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Capítulo 3 Editar

Un ave cantaba una melodía que llenaba la mañana mientras se posaba sobre la mesa blanca.

Su mano derecha se extendía silenciosamente y sus dedos tocaban suavemente las plumas color jade del ave, causando inmediatamente que emprendiera el vuelo sin hacer un solo sonido. El ave dibujó un arco en el vuelo y aleteó dejando el brillo del sol detrás.

Levantándose de la silla, caminó unos pasos como si quisiera seguir al ave. Pero en ese instante, una red dorada y resplandeciente apareció, bloqueando su camino. El ave continúo volando entre los espacios y hacia la libertad. Cada vez más alto, más lejos, dirigiéndose hacia ningún lugar en particular.

Asuna se detuvo y observó cómo el ave se volvía cada vez más pequeño hasta fundirse con los colores del cielo, y lentamente regresó a la silla y se sentó.

La mesa y las sillas, hechas de mármol puro eran frías y duras. Además de éstas, había una lujosa cama del mismo color. Los muebles eran las únicas cosas que hay en este “cuarto”, si se pudiera llamar así.

El piso estaba cubierto con brillosas lozas blancas. Caminar de un lado al otro tomaba unos veinte pasos, pero este cuarto redondo también estaba limitado por una resplandeciente rejilla dorada. Los barrotes de su celda estaban lo suficientemente abiertos para que Asuna pasara por una de las aberturas, pero el sistema hace imposible el escape.

Las doradas barras cruzadas se extendían hacia arriba, tejiéndose para formar un domo. Una enorme argolla se extendía desde el techo del domo y tres gruesas ramas que lo atravesaban soportaban toda la estructura. Los enramados se extendían hacia el cielo y eran parte de un enorme árbol.

En otras palabras este extraño cuarto era en realidad una jaula. Una enorme jaula de escalas inimaginables, pero una donde incluso las aves eran libres de entrar o salir. La única persona que enfrentaba la dureza de ser prisionera era Asuna. Por eso, esta jaula debería ser llamada su prisión.

El cuarto era lujoso, elegante y hermoso, sin embargo, el árbol era una prisión muy fría.

Unos sesenta días habían pasado desde que Asuna había despertado en este lugar. Bueno, eso ni siquiera era un número confiable. No había nada con qué escribir en ese lugar. Los días también parecían más cortos. Aún así, su reloj interno la despertaba sin importar si era día o noche.

Después de despertar se preguntaba cuántos días habían pasado pero, últimamente, no podía ni siquiera estar segura del número. Hasta donde sabía, podría haber repetido el mismo día muchas veces, incluso podrían haber pasado varios años. Mientras más tiempo estaba aprisionada en ese lugar, los recuerdos del tiempo que había pasado junto con «él» parecían desaparecer.

Esa vez...

Cuando Aincrad colapsó, el mundo fue envuelto por una explosión de luz. Antes de desaparecer, Asuna y Kirito se aferraron el uno al otro y esperaron hasta que perdieron la conciencia.

Ella no había sentido miedo. Tenía la convicción de que hizo lo que tenía que hacer y que había vivido sin arrepentimientos. Desaparecer con él había sido un final reconfortante para Asuna.

Envueltos en la luz de sus almas entrelazadas; nada más importó en el momento en que desaparecieron sus cuerpos.

Cuando su calor desapareció, Asuna fue envuelta inmediatamente por la oscuridad. Estiró su mano, gritando desesperadamente su nombre. Pero ella había sido atrapada en un torrente imparable que la llevó más lejos dentro de la oscuridad. Después fue iluminada por una infinidad de rayos de luz que parpadeaban sin cesar. No sabiendo donde había sido llevada, Asuna gritó desde lo más profundo de su ser. Finalmente un brillo de colores apareció detrás de ella. La radiante luz se expandió y ella cayó en ese lugar.

Colgando en la pared y sobre la cama de estilo gótico había un enorme espejo. Al mirar el reflejo, vio una figura sutilmente diferente a la que ella conocía. Su cara y su cabello castaño estaban igual que antes. Pero ahora vestía un fino vestido blanco el cual pensó que sería endeble. Adornando la parte superior del vestido, justo arriba de su pecho había una cinta roja. El frío que penetraba en sus pies desnudos le avisó que las lozas estaban hechas de mármol. Ella no tenía ni un arma en su espalda pero una sustancia transparente salió de su espalda en forma de alas. Eran más como alas de un insecto que de un ave.

Al principio, pensó que había llegado a la vida después de la muerte, pero ahora había entendido que ese no era el caso. Aunque había tratado de agitar su mano, le era imposible tocar la ventanilla. Esto no era Aincrad, sino un nuevo mundo ilusorio, una prisión virtual generada por computadora. Asuna había sido aprisionada por la malicia de un hombre.

Como ese era el caso, ella no podía dejarse derrotar. Su mente se rehusaba a ser derrotada por esa malicia. Al recordar eso, Asuna sobrevivía a la soledad y la ansiedad todos los días. Pero ahora, su determinación había empezado a desmoronarse. La desesperanza empezaba a filtrarse lentamente en su corazón.

Asuna se sentó en la fría silla con sus manos plegadas sobre la mesa y empezó a sentir confusion en su corazón mientras pensaba constantemente en él.

—Rápido...ven a salvarme rápido, Kirito...

—Esa es la más bella expresión, Titania.

De repente una voz sonó adentro de la jaula.

—Esta es la cara de alguien a punto de llorar. Me gustaría congelar esa expresión para usarla de decoración.

—Pues adelante, hazlo.

Asuna dijo, volteando su cara hacia donde provenía la voz.

Desde el borde de la jaula dorada, en dirección al árbol gigante conocido como el «Árbol del Mundo», había una puerta. La puerta se abría hacia una escalera grabada en otra rama que unía la distancia entre su jaula y el tronco del árbol.

La puerta se abrió dejando ver a un hombre alto.

Su dorada cabellera ondulaba debajo de una corona plateada. Vestía una fina manta de seda verde decorada con bordados plateados. Como Asuna, él también tenía alas, pero no eran transparentes, eran iguales a las de una enorme mariposa. Las cuatro partes de sus alas cambiaban de color, del negro aterciopelado al verde esmeralda.

Su cara tenía una belleza que sólo podía ser artificial. Una frente suave, una esbelta nariz y ojos con el iris que tenían los mismos patrones de color que sus alas; era extremadamente hermoso. De cualquier forma, sus delgados labios, que se retorcían en una expresión de absoluto desprecio y que se encontraban distorsionados con una sonrisa que despreciaba todo, destruían completamente tal belleza.

Cuando Asuna vio a ese hombre, se volteó como si hubiera visto algo inmundo. Dijo en un tono seco:

—...Puedes hacer lo que quieras como administrador del sistema. Haz lo que quieras.

—Otra vez diciendo algo tan cruel. Tanto que me he esforzado en ti, ¿cierto, Titania?

—¿Puedes decir eso aún después de encerrarme aquí? Deja los nombres extraños, soy Asuna, Oberon...o más bien, Sugou-san.

Asuna miró a la reciente reencarnación de Sugou Nobuyuki, el «Rey Mágico Oberon». Pero durante este tiempo, ella no desvió sus ojos y le devolvió una mirada feroz.

Torciendo sus labios con una expresión disgustada, él dijo sin alegría:

—Despierta. En este mundo, yo soy Oberon, El Rey Mágico y tú eres la reina Titania. Somos la envidia de los jugadores, maestros de Alfheim y sé que eventualmente me abrirás tu corazón... como mi compañera.

—No importa cuánto esperes, todo será en vano. Las únicas cosas que te daré serán mi odio y mi desprecio.

—Bueno, qué terca.

Oberon lentamente extendió su mano derecha sobre la cara de Asuna, riendo.

—Pero presiento que eso sucederá en estos días...

Trató de voltear la cara de Asuna hacia la de él, pero ella se volteó.

—Aunque claro, está bien hacerte obedecer a la fuerza. Incluso hasta podría ser más divertido así.

La cara de Asuna quedó atrapada por su agarre y con los dedos de su otra mano se aproximó lentamente, tocando su mejilla mientras movía sus dedos lentamente hasta sus labios. Un escalofrío recorrió la espalda de Asuna por el repugnante sentimiento.

Los ojos de Asuna se llenaron de repugnancia, apretó sus dientes y sus labios revelando una fina línea. Los dedos de Oberon se delizaban por sus labios antes de moverse lentamente hacia su cuello. Cuando finalmente alcanzaron su pecho, sus dedos sujetaron el listón rojo. Mientras disfrutaba el miedo y la vergüenza de Asuna, sus manos tomaron el listón rojo de un extremo y lentamente, muy lentamente tiraron de él...

—¡Basta!

Incapaz de soportar su roce, la voz de Asuna, finalmente salió de su boca.

Al oír su voz, Oberon ahogó un grito en su garganta pero quitó sus dedos del listón. Los agitó antes de reírse diciendo:

—Estaba bromeando. ¿Acaso no te lo había dicho antes? No te voy a forzar, aunque de cualquier manera, cuando el tiempo llegue, rogarás por ello. Es sólo cuestión de tiempo.

—Qué ingenuo, ¿De verdad crees que eso pasará?

—¿Estás segura que estoy siendo ingenuo? Pronto aceptarás mis sentimientos, Titania.

Oberon puso ambas manos sobre la mesa y se inclinó sugestivamente. Mostrando una oscura sonrisa, miró afuera de la jaula.

—Ves a decenas de miles de personas sumergirse en este vasto mundo para disfrutar el juego. Pero todos ellos son unos inconscientes. ¡El sistema «FullDive» no fue diseñado para la industria del entretenimiento!

Ante estas inesperadas palabras, Asuna se quedó callada. Oberon abrió sus brazos en un gesto dramático.

—¡No estoy bromeando! Este juego es simplemente un subproducto. La interface de las máquinas FullDive, en otras palabras el NerveGear y el AmuSphere, tienen un alcance limitado, y como resultado las señales electrónicas concentran el rol del campo sensorial del cerebro para dar la ilusión de señales ambientales. ¿Pero qué pasa cuando esa limitante se quita?

Los ojos verdes de Oberon estaban llenos de maldad y ambición secreta. Asuna instintivamente se estremeció por el miedo.

—... Eso es. Las funciones del cerebro que están fuera del proceso sensorial incluyen el pensamiento, las emociones y la memoria. Sin la limitante, ¡todos estos se pueden controlar!

Semejante locura de Oberon dejó a Asuna sin habla. Después de respirar algunas veces logró decir “tales, tales cosas nunca serían permitidas...”.

—¿Y quién es esa persona que 'no lo va a permitir'? Este tipo de investigación ya está siendo realizada en varios países. Sin embargo, semejante estudio necesita sujetos humanos para continuar el experimento. Y por supuesto, ¡lo que una persona piensa sólo puede ser descrita en palabras!

Al lanzar una risa estridente, Oberon saltó de la mesa y después de ajustar su postura, caminó alrededor de Asuna.

—Hay muchos procesos individuales en las funciones superiores del cerebro, por lo que es necesario tener un amplio número de sujetos de prueba. Pero, como esto está grabando el comportamiento del cerebro, requiere de muchas pruebas y la experimentación humana no está permitida. Por eso esta investigación había progresado tan lentamente. Pero un día, mientras veía las noticias, encontré una forma de obtener todos los sujetos de prueba, ¡las decenas de personas que necesitaba!

Los vellos en la nuca de Asuna se erizaron. Oberon no necesitaba decirlo; ella ya imaginaba lo que él estaba por decir.

—Kayaba-senpai... era un genio, pero también un tonto. Él obviamente tenía el talento y la capacidad pero estaba satisfecho con simplemente crear un juego. Inclusive entonces, su servidor de SAO era intocable. Pero en el momento en que los jugadores fueron liberados, yo pude tomar parte de ese mundo hackeándolo por medio del router; así de fácil.

Haciendo un movimiento como si estuviera agarrando una copa, el rey mágico levantó su mano y la giró como si fuera a tomar un vino invisible.

—Bueno, esperar a que el juego fuera completado tomó mucho tiempo. Pero aunque no podía tener a todos, me las arreglé para obtener a trescientos sujetos de prueba. En la realidad, no hay una instalación donde pudiera almacenar a tanta gente, pero en cambio ¡el mundo virtual tiene espacio más que suficiente!

Oberon continuó presumiendo de sus delirios. Desde el principio, Asuna había odiado esto de su carácter.

—Gracias a los trescientos jugadores del viejo servidor SAO, nuestra investigación ha hecho un grandioso progreso ¡en tan sólo dos meses! Incrustación de nuevos recuerdos en las memorias, y técnicas para introducir nuevas emociones... esta tecnología ha tomado forma. La manipulación del alma ¡es verdaderamente maravillosa!

—Este tipo de estudio... ¿Crees que mi padre lo permitiría?

—El viejo no tiene ni idea, por supuesto. Este estudio está siendo realizado por un equipo muy pequeño y en absoluto secreto. Y pronto se convertirá en un gran producto.

—¿¡Producto...!?

—Cierta compañía americana está prácticamente babeando mientras espera que terminemos la investigación. Planeo vender esta tecnología a un precio muy alto. De cualquier manera será propiedad de RECTO, y RECTO eventualmente será mía.

—...

—En pocos días seré parte de la familia Yuuki. Primero, como un hijo adoptivo; como tu esposo, calificaré como el heredero de RECTO. Esto es sólo oportuno pero pienso que no sería una mala idea si ensayamos un poco aquí.

Una sensación de repugnancia causó que su espalda se estremeciera y Asuna, lenta pero firmemente agitó su cabeza

—Eso es algo que absolutamente no voy a permitir. El día que regrese a la realidad, voy a sacar a la luz estas atrocidades.

—Por Dios, aún no lo entiendes. ¡Sigo hablándote francamente porque pronto lo olvidarás todo! Todo lo que quede será...

Oberon se detuvo repentinamente; inclinó su cabeza y se sentó en silencio. Después sacudiendo su mano para abrir la ventana, se volteó y dio unas órdenes.

—Voy a salir; esperen instrucciones.

La ventana desapareció y él volteó hacia Asuna con una sonrisa

—Te advierto, el día en que caigas ciegamente enamorada de mí se aproxima rápidamente. O te entregas a mí ahora, o convierto tu cerebro en objeto para uno de mis experimentos. Así que la próxima vez que me veas, por favor, sé más sumisa, Titania.

Después de sacudir el cabello de Asuna como si fuera un gato, se retiró.

Con su cabeza agachada, Asuna no vio a Oberon irse. Su mente seguía repitiendo las últimas palabras de Oberon y el horror que engendraban.

'¡Click!' sonó el eco por el cuarto cuando la puerta se cerraba, el cual quedó silencioso una vez más.

Después de ponerse su uniforme, Suguha dejó el club de kendo. Una brisa de aire refrescante acarició sus mejillas mientras caminaba entre los edificios de la escuela con su espada de bamboo en la mano.

Era la una y media de la tarde pero como el quinto periodo ya había comenzado, la escuela estaba muy tranquila. A esta hora, los estudiantes de primero y segundo grado estaban en clase, pero los de tercer grado podían escoger cuándo asistir hasta que se empezarán a concentrar en sus clases tutoriales para los exámenes de ingreso a bachillerato. Sólo las personas como Suguha, quien ya tenía una recomendación, podían caminar libremente.

Ella tenía tiempo libre pero los demás alumnos de su generación continuamente decían cosas sarcásticas en cuanto la conocían. Su maestro de kendo era estricto pero noble y le importaba mucho su querida discípula, que había sido recomendada para entrar a una prestigiada escuela. A pesar de todo, Suguha continuaba acudiendo a la escuela todos los días para seguir su estricto entrenamiento.

Según él, Suguha había desarrollado un sutil hábito. Después de escuchar esto, Suguha pensó qué podría haberlo causado. Probablemnte era porque entraba al mundo de ALfheim y entrenaba en combate aéreo todos los días, aunque fuese por un corto tiempo.

Sin embargo, él nunca dijo que esto le hiciera peor o que le dificultara las cosas, e incluso hoy ella había logrado sacarle dos puntos a su adversario de treinta años, quien era uno de los practicantes de kendo más altamente rankeados en el país.

Ella no sabía por qué pero últimamente parecía poder leer los ataques de sus oponentes más fácilmente. Cuando peleaba contra un fuerte adversario, sus nervios se tensaban y todo parecía ser más lento haciendo que el combate fuera mucho más intenso.

Recordaba un accidente hacía unos días cuando había entrenado con Kazuto. En esa ocasión, él había esquivado uno de sus mejores ataques, uno del que la gente no escapaba fácilmente. Ese tipo de respuesta superior lo hacía parecer como si él hubiera estado experimentando la pelea de una manera completamente diferente a la de ella. Suguha repentinamente consideró que las experiencias FullDive afectaban el cuerpo físico.

Ella se perdió en sus pensamientos mientras caminaba hacia el estacionamiento de bicicletas hasta que alguien repentinamente la llamó desde las sombras.

—Lyfa-chan.

—¡Qué...!

Suguha saltó hacia adelante sorprendida. Un chico flacucho con lentes apareció frente a ella. Él y Recon compartían la característica común de bajar las cejas cuando estaban en problemas pero ahora esto estaba aún más acentuado.

Suguha puso una mano en su cadera y dijo muy silenciosamente:

—¡Que no me llames así en la escuela!

—¡Pe-Perdón, Suguha-chan!

—Eso es...

Suguha removió la cubierta de su espada de bamboo con una mano antes de dar un paso adelante. El chico mostró una sonrisa nerviosa y rápidamente sacudió la cabeza.

—Cierto, lo siento, Kirigaya-san.

—¿Qué pasa, Nagata-san?

—Necesito hablar contigo; ¿Hay algún lugar adonde podamos hablar tranquilamente?

—Este lugar está bien.

Shinichi Nagata puso una cara de decepción y dejó caer sus hombros

—De todas formas tú ya tienes una recomendación, así que ¿para qué sigues acudiendo a la escuela?

—Ah, Sugu--, Kirigaya-san, quería hablar contigo. He esperado aquí desde muy temprano.

—¡Bah! Seguro tuviste mucho tiempo.

Suguha dió unos pasos atrás y se arrodilló al lado de un jardín lleno de flores.

—¿De qué quieres hablar?

Nagata Shinichi se sentó y manteniendo cierta distancia de Suguha, dijo:

—Sigurd y los otros quieren ir a cazar mañana en la tarde. Hay unas cuevas con lagos en su interior, así que los Salamanders rara vez van allí.

—Te dije que prefiero hablar sobre cazar por e-mail. De cualquier forma, lo siento pero no voy a participar por un tiempo.

—¿¡Eh... eh!? ¿Por qué?

—Me dirijo a Aarun.

Encumbrado en el centro de ALfheim está el Árbol del Mundo y cerca de su base descansa la gran ciudad neutral, Aarun. Sylvian está a una distancia considerable de Aarun. Es un viaje que toma varios días, especialmente porque hay áreas donde volar es imposible.

Nagata Shinichi se puso rígido por un momento pero después se acercó a ella y preguntó:

—¿Vas a ir con ese Spriggan de ayer?

—Ah, sí. Le prometí que le ayudaría a llegar.

—¡Tú...tú no estás pensando claramente! ¡No sé por qué estás pasando las noches con ese extraño!

—¿Por qué te sonrojas? ¡No te imagines cosas raras!

Ella tomó su shinai y lo presionó contra su pecho. Las cejas de Nagata dolorosamente cayeron hasta su límite y miró a Suguha con resentimiento.

—Te he preguntado antes si querías ir conmigo a Aarun, pero siempre te has negado firmemente.

—Eso es porque nos matarían, sin importar cuantas veces vaya contigo. En fin, esa es mi razón, así que avísale a Sigurd.

Suguha se levantó, se despidió con un “te veo luego” y fue directo al estacionamiento. La expresión lastimosa de Nagata, como la de un perro regañado, le dolió un poco. Aún así, los rumores ya circulaban por la escuela. Ella no quería parecer cercana a él.

—Sólo le muestro el camino, eso es todo.

Se dijo a sí misma para calmar a su latiente corazón. Pero cuando pensaba en el joven llamado Kirito y en sus misteriosos ojos negros, era imposible que se calmara.

Quitó rápidamente el seguro de su bicicleta que estaba aparcada en la orilla del aparcamiento y se alejó pedaleando. El frío aire del invierno soplaba por sus mejillas pero Suguha simplemente lo ignoraba. Lléndose por la puerta trasera de la escuela, condució por una pendiente de escaleras sin preocuparse por usar los frenos.

“Vuela rápido” era lo que Suguha pensaba. Volar junto a Kirito a máxima velocidad... Se emocionaba con sólo pensarlo.

Suguha llegó poco después de las dos.

La bicicleta de Kazuto no estaba en el jardín, por lo que aún no volvía del gimnasio.

Recientemente, Kazuto parecía haber recuperado la condición física que tenía antes del incidente de SAO. Pero no estaba satisfecho, ya que sentía una disparidad en las capacidades físicas entre su cuerpo real y el del mundo virtual.

Esto se entendía perfectamente considerando que es imposible replicar las habilidades de un personaje virtual con un cuerpo real. Hasta Suguha entendía eso, debido a que había estado a punto de caer una o dos veces cuando esperaba usar la habilidad de «Volar».

Entrando a la casa desde el porche, Suguha fue al cuarto de lavado, puso su ropa en la lavadora y la encendió. Después fue a su cuarto donde se quitó su blusa y la falda y las colgó en el gancho de la pared.

Suguha puso su mano sobre su pecho mientras estaba parada en ropa interior. Aunque había regresado a casa en bicicleta, sentía que su corazón se había calmado rápidamente aunque éste ahora estaba con una frecuencia de unos 90 latidos por minuto.

Sabía que esto no era causado en su totalidadpor el ejercicio pero ella quería confirmarlo. Suguha trató de inhalar profundamente para calmarse pero sus pensamientos mantenían su presión alta. ¿En qué estoy pensando? No es que no quiera llevarlo a Aarun pero ya tengo a mi hermano... De verdad ni sé por qué estoy reflexionando sobre esto... ¡Soy tan estúpida!

Llegando a la conclusión de que estaba siendo estúpida con sus sentimientos, se puso una playera grande y un short y se sentó en su cama.

Tomó el casco de AmuSphere de la repisa, lo prendió, lo colocó sobre su cabeza y cerró los ojos. Entonces, después de tomar un largo respiro, entonó las palabras mágicas:

—¡LINK START!

Después de pasar por el proceso de conexión y mover su consciencia al cuerpo de la hada espadachina Lyfa, abrió sus ojos en una posada.

Nadie estaba sentado al otro lado de la mesa, por supuesto. La reunión no sería hasta en un rato, por lo que había mucho tiempo para preparar el viaje.

Dejando la tienda, observó que la ciudad de Sylvain estaba cubierta por una hermosa puesta de sol.

En consideración por las personas que sólo podían entrar en un horario específico cada día, un día en ALfheim duraba sólo dieciséis horas. Por eso, el tiempo era inconsistente con la realidad. La ventana de menú tenía un reloj con la hora real y otro con la hora en ALfheim para que la gente no perdiera la noción del tiempo; era confuso al principio pero Lyfa había aprendido a acostumbrarse.

Fue a un montón de tiendas, compró un montón de cosas y regresó con un poco de tiempo de sobra. Regresando a la posada, abrió la puerta y notó que una figura negra se había materializado en una mesa.

Kirito completó el ingreso y pestañeó algunas veces antes de sonreír al ver a Lyfa acercarse.

—Hola, llegaste temprano.

—Sí, llegué hace un rato. Fui de compras.

—Ah, sí... parece que me tengo que preparar también

—Compré algunos artículos generales, así que no te preocupes por eso, pero...

Examinó la lamentable armadura inicial de Kirito.

—Necesitarás un mejor equipamiento.

—Creo que sí. Creo que esta espada es muy poco fiable.

—Sobre el dinero... ¿tienes algo? Si no, puedo prestarte un poco.

—Pues...

Kirito abrió su ventana de menú pero, después de echar un vistazo, su cara se puso rígida.

—¿Es esa cosa llamada «Yurudo»?

—Sí. ¿No tienes nada de dinero?

—No, no, tengo algo... De hecho tengo mucho.

—¡Entonces vayamos a la tienda de equipamiento!

—Está bien.

En ese momento, Kirito se detuvo con pánico, buscando por todo su cuerpo hasta que finalmente vio en el bolsillo de su pecho.

—Oye, Yui, vamos.

Mientras bajaba de su bolsillo, la pixie de negra cabellera apareció, luciendo un poco somnolienta y estirándose con un largo bostezo.

Lyfa llevó a Kirito a las tiendas de equipamiento pero para el tiempo que terminaron, las calles estaban cubiertas con la luz de la mañana.

La armadura de Kirito fue fácil de encontrar siendo un par de pantalones, una playera con atributos defensivos y un largo abrigo que lo cubría. Sin embargo, Kirito había pasado un largo tiempo escogiendo una espada, ya que parecía insatisfecho con todas las que había examinado.

El encargado de la tienda le daba una espada y Kirito la blandía antes de devolverla diciendo “Necesito algo más pesado”, y luego el proceso se repetía. Finalmente encontró una que le gustaba, una gran espada, tan larga como él, y la compró. Era una espada de hoja cónica con un brillo negro que tenía un peso inusual. Era probablemente hecha para un demonio o un gnomo. Las razas altas eran las que usaban esta clase de espadas.

En ALO, la cantidad de daño era determinado por el «Poder de Ataque del Arma» y la «Velocidad de Movimiento de la Espada». Los Sylphs y Cait Siths eran mejores por la velocidad, compensando el nivel de daño con su gran rapidez. Pero los jugadores fuertes podían fácilmente equiparse con las armas que eran enormes en tamaño y fuerza. Este intercambio entre poder y velocidad creaba un balance entre las diferentes razas en el juego.

Las Sylphs con la suficiente habilidad podían equiparse con martillos y hachas, pero sus parámetros de fuerza no les permitían usar esas armas efectivamente. Los Spriggans eran una raza multitareas, pero Kirito, por donde se le mirara, tenía el cuerpo de velocista.

—Ese tipo de espada, ¿serás capaz de usarla apropiadamente?

Escuchando el cuestionamiento atónito de Lyfa, Kirito solo asintió con una expresión relajada.

—No será un problema.

Como él decía que estaba bien, ella le creyó. Después de pagar por la espada, él colgó la funda en su espada pero la punta casi rozaba el suelo.

Kirito ahora parecía como un niño jugando al espadachín, y pensando en eso, Lyfa tuvo que contener una sonrisa y dijo:

—Bueno, ¡ahora los preparativos están completos! Así que ahora, por un tiempo, estaré a tu cuidado.

Lyfa le extendió su mano derecha a Kirito y sonriendo tímidamente, Kirito también extendió la suya, estrechándola.

—Yo también, así que por favor ayúdame.

Volando fuera del bolsillo, Yui selló el apretón de manos y dijo:

—¡Hagamos nuestro mejor esfuerzo! ¡Nuestro objetivo es el Árbol del Mundo!

Cargando con una espada gigante atada a su espalda y con Yui sentada en su hombro, Kirito siguió a Lyfa hasta que llegaron a una hermosa y brillante torre verde esmeralda.

Ese era el símbolo de los Sylphs, la «Torre del Viento». Sin importar cuántas veces la veías, la belleza de ese edificio era impresionante. Mientras pensaba esto, Lyfa volteó al lado para ver al Spriggan vestido de negro admirando la torre con un indisimulado disgusto. Lyfa suprimió una sonrisa y le dijo:

—Antes de irnos, ¿Quieres practicar tu frenado?

—...Está bien; de ahora en adelante, he decidido volar de forma segura.

Kirito respondió con una expresión impotente.

—Por cierto, ¿Por qué venimos a la torre? ¿Tienes asuntos pendientes aquí?

—No tengo asuntos pero antes de que empieces un vuelo largo, es mejor empezar desde lugares elevados. Puedes usar la altura a tu favor.

—Ah, ya veo.

Ella empujó a Kirito por la espalda y empezó a caminar hacia adelante.

—¡Vamos! Quiero cruzar el bosque antes de que anochezca.

—No estoy muy familiarizado con el terreno. ¿Puedes guiarme?

—¡Déjamelo a mí!

Lyfa palmeó su pecho y volteó a ver en las profundidades de la torre.

Allí descansaba la hermosa mansión de la Lord. La Sylph Lord Sakuya era una jugadora que conocía desde hacía un tiempo. Como voy a estar fuera por un tiempo, debería avisarle, había pensado Lyfa súbitamente. Pero el asta que se levantaba desde el centro del edificio no mostraba la bandera Sylph. Eso era raro, porque significaba que Sakuya no estaba en casa hoy.

—¿Ocurre algo?

Kirito inclinó su cabeza para preguntar, pero Lyfa sacudió su cabeza; había decidido mandarle un e-mail más tarde. Pasaron por la puerta de enfrente de la Torre del Viento y entraron.

El primer piso era un vasto salón circular, con tiendas de todo tipo a lo largo de la pared exterior. El salón tenía dos elevadores en el centro, de los cuales salía una gran cantidad de jugadores. En ALfheim, el alba apenas había pasado, mientras que en la realidad, la noche se acercaba. Esto significaba que pronto, el número de jugadores se empezaría a incrementar cada minuto.

Tomó la mano de Kirito y se dirigió hacia el elevador derecho que justo estaba bajando.

Repentinamente, varios jugadores aparecieron frente a ellos, bloqueando su camino. Lyfa casi se cayó, pero sus alas se expandieron estabilizándola.

—Eso fue un poco peligroso, ¿cierto?

Lyfa se quejó reflexivamente, pero el alto hombre bloqueando su camino resultó ser un rostro familiar.

Él era más alto que la mayoría de los Sylphs y tenía una cara ruda pero atractiva que era el resultado de una tremenda suerte o de varias inversiones considerables. Vestía una gruesa armadura plateada y una enorme espada colgaba de su cintura. Su amplia frente estaba dividida por una diadema con una cabellera verde oscura cayendo sobre sus hombros. Este hombre, cuyo nombre era Sigurd, era el líder del grupo con el que Lyfa había estado las últimas semanas. Después vio a los demás miembros con él. Pensando que Recon podría estar también allí, miró con más detenimiento pero no pudo ver esa llamativa cabellera verdosa.

Lyfa y Sigurd constantemente competían por el título del espadachín más fuerte de los Sylphs. Él también era un político poderoso, parte de la burocracia de primera línea de la que constantemente la tímida Lyfa prefería quedar excluida. Aunque actualmente la «Lord de los Sylphs», un jugador escogido por votación una vez al mes y quien tomaba decisiones como la forma en que se gastaban los impuestos cobrados a los jugadores, era Sakuya, Sigurd, cuya fama era más o menos comparable a la de ella, era también parte de los jugadores súper activos.

Su extenso tiempo de juego también significaba que su raro equipamiento y su capacidad de destreza estaban muy por encima de los de Lyfa. En un duelo de uno a uno, Lyfa necesitaba de todas sus capacidades para ganar, e incluso entonces era difícil vencer su poderosa defensa. Pero durante una caza, era un compañero. Sin embargo, su discurso y actitud hipócrita molestaban a Lyfa, a quien le disgustaba que la moderaran. Por eso, aunque el grupo era muy eficiente en la caza, ella había estado pensando que el tiempo de dejarlo se acercaba.

Parado frente a Lyfa, la postura de Sigurd mostraba su arrogancia al máximo. Parecía que las cosas se pondrían muy problemáticas. Pensando en esto, Lyfa abrió su boca y dijo:

—Buenos días, Sigurd.

A pesar de que Lyfa lo había saludado con una sonrisa, Sigurd no estaba con el humor de responderle. En su lugar, contestó con un tono forzado:

—¿Quieres abandonar el grupo, Lyfa?

Sigurd parecía estar con un humor extremadamente insoportable; Lyfa había considerado decirle que esto era sólo un viaje de ida y regreso a Aarun pero como podía volverse problemático, prefirió asentir con la cabeza y decir:

—Sí, más o menos. Pude ahorrar mucho dinero así que me tomaré un tiempo para relajarme.

—Qué egoísta. ¿Acaso no piensas en el resto del grupo?

—¿¡Egoísta!?

Eso hizo que Lyfa recordara un acuerdo. Después de un «Evento de Duelo» donde ella lo había vencido después de una feroz pelea, Sigurd le ofreció a unirse a su grupo. Lyfa había aceptado con dos condiciones: sólo participaría cuando pudiera y podía renunciar si quería. Específicamente, quería que él supiera que ella no deseaba ser atada con responsabilidades.

Sigurd alzó sus cejas y sus palabras continuaron:

—Eres un miembro conocido de mi equipo. Si te vas y te unes a otro grupo repentinamente, ¡sería como si arrojaras lodo a mi cara!

—...

Lyfa estaba súbitamente sin palabras por el discurso de “soy más santo que tú” de Sigurd. Así que así son las cosas en realidad, pensó.

Lyfa de repente recordó una rara pero seria advertencia que Recon le hizo después de unirse al grupo de Sigurd como su compañera.

Recon le había dicho que evitara involucrarse mucho. Sigurd no quería a Lyfa por su fuerza sino por la fama que tendría el grupo. Quería estar al mando de la jugadora que lo había vencido para que él no perdiera respeto.

“¿Cómo podría pasar eso?” Lyfa se había reído, pero Recon se lo había recordado muy persuasivamente: “ALO es un juego MMO difícil. Como tal, las jugadoras femeninas son tan escasas que los jugadores tienden a idolatrarlas, aún cuando no son buenas combatientes. Especialmente tú; como eres una chica tan dulce, eres aun más rara que algún ítem legendario que la mayoría quisiera poseer. En realidad, él quiere usar tu presencia en el equipo para presumir e incrementar su estatus.”

Recon había dicho más tonterías, pero Lyfa le lanzó una mirada sobre su hombro y lo había tranquilizado antes de tomarlo en serio. Ser un ídolo no era algo que ella entendiera. Como un MMORPG tiene muchas cosas para recordar, ella no quería complicarse la vida, pero ahora se detuvo a pensar en eso. Hasta el momento había permanecido como un miembro del grupo sin problemas importantes, hasta hoy...

Viendo al furioso Sigurd frente a ella, Lyfa tuvo una sensación similar a como si una cuerda constrictora estuviera amarrando su cuerpo. La principal razón por la que ella jugaba ALO era para escapar de los grilletes y restricciones de la realidad. Para experimentar el vuelo sin límites a través del cielo.

Pero tal vez había sido muy ignorante e ingenua. Aún cuando todos en el mundo virtual tenían alas, olvidar la gravedad era una mera ilusión.

Lyfa/Suguha, recordaba cómo, en la primaria, un compañero mayor que ella en kendo la había molestado. Aunque el chico había sido un campeón desde que había entrado a kendo, no había podido vencer a Suguha, que era más joven, durante el combate. Él tomó venganza después, atacando a Suguha en su camino a casa con la ayuda de varios amigos... un acto vergonzoso. Lo que él había hecho entonces era igual a la actitud de Sigurd en este momento, lleno de ira y resentimiento.

El resultado debería ser el mismo aquí...

Lyfa, abrumada por la desesperación, agachó su cabeza. En este momento, detrás de ella, como una sombra y sin ser notado hasta ahora, Kirito habló:

—¡Los compañeros no son objetos para ser usados!

—¿Qué...?

Por un segundo, Lyfa no entendió el significado de sus palabras. Entonces, los ojos de Lyfa se abrieron muy ampliamente y miraron a Kirito. La voz de Sigurd incrementó de volumen:

—¿¡Qué!?

Kirito intervino entre los dos y miró a Sigurd a los ojos, a pesar de que le sacaba una cabeza de estatura.

—Estoy diciendo que tú no deberías mirar a otros jugadores como una importante espada o armadura que puede entrar en un cajón de equipamiento.

—Qué... Tú te atreves...

Ante las palabras directas de Kirito, Sigurd repentinamente se enrojeció y se quitó la gabardina mientras movía su mano hacia la empuñadura de su espada.

—Tú no entiendes la situación ¡repugnante Spriggan! Lyfa, ¡¿Vas a trabajar con este tipo ahora?! ¡Es probablemente un «Renegado» que vino aquí después de ser desterrado de su propia tierra!

Sigurd asumió la postura para desenvainar su espada. Mientras pronunciaba estas palabras, Lyfa finalmente perdió la paciencia y gritó:

—¡No digas esas palabras a Kirito-kun! ¡Él es mi nuevo compañero!

—¿Qué... qué quieres decir?

Con las venas saltando en su sien, Sigurd contestó con nerviosa consternación.

—Lyfa, ¿pretendes abandonar este territorio...?

Ante estas palabras, los ojos de Lyfa se engrandecieron.

Los jugadores de ALO por lo general se dividen en dos categorías de estilo de juego.

El primero usa su territorio como una base, un compañero de su misma raza, y da una parte del dinero que ganan como impuestos para impulsar el desarrollo de las fuerzas étnicas; Lyfa y Sigurd son de este tipo de jugadores. El jugador de la otra categoría deja su territorio, usa una ciudad neutra como base y forma grupos con jugadores de diferentes razas. Los primeros tienden recriminar a estos últimos debido a que generalmente no tienen un sentimiento de identidad y fueron abandonados, o fueron exiliados del territorio de su raza como Renegados.

En el caso de Lyfa, su sentimiento de ser una Slyph era tan débil como su sentimiento de pertenencia a esta comunidad. La razón de que aun se quedara en Sylvain era en parte por la belleza de la ciudad y también porque no quería abandonar todo lo que conocía. Pero ahora, gracias a las palabras de Sigurd, surgió rápidamente un deseo de libertad.

—Sí, claro. Tengo la intención de salir de aquí. — Dijo Lyfa sin pensar.

La boca de Sigurd se torció por el enojo, sus dientes mordían su labio inferior. De repente desenfundó su espada ancha mirando con gran furia a Kirito.

—Te iba a dejar sin daño alguno ya que eres como un gusano arrastrándote enfrente de mí, pero si eres un ladrón harías bien en no ser tan arrogante. Al estar caminando tranquilamente por el territorio de otras razas, te puedo cortar de cualquier forma y ni podrías quejarte, ¿no es verdad?

A pesar de las palabras y el comportamiento dramáticos de Sigurd, Kirito sólo encogió ligeramente sus hombros.

Kirito era verdaderamente una persona sin miedo e incluso Lyfa estaba sorprendida. Ella se preparó para pelear contra Sigurd, empuñando la espada, lista para desenfundarla. El ambiente a su alrededor de repente se sintió tenso.

En este punto, el compañero de Sigurd se movió y le susurró unas palabras:

—Malas noticias, Sigurd. Si matas a un contrincante indefenso como ese enfrente de tanta gente...

De alguna manera, un círculo de espectadores ya los habían rodeado. No habría problemas si este fuera un duelo formal o si él fuese un espía Spriggan. Pero sería deshonorable si Sigurd provocaba una pelea con un visitante como Kirito, quien ni siquiera puede defenderse en esta área.

Sigurd mostró una expresión de frustración y miró a Kirito antes de envainar su espada.

—Es mejor que no vayamos, Lyfa.

Ignorando las palabras de Kirito, Sigurd le advirtió a Lyfa.

—Me traicionaste... pero tarde o temprano te arrepentirás.

—Me arrepentiría si me quedara más tiempo en tu grupo.

—Si alguna vez quisieras volver, es mejor que regreses de rodillas.

Habiendo terminado, Sigurd se dio la vuelta y caminó hacia la salida de la torre. Los dos jugadores que lo acompañaban miraron en dirección a Lyfa por un momento como si fuesen a decir algo, pero se callaron y se fueron.

Después de que los tres desaparecieran, Lyfa respiró profundo, miró a Kirito y dijo:

—Perdón por involucrarte en una situación tan extraño.

—No, no, parece ser que compliqué un poco las cosas. ¿Pero esto está bien para ti? ¿Abandonar tu territorio?

—Ah.

No segura de qué decir, Lyfa jaló a Kirito y caminó al elevador. Después de abrirse paso entre la multitud, llegaron al elevador y ella presionó el botón para el último piso. Del fondo del tubo traslúcido salió un disco en forma de piedra; una luz verde lentamente lo envolvió y ellos empezaron a subir rápidamente después de entrar en él.

Cuando el elevador se detuvo, la pared de vidrio se abrió sin hacer ruido y la luz blanca del amanecer y un refrescante viento entraron al cuarto.

Ella salió enérgicamente al mirador de la torre. Había estado ahí muchas veces, pero el vasto panorama que se extendía en todas direcciones todavía hacía que su corazón se alegrara.

El territorio Sylph estaba en el sureste de ALfheim. Al oeste había una pradera que se abría junto al brillante e infinito mar azul. Al este había un bosque profundo que envolvía las montañas cubiertas de lilas, y en el lado lejano de las montañas, creciendo majestuosamente en el cielo y dando sombra a todo lo que rodeaba, estaba el Árbol del Mundo.

—¡Vaya!... ¡Qué vista tan asombrosa!

Siguiendo a Lyfa desde el elevador, Kirito se sorprendió mientras miraba el paisaje.

—El cielo se ve tan cerca que podrías tocarlo con tan sólo estirar tu mano.

Junto a Kirito, Lyfa contempló el paisaje que se encontraba ante sus ojos; levantó su cabeza, y al ver hacia el cielo, lo apuntó con su mano derecha diciendo:

—Eso es. Comparado con el cielo, todo lo demás se ve muy pequeño.

—...

Un tanto sorprendida por la repentina sonrisa que Kirito le dio, Lyfa le devolvió el gesto y continuó:

—Esta es una buena oportunidad. Siempre planeé salir de aquí algún día. Pero había estado asustado por hacerlo sola y no podía reunir fácilmente la determinación necesaria.

—¿En serio? Pero de alguna forma llegaste a esta decisión después de esa pelea.

—De no haber sido así, no hubiera sido capaz de marcharme. Pero ¿por qué...?

Lyfa dijo una parte para sí misma.

—¿Por qué todavía estoy atada y obligada a quedarme aquí a pesar de que tengo alas?

La respuesta a las palabras de Lyfa no vino de Kirito, sino de la que estaba sentada en su hombro, la pixie llamada Yui, quien acababa de subir por debajo del cuello del abrigo.

—Ser un humano es complicado.

Yui respondió con una voz de campanilla; después voló y aterrizó en el otro hombro de Kirito para sentarse antes de continuar:

—Aún no puedo entender la psicología detrás de este tipo de complejo de comportamiento humano llamado deseo.

Por un momento, Lyfa olvidó que Yui era un programa, y la miró directamente.

—¿El deseo?

—Entiendo que el impulso de buscar otro corazón es un principio básico del comportamiento de los humanos. Y eso es considerando mis bases. Pero si dependiera de mí...

Yui repentinamente tomó la cara de Kirito con ambas manos y lo besó firmemente.

—Yo haría una simple demostración como ésta.

Viendo lo que Yui acababa de hacer, los ojos de Lyfa se abrieron con sorpresa; con una sonrisa, Kirito tocó a Yui en la frente con la punta del dedo.

—Pero el mundo es más complejo que eso. Si tú lo hubieras hecho, sería considerado acoso y estarías sancionada.

—Se necesita de estilo y dignidad, ¿verdad?

—...Te lo estoy pidiendo: no andes recordando cosas extrañas.

Lyfa estaba amenazada y seguía mirando a Kirito y Yui mientras ellos platicaban, hasta que finalmente ella abrió la boca y dijo:

—Ese IA es realmente increíble. ¿Todos los «Pixies Privados» son iguales?

—Este es especialmente extraña— dijo Kirito mientras tomaba a Yui y la ponía en el bolsillo de su pecho.

—¿Pero está bien desear el corazón de otra persona?

Lyfa meditó las palabras de Yui mientras se estiraba.

—Entonces, en el fondo, mis sentimientos de querer volar a cualquier lugar que quisiera en este mundo significaban que solo quería encontrar a alguien.

Sin darse cuenta, en su mente apareció el rostro de Kazuto, causando que su corazón se acelerara.

¿Podría ser esto la razón del por qué quería usar las alas de hada para volar sobre los obstáculos en el mundo real y finalmente ir a los brazos de Kazuto? ¿Eso es lo que realmente quiero...?

—Nunca podría...

Ella estaba pensando demasiado. Ahora, simplemente quiero volar. Eso es todo.

—¿Dijiste algo?

—No, no es nada. Apurémonos y salgamos.

Lyfa le sonrió a Kirito, y miró hacia el cielo. Era el amanecer de un cielo brillante, y, con el toque del sol dorado, las nubes se dispersaron poco a poco, dejando ver un interminable cielo azul. Hoy iba a ser un buen día.

Después de usar la Piedra Localizadora en el centro de la plataforma de observación para establecer el punto de retorno de Kirito, Lyfa extendió sus alas, agitándolos suavemente.

—¿Listo?

—Sí.

Kirito, con Yui en el bolsillo, asintió, y Lyfa estaba a punto de despegar cuando...

—¡Lyfa-chan!

Fue detenida por una persona que había salido del ascensor y Lyfa aterrizó una vez más sobre la plataforma.

—Oh, Recon.

—Qué malvada... ¡por lo menos deberías despedirte!

—Lo siento, lo olvidé.

Recon dejó caer sus hombros pero tomó una expresión seria y dijo:

—Lyfa-chan, ¿Es cierto que dejaste al equipo?

—Sí...pero la mitad de la decisión la tomé en ese momento. ¿Qué decidiste tú?

—Igual ya me decidí; quiero ofrecerte mi espada para ayudarte.

—No, en realidad no la necesito.

Recon se tambaleó al escuchar las palabras de Lyfa, al mismo tiempo que sus alas cayeron pero no se rendiría por algo así.

—Normalmente, diría que fuéramos juntos, pero tengo algunas cosas que hacer.

—¿Qué...?

—Todavía no hay una prueba contundente, por eso quiero investigar más. Me quedaré en el equipo de Sigurd por ahora... Kirito-san.

Recon volteó hacia Kirito con una expresión muy seria en su cara.

—Ella tiene el hábito de meterse en problemas, por lo que te pido que seas cuidadoso.

—Oh, ya veo.

Kirito parecía divertirse con la expresión de Recon y asintió.

—También, quiero decirte que ella es mi-- ¡¡Ack!!

Las últimas palabras fueron un grito causado por el pisotón de Lyfa.

—¡No digas nada innecesario! Creo que me quedaré en la zona neutral por un tiempo, pero si surge algo, ¡mándame un e-mail!

Lyfa dijo rápidamente, antes de desplegar sus alas y zurcar el aire suavemente. Observando la cara de Recon con un poco de arrepentimiento, Lyfa agitó su mano para despedirse.

—¡Practica tu vuelo hasta que puedas hacerlo perfectamente y no te acerques mucho al territorio Salamander! ¡Adiós!

—¡Cuídate Lyfa, nos veremos pronto!

El avatar lloró a pesar de que la persona real vería a Lyfa en la escuela muy pronto; aún así, los fuertes sentimientos de la partida la llenaron de emociones, se puso nerviosa y cambió de dirección repentinamente. Se dirigió hacia el noreste, abrió sus alas en un ángulo más ancho y comenzó a planear.

Kirito rápidamente se emparejó y mientras ella forzaba una sonrisa, dijo:

—¿Es un amigo del mundo real?

—Bueno, sí.

—Mmm.

—¿...Qué?

—Nada; solo pienso que es una buena persona.

Después de escuchar las palabras de Kirito, la pixie escondida en su pecho dijo:

—Soy muy consciente de las emociones de las personas: a él le gusta Lyfa, así que ¿qué piensas de él?

—¡¡No lo sé!!

Les gritó Lyfa, incrementando la velocidad para esconder su sonrojada cara. Aunque se había acostumbrado a estas preguntas tan directas con Recon, por alguna razón, cuando estaba enfrente de Kirito, se volvía muy tímida.

Recuperada, descubrió que ya habían dejado la urbe y estaban volando sobre el bosque. Lyfa volteó para ver la ciudad esmeralda desaparecer.

Al pensar en dejar Sylvain después de haber vivido un año en sus calles, un sentimiento de nostalgia inundó su corazón y el dolor atormentaba su pecho, pero la emoción de volar hacia un mundo desconocido calmaba ese dolor. Se despidió antes de regresar su mirada hacia el frente.

—¡...Vamos! ¡Quiero alcanzar ese lago en un solo vuelo!

Lyfa señaló a un lago que brillaba a la distancia y aceleró con gran alegría.

El frío roce de sus dedos le provocaba escalofríos en sus brazos, pero lo único que podía hacer Asuna era soportarlo.

En el centro de la jaula se encontraba una enorme cama. Oberon descansaba sobre ella con su toga verde, tomando la mano de Asuna y acariciando su piel mientras ella estaba sentada a su lado. Disfrutaba la situación en que él podía atacarla cuando quisiera. Su rostro perfectamente elaborado mostraba una falsa sonrisa.

Hacía solo un momento, Oberon había entrado a la jaula y se había acostado en la cama, ordenando a Asuna que viniese a su lado. Asuna no quería tener algo que ver con él y se negó, pero al ver que su mano manipulaba algo, presintió algún tipo de peligro que se le aproximaba.

Ella luchó contra aquella repulsión y tuvo que obedecer; el hombre tenía drásticos cambios de humor, pero ella temía que fuese privada aún más de su libertad. Sin embargo, Oberon buscaba que Asuna se resistiera. Él quería saborear la aversión de Asuna hacia él antes de usar sus derechos de administrador del sistema para restringir su movimiento. Asuna quería mantener su libertad dentro de la jaula por lo menos, para que escapar de allí pudiera ser una posibilidad.

Pero había un límite. Si tocaba su cuerpo, Asuna probablemente golpearía su cara con todas sus fuerzas. Pero ella no reaccionó; sin importar cuando tocara su brazo, su cuerpo estaba tan inmóvil como una piedra. Al ver eso, Oberon quedó decepcionado de no poder hacerla retorcerse y quitó su mano.

—Bueno, también eres una mujer necia.

Oberon dijo desdeñosamente. Asuna se ofendió por su mera voz, el cual era una réplica perfecta de la de Sugou, por lo que era otra fuente de repulsión hacia él.

—De cualquier forma, este cuerpo es falso. Nada de lo que haga dejará cicatrices. ¿No te aburre estar en un lugar así todo el día? ¿No quieres tener algo de diversión?

—No lo entiendes. No importa si este cuerpo es de carne y hueso o es virtual; es real, al menos para mí.

—¿Quieres decir que la mente se corromperá?

Una risa de locura emergió de la garganta de Oberon.

—Como sea, hasta que asegure mi posición en RECTO, no te dejaré salir. Asi que deberías de ser inteligente y aprender a que te guste. Este sistema es en realidad muy profundo, ¿entiendes?

—No estoy interesada. Y no estaré aquí para siempre... él definitivamente vendrá a rescatarme.

—¿Eh? ¿Quién? ¿Él? ¿El héroe, Kirito?

Al escuchar su nombre, el cuerpo de Asuna tembló un poco. Oberon se rió y se sentó. Parecía que al fin había encontrado el switch para romper el corazón de Asuna... y comenzó a balbucear.

—Su nombre real es Kirigaya Kazuto, ¿Cierto? Lo conocí cara a cara hace unos días.

—¡¡-!!

Después de escuchar esto, Asuna miró rápidamente a Oberon.

—Oh, el pobre niño es de hecho el héroe de SAO... ah, para ser honesto, ¡no puedo creerlo! ¿O es que él es esa clase de persona, un supuesto fanático del juego?

Oberon estaba lleno de alegría y se sentó para continuar.

—Lo conocí... ¿Puedes imaginar dónde? Estaba de guardia, donde tu cuerpo real estaba. Mientras se sentaba enfrente de ti, le dije que iba a casarme contigo esta semana. ¡¡La cara que puso cuando le dije eso fue una obra maestra!! Como un perro sin hueso, esa expresión de desesperanza no se podría reconciliar. ¡¡Sentí que iba a tener una enorme carcajada!!

El cuerpo de Oberon se estremeció mientras su extraña carcajada se esparcía por el aire.

—¿De verdad crees que ese chico vendrá a salvarte? Podemos hacer una apuesta, ¡no creo que el tipo vaya a tener siquiera el coraje de volver a ponerse el Nerve Gear! Las probabilidades de que siquiera te reconozca en el juego, son escasas. Oh sí, le daré una invitación para la boda. Vendrá a ver cómo te ves usando un vestido de novia. Creo que este nivel de conflicto llevaría a su destrucción. ¡A la de tu héroe!

Asuna inclinó lentamente su cabeza de nuevo, dándole la espalda a Oberon, viendo el gran espejo al lado de su cama. Entonces débilmente dejó caer sus hombros y sus manos que con tensión se aferraban al colchón.

Al verla de esta manera, Oberon se sintió satisfecho al fin. Asuna veía el espejo mientras él dejaba la cama y se levantaba.

—En ese momento, las cámaras de vigilancia estaban apagadas. Es una pena no poder tener una imagen de su expresión. De tenerla, la hubiera traído. Si hay otra oportunidad, lo intentaré obtener. Titania, aunque sea un poco solitario, soporta esto hasta pasado mañana.

Después de la risa final, Oberon se volteó y con su toga balanceándose caminó hacia la puerta.

En el espejo, Oberon se desvanecía lentamente pero Asuna lloró lágrimas de felicidad y se alegró.

¡Kirito-kun! ¡Kirito-kun está vivo y se encuentra bien!

Desde su aprisionamiento en este lugar, esa era su más grande preocupación. Sólo ella había sido transferida a este mundo. ¿Y si él había desaparecido y su conciencia había sido destruida? No importa cuánto lo negara, estos pensamientos habían sido un constante veneno goteando en su mente.

Sin embargo, ahora las palabras de Oberon habían calmado su preocupación.

En serio, ese tipo piensa que es muy inteligente pero de hecho, es un tonto. Siempre ha sido así. No puede dejar de menospreciar a todos con su discurso. Aunque frecuentemente era un hipócrita frente a los padres de Asuna, con Asuna y su hermano mayor, la lengua ponzoñosa de Sugou siempre era utilizada.

Lo mismo aplicaba ahora. Si de verdad hubiera querido romper su corazón, no debió contarle que Kirito estaba en el mundo real. Debió decirle que había muerto.

Kirito está vivo.

Asuna repetía esta oración en su mente. Cada vez que lo repetía, la luz en su corazón se hacia más fuerte y más estable.

Si aún está vivo, no se va a quedar sentado. Encontrará este mundo, él seguramente vendrá. Por eso, ella no debía ser sólo una prisionera. Debía averiguar qué podía hacer y actuar decididamente.

Asuna continuó fingiendo una cara de tristeza. Con el reflejo podía ver que Oberon había llegado a la puerta y había volteado para dar un vistazo y confirmar la situación de Asuna.

La puerta tenía una pequeña placa de metal con doce botones numéricos. Únicamente ingresando el código correcto, la puerta se abriría.

Era un misterio cómo él aún pasaba por este tipo de cosas en lugar de tan solo usar sus privilegios de administrador para abrir la puerta directamente. Aparentemente, Oberon tiene su propio sentido de la estética, por lo que no quiere traer cosas relacionadas con el sistema aquí. Él solo quiere ser un Rey mágico con una reina aprisionada para abusar de ella.

Fue un acto estúpido.

Oberon alzó su mano, operando frente a la placa de metal. Desde donde estaba parado, Asuna no podría ver con claridad los detalles de sus acciones, así que cuando presionara un botón, ella no sabría cuál habría sido. Oberon debió de tener esto en cuenta. Una celda con esas limitaciones es segura.

Esto era cierto, desde el punto de vista de Oberon.

Él usaba el Sistema FullDive para conectarse a este mundo, pero su experiencia era limitada. Por eso, había muchas cosas que no entendía. Un ejemplo era que en el mundo virtual, los espejos no siguen las reglas de la óptica.

Asuna pretendía llorar, forzando sus ojos al espejo para ver más claro. Allí reflejado, podía verse una imagen con una claridad altísima. En el mundo real, sin importar qué tan cerca estés del espejo, no puedes ver los objetos lejanos. Pero aquí, el espejo es una pantalla de ultra alta resolución y la variable de la distancia no aplica. Por eso, hasta las acciones de los dedos de Oberon eran claramente visibles.

Esta era una idea que Asuna había tenido hace mucho tiempo, pero no podía llevarla a cabo ya que cuando Oberon dejaba la prisión, ella no había tenido una oportunidad de estar cerca del espejo. Ahora, Asuna podía tomar la ventaja.

... 8... 11... 3... 2... 9......

Asuna observó de cerca mientras los blancos dedos de Oberon presionaban el código y Asuna rápidamente lo memorizó. La puerta se abrió, Oberon salió y la puerta se cerró fuertemente. Con sus alas color jade volando, se movió a lo largo del camino en el árbol, y eventualmente desapareció.

Asuna se quedó en su lugar, mirando el piso de la jaula.

Hasta el momento ella sólo ha obtenido la siguiente información:

Estaba dentro de un tipo de VRMMO similar a SAO llamado «ALfheim Online» y el cual es operado oficialmente para atraer a un gran número de jugadores. Oberon/Sugou usó el servidor de ALO para tomar a 300 de los jugadores de SAO como rehenes por medio de algo similar a un «aprisionamiento de cerebro» y utilizarlos como sujetos de pruebas en experimentos humanos ilegales. Eso es todo.

Cuando le preguntó por qué inició un experimento tan peligroso e ilegal en un juego público, Sugou sólo dijo, “¿Sabes cuánto dinero se necesita para operar este sistema? ¡Tomó diez millones sólo para este servidor! De esta forma la compañía puede tener ganancias y yo puedo hacer mi investigación, por lo que mato dos pájaros de un tiro.”

Asi que es por dinero, lo cual era bueno para Asuna. Si hubiera sido un mundo virtual totalmente cerrado, no habría nada que pudiera hacer. Pero como este mundo estaba estrechamente ligado al mundo real, aún había esperanza. El día dentro del juego, pasaba más rápido que en el mundo real; Asuna había escuchado a Oberon decir que el cálculo correcto era difícil, pero se lo resolvió para ella sin darse cuenta.

Él constantemente la visitaba. Cuando terminaba su trabajo, él usaba una terminal dentro de la compañía para entrar. Asuna sabía que él tenía una tendencia a apegarse a una rutina que le fuera familiar, así que era improbable que cambiara su horario. Con esto en cuenta, el mejor tiempo para hacer algo sería después de que se fuera a su casa a dormir.

Por supuesto, había más gente asociada en este plan, que era un crimen por su naturaleza, así que era difícil imaginar que todas las compañías asociadas con ALO estuvieran mezcladas. Podría haber algunas personas mezcladas, todas ellas bajo el mando de Sugou. Aún así, sería imposible monitorear el interior de ALO todo el tiempo porque no hay ni una sola persona en la clase trabajadora que estuviera dispuesta a trabajar toda la noche.

Para escapar de su jaula, sería necesario pasar inadvertida y encontrar la terminal localizada en algún lugar del sistema. Una vez que tuviera acceso, sería posible salir, o de por lo menos tratar de mandar un mensaje. Asuna descansó sobre la cama, con su cabeza en la almohada y esperó a que el tiempo finalmente pasara.


Traducción:

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