con pasos inseguros.

—Yui... chan...

Asuna le llamó con una voz ronca, y la pequeña se dio la vuelta sin un sonido. Sus pequeños labios mostraban una sonrisa, pero en esos grandes ojos azabaches, muchas lágrimas se amontonaron.

Yui volteó a ver a Asuna y Kirito mientras hablaba silenciosamente.

—Papa... Mama... yo, ahora lo recuerdo todo...

La zona segura de la parte más profunda del laberinto subterráneo del Castillo de Hierro Negro tenía la forma de un cuadrado perfecto. Solo había una única entrada, y en el medio de esta, estaba posicionada una suave, brillante, y cubica piedra negra actuando como de mesa.

Asuna y Kirito observaron a Yui, sentándose en la mesa de piedra, viéndose diminuta y tranquila, en silencio. Se les pidió a Yuriel y Sinker que escaparan primero, así que ahora los tres estaban por si solos.

“Recupere mi memoria”; con solo esas palabras, Yui pasó por varios minutos sin decir nada. Esa expresión que de alguna manera se veía apesadumbrada, como si dudara en hablar, pero Asuna armó su determinación y preguntó.

—Yui-chan... ¿Lo recordaste...? Todo lo sucedido hasta ahora...

Yui aún continuaba viéndose deprimida, pero finalmente asintió una vez. Con una expresión como una mezcla entre sonreír y llorar, alzó sus pequeños labios.

—Sí... Procederé, a explicarles todo lo sucedido... Kirito-san, Asuna-san.

El momento que escuchó esa formal manera de hablar, el pecho de Asuna se apretó con desoladas expectativas. Una creencia sofocante de que algo iba a terminar.

Dentro de ese cuarto cuadrado, las palabras de Yui iniciaron a fluir gentilmente.

—Este mundo llamado, «Sword Art Online», es administrado por un único gran sistema. El nombre del sistema es «Cardinal». Lo que esto quiere decir, es que la manera en que este mundo es administrado está basada en sus juicios. En primer lugar, Cardinal fue diseñado con tal de no requerir mantenimiento de humanos. Con dos programas núcleo realizando una mutua corrección de errores uno en el otro, y en adición, números incontables de paquetes de programas menores, ellos regulan la integridad de este mundo... La I.A. para monstruos y NPCs, el balance de las tasas de objetos y la economía, todo y cada una de las cosas son administradas por el clúster de programas bajo el comando de Cardinal... No obstante, había una cosa que no podía ser confiado a nada sino humanos. Problemas originados en el estado mental de los jugadores; eso era lo único que podía ser determinado por nadie más que los mismos humanos... y para ese propósito, docenas de miembros de personal debían ser preparados.

—GM...

Kirito habló con un suspiro.

— Yui, en pocas palabras, ¿estás diciendo que eres un GM...? ¿Un empleado de Argus...?

Después de gastar varios segundos en silencio, Yui meneó su cabeza con suavidad.

—...Cuando los desarrolladores del Cardinal le confiaron incluso el cuidado de los jugadores al sistema, corrieron una prueba de un cierto programa. Usando una característica única del Nerve Gear, este monitoreaba las emociones de los jugadores a detalle, y aparecía del lado de los jugadores que hallaba que tuvieran problemas para poder escucharlos... «Mental Health – Councelling Program», MHCP versión 1, nombre código, «Yui». Esa sería yo.

El aliento de Asuna fue arrebatado por lo tan impactante que eso resultó. Era incapaz de comprender de inmediato lo que acababa de ser dicho.

— ¿Programa...? ¿Acaso quieres decir una I.A...?

Preguntó en una voz baja. Yui asintió, con una sonrisa desanimada en su rostro.

—Así que con tal de no incomodar a los jugadores, se me dio una función de imitación de emociones... Es falso, todo lo es... incluso estas lágrimas... Lo lamento, Asuna-san...

Grandes lágrimas se regaron desde los ojos de Yui, volviéndose partículas de luz, y disipándose. Asuna dio un solo, ligero paso hacia Yui. Estiró su mano, pero Yui meneó un poquito su cabeza. Como si... no estuviera calificada para recibir el abrazo de Asuna.

Aún incapaz de creer la situación, Asuna forzó afuera sus palabras.

—Pero... pero, ¿perder tus recuerdos...? ¿Acaso puede algo como eso pasarle a una I.A...?

—...Hace dos años... el día que el servicio oficial inició...

Yui bajó su vista, y continuó su explicación.

—Aunque tampoco estoy enterada de los detalles completos de que fue lo que pasó exactamente, Cardinal delegó una orden no planeada hacia mí. Una completa prohibición de interferir con todos los jugadores... No siéndoseme permitido salir a ningún contacto tangible con ellos, continúe con reticencia monitoreando nada más que las condiciones de la salud mental de los jugadores.

Asuna reaccionó por reflejo; supuso que la «orden no planeada» fue debido a la manipulación hecha por el único GM de SAO, Kayaba Akihito. Yui, a quien probablemente le era ajena esa persona, movió sus labios una vez más, con su cara distorsionada por el pesar.

—Esa situación... fue simplemente lo peor... prácticamente todos los jugadores fueron absorbidos por emociones negativas tales como miedo, desesperación e ira la mayor parte del tiempo; a veces, hubieron incluso algunos que cayeron en la locura. Continúe mirando dentro de los corazones de esas personas. Originalmente, no hubiera sido capaz de detenerme a mí misma de tener que ir directo a esos jugadores, escuchar sus historias y apaciguar sus problemas... pero no había forma de contactarlos desde mi posición... con esa contradicción de tener un sentido del deber, y aun así carecer de la autoridad de realizarlo, me fui inundando gradualmente de errores, y me corrompí...

En el fondo de aquel silencioso laberinto subterráneo, la delicada voz de Yui ondeó, como un tembloroso hilo de plata. Asuna y Kirito no pudieron hacer nada más que escuchar con atención sin pronunciar una sola palabra.

—Un día, cuando hice mi monitoreo diario, noté un par de parámetros mentales que difirieron enormemente de los de otros jugadores. Nunca me había encontrado con patrones cerebrales como esos que recogí en ese entonces. Dicha... paz... pero no solo esos... ¿qué eran esas emociones?; pensándolo así, continúe monitoreando a esos dos. Deseos misteriosos brotaron dentro de mí, en tanto me enorgullecía de sus conversaciones y acciones. Ninguna rutina así debió haber existido, pero... quería acercarme a esos dos... en un escenario intimo, quería conversar con ellos directamente... con el deseo de estar más cerca, incluso por lo más poco que se pudiera, vague sin rumbo diariamente, manifestándome en la consola del sistema más próxima a la casa en que vivía la pareja. Creo que debí estar considerablemente corrompida en ese punto en el tiempo...

— ¿Y ese es, el bosque en el vigésimo segundo piso...?

Yui asintió gentilmente.

—Sí. Kirito-san, Asuna-san... siempre había querido... conocerlos a ustedes dos... en ese bosque, el momento que los vi a ambos... me sentí extremadamente feliz... fue extraño; no es posible que pudiera pensar en algo como eso... no soy nada más que un mero programa...

Rebosando de lágrimas, Yui cerró su boca. Asuna fue afligida con sentimientos indescriptibles, apretando sus manos muy duro frente a su pecho.

—Yui-chan... eres una verdadera I.A. ¿no? Por lo que posees inteligencia real, ¿o no...?

Mientras lo decía así en un susurro, Yui inclinó su cabeza un poco y respondió.

—Yo... no lo entiendo... tan solo qué fue, exactamente lo que me pasó...

En ese momento, Kirito, quien se había mantenido en silencio hasta entonces, dio un paso al frente.

—Yui ya no es un programa operado por el sistema. Por lo tanto, deberías ser capaz de moverte por tus propios deseos.

Y habló en un tono suave.

— ¿Qué es lo que deseas, Yui?

—Yo... yo quiero...

Yui estiró sus delgados brazos en dirección a la pareja fuertemente.

— ¡Quiero que siempre estemos juntos...Papa...Mama...!

Sin siquiera limpiarse las lágrimas que fluían sobre su cara, Asuna corrió donde Yui, sosteniéndose con fuerza de su pequeño cuerpo.

—Siempre estaremos juntos, Yui-chan.

Poco después, Kirito también, envolvió sus brazos alrededor de Yui y Asuna.

—Aah... Yui es nuestra hija. Volvamos a casa. Viviremos todos juntos... por siempre...

Pero... dentro del pecho de Asuna, Yui meneó su cabeza suavemente.

—Eh...

—Ya es... demasiado tarde...

Kirito preguntó, perplejo.

— ¿Y eso por qué...? ¿Para qué es demasiado tarde...?

—La razón del porqué recupere mis recuerdos... es porque toqué esa piedra.

Yui miró en dirección al centro del cuarto, apuntando al cubo negro almacenado allí con su pequeña mano.

—Cuando Asuna-san me empujo dentro de esta zona segura poco atrás, toqué la piedra por coincidencia, y lo entendí. Eso no es solo un objeto decorativo... es una consola instalada ahí en caso de que un GM requiera acceso urgente.

Como si hubiese alguna clase de orden dentro de las palabras de Yui, varias líneas de luz salieron en dirección a la piedra negra. De inmediato, con un decadente sonido de bip, un teclado holográfico azul pálido se elevó de su superficie.

—Creo que el monstruo de hace poco fue estacionado aquí para mantener alejados a los jugadores. Accedí al sistema usando la consola, y eliminé al monstruo con la invocación del «Object Eraser». En ese momento, con la habilidad de corrección de errores de Cardinal, mi dañada facultad del lenguaje fue restaurada, pero... en ese mismo momento, Cardinal también se dio cuenta de mí, a quien se le había ignorado hasta entonces. Justo ahora, el sistema núcleo esta escaneando mi programa.

Concluirá con la respuesta de que soy una entidad extraña, y probablemente seré borrada. Yo ya... no tengo mucho tiempo...

—Eso... eso es...

— ¿No hay algo que se pueda hacer al respecto? Si nos alejamos de este lugar...

Yui solo sonrió ligeramente hacia las palabras de la pareja. Lágrimas fluyeron en las blancas mejillas de Yui una vez más.

—Papa, Mama, gracias. Esta será nuestra despedida.

— ¡No lo creo! ¡¡No quiero algo como eso!!

Asuna gritó desesperadamente.

— ¡¡Esto es solo el principio!! De ahora en adelante, felices, todos juntos... viviendo en paz entre nosotros...

—En esa oscuridad... durante ese largo sufrimiento del que ni siquiera conocía su final, la existencia de Papa y Mama fueron mi único consuelo.

Yui miró directo a Asuna. Una tenue luz comenzó a envolver su cuerpo.

— ¡¡Yui, no vallas!!

Kirito sostuvo la mano de Yui. Los pequeños dedos de Yui se agarraron gentilmente a los de Kirito.

—Cuando estoy con Papa y Mama, todos son capaces de sonreír... estoy muy feliz por eso. Esta es mi petición; que de ahora en adelante también... en mi lugar... ayuden a todos... denles felicidad...

El cabello negro de Yui y el vestido de una pieza comenzaron a desintegrarse en transeúntes partículas de luz que se dispersaban, justo como el alba. El sonriente rostro de Yui se volvió lentamente transparente. Su presencia se desvanecía.

— ¡No! ¡¡No quiero esto!! Si Yui-chan no esta aquí, ¡¡no seré capaz de sonreír!!

Cubierta en la luz que se expandía, Yui sonrió con dulzura. Acarició la mejilla de Asuna con su mano, al borde de desaparecer.

...Mama, por favor sonríe...

En cuanto una débil voz resonó en la mente de Asuna, una arrolladora luz resplandeciente se dispersó; a la vez que eso también se desvaneció, no había nada en los brazos de Asuna.

— ¡¡Uwaaaaaa!!

Levantando su voz incontrolablemente, Asuna cayó sobre sus rodillas. Arrodillándose sobre el pavimento de piedra, lloró a todo pulmón como una niña. Las lagrimas que se regaron sobre la tierra, gota tras gota, mezcladas junto con los granos de luz que dejó Yui, que se desvanecieron.

Parte 4 Editar

Como si el frío de hasta ayer hubiese sido una mentira, una cálida y gentil briza sopló sobre el césped. Quizás atraídos por la celebración, varios pajarillos descendieron sobre una rama del árbol del jardín, aparentando observar a los humanos con gran interés.

Una fiesta de jardín fue animada sin preocupación por la temporada en el vasto patio delantero de la iglesia de Sasha, con la gran mesa del comedor trasladada y puesta ahí. Alimentos eran sacados de una enorme parrilla como por magia, alzando un grandioso rugido de alegría de los niños.

—Y pensar que algo así de delicioso... de verdad estaba en este mundo...

El jefe ejecutivo de «La Armada» quien fue rescatado justo la noche previa, Sinker, mordió sobre la carne de barbacoa en que Asuna había exhibido sus talentos, a la vez que voceaba su asombro. Al lado de él, Yuriel contemplaba la situación con una sonrisa. Ella tenía la presencia de una imperturbable mujer guerrera desde la primera impresión, pero cuando se encontraba al lado de Sinker, asemejaba a nada más que una alegre y joven esposa.

Y con respecto a Sinker, aunque no hubo mucho tiempo para prestarle atención ayer, cuando en su lugar lo vez sentado en la misma mesa de esta forma, él tenía un carácter que emanaba un aura de gentileza, bastante diferente a lo que se pensaría que sería la cabeza de una enorme organización.

Con una estatura de un grado un poco más alto que Asuna, él era evidentemente más pequeño que Yuriel. Su cuerpo, un tanto fornido, estaba ataviado en ropas sencillas, y no traía ni un arma en mano. A su lado, Yuriel también, no estaba en su estilo del uniforme de la Armada hoy.

Sinker aceptó la botella de vino que Kirito le ofreció a su copa, y aparentemente no por primera vez, realizó una firme reverencia.

—Asuna-san, Kirito-san. Estamos en verdadera deuda con ustedes esta vez. Tan solo, ¿cómo podría agradecerles...?

—No, al contrario, estoy bastante en deuda con «MMO Today», después de todo.

Kirito respondió mientras sonreía.

—Ese es un nombre nostálgico.

Una amplia sonrisa se mostró en el redondo rostro de Sinker al escuchar eso.

—En ese entonces, con la carga que era actualizar diariamente, pensé que no debería siquiera molestarme en hacer un sitio de noticias, pero cuando lo comparas con ser un líder de gremio, fue ciertamente un poco más fácil. Hubiera estado mejor dirigiendo un puesto de periódico aquí también, huh.

Risas gentiles salieron desde la mesa.

—Y bien... ¿cómo fueron las cosas con «La Armada»...?

Asuna inquirió, y Sinker cambió su expresión.

—Kibaou y sus seguidores fueron expulsados. En verdad debí hacer eso mucho antes... con mi personalidad siendo tan mala con argumentos, la situación siguió poniéndose peor... Incluso pensé en desbandar la Armada.

Asuna y Kirito abrieron sus ojos rápidamente en sorpresa.

—Usted debió... haber reflexionado sobre eso por un buen rato.

—La Armada se ha vuelto demasiado enorme... voy a desmantelar el gremio y de ahí, crearé de nuevo una organización para el bien mutuo. Disolverlo y abandonarlo por completo es tan solo ser irresponsable después de todo.

Yuriel sostuvo la mano de Sinker con suavidad y continuó en su lugar.

—...Creemos que estaremos distribuyendo los recursos que la Armada ha acumulado hasta el momento a no solo los miembros, pero equitativamente entre todos los habitantes de esta ciudad también. Hemos causado muchos problemas hasta ahora después de todo... Sasha- san, de verdad lo lamentamos.

Yuriel y Sinker de repente hicieron una profunda reverencia, provocando que los ojos de Sasha parpadearan con sorpresa dentro de sus lentes. Ella agitó sus manos frenéticamente delante de su cara.

—No, eso es demasiado. Los niños han recibido ayuda de la buena gente de la Armada en el campo también, después de todo.

Con la sincera negación de Sasha, el lugar fue llenado con risas gentiles una vez más.

—Bien, dejando eso de lado...

Inclinando su cabeza, habló Yuriel.

—La niña de ayer, Yui-chan... ¿Cómo ha estado...?

Asuna encontró miradas con Kirito, y respondió con una sonrisa.

—Yui ha... regresado a su casa...

Movió los dedos de su mano diestra hacia su pecho suavemente. Ahí, un fino collar, el cual no había estado allí hasta ayer, relució. En la punta de las exquisitas cadenas de plata, un pendiente de plata también colgaba, con una gran gema clara brillando en su interior. Cepillando gentilmente la joya en forma de lágrima, una tenue calidez pareció extenderse por la punta de su dedo.

En aquel momento...

Después de que Yui fue cubierta en luz y se desvaneció, al lado de Asuna, sus lágrimas caían sin fin mientras estaba arrodillada sobre el pavimento de piedra, y Kirito pegó un bramido repentino.

— ¡¡Cardinal!!

Alzando su húmedo rostro, Kirito miró al techo del cuarto y gritó.

— ¡¡No te atrevas a pensar de que siempre saldrá... como te plazca!!

Retomando su compostura con firmeza, dio un abrupto salto hacia la consola negra en medio del cuarto. Arremetió con destreza el teclado holográfico aún desplegado. Para su sorpresa, empujando su dolor solo por un instante, Asuna lloró mientras lo miraba en asombro.

— Ki-Kirito-kun... ¡¿Que estas...?!

— Si es aún... Si es aún ahora, quizás sea capaz de introducirme en el sistema con una cuenta GM...

Frente a los ojos de Kirito, quien continuaba golpeando las teclas mientras gruñía, una enorme ventana apareció con un bip, y el resplandor de las cadenas de caracteres que se desplazaban rápidamente iluminó el cuarto. Mientras Asuna lo contemplaba estupefacta, Kirito ingresó varios comandos más de manera sucesiva. Una pequeña ventana con una barra de proceso apareció, y al momento que la barra horizontal logró llegar hasta la punta de la derecha...

La integridad de la consola hecha de piedra negra de repente destelló un blanco azulado, e inmediatamente seguido a eso, Kirito fue enviado a volar con un sonido explosivo.

— ¡¡Ki-Kirito-kun!!

Asuna, entrando en pánico, se movió con lentitud hacia Kirito, caído sobre el piso.

Agitando su cabeza mientras tiraba de su torso hacia arriba, Kirito formó una delgada sonrisa dentro de su demacrada expresión; se dio la vuelta hacia Asuna y extendió su cerrada mano diestra. Sin entender que era lo que pasaba, Asuna le imitó, sosteniendo su mano.

Lo que calló de la mano de Kirito sobre la de Asuna fue un gran cristal hecho en la forma de una lágrima. En el medio de la piedra de muy elaboradas facetas, latido tras latido, una blanca luz estaba brillando.

— ¿E-esto es...?

—... Antes de que le autorización de súper-usuario activada por Yui fuera cortada, intenté desesperadamente de desconectar el programa fuente de Yui del sistema, y convertirlo en un objeto... dentro de eso, el corazón de Yui está ahí...

Después de haber dicho solo eso, Kirito se dejó caer sobre la tierra, como si se hubiera quedado sin energías, y cerró sus ojos.

—Yui-chan... estas... ahí dentro, huh... mi... Yui-chan...

Una vez más, sus lágrimas diluviaron infinitamente. Dentro de esa borrosa luz, como si le respondiera a Asuna, desde el centro del cristal, centelleó un único y fuerte latido.

Agitaron sus manos con reluctancia en dirección a Sasha, Yuriel, Sinker y los niños; y el frío viento, infundido con la fragancia del bosque, recibió a Asuna y Kirito cuando volvieron al vigésimo segundo piso desde el portal de teletransporte. Aunque fue una excursión de unos simples tres días, se sintió mucho más largo que eso, y Asuna tomó un profundo respiro.

Qué mundo tan vasto...

Asuna pensó acerca de este misterioso mundo flotante otra vez. En todas y cada una de las incontables capas, había gente viviendo en ellas, pasando cada día con lágrimas y risas. No, los eventos dolorosos eran probablemente más comunes en la mayoría de esas personas. Pero aun así, todos continuaban peleando sus propias batallas día tras día.

El lugar donde yo debería estar...

Asuna miró sobre el sendero que conducía a su hogar, luego volteó hacia arriba a la base del piso encima de aquel.

...Volvamos al frente de batalla, pensó de repente.

En el futuro próximo, no puedo evitar el tomar mi propia espada otra vez y volver a mi propio campo de batalla. No sé cuanto más va a tomar, pero pelearé hasta que este mundo sea terminado, para dejar que todos muestren sus verdaderas sonrisas una vez más. Para concederles la felicidad a todos... eso era lo que Yui deseaba.

—Hey, Kirito-kun.

— ¿Hmm?

—Si el juego es completado y este mundo desaparece, ¿que pasara con Yui-chan?

—Aah... bueno, podría forzar un poco la capacidad. La he convertido en una parte de los datos ambientales para el programa cliente y la guardé en la memoria local de mi Nerve Gear. En el otro lado, puede que sea un poco difícil desempaquetarla como Yui... pero de alguna forma debería ser posible.

—Ya veo.

Asuna le dio la vuelta a su cuerpo y abrazó a Kirito fuertemente.

—Bien entonces, asegurémonos de encontramos con Yui-chan otra vez en el otro lado. Nuestra primerísima hija.

—Sí. Definitivamente.

Asuna volteó a ver al cristal brillante en medio de los pechos de la pareja. Mama, da lo mejor de ti... Pareció escuchar esa tenue voz en lo profundo de sus oídos.


Traducción:

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